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Andrea ICategoría: Sexo en familia

Por Delfin | 2014-09-20 06:45:11 | 0 comentarios

Todo comenzó seis meses a esta parte, donde los personajes de esta historia se mezclaron y salieron a florecer los deseos más oscuros y perversos de cada personaje involucrado. Yo me llamo Claudio y mi novia Andrea y habíamos congeniado a la perfección, tanto intelectual como sexualmente. Ella vivía no muy lejos de casa, nunca antes habíamos conversado, pero nos conocíamos de vista. Al ser un pueblo no muy grande la mayoría de la gente se conoce, por tener lugares comunes donde ir a comprar alimentos o pagar impuestos, etc.

Andrea vivía con su madre y padre cuando empezamos a salir, un año mas tarde los padres separaron y su padre se fue a vivir al sur haciendo su vida y raras veces se comunicaba con su ex familia.

Irma así se llamaba la madre de mi novia, era una mujer espléndida de cuarenta y pico de años, los cuales no habían mellado sus encantos, es mas le habían dado la belleza y sensualidad que ninguna jovencita por más linda que fuera podría imitar, algo etéreo que se forja con los años y que algunas mujeres lo saben obtener de la vida. Y ella era fiel muestra de mis palabras.

Al hacernos más íntimos, yo entraba en su casa como en la mía. Y muchas veces hicimos el amor en el cuarto de Andrea cuando la madre estaba en el trabajo. No puedo precisar el momento exacto de mi fascinación por la madre de Andrea, pero mis ratones, dieron rienda suelta a mis fantasías. Sin desatender mi papel de novio, mi atención se iba centrando en Irma.

Quizás, fue una noche, después de comer, la familia me había invitado. El padre decide irse a dormir, y los tres continuamos viendo televisión, Irma preparo café, al terminar la película la madre se despidió, ella nos daba tiempo a que hagamos lo mismo en la puerta de entrada de la casa. Andrea la mañana siguiente tenia y examen, por lo cual no hicimos nada, antes de irme le pedí de ir al baño y entramos en la casa nuevamente, antes del baño había un pequeño hall que comunicaba con otras habitaciones, de repente pasa la madre.
Todavía están aquí.
Si mama Claudio, va a pasar al baño.
Buenos buenas noches, y le dio un beso a su hija y otro a mi.
Mama, esta Claudio.
Ella dijo eso, por que la madre, estaba solamente con una vieja y corta camisola encina y de tan corta que apenas se movía se le veía su bombacha verde agua, realmente estaba hermosa.
Ella sonrió, pero hija, Claudio es ya como de la familia no y me dio el beso de buenas noches, mi mano derecha rodeo su cintura y acerque mi mejilla, después de besarme ella se dio vuelta estando a mi lado.
Te das cuenta Claudio, ahora me vengo a enterar de que hija tan antigua y pacata que tengo.
Yo no pude responder, pues mi mano continuaba en su cintura y mis dedos comenzaron a delinear el borde de su calzón, hasta llegar, a donde se separa dejando un canal entre las dos nalgas, allí baje al pulgar, para seguir el canal.
Y ella, me apretó los hombros con sus dedos y se separo de mi.
Y vos defendeme no te quedes callado.
Gracias por considerarme ya como de la familia.
Ves todo arreglado, chau buenas noches.
Yo entre en baño y al salir Andrea no dijo nada y no le dimos importancia.


Una de mis primeras experiencias en ese campo fue, un detalle que anteriormente no había reparado. Ella siempre dejaba las bombachas en el baño, después de bañarse al regresar del trabajo. Mi novia y yo siempre la esperábamos con un mate y veíamos televisión en el comedor, comentando las cosas que nos habían sucedido ese día. Cuando ella tomaba asiento en la sala, yo me dirigía al baño, mientras Andrea conversaba con su mama. Ya antes de entrar estaba excitado, y después sentado en el inodoro tomaba su bombacha en mi mano, rodeaba mi pija con ella, que ya estaba súper caliente y comenzaba a pajearme lentamente cerrando los ojos, tratando de que esos minutos sean los más largos y sentidos, pensaba en que esa tela que se estaba mojando con mis jugos, había estado cubriendo su conchita, y como ya dije, pensaba que con sus cuarenta años estaba de lo mas deseable y seguramente de lo mas caliente y deseosa, lo cual me propuse descubrir.

Ya no solo me pajeaba con sus bombachas, sino que seguía todos sus movimientos, buscaba cualquier excusa para entrar en la casa y revisaba los cajones en los cuales guardaba su ropa interior, y las veces que estaba solo las olía y me la imaginaba llevándolas puestas y terminaba acabando sobre sus prendas. Llegue a saber que color de bombachitas llevaba en cualquier momento del día. Cuando cenábamos, si llevaba una pollera corta siempre se me caía algo debajo de la mesa, por que me fascinaban sus prendas pero más me gustaban vérselas puestas. No desperdiciaba un instante con tal de mírale sus bombachas a la madre de Andrea, llegando a ver como cubrían su intimidad y ese agujerito que se le formaba entre sus labios vaginales, o alguno de sus vellos púbicos.

Ya en la época que se separo, me di cuenta que ella sospechaba de mi conducta y descubrí que estaba muy lejos de su disgusto o desagrado, llegándome incluso a alentarme en ese juego. Me di cuenta de su cambio hacia mí por que me resultaba mucho más fácil encontrar sus prendas y lo confirmo el día que al salir del baño nos cruzamos en la puerta y me dijo:

-Parece que hoy tenemos prisa, por entrar no?

Con una sonrisa tentadora y llena de picardía. Y sonreí rojo de vergüenza.

-Entra, yo a tu edad también estaba siempre apurada...

Cuando entre había dejado su bombacha recién usada, como regalo sobre la tapa del inodoro, me la acerque a la nariz para oler el flujo de su entrepierna, una especie de almíbar amarillento y blanco en parte seco y algo húmedo, envolví mi pija con ella y me pajee sin importarme si quedaba llena de leche. En ese instante llamo a la puerta Irma y me apresure a abrirle.

-Vine a buscar mi bombacha. No la viste?

-sí, pero se me acaba de caer en el suelo y esta mojada.

-No importa, la tengo que lavar.

Y al verla se dio cuenta de que estaba blanca y llena de leche, entonces agrego mirándome. Claudio yo no me imaginaba que...

-Mamá, ya comenzó tu programa...

Por suerte interrumpió ese momento, Andrea, desde el comedor.

-Ya voy mi amor. Y sosteniendo la prenda dijo.

-Bueno... de esto vamos hablar otro día, no te preocupes, ahora vamos al comedor.

Al terminar la serie, todo fue normal, mi novia y yo seguimos charlando y mi suegra se dispuso a realizar la cena. Como a lo quince minutos fui hasta la cocina y le pregunte si necesitaba ayuda, pero lo que yo realmente quería era saber como había quedado la situación y adivinar cual iba a ser su proceder.

-la puedo ayudar?

-No la salsa es fácil de hacer...

O mejor si, cuídamela mientras me cambio, revolverla de vez en cuando para que no se pegue abajo.

-nena!!. Llamo la atención de su hija que esta, en la otra habitación.

-Si ma...!

-Por que no vas a comprar pan?, No pongas esa cara, si es acá nomás.

-Esta bien ya vuelvo.

No habían pasado tres minutos cuando ella regresa de la habitación, cuando la vi tuve que aguantar la respiración y tratar de no parecer un tarado, la situación era normal, pero mi cabeza funcionaba a mil.

Ella se puso una pollerita no muy corta pero con vuelo, que la hacia muy sugerente. Cuando prendió el horno, con el trasluz que provoco la bombilla pude seguir al detalle sus piernas y entrever su bombachita rosada de algodón. Creo que ese día comenzamos a jugar un mismo juego.

Su carácter no cambio mucho, solo como para que me diera cuenta yo, lo cual me excitaba mucho más.

En la mesa hablábamos y discutíamos algún que otro programa político, pero yo en realidad estaba muy duro, me temblaban las rodillas, no sabia que hacer y a la a vez estaba ansioso por la situación.

-que te pasa Claudio?

-Nada mi amor.

-Quizás no te gusta la comida.

-No para nada, al contrario, ya sabe como me gusta su cocina. Creo que es tan solo un dolor de cabeza pasajero. En realidad eso espero. - - En ese instante, se me cayo un cuchillo y no fue como otras veces ex profeso, fue de distraído.

Quede inmóvil, mientras ellas seguían hablando. - - Por un segundo Si es pasajero, con una aspirina ya esta. Si no es mal de amores.

Mama. No digas eso que yo lo cuido muy bien.

Agachado debajo de la mesa, no pude evitar tratar de mirar sus piernas, y para mi sorpresa ella las separa un poco mientras continuaba hablando con Andrea, dejándome ver su bombachita y el vello del pubis que la abultaba un poquito y en ese instante, que para mi duro un siglo, cruzo las piernas no sin antes abrirlas mucho mas pudiendo ver que en el centro de sus labios estaba mojada por sus flujos, dando con ello fin a su función.

Pocos minutos después pedí disculpas y me dirigí al baño y allí, pardo me la saque y comencé a pajearme, todavía no había terminado, cuando oí que tocaban a la puerta.

-Soy yo Claudio, Te sentís mucho mejor ahora?

Ese ahora me pareció con un doble sentido, entonces respondí con la vos ligeramente cambiada, para que pensara realmente lo que estaba haciendo, porque en ningún momento deje de pajearme.

-Si Irma, ahora me siento mucho mejor..

-Bárbaro! Viste que yo tenía razón. Cuando acabes... veni a la mesa. Yo voy por el postre y una aspirina, por si todavía te hace falta.

-Bueno, gracias, ya termino.

Lo cual era verdad y de que manera: Un torrente blanco sobre los azulejos!

Continuara...

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DOS POLICÍAS VENEZOLANOSCategoría: Gays

Por Ciariaco D. P. | 2014-09-02 04:32:18 | 0 comentarios

DOS POLICÍAS VENEZOLANOS
Leo no se sentía bien en Caracas; la empresa le había exigido residir ese año en el extranjero “como un sacrificio por nuestro futuro en Hispanoamérica”… y sí que constituía un sacrifico.
Eran demasiadas las incomodidades. Resultaban difíciles de conseguir hasta los artículos de consumo más comunes, todos hablaban de antaño como del paraíso (aunque había leído que también se daban entonces dramáticas desigualdades), se sentía en peligro en la mayor parte de la ciudad, y todos se mostraban empeñados en resultar hostiles y maleducados con quien tuviera acento foráneo. Había perdido la cuenta del tiempo que llevaba sin desahogarse sexualmente, porque nadie le apetecía; no había sentido aún esa especie de descarga eléctrica que ocurre cuando, al estar frente a frente, uno sabe que lo desea.
Él no padecía el desabastecimiento, porque la empresa le proporcionaba cuanto necesitaba, trayéndolo de Colombia principalmente. Le habían descrito la inmensidad de la riqueza que había llegado al país en el pasado, en especial tras la crisis del petróleo de 1973, pero todo había sido dilapidado. La peligrosidad la prevenía su empresa contratando un acompañante cuando quería salir de noche, tuviera lo que tuviera que hacer, y por tan incómoda compañía eludía los lugares demasiado caracterizados que pudieran delatarlo. En cuanto a los complejos “nacionalistas” de la gente corriente, nada que no fuera una buena educación podía contrarrestarlos. La mayoría de las pieles eran cetrinas, lo que constituía una barrera. Permanecía en forzada e indeseada castidad completa, pero añoraba derretirse en un orgasmo.
No acababa de decidir si alguien le gustaba. Los hombres solían ser jactanciosos y según los estudios de mercado, demasiado acomplejadamente machistas; incluyendo a los jóvenes. Por lo visto un poco de soslayo en los vestuarios del gimnasio, ninguno presentaba bajo la cintura señales de haber tomado sol en la playa, por lo que supuso que o bien nadaban desnudos, o su piel era naturalmente demasiado tostada para que se vieran esas señales. La mayoría de los que coincidían en la gran ducha colectiva al mismo tiempo que él, empujaban sus caderas hacia adelante como para resaltar sus voluminosos y muy oscuros penes. Sí que eran estos bastante rollizos por término medio, comparados con la generalidad de lo que había visto en otros países; le daba repugnancia imaginarlos erectos. Era imposible no fijarse, no sólo por los tamaños, notables casi siempre, sino porque ellos se mostraban jactanciosos aunque ninguno podía ser considerado insólito dada la dotación común. A Leo no le bastaba el tamaño o la sensualidad de ningún atributo, le atraía el conjunto y tendía a fijarse en las personalidades y actitudes más de lo necesario cuando se busca placer. Mas la frecuente exposición de penes en el gimnasio era un mercado de flores, con una competencia impresionante de capullos, exposición de la que era difícil sustraerse por el descaro exhibicionista. El gimnasio era caro para los niveles económicos locales, por lo que esos hombres debían de ser de clases acomodadas. Temía que si miraba contemplando descaradamente sus órganos, podía encontrarse con problemas, ante una réplica en forma de reproche a gritos de alguien que fingiera sentirse ofendido o se ofendiera de verdad. Nunca permitió que sus ojos se soldaran con claridad a tales atributos, por lo que las miradas esquinadas no le pudieron confirmar si las exageradas dimensiones eran naturales y no producto de reiterados, de3liberados y lúbricos tocamientos durante el enjabonado.
Usualmente, la mayoría de ellos se enjabonaban muy insistentemente la entrepierna y el culo. Aparentaban naturalidad e indiferencia, pero Leo creía que había verdadero recreo y presunción en sus tocamientos.
Con remordimiento, reconocía que no le gustaba el país y nunca podría mencionarlo con agrado cuando volviera a España.
Cuando se veía obligado a realizar viajes en coche, tropezaba con frecuencia con una de las muchas salvedades de Venezuela: encontraba puntos de control como si fueran de frontera, pero en cualquier lugar, sin que pudiera sospecharse la proximidad de cualquier línea divisoria territorial. A esos puestos de control los llamaba alcabalas, un nombre muy antiguo castellano.
Fue mandado parar en una alcabala un día que viajaba con prisas hacia Puerto La Cruz. Conducía un coche algo ostentoso para la situación del país, un malibú deportivo de Chevrolet. El que le hizo la señal de que parara era un joven de no más de veintisiete años; también le indicó que saliera del coche.
La empresa y los compañeros que antes habían tenido el mismo destino provisional que ahora Leo tenía, le habían advertido contra el trato de los policías. Asombrosamente, aseguraban que muchos de los agentes eran analfabetos funcionales y les pagaban tan mal, que aprovechaban todas las ocasiones de ser “untados”. En una oportunidad, conduciendo por Caracas, paró ante un semáforo en rojo, pero al frenar quedó unos centímetros por encima de la línea que marcaba el paso de peatones. Se le acercó un policía y en vez de saludar ni pedirle aún los documentos, dijo:
-Ciudadano, ha cometido usted la infracción de pisar la línea continua de paso. ¿Es consciente usted de que puedo detenerlo y podría pasarse hasta setenta y dos horas en el puesto policial?
La empresa ya le había advertido de lo que tenía que hacer en esos casos, pero él era español, donde había que tomarse a los policías en serio. Debía preparar los documentos, metiendo entre ellos un billete de cincuenta bolívares, y así lo hizo. Con el corazón alborotado por el miedo y mano temblorosa, entregó los documentos cuando el policía se los pidió. Este sonrió al encontrar el billete, asintió y le permitió continuar sin más, pero Leo tardó horas en recuperarse. .
Ahora, mientras bajaba del coche en la alcabala, se preguntaba cómo realizar disimuladamente un soborno semejante de pie y a la vista de los demás policías, situados a escasa distancia..
En vez del gesto adusto que esperaba, se encontró con una sonrisa luminosa, espléndida, con una dentadura aceptable. Antes de hablarle, el joven uniformado se ajustó, despacio, los genitales en el pantalón, parecía que recreándose. El español no hallaba lógico que se marcara tan voluminosamente el bulto en el pantalón de lo que debería ser un anodino uniforme, pero lo que sobaba con descaro el joven era muy marcado, con precisión propia de la desnudez. Desvió la mirada para evitar que se notara su interés, pero descubrió que los demás policías presentes, de diferentes edades, estaban sobándose la entrepierna con sonrisas muy libidinosas y los ojos fijos en él. Todos exhibían orgullosamente lo que a Leo le pareció erecciones, y se restregaban con insistencia, con lo que le pareció expresiones incitadoras y algunos lametones en los labios. Leo evocó una película fetichista pornogay vista en Nueva York. ¿Sería cierto que esos policías estuvieran sugiriéndose, como parecía?
El que lo había detenido, encendiendo aún más su sonrisa, le preguntó.
-¿A dónde se dirige?
-A Puerto La Cruz.
-¿Sí? ¡Ojalá pudiera yo acompañarle, para nadar por Playa Colorada o por ahí! Le prometo que usted iba a pasárselo de maravilla –mientras hablaba, volvió a sobarse el pene, estirándolo hacia abajo-.Tenga usted cuidado con las picudas, y conduzca con cuidado. Que se lo pase usted muy bien.
Nada más. Leo se sintió anonadado; su alerta había dado paso al agradecimiento por la simpatía del joven, adobado todo con la sorprendente exhibición fálica. Decidió tratar de comprender el porqué de la amabilidad del joven, tan poco frecuente.
-¿Es de por aquí, agente?
-¿Yo? No, soy de Barquisimeto. Estoy destinado aquí provisionalmente pero he solicitado que me manden a Caracas, porque mi esposa vive en La Guaira.
Agradado por el trato, Leo tuvo la ocurrencia de decir:
-Aquí tiene mi tarjeta. Si le destinan a Caracas antes de ocho meses, que es el tiempo que me queda de estar en Venezuela, llámeme para invitarle a comer… o algo.
Notó que el policía sonreía con satisfacción mientras se guardaba la tarjeta muy cuidadosamente en la cartera.

Pasados cinco meses desde el viaje a Puerto La Cruz, le llamó uno diciendo que era Mario. No tenía ni idea de quién se trataba.
-Soy el policía de aquella alcabala, ¿se acuerda?
Recordó en seguida.
-¿Quiere usted que lo invite…?
-La pinga, pana. No me hables de usted. Tenemos casi la misma edad, ¿no?
Leo apretó los labios. No le gustaba que se tomaran tales licencias sin él autorizarlas previamente. Decidió ignorar el tuteo:
-¿Necesita mi ayuda para algo?
-Pues sí. Verás… hoy tengo guardia hasta medianoche, y ya no conseguiré transporte para La Guaira... ¿No podría dormir en tu casa?
El piso que la empresa le había proporcionado era grande, pero la mayor parte estaba dedicada a un amplio salón, a fin de que pudiera celebrar cócteles para los clientes que gestionaba. Había varios sofás muy amplios, pero se traba de un dúplex. Aunque el policía se hubiera comportado tan amigablemente, no podía fiarse de su honradez dejándolo solo abajo. En el piso superior, sólo un despacho y su cuarto suite. Aunque se tratara de una cama anchísima, sólo tenía una.
-Temo… -Leo dudó-, que sólo hay una cama en mi casa. No sé...
-Bueno, si a ti no te importa, yo puedo dormir en tu cama también; imagina, soy policía acostumbrado a cuarteles increíbles, nada me estorba.
Leo no supo qué responder. Recordó el volumen sobresaliente de los genitales de ese joven policía. Su mente se llenó de sombras y luces, esperanzas y decepciones. Vivía en un incómodo armario; la incultura bruta de su padre y la mojigata estupidez de su madre lo habían condicionado desde la niñez a tales extremos, que a sus treinta y dos años podía considerarse virgen. No estaba cómodo en el armario, sentía angustia de modo permanente, el miedo era una constante en su vida, la tortura infantil lo había incapacitado para el placer y estaba obligado a tratar de resolverlo antes de que se le “pasara el arroz”, pero creía que el éxito profesional que disfrutaba lo perdería si alguien en la empresa descubría su tendencia sexual. Recibir en su cama a un huésped en calzoncillo, con aquella “posesión” casi descubierta, le producía angustia. ¿No podrían delatarle las miradas que se le escaparan?
Decidió dejar las cosas ocurrir. Le dijo a Mario que esperaría a que llegase, sin más que interesarse por si debía prever comida.
-No te preocupes. Habré cenado de sobra en el retén.
A la medianoche, se dio cuenta de que estaba muy cansado por haber tenido un día agitado, pero Mario tardaría todavía en llegar. A la una de la mañana, aún esperaba, ya a punto de caer dormido en el sofá.
El timbre sonó a la una cuarenta y cinco. Dio un salto, porque estaba dando una cabezada. Al abrir la puerta, se encontró con que Mario no llegaba solo. Eran dos los policías, de rostros extrañamente semejantes. Adiós a sus sueños, que ni siquiera se había atrevido a definírselos mentalmente. No le asombró el parecido, pues siendo como eran los venezolanos mayoritariamente mestizos, solía tener dificultades para diferenciar las caras. A lo mejor esos dos no eran tan parecidos.
-Perdona Leo. He tenido que traer a mi hermano, que tiene el mismo problema, porque también vive en La Guaira...
Si había decidido no ceder toda la planta inferior a uno solo, menos se la iba a ceder a los dos. Estaba a punto de enojarse, lo que tal vez fue evitado por el cansancio que sentía.
-No te hagas problemas por nosotros –prosiguió Mario-. Somos gemelos y estamos acostumbrados a dormir casi uno encima del otro desde niños. Podemos acomodarnos los dos en el espacio que hayas previsto cederme en tu cama.
Los precedió hasta arriba. Al entrar en el cuarto, Mario silbó.
-¡La pinga! Esto no es una cama… es un piscina.
Leo sonrió sin mucho entusiasmo.
-¿Podemos ducharnos?
Bastó un leve asentimiento para que los dos se despojaran del uniforme de inmediato, en el mismo instante, delante de él.
-La tela de los uniformes es infernal –dijo el hermano de Mario, llamado Rodrigo, estirándose el pene de modo ostentoso-. Cuando sudas, se vuelve de cartón piedra. Qué comodidad estar en bolas. Gracias, pavo, eres más que… maravilloso, más de lo que me dijo mi hermano.
Leo no quería mirar, pero no podía evitarlo, porque ninguno se recataba. Los genitales de Mario eran más voluminosos de lo que parecían bajo el uniforme, al menos un cincuenta por ciento mayores que los suyos, calculó Leo. El de su hermano, bastante más.
La parte de indio del mestizaje venezolano les hacía casi lampiños. Los dos policías tan parecidos, tenían sólo un poco de vello en el pecho, los antebrazos y las piernas. Nunca había visto Leo en la playa a un venezolano cuyos músculos se definieran con claridad; suponía que también por la herencia india. Los hermanos Mario y Rodrigo eran grandes sin ser gordos, un poco más altos que él y hombros adecuados a su tamaño, pero los muslos eran extraordinariamente robustos. Parecían orgullosos de exhibirse, tanto que Leo notó que adelantaban las caderas y movían la cintura, para balancear los pesados badajos. Como si siguieran mentalmente el ritmo de una música de salsa, bailaron y evolucionaron retardaron la exposición unos minutos todavía cerca de la cama sin objeto aparente, y no se dieron prisa por entrar contoneándose en el baño, adonde fueron juntos.
Dejaron la puerta abierta y en cuanto comenzó a sonar el agua, empezaron a reír de modo escandaloso y sin parar. Leo tenía tanto sueño, que al recostarse para esperarlos, se quedó dormido.
Despertó sobresaltado. Uno al lado del otro, de pie, completamente desnudos y goteando todavía un poco, Mario le sacudía el hombro. Notó que Rodrigo se sobaba el pene casi erecto.
-Oye, pana, gracias –dijo Mario-. No quería molestarte. Duérmete tranquilo, que tienes dos guardaespaldas a tu disposición. Nos vamos a acostar y es posible que nos despertemos antes que tú, porque tenemos servicio a las siete de la mañana.
Leo notó más que vio que se metían en la cama por el otro lado. Volvió a dormirse.
Más tarde, sintió con un nuevo sobresalto un crujido y un leve traqueteo de la cama. Casi en duermevela, estuvo a punto de maldecir porque aunque no recordaba el sueño, sabía que era muy agradable. En el primer momento se preguntó si habría un temblor de tierra, cosa nada infrecuente, pero ladeó la cabeza hacia los hermanos y creyó por un instante que soñaba todavía. Mario estaba sentado encima de su hermano, este acomodado contra el cabecero; se movían al unísono, pero con cauteloso cuidado. Leo comprendió que Rodrigo penetraba a su gemelo, cuya expresión era de éxtasis aun visto de perfil.
Como si hubiera presentido que Leo despertaba, aunque no miró su cara, Rodrigo le tocó el hombro.
-¿Quieres tú también? –preguntó.
Impresionado, Leo había enmudecido.
-No, Rodrigo; deja que se la meta yo primero–dijo Mario-, que tu pinga no podrá aguantarla al principio. Ven Leo, ¿no quieres mi amor?
Leo negó con la cabeza, aunque no con demasiada energía.
-Por lo menos, ven a que te devuelva el favor. Ponte aquí.
Señaló el espacio entre sus piernas.
Como un autómata, Leo se dispuso a obedecer. Todo el tiempo que llevaba en Venezuela había evitado las tentaciones y no recurrió jamás a los servicios de un escort; se consideraba demasiado joven y lo suficientemente atractivo como para no necesitarlo.
Le habían hablado de la sensualidad desinhibida de los venezolanos, característica que ya había confirmado con estupor. En un par de ocasiones, estando en locales públicos, contempló con ternura los achuchones y besos de una pareja joven; en los dos casos, notó que los hombres le hacían señas disimuladas a espaldas de ellas. Las dos veces, necesitó ir al urinario, y en ambas se encontró con que el hombre en cuestión entraba en seguida tras él; en las dos ocasiones se colocaron en el orinal contiguo, exhibiendo con descaro sus miembros endurecidos, pero nunca llegó Leo a observar más que de reojo. Aunque los dos le miraron clara e incitadoramente, ninguno habló, pero en ambas ocasiones quedó claro que querían seducirlo, esperando que él tomara la iniciativa, cosa que nunca sucedió.
Por consiguiente, todavía no había probado la pregonada sensualidad, cosa que tampoco creía que llegase a desear. Ahora, Mario acompañó la indicación con un tirón de su brazo derecho, forzándolo a situarse en el lugar indicado.
En seguida, el policía engulló su pene, pillando a Leo por sorpresa aunque debía haberlo visto venir. Rodrigo adelantó las manos entre los costados de su hermano, y acarició el pecho y el vientre de Leo con gran conocimiento.
Leo sintió la erección de su abstinencia de varios meses como si fuese un efecto desconocido. Se trataba de la erección más poderosa que recordaba de los años recientes, como si hubiera vuelto a la adolescencia. La sabiduría de Mario no podía haberla previsto; jamás habría esperado que esa boca y esa lengua fuesen tan placenteras. Y tampoco la experiencia de Rodrigo. Como si hubiera estudiado anatomía de manera rigurosa, pulsaba todos los resortes de su pecho y hombros que él conocía, y muchos que no conocía.
Visto desde arriba, el miembro dc Mario parecía a punto de reventar; no imaginaba que nadie que estuviera siendo penetrado por algo tan grande pudiera mantener una erección tan vigorosa. Tenía que estar muy acostumbrado; probablemente, los gemelos llevaban haciéndolo desde la adolescencia o antes. No observaba en Mario el menor gesto de dolor o molestia por la voluminosa herramienta de su hermano, que enhiesta debía de ser tremenda. Todo lo contrario; exclamaba expresiones de agradecimiento a Rodrigo, y la caricia que ahora Leo recibía de él era muy entusiasta, como si quisiera demostrarle innecesariamente su gratitud. Murmuraba sin parar:
-Dale, hermano… te adoro… me matas, me das la vida…
Rodrigo dijo en tono algo displicente:
-No podemos olvidarnos de Leo… que es lo mejor que nunca me has ofrecido, hermano.
¿Ofrecido? Leo no comprendió la frase.
-Ponte de pie y gírate –le pidió Mario.
Ahora sí que no tenía ni idea de lo que iba a pasar. Mario asió sus caderas y Leo comenzó a sentir algo húmedo que se agitaba junto a su ano. De momento, no comprendió; sólo después de varios minutos se dio cuenta de que se trataba de la lengua de Mario, porque sintió también la presión de sus labios y los bufidos de la nariz sobre su glúteo derecho. La lengua de Mario le estaba penetrando, produciéndole sensaciones imprevistas, jamás experimentadas. Por momentos, la lengua se endurecía como si fuera otra cosa, y avanzaba poco a poco. Leo lo había visto hacer en películas porno, pero creía que se trataba de eso, sólo de porno; que nadie haría eso en la vida real. La placentera invasión duraba mucho, cuando oyó a Rodrigo:
-Mario, ya lo tienes. Seguro que ahora entra.
Tenía que haberse convertido en un autómata, consideró Leo, porque Mario lo atrajo hacia sí, le hizo girar, lo obligó a ponerse en cuclillas y lo ensartó sin gran dificultad.
El dolor momentáneo pudo obligar a Leo a saltar, pero además de que Mario lo aferraba como si fuera un trofeo, Leo no deseaba huir. Notaba que Mario permanecía ensartado por su hermano, por lo que le pareció prodigioso el empuje que empleaba con él. Su experiencia de ser penetrado era muy escasa y no anticipaba poder gozar con ello, pero Mario, adivinando el dolor, le estaba masturbando de un modo apremiante, convulsivo, como si tuviera prisa y de modo muy placentero.
Rodrigo volvió a intervenir:
-Ya… Déjamelo a mí, hermano. No creo que vaya a hacerle daño.
Manejado como si fuese un pelele, lo atravesaron en la cama. En seguida, Mario, de pie, le ofreció el pene obligándolo a forzar los labios. Al mismo tiempo, Rodrigo cayó sobre él y lo invadió de un solo golpe.
Ahora sí, el dolor fue extraordinario.
Sentía los tobillos de Rodrigo apretando sus caderas, por lo que dedujo que estaba en cuclillas sobre su cuerpo para facilitar la penetración. No podía rebullirse por la presión de ambos y de inmediato notó las manos acariciándolo. Debían de ser las de Rodrigo, que tanto conocimiento había evidenciado poco antes, porque le tocaba como si fuera un quiropráctico o un experto digitopuntor, palpando, acariciando y apretando puntos que le hacían olvidar el dolor y que, al contrario, le producían placer. Ese chico parecía haber ido a una escuela sexual; su sabiduría no era natural.
De modo insólito, cuando Leo cerraba los ojos veía luces de colores y llegó al convencimiento de que olía perfumes prodigiosos. Como si hubiera sido embrujado, Venezuela ya no era un lugar hostil sino amorosamente acogedor. ¿Qué le estaba pasando?
Los gemelos se comunicaban sin apenas hablar; debían de haber desarrollado un código de gestos y ademanes que les bastaba. Por sentirse cansado, Leo escupió el pene de Mario: Al instante, Rodrigo cesó.
-Pavo –dijo Rodrigo-, deja que te besemos. En este momento, eres la persona que más amamos en el mundo. Ven, ponte aquí.
Recostado de nuevo sobre el cabecero, Rodrigo señaló su pecho. Leo obedeció, pero con ganas de dormir. De inmediato, Mario se recostó también, pegado a él. Ambos hermanos condujeron sus manos para que Leo tomara simultáneamente sus penes, empezaron a gemir y a exclamar frases apasionadas, y se pusieron a besarlo al mismo tiempo. Entre los muchos descubrimientos de esa noche, Leo no había imaginado que tres personas se pudieran besar simultáneamente en los labios de esa manera tan apasionada, y sin parar de gemir.
Trató de calcular las medidas y las diferencias de cada órgano. Extrañamente, sentía mucha vergüenza y por ellos no se atrevió a mover las manos para conseguir calcular longitudes y grosores.
Las exclamaciones de Mario y Rodrigo continuaron, medio balbuceadas a causa de los besos que no interrumpían, y sus impacientes movimientos de caderas y manos iban aumentando en intensidad y agitación, sin abandonar el beso en ningún momento. De manera inesperada, Leo sintió que sus manos se humedecían casi al unísono, a causa de unos generosos chorros que no cesaban.
Hubo una pausa de silencio y quietud, interrumpida por Mario que empezó a chupar y morder suavemente los pezoncillos de Leo, su cuello y orejas, mientras Rodrigo le masturbaba de un modo increíblemente sabio. Cruzaban entre sí apasionados y encendidos elogios a Leo, y gracias por “esta ocasión”.
Este despertó cuando ya era de día. Aunque no creía que fuese más de las siete, los dos hermanos se habían marchado. No recordaba nada más desde que experimentara el más arrebatador e intenso placer de su vida. Estaba derrengado, tenía que quedarse un rato en la cama, pero necesitaba ir a orinar. Al extender el brazo para ayudarse a incorporarse, tocó un papel apoyado sobre la almohada.
Con sorpresa, notó que era una nota:
“Eres maravilloso. Ni sueñes que no volvamos a vernos”
Ninguna firma. Sólo un corazón atravesado por una flecha, con tres gotas de sangre cayendo muy juntas.
Tras orinar, volvió a dormirse. Los hermosos paisajes venezolanos que había contemplado durante esos meses sin recrearse, surgieron en sus sueños convertidos en el país más hechicero del mundo. ¡Qué curioso!, se dijo a sí mismo en el sueño; de repente, amaba a Venezuela. .

CIRIACO
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Hize a mi madura madre..mi puta personal!!Categoría: Sexo en familia

Por Antonio | 2014-07-24 05:16:18 | 1 comentarios

Mis manos por detrás de sus rodillas le abrían y alzaban un poco las piernas y las caderas..el placer mas inmenso me invadía y no era tanto por estar metiendo mi verga en esa rica panocha..era como un sueño, el sueño mas erótico, mas sucio y depravado que jamas soñé..a pesar de que la veía, que la escuchaba y que mi verga sentía perfectamente como me ceñía, me apretaba dentro de ella..seguía sin dar crédito a lo que estaba sucediendo realmente, la cabeza me daba vueltas y el corazón palpitaba con fuerza de la emoción..
Veía esa peluda vagina, esos labios gruesos, carnosos, rodear cubriendo mi carne dura, erecta..veía salir de su coño mi macana brillosa de lo empapada, batida de sus jugos, el sonido que escapaba de su vagina al entrar y salir era divino..es una señora adulta, de 59 años ya y por ende su cuerpo, su piel demuestra a la perfección el paso del tiempo, de los años en ella..llenita sin ser demasiado gorda, los muslos eran gruesos y flácidos que temblaban a cada embestida que le daba, la entrepierna estaba marcada por estrías y celulitis y aun así era una visión hartamente deliciosa..los pliegues carnosos de su vulva se veían tan deliciosos y suculentos..
No podía dejar de ver como mi gruesa macana, brillosa, con las venas bien saltadas y la cabeza hinchada entraba y salía de ella..se la metía despacio, suave, delicado..pero hasta el fondo, hasta que mis guevos chocaban contra sus amplias y aguadas nalgotas que teniéndola en esa posición habían aumentado de tamaño..
No podía ver su rostro, pues con timidez se cubría la cara con el antebrazo, cubría sus ojos pero no su boca..así que veía como la abría y dejaba escapar los quejidos, los gemidos y pujidos mas dulces, mas eroticos y sensuales que había escuchado en toda mi vida..su lacia y larga cabellera negra entrecana pues jamas se a teñido el cabello, luce orgullosa sus canas..estaba desperdigada en la almohada y sabanas, la piel del cuello, del nacimiento de esas enormes aunque aguadas y ya arrugadas tetotas, las arrugas de sus manos y de su piel en general me enardecían aun mas si era posible..le sacaba la verga hasta la cabeza y de nuevo volvía a hundirla, a clavarla, a meterla hasta los guevos pero sin prisa, sin fuerza..despacio, lentamente para que la disfrutara tanto como yo lo hacia al metérsela, maravillado y orgulloso de provocarle esos quejidos de placer, de deleite..jamas me sentí tan orgulloso de tener una verga gruesa, de los 19 cm que poseo como ahora con ella, me llenaba de satisfacción ver como se abrían sus labios para engullir mi carnota dentro de ella..su abultado vientre con estrías, esa cicatriz de una cesárea, las múltiples y rellenitas lonjas que se le formaban, las aguadas y morenas tetotas arrugadas y que le colgaban flácidas a los costados y que se bamboleaban tan ricas a cada metida que le daba la hacían para mi mas suculenta y deseable que si fuera una joven riquísima, delgada y firme..ella era especial, demasiado especial y tener la oportunidad de estarla follando valía millones..

Juana es mi madre..una señora decente, seria, respetable, una apacible ama de casa, dedicada únicamente a su hogar..divorciada desde hace una década y sin pareja desde entonces..tranquila..tímida incluso..vive sola y a mis 44 años recien me había divorciado, de modo que la visitaba con regularidad, era una rutina los fines de semana quedarme con ella en su casa, charlábamos hasta tarde tomando café, viendo la TV..mi compañía la hacia no sentirse tan sola y esperaba con ansias mi llegada, pero nunca jamas..la había visto con morbo, con deseo sexual.,es mi madre y la respeto..ó respetaba mas bien, además no es una mujer atractiva, digo..no es fea, pero nones una señora que cause con su cuerpo deseo ó apetito sexual, viste de manera recatada nunca mostrando de mas..
A principio de semana no había estado muy bien de salud..de modo que la lleve al doctor, todas las mañanas antes de irme a trabajar pasaba a verla, a saludarla para ver como seguía y asegurarme que tomara su medicamento..fui como de costumbre a verla, aun estaba acostada en su cama, la salude.,ya se veía mucho mas repuesta.,aun así le dije que era hora de tomar la medicina, así que la ayude a sentarse y fui por el medicamento..ella tenia las sabanas sobre las rodillas cuando me acerque..entonces ocurrió..y no pude evitarlo, la bata de dormir que usa mi madre aunque no es transparente si es demasiado delgada, al grado que al verla..como es de copas pequeñas dejaba ver perfectamente ese par de enormes tetas..apenas y las cubría, le colgaban aguadas pero bien ricas, dos enormes peras morenas de enormes y gruesos pezones que se adivinaban perfectamente bajo la delgada tela..obvio mi madre no se había dado cuenta que jamas se había mostrado en bata frente a mi, se sonrojo, no dijo nada al ver mi mirada clavada entre sus tetotas, pero pudorosa se cubrió tímidamente con una mano mientras abría la boca para que yo le diera el jarabe..acción sin malicia que me enardeció aun mas..eran segundos pero suficientes para que por mi cabeza desfilaran las imagenes mas morbosas de ella..el verla abriendo la boca mirándome a los ojos con esa expresión dulce en ellos, hizo que mi mente divagara y la imaginara abriendo la boca pero para recibir mi dura verga que por cierto se me había parado en esos breves momentos, ver esos labios carnosos pues es de boca grande y carnosa hizo que sintiera punzadas de placer en la punta de la verga y en mis guevos..
Deje la cuchara de lado..miraba a los ojos a mi madre, ella se estremeció cuando acaricie su rostro..había adivinado lo turbado que estaba, además la erección era mas que evidente bajo mis pantalones..no dijo nada..recorrí despacio su rostro con mis dedos, un rostro de aspecto demasiado humilde, moreno..sencilla, mas parece una empleada domestica, siempre ha dado esa apariencia..le quite la mano que cubría sus senos, la acaricie..yo temblaba igual que ella, pero además de los nervios..de deseo y excitación, jamas pensé que mi madre me pudiera exitar, jamas la vi con deseo ó morbo..ella respiraba agitada y eso hacia que sus tetas subieran y bajaran deliciosas aun mas..trague saliva nervioso cuando lentamente baje mis manos hacia sus tetas y metiéndolas bajo la batita..las apreté suavemente, ella emitió un débil quejido, mis dedos oprimían con suavidad cubriendo sus tetas...se sentían tan suaves, tan aguaditas, tan ricas..mientras se las sobaba sentí entre mis dedos sus pezones gruesos, enormes como la areola obscura..mi madre me miraba temblando de nervios y sorpresa evidente..
"N-no..oh..n-no..por favor no..,oh..¿que..que haces hijo?...oh..oh..Antonio..Antonio..ohhhh..hijo..¿Que..que te ocurre mi amor?..oh..por favor hijo no me toques así..ah..no..no..no por favor mi amor..tu..tu no eres así hijo..no se que te ocurre..pero no me agrada que me toques así.."
Por toda respuesta me incline sobre su rostro..le sobaba las tetas, las apretaba y masajeaba exitado..que rico sentía tocar las tetas de mamà, sentirlas en mis manos..bese su boca, bese sus labios sin decirle nada..solo la miraba, ella había tomado mis manos con las suyas y débilmente intentaba apartarlas de sus senos, pero sin muchas ganas..respiraba agitada, intentaba voltear el rostro para que no besara su boca, pero yo insistía.,mis labios rozaban buscando los suyos, mi lengua se paseo por sus labios, lamiéndola..mientras no paraba de sobar esas inmensas tetas aguadas.,sentía sus dedos queriendo entrelazarse con los míos queriendo inútilmente apartar mis dedos de su pecho..
Empeze a morder con suavidad esos labios gruesos, a lamerlos..a hundir mi lengua dentro de su boca buscando la suya y al encontrarla la enrosque con la de ella que temblaba nerviosa..la bese, la bese en la boca largamente disfrutando sus labios y su aliento..

La deje..ella creyó por un momento que al fin había recobrado la cordura..se acomodo los cabellos nerviosa, cubrió sus senos lo mejor que pudo con la batita..pero abrió la boca de asombro al ver la sonrisa perversa de mi rostro cuando al mirarla, simplemente me fui desabrochando los pantalones que cayeron al suelo, ella aun mas se sonrojo..me pidió que no me atreviera.,sabia bien que seguía entre nosotros..su mirada estaba clavada a su pesar en mi macana que se adivinaba dura y gorda bajo los calzones..sonriente..despacio, muy lentamente disfrutando ahora el momento...me saque la verga del calzón..esta salto como impulsada por un resorte..palpitante, erecta en todo su poder..vi la expresión de sorpresa en el rostro de mi madre al ver el tamaño y grosor de lo que ya sabia iba a comerse por mas que protestara..sujete sus largos y lacios cabellos, acaricie ese rostro amado y tan respetado durante muchos años..dejando que mi macana palpitara frente a su rostro, frente a su boca.,goteando ya..y por fin hable, al fin le dirigí la palabra ya escucharme decirle lo que jamas imagine decirle a mi propia madre mas me calentaba..,
"te gusta Juana?...si mi amor?...te gusta lo que vez?..lo que tengo para ti mamita linda..ohhhh...mami..mamita..mamacita chula..ohhhh..mírala mírala bien y sin pena Juana porque es tuya..toda tuya.,y te la vas a comer..vas a tragarla..vas a mamarmela..te la vas a tragar quieras ó no Juana.,así que vete acostumbrando a ella..porque es tu verga..se que te sientes rara..yo también mamita..nunca pensé en cogerte..pero voy a hacerlo..te voy a coger mamá..te voy a meter la verga Juana y vas a gritar pero para que no te la saque..mírala..mírala bien mamita..anda.. Anda Juana empieza ya a mamarla CABRONA puta..

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CartasCategoría: Violaciones

Por Linda | 2014-07-21 16:23:21 | 0 comentarios

" Querida Amy:
Te escribo desde Kansas City por que nuestro padre hizo que me fuera. Te preguntaras que me hizo! Jeje! Te vas a sorprender! Me violo...! No creo que te siga escribiendo... Mejor te mando un E-Mail. Adiós hermana...! "

" Querida Mackenzie:
Como puedes decir eso de nuestro padre?! Acaso estas loca?! El es un buen hombre. No como Parker! El era un estupido que solo sabia embarazar a todas nuestras compañeras! Recuerdas a Hanna?! Tu mejor amiga! Resulto embarazada. Adivinas quien fue?! Parker!
Espero que recapacites! Y vengas a pedirle una disculpa. "

" Querida Amy:
Se que te sientes dolida por lo que te digo hermana, pero debes salir de esa casa. En cualquier momento te atacará! Tal vez no leas este E-Mail pero solo quiero lo mejor para ti. Adiós hermanita... "

( Nueve meses después )

" Querida Mackenzie:
Tenias razón! El era un pervertido! Ahora tengo dos hijos: Una se llama Sherry que es la mayor y la menor se llama Mackenzie. Como tu! Espero que seas feliz, por que aunque no lo creas yo si lo soy! Adiós hermana y que te vaya bien...! "

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Mi prima perfecta y yo virgenCategoría: Sexo primera vez

Por pamfilo | 2014-07-21 04:38:51 | 0 comentarios

Hola que tal, el mejor suceso de mi vida hasta ahora me acaba de ocurrir este fin de semana, mi primer experiencia sexual fue con mi prima... Tengo 17 años voy a pasar a 5to semestre de prepa, mido cerca de 1.80 mts y estoy con la seleccion de basquet de la escuela ademas todo el equipo tiene membresia en un gimnasio asi que todo el tiempo o estoy entrenando o estoy en el gimnasio, ahora vamos con lo importante: mi prima... Tiene 20 años y esta en la uni (la prepa y la uni estan juntas asi que la veo todo el tiempo) ella esta con el equipo de voly asi que imaginense a una mujer castaña perfecta con ojos oscuros y grandes cabello hasta los hombros muy fina de sus facciones como nariz, barbilla y pomulos, sus cintura es un afrodiziaco puro pues resalta su redondo y grandioso trasero pues no es grande simplemente perfecto, y obviamente un par de piernas esplendidas y bien trabajadas sus tetas estan de tamaño medio pero ella las luce de una manera ideal, y pues verla de licra y camiseta pegada mientras juega voly amerita una buena paja... Ella no es nada coibida, ni timida, pero sigue siendo muy muy femenina no se como explicarlo... A ella le encanta probocarme, cuando estamos en casa con la familia le gusta acomodarse el sosten mientras la estoy mirando o ajustarse el pantalon hacia arriba para que se le marque bien su trasero, aveces ella elije las combis mas llenas para que cuando estemos apretados adentro me ponga su trasero en mi pija y me dice que es para que la "cuide" se me pega tanto que es inevitable que no sienta la dura ereccion que me provoca pero no me dice nada, tambien siempre que puede me abraza y se asegura de que yo sienta bien sus senos en mi cuerpo y me besa tambien casi en la endidura de mis labios lo cual me dejaba muy confundido y caliente, y recurria a las pajas.


 Bueno pues este fin de semana toda la familia se puso deacuerdo para ir a unas cabañas en un pueblo lejano, y pues ya estuvimos ahi... Comimos, jugamos los primos (somos 8 ella y yo somos los mas grandes) hacia frio asi que no uso ropa probocativa pero detodas maneras mientras jugabamos aprovechaba para tocarle accidentalmente las tetas y el trasero y ella se estaba dando cuenta pero no me decia nada, y pues ya paso y llego la hora de dormir, como habia sido jn viaje de 6 horas todos querian dormir, habia un cuarto en donde se dormirian los papas y otro donde estariamos los primos... Y me dispuse a dormir... Mi prima uso de pijama una licra que apenas cubria su glorioso trasero y una mini camiseta que marcaba sus pezones en el relieve...


Entrada la madrugada una rica sensacion me hizo despertar tome consciencia y me di cuenta de que mi pene estaba siendo masturbado abri los ojos y me encontraba boca arriba y adivinen... Mi prima con la que habia soñado y tantas veces pajeado pensando en ella... Estaba metida en las cobijas conmigo recostada a mi derecha, con su mano derecha me estaba masturbando y con su mano izquierda me estaba tapando la boca, apesar de que yo tenia pans su mano me apretaba de tal manera que el placer era inmenso yo estaba petrificado, atonito, lo que me estaba ocurriendo era real yo no movia mis manos... Lentamente sin hacer ruido se sento encima de mi acomodandose mi pene entre su vajina aun con ropa... Ya encima de mi con su mano derecha me hizo la señal de "shhh" con su dedo y en cuanto me quito su mano izquierda de la boca pego sus labios inmediatamente a los mios al tiempo que empezaba a frotarse lentamente con mi pene era tan delgada su licra y mi pans que podia sentir como mi pene abria sus labios vaginales... Ella misma se levanto la camiseta tomo mis manos y las puso sobre sus perfectos senos que colgaban firmes y redondos cerca de mi pecho, el sudor comenzaba a correr lo haciamos lo mas lento para generar el minimo ruido posible porque los demas primos estaban en las camas durmiendo, despues ella tuvo su primer orgasmo y se acerco a mi oido y me dijo "vas a ser mio" y mientras se quitaba su licra yo rapidamente me deshize de mi pans...con su mano Puso la cabeza de mi pene en la entrada de su vagina, se tiro encima de mi con sus senos frotandose con mi pecho y sus manos se entrelazaron con las mias continuo besandome y comenzo lentamente a meterse mi pene en su vajina y estaba tan caliente y suave ahi dentro que por poco y me vengo en ese momento, pero no lo hize, se sacaba y se metia todo mi pene tan lento como podia y yo veia como sus ojos se perdian cuando lo tenia hasta adentro y yo tampoco podia evitar perder la mirada ante tal suceso tan delicioso elevo un poco la velocidad del movimiento de penetracion solo como su cuerpo se lo pedia para su segundo orgasmo pues apretaba mis manos y sus piernas apretaban mi cuerpo y temblaban y su boca hacia forma de grito pero sin sonido.. entonces decidio cambiar de posicion se acosto a mi derecha dandome la espalda levanto su pierna izquierda y la penetre denuevo en camara lenta mientras mi mano izquierda destruia su clitoris y mano derecha la rodea por la espalda y masajeaba esas tetas que ponen loco y mi boca mordiendo y besando su oreja y su cuello lo hicimos tan lento y tan rico que su esfuerzo para callar su orgasmo fue casi sobrehumano mientras yo hacia mi maximo esfuerzo para no rellenarla por dentro con tanta sensualidad de la que estaba siendo testigo... Con su perfume corporal perfecto, su piel tersa y suave sin imperfecciones sus pezones parados y viendo hacia arriba y con su magnifico trasero golpeando silenciosamente mi pubis y con sus jugos mojando mi pene y mis dedos... Y volvimos a cambiar de posicion ahora ella se acosto en el centro de la cama y se puso boca abajo y cerro las piernas y yo me puse encima de ella pegue mi cuerpo a su espalda y mi pene entre sus maravillosas nalgas entrelaze nuestras manos al tiempo que le mordia y besaba el cuello y todo lo que podia frotaba mi pene entre sus nalgas lo cual fue simplemente indescriptible veia su cara absoluta de placer y ella miraba la mia ella me movia el trasero para que la penetrara denuevo... Separo un poco sus piernas y se la meti completa denuevo y ella volvio a cerrar las piernas yo bombeaba lento pero con mucha fuerza para levantar su trasero y que se marcara bien redondo en mi pubis hasta lo mas cerca de mi ombligo que pudiera los hicimos lento y duro mucho tiempo estabamos mas que sudados y exitados, entonces me acerque a ella y le dije "no voy a resistir mucho mas" y ella me contesto "damelo adentro mi amor" entonces meti mi mano derecha entre la cama y su cuerpo hasta llegar a su clitoris y la exite hasta que tuvimos el orgasmo juntos y la llene por dentro con todo lo que tenia, su mirada se perdio mientras una inmensa sonrisa aparecia en su cara... Se volteo para quedar boca arriba y frente a mi su mano izquierda me tomo de la cabeza y me sigio besando mordiendome los labios mientras su mano derecha exprimia lo poco que ya le salia a mi pene medio muerto y se lo untaba en toda la vagina me dejo de besar y me susurro "al fin soy tuya" se volvio a meter mi pija y empeze a comerme denuevo esos pechos y mientras la escuchaba respirar fuerte e intentar gemir sin sonido ya me estaba empezando a poner duro denuevo cuando escuchamos la alarma de las 6 am en el cuarto de nuestros papas nos despegamos rapido y ella se puso rapido su licra humeda de orgasmo y se acomodo su sudada camiseta nos besamos y me pregunto "lo haremos otra vez verdad?" a lo que yo respondi con un beso y un si y ella salio rapido a bañarse, yo me hize el dormido ya cuando todos estaban despertando... Ayer en la tarde volvimos a la ciudad y estamos planeando vernos para hacerlo denuevo. 
Por cierto yo era virgen hasta la madrugada del sabado...

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EL CULO DE MI PRIMACategoría: Sexo en familia

Por DAVID | 2014-07-07 22:28:43 | 0 comentarios

HOLA A TODOS YA SABEN QUIEN SOY YO.

Y SI AL VER OTRO RELATO MAS DIRAN ESTE MAN QUE LE HA PASADO DE TODO OQUE,PEROO BUENO TODO A SUCEDIDO POR CULPA DEL TRAGO, O POR LO MENOS SE DA EL PRIMER PASO Y HAY SE PIERDE EL MIEDO.

Y SI ASI FUE QUE SUCEDIO TODO CON ESTA PRIMA MIA QUE POCO TRATE, PERO ASI FUE.ELLA TODA UNA JOVEN GUAU, QUE CULO EL QUE SE LE DESARROLO CUANDO SE CONVIRTIO EN MUJER YA ELLA UNA MUJER DE 22 AÑOS PARA ESE ENTONCES, CON ESE TRASERO LE GUSTABA A CUALQUIERA Y NO SOLO SU TRASERO UN CUERPAZO GUAUUUU.
PERO HASTA HAY ELLA ME SORPRENDIO SI POR SU CUERPO SU CULO PERO JAMAS SE ME PASO POR LA MENTES HASTA CIERTO DIA QUE PASO ESO.

ELLA Y YO BAILAMOS EN UNA FIESTA BAILAMOS MUY BN PERO HASTA HAY, HASTA CIERTO DIA ELLA SE QUEDABA EN CSA DE UNOS TIOS Y YO VIVO CERC, ESE DIA O ESA NOCHE VENIA TOMADO SOLO UN POCO Y VI LA LUZ Y ESCUCHE MUSICA EN CASA DE MIS TIOS ASY QUE DESVIE EL CAMINO HACIA YA Y SI ESTABAN MIS DOS PRIMOS MIS TIOS Y ELLA MI PRIMA Y UNA VECINA, LUEGO DE LLEGAR HABIA RON TOMAMAOS MISTIOS QUERIAN CERVEZA YEMPEZO A LLOVER DURO MI PRIMO Y YO FUIMOS Y COMPRAMOS AL VENIR NOS CAMBIAMOS EL ME PRESTO UN SUDADERO VIEJO Y UN BOXER QUE NO SERVIA JEJEJE MI PALO QUEDABA GUINDANDO COMO SI ESTUVIERA SIN CALZONCILLO, PERO BUENO ASI FUE LA VECINA SE FUE MIS TIOS SE DURMIERON Y QUEDAMOS NOSOTROS.

CAMBIAMOS A NUESTAR MUSICA Y YO EMPEZE A BAILAR CON MI PRIMA Y BAILABAMOS APRETADOS SUELTOS SEXY DE ACUERDO AL RITMO, LO QUE NO PUDE CONTENER FUE MI PENE QUE SE AGRANDABA HACIA ELLA CUANDO SE ME PEGABA MUCHO, Y POR LO VISTO LE GUSTABA PORQ MAS SE ME ACERCABA PERO SOLO HASTA AHY.
BUENO EMPEZAMOS A HABLAR LOS DOS CON MUCHA CONFIANZA ME FUI AL LADO DE ELLA ELLA PUSO LOS PIES CECA DE MIS Y YO SE LOS SOBABA DISIMULADAMENTE Y HABLABAMOS TODOS, SE ACABO EL RON YLA CERVEZA Y SE FUE A COMPRAR MAS BAJO DE AGUA SI ESTA VEZ FUERON MIS DOS PRIMOS Y QUEDAMOS LOS DOS, CLARO QUE YO LO HICE CON DOBLE INTENCION, PERO SIELLA QUEDO AFUERA Y YO SALI Y ME LE ACERQUE POR DE TRAS, PERO SIN MALA INTENCION Y SI ELLA SE VOLTEO Y NOS BESAMOS MIRAMOS Y NOS BESAMOS FUERTE ME ABRAZO FUERTE Y CRUZAMOS NUESTARS LENGUAS Y NOS ABRAZAMOS Y ACARICIAMOS HYA AFUERA CLARO NO HABIA NADIE AFUERA YA ERA DE MADRUGADA, Y LA PEGUE FUERTE A MI PENE PARA QUE LO SINTIERA Y SI ELLA SE ESTREMECIO Y JUMM JUMM HA HA HA HAY PRIMO GUAUU BESAME Y SI NOS BESAMOS GUA PRIMA QUE TRASERO ME GUSTAS MIENTRAS SE LO ACARICIBA PARECE QUE FUERA A TERMINAR SOLO CON EL ROSE , CUANDO JUMM PARA PARA NO NO NO PODEMOS SOMOS PRIMOS Y QUE ENTRE MAS PRIMO MAS ME ARRIMO LE DIJE YNOS VOLVIMOS A BESARY SI VAMOS A DENTRO NO ESTAN QUE LLEGAN PERO VAMOS A DENTRO Y CERRAMOS LA PUERTA ELLOS AVISAN PARA ACARICIARTE MEJOR Y SI CEDIO PERO NADA APENAS CERRE LA PUERTA SE ME AGACHO Y ME DIO UNA MAMADA CONFORMATE CON ESTO Y JUAZA JUAZA SI ME HIZO LLEGAR SE ME TRAGO EL SEMEN Y ME DIJO CONFORMATE CON ESTO QUE ESTO NO PUEDE PASAR.

Y ASI PASARON LOS DIAS LA LLAME Y SI YA EL PRIMER PASO ESTABA DADO Y HICIMOS SEXO DE CUANTAS MANERAS FUERA POSIBLE, Y ASI SEGUMO CLARO QUE HA ESCONDIDAS ASI ES MUCHO MEJOR, Y LA HEMOS PASADO MUY CHEVERE

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