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FOLLANDO CON MI JEFA: Una historia real (Tercera parte)Categoría: Sexo infieles

Por Horacio | 2014-04-30 19:02:11 | 0 comentarios

Al día siguiente, Nora no fue a trabajar y recién lo hizo al segundo día. Llegó silenciosa y con grandes anteojos negros; pasó con la cabeza gacha a mi lado, murmurando apenas un “buenos días” y se dirigió directamente a su oficina, en la cual estuvo encerrada la mayor parte del día. A la hora de salir, me sorprendió que su marido viniera a buscarla, cosa que nunca había hecho antes.
No entendía que pasaba, pero a pesar de mi curiosidad le resté importancia al suceso. Volví a mi casa (vivo solo), comí algo y me acosté a dormir, pensando que mañana sería otro día. Así transcurrió otro día y en el siguiente Nora me llamó a su despacho. Me preguntó dónde podíamos conversar de manera discreta y sin peligro. “Sin peligro” pensé, ¿Qué ocurría? Podemos ir a mi casa, le dije, allí estaremos bien. Así lo hicimos y, mientras nos apoltronábamos en los sillones, serví un par de whiskies. Se sacó los anteojos oscuros y pude observar la presencia de un moretón en su mejilla, sabiamente disimulado por el maquillaje. “¿Qué pasó?” le pregunté preocupado, mientras la apretaba entre mis brazos. Rompió a llorar entrecortadamente y cuando pudo calmarse un poco, me contó que la noche en que hizo el amor conmigo, su marido también quiso poseerla; como ella se resistió la tomó por la fuerza. Le introdujo un dedo en la vagina y se encontró con todo el semen que yo le había eyaculado adentro; tras lo cual le propinó dos sonoras cachetadas en la cara y se fue a dormir a un hotel. “Y así estamos hasta el día de hoy” me dijo, almorzamos juntos pero no me habla y cuando llega la noche, se marcha a su hotel”. “¿Consideras que es mejor dejarnos de ver por un tiempo hasta que la situación mejore?” le pregunté. “¡De ninguna manera!” exclamó con fuerza. “Soy tu esclava y ahora soy tu mujer; quiero que entiendas que estoy loca por ti y NADA podrá cambiar eso”. Dicho lo cual se desnudó completamente (yo hice otro tanto) y tomados de la mano fuimos hasta la cama, se recostó blandamente y abriendo la vagina con ambas manos, me susurró entrecortadamente: “Ven a ocupar tu casa, de hoy en más será únicamente tuya”. La penetré con fuerza y comenzó a jadear enloquecida; pude notar que iba a acabar pronto porque enterró sus uñas en mi espalda y gritando una vez más, me bañó con un orgasmo delicioso; de esos que solamente ella podía dar. “Hazme acabar otra vez” –me urgió, hambrienta. Verdaderamente era multiorgásmica, como me lo había dicho; pues bastara que moviera un poco la verga en su interior, para que inmediatamente le sobreviniera un orgasmo. ¡No lo podía creer, poseer semejante hembra! ¡Y era mía! Coño, comenzaba a enamorarme y eso no estaba en mis planes. Me apronté para acabar dentro de ella, pero sacó la verga de su coño y la puso en su boca. Comenzó a mamarla mirándome fijo a los ojos. “¡Mírame, hijo de puta” – me gritó- “porque soy tuya y te daré todo!” En verdad no sé cómo lo hizo, pero metió mi gruesa verga hasta su garganta, momento que aproveché para acabar con fuerza. Sentí como se atragantaba, parecía que le faltara el aire, que no podía respirar. Finalmente cuando pudo tragar todo el semen entrecortadamente alcanzó a murmurar: “Tienes que alimentarme siempre, por distintos lugares”. Esto último me sonó a una promesa de mejores cosas aún. ¿No lo creéis vosotros?

Continuará (última parte)

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FOLLANDO CON MI JEFA: Una historia real (Segunda parte)Categoría: Sexo infieles

Por Horacio | 2014-04-30 18:59:19 | 0 comentarios

FOLLANDO CON MI JEFA: Una historia real (Segunda parte)
Y allí estaba yo, frente a ella, con mi enorme miembro erecto meneándose. Algo confusa todavía, atinó a preguntarme “¿Qué quieres de mí? ¡Lo que sea, solo dímelo!”. “ Seguí mirándola. Para mis adentros quería llevar el juego a otro nivel, para disfrutar con mayor intensidad del momento dándole contenido; caso contrario sería simplemente una buena follada….y nada más. “¿Me darás todo?” le pregunté. “Si, si….lo que quieras” murmuró entrecortadamente mientras intentaba llevar mi polla a su boca. Me bajé de la cama y tomé distancia de ella. “Así no-le dije- quiero algo más definido”. Se arrodilló en la cama y mirándome fijo me dijo: “Hijo de puta, quieres que sea tu esclava ¿verdad?”. “Es lo que me ofreciste, dije, y es lo que quiero”. Tomó un sorbo de whisky mientras se arreglaba el cabello, luego bajó de la cama y se arrodilló ante mi diciendo: “Soy tu esclava total, haré todo lo que digas” y sonriendo me preguntó: “¿Qué quiere mi amo que haga?” Sin decir palabra puse mi miembro en su boca y comenzó a mamarlo con fruición y glotonería. Después la deposité sobre la cama, le abrí las piernas y comencé a lamer y mordisquear su clítoris mientras introducía un dedo en su vagina buscando el punto “G”. Cuando lo encontré, hice un trabajo sincronizado sobre ambos y Nora comenzó a retorcer su cuerpo casi con violencia mientras gritaba estrepitosamente, perdido ya cualquier control. Y con un último grito agónico, acabó copiosamente, de una manera que yo nunca había compartido con una mujer. No fue agua mágica o néctar de los dioses como algunos pseudo poetas gustan definir; no, fue un chorro largo y espeso que brotó de sus entrañas y se esparció por toda la cama; y luego otro y otro más. Cuento estos detalles porque mujeres hay muchas, pero HEMBRAS con todas las letras, bien pocas. Y esta lo era, debo reconocerlo.
Pasado su orgasmo, quedó tendida en la cama con los ojos cerrados, el pelo desparramado sobre su cara mojada por la transpiración y respirando entrecortadamente. Le hice algunos masajes para ayudarla a relajarse. Después abrió lentamente los ojos y mirándome extenuada me murmuró: “Hijo de puta, me hiciste tocar el cielo; ahora dependo de ti”. “¿Por qué? le pregunté, si fue un simple orgasmo, de los muchos que seguramente tendrás con tu marido” “No, no –me dijo- mi marido no me entiende en la cama y llevamos mucho tiempo de frustraciones. En ocasiones acabo con él, pero te juro que no de esta manera”. Uf! dije para mis adentros, la vieja historia de la esposa insatisfecha, pretexto para encubrir lo zorras que son. Pareció leer mis pensamientos, porque mirándome fijo me dijo: “Se lo que piensas y te equivocas. No soy puta ni ando de cama en cama. Lo creas o no, es la primera vez que pongo cuernos a mi marido”. “¿Y lo volverás a hacer conmigo?” – le pregunté incrédulo. “Todas las veces que lo desees, me dijo, no olvides que soy tu esclava”. Dicho esto, subió a horcajadas sobre mí y lentamente introdujo mi polla en su ajustada vagina. La tenía toda adentro, cuando sonó su celular. “Es mi marido, me dijo, acábame cuando hablo con él”. La puse de nuevo en la posición del misionero y metiendo mi polla profundamente, acabé a chorros dentro de ella, que debió taparse la boca para no gritar y la escuchara el marido. Después siguió hablando con él, tras lo cual nos duchamos, nos vestimos y la llevé hasta su casa.
Pero la historia no termina aquí (continuará)

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Gabriela 4 version RDCategoría: Sexo infieles

Por Kolocsol | 2014-04-28 17:11:28 | 0 comentarios

Gabriela, Una Adorable Mujer Casada 4 (ver. alter)
Roger David (rogerdavid1971@hotmail.com)

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Gabriela al cerrar la puerta y al estar ya sola, aun sentía la hediondez de la boca y cuerpo del viejo mecánico, ese olor a hombre de trabajo rudo la confundían, ese olor a mecánico, a macho la volvían loca y la ponían vulnerable a sus calientes pretensiones
Esta version fue escrita intentando seguir la edicion y direccion que le habia dado El Macho, pero al leerla se podran dar cuenta que me quedo totalmente distinta, ya que em mi mente las ideas van naciendo a medida que voy escribiendo por lo cual me distancie en gran medida de la version alterna de mi amigo el machote.
Por lo cual esta version se la rindo en homenaje a el "El Gran Macho Argentino", jajaja, ya que fue su propia version la que me inspiro para yo poder hacer la presente entrega, ahi les va espero les guste...
Roger David
Gabriela… Una Adorable Mujer Casada 4 (versión del Macho y reeditada por Roger David)
Gaby no prestando mucha atención a la intensa sensación de cosquilleo y de mariposas en su estómago, solo atinó a decir…
--Don, Por Favor!!... esta mi marido, le dice en voz baja Gabriela a Cipriano, quien la miraba con toda su cara distorsionada a causa de la calentura contenida y por el enojo acumulado, por motivo de todas las llamadas telefónicas que no tuvieron respuesta por parte de ella.
--Cuanto hace que no me mandas un mensaje o me llamas reinita?... recuerdas en lo que habíamos acordado?..., intente llamarte a tu celular pero no contestas y al no saber ni recibir noticias tuyas tuve que venir yo!
--Por favor más tarde me comunico con usted don Cipriano, no me haga esto por favor se lo ruego por lo que más quiera, mi marido nos puede escuchar, rogaba la casada intentando bajar el tono de la conversación.
En el momento en que el viejo Cipriano se preparaba para continuar presionando a la muy asustada de Gabriela, la voz de Cesar lo detuvo.
--Gabriela!!, quien busca mi amor!!, gritaba Cesar desde la habitación, el aun pensaba que podría ser su madre que por alguna razón venia a visitarlos.
Gaby quien ya se encontraba al borde de una verdadera crisis de pánico con el solo pensar en verse descubierta por su marido y al estar platicando con su amante en las mismas puertas de su casa, solo atino a gritar hacia el interior…
--Es un vendedor cariño, voy enseguida!!, Cesar al notar que su mujer a lo mejor estaría entretenida por un rato viendo lo que le ofrecía el supuesto vendedor, solo se limito a esperarla, ya que estaba ansioso de continuar en lo que estaban haciendo antes de ser interrumpidos por los fuertes golpes de la puerta.
Don Cipriano luego de un momento y al notar el silencio que se produjo volvió al ataque.
--Te espero abajo en el auto así que invéntate algo para escaparte y baja en media hora ¿ok?
--Don Cipriano, por favor deme mas tiempo, por ahora no puedo salir de casa, le prometo que me las arreglare para salir, pero no en este momento, se lo suplico.
El viejo mecánico la miraba de pies a cabeza, pero que soberbia y altiva se veía la casada con esos pantalones negros totalmente ajustados a la esbelta anatomía de concurso que se gastaba Gabriela, sentía los hormonales impulsos de tomarla, arrancarle sus ropas y follarsela ahí mismo en la entrada de su departamento y tirada en el suelo, producto de las ansias contenidas en el transcurso de ese día, pero pensaba que si quería volver a cogérsela como corresponde tenia que actuar prudentemente, por lo que resolvió y le dijo…
--Escúchame bien pendeja culona!!, le dijo don Cipriano tomándola bruscamente de sus rubios cabellos y atrayéndola hacia su aguardentosa boca con la idea de que le escuchara bien lo que le estaba diciendo, --A mí no me importa que este el maricon de tu marido esperándote, por que si yo quiero ahorita mismo me dirijo a tu habitación y me lo despacho, Gabriela escuchaba totalmente aterrada de lo que le decía el viejo mecánico-- Y de paso te culeo todo lo que yo quiera en la mismita cama en la que te refregaste en mi verga solo hace unos días, pero como a mi me gustan las cosas a la buena te daré la ultima opción a que me cumplas, la casada daba gracias a dios de que don Cipriano daba muestras de que en pocos momentos se retiraría, --Por ahora me retirare, pero a las 8 de la noche en punto te esperaré abajo en la entrada del edificio e iremos al mismo hotel en donde estuvimos la primera vez que cogimos, y si no llegas puntual te juro que vendré a tu casa y si es necesario echare la puerta abajo, ya te dije que a mi no me importa tu marido, tu veras como te las arreglas con el, a su vez la tomo por la cintura y le puso uno de sus asquerosos besos con lengua el cual fue correspondido por ella en su afán por deshacerse lo mas pronto posible del mecánico, --Ahh y lo ultimo lleva dinero para pagar el hotel, porque yo no tengo!!, fue lo ultimo que dijo don Cipriano antes de retirarse, y bajar por las escaleras del edificio.
Gabriela al cerrar la puerta y al estar ya sola, aun sentía la hediondez de la boca y cuerpo del viejo mecánico, ese olor a hombre de trabajo rudo la confundían, ese olor a mecánico, a macho la volvían loca y la ponían vulnerable a sus calientes pretensiones, y el sentir que era él quien estaba ordenando y diciéndole lo que tendría que ella hacer para que ambos dos nuevamente pudieran coger, a la casada inevitablemente se le acentuaban aún más esa extraña sensación de cosquillas en el estomago, esa poética sensación de mariposas.
Se dirigió a la habitación en donde la esperaba su esposo, sabía que tendría que consumar sus obligaciones conyugales para con el. Cesar quien estaba mas ansioso que ella por hacer el amor con su bella mujer, la quiso sorprender y ya se había quitado la ropa y la aguardaba desnudo y acostado en la misma cama matrimonial de ellos en donde Gaby se había estado revolcando con don Cipriano solo hace tres días.
La mente de la rubia era un mar de confusiones, se tendría que entregar a su propio marido casi por obligación y a la vez tendría que pensar en algo rápido para poder salir en la noche a juntarse con el mecánico, ya que sabía muy bien cuales serian las consecuencias si ella no se presentaba. Se consolaba pensando en que esto solo sucedería por un mes, para luego retomar su apacible vida de mujer seria y casada como lo había sido hasta hace poco tiempo. Ella amaba a Cesar, pero el dolor mas grande que atormentaba a Gabriela era poner en riesgo la estabilidad familiar la cual podrían afectar irreversiblemente su relación y el gran amor que sentía por su pequeño Jacobo.
Gabriela se desnudo casi como una autómata delante de su marido, su persona no estaba como para moverse con la sensualidad apropiada para congraciarse con su marido, Cesar totalmente ajeno a esto la miraba y se maravillaba ante el majestuoso cuerpo de su mujer, la veía desnuda, perfecta, era un ángel, y el pobre pensaba que solamente le pertenecía a él.
Gabriela muy a su pesar poso su desnudo cuerpo junto al de Cesar, la rubia no pudo evitar de fijar su mirada en el diminuto miembro de su marido que casi se perdía en los cabellos púbicos del hombre. En lo mas profundo de su corazón quería entregarse a su esposo, que la penetrara y que la gozara, pensaba que el tenia todos los legítimos derechos para ello, pero su cuerpo y ahora también su mente se negaban y mas al ver la tímida verguita de Cesar en estado de erección lista para pasar al asalto no pudo evitar las ganas de reírse. Se sintió miserable por estar casi burlándose en su cara de su propio hombre, del padre de su hijo, de su esposo, pero con las generosas medidas vergales de su esporádico amante que ella ya había probado, no lo podía evitar.
Cesar la abrazo y la arrimo hacia su atlético cuerpo, sintió los suculentos y duros pechos de su mujer aplastarse con el suyo propio, Gaby solo se dejo hacer, tenia que cumplirle, así se lo había prometido a ella misma, por lo que se besaron. La casada recordaba el animal beso que se había mandado con don Cipriano solo hace pocos minutos, esta situación como que la empezaron a calentar de a poco, ella misma no sabía por qué razón intentaba de adentrar lo mas posible su propia lengua en la boca de Cesar, la idea que rondaba en su mente era que si aun quedaban restos de lo que el mecánico pudiera haber dejado en su boca, ella los depositaria en la de su marido, esta insana idea ya la habían lubricado y semi enardecido, por lo que pensó en dejarse hacer el amor de una buena vez por su Cesarin, para luego pensar en como lo tendría que hacer para poder escaparse en la noche, sin que el sospechara que su salida seria para ir a acostarse con otro hombre.
Por su parte Cesar la besaba en forma apasionada, estaba decidido en hacerle el amor en cuanto antes, ambos se fueron acomodando para consumar el acto sexual, Gabriela quedo acostada abajo del cuerpo de su esposo y muy tímidamente fue abriendo sus poderosas piernas de ensueño para que Cesar hiciera con ella lo que tenia que hacer, pero que lo hiciera rápido pensaba la rubia, mitad excitada y mitad frustrada, por no estar con el hombre con quien ella ya deseaba tener sexo en estos momentos.
Sintió como Cesar restregaba su pirulin (ahora así pensaba ella del pene de su esposo) sobre su suave y plano vientre, en como se esforzaba por buscar la entrada intima de su esposa, pero la ansiedad por adentrarse en su cuerpo le dificultaban la tarea, ya llevaban casi 5 minutos intentándolo y esto para Gabriela ya era un total fastidio, pero aun así sintió pena y tristeza por darse cuenta de la real situación de su marido, era que este apenas se la podía con una mujer como ella, pero como el amor es sufrido y todo lo puede se decidió ir en su ayuda, paso su delicada mano entre ambos cuerpos y tomo con dos de sus dedos el pequeño miembro de Cesar y lo apunto hacia su entrada vaginal.
Una ves que Cesar se lo pudo meter, Gabriela casi ni sintió la penetración, notaba el corto adentramiento del pene de su esposo en su cuerpo y sentía los arrítmicos movimientos que este hacía, eran incompetentes e inútiles, la mirada de la casada era hacia un lado, no quería verle el rostro, pensaba en lo torpe que era aquel hombre para hacerlo, y cuando la insatisfecha mujer ya estaba a punto de darle un empujón a su marido para que este la dejara tranquila y se saliera de su cuerpo, sintió que el muy pobre y miserable estaba a punto de acabar en su interior, por lo que hiso un rápido movimiento de caderas para que el diminuto pene se saliera de su vagina.
No pudo explicarse ella misma aquel impulso de impedir que su propio marido acabara dentro de su cuerpo, levanto su mirada para comprobar ya mas tranquila e indiferente, como aquel penito la chorreaba con tres escasas y débiles expulsiones de semen que salían casi sin fuerzas y que manchaban la suavidad de su vientre, no era como el de don Cipriano, pensaba la casada.
Gabriela ahora si que no pudo aguantar las ganas de reírse, lo hiso en la forma en que se notara como de ternura y a la vez compadecía al pobre de Cesar, este por su parte pensó que Gaby reía de felicidad, ante tan gratificante y romántica demostración de amor que ambos se habían profesado.
Cesar se recostó feliz y satisfecho, pensaba en lo buena que era su mujer con él, y con lo que acababa de pasar entre ellos daba por superado en gran parte los problemas que habían tenido en este último tiempo, sintió cuando Gaby le depositaba un tierno beso en la frente, para luego ir a darse una ducha.
Mientras Gabriela sentía correr el agua por su cuerpo su mente trabajaba en que tendría que inventarle a su marido para poder salir en la noche, no se le ocurría nada, tampoco quería comprometer a Lidia, ya bastantes problemas le había dado a su amiga del alma cuando pensó en que ella y Cesar eran amantes, y que mas encima su error ella lo había terminado por pagar dejándose encular por el mismo hombre con el cual ahora se tendría que ir a encamar.
Cesar la vio salir de la ducha solamente envuelta en una toalla, la rubia al notar la mirada de enamorado de su marido, trazo el plan casi en el acto y se dio a verificar si este prosperaba.
--Te gusto mi nenuco?, le pregunto intentando colocar una de sus caritas de niña mimada.
--Has estado genial cariño, hace cuanto tiempo que deseaba estar así contigo amor, le decía Cesar acariciándole tiernamente su cabello mojado.
--Tú también estuviste esplendido bebé, contigo me siento una mujer plena y feliz, me haces sentir que mi vida te pertenece, tal como te lo dije la otra noche y eso lo tienes que tener claro yo vivo solo para ti y para nuestro hijo.
Gabriela no sabía y no estaba segura si en realidad se estaba sincerando o le estaba mintiendo, pero lo que si tenía claro era que con esto tenía que servir para que se le facilitaran las cosas y ella pudiera salir tranquila y sin preocupaciones.
Gabriela muy a su pesar y profundamente apenada por estar mintiéndole a su Cesar, entro de lleno a manipular la conversación,
--Sabes amor, hoy las chicas de mi antiguo trabajo organizaron una velada de despedida a raíz de mi salida, pero creo que no iré, me quedare contigo, no te lo había dicho porque realmente no me interesaba ir, pero ahora con lo que acabamos de hacer estoy aún más segura de ello.
Cesar pensaba en lo buena que era Gabriela, como podía haber desconfiado de ella en algunas ocasiones, todo era culpa de los celos enfermizos que a veces lo atormentaban, y mucha culpa también la tenía su propia madre, quien siempre le andaba llenándole la cabeza con chismes y estupideces que solo lograban ponerlo mal con su esposa, pero esto ya había pasado y era el tiempo de la reivindicación por parte de él.
--Sabes Gabriela, quiero que vayas a tu reunión y que te olvides de toda preocupación, ya tendremos tiempo para nosotros, la rubia quedo perpleja ante la reacción tan fructífera que tuvo su pequeña triquiñuela,-- Quiero que por esta noche te olvides de nosotros y que solo te dediques a pasarlo bien, si hemos tenido algunas dificultades este último tiempo se deben en gran parte a culpa mía, y quiero que sepas que cuentas con toda mi confianza, decía Cesar tomando aire para continuar con su discurso, y con la intención de que Gabriela viera que él podía confiar en ella, -- y para demostrártelo apenas salgas de la casa apaga tu celular, para que vayas tranquila y sepas que no te estaré llamando, como lo he hecho en otras oportunidades…
--Pero Cesar, yo quiero estar contigo, mentía a medias la rubia…, -- Además a Jacobo lo vendrán a dejar…
--No te preocupes por Jacobo, yo lo recibiré y se lo iré a dejar a mi madre y le avisare que tú lo iras a buscar mañana a la hora que sale del colegio, por mi parte yo iré a trabajar tengo un compañero que necesitaba días libres así podre hacer un cambio y podremos estar juntos el fin de semana…
--Cesar, amor, en realidad no te molesta que yo salga a divertirme y tu…
--Ya está decidido muñeca… tu sales y te diviertes, yo llegare el sábado en la mañana y estaremos juntos todo el fin de semana y quizás uno o dos días más…que te parece?
--Gracias cariño, soy feliz a tu lado , eres muy comprensivo, Gabriela deposito un tierno beso en los labios de su marido y cuando Cesar quiso ponerse más apasionado ella se retiró sutilmente para depositarle otro pequeño besito en la frente, y para luego terminar diciéndole, --Amor quisiera que me dieras un poco de dinero, tu sabes que ya no estoy trabajando y no me gusta que las chicas sean solo las que gastan…
--Claro que si cariño, no estamos en nuestro mejor momento financiero, pero tampoco es para tanto, en el mueble esta mi billetera, saca lo que necesites, total para eso iré a trabajar y pediré que me den tiempo extra, así lo recuperaremos y no se notara, todo lo que sea para que lo pases realmente bien mi vida. Cesar no se imaginaba que el mismo estaba costeando los gastos necesarios para que otro hombre gozara del cuerpo de su esposa y que también la iba a hacer gozar a ella, situación que el no pudo consumar en esa misma tarde.
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Gabriela se vestía con cierto nerviosismo, no entendía el por qué su corazón le latía en forma tan acelerada. Cesar hacía ya casi más de una hora que se había ido con Jacobo hacia la casa de su madre, para luego irse a la terminal de buses y viajar hacia la localidad en donde estaba trabajando, ya que iba a ir a cubrir un reemplazo tal como se lo había hecho saber a Gaby.
La rubia se esmeraba y aplicaba con mucha meticulosidad en la forma de vestir, si bien no estaba muy segura del por qué ponía tanto cuidado en verse apetecible, pero también pensaba en que siempre en su vida lo había hecho igual, pero ahora era distinto, ella quería verse seductora y atractiva para don Cipriano, aunque tenía claro que esto solamente era un trato entre él y ella, algo así como un negocio pensaba, o tal vez sería que aquel trato la convertía en puta por un mes, pero ya estaba hecho y ella tenía que cumplir con su parte si es que quería salvar su relación matrimonial.
Escogió un diminuto conjunto de ropa íntima color rojo furioso, que con el contraste de su rubia piel la hacían ver endiabladamente alucinante, opto por un sensual vestido color crema con un escote que dejaban ver el nacimiento de aquellas colosales y duras tetas que se gastaba, con el solo hecho de vérselas a cualquiera le darían ganas de lanzarse y mordérselas, además que este perfilaba a la perfección las delineadas formas de su figura en especial el portentoso pedazo de culo que en estos momentos ya le cosquilleaba con el solo hecho de pensar que estaba a pocas horas para que nuevamente la encularan. Y para terminar con el femenino acicalamiento se puso una pequeñas sandalias de mediano taco, que aun así, le hacían parar su trasero haciéndolo ver sabrosamente apetecible, digno de ser probado y abierto, para deleitarse en las profundidades del sonrosado orificio posterior que ya se adivinaba que tenía la rubia mujer entre medio de sus nalgas.
Al salir de su departamento y al llegar a la calle Gabriela comienza a caminar unos cuantos metros, el auto de Cipriano comienza a seguirla, el viejo se dio cuenta en seguida que ella no quería subir a su auto en la puerta de su mismo edificio, para que no la fuera a ver algún conocido y 2 calles más alejadas de este, se sube en el asiento del copiloto, el viejo Cipriano al ver la forma en que venía vestida su mujer cayó en un estado de fascinación lujuriosa e intento saludarla con un beso en la boca, por lo que la rubia le corre la cara dándole a demostrar de que ella no quiere nada con él , que si salió a la hora convenida solo lo hiso por el extraño acuerdo que ambos tenían.
--Que te pasa tetona, acaso ya no me quieres, jajaja, reía don Cipriano dejándole ver todos sus dientes cariados a la azulada mirada de la casada.
--Por favor Don, solo maneje y alejémonos de mi edificio que no quiero que algún conocido me vea con Ud., recuerde que yo soy casada.
--A sí !!, se me olvidaba que la muy putita tiene marido, lo dejaste cuidando el niño mientras tu sales por las noches a prestar la zorraaa? Jajaja, se burlaba y reía de poder humillarla a su antojo.
--Por favor Don!, no hable así de mi marido, él no tiene la culpa de que yo esté en esta situación, recuerde que lo nuestro será solo por un mes, e intente por favor de no hablar de mi hijo!!, le solicitaba Gabriela media suplicante y molesta, por la forma en que el mecánico se refería a los dos seres que más amaba en su vida.
--A si, el niño con cara de niña, jaja, que mala honda que me tenga que ir, porque o si no yo mismo le hubiera enseñado a comportarse como hombre…
--Le dije que no se refiera así de mi hijo!!, le interrumpió la casada ahora si realmente molesta con aquel hombre que seguía burlándose de su familia.
--Ya, ya, no se enoje mi Diosa.., pus si no es para tanto…, le decía a la ves que con sus tiesas manos de mecánico le sobaba uno de sus suaves muslos, --Trajiste el dinero para pagar el hotel?
--Si !!, aquí lo tengo y esta es la primera y última vez que le paso dinero, para la próxima Ud. se las tendrá que arreglar, le decía Gabriela a la ves que le pasaba el dinero al hombre, quien al recibirlo se lo guardo en el bolsillo de la camisa.
--No te preocupes ya lo tengo solucionado…
Mientras don Cipriano manejaba, Gaby se dio cuenta que la dirección que tomaba el auto no era hacia el hotel que el viejo le había dicho, habían tomado un camino hacia las afueras de la ciudad.
--Adonde me lleva?, este no es el camino hacia el hotel, le pregunto un poco preocupada,
--Tranquila mi reina, la llevo al que será nuestro nidito de amor por esta noche y por el resto del mes en las ocasiones en que nos juntemos para follar, jaja, ya verás que te va a gustar y no te querrás venir hasta que ya este de día…
Mientras el auto avanzaba por un camino rural, Gabriela recordaba que Cesar le había dicho que le avisaría a su madre que a Jacobo ella lo iba a retirar desde el mismo colegio, por lo tanto tenía toda la noche disponible, en otras palabras ya dilucidaba que tendría que estar acostada por toda la noche con don Cipriano, también recordó lo del celular por lo que lo saco de su cartera y al verificar que no tenía llamadas perdidas lo apago. El vehículo ya había tomado un camino alternativo de tierra, y luego de varios minutos de lento trayecto estacionaban al lado de una deplorable casa de campo que en el patio solo la adornaban una gran cantidad de viejos vehículos abandonados, era lo único que se podía ver dado a la oscuridad de la noche y a la escasa luz de la luna.
Al llegar a la casa don Cipriano solo empujo la puerta, esta no contaba con cerradura ni tampoco tenía siquiera algún mísero candado, la puerta solo se abrió entre crujidos de las bisagras y de la casi podrida madera. Gabriela se mantenía expectante, se preguntaba quién sería el dueño de la casa, también lo que la tranquilizaba un poco era de que con toda seguridad ya nadie la vería salir de un asqueroso hotel y de la mano de un hombre aún más asqueroso todavía. Entraron a la casa.
El viejo mecánico encendió la luz que iluminó la miserable vivienda, ante la fuerte luminosidad del foco alógeno que estaba instalado en forma artesanal, Gabriela pudo mirar y quedo asqueada de lo que sus ojos veían, en el interior de la casa no había casi nada y estaba totalmente hedionda por el olor a encierro y por toda la basura que abundaban por el suelo de esta, ni siquiera tenía habitaciones, era solo un gran cuadrado de madera y con piso de la misma, en una esquina de aquella destartalada casa habitación habían solo dos viejos colchones todos rotosos, con vistosas manchas de orina y vómitos secos, en el otro extremo de al fondo había una mesa con dos sillas.
Sobre la misma mesa habían platos y ollas con restos de comida desparramada, que casi la cubrían en su totalidad y con innumerables caminos de hormigas que hacían de las suyas ante la gran cantidad de desperdicios, y el último mueble que había en aquella nauseabunda estancia era un enorme closet. El resto de las paredes estaban empapeladas de fotografías y calendarios de mujeres desnudas y avisos publicitarios de neumáticos y de todo lo que tuviera que ver con mecánica.
La casada casi se desmaya ya que en comparación con la habitación del pie grande, aquella pasaba a ser una suite de lujo al lado de esta miserable vivienda, a la vez que ya temblaba de horror e intento salir de aquella indigna morada en donde don Cipriano pretendía que ambos se acostaran, pero este fue más rápido que ella y casi adivinando sus intenciones le dio un fuerte empujón hacia el interior y cerró la puerta asegurándola con una enorme tranca de palo.
--No te preocupes culona, está un poco destartalada la casita, pero ya verás que estaremos muy cómodos…
--y por qué no fuimos al hotel que Ud. me dijo?, preguntaba una escandalizada Gabriela que casi no se conformaba en tener que quedarse en la inmunda vivienda.
--Ya te dije que estoy pasando por unos problemas, y este dinerito que me diste me sirve para solventar otros gastos, pero no te preocupes aquí no nos va a ver nadie, estaremos tranquilos…
--Y quien vive aquí?, si Ud. por lo que yo se vive con su esposa, y también tiene una habitación en el Pie Grande, esto último Gabriela lo sabía muy bien, por lo recordado recientemente y por qué aún tenía en su mente el vivo recuerdo de la noche en que don Cipriano la había desvirgado por el culo en aquella oficina-habitación al interior de su taller.
--Mira no quiero entrar en detalles contigo, decía esto mientras del closet sacaba un pack de latas de cervezas y le pasaba una a Gabriela y una para el mismo, para a continuación sentarse en una de las sillas junto a la repugnante mesa y sus desperdicios de comida, -- Ya te dije que estoy en apuros y me tendré que ir de la ciudad en forma permanente, en cuanto a lo de la casa, es de mi hermano “Pedro” ya hable con él y me la presto…
--Así que tiene un hermano?, y que hace el, a que se dedica?..., consultaba la casada a la vez que ya no quedándole más opción bebía de la lata de cerveza junto a su amante, y que además esto de ir sabiendo un poco más de la vida personal de don Cipriano inconscientemente le iba interesando.
--Él también es mecánico igual que yo, y trabaja haciéndole mantención a los juegos mecánicos de una feria de entretenciones, por lo cual se lo pasa viajando, pero no te preocupes él también tiene su casa en la ciudad así que no vendrá, además que anda preocupado por una pendeja que se encontró, jajaja, no se una tal eylin… evlin…no se algo así…
Don Cipriano hubiese querido seguir conversando, pero cuando vio que Gabriela se sentaba al frente de el en la otra silla y que a su vez cruzaba y subía una de sus fabulosas piernas, una sobre la otra, fue atrapado por un arrebato de calentura que no pudo controlar, por lo que puso la silla en donde él se encontraba junto a la de la casada, y una vez sentado junto a ella se lanzó al abordaje.
--No sabes las ganas que tenia de estar aquí contigo ricura, le dijo a la vez que la abrazaba para comenzarla a besar por sus hombros y en dirección a su cuello y boca, con su otra mano le comenzaba a dar un fuerte masajeo a los suaves y carnosos muslos de Gabriela, ella por su parte al notar la cercanía de la boca del vejete sentía claramente la hediondez de su aliento y el tufo a cerveza que se le impregnaban en sus fosas nasales, solo atinó a decirle…
--Tranquilo Don, jijiji, que necesito acostumbrarme un poco más a las comodidades que Ud. me ofrece, jijiji, le decía entre nerviosa por lo que se venía y también como burlándose por el inusual nidito de amor al cual la habían traído…
--Eso no importaaa!! Le decía don Cipriano quien en sus ojos y mirada ya predominaban la lujuria, lascivia y deseos insanos, --Lo que sí importa es que esta noche vamos a coger como animales, serás mi mujer en palabras mayúsculas, ahora sí que sabrás lo que es pasar una noche con un macho de verdad, y no con el maricon que tienes por marido…
En el momento en que Gabriela se disponía a defender a Cesar, fue sorprendida por un salvaje beso con lengua que le asesto el viejo mecánico y al sentir sus ásperas manos como le recorrían a cabalidad las suavidades de sus muslos y piernas, poco a poco se fue entregando a ese infiel atracón que se daba con el hombre que bajo chantajes y presiones psicológicas ya se preparaba para tomar el cuerpo que según él ya le pertenecía.
El beso era intenso y por cada minuto que pasaba este se ponía más ardiente y apasionado por parte de ambos, la casada ya sentía el rico hormigueo que se apoderaba e instalaba en su vagina, ya que recordaba muy bien el gran pedazo de verga con la cual le iban a hacer el trabajo, estaba claro el cuerpo de la rubia ya empezaba a pedir guerra.
Los dos amantes se fueron parando poco a poco para quedar abrazados de pie, entre lazados uno con el otro, Gabriela a pesar de ella saber de la deslealtad que estaba cometiendo y de que ya sus deseos ella misma los disfrazaba con el pretexto de que con esto estaba salvando su matrimonio, no lo pensó mucho para abandonarse a los calientes anhelos sexuales que ya afloraban en su inestable temperamento al estar arrimada al grueso cuerpo del mecánico.
Sus lenguas se recorrían, se exploraban, se enredaban una contra la otra, los punteos de don Cipriano ya atacaban la despampanante anatomía de Gabriela quien por cada clavada que le daban ella correspondía con un tímido movimiento pélvico para encontrase con aquella exquisita estaca de palo y carne que ya urgía por ensartarse en su cuerpo.
A la casada no le gustaba que el viejo se diera cuenta de lo rápido en que ella se le entregaba, pero lamentablemente esta situación la superaba y no había control ni forma en que pudiera evitarlo. Solo se dejaba hacer, ella se limitaba a intentar de tener la menos participación posible, y en el fondo aceptaba de que le encantaba que don Cipriano hiciera lo que quisiera con ella, esa forma de tomarla, de besarla, de ultrajar todo lo que él quisiera de su cuerpo, sin ni siquiera preguntarle o pedir su permiso, realmente la aturdían y la fascinaban.
Don Cipriano todo un maestro en las lides amatorias y dándose cuenta que Gabriela ya prácticamente asumía su papel de amante adultera, ya había subido su vestido hasta la altura de su cintura, sus callosas manos ya recorrían el suave y perfecto culo de la infiel casada, descubrió también lo diminuto de sus prendas íntimas, situación que casi lo enloquecieron, por lo que empujo el cuerpo de su mujer y lo puso contra la mesa de cara a él, comenzando una serie de apuntalamientos que daban la impresión de que ambos ya estuviesen culiando pero con ropa, por cada empujón que recibía la casada, dejaba salir de su boca un leve gemido de placer y por el hecho de que ambas bocas aún no se separaban, de estas ya caían abundantes cantidades de saliva y babas de ambos.
Lentamente el mecánico comenzó a bajar el cierre del vestido en el sector de la espalda de Gabriela, su única intención era despojarla de este ya sentía las tremendas ganas de deleitar el sentido de la visión con las exuberantes formas y curvas de aquel cuerpo que lo tenían hechizado.
Gabriela al sentir que su vestido ya iba a la altura de sus tetas, quiso poner una débil resistencia…
--Nooo! Don por favor, detengaseee!, le pedía a sabiendas que esto no iba a suceder…--Por favooor que es lo que haceee!!
--Que es lo que hago? Jaja, por si no te has dado cuenta estoy empelotando a mi mujer!!, al decir esto el vestido de Gabriela ya había sido retirado de su cuerpo y salió volando hacia un rincón de aquella inmunda mesa, don Cipriano retrocedió tres pasos para poder ver en plenitud el cuerpo que en pocos minutos ya sería nuevamente de él, y lo que vio fue la viva imagen de la femineidad hecha mujer, puso atención en su alisado cabello rubio, su cara de finas facciones angelicales e inocentes, que se mezclaban con los de una verdadera puta asustada.
Gabriela aun con un poco de vergüenza solo miraba hacia un lado de su cuerpo a la ves que estando apoyada con ambas manos en el borde de la mesa, poso una rodilla sobre la otra, don Cipriano a pesar de ya haber estado disfrutando del cuerpo de la rubia en otras ocasiones aun no lo podía creer, que aquel cuerpo de modelo de las altas pasarelas que estaba solo a un metro de él, con solo un sexi y pequeño conjunto de ropa interior color rojo intenso ya le pertenecía, odiaba tener que dejar la ciudad y tener que separarse de aquel portento de mujer, pero se consolaba que aún le quedaba todo un mes, y que esta noche apenas comenzaba. Una vez ya más repuesto de la impresión, buscaba las palabras más apropiadas para dirigirse a su hembra…
--Pero que pedazo de puta mal nacida eres Gabriela, eres una verdadera Diosa mamitaaa!!, diciendo esto se acercó nuevamente al cuerpo de la rubia, y se enterró en las fragancias de su cuello y rubios cabellos besando y lamiendo todo lo que encontraba a su paso a la ves que ya estaba destrabando el pequeño sujetador liberando y dejando en toda majestuosidad ese perfecto y gran par de duros melones que poseía la casada.
En un acto reflejo y de auténtico instinto animal se dio a chupar y lamer las duras montañas de carne, mordía y chupeteaba los duros y rosaditos pezones de Gaby, quien ya poseída por las exigencias que bullían de su persona y cuerpo se aferró con ambos brazos a la cabeza de don Cipriano que ya casi no podía respirar al estar sumido en las suaves carnosidades de las tetas las cuales se estaba comiendo con un casi sádico apetito animal.
Don Cipriano paso sus manos por detrás delas nalgas de la casi enloquecida mujer, para levantarla y sentarla en la mesa, para luego con ambas manos y brazos despejar la superficie de esta, los platos y ollas sucias, más otras mugres fueron a dar al piso, su idea era una sola, quería que Gabriela se tendiera sobre esta para el poder darse el festín de su vida probando y comiéndose su coño en todas sus letras, el cual ya estaba calientemente afiebrado, por la calentura que sentía la mujer.
Mientras el mecánico se esforzaba en los chupeteos de tetas, la fue recostando como él quería, a su vez comenzó a bajar sus lamidas por todo el cuerpo de Gabriela quien sumisamente se mantenía en la posición en la cual la habían dejado, sus blancas manitas se agarraban fuertemente a los cantos del mesón, cerro sus ojos cuando sintió que su pequeña prenda íntima que cubría su panocha estaba siendo bajada y retirada de su cuerpo, y por Dios!! Como la prendía estar en esa situación tendida y ofrecida totalmente desnuda en una grasienta mesa, expuesta a que se la comieran e hicieran con ella lo que quisieran, la casada ya estaba caliente, muy caliente!
Don Cipriano una vez que retiro la pequeña tanguita de color rojo se la llevo a sus narices para oler y sentir con verdadera devoción. Se la pasaba por toda la cara y volvía a aspirar ese exquisito aroma de mujer, inhalaba como si fuese droga lo que estaba aspirando y una vez ya dándose por satisfecho, guardo en uno de sus bolsillos la preciada y diminuta prenda, miro el tembloroso cuerpo de Gabriela que aun esperaba su turno para que él le hiciera lo que quisiera.
El viejo como si él fuese el más experimentado de los ginecólogos, levantó sus hermosas piernas y separando lo más que pudo sus complacientes y poderosos muslos, se dio a contemplar por un instante la deliciosa abertura rosada que aparecía debajo del rubio vientre, adornada por una escasa población de áureos y tímidos pelitos hermosamente dorados.
Si bien don Cipriano ya había gozado y probado la panocha de Gabriela en otras dos ocasiones, esta era la primera en que se la podría beneficiar a su total merced, la tenía verdaderamente servida en la mesa y pensaba en chupársela y comérsela hasta el aburrimiento y esto sumado a la fuerte luz del foco alógeno lo hacían creer que lo que estaba viendo en estos momentos lo veía en Full HD y en primera fila. Luego, sin decir palabra, ubico una silla y se sentó al medio de las piernas totalmente abiertas de la casada, fijo su vista en aquella pequeña rajadura rosadamente íntima y avanzó su rostro hacía ella, e introduciendo su descarada y desvergonzada lengua tan adentro como pudo en la húmeda panocha de Gabriela, se dio a propinarle la mejor comida de zorra que nunca jamás le habrían dado a la caliente y rubia mujer.
--Ahhhh, fue el primer y leve gemido de placer que nacía de los labios de Gabriela…
--Cshprrt…cshprrt… cshprrt…, eran los sonidos que hacia la boca de Cipriano al estar comiéndose la zoorra de Gabriela, quien se lo agradecía gimiendo y manteniendo sus piernas lo más abiertas posible. –Te gusta putitaaa!! --cshprrt…cshprrt… cshprrt…,
Por un momento la rubia no sabía si contestar o quedarse callada, pero el recordar que estaba muy lejos de su hogar y totalmente a solas con don Cipriano, y sumado a que esta relación entre él y ella duraría solo un mes, decidió que lo muy rico que estaba sintiendo tenía que disfrutarlo…
--Siiiiii !! Ricooo!! Ahhhhh!! Comamelaaa!! Ahhhh!! Asiiii!! Mas fuerteee Donnnn, mas fuerteee!!, exclamaba Gabriela a la vez que movía su zorra al mismo vaivén en que se movían la boca y lengua del mecánico.
-- Cshprrt…cshprrt… cshprrt…, Sigue pidiendooo pendejaaa!! Sigue pidiendooo!! Le exigía don Cipriano a la vez que seguía devorándosela --Cshprrt…cshprrt… cshprrttt…, fueron como 20 minutos aproximados en que el mecánico se la estuvo chupando, estaba dispuesto a que la rubia tuviese su primer orgasmo junto a su cariada boca y viendo el gratificante y ardiente estado en que se encontraba la casada, comenzó a succionar tan caníbal y bestialmente, que Gabriela cayó en un estado de gran éxtasis pasional, bien asida con ambas manos de los bordes de la mugrienta mesa sacudía su escultural cuerpo en espasmódicas contracciones de placer, refregaba su panocha en la boca del hombre como queriendo tragárselo ella misma por su zorra, la pobre estaba abandonada a las exquisitas sensaciones que la hacía sentir el detestable mecánico por lo que ya no aguantando más y con un fuerte bramido de hembra bien atendida, dejaba fluir desde sus pudorosas intimidades abundantes cantidades de jugos femeninos, emanaciones liquidas y calientes que don Cipriano se iba zampando y tragando a la misma medida que la zorra de Gabriela se las iba soltando, el viejo se las comía como si estos fluidos vaginales fuesen el más dulce de los caramelos…
--Asiiii!! Asiiii!!!, Ahhh!! Sigaaa comiendomelaaaa!!, Gaby sumida en una profunda calentura se lo exigía, lo que le estaban haciendo tan impúdicamente era lo mejor, ella solo quería que el viejo no se detuviera y de que siguiera con sus ricas lamidas, las sensaciones eran bestialmente exquisitass, y se lo demostraba a su macho con calientes movimientos de cintura y pelvis-- Por favorrrr!! No pareeeee!! Shsssssst!! Ahhhh!! Cómame la zorraaaaa!!! Ahhhh!! Donnn me voy a correr en su bocaaa!! , Cipriano al ver la caliente forma en que se lo pedía la rubia más perseveraba aplicándose con lengua y labios, lo hacía como si se estuvieran besándose salvajemente en la boca, Gaby ya sentía que se aproximaban las descargas eléctricas en todos los sentidos de su cuerpo y sistema nervioso; y perdiendo total compostura dejo salir los gritos con los cuales le demostraba a su macho lo muy buena hembra que era ella: Ahhhh don Ciprianoooo!! Me corroooo en su bocaaa!! Tomeeeee Donnnn!! Ahhhhhhh!! , fueron los alaridos de Gabriela una vez que su cuerpo ya no aguanto más y se entregó a las delicias del orgasmo.
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Por ahora habían terminado la primera parte pensaba el viejo Cipriano, Gabriela aun descansaba tendida en la mesa con ambas piernas abiertas y con las plantas de sus pies juntas, su respiración era agitada.
El hombre se levantó después de haber ingerido tan exquisita merienda para luego dirigirse a ubicar los sucios colchones al medio de la habitación, su intención era que en el momento en que se la culiara tener el máximo de iluminación posible, quería ver en plenitud el cuerpo de Diosa que se iba a servir, disfrutar de los movimientos que esta haría, verle su cara en el momento en que estuviera gozando y gimiendo de placer, su idea era grabar en su mente la viva imagen de Gabriela en estado de calentura, para recordarla en los tiempos en que ya no pudiera beneficiársela.
Posterior a esto y ya con el improvisado lecho amatorio listo para ser ocupado don Cipriano la fue a buscar…
--Vamos pendeja que ahora se viene lo mejor, le decía en el momento que el mismo se comenzaba a sacar la ropa para empelotarse, Gabriela muy lentamente se bajó de la mesa, sus extremidades aun las tenía temblorosas, vio el ya conocido y asqueroso cuerpo desnudo de don Cipriano con su enorme barriga cervecera toda cubierta de negros y canosos pelos, tenía su descomunal verga totalmente parada y lista para pasar al combate.
En el momento en que Gaby desnuda y descalza se proponía a dirigirse hacia los pestilentes colchones que servirían de cama, el degenerado hombre le cortó el paso,
--Un momento dulzura, si quieres que te coja primero tendrás que cumplirme un deseo, jajaja…
-- Que es lo que quiere ahora? Le pregunto Gabriela…--Acaso no le basta con lo que me acaba de hacer?…
-- Y de que te quejas putona? si te acabo de hacer gozar como a una cerda!! Es por eso que ahora me toca a mí jajaja!!, vamos en cuatro patas!!
--Pero don!! El piso está sucio y además…
--En cuatro patas te dije!!, le mando don Cipriano y tomándola de sus alisados cabellos rubios la jalo fuertemente hacia abajo haciendo que Gabriela se pusiera en la caliente posición de perra.
La rubia pensaba que el mecánico la iba encular ahí mismo como estaba, y grande fue su sorpresa cuando escucho la insólita solicitud que este le hizo,
--Ahora quiero que gatees por toda la habitación, así me demostraras lo puta y perra que eres jajaja, vamos gateando y moviendo ese culo que lo quiero ver !!… Plafff!! Plaff!! Plaff!! Plafff!! Plaff!! Plaff!!...eran las sonoras y fuertes nalgadas que don Cipriano le iba asestando a Gabriela mientras ella cumplía con la humillante misión que este le había ordenado, este a su vez no dejaba de masajearse la verga ante la imagen de aquella bella amazona deslizándose desnuda y como una vulgar perra en aquella miserable habitación casi desamoblada.
--Así es perrita!! Vamos mueve ese culo que me pertenece!!, Plafff!! Plaff!! Plaff!! La volvían a golpear en su formidable trasero, las lágrimas corrían por las mejillas de la casada, ahora solo pensaba en Cesar, como le pudo haber fallado de esta manera y con este viejo que parecía gozar burlándose de ella y de su propia familia, y lo que más le escandalizaba era la gratificante sensación de sentirse un mero objeto, se sentía como una verdadera perra a la cual su amo la sacaba a dar una vuelta por la plaza, pero aun la asaltaban los remordimientos de saberse que ella era casada y que en su hogar la esperaban su esposo e hijo (esto solo lo pensaba por la situación del momento, ya que todos sabemos que Cesar estaba en su trabajo y su hijo con su abuela)
En un momento de lucidez Gabriela paro su recorrido y quedándose de rodillas le pidió a don Cipriano que ya terminara de humillarla…
--Por favor Don… yo no vine a esto, se lo suplico…
--Y entonces a que crees que vinimos Putaaa!!, le gritaba el mecánico con las venas de sus sienes totalmente hinchadas y con la expresión de su cara que lo hacían ver ya preso por la lujuria, Gabriela no sabía que contestar no encontraba las palabras adecuadas, y en el mismo momento en que quiso decir algo fue nuevamente tomada por los cabellos y fue brutalmente arrastrada por toda la habitación, la casada pataleaba y aleteaba intentando zafarse de su agresor pero todos sus movimientos fueron inútiles, don Cipriano estaba realmente enojado y mientras la arrastraba le decía…
--Mira puta asquerosa!! Tú me perteneces!!, Aquí se hace lo que yo digooo!! Eres mi mujer y harás todo lo que yo te ordene por lo menos lo que queda del mes!! Lo tienes clarooo!!
--Ahhhh!! Siii!! Don Ciprianooo!! Hare lo que Ud me pidaaa!! Pero ya no me arrastre que me dueleee!!
Don Cipriano luego de haberla arrastrado por toda la habitación la soltó y la lanzo a los sucios y hediondos colchones, Gabriela estaba asustada pero aun así no le tenía tanto miedo al viejo, esto debido a sus anteriores encuentros y al verse desnuda en una miserable vivienda en donde todo era vulgar y antihigiénico y al estar ya a pocos momentos de que la usaran como a la más barata de las rameras, lejos de espantarla, la enardecían y la calentaban, ya casi deseaba que don Cipriano la montara y la hiciera suya de una buena ves, que la tratara como a una fulana, como perra o como él quisiera pero que lo hiciera lo más pronto posible.
La casada infiel ya estaba ardiendo, y el brillo del deseo se asomaba a sus ojos. La calentura se había posesionado de su persona y más cuando ella ya se encontraba hincada al medio de los colchones y con sus muslos abiertos formando una V, el mecánico poso ante sus azulados ojos su varonil pedazo de verga totalmente rígida y parada.
Gabriela quedo hipnotizada, la veía gruesa y palpitante, con sus características venas verdes y azules hinchadas dando la impresión que a cada palpitación que esta hacia más aumentaba de tamaño, un ardiente deseo de placer y de apareamiento se posesionó de ella, e incapaz de controlar por más tiempo sus ganas, llevó con suma rapidez sus manos para agarrar la inmensa verga nervuda que ya amenazaba por perforarla por cualquiera de sus sabrosos orificios.
Se dedicó por un rato a sentirla, a palparla, la recorría y la exploraba, ya que igual que don Cipriano tenía toda la luminosidad necesaria para poder estudiarla a cabalidad, la veía brillantemente aceitosa, poderosa y peligrosa; y a pesar de tenerla asida con ambas manos no lograba sentirla en toda su envergadura, esto le recordó que esa misma tarde con su marido solo le habían bastado dos dedos para poder sentir el porte de su verguita, la de don Cipriano era hermosamente monstruosa, algo en su cuerpo le indicaba que ella había nacido para esa descomunal verga y su dueño, su conciencia determinaba que desde ahora Cesar pasaba a segundo plano.
Levanto su rostro para ver a su verdadero hombre, se encontraron las miradas de ambos, la lujuria y deseos lascivos ardían en ellas. La atracción era mutua, a la casada le resultaba irresistible, y acabó por comenzar a deslizar sus delicadas y suaves manos por toda la extensión de esa gruesa estaca de carne llena de nervios, lo masturbaba y le miraba esa preciosa mata de gruesos y negros pendejos que adornaban la base de ese grandioso filete en forma de palo que en estos momentos ya ansiaba chupar y probar, hasta que no aguanto más y dejo salir un suspiro lleno de deseo…
--Ahhh pero por Diosss! Don Ciprianoooo!! … Su vergaaaaa!!, diciendo esto último lo miro fijamente a sus ojos y mordiéndose sabrosamente su labio inferior…
--Es toda tuyaaa mamitaaa!!, le contestaba el viejo que hacia grandes esfuerzos por contenerse y no disparar su munición liquida sobre la misma cara de Gabriela, aunque ganas no le faltaban, a la ves que ya había tomado posesión de una de sus tetas, la cual apretaba y masajeaba fuertemente, como si quisiera reventársela.
La casada ya reconocía aquel erótico aroma que emanaba de la verga del mecánico; su zorra ya estaba empapada nuevamente, por lo que siguió con una mano la lenta masturbación hacia su macho y la otra la bajo hacia su propio coño que ya urgía por también ser atendido, comenzando a masturbarse ella misma.
Gabriela pajeaba a don Cipriano y también se pajeaba a ella misma, estaba casi perdida en los mares del placer, nunca en su vida se había masturbado delante de algún hombre y esta situación hacían que su cuerpo se convirtiera en un verdadero volcán a punto de hacer erupción, por lo que se vio en la imperiosa necesidad de comenzar a chuparle el pico.
Apunto la gruesa verga hacia su boca y lo engullo, posó sus labios proyectados hacia adelante sobre gran parte del tronco, y abrió todo lo que pudo sus mandíbulas para ella misma ensartarse aún más casi toda la gran longitud de aquella verga que casi la hacía perder la razón.
--Ahhh, que bien la chupas ahoraaa!! Ahhh, como has aprendido putitaaa!!, me haces ver las estrellasss!!
La casada aplicaba su lengua con dedicación, lengüeteaba por todos lados, la ensalivaba y se la pasaba ella misma por toda su cara, frente, narices y hasta una buena parte de sus rubios cabellos se enredaban en esta, en un momento en que vio que desde la punta salía el blanquecino liquido pre seminal, ella se lo aplico en todos sus labios como si este fuera el más fino y caro lápiz labial, bañando e impregnando a estos con aquel exquisito fluido que provenían desde el fondo de los testículos de don Cipriano, para luego volver a metérsela en la boca y seguir chupando para deleite de ella y del mecánico que ya casi no aguantaba las ganas de eyacular en la garganta de Gabriela.
La felación continuaba y a Gaby le encantaba estar con la boca llena de carne vergal, las abundantes cantidades de salivas y babas que caían mescladas con otros tipos de líquidos que provenían desde el interior de la verga del hombre, ella misma se encargaba de desparramárselas con sus dos manos en sus tetas y vientre, en el cual se veían claramente varias hormigas desperdigadas y muertas; pegadas y disecadas por los líquidos sementales que ella se aplicaba a su espectacular cuerpo, estas la habían abordado cuando estuvo tirada y acostada en la mesa.
Ahora ya succionaba y chupaba el pico como desesperada, don Cipriano mantenía sus piernas abiertas y semi flectadas, tenía sus ojos en blanco, con sus dos manazas dirigiendo la cabeza de la chupadora mujer que se movía rápidamente hacia atrás y hacia adelante.
En un momento dado en que la enorme vergota se salió de la cavidad oral de la casada debido a los bruscos de sus movimientos, el mecánico aprovechó para descansar y calmarse un poco, porque aunque era excitante la idea de darle su semen a Gabriela para que se lo bebiera, lo que él quería en realidad era que su primera corrida fuera al interior del hermoso y rubio cuerpo de su mujer, por lo que se agacho para quedar hincados frente a frente con ella, abrazándola y aferrándose a las tibiezas y suavidades de aquel femenino cuerpo que poseía su Diosa…
--No sabes lo que me encantas puta estúpida!!, le decía a la vez que la recorría por todo su cuerpo con sus ásperas manos, Gabriela solo reacciono a corresponder el abrazo y posar su rubia caballera en los hombros y cuello de don Cipriano, sus tetas y vientre se adosaban al pecho y a la prominente panza peluda de aquel horrendo hombre, todavía le acariciaba la verga con una de sus manos, se la estiraba hacia arriba como queriendo que esta quedara más larga de lo que ya era, --Bien como me doy cuenta que no quieres hablar y que aun así no me sueltas el pico, te lo voy a tener que meter bien adentro, a ver si con eso te salen las palabras, jajaja…
--Don Ciprianooo… en realidad…yooo…., las palabras no le salían, la casada quería hablar, pero había algo que se lo impedía.
--Tranquila mi reina, yo sé que me quieres decir que te encanta mi verga y que ya deseas que te la meta, y que por respeto a tu maridito, a lo mejor no lo puedes decir, jajajaja!! Pero yo sé que por dentro eres la peor de las putas, es solo que no quieres admitirlo…, en esto don Cipriano tomo su verga y en la misma posición en que estaban, arrodillados, comenzó a paseársela por toda la rajadura de Gabriela quien casi adivinando lo que ahora le iban a hacer solo atino a separar un poco más sus rodillas y muslos, para dejarle todo el camino abierto para que al hombre le fuese más fácil irrumpir en los íntimos interiores de su cuerpo.
A don Cipriano casi no le costó nada, ubico la gruesa punta de su verga en la entrada vaginal de Gabriela haciendo contacto con sus húmedas y rosadas carnes intimas y comenzó a empujar hacia adentro con todas sus fuerzas, el gran tronco de carne se empezó a deslizar sin ningún tipo de inconveniente hacia el interior del cuerpo de la casada, pero solo le quedo adentrada hasta la mitad.
Gabriela solo se mantenía quietecita y sintiendo el placer de estar siendo ensartada a medias con tan magnifica estaca, la calentura por aquella caliente barra de carne la tenían casi electrizada, sentía el gran esfuerzo que hacia don Cipriano para mantenérsela adentro, así se la mantuvo ensartada por espacio de algunos minutos, hasta que determino de que ya era el momento en que ambos se debían mover para luego de poder clavársela en su totalidad, llenarla con su urgente simiente.
Lentamente se fueron recostando en las suciedades de los colchones en que se consumaría el bestial acoplamiento, don Cipriano retiro su verga del cuerpo de Gaby solo por un momento para luego el mismo escupir en la punta de esta y escupir también en el mismo tajito rosado de Gaby.
Ubico su gruesa tranca en la mojada entrada amatoria de Gabriela, la cual ya palpitaba afiebrada por la calentura que sentía su dueña; don Cipriano se la iba a meter de un puro envión para que ella sintiera en sus propias carnes lo que era culiar con un macho de verdad.
La casada aguardaba expectante, su ahora ardiente temperamento a estas alturas ya casi adivinaban lo que el caliente viejo le iba a hacer, pero ella ya sabía que las curvas de su cuerpo estaban hechas para el uso único y exclusivo de aquel hombre que tanto le había enseñado a gozar, sentir y experimentar; don Cipriano empujó resuelto y con fuerzas descomunales, y de un solo golpe introdujo la totalidad de su voluminosa verga en el interior de la hermosa mujer casada, se lo enterró hasta las mismas bolas, ella quien a pesar de ya haber probado en otras ocasiones las medidas del grueso tronco que ahora le habían ensartado, no pudo evitar de dejar salir un fuerte alarido de auténtico dolor, ya que la estocada fue casi mortal…
--Ohhhh!!...—Ahhhh…--Por favooor!! Don…más despacioooo!! No se muevaaaa!! No se muevaaaa!! Que dueleee!!, rogaba una Gabriela muy adolorida por tan salvaje acometida.
El viejo mecánico nuevamente se quedó quieto totalmente ensartado en el cuerpo de la rubia, le daría un poco de tiempo porque él sabía muy bien que solo era cuestión de minutos para que ella misma pidiera que le partieran o que la destrozaran la zorra a vergazos.
Luego de un breve momento don Cipriano comenzó a meter y sacar su verga en forma acompasada en el perfecto cuerpo de Gabriela, quien estaba firmemente agarrada a los hombros de su amante y con sus muslos totalmente abiertos, tenía cada una de sus hermosas rodillas posadas al lado de cada una de sus respectivas tetas, y a pesar de no estar acostados en una cama, los crujidos de las tablas del piso no se hicieron esperar, en pocos minutos las arremetidas y aserruchadas que le daba el mecánico a Gabriela eran realmente salvajes, los secos palos de la habitación entera rechinaban, los gemidos de Gabriela no eran de placer ni tampoco de dolor, eran de aguante, la casada quería demostrarle a su macho que ella era capaz de aguantar y de que su cuerpo se la podía con su monstruosa verga.
El adolorido cuerpo de la casada soportaba estoicamente las animales embestidas que le propinaban, y a pesar de las sensaciones de suplicio y tortura que sentía ella, se dijo y se propuso que las podría sobre llevar, por lo que sin pensarlo más lo empezó a secundar con ricos movimientos de cintura, pelvis, caderas y de su misma zorra.
Los quejumbrosos gemidos de aguante que hacia la casada a los feroces empujes y estocadas que don Cipriano le asestaba sin compasión aún continuaban, se besaban y se comían sus bocas en forma animal de vez en cuando, ambos ya sudaban como unos verdaderos animales, el hombre la montaba y se movía encima de su cuerpo como si ella fuera su yegua y los dedos de las gruesas manos del mecánico estaban entrelazados con los finos y delicados dedos de ella.
O sea, culiaban, se besaban y estaban tomados de la mano!!
Cuando llevaban unos 25 minutos de buena follada Gabriela ya no sentía tanto dolor con los fuertes empalamientos a los cuales estaba siendo sometida. Ahora las violentas y brutales entradas del animal miembro viril de don Cipriano en el interior de su despampanante y curvilíneo cuerpo le estaban causando el mayor de los placeres, mientras le dieran más fuerte y más bruto mayor era el placer y más rico sentía la caliente mujer casada, por lo que perdió el poco control que conservaba en su mente, y olvidándose de todo sufrimiento o dolor que había sentido hace un rato, rodeó con sus piernas las gruesas espaldas de don Cipriano, y lo alentó a no guardarle contemplaciones ni miramientos de ningún tipo…
--Ahhh don Ciprianooo!! Me dueleeee!!, pero que ricoooo se sienteeeee!!
--Jajjaja!! Ya lo sabía!! Siempre lo supe, desde que te conocí, eres una adicta a la vergaaa!!
--Ahhh…siiiii es verdad….me encantaaaaa su vergaaaa!! Ohhhhh!! Donnn culeeme masss firmeeee!! Lo aguantooo todooo!!
--Lo hareee pero recuerda siempre que tu eres mi mujerrrr!! Y mi putaaaa!! Vamos dilo tu mismaaa!!, Gabriela que le encantaba que aquel hombre la tratara tan vulgarmente, como ya lo había hecho en otras ocasiones, no lo dudo mucho para hacérselo saber…
--Siiii Donnn!! Yo soy su Mujerrrrr!!...Ahhh!!... Soy su Putaaaaa!! , don Cipriano estaba encantado con el nivel de calentura en que tenía a su Gaby, por lo que quiso seguir jugando un poco más con aquel soez juego de palabras…
--Y quien es la perra caliente de Ciprianoooo!! Dimee…quien es mi Yeguaaaaa favoritaaaa!! Dilo para convencerme de lo bien putaaaa que eressss!!
--Yoooo… yo… soy… su perraaaa calienteeee!! Soy su Yeguaaaaaa favoritaaaa!! Sigameeee montandoooo!! Enculemeeee si quiereeeee!! Pero sigase moviendoooo!! No pareeeee!!
--Preparate chamaca que me voy a empezar a mover más fuerteee!!
--Ohhh…siiiii estoy listaaaa!! Deleee!! Muevaseeee más fuerteeee, mas firmeeeee!! Métamela hasta donde más puedaaaa!! Ayyyyyyy!! Es tan ricaaaaaaa!!
Los fuertes gritos de la hermosa mujer más animaban al viejo para darle verga hasta casi querer matarla a vergazo limpio. Daba la impresión que todo en aquella sucia vivienda se estremecía ante los bestiales movimientos que hacían ambos cuerpos. Don Cipriano le miraba su rostro descompuesto mitad por el dolor y mitad por calentura, pero Gabriela sabía que ya faltaba poco, el hormigueo que sentía en su sangre y también en sus poros y en sus carnes se lo avisaba.
--Te gustaaa mi vergaaaa!!
--Siiiii papiiiiiii!! Me encantaaa!! Ahhhhh!! Ricaaaa tu vergaaaa papitoooo!! Ohhhh!!
Don Cipriano aprovechándose del estado calenturiento de su mujer quiso nuevamente ponerla a prueba…
--Quien tiene la verga más grandeee!! Yo o tu maridooo!! Vamos diloooo putaaaa!!, le preguntaba mientras la seguía clavando, Gabriela por un momento no supo que contestar, nuevamente don Cipriano le hacía recordar a Cesar, por un rato hubo silencio en la habitación, solo se escuchaba el plaff!! Plaff!! Plaff!!, que era el sonido que emitían ambos cuerpos cuando chocaban uno contra el otro ya que a estas alturas Gabriela también se meneaba en bruscos movimientos de apareamiento,--Vamos diloooo putaaaa!! Quiero escucharteeee!! --Quien tiene el picooooo más grandeee!! Yooo o el maricon de tu maridooo!!, volvía a preguntarle don Cipriano quien había aumentado la velocidad de sus estocadas en el afiebrado cuerpo de la mujer, hasta que luego de unos breves segundos Gabriela perdida en las constelaciones de la lujuria y calentura, dejo salir de sus labios aquello que el mecánico quería escuchar…
-- Usteddddd!! Ahhhh!!
Al mecánico se le dibujo una risa diabólica en su rostro ante la positiva respuesta de Gabriela…
--Yo que!! Perra calienteeee!! Quiero escucharlo completoo!!... los fuertes jadeos continuaban…
--Usted tie..neee la ver..gaaa mas gran..deee que la de mi ma…ri…doooo!! Ahhhhhh que ri…coooo!! Ricooooo!!, con esto último fue la perdición para Gabriela quien se empezó a menear a un más fuerte restregándose en aquella verga que la enloquecía.
Ahora ella misma le daba fe a su amante que él era mejor que su marido, le confirmaba que él era más macho, mas hombre, y más viril.
--De que porte la tieneeee!!, seguía preguntando don Cipriano…
--La tie…neeee chi…caaaahhh, Ohhhh!! muy… pe..que…ñi…taaaaahh… Ahhhh, mientras Gabriela, le hacía estas íntimas confesiones sobre su matrimonio a don Cipriano, su cuerpo más se acaloraba y más caliente se ponía para culiar…
Cesar quien en estos mismos momentos mientras a su esposa se la culiaban como a una perra en leva, el pobre se mataba trabajando haciendo dobles turnos para así poder llevar más dinero al hogar de ambos.
Don Cipriano se sentía triunfador, había logrado que la misma mujer ofendiera la virilidad de su legítimo esposo, con esto acortaba el trecho que los separaba a ambos, como a su vez también separaba otro poco a la hermosa mujer de su misma familia, por lo que siguió empujando aún más frenéticamente y con más fuerzas hacia la entregada anatomía de Gabriela que a estas alturas ya no le importaba nada ni nadie solo existía ella y don Cipriano, su hombre, su macho en todas las de la ley, por lo que seguía bufando y gimiendo como una yegua, don Cipriano solo se concentraba en hacerla gozar y que siguiera bramando de placer, pero aun no quería terminar ya que todavía faltaba mucho, si todavía ni siquiera la enculaba pensaba el caliente mecánico, mientras tanto Gabriela ya estaba al borde del paraíso de la lujuria…
--Ahhh don Ciprianoooo…don Ciprianooooo!! Ohhhhhh!!, era lo que dificultosamente podía articular Gabriela en forma sofocada, demostrándole que nuevamente volvía a ser su mujer, mientras este seguía aserruchando furiosamente, agasajándola en cada empujón que le daba con toda la extensión de su tranca, la casada ya no daba más de tanto placer y calentura, con sus brazos, muslos y piernas se atenazo con desesperación al obeso cuerpo del mecánico, quien seguía embistiendo y ensartándola con salvajes y viriles apuntalamientos, con lo que logro hacer explotar de placer y felicidad a su bella amante casada--Asiiiiii!! –Asiiii mi vidaaaa!! Que me voy a correrrrrr!! Asiiii papiii!! Culeemeeee!! Culeemeeee!! Que yo soy su mujerrrr!!, Soy su putaaaaaaa!!...Ahhhhhh…Ricoooooo!!, Me corrooooooo!!! Gritaba con las facciones de su cara totalmente contraídas, como si estuviera sufriendo, mientras que desde el interior de su rendija amatoria bañaba y lubricaba aún más la tiesa y gran verga que la seguía perforando, sus expulsiones eran abundantes, el sucio colchón en donde se posaba el suave y apuntalado culo de Gabriela estaba todo mojado como si ella en vez de haber tenido un orgasmo, la rubia se hubiese meado…
Don Cipriano se salió del interior de Gaby y se desplomo a descansar al lado del cuerpo de su mujer, ella permanecía en un estado lamentable y catastrófico, pero feliz!!, había sido una cacha bestial la que se habían pegado, pero el viejo aun no acababa, tenía grandes cantidades de semen acumuladas en sus bolas para en cualquier momento inyectárselos por cualquiera de sus orificios y la casada estaba consciente de esto.
A pesar de lo cansada en que se encontraba Gabriela sabía que aún tenía que seguir dándole guerra a aquel hombre que la hacía sentir una mujer plena y dichosa, solo aguardaba por sus órdenes, era el quien dirigía todo y era el quien mandaba, y ella por su parte solo deseaba en complacerlo ya que cumpliendo con esto la más beneficiada seria ella misma, fue don Cipriano quien la saco de sus pensamientos…
--Bien señora Guillen! terminemos con esto, ahora te enculare tal como me lo pedias hace un rato dulzura, te podrías poner en cuatro patas por favor?, le solicitaba mientras el mismo ya se había puesto de rodillas para poder sodomizar en forma más cómoda el perfecto culo de la casada…
Gabriela quien había escuchado lo que ahora le tocaba hacer no puso ningún tipo de reparo ante tan degenerada solicitud, ni siquiera le preocupaba de que el viejo la llamase en forma burlona por su nombre de casada, giro su hermoso cuerpo para quedar acostada de cara al sucio colchón y muy lentamente empezó a elevar ese fenomenal y admirable par de suaves nalgas, con la finalidad de que el viejo mecánico se las partiera en dos.
Una vez que la casada estuvo con su portentoso culo bien parado, con su cuerpo y tronco inclinado hacia abajo y con una de sus mejillas posadas justo en una de las llamativas manchas de orina de aquel colchón que servía de cama amatoria, don Cipriano con sus ojos inyectados en sangre y con su verga que ya estaba que reventaba, tomo ubicación entre medio de las piernas semi separadas de su víctima, la erótica postura de perra en estado de sumisión que había adoptado la puta, casi lo enloquecieron, apuntó la cabeza de su tieso miembro hacía el pequeño orificio rosado situado entre las rotundas nalgas de Gabriela, y empujando su bien lubricada verga comenzó poco a poco a penetrar en su orificio de manera antinatural.
En un momento pensó en mandárselo a guardar de un puro y solido empujón, pero el culo de Gabriela nuevamente estaba apretado, por lo que no le quedo más opción que metérselo lentamente, aun así los placeres que le bri

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Gabriela 4 version Rayo Mc StoneCategoría: Sexo infieles

Por Kolocsol | 2014-04-28 17:09:30 | 0 comentarios

Gabriela... IV (Version de Rayo Mc Stone)
Roger David (rogerdavid1971@hotmail.com)

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Aqui les va la version de Rayo Mc Stone... espero le guste.
Gabriela, Parte IV , continuación…(versión apócrifa de Rayo Mc Stone)
“Abrió la puerta sin preguntar de quien se trataba, en un afán de evitar la situación con su esposo, sabía que estaba mal, sabe que hizo una promesa, su mente decía que la cumpliera pero su cuerpo se negaba.
- Hasta que abres pendeja!!….
Gabriela no creía quien estaba frente a ella, Don Cipriano apareció ante sus ojos, se veía muy molesto.
Nuevamente a ella llego esa sensación de cosquillas en el estomago, esa sensación de mariposas……”
Y aunado a ello se le vino a la mente en una fracción de segundo las múltiples preguntas que se había estado haciendo en los últimos días, así como candentes escenas que había disfrutado, vivido y recreado con Don Cipriano…
Preguntas que se había hecho y a las cuales no les había encontrado respuestas concretas, pero escenas que recordaba y que le hacían subir de temperatura y el color a su bello rostro…así como conversaciones que tuvo con Lidia y con su madre que le habían dejado más dudas…todo eso transcurrió en un breve momento. Recordó que le habían dicho que cuando una persona va a morir recuerda todo en una fracción de tiempo muy pequeña…no supo que hacer, ni que responder…solo pensaba que sentía eso mismo.
Solo pensó que a sus 26 años, ella la imponente y bella (porque así se lo recordaban y decían todos: su propia madre, hermanas, compañeros, su antiguo jefe, su propio esposo, su amado hijo) Gabriela de Guillen podía decir orgullosa que era una mujer en crisis y con muchas dudas, casada desde los 20 con el amor de su vida, Cesar Guillen, un hombre que conoció a los 18 años y del cual rápidamente se enamoró y comenzaron a salir juntos, al paso de 2 años se casaron y un año después dieron a luz a un hermoso y saludable niño ahora de 5 años llamado Jacobo.
También después de las escenas de la clavada en el hotel cuando fue buscar venganza que duró cerca de 2 horas…aunque el sexo en sí fue como de 40 minutos, la enculada tan sabrosa que sintió en el taller “Pie grande” que fue cerca de 50 minutos, pero bueno ahí estaba borracha y sobre todo la que le dio Cipriano en su propia cama en un proceso que recordó fue como de 3 horas, por alguna extraña razón recordó una escena en donde ella estaba en la sala de su casa familiar sola con una edad aproximadamente igual a la de su hijo Jacobo (es decir, de 5 años), ya que al ser la menor de sus otras dos hermanas, estás estaban jugando fuera y que su mamá la exigente Doña Irma estaba en su cuarto con un extraño señor y que le había dicho:
- No recuerdas a tu padre porque nos abandonó meses antes de que nacieras….pero este señor va a jugar un rato conmigo, pero no quiero que tus hermanas lo vean, ni sepan de esto, así que te pido de favor nunca lo digas, ya sabes que tú eres la niña más bonita y a la que más quiero-
Ella contesto: --si mami no diré nada, pero si quiero jugar también.
Doña Irma dijo: no mi niña, prefiero que estés en la sala viendo la TV, por si tus hermanas entran
También con cierta nostalgia recordó que su madre siempre fue una mujer muy bella, de cerca de 1.70 mts. de altura…rubia, con un cuerpo espectacular…hoy aún a sus cerca de 50 años, luce muy guapa a su edad.
Y de pronto como una ráfaga que ilumina todo, recordó que del cuarto salían unos sonidos que ella muy bien sabía, si claro que sabía muy bien Gaby, que ella misma los había emitido hasta en tres sesiones con el odioso gordo que estaba enfrente de ella en ese momento.
Don Cipriano volvió a decir, casi a gritar: --¿Por qué no abrías Gabriela? Esto último acabo por desarmar aún más a la espectacular rubia.
La misma Gabriela como en cámara lenta y como si estuviera desde la parte de arriba de ellos dos pudo ver la escena:
Se pudo ver a sí misma como lo que era: una mujer joven de 26 años de cerca de 1.70 mts. de alto, con un rostro bellísimo de ojos azules, en ocasiones le habían dicho que se parecía mucho a Nicole Kidman de rostro, aunque no tan afilado, más rellenito, pero sin duda mucho mejor que dicha actriz, con unos pechos de cerca de 98 cm. (en la semana pasada se tuvo que medir ya que se mandó hacer un vestido para una próxima boda de un familiar de una amiga de su infancia con la cual le toco convivir poco pero que se apreciaban mucho, llamada Claudia que ahora vive en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas) , una cintura de avispa que llegaba apenas a los 59 cm. y un culo super respingón, grande (en forma de pera, pero proporcionado) y que sin duda hacia orden con todo su cuerpo que estaba en 99 cm. Su pelo era semilargo y lacio y tenía un brillo sedoso y atractivo…su pantalón negro estaba que reventaba, ya que sus piernas son macisas, largas y sin un ápice de error…sin duda que había heredado a su madre…sus muslos son simplemente hermosos, ya que su hijo Jacobo sin malicia alguna siempre gustaba estar acariciando cuando estaban solos jugando o viendo la TV en casa- este recuerdo le causo una ligera sonrisa y un cierto dolor- también en ocasiones le habían dicho que tenía cuerpo como si fuera una de esas famosas modelos brasileñas, tan altas y tan llenas de curvas y que lucen espectaculares en las pasarelas…todo eso seguía sucediendo en su atribulada mente, mientras no atinaba a decir algo o contestar…
También se preguntó una vez más como era posible que ese tipo desaliñado que siempre vestía muy descuidado y con ropa sucia, de cerca de 1.80 mts., muy ancho de espaldas, con una barriga prominente, eso sí muy fuerte de brazos y piernas (Gaby no sabía que Cipriano en su juventud fue un extraordinario jugador de futbol y que su cuerpo fue muy atlético, pero se fue desgastando al paso de su afición a la bebida y al exceso en el comer, aunque nunca perdió la libido siendo ciertamente un don, su gran verga y potencia, como todos los placeres del mundo, Cipriano no podía dejar el del dios baco y el del comer), con ya escaso pelo dando pie a una calva ya muy notoria…con un rostro que siempre lucía una barba de varios días, con dientes amarillos y que le faltaban, con unos ojos demasiado vivos para su edad que le causaban escalofríos cuando la miraba profundamente y unos labios gruesos…le calculaba que estaba cerca de los 60 años, unos 10 años más que su mamá Doña Irma…se preguntaba cómo era posible que ese hombre podía haberla encamado hasta en tres ocasiones y en dos de ellas haberse vaciado en ella sin precaución alguna…de recordarlo las mariposas volvieron y no pudo evitar exhalar casi gritar un gemido muy profundo …un aayyyyy que llegó hasta oídos de Cesar que se encontraba en la cama matrimonial ya colocándose su camisa para salir a ver qué pasaba y ese gemido lo saco aún más de sus cabales, fue como un gemido muy raro y que se le clavo en su corazón causándole una extraña sensación…un escalofrío de miedo sintió el rubiecito y delgado Cesar.
Gaby una vez más recordó cuando en el hotel al que fue con él pensando en vengarse al enterarse de sus sucios planes y al estar sacando fotos (estúpida se dijo a si misma: esas fotos ni siquiera las ha mirado y aún están en su celular con el peligro de que alguien las pueda ver) se sorprendió cuando con sus delicadas manos en el borde superior de la toalla de baño, cerca de donde se notaba el gran bulto de Don Cipriano, de manera muy lenta comenzó a jalarla hacia abajo y recordó hasta lo que dijo:
- Don… espero que no me decepcio……- Gabriela no pudo terminar la oración, la toalla callo a los pies del hombre y frente a ella se encontraba totalmente erecta la verga más grande que había visto en su vida.
Mientras en la apetecible casada sucedía todo esto, los ojos del viejo se clavaron en el tierno rostro de Gabriela, con esos grandes ojos azules, su tez blanca, sus labios carnosos de un intenso rojo carmesí, su hermoso y lacio cabello rubio hasta por debajo de los hombros, finamente maquillada. La blusa amarilla sin mangas que llevaba dejaba ver esos hermosos, bien trabajados y largos brazos que en repetidas ocasiones sometió, doblo, acomodo a su antojo para tener a Gabrielita con sus piernas de modelo en sus hombros mientras la bombeaba en su cama matrimonial, esos brazos que lo sujetaban de los suyos mientras la penetraba una y otra vez en esas camas que habian estado, esos brazos que por detrás agarro como si fueran bridas de una yegua y que uso para impulsarse mientras le daba duro, la partía en la clásica posición de perrito, en la de cucharita, en la de afilador y al borde de la cama matrimonial mientras el hijo rubiecito con cara de niña estaba en la misma casa…todo eso pasaba por la mente del viejo.
Ciertamente Cipriano no había estudiado, pero era un tipo muy ladino, muy astuto, casi rayando en cierta inteligencia…un tipo gordo, bastante ancho, alto, de alrededor de 60 años, bastante desalineado, llevaba puesto un overol de trabajo se veía bastante sucio…el gemido de su Gaby fue como una inyección de adrenalina e inmediatamente su verga empezó a ponerse en posición de firmes y con sus ojos de serpiente hizo que los ojos de Gaby bajaran a ver su poderío, con lo cual Gaby no pudo evitar por más que su mente se lo ordenaba exhalar en este caso casi suspirar otro gemido…otro largo hummm…que llego a oídos de Cesar que ya llegaba al pasillo que separaba la sala y la recepción de los cuartos y que fue otra punzada más en su atribulado corazón.
Cesar entonces, ya pregunto casi grito: ¿Quién es? ¿Qué paso?
Gaby solo atino a subir su mirada y cruzarla con la del viejo como preguntando ¿ahora qué?, ¿Qué digo?
El viejo fue muy rápido y entrando casi de un salto a la casa dijo:
-Soy el papa de Gabriela y por lo tanto el tuyo también, con una voz muy segura que sorprendió aún más a la bella rubia que abrió los ojos como platos y solo atinó a recordar y comparar que esa sorpresa la vivió solo en dos ocasiones anteriores: una reciente, cuando en el taller Pie Grande, este señor que ahora decía que era su papá la enculo sin miramiento, esa vez sintió que sus ojos se salían de sus orbitas y en una ráfaga fulminante que acabo por desmadejarla vino a su mente esa escena de su niñez, recordó que se acercó al cuarto de su mama, Doña Irma y que sin hacer ruido abrió un poco la puerta para ver como esta estaba totalmente desnuda, sudando y brillando de su blanco cuerpo sentada sobre el señor que estaba también desnudo y sentado a la orilla de la cama, ellos no podían verla ya que se encontraban sentados a la orilla de la cama matrimonial frente al tocador que aunque tenía un espejo grande no alcanzaba a cubrir el ángulo desde donde Gaby niña de 5 años observaba con los ojos saliéndose de sus orbitas como su querida madre, la venerada Doña Irma decía casi en un aullido animal:
-Ayyyy Felipe porque tardaste tanto en volver….papi sabes que siempre seré tuya—ayyyyyy Dame más papito que todos estos años te estuve esperando- siiiiiii, asssiiiii, por faaaavooorrr…
El tal Felipe era un señor muy fuerte, con un cuerpo muy atlético, con ciertos tintes grises en su pelo y que sujetaba a su madre de los pechos, los estrujaba con dos grandes manos y que recibía con una gran sonrisa que le pudo ver los rebotes fuertes y seguidos que hacia su madre sobre de él…Este señor solo emitía unos sonidos como de perro casi a punto de ladrar que se quedaron en la mente de la niña Gaby.
En un momento el señor volvió el rostro y sonrió a la pequeña rubiecita cerrando un ojo sin que Irma se percatara de ello…
- Ayyyy... Dios que gustooooo. - gemía ella.
Asi vi Gaby niña de 5 años, a su mama Doña Irma con un sujeto llamado Felipe
Doña Irma de 50 años, la vez que fueron a la playa, las 3 hermanas y ella…
Gaby volvió de esa escena tan impactante para su mente para quedarse entonces mirando a su amado Cesar con una cara de vergüenza a punto de llegar a las lágrimas, alcanzando a balbucear con una vocecita ¡Ceeesaarr!
-Don Cipriano, siendo muy ágil para su cuerpo, camino al encuentro de Cesar para mostrarle su mano extendida diciendo: Hola yerno, tu esposita me ha hablado mucho de ti…jajajja
Cesar solo atino a dar su mano quedándose impactado con la imagen tan desaliñada de su ¿suegro? Y volver a ver a su amada esposa Gabriela.
Cesar una vez recuperado de esta impresión, alcanzo a preguntarle a Gaby, ¿Este señor es tu papá? Me habías dicho que no lo conocías, que los había abandonado a ti, tus hermanas y a Doña Irma…
Gaby sentándose en uno de los sofás de la sala, expirando profundo, recupero un poco de su gran presencia, estima y personalidad…empezando a decir:
Es cierto, nunca conocí a mi papa ya que abandono a mi madre meses antes de que naciera, pero hace como un mes, se me apareció este señor en el trabajo explicándome el por que de su ausencia en prácticamente toda mi vida…tras lo cual pareció derrumbarse quedándose sentadita y a punto de llorar.
Una vez más el Señor Cipriano sorprendió a la pareja y con gran seguridad fue y se sentó junto a su “hija” y abrazándola fuertemente empezó a decir: Es cierto abandone a mi familia, pero fue por que tu madre me engaño y yo no pude soportarlo. Me siento muy mal por estar alejado todos estos años de ustedes…por eso me decidí a buscarlas y a la primera a quien tenía que ver era a ti, ya que ni siquiera te conocí de niña.
Gaby no pudo evitar reconocer que este desgraciado era muy ladino y como se había aprovechado de los pocos datos que había dicho para inventarse este cuento, de cuando le dijo de su papa la vez pasada que estando Jacobito en casa se la cogió toda la tarde, pero como buena mujer se acoplo (y otra vez recordó lo bien que se habían entendido cuerpo a cuerpo, a pesar de ser ella una amazona y él ciertamente casi un hombre de la edad que tendría su verdadero padre y con una panza grande…un escalofrío recorrió su cuerpo y fue evidente su temblor) para seguir dando explicaciones: Así es Cesar tengo como tres veces que he hablado con este Señor, perdón con mi papa y apenas lo estoy conociendo…
Don Cipriano poniendo ahora una de sus manos en la pierna de Gaby a completo: --Me fui de la ciudad donde vivíamos, me volví alcohólico y me llevo años superarlo poniendo una cara de sufrimiento que impresiono a Cesar y que maravillo a Gaby.
Cesar, alcanzo a decir con toda su baja autoestima y desconfianza natural inculcada por su madre, pero ¿Cómo sabes que realmente es tu padre?
Gabriela, entonces ya más calmada y recuperada con esa seguridad que siempre ha mostrado ante su esposo, su hijo y sobre todo su suegra le contesto: Don Cipriano, perdón mi papa me mostro y explico bastantes datos que sin duda afirman que es mi papa, además ya hicimos las pruebas de ADN respectivas y estás salieron positivas…recuerdas que por eso te pedí dinero extra, amor…
A Cesar se le vino a la mente todo lo extraña que ha estado su esposa en las últimas semanas, su plática con Armando y las estupideces que este le había dicho de que su esposa amada lo más probable es que le era infiel y reconoció que este proceso era el causante de todo ello!, sentándose también en el sofá de enfrente y juntando sus manos: Ahora entiendo porque estabas tan alejada, tan extraña…todo esto te ha de haber causado un gran impacto, perdóname querida por no haberte preguntado más que te pasaba.
Así es amor, para mí todo esto es nuevo y me ha causado un fuerte sentimiento, mi madre y hermanas aún no saben de esto y te pediría no dijeras nada aún…sonriendo ahora con ese bello rostro y esos labios de pecadora
Don Cipriano apoyo sobando “paternalmente” el muslo de su hijita y sonriendo lo mejor que podía le dice a Cesar: Bueno hijito no te parece que esto hay que celebrarlo…aunque ya no bebo, esto merece que hagamos un brindis…
En eso el celular de Cesar empezó a sonar, este lo revisa y ve que es el de su mama, por lo cual de inmediato contesta: Hola, mami que tal te va
Hola hijito, es necesario que platique contigo, ¿puedo ir a verte a tu casa y decírtelo en persona?
Claro mama, sabes que eres bienvenida siempre…
Bueno, voy para allá rápido…
Para la rubia Gabriela han sido bastantes emociones juntas en un pequeño lapso de tiempo como para que este en posibilidades de recibir a su suegra ya que capto de inmediato que vendría…por lo cual dijo: Bueno, yo tengo que ir por Jacobo, así que porque no dejamos para otra ocasión este brindis…poniéndose de pie y haciendo como que ya se va…
Cipriano pensó rápido y dijo: Te acompaño hijita
Pero Gabriela no quiere más sorpresas y le dice: No Don…perdón papá, pero por que no te quedas y platicas con Cesar y mi suegra que llegará en cualquier momento.
En ese instante, ni Cipriano ni Gaby hubieran podido adivinar la respuesta que llegó de Cesar, no…no, esto es importante, porque no le hablas a Lidia y que ella pase por Jacobo para que así estemos todos juntos aquí…
Bien pensado hijo, fue la respuesta de Cipriano.
Gaby no muy convencida y viendo que no habia más opción dijo: --Bueno voy a la cocina para empezar a preparar algo…
Cipriano, viéndose muy ceremonioso le dice a Cesar, ¿me dejas ayudarla en tu casa?
Claro, claro dice un Cesar aún confundido un poco y atinando solo a quedarse sentado en la sala.
Ya en la cocina, Gaby ve llegar a Don Cipriano, molesta le increpa: --Pero qué diablos acaba de hacer, que parte no le quedó claro de que quería que ya no me molestará en mi casa…
Don Cipriano sin pudor alguno la abraza por detrás diciéndolo: Me tienes loco, ya no aguantaba verte y además estoy en un grave problema y necesito de tu ayuda chiquita dándole un repegón de su semidormida verga al imponente nalgatorio de la rubia….esta respingo de inmediato: Carajo, usted no tiene llenadera, pero sonriendo de una manera angelical…
--Y ahora como le vamos a hacer para salir de esto?
--Mira pendejita…mi putita, esto hasta va a salir mejor, recuerda que solo estaré unas semanas y con esto me vas a facilitar tú ayudadita…ya dándole puntillazos a las suculentas nalgas con su equipaje ahora si ya en firmes.
Dos mío, pensaba Gabriela, como voy a manejar esto con mi mamá y con sus hermanas…cierto que una de sus hermanas estaba en Estados Unidos y solo venía una vez al año a México y la otra, bueno la otra…no habría problema, ya que en demasiadas ocasiones Gabriela le había servido de “tapadera” con su pobre cuñado Pablo, esta hermana se llama Cristina y aunque vive en la misma ciudad, está en el otro extremo, en otra colonia y poco se frecuentaban , salvo para las “movidas” de Cristina, que por cierto, aunque es trigüeña, también está “buenísima” debe reconocer Gabriela…pero y con su mamá, “mierda, casi grita…” y se asustó porque fue la palabra que le escucho cuando recién le confeso su secreto del porque su padre las había abandonado…
--Sra. Guillen…que son esas palabrotas rio el viejo gordo…
La rubiecita ya dando pequeños giros y repegones a su vez a esa maldita verga, le dice: --Pero, que ayuda quiere que le dé? No tengo dinero, ya sabe…
--Mmmm, luego lo platicamos, es algo realmente grave mi mujercita…
--Bueno, bueno, ya estate quieto y déjame trabajar, no tarda en llegar mi suegra, ya la conoces, es un maldito ogro…ten cuidado con lo que haces o dices…y otra vez se asustó porque ya empezaba a “tutear” a su ¿amante?...y otro escalofrió la recorrió sin evitar aventar su nalgatorio hacia esa verga adicta que tanto placer le ha dado….
--No te preocupes nena, tu sígueme la corriente ya ves que nos “acoplamos” muy bien, dijo con toda malicia el viejo retirando su verga del culote respingado para darle una sonora nalgada y decir bueno al rato arreglamos cosas…ahora: ¿Dónde tienes licor? Le voy a dar una lección a tu maridito…jejejeje
Ya en la sala Cipriano brindaba con Cesar que no solía tomar mucho ya que luego luego se emborrachaba, --jajaja igual que su eyaculación precoz…pensó Gaby al verlos brindando y pensar este cabrón quiere emborrachar a mi Cesar….y se acordó cuando en el taller ya estando un tanto tomada el canijo viejo la volvió a tomar, en esa ocasión enseñándole el sexo anal…otra vez escalofríos recorrieron su bella anatomía.
Caminando y contoneándose como solo ella suele hacerlo Gaby fue a la sala y sin pensar se sentó junto a su “papa”…este estaba como pavo real al ver que su mujerón prefirió sentarse con él y no con el tonto de su marido. Cipriano ya tenía clasificado y catalogado a Cesar como un perfecto pendejo y como estúpido para tomar y ya su calenturienta mente estaba urdiendo planes para esta tarde noche.
Nuestra Gabriela de 26 años
Gabrielita y su enorme y bello nalgatorio…
Transcurrieron dos rondas de tragos y después de unos treinta minutos de que la mama de Cesar había hablado, sonó el timbre de la casa…Cesar que estaba esperando la llegada de ella, se levantó como un resorte y fue a abrir…instantes que aprovecho el astuto Cipriano para abrazar a Gaby y darle un sonoro beso en la boca, lo cual sorprendió por completo a la rubia y la puso completamente colorada.
La suegra entro como relámpago diciendo: hijo te tengo que decir algo muy import…no completo la frase ya que casi se desmaya cuando ve al gordo sucio abrazando a Gaby y está muy ruborizada dejándose hacer e incluso reclinando su cabeza en el hombro del sujeto…
Doña Romina, se volteó furiosa a ver a Cesar para preguntar: ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién es ese sujeto?...hasta temblaba del coraje…
Cesar le responde: Es el papa de Gaby, él que estaba ausente ya apareció y se rio de su ocurrencia ya que estaba un poquitín mareado a pesar de que solo llevaba trago y medio…
--Queeeee??…
--Pues si como lo oye, yo soy el papa de Gaby…como la ve Sra. Dice con orgullo Cipriano y abraza aún más a Gabriela.
--Bueno, eje…y tú que dices Gaby, tu papa te abandono aún antes de nacer (ya que Doña Romina se sabía la historia) y ahora de pronto aparece y con qué fachas no pudo dejar de decir…ya que si algo caracterizaba a esta señora era no quedarse callada cuando algo no le cuadraba y ella veía aquí algo muy raro…
--Pues así es Doña Romina dijo compungida la pobre Gaby que ya no sabía ni que decir…
--Malditos hombres, todavía me acuerdo del desgraciado de Felipe que también nos abandonó…aparte de ser pobre, era un desdichado mujeriego…perdón Cesar, pero el recuerdo de tu padre me da hasta vomitos….
No te preocupes ma…, sabes que no quiero saber de él y que el hombre que menos quiero es a mi padre Felipe con cierto enojo expreso Cesar y más que sé que regentea un bar de mala muerte, llamado el “Zanzibar”…pero no quiero saber nada de él…
Don Cipriano de repente dejo de ser el divertido señor que estaba siendo ya que se acordó de su compadre Felipe al escuchar el nombre mentado y recordó la deuda de dinero que tenía con él desgraciado…pero sabía que la opción que le daría no la podría rechazar…y además sintió curiosidad, el Zanzibar es uno de los negocios chuecos del cabrón de Felipe…aquí está pasando algo raro, pensó…tendré que averiguar…
Gaby casi brinca de su lugar al escuchar otra vez el nombre de “Felipe”…y se acordó de su madre ocasionándole desazón el cómo manejaría con la familia el hecho de que repentinamente aparece el papa ausente…
--Bueno, mama, me dijiste que tenías que hablar conmigo dice Cesar…su mama se le queda mirando con cierto enojo y le dice, --así es pero tiene que ser a solas…así que vamos a la cocina por favor y se dirigió a pasos apresurados, Cesar la siguió como manso cordero…
--Jajajaja…se rio Cipriano y paso su mano ya con descaro sobre uno de los senos de Gaby y la otra manota empezó a manosear y sobar uno de los portentosos muslos de la mujer…diciendo: a tu maridito su mami lo tiene bien cortito, jajja como su pitito…comentario que molesto sobremanera a Gaby pero dejo que el maldito la sobara a su antojo y se acordó de la frase que su suegra le dijo: --“Hay no como crees…. Solo te pido que cuando estés haciendo cochinadas con ese hombre le tapes los oídos al pobre de Jacobo… no queremos que crezca traumado-“ a lo cual suspiro hondamente y empezó a sentir calor ya que los magreos del viejo sobre seno y pierna eran ya de descaro completo y a plenitud…
Mientras en la cocina, la mama le decía a Cesar: --Oye y que fachas de ese viejo, a poco de veras será su papá…pues Gaby dice que tiene evidencias de que así es y pues le creo comenta Cesar… --Ayy hijito, no sé qué hice para que fueras tan pende…y no completo la frase porque Gaby entraba a la cocina a decir: --Ya le hable a Lidia y ya trae a Jacobo…estarán como en 30 minutos aquí. Son las 7 de la tarde, ¿Por qué no preparamos la cena para que cuando llegue cenemos todos juntos…?
--Y tu señor padre…recalcando esta última palabra, le dice Doña Romina: ..¿Dónde vive? ¿Qué hace?...--Pues tiene un taller mecánico aquí y ahí vive cerca le dice Gaby…solo se queda a cenar y ya se va…No se queda suegra?
--No, tengo que irme…me despiden de Jacobo, no puedo esperarlo porque tengo asuntos que arreglar y sale con un aire de reina…
Cesar, solo se alza de hombros y le dice, --si Gaby, vamos preparando la cena.
Pero a Gaby le queda la espina clavada y no quiere que su suegra se vaya enojada ya que a pesar de todo, siempre ha querido llevar la fiesta en paz y le vuelve a pedir con esa carita de no romper un plato y su vocecita angelical: --Ande, suegra quedase, solo para que vea a su nieto Jacobito…de favor…
Doña Romina, solo murmura algo y dice…--solo porque quiero ver a mi bebe…
Siendo las ocho de la noche y después de que Lidia solo llego a entregar a Jacobo a la puerta sin siquiera darse cuenta de la presencia de Cipriano y de la suegra de su amiga, inicia la cena entre cinco personas: cuatro adultos y un niño.
Jacobo se pregunta porque su madre no le dijo que ese señor era su papá…de hecho cuando llego a la casa se sorprendió de ver en la sala sentados a su mami y a ese señor gordo abrazándola y a su papa riéndose de lo que decía el gordo…y a su abuelita Romina muy molesta al lado de su papá.
Después de la cena en donde el que más hablo fue ese señor que resultaba era su abuelo y en donde su papa Cesar no dejo de reírse y reírse, Doña Romina veía con un malestar en su estómago que su hijo se estaba emborrachando y no le parecía para nada los toqueteos que hacia el supuesto padre de su nuera y como estaba se le repegaba de vez en vez…por lo que decidió que no se iría de la casa.
Jacobo vio como empezaron a bailar con la música que Cesar había dispuesto en el equipo de sonido…las notas de una sabrosa salsa se empezaron a esparcir:
“Mami que será lo que tiene el negro empezó a escucharse…”
Vio cómo su papa y su mama empezaban a bailar…sin duda, que Cesar había logrado un buen avance y ya lograba hilar dos que tres pasos con la rubia que vale decirlo resultaba siempre espectacular y más cuando ella sobresalía sobre su papa.
Cesar, es necesario describirlo es más bajo que su esposa, ya que aproximadamente tiene 1.68 mts. como dos centímetros menos que ella, pero como esta suele usar tacones altísimos y recordemos que ella vestía un ajustado pantalón negro y una blusa amarilla sin mangas con unos de sus mejores pares de zapatillas…pues si se notaba la diferencia aún más…además, Cesar aunque bien trabajado en el gimnasio es muy delgado, a él también lo halagaban ya que decían se parecía muchísimo al actor que interpreto al Hombre Araña en las dos primeras películas solo que en rubio…
Y bueno, ahí estaban bailando con lo que Cesar se mareaba más y más…pero estaba feliz de ver otra vez a su amadísima mujer como lo que siempre era, un sol radiante con esa sonrisa a flor de piel…
De pronto Cipriano se paró de la mesa del comedor y cargo al niño para irse a sentar en la sala y poner en su regazo al pequeño, no sin antes decirle con bastante claridad a la rubia acercándose a su rostro y bella oreja para que no oyera el esposo: He estado viendo a tu hijo y si parece una niña, mira sus piernas son como de mujercita y mira que nalgoncito esta…su cara parece de niñita…y es que efectivamente Jacobo era rubio, su pelo era semilargo y si parecía una niñita.
Jacobo, el hijo de Gabriela
Y es que Gabriela e hijo eran muy parecidos y la orgullosa mama lo tenía muy protegido. Y eso aunado a que la abuela también era muy posesiva y al débil carácter del padre, pues resultaba que si se trataba de un niño muy sensible y delicado, aunque corría con suerte ya que en su colegio su grupo era muy pequeño y los otros niños y niñas eran también muy parecidos a él y no lo molestaban en nada….pero para cualquiera que lo observará si llegaría a la conclusión que el viejo mencionó.
El viejo se sentó en un sofá y se colocó en su regazo al hijito de su mujer…por un extraño motivo Gaby sintió una quemazón como punzada en el estómago y no sintió que eso estuviera bien, pero no quería sacar a bailar a su “papa” por temor a regarla enfrente de la suegra.
Doña Romina, vio con bastante desagrado que ese viejo estuviera con su nieto y más cuando vio que sobaba sus piernitas tal y como lo estaba haciendo con su nuera hace rato atrás…por lo que de inmediato se levantó y como era muy estricta en los horarios dijo: Jacobito ya son las 9 y media de la noche, hora de irse a dormir…yendo a tomarlo de la mano para llevárselo a su recamara…pero Jacobo casi la riega porque dijo: No abue, me gustaría jugar con mi abuelo nuevo como la otr….y se acordó que no tenía que decir nada y más cuando la mirada de su mamá sin mediar palabra alguna le decía : “No digas nada…”
Gaby reaccionó yendo con su “papa” para decir: “Anda papi…ven a bailar un poquito para que Cesar baile con su mama…”
Era lo que estaba esperando el gordo para lucirse aún más ya que había visto como bailaba su mujer (e incluso desde que le había ayudado en el Taller y cuando se la cogió en el cuartucho y le bailo un rato) y sabía que también en ese terreno superaría con creces al maridito…así que aceptando su manita se la llevo dando varios giros y empezar a bailar…
Cesar en su caso, tomo de las manos a su mama y le dijo: “Ven vamos, solo es ya un ratito…
Jacobo alcanzo a oír como su mama lanzo un gemido al verse girada dos veces seguido por el señor…y recordó la vez anterior cuando su abue y mama jugaban:
- ASIIIIIIIIIIII PERRRITAAA…. MUEVETE ASI- Jacobo escucha claramente estas palabras, fue un grito tan extraño que sus pelos se pusieron de punta.
“¿Perrita?.... acaso ya abrían cambiado de juego?” se pregunta el niño sin poder evitar estar molesto, aunque se tratara de un simple juego su madre no era ninguna perrita, su madre merecía ser una princesa de esas que salen en los cuentos, para él lo era. Jacobo ya no quiere seguir escuchándolos, deja el vaso en la mesa con intención de regresar a su cuarto para ver la película, e intentar olvidarse de eso.
- ¿TE GUSTAA MI VERRRRRGA?- escucha Jacobo decir al viejo al pasar cerca a la recamara
- Siiiiiiii…. - la dulce voz de Gabriela retumbo en los oídos del pequeño Jacobo, sonó casi como un murmullo, como si estuviera cansada.
Jacobo entiende el gemido pero no alcanza a relacionar lo de perrita y lo de la verga…pero entiende que ellos entonces estaban jugando bailando y que por eso estaban agitados y que su mamá al salir a despedirlo estaba toda sudada y colorada, como ahora que estaba bailando…aja…se decía el niño, pero y lo otro…
Bueno, bueno ya….dice Romina un tanto enojada, ya es hora de ir a dormir…
Doña Romina
Piensa, piensa se dice Cipriano al ver que va a ser muy difícil que esa vieja se vaya, lo cual frustraría sus planes…
En eso suena el celular de Cesar…--Si hola, contesta…Aja….pasan varios minutos….en donde solo emite monosílabos como --si, ajaja…hasta que dice: --Claro, claro, ven a la casa, aquí está mi suegro que es mecánico y tal vez nos pueda ayudar…
Deja de hablar por celular y dice: --Armando, un amigo, ha tenido un percance cerca de aquí y es necesario que le ayudemos a revisar su auto, en un rato llegará….la fiesta de bienvenida se acaba, necesita un mecánico…
--Bueno, yo voy a dormir a Jacobo y ya me voy…dice Doña Romina…viendo que esto ya es inminte termine.
Gabriela que en el fondo no quería broncas le dice: --La acompaño y ya también me voy a dormir, para tranquilizar a la vieja ogro, ya que claramente se notaba su malestar…así que dando un beso a la distancia a Cipriano, le dice, --bueno papa luego te busco…y a Cesar, para quedar bien va y le da un pequeño beso en la boca…--Hasta mañana, amor…
Romina aún más tranquila se deja acompañar por su nuera y se van a la recamara del niño…
Son las 10 de la noche…Cesar y el viejo se quedan solos en la sala, al viejo no le queda más que preguntarle, --que le paso a tu cuate…
--Pues no se bien, no se oía muy bien, al parecer está un poco tomado y parece que choco contra algo…
Cipriano vio una luz de esperanza para sus torridos planes…pero dando su mejor cara, le dice: --veré como lo puedo ayudar…
Doña Romina siendo las 10:15 se despide ya más tranquila, al ver que Gabriela no sale de la recamara de su nieto y lanzando una mirada de total desprecio al gordo se retira, no sin antes decir: --“Ya veremos que dice Doña Irma de todo esto…
Aunque no se lleva mucho con la Sra. Irma, mantienen una debida y prudente distancia…en el fondo la envidia, ya que aunque ella es solo un año mayor que la otra, no tiene la belleza que aún conserva. En sí, la Sra. Romina no es desagradable, es rubia, pero muy delgada, con el pelo ya gris, aunque sus nalgas no son nada despreciables, al contrario, tiene un culo respingón muy bueno, pero si tiene muy pocas tetas y su cara es muy normal.
Los tragos continuaron entre suegro y yerno, siendo las diez con cuarenta minutos tocaron a la puerta, resultando ser Armando que efectivamente llegaba con algunos tragos encima.
Pero que había pasado con Armando. Resulta que estaba en un bar solo otra vez cavilando y renegando de su solitaria vida. Aunque exitoso en su trabajo, no había podido concretar una nueva relación y las visitas esporádicas a prostíbulos no lo llenaban. Se acordó de su amigo Cesar y de lo que le confeso. Pensaba que su mujer, a la cual si había visto en pocas ocasiones, era toda una mujer…y que claro que le estaba poniendo los cuernos…de eso estaba seguro, ya que todas las mujeres en el fondo son una pirujas y que cuando encuentran quien las llene, ya no hay retorno y así entre trago y trago…no dejaba de pensar en Cesar y su mujer…hasta que decidió que tenía que ver en persona a esta…pero con que excusa se podría presentar así como así en la casa de Cesar…hummm…pensó que si le decía que tenía un problema con el auto…que de hecho si lo tenía, un pequeño ruidito que hacía al encender…y un pequeño golpe que le habían dado en el cofre al estar estacionado, lo podría convencer, así que le marco a su amigo…lo que quería era ver en persona a la mujer de este.
Armando saludo efusivamente a su amigo y se sorprendió de que ese Señor vestido como mecánico fuera el suegro…él no conocia muchos detalles de la vida de la mujer de su amigo, así que solo se extrañó…
--¿Qué pasó Armando? ¿Qué le paso a tu carro? Cesar preocupado le pregunto.
--Esta abajo ya bien estacionado, no hay problema si quieren mañana lo checamos, es solo un pequeño detalle, pero es que no quería llegar a mi casa, estoy solo y necesitaba platicar con un amigo para curarme del susto, jajaja y es que también tengo un poco de hambre ,,,ya tambaleando un poco…
--Bueno pásale, pásale…veremos qué hay de cena…haber que sobro…
Ya dentro, Cesar se dirigió a la recamara de su esposa, para decirle: --Acaba de llegar mi amigo, me ayudas con la cena, es que quiere de comer un poco…el pobre vive solo, es recién divorciado y está un poco tomado…
Gaby sale de su adormilamiento, agradeciendo que la despertarán y es que su mente y cuerpo no dejaban de trabajar y pensar: ¿Cómo era posible que en esos tres momentos con el viejo había disfrutado más que toda su vida marital con su marido?
Además se maldecía por haberle contado en el último encuentro en esta misma cama, lo de su papá ausente…
Gabriela no sabía que estaba mal con ella, esas palabras soeces que Cipriano le decía casi siempre, sumadas a sus recuerdos en el fondo le gustaban, debía ser honesta con ella misma aquellos encuentros con el viejo Cipriano han sido el sexo en toda su plenitud, como no lo conocía y como en una ocasión le dijo su hermana Cristina, la de en medio, que le llevaba solo dos años…que cuando conociera el verdadero sexo entonces la entendería…ella nunca gusto de saber los detalles que su hermana mayor le quería contar, pero en estos momentos lo hubiera querido saber, al menos para tener referencias y más experiencia…pensaba compungida…recordando que en esta misma cama Cipriano la disfruto a más no poder en presencia de su hijo, tal y como le ocurriera a ella con su madre, ahora recordando ya con claridad esa experiencia a los cinco años…--Ayyy Dios y si Jacobo vio algo….pensó, --A ver entramos aquí cerca de las cuatro…y tratando de hacer cuentas para ver si su hijo se había percatado, solo alanzo recordar que entrando a la recamara:
Don Cipriano dijo, --a ver cuándo vas a entender pendejita, que solo eres mía y que cuando se me antoje culearte lo hare y jalándola se la llevo a la orilla de la cama y con una rapidez inusitada a su edad y constitución la puso sobre sus piernas y la empezó a nalgear con esas manotas…le estuvo dando como quince minutos, aunque lo recompensaba con unos masajes tremendos metiendo en la tela del shorcito sus dedos…estrujando y amasando esas perfectas montañas de carne humana
Gaby: --Por favor Don…esto no debe pasar…soy una mujer decente y casada, han sido errores…estaba tomada la última vez….por faaavooorrr…
Él: --Mira culona, ya va siendo que entiendas, y bajándole el shorcito y de una buena vez la tanguita que traía la puso sobre la cama para empezar a lamer su cinturita y hacia abajo hasta llegar a su cuquita y empezar a darle unos lametones de muerte…
Ella: --Porrr ffaaaavoorrr…no sigaaaaa, no sisssagggga
Él: --Hoy no te la vas a acabar, déjame enseñarte unas nuevas poses…que estoy seguro no conoces…y a lo que venimos…a coooogerr…para lo cual le quito la blusa desprendiendo de un tirón brusco el brasier para continuar lamiendo, saboreando, succionando esos maravillosos pechos…y así pasaba de los pechos, al vientre, a la cintura, a la vagina, sin dejar de usar sus manos para magrear piernas, muslos, nalgas….parecía un pulpo, no mostraba que fuera un viejo, al contrario mostraba seguridad fuerza y las caricias no eran toscas, eran sabias y sabían llegar a lugares que Gaby no pensó le causaran tanto placer…
Gaby pareció entrar en trance y después de varias convulsiones, gritos y arañazos sobre el pecho de él, entró en un orgasmo descomunal. El ruido que hacían era tremendo, ya que estaban sobre la cama y con el peso del Sr., el clásico ruido del sonido de los resortes de la cama subiendo y bajando era intenso…era el ruido que si oyó Jacobo…era el ruido de una descomunal infidelidad de la Sra. Guillen.
Ella: --Cogeme otra vez, méteme esa cosa tan rica, por favor…
Él: -- Ja, ja, ja - reía con ganas.
Ella: --Por favor, métemela otra vez, como en el taller…, le suplicaba Gaby sin dejar de tirar de su verga hacia ella.
Él se quedó observándola, después tomo las piernas largas, torneadas, dignas de un monumento, mejores que las de las modelos brasileñas, italianas, o de cualquier parte del mundo y se las puso en sus hombros y colocando su enorme aparato lo empezó a introducir en esta ocasión lentamente…
Gaby debido a su trabajo de gimnasio no le fue difícil flexionar sus piernas y dejar que reposaran en los hombros del macho que tenía enfrente, de esa manera sintió como fue entrando eso que estaba pidiendo…alcanzo solo a gemir…graaaciasss, dioooos, es taannn larrrgooo y gruessoo….así lo siento todaaaaaaa….ahhhyyyy, hummmm, despacciiiittttoo paaappiii
De patitas al hombro, Don Cipriano se cogió a Gaby en su recamara
Él seguía bombeando y follándosela como si no la escuchara, fue aumentando la velocidad y de repente se paró en seco con toda su monstruosa polla metida hasta el fondo y sin hacer caso a los ruegos y empujones del mujerón, se agarró con fuerza a las caderas de ella para iniciar un mete y saca de película…
Carajo Gaby! tu papa y mama son unos dioses por haber criado a un mujerón como tú!…eres una diosa, eres mi hembra!!….siguiendo las arremetidas…
Gaby que tenía un brazo en uno de los puños del grandulón viejo y el otro recostado con el puño cerrado apretando la colcha, ya que ni siquiera habían destendido la cama…solo alcanzo a decir…--Yo no tuve papá, no lo conozco, nos abandono, meses antes de que nacierrraaaa!….ayyyyy…paaappiiii!…tu eres mi paaapppiiitooooo!!….
Ese era el sueño realidad de Gabriela de Guillen, durmiendo casi….con la TV encendida, se paró…y le dice a su esposo Cesar:--Es que ya me cambié…, traía un conjunto muy coqueto, aunque conservador en cierto modo…color violeta consistente en una camisola discreta con mangas cortas, de un escote muy discreto, pero que no podía contener lo grandioso y orgulloso de sus pechos y un pequeño short del mismo color que le llegaba a la mitad de sus muslos, eso sí muy entallado y bastante mojado en la parte de la vagina por el sueño-realidad que estaba teniendo, antes de que llegará su esposito
Cesar al verla, le dice: --Estas muy bien así, solo ponte una bata y ya está
--Bueno, dice Gaby, --que le vamos a hacer…se dirigió con paso lento a la cocina a preparar algo…
Mientras tanto, el canijo de Cipriano se percata de que será fácil dejar bien “cuetes” a este Armando y al tal Cesar…riendo para sí, se decía: --Y pensar que venía para sacar a Gabrielita y me va tocar otra vez en su camita y en presencia de estos idiotas…jajajja-- me resulto mejor de lo que pensaba. Además el cuento de que soy el papá me va a facilitar las cosas, total ya me voy, lastima, me hubiera gustado estar más días gozando a esta potranquita…pero que le vamos a hacer…y recordó que en la última reunión con Don Ignacio y Don Felipe (un amigo de ambos, cerrajero de toda la vida), tenían por costumbre reunirse los domingos, para hablar, ver el futbol, jugar cartas, pero sobre todo para tomar, emborracharse y pasar un buen rato. Pero en esa ocasión el desgraciado Felipe le recordó de su deuda…
Gaby llego a la sala con una bata que también le llegaba a la mitad de los muslos, por lo cual las piernas lucían espectaculares….Armando no pudo reprimir un uff…..que no pasó desapercibido para el grandulón, pero si para Cesar que se había detenido a ver el equipo de sonido para poner de nuevo música…en este caso algo suave…
--Bueno Armando, siéntate en la mesa que ahora te servimos…
Cipriano, mientras empezó a preparar una bebida con la cual ya pensaba rematar de plano a los dos jóvenes hombres pero pendejos para la tomadera y para la cogedera seguramente, se reía el viejo pensando así tener a su hembra para él solito el resto de la noche y la madrugada…
Armando como ciertamente ya estaba muy ebrio…dijo, --primero déjame bailar con tu esposa…por favor…y sin esperar respuesta se acercó a la bella y la llevo al centro de la sala…
La tomo de la cintura y se la junto más de lo que la decencia y la civilidad dictan…pero ella como estaba todavía perpleja lo dejo hacer y más que Cesar salió a la cocina por la cena…
Armando era atlético, no era feo, aunque tampoco guapo…era diferente a Cesar, era más desinhibido y acercándose a la rubia, le dijo: --Pero que buena esta la esposa de mi amigo y ya con descaro se le repego … la mujer sintió la virilidad del tipo y ya con cierta experiencia hasta calibro que era de muy buen tamaño y mucho mejor que la de su Cesar…suspiro por ello….suspiro que fue malinterpretado por el supuesto amigo que se le repego aún más…
Cesar que ya estaba bastante cansado porque no solía ni tomar ni cenar mucho y mucho menos desvelarse llego a la sala y animado dijo: --A que mi Armando ya bailando,,,,
Eso animo aún más a este que empezó a dar un pequeño masajito casi imperceptible a la cinturita de la mujer…además bailaba mucho mejor que Cesar y daba los giros adecuados a pesar de su embriaguez para que el marido no se percatará de ello…
Para esto, ya eran las once con quince…
Sin embargo Gaby se sentía excitada, esa situación con su esposo ahí, el viejo y él bebe durmiendo la había prendido de nueva cuenta, debía reconocer que le había gustado serle atractiva a otro hombre…
De pronto Cipriano la saco de su casi entrega en abrazo sobre Armando porque ya casi recostaba su cabeza sobre el pecho atlético de este…para decirle, --¿No bailas con tu papi? Para que el buen Armandito cene….jejeje
Gaby sonrió…y le dice: --Claro a mi papi lo que quieerraaa….recalcando sin querer esta última palabra, que fue como si metiera un gol en tiempo extra para el grandulón viejo….
Entonces Gaby se pone en brazos del viejo y Armando y Cesar van a la mesa a cenar….
Gaby vuelve a pensar lo bueno que era el viejo con ella, haciéndola disfrutar como nadie lo había hecho. ¿Acaso era la peor madre del mundo?, ¿cómo pudo gustarle esa situación?, ¿cómo pudo disfrutarlo?, sentía el vergón del viejo en su entrepierna, y sin querer se empieza a frotar levemente sobre ella….
El grandulón Cipriano
Armando cena y bebe rápido el trago que les hizo el viejo…pues quiere seguir bailando con la rubia esposa de su amigo…pero cuando termina, siente enormes deseos de ir al baño, por lo cual le dice a su amigo: --Por favor acompañame al baño que me siento muy mal…uggg
A todo esto Cesar desde antes estaba tomando y seguía tomando ya que su suegro le parecía un tipo divertido y quería quedar bien con él, al ver que su amada esposita lo había aceptado y quería sobre todo quedar bien con ella, ya que llevaban estos últimos días tan mal…caray se sintió bien mal por la vez del aniversario…ya que vio que su sorpresa no fue lo que esperaba Gabriela…pero más mal se sintió ya que llevaban bastante tiempo sin intimar. Debido a su estrés porque había estado sin empleo las últimas veces se dio cuenta que su mujer no había quedado satisfecha…recordó que antes esos encuentros le dejaban contenta, pero después de la última visita de su hermana Cristina en donde se molestó bastante con ella, Gaby estaba un tanto alejada y el encuentro que según él antes los dejaba contentos en esa ocasión no surtió los mismos efectos…haciendo memoria: Gaby le había dicho que otra vez Cristina estaba en problemas sin decirle de que se trataba…él como tenía ganas y como casi siempre lo hacía se concretaba a sobarle muy despacito pechos y piernas sin tocar su intimidad más femenil para después ponerse en la posición de misionero e introducir su pene tratando de no lastimarla, entrar y salir lo más rápido y fuerte que podía (así lo había visto en las películas rosas románticas que gustaba ver en el Cine con ella viendo que las mujeres siempre quedaban contentas después de ese breve mete y saca) hasta venirse…Gaby siempre le había dicho que así estaba bien, como en esas películas rosas, pero esa última vez…si se percató de que no fue así en esa ocasión…
Llevando casi a rastras a su amigo al baño sin prestar mucha atención a su esposa que alcanzo a ver estaba bailando ¿muy pegado? a su papa…
Cipriano se dio cuenta de que los hombres iban para el baño para decirle a su hembra ya sobando sabrosamente el nalgatorio voluminoso y firme de la joven de 26 años--Preparate mi puta de lujo, porque esta noche y hasta la madrugada te voy a enseñar más cositas
--No Cipriano, ya no puede pasar esto, está aquí mi marido y mi hijo!, además de su amigo…
--Carajo, no te preocupes por esos pendejos, tu hijo ya está durmiendo…tenemos toda tu cama y tu casa para nosotros
--No, por favor, ya noo….sin dejar de pegarse aún más a la verga ya firme del garañón viejo…

Cipriano y Gaby …él dejandose largo el cabello…en un posible viaje en el futuro…
En el baño, Armando alcanzo a vomitarse en el retrete, sintiendo de alguna manera alivio…y diciendo: --Te felicito Cesar, tienes una mujer muy buenn…perdón, muy bella…y muy simpática. Cesar ya no atinó a contestar ya que al ver su amigo le dio asco y él también se vomito…Se pararón tambaleantes para regresar a la sala…donde continuaban bailando Gaby y Cipriano que al oir que venian se pusieron a debida distancia….
Cipriano sabía que era cuestión de tiempo que estos granujas cayeran dormidos, así que para acelerar eso, los invito a bailar para que con las vueltas y movimientos se quedaran ya en definitiva noqueados…
El primero que se fue a uno de los sofas y ya de plano dormirse roncando ruidosamente, ¿ quién creen que fue? Pues claro…Cesar…
Armando aún en su peda, no salía del azoro de ver como ese gordo mecánico de vez en vez le metia mano sin querer y aparentando que no era algo malo a la buenota de Gabriela…pero él notaba que eso estaba extraño…por lo que también quizó sacar a bailar a la rubia y más que ya el amigo marido se había dormido…
Gaby tuvó que aceptar, por alguna extraña razón se sintió halagada cuando el amigo se acerco para hablarle al oído con la mejor voz sensual que pudo Armando: --caray…Gabrielita estas riquisima…quien fuera tu esposo para estar contigo todas las noches atrayendola hacia su viril y atlético cuerpo, Gaby que no habia tomado mucho en toda la tarde-noche, ya que no quería emborracharse para no estar en pleno uso de sus facultades porque desde un inicio sabía que el viejo venia a por todas a hacerla suya una vez más, y ella en realidad ya no quería faltarle a su familia, pero estaba excitadisima, todo el magreo esporádico del viejo, más el hecho de saber que estaba siendo halagada por un hombre muy guapo en realidad, además de saber que su marido e hijo estaban ahi mismo…le hicieron recapacitar que en verdad le gustaba exhibirse, que la vieran y jugar con el peligro, la adrenalina le estaba y muy bien, ya que también vió que su viejo se ponía furioso cuando paso sus dos brazos por los hombros de Armando para acariciar suavemente casi imperceptiblemente el cabello del susodicho que gozo cuando también repego su bella anatomía y empezo un vaiven cadencioso…--A sí?…y para que quieres estar conmigo todas las noches….--Pues para comerte todita….sabrosa…-- aja!….y como me comerías…--Pues así…y empezo a dar también un suave masaje casi sin que se notara en las bellas nalgas de la rubia….que dio un respingo ante dicho ataque sutil…y vio que el viejo se encanijaba más, y más provocaba a Cipriano…así estuvieron como 10 minutos en donde Gaby reconocio que ya le estaba gustanto bastante el excitar y excitarse…el sexo ya era una llamada de fuego en su cuerpo….
Pensaba este hombretón me esta gozando, siente mis carnes, no le importa que mi “supusto papá” este aquí…es un cabrón…y volvio a gemir quedamente ya su cabeza recostada en el viril pecho de Armando, que creía haberse sacado la lotería. Además le excitaba enormemente calentar a su otro hombre, a su verdadero “papi”…y más cuando de reojo lo veía enojado y se decía…lo voy a calentar para lo cual se mecía en los brazos del otro…
Las notas musicales de Lost in love sonaban sutiles (A Cesar y Gaby les gustaban las canciones románticas de los 70´s y 80´s):
you know you can't fool me
i've been loving you too long
it started so easy
you want to carry on

El viejo entre celoso y divertido ya que pensaba que el “entrenamiento” de la nalgona era rápido y efectivo, pensó le voy a facilitar un rato las cosas a ese pendejo…casi gritando: “Voy al baño…
Armando al ver que estaban solos en la sala, ya rota toda atadura empezó a bailar de a cartón de cerveza y a morder una de las orejas de la casada…ahora las notas de Chicago con su clásica “If you leave me now”…
IF YOU OU LEAVE ME NOW
YOULL TAKE AWAY THE BIGGEST PART OF ME
OOOH NO, BABY PLEASE DONT GO

AND IF YOU LEAVE ME NOW
YOULL TAKE AWAY THE VERY HEART OF ME
OOOH NO, BABY PLEASE DONT GO
OOOH GIRL, I JUST WANT YOU TO STAY


La mujer casada se percató que no era de piedra, para lo cual, también empezo a abrazar fuertemente a Armando y acariciar la fuerte espalda…Diosss sentía tan rico estar con un tipo como ella..fuerte, atlético, bien constituido y no con un gordo…aunque se dijo..¿Y como sera como amante este hombre que estoy abrazando? Una curiosidad insana se apodero de ella y más se repegaba a el que ya descaradamente le metía mano a las nagas, amasando, acariciando, estrujando…ella ya solo emitia gemidos sensuales, eróticos y su actitud era de convencimiento puro..si en ese momento Armando se la quería coger, lo podría haber hecho…el faje era ya tremendo,,,se estaban dando una comida mutua aun sobre sus ropas de campeonato…De pronto Armando la beso y fue correspondido ya que la mujer era un caldero, un horno a punto de estallar, el beso fue largo, el faje duraba lo que la canción…estaban a punto de estallar…de pronto ella se aparto un tanto ya que escucho pasos y alcanzo a decir:--Ahí viene mi papa….” No se habia dado cuenta que el gordo ya tenía rato sentado en un sofa.
De pronto Jacobito llego a la sala….a decir: Mammiii!! no puedo dormir por el ruiddoo y la mussicaa!!…iba muy adormilado y no se percato de que su papa ya estaba tumbado en un sofa….
La rubia como de resorte fue a su encuentro y sonriendo a los hombres, ya que el viejo ya estaba sentado en un sofa y había alcanzo a ver parte del faje que se habían dado dijo --bueno voy a llevar a dormir a mi bebe, para salir del espacio contoneandose como solo ella suele hacerlo.
Cipriano vió la chance de ya noquear al entrometido de Armando para decirle: --Oye y tu carro, que onda…Pues tiene un ligero golpe, pero luego lo revisamos, Sale: echate esta otra…y el canijo la había puesto más cargada….pero vamos de a hidalgo…mira como yo si puedo…sorbiendo ruidosamente de otro vaso que no tenía licor por supuesto…Armando se sintio picado y se le tomo sin chistar, terminandolo y casi casi tumbandose….El viejo lo llevo a otro de los muebles de la sala, Armando se resistía pues ya estaba bastante empalmado con el sobajeo que tuvó con la rubia…pero de plano no aguantaba ya más…En un descuido el viejo que también era muy bueno para los catorrazos de plano le puso un golpe que sabía solo lo durmiría…Acto seguido…”Ahora sí…ahí te voy nalgona, dirgiendose de plano a las recamaras…no sin antes echarle un vistazo a estos e ir a manipular la música para dejar algo para largo rato en un volumen bajo y moderado…
Mientras tanto, y ya casi siendo las doce, lo único que tuvo que hacer Gabriela fue dejar en su camita al niño y arropalo, su cabeza trabajaba a mil: con mi mamá tendre que sicerarme, chin,,,y no creo que haya problemas, con Cristina menos y con Claudia (la hermana que estaba en USA) pues ya veremos como lo manejo…pero ya no quiero nada con este Cipi…y se extraño de llamarlo en su mente así…salio al pasillo para ver como tendría que parar en seco esto, cuando llego venir al grandulón…
Este sin miramiento alguno llego a donde estaba, -- Ahora si mi potranca nalgona…y cargandola como si fueran recién casados, ante la sorpresa de Gaby que empezo a patalear levemente y a pegar en su pecho con sus manitas…se dirigio hacia la recamara que ya conocía…
--No por favor Cipi…ya no….
Vamos mi reina..estas pidiendo a gritos que te de!…que te de vergazos!!…
--La verdad si he disfrutado, pero ya no quiero hacerlo más…entiende…soy casada…
--Y eso que tiene…Nadie va a saber nada, no vamos a dañar a nadie…no seras la primera ni la ultima esposa que se vuelve puta…
--Es que ma da mucho remordimiento y pena…
--Mira acuerdate que ya solo serán unas semanas para que me vaya…ayudame en el asuntito que te platicare al rato y ya esta…
--Lo prometes Cipi…ya no quiero ser mala….
--Pero si no eres mala,,,eres muy buennnaaaa….llegando a la recamara ya…
--Bueno, pero una condición, bañate de favor….es que hueles un poco mal….creo que si vamos hacerlo me gustaría estuvieras limpio…
--Nada de eso preciosa,,,vamos juntos a la regadera…y cargandola de nuevo se dirigio al baño que se encontraba en la misma recamara.
Como en un sueño hiperrealista, Gaby y Cipriano completamente desnudos…Cipriano con unas sandalias prestadas del marido que le quedaban un poco chicas empezaron a bañarse…De hecho..Cipriano apoyo su bulto en el trasero de campeonato de la rubia.
Ella pudo sentir sobre sus nalgas su excitación, una palpitante excitación. El maldito se estaba apoyando y descaradamente. Maldición, era un viejo que se aprovechaba otra vez, un viejo que podía ser su padre realmente y además en las narices de su esposo dormido en la sala.
Gaby empezó a rozar su culo contra su verga, con sus nalgas trataba lenta y suavemente de atrapar ese miembro palpitante; era un movimiento sutil pero que seguramente su viejo lo sentía. Era obvio que lo sentía, porque empezó a puntear con más fuerza, no mucha pero fue notorio. Estaba haciendo realidad los sucios deseos de aquel viejo y no tenía fuerzas para evitar que abusara de su cuerpo por cuarta ocasión y segunda en su casa. Sus manos rodearon suavemente a la rubia hasta atrapar sus pechos.
─Que buenas tetas─ susurro en su oído.
¡Se refirió vulgarmente a sus senos!. Esas groserías que escuchaba en la calle, ahora se las decían al oído. Sus manos se apoyaron fuertemente en las de él sobre sus pechos, su cuerpo no tenía intención de resistirse y entendió que le excitaba pedir un alto y no obtenerlo; que aquel viejo no le hiciera caso; que su calentura fuera más fuerte, se sentía deseada y abusada pero sobre todo muerta de excitación: su marido en la sala y su bebe en su recamara.
Le apretaba los pechos con pasión; los amasaba fuertemente murmurándole al oído que estaban grandes y firmes. Le empezó a puntear con más fuerza; tuvo que apoyarse contra la pared del baño, mientras el agua caliente caía sobre esos pecaminosos cuerpos, para no perder el equilibrio, sus manos le apretaban los pechos y su cuerpo le apretaba la cintura hacía adelante, para conservar su bulto a la altura de sus nalgas tuvo que flectar ligeramente las piernas.
Estaba fuera de sí, no dejaba de pensar en lo morboso de la situación; ese viejo que ahora tenía un cuerpo mucho más joven y bastante mejor formado para darse gusto, y ese cuerpo era el de una joven mujer casada; la esposa del noble Cesar, y se estaba dejando hacer solo por perra; POR PUTA.
Estuvo un rato masajeándole los pechos y apretando una y otra vez su paquete contra el trasero. Gaby estaba loca, parecía tener un orgasmo atorado en su interior; cualquiera podría decir que la escasa sensatez que le quedaba le impedía entregarle el placer del triunfo a aquel viejo maldito; pero no, no era esa la razón, solo quería que eso explotará dentro de ella, la idea de sentirse dominada por Don Cipi le estremecía.
El viejo apoyo una de sus manos sobre la parte superior de su muslo derecho para irse acomodando a meterle el vergón, ella instintivamente hizo parar aún más su culo, mostrándolo en su máximo esplendor.
─Eso, muéstrame el culo como debe ser─comentó mientras le plantaba una fuerte palmada en su trasero. Su comentario, mezclado con el fuerte sonido de su palmazo, le hicieron comprender que ya no había vuelta atrás, su excitación era demasiado fuerte y no podía renegar de ella.; Don Cipri le tenía una vez más en sus viejas y asquerosas manos.
Mientras seguía admirando su trasero, tomo sus nalgas y las separó, para apoyar el grueso bulto, cuando soltó sus nalgas, la Sra. Guillen sintió entre ellas las palpitaciones de su excitado miembro y enterró su cola bajo su barriga. Le tomó de las caderas desnudas y le apoyó su paquete con fuerza, incluso se pudo oír un pequeño gruñido de parte de él, a la vez que a Gaby se le salía uno más que evidente.
─Uyyy....mueve tu culo Gaby...menéalo como a los hombres nos gusta verlo, como se lo meneabas a ese pelmazo de allá afuera, bien que te gusto calentarme, y darle otra sonora nalgada─ dijo.
Obedeció y paro lo más que pudo el nalgatorio, lo empezó a mover suavemente de lado a lado. Se volteó un instante; le excitaba ver su rostro, el viejo estaba en la gloria y el morbo de la situación le tenian en la gloria. Las palmadas en el trasero empezaron a sonar y sintió cosquillas de dolor en sus nalgas cuando el vejete gozaba golpeándolas; este dolor le hacía sentir más abusada; a merced del ogro deseoso de carne humana que le había atrapado.
Don Cipri aparto su bulto del culo, se paró junto a ella y apoyo su mano sobre la parte baja de su espalda. Empezó a acariciar suavemente su trasero, se paseaba de nalga en nalga, seguía por los muslos y de vez en cuando acariciaba fugazmente la entre pierna. Dejo de mover su trasero, lamento un momento el cesé de los golpes pero pronto volvieron a aparecer y no volvieron solos.
─¡¿Qué pasa?!, no he dicho que pares, ¡sigue meneando el culo PUTITA!─exclamo mientras le plantaba un fuerte palmada.
─¿Cómo me llamaste?...uuuyyy...Don Cipri...aaahhh....¿Cómo me llamaste?.─balbuceo como pudo, mientras reanudaba descontroladamente el meneo de su trasero.
─Puta!!...no eres más que una puta calentona!...bien que te gusto que el tal Armando te fajara, verdad ? y además con un cuerpazo de miedo...no te preocupes que yo voy a clavártela puta....y en la cama de tu lindo marido.
El dolor, mezclado con la increíble excitación que le provoco el haberlo escuchado llamarle puta, desencadenaron un orgasmo que resulto en fuertes gemidos y la tensión de todo su cuerpo. Mientras gozaba con aquel sentir, la idea de que aquel viejo hablara mal de su Cesar, le excitaba aún más, su primero de varios orgasmos de ese encuentro fue largo e intenso.
─AAAhhhhhh,...uuuuyyyy....por favor, ya dameeellla, yaaa…paaapiii…ahora sii quierrroooo toooddoo!!─ gemía mientras recibía fuertes palmazos en su culito.
─Estas bien buena Gaby, sí que tiene suerte el hijo puta de tu marido.
─Por favor, no te refieras así de él─ Increpo sin mucha convicción.
─Ja Ja..¿Cómo quieres que le llame?... ah sí, cornudo, esa es la palabra, es un hijo puta cornudo─ dijo mientras se apretaba el bulto y le miraba a los ojos─ Acabo de manosear como he querido a su linda esposa, mira esas piernas, ¡están de lujo!....
─Si....si Cipri...mi cuerpo será tuyo...y lo será como a ti te plazca─ respondió.
.
─Y tu culo...mierda, que bueno esta, tienes un culo de ensueño puta...y quien te lo está sobando soy yo....aaaaahhhh...y no ese marica de tu marido, ni el otro presumido ese con cuerpo de muy, muy....que culazo puta....¿te gusta que te toquen el culo perra?.
─Adoro que me manoseen el culo ....¡uuuuyyyyy!.... adoro calentar a viejos como tu.....aaaaayyyyy.....adoro que abusen de mi culito.....aaaayyyyy no, no esta bien...ay ay, por favor suéltame Don Cipri, por favor no abuses de mi─ dijo como una bebita asustada, lo que encendió al viejo y volvió con sus fuertes y adorables palmadas sobre sus nalgas.
─Que puta eres Gaby...una puta preciosa, mira esa carita de ángel...que labios más hermosos...¿te gustaría que te premie …? Necesito que el siguiente sábado estés conmigo toda la noche…en la semana te llamaré para citarte en un lugar que quiero vayamos…okey…?
Era el momento, hasta ese instante no se había dado cuenta de lo ansiosa que estaba por portarse como una verdadera puta; había llegado el momento de hacerlo en vez de dejarse hacer y su excitación iba en franco aumento.
─Anda Sra. Guillen, busca lo que le gusta a las perras como a ti. Te aseguro que está bien duro; bien duro en honor a ti. Anda putita, cómetelo con esas nalgas─ El viejo ya se había dado cuenta del morbo que le provocaba que le dijera puta, y lo sabía aprovechar.
Dejarse follar por aquel viejo verde le convertía en una puta, y eso le

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Gabriela 5Categoría: Sexo infieles

Por Kolocsol | 2014-04-28 16:54:53 | 0 comentarios

gabriela 5

A don Cipriano se le dibujo otra de sus lujuriosas sonrisas en su cara, Gabriela por su parte solo le devolvió la sonrisa mirándole fijamente sus cariados dientes…
Gabriela, Una Adorable Mujer Casada 5
--Está bien reinita a esa hora estaré en forma puntual, iré a terminar unos asuntos y luego un trabajo, ya sabes que estoy medio apurado de dinero y apenas me desocupe me vendré rapidito para tu casa…
--Ok Don… yo le esperare con la cena lista, le respondió una Gabriela que hasta ella misma estaba extrañada por semejante invitación que le acababa de hacer al hombre que prácticamente se estaba riendo de ella y de su familia, pero que aun así le hacía sentirse una mujer plena y dichosa.
Una vez que los nuevos amigos íntimos se separaron, la rubia se fue rápidamente a su departamento para darse una ducha, cambiarse de ropas e ir a buscar a su hijo, ya estaba casi en la hora en que el niño salía del colegio, todavía podría llegar a tiempo calculaba.
Mientras se bañaba pensaba en todo lo ocurrido en la noche anterior, se preguntaba como ese viejo vulgar y ordinario la podía cambiar tanto hasta llegar al extremo de ser ella misma quien lo invitaba a su propia casa y en la ausencia de su marido.
Mientras enjabonaba su cuerpo recordó la tierna forma en que don Cipriano la había bañado esa misma mañana, y como luego se habían dedicado tan tiernamente a hacer el amor…””hacer el amor?””, se preguntó al instante la confundida hembra, pero que estupidez más grande era la que estaba pensando, el mecánico solo se estaba aprovechando de ella y de su lamentable situación de haber caído casi por estúpida en la infidelidad, si lo había invitado a su departamento era solo porque ahora lo veía como un amigo, se conformaba a medias por la tremenda equivocación que nuevamente acababa de hacer.
En completo silencio y muy pensativa se dispuso en ir a retirar a su hijo.
Estaciono su camioneta a un par de cuadras de donde estaba el colegio del niño, caminaba “nerviosamente tranquila”, extraño estado para una mujer supuestamente seria y casada.
Iba vestida con unos ajustados pantalones de mezclilla que mostraban y dibujaban claramente las infernales curvas de su femenino cuerpo, y con una exquisita blusa que se ajustaba en forma perfecta a las curvas de sus carnosas pero perfectas caderas.
Nuevamente y sin darse cuenta sus pensamientos estaban puestos en don Cipriano, que locuras hacían ellos cuando estaban solos, pensaba y reía, ahora cayo en cuenta que esta misma mañana había sido la primera vez en que ella se había comido el semen de un hombre y quien lo iba a pensar que sería el del mecánico caliente que había conocido solo hasta hace poco tiempo, y volvía a reír al pensar en sus recientes experiencias junto al obeso hombre.
Como al mismo tiempo en que avanzaba, una hermosa sonrisa se reflejaba en su cara de finas facciones, a la vez que un suave viento de medio día le desordenaban sus rubios cabellos recién lavados y perfumados, haciéndola ver aún más apetecible para los ojos de cualquiera que tuviese la suerte de admirarla.
Gabriela no sabía de qué se reía pero la situación era esa, este día estaba y se sentía muy feliz, además que esto de volver a encontrarse con don Cipriano para esta misma tarde y en su casa, la hacían sentirse casi una adolescente en sus primeros y secretos amoríos.
Pero a pesar de estar en este tan agradable estado de ánimo, no dejaba de recriminarse por estar jugando casi con fuego, --Pero que estás haciendo Gabriela, como se te ocurre traerlo para tu propia casa, se decía la rubia, para luego contestarse ella misma,…--Bueno, esto serviría para que don Cipriano no la estuviera molestando para su casa en el transcurso del fin de semana en que ella estaría con Cesar su marido, así que estaba bien como lo había acordado con el viejo, se justificaba, ya que ella lo hacía por el bienestar de su familia, además que ahora sí que le iba a responder a su marido como solo a él le correspondía, lo del mecánico era solo un trato, se volvía a justificar.
La tierna imagen de su pequeño Jacobo la sacaron de sus pensamientos, el niño la esperaba impaciente pegado a la reja del colegio, aunque su madre solo se había atrasado en cinco minutos para el pequeñín esto era una eternidad…
--Mami… Mami!!, gritaba mientras que con verdadera felicidad se lanzaba a los brazos de Gabriela quien lo recibía con las mismas muestras de cariño y alegría en que le saludaba su hijo.
Una vez que Gaby y Jacobo ya estaban subidos en la camioneta, y después de charlar de cómo había estado el colegio, la rubia sorprendió a su pequeñín con una grata sorpresa para el…
--Quieres ir a comer pizza?… le pregunto con un gesto de malicia en su cara ya que ambos sabían que a su padre no le gustaba que el niño comiera comida chatarra.
--Si! Si!, gritaba el feliz querubín que estaba por cumplir los 5 años…--Sii… iremos a comer pizzaaa!!, bravoo!!,…continuaba vociferando…
Gabriela manejaba tranquila, mientras su hijo iba jugando con unas pequeñas figuras de Pablo y Tyron de los Backyardigans. La casada pensaba en como tendría que explicarle a su hijo que para esa misma tarde cenarían con don Cipriano, ella estaba segura que Jacobo aun debía recordarlo.
Luego de una agradable merienda junto a su hijo lo llevo a los juegos de una plaza, lo veía jugar contento y feliz en compañía de otros niños, el chico se subía una y otra vez al resbalin. Mientras ella lo esperaba sentada en un banco, pensaba en lo que se venía para esa misma tarde, sabia en el fondo de su ser que lo estaba haciendo mal, pero había algo que la animaba a seguir.
Veía a los padres de los otros niños que parecían disfrutar tanto como sus hijos al verlos jugar, pero sabía que su situación era distinta, ella había llevado a su hijo solamente por los remordimientos de conciencia que sentía por lo vivido en la noche anterior y por la estupidez que estaba a punto de hacer nuevamente para esta misma noche y en su casa en donde otra vez estaría presente su pequeño. Pero no tenía más alternativa, si quería estar el fin de semana tranquila sin que don Cipriano la molestara y con esto no alterar la sana convivencia familiar, le daría por adelantado lo que él quería, todo por su familia pensaba la infiel mujer.
Por un momento pensó en ir nuevamente a dejar a su hijo donde la vieja pesada de su suegra, pero Gabriela sabía muy bien en lo “mal pensada” que era ella, así que desecho esa posibilidad, luego pensó en Lidia su amiga, pero no estaba para andar dándole explicaciones a nadie, por lo que luego de darle varias vueltas al asunto y al ver que Jacobo venía a sentarse junto a ella se decidió que lo mejor era explicarle la situación a su hijo.
--A qué hora nos vamos mami, le pregunto Jacobo con sus cachetes colorados debido al agitado estado en que se encontraba después de haberse subido una y otra vez a los juegos.
--Cuando tú lo quieras cariño, pero descansa un rato mira como estas de cansado, le decía su bella madre mientras lo acercaba a su protector regazo y le acariciaba maternalmente sus rubios cabellos como si lo estuviera peinando, lo hacía con la misma ternura en que lo había hecho la noche anterior con los gruesos y canosos pelos de don Cipriano.
La casada e inescrupulosa mujer ni siquiera era consiente que ya estaba llegando al descaro de mentirle a los suyos para encubrir sus agradables bajos instintos de zorra al cual la estaba convirtiendo un desmadejado viejo que trabajaba de mecánico .
Gabriela pensó en que este era el mejor momento para hablar con su hijo…
--Jacobo,…la rubia lo pensaba para poder llegar de la mejor forma al entendimiento del niño…--Recuerdas a ese señor que la otra vez nos visitó en la casa?.
El pequeño se demoró un momento para responder…
--Cual señor?...Mmmmm…ahh ya se! ya se!, el señor gordooo, al que le gusta jugar contigo!, le contestaba el chico, feliz de que él lo haya podido recordar…
--Si, ese mismo, le dijo su madre un poco risueña por ver la forma en que se expresaba su hijo hacia don Cipriano. Gabriela intentaba medir bien sus palabras para que esta conversación con el niño fuese lo más normal posible y no levantar sospechas, --Lo que pasa hijo es que ese señor ira hoy nuevamente a la casa y cenará con nosotros…
El niño al escuchar lo que le decía su madre, se quedó callado por un rato, en su mente infantil buscaba por todos los medios entender el por qué su mami le decía algo tan desagradable para él, ya que se acordó en el acto de como hace un tiempo ese señor se había encerrado con ella en el dormitorio en que dormían sus padres, y de los extraños gritos de ambos al estar divirtiéndose en un extraño juego al que no lo habían querido invitar, la inusual noticia lo había hecho molestarse, ya que el recordaba muy bien que su madre le había dicho que ese señor ya no iría más a la casa.
--Tú me prometiste que ya no iría más, le respondió secamente el niño…, --No quiero que venga a cenar con nosotros, le dijo con su vocecita taimada, como el niño mimado que era…
Gabriela que sabía muy bien como embaucar a su hijo le respondió…
--Y si yo te prometo que mañana iremos a los juegos mecánicos, aceptarías que ese señor me vaya a visitar hoy?
Al pequeño se le ilumino su carita de gozo con solo imaginarse subiéndose a los caballitos mecánicos, además de otros juegos en que también se subiría, por lo que el enojo se le esfumo casi al instante, para luego comenzar a gritar eufóricamente…
--Si!...si!... si!!, iremos a los juegosss!!
--Pero nene recuerda, tienes que portarte bien y no estar enojado conmigo porque ese señor me viene a visitar, lo prometes?
--Lo prometo!! Lo prometo!!, Exclamaba el querubín…
--Y lo último, le explicaba su madre, --Recuerda biennn, al igual que la otra ves… nadie!, pero absolutamente nadie!!, se debe enterar que ese señor nos visita cuando tu padre no está en la casa, sobre todo tu abuela Romina, me entiendes bien cariño?
--Si, si…mami ya entendí! Ya entendí!!…y a qué hora iremos a los juegos…
--Iremos en la tarde, le dijo Gabriela a su hijo, otorgándole un encantador beso en la frente para luego caminar hacia donde estaba estacionada la camioneta.
La rubia e infiel mujer, apenas llego a casa con su hijo, lo dejo viendo dibujos animados para ella dedicarse a repasar la casa, cocinar y como a su vez no supo porque razón cambio las sabanas de la cama matrimonial en donde el día anterior había tenido un escarceo amoroso con su marido, como así mismo se dio a realizar un prolijo aseo a su pulcra habitación de casada.
El pequeño Jacobo miraba televisión mientras veía de reojo como su madre después de haberse dado una ducha y de haber estado por un largo rato encerrada en el baño, ahora salía de su habitación engalanada con un apretado vestido color negro que se ceñía exquisitamente a su deleitable cuerpo de Diosa y que le llegaba hasta la mitad de sus torneados y dorados muslos, con medias también transparentemente negras, tal como se vestía ella cuando solamente salía con su padre, además se daba cuenta que al parecer estaba muy apurada por la forma en que se arreglaba, la vio que con su cabeza ladeada se ajustaba unos hermosos aros de oro, obviamente el pequeño no sabía ni entendía de estas cosas, pero aun así le llamaba la atención ver como su madre parecía estar pendiente y totalmente nerviosa, de que en cualquier momento llegaba la tan extraña visita, hasta que el niño no aguanto más y le pregunto…
--Mami, y por qué mi papi y la abuela Romina no pueden saber que a ti y al señor gordo les gusta jugar juntos?, Gabriela lo escuchaba un poco apenada y pensaba en que responderle al niño, hasta que de pronto se le ocurrió algo que podría ser convincente…
--Porque somos amigos! y si ellos supieran que yo juego con ese señor se enojarían conmigo, el niño se quedó pensando, la casada y engalanada madre esperaba la segura pregunta que vendría a continuación ya que sabía que su hijo estaba en la edad de preguntarlo todo…
--Pero porque ellos se enojarían contigo?...
Gabriela sentándose a su lado y con verdaderas muestras de amor maternal se puso a explicarle y mentirle a su propio hijo,
--Recuerdas a tu amiguito Jorge…
--Sí... Si lo recuerdo, Jorgitooo!, él es mi súper mejor amigoo!!
Gabriela se sentía avergonzada por estar prácticamente timando a un niño de solo 5 años (estaba por cumplirlos) y que más encima era su mismo hijo, pero ella tenía que tomar sus resguardos si es que quería que todo lo de ella con don Cipriano resultara bien y así, ella cual heroína, salvaría su matrimonio en crisis… La casada continuaba justificándose lo injustificable…
--Pues bien mi nenuco, acuérdate que a tu padre no le gusta que tu juegues con Jorgito, por ser de otra condición distinta a la nuestra, y tú sabes que a mí no me importa eso e igual te llevo a la plaza para que puedas jugar con él, y entre nosotros acordamos que no se lo diríamos a nadie, lo recuerdas?...
Y en efecto, a Cesar no le gustaba que Jacobo tuviera otro tipo de amistades, ya que la familia del otro niño eran más humildes que ellos y temía que esto pudiera afectar en la futura formación de su hijo, situación que a Gabriela no le importaba mucho, ya que ella tenía otro tipo de educación, muy distinta a la de Cesar.
Ahora la rubia esperaba la reacción de su querubín quien seguía procesando lo que su madre le había explicado y llegaba a la conclusión que era verdad, a su padre no le gustaba que a veces el jugara con otros niños…
--Entonces a mi papi no le gustaría saber que tú juegas con ese señor…porque él es más pobre?…
--Si cariñooo!! …Algo parecidooo!!, le contesto Gabriela quien se sonrojo al instante con la inocente respuesta de su hijo y por qué este inconscientemente le recordaba seguidamente la ocasión en que ella se había acostado con don Cipriano y ambos le habían dicho al infante que ellos solo estaban jugando en la habitación matrimonial, pero se sonrojó aún más con la siguiente pregunta del pequeño…
--Y hoy vas a jugar con el señor gordo encerrada en tu habitación…?, la cándida mirada del niño la inquietaban y le incomodaban, Gabriela había quedado perpleja con las preguntas que le hacia su hijo, no sabía que decir, hasta que intentando tranquilizarse le contesto muy avergonzada pero descaradamente…
--A lo mejor jugaremos un ratito… pero tú no te preocupes, porque si lo hacemos será cuando tú ya estés durmiendo. El niño ya no estaba contento con todo esto, que pesados eran ellos dos, ponerse a jugar cuando el ya estuviera durmiendo, de seguro que lo hacían para no dejarlo jugar a él, pero no importa pensaba, seguro que sus juegos eran fomes y aburridos…la dulce voz de su madre lo saco de sus pensamientos, --Y por último te voy a pedir otra cosa mi amor, le dijo la rubia a su hijo un poco más serenada e intentando desviar la incómoda sesión de preguntas al cual estaba siendo sometida por la inocencia de su nenuco…--Desde hoy en las oportunidades en que ese señor nos visite, tú le deberás llamar “Tío Cipriano”…
Cuando Jacobo estaba a punto de ponerse a reclamar del por qué tendría que llamarlo tío, sintieron unos fuertes golpes en la puerta del departamento, Gabriela se puso de pie y muy femeninamente movió sus piernas y muslos enfundados en la fina seda negra, para caminar rápidamente en dirección al baño a mirarse al espejo y así darse los últimos retoques en su alisado cabello rubio y a la vez que estiraba su exquisito vestido negro que dibujaban a la perfección todas las curvas que poseía en su despampanante y endiablado cuerpo, ya se disponía en ir a recibir a su nuevo amigo, con el cual nuevamente ella estaba dispuesta a amancebarse.
Los fuertes golpes en la puerta continuaban, Jacobo se preguntaba por qué su madre se demoraba tanto en ir a abrirle al tío Cipriano, hasta que la casada sintiéndose ya segura de ser ella la dueña de la situación fue a recibir a su amante.
Mientras tanto afuera del departamento, don Cipriano esperaba que le abrieran la puerta, ya se estaba comenzando a desesperar por la demora, por un momento pensó en que la culona de Gabriela ya había comenzado con sus extrañas mamadas de sentir remordimientos cada vez que ellos se juntaban para follar y cuando ya estaba a punto de comenzar a patear la puerta, sintió que alguien la abría desde adentro, una vez que esta estuvo abierta y al ver el escultural cuerpo de su rubia Diosa enfundado en aquel endiablado vestido negro, no se aguantó las ganas de tomarla con fuerzas para darle un beso en la boca, por lo la casada rápidamente le corrió la cara diciéndole…
--Jijijijiji, espérese don que esta mi hijo adentro, jijijii,… ya déjese… que nos puede ver algún vecino jijiji, decía y reía nerviosamente al sentir las insistencias que hacía el desesperado viejo por apoderarse de sus labios…
--No sabes cuánto te eche de menos tetona!! , le decía el mal hablado hombre en su desesperación por apoderarse de su sensual boca… --Solo fueron algunas horas pero para mí fue como un mes entero se sinceraba el sucio mecánico…
Una vez ya dentro del departamento, Gabriela se pudo dar cuenta en las condiciones en que se presentaba su amante, venia todo sudado y hediondo, su gruesa humanidad embutida en un típico overol de mezclilla que alguna vez había sido azul, ahora estaba todo manchado con gruesas capas de grasas, aceites y de todo lo que tuviera que ver con trabajos mecánicos, con unos gruesos zapatos de cuero y con caña, de esos que tienen punta de fierro y para coronarlo su característica caja de herramientas bien agarrada de una de sus gruesas y tiesas manos que también eran de mecánico…, la curvilínea casada lo miraba y lo estudiaba en forma calientemente fascinada… sencilla y definitivamente se lo quería comer.
--Hola tío Cipriano…, la aguda vos de pito de Jacobo los saco a ambos de aquel estado de ensoñación ya que el viejo también miraba embobado el portentoso y femenino cuerpo de su mujer, devorándosela con su caliente mirada…
--Hola mocoso!!…le saludo el hombre que no tenía tino ni siquiera para hablarle a un niño, --Como te has portado?...te has comido toda la comida?, le preguntaba don Cipriano con su gruesa voz, intentando decir algo sin tener que cagarla, Jacobo solo respondió asintiendo afirmativamente con su rubia cabecita.
En esto la casada se fijó que el vejete traía también una mochila grande, la cual había quedado tirada en el piso al momento en que ella abrió la puerta, el viejo la recogió y se fue asentar al sillón en donde se encontraba Jacobo…
--A ver niño…como me dices que te llamas?, le pregunto el grueso hombrón a la tierna y debilucha figurita del crío, Gabriela solo los miraba extrañada, quería ver que se traía don Cipriano entre manos…
--Jacobo!, respondió el pequeño con su infantil vocecita…
--Muy bien Ja-co-bi-to, le dijo esto último en forma sarcástica, --Te traje unos regalitos para que seamos amigos y que te servirán para que te vayas convirtiendo en todo un macho como yo!! Jajaja!! párate en frente mío…
El niño al escuchar la palabra regalos se levantó como resorte para posarse al frente de ese señor feo y gordo, así lo veía el pequeño…
Don Cipriano abrió su mochila al frente de los ilusionados y expectantes ojos del chico, quien vio cuando el viejo saco un deportivo gorro con visera de colores entre rojo y azul que tenía un extraño escudo, fue el mismo viejo quien le puso el gorro al niño que miraba en forma expectante a su madre por aquellos raros regalos que le traía su amigo, después vio cuando saco una camiseta más extraña aun, con los mismos colores del gorro que traía un numero 10 y con una letras que si el pequeño hubiese sabido leer de corrido hubiera leído perfectamente algo parecido a M-E-S-S-I.
Don Cipriano los quedo mirando a ambos, madre e hijo, mostrándoles todos sus dientes cariados y parte de sus encías desdentadas, para que pusieran atención en la última parte de su regalo, diciendo…
--A ver niño párate más atrás, Jacobo obedeció en el acto…
Los ojos de Jacobo se abrieron como platos cuando vio que el tío Cipriano sacaba de su mochila una reluciente pelota de futbol y se la lanzaba con fuerza hacia donde estaba el, quien al recibirla en su cuerpecito, Jacobo se fue al piso con balón y todo, Gabriela corrió asustada a pararlo y para comprobar que no se hubiera hecho daño, pero vio que Jacobo reía feliz con el regalo que le había traído su tío.
--Así aprenderás a jugar al futbol!, y cuando seas grande te iras a jugar a las Europas!, y como yo con tu madre seremos los dueños de tu pase nos haremos millonarios!!…jajajaja!! Reía a carcajadas el horrendo y ordinario hombre quien miraba al niño y a la mujer al mismo tiempo en que decía sus planes que lúdicamente tenia para el niño…
Gabriela al notar lo entusiasmado que estaba su hijo con los espectaculares regalos que le había traído su amante, y ver como este corrió a su habitación para ir a atesorar sus nuevas posesiones, la casada aprovecho para ella poder estar a solas con don Cipriano, y ya un poco más relajada se dispuso a hablar con él, así que luego de servirle un refresco se fue a sentar junto a su viejo…
--Como le fue en sus trámites, le consulto la apetecible mujer rubia al horrible mecánico quien se estaba empinando un vaso de Coca-Cola con hielo que le habían servido…
--Bien nalgona!, hoy vendí mi auto y aproveche de hacer un trabajito así que aquí está tu dinero, le dijo a la vez que le estiraba los billetes que le había dado la rubia el día anterior y que en un principio eran para pagar el motel.
El desmadejado hombre lo único que buscaba con esta devolución y con los regalos del niño era congraciarse con la infiel casada, ya que si hubiese sido otra la situación ni por nada del mundo le hubiera devuelto el dinero, ni hubiese hecho regalos, pero como había vendido su auto, con estos pequeños gestos sabía muy bien que seguiría acortando trecho y distancia entre él y Gaby.
--Pero comooo? Preguntaba una incrédula Gabriela quien ya había dado por perdido aquel dinero, --Me está diciendo que vendió su auto? …Y porque?, le seguía consultando extrañada, ya que no se explicaba la apresurada venta del vehículo del hombre…
--Pero si ya te dije culona!, muy pronto me iré de la ciudad y necesito recursos para poder empezar de nuevo, además que el cacharro ya estaba viejo, y sé que estableciéndome con un pequeño taller pronto me podré comprar otro, hasta uno nuevo quizás, jajaja!!.
--Y su esposa se ira con Usted? Preguntaba la intrigada rubia…
--Nooo!!, me voy solo, el mecánico también se preguntaba de porque ahora le empezaba contar pormenores suyos a esa pendeja rubia y de culo exquisito,-- Tuve algunos problemas… y me quede con algunas deudas y ahora estoy en aprietos…pero ya basta de tanta pregunta!!, necesito saber dos cosas, a qué hora me sirves la cena y a qué hora se acuesta el niño!!, jajajaja…
Gabriela capto al instante los motivos que tenía el viejo amachado por saber a qué ahora se dormía el pequeño, por lo que muy risueña y coqueta le contestó…
--Jijiji!!, hay Don! no sea tan apurón además que yo solo lo invite a cenar, jijiji…, reía nerviosamente ya que sintió las tiesas manos del viejo que ya recorrían sus muslos y por lo ásperas que las tenía ya le había corrido varios puntos a sus finas medias negras…
--Lo tengo claro pendeja!!, lo que pasa es que hoy voy a pedir el mismo menú que me serví anoche, jajajaja, reía burlonamente, a la vez que se le iba metiendo y apegando por las curvas de su figura…
--Hay no como cree, no piensa que de pronto le podría caer mal servirse tanto del mismo plato, jijiji…
--No lo creo tetonaaa!, le decía el feo mecánico en forma furiosamente apasionada y ya enterrado en la fragancias de su cuello y rubios cabellos, con sus manos recorriéndola por diferentes partes de su endiablado cuerpazo, --Yo sería capaz de estar cogiendo contigo por toda una eternidad, no sabes cómo me caliento cuando estoy tan cerca de ti mamasotaaa!, y si no fuera porque está el niño y por qué hoy día no hiciste una de tus mamadas, ahora te estaría culiando como a una perra en la misma puerta de tu casa, mamitaaa!!
Solo basto esto para que el acalorado temperamento de la infiel mujer se encendiera, cuando don Cipriano nuevamente buscaba su boca se encontró con los complacientes y semi abiertos labios de Gabriela, quien se fundió en un apasionado y calentón beso en el mismo sillón que solo hace pocas semanas compartía felices tardes familiares con su ya casi olvidado marido, pero aunque la rubia estaba más que entusiasmada con la visita de su nuevo amigo, esta no dejaba de estar pendiente de su pequeñín, pues no quería que este la sorprendida besándose con don Cipriano, ya que no sabría qué explicación darle, además que el pequeño nunca entendería que ella se estaba sacrificando por el bienestar familiar…
Fue la casada quien se separó del atracón…
--Yaaa donnn!!, calmeseee jijiji, no ve que puede venir mi hijo, jijiji…
--Es que no me aguanto reinita, prométeme que después que se acueste el niño me darás mis besitos, te sacaras la ropita y luego me abrirás tus piernas!, Gabriela captaba y se daba cuenta que el viejo venia más relajado y que incluso ahora estaba casi solicitando su consentimiento para poder tener sexo con ella y no como en otras ocasiones en que casi la había forzado para hacérselo, aunque en ningún caso a ella le había molestado, pero esta novedosa faceta en su relación con el hombre, también le gustaba tanto como las otras, por lo que no lo dudo para oponer una coqueta y leve resistencia a las pretensiones de su macho…
--Jijiji, ay don y no se supone que usted ya debería estar cansado,… después de lo de anoche y con todo el ajetreo de hoy, ya debería haber caído a la cama, jijiji, le decía mientras que ella ya se había parado y se había corrido hacia atrás de un sillón en señal de protegerse de las calientes ansias de don Cipriano…
--Mira culona!, no te hagas la difícil porque yo sé que a ti te encanta que te metan la verga, le decía el asqueroso hombre, quien ya se estaba comenzando a enojar al ver que la rubia se estaba haciendo la importante, --Y sobre todo si es grandota como la mía, además que tengo que aprovechar… ya que a lo mejor adelantare mi viaje…
A la casada, al escuchar que el hombre pretendía adelantar su viaje, bruscamente se la cambiaron las facciones de su cara, esa rara mezcla de felicidad y entretención desaparecieron apenas escucho esto último, para adoptar un semblante serio y como de preocupación, al mismo tiempo que pensaba para sí misma que como a él se le ocurría adelantar su viaje si ellos tenían un trato por un mes completo y recién llevaban solo una semana.
Pero a la ves la rubia meditaba muy a su pesar que esta situación a lo mejor le podría favorecer al estado de su quebrantado matrimonio, así que con muchas dudas e incertidumbre le contesto…
--Está bien! Lo dejare que me lo hagaaa!… pero será una vez que mi hijo ya este dormido y le voy a pedir dos cosas, al mecánico ya se le había puesto una cara de lujuriosa felicidad al escuchar a su Diosa que se dejaría usar nuevamente en la cama en que ella dormía con su marido. El viejo seguía escuchando a la vez que recorría con morbosa mirada cada centímetro de sus endemoniadas curvas que se le remarcaban con ese exquisito vestido negro, --La primera es que como hoy lo haremos de nuevo, por favor no me vaya a molestar entre sábado y domingo ya que estaré ocupada con mi marido, y la segunda es que por si alguna razón mi hijo se llegase a despertar no me haga problemas para dejarme ir a atenderlo…
--Tratooo!! Contesto el mecánico quien ya se sentía excitado por lo que muy pronto se venía,--Antes de cenar necesito que me prestes tu baño pendeja! necesito lavarme y refrescarme un poco…
--Claro, pase está ahí al fondo, le apunto la contrariada mujer,
Don Cipriano entro al baño que la rubia compartía con su familia, al mecánico le llamo la atención la extrema limpieza y lo aromático de este, mientras miraba y estudiaba la gran cantidad de rosados frascos de cremas, lociones, perfumes y todo lo que tuviera que ver con maquillaje y acicalamiento femenino, se sintió feliz de ser el quien se beneficiaba sexualmente y que también hacia disfrutar a la hembra dueña de todos aquellos mujeriles artilugios, pero al momento de querer dar el agua de lava manos se dio cuenta que de la llave no salía nada del vital elemento, por lo que un poco molesto llamo a la rubia…
--Gabriela, que pasa con la llave del agua!!, la rubia quien había acudido en el acto le dijo…
--Disculpe Don, lo que pasa que está en mal estado, y agachándose muy delicadamente estiro su manita hasta donde estaba la llave de paso para accionarla, el viejo miraba consternado la operación que hacia la rubia…
--Y que son esas mamadas culonaa!!, le dijo haciéndole ver su molestia…
--Lo que pasa Don… es que no hemos encontrado un buen Técnico para que la repare…
--Y por qué tiene que ser un Técnico?, le contesto totalmente enojado, --A caso en esta casa no hay un hombre!! Terminando de decir esto último salió del baño muy molesto para ir a buscar su caja de herramientas. Cuando ya estuvo de vuelta, la rubia vio como con una gran llave de fierro se agachaba y se ponía a trabajar con cara de enojado, en la reparación de algo que no le correspondía a él, y que el verdadero responsable de que esto estuviera funcionando no había sido capaz de solucionarlo, era lo que pensaba la curvilínea casada.
Mientras don Cipriano terminaba de reparar las llaves del baño Gabriela, se fue a la cocina para tener todo listo a la hora que el hombre ya estuviera desocupado.
Una vez que ella ya estaba con todo preparado lo fue a mirar para ver si necesitaba algo, lo observaba y lo veía todo traspirado tirado en el suelo concentrado en cambiar piezas, y a la vez se maravillaba cuando casi en forma automática el rudo hombre estiraba una de sus gruesas manos a su caja de herramientas para tomar increíblemente justo lo que el necesitaba sin ni siquiera mirar antes. Este hombre sí que sabía lo que hacía!!, pensaba Gaby para sus adentros.
Gabriela viendo que don Cipriano estaba ensimismado y absorto en las reparaciones de llaves y cañerías se dio a estudiarlo, se fijó en sus manos ennegrecidas por la grasa en que untaba cada pieza que cambiaba, le veía su prominente panza que parecía querer reventar el overol, su azulada mirada siguió bajando hasta llegar a la altura donde se escondía esa gran verga que tanto la había hecho gozar como loca solo la noche anterior, cuando la miraba por encima de la tela de mezclilla y ya se la imaginaba perfectamente acomodada, escucho la aguardentosa voz del vejete que le decía…
--Agárrame la herramienta pendeja…
La rubia sin pensarlo dos veces se agacho y una vez que comprobó que Jacobo no estaba cerca de ellos, se lanzó a dos manos a agarrarle la verga a don Cipriano por encima del overol, cuando sus delicadas manos hicieron contacto con esta la sintió distinta, estaba blanda pero igual de deliciosa, se decía para sí, era como un grueso nervio en estado de relajación el que estaba sintiendo, se la sentía grande y se la imaginaba igual de poderosa, pero la gruesa voz del mecánico la sacaron de sus planteamientos…
--Pero que mamadas está haciendo señora Guillen!!, jajaja…si yo me refería a esta otra herramienta, jajaja…
Gabriela levanto su vista en el acto y vio como el mecánico aún estaba con su mano estirada en señal de querer pasarle una llave francesa…
--Ohhh!!, disculpe Don! …es que yo no sabía!…yo creí que!…yo pensé que!…Donnn…disculpemeee…!!
--Jajaja!!, no te preocupes culona!, jajaja!! Yo ya se dé lo muy zorra que eres para tus cosas, Jajaja!!, y sé que ya no te aguantas para que te de mi verga, jajajaja, así que tranquila ya la tendrás, jajja, que puta que eres, jajaja, que putaaa!!, seguía burlándose el mecánico mientras ya comenzaba a guardar sus herramientas…
Una vez que termino de reparar y comprobar que ya todos los artefactos funcionaban con normalidad, el viejo le dijo a su mujer,
--Estamos pendeja!, ahora creo que me voy a duchar…préstame una toalla mira que estoy traspirado como caballo…
--Espérese Don!, que le voy a calentar agua en una olla para que se saque esa grasa de las manos…
Don Cipriano miro el calefón (calentador de agua) y luego quedo mirando a la rubia como si esta lo hubiese insultado,
--Que me estás diciendo tetonaaa?...
Gabriela media asustada y media divertida le contesto…
--Es que íbamos a pedirle a la misma persona que arreglaría las llaves que le diera una miradita al calefón, ya que este sencillamente no encendió más, jijiji…
Don Cipriano solo tomo aire y dijo algo que no se lo entendió pero que era en alusión al dueño de casa…
--Y desde cuando que no funciona, le pregunto a la casada, a la vez que ya lo estaba abriendo y metiéndole mano con su gran llave que al parecer de Gabriela esta servía para todo lo que el viejo quisiera arreglar o reparar…
Ya una vez que había terminado, don Cipriano se dio una ligera ducha con agua helada, para luego vestirse con el mismo overol de mezclilla el cual le devolvió todos sus olores a trabajo de hombre y de mecánico, este solo se lo puso hasta la altura de su gruesa cintura, dejando a la vista todas sus anchas espaldas, su panza peluda y pecho al desnudo, la rubia estaba encantada…
Mientras ya estaban sentados a la mesa y cenando, con Jacobo en un extremo, don Cipriano y Gabriela juntos y al costado de esta, el viejo se las quiso dar de simpático con el niño consultándole…
--Y dime niño… te gustaron tus regalitos?
--Si tío, me gustaron mucho…lo malo es que no tengo con quien jugar…
--Si pero debes tener algún amigo por ahí para que lo convides a jugar…o lleva la pelota al colegio, cuando yo era niño era el que hacia todos los goles…jajaja!
Gabriela no podía dejar de sonreírse con aquella atípica conversación que se llevaba en su mesa, además que imaginaba a don Cipriano de niño, y esto más risa le causaba, pero de pronto fue sacada de sus pensamientos por la exaltada voz de su hijo…
--Ya sé!...Ya see!!, grito de pronto el pequeño por una idea que se le acababa de ocurrir, --Después que cenemos podríamos bajar al patio y yo jugaría con usted…le invitaba un entusiasmado Jacobo al amante de su madre…
--Jajaja, no es mala idea niño, pero me temo que por esta vez no podrá ser, mira que ya estoy comprometido para jugar con tu mami, jajaja…
--Y a que jugaran??, consulto molesto ya que confirmaba nuevamente que ellos dos se pondrían a jugar y a él otra vez lo dejaban a un lado…
--Pusss, tú ya sabes chamaco jugaremos a los caballitos…jajaja…a tu mami le encanta hacerla de yegua y que se la monten…el caliente mecánico se aprovechó de la situación, ya que la rubia no podía decirle nada y hablaba a sus anchas y en doble sentido, Gabriela a pesar de esto solo se sonreía y sonrojaba con las salidas palabras de don Cipriano, en parte tenía algo de razón se conformaba…--Y para que te digo lo buena que es cuando se pone galopar y a cabalgar…es una jugadora muy buena, jajaja, toda una campeona en este tipo de juegos, jajaja!!
--Y yo puedo jugar con ustedes?, consulto el niño…
--Jacobo!!, intervino la rubia un poco preocupada…-- Yo ya te dije la vez anterior!, estos juegos son de adultos, y recuerda que mañana iremos a los juegos mecánicos,…
Don Cipriano que estaba atento a lo que estaba pasando en la mesa familiar de la familia Guillen, quiso continuar con su tarea de mancillar el honor de la rubia madre…
--Y dime niño… te gustaría tener un hermanito, con el podrías jugar todo lo que quisieras?, le pregunto esto poniendo una de sus gruesas y tiesas manos en uno de los poderosos muslos de la mujer. El pequeño tras pensarlo por unos segundos contesto totalmente entusiasmado…
--Si, si, si yo quiero tener un hermanito!!, exclamaba levantando una cuchara mientras vociferaba…
--Jajaja, solo tienes que pedírselo a tu mami y ella te lo hará esta misma noche, jajaja, vamos que esperas pídeselo…le decía el miserable mecánico en forma burlona…
--Mami!... Mami!!, yo quiero un hermanito, vamos hazme un hermanito, le pedía el niño inocentemente…
--Pero hijo..no se…yo no puedo…no se…, Gabriela no sabía que decirle a su propio hijo que continuaba solicitándole la idea que le había dado su tío Cipriano…
--Vamos señora Guillen…, intervino el caliente y degenerado hombre quien en este minuto y amparado por el largo mantel de la mesa, ya su mano iba en dirección de tomar posesión del perfumado tajito de Gabriela, a la vez que animaba a la rubia a que se comprometiera con lo que candorosamente le estaba pidiendo su retoño--Dele en el gusto a su hijo y dígale que esta misma noche le hará un hermanito…
Gabriela al sentir los gruesos dedos del hombre hacer contacto con su vagina, y al verse presionada por la insistencia del querubín, no supo por qué razón le contesto a su hijo…
--Está bien cariño…hare todo lo posibleeee….
--Si, si, voy a tener un hermanitooo, gritaba el niño mientras se paraba de la mesa y con una manzana en la mano se iba a sentar al sillón para ver Televisión dejando a su madre y al tío solos en la mesa…
Don Cipriano al escuchar la respuesta de su mujer y al mismo tiempo de estarse ella dejando manosear en la misma presencia de su hijo, determino que la calentura de Gabriela estaba llegando a límites intolerables, por lo que por ahora la dejo tranquila y se dedicó a cenar ya que estaba seguro que si la seguía calentando terminaría fallándosela en la misma mesa en la cual estaban cenando.
Luego de un rato fue la rubia quien dio inicio a una nueva conversación entre ellos…
--Ay Don!! No se tenía para que molestar en reparar las llaves y el calefón, además que ni siquiera se ducho con agua caliente…
--Pero tenía que repararlo pendeja!, yo no puedo permitir que mi mujer se esté bañando con agua helada o calentando agua en tiestos, para eso ahora me tienes a mí, le dijo con cara de enojado y con su boca llena ya que estaba concentrado en un gran trozo de carne que se estaba zampando…
Gabriela lo miro casi con ternura por haber escuchado tan encantador alago por parte del viejo, pensaba que aparte de haber hecho reparaciones en su casa, también se había mostrado muy atento con su retoño al traerle tan bonitos obsequios y le encantaba lo último dicho por el: “yo no puedo permitir que mi mujer se esté bañando con agua helada o calentando agua en tiestos, para eso ahora me tienes a mí…”,--Pero pronto ya no estará, pensó nostálgicamente la casada, a la vez que fue asaltada por ese extraño estado de romántica poesía… sentía en su estómago esa rica sensación de cosquillas, esa hermosa sensación de mariposas…
A continuación cuando Gabriela escucho que el viejo daba un fuerte eructo en señal de ya estar opíparamente satisfecho, y al sentir en sus fosas nasales las hediondeces estomacales de su amante, noto que este ya había terminado de cenar por lo que la contienda cuerpo a cuerpo que se llevaría a cabo en su habitación matrimonial estaba solo a minutos, y ella que aún se encontraba en ese estado de idílica calentura, le propuso…
--No se preocupe Don,… yo le pagare por su trabajo, le dijo la rubia posando una de sus delicadas manos sobre una de las gruesas y ásperas manos del mecánico…
El moreno y viejo hombre la quedo mirando y justo en el momento en que le iba a contestar con una de sus ordinarieces, se acordó que solo a tres metros de ellos estaba el hijo de su Diosa, aunque estaba de espaldas a ellos opto por contenerse y solo le dijo…
--A si? Y como se supone que me vas a pagar?...
--Usted sabe cómo!, le contesto insinuadoramente la rubia, mirándolo fijamente con sus penetrantes ojos azules a la vez que bebía agua de una copa…
El viejo al instante creyó no oír lo que sus oídos estaban escuchando, una cosa era que ellos ya hubiesen tenido relaciones sexuales pero otra muy distinta era escuchar lo que salían de los sensuales labios de tan hermosa mujer. De las veces anteriores en que habían intimado nunca se le había ofrecido ella misma…
--No chinges mi reina, no me digas esas mamadas mira que soy capaz de no contenerme y puedo violarte aquí mismo, le dijo en vos baja y cerrándole un ojo, ya que se daba cuenta que la rubia ya no oponía tanta resistencia a la hora de tener que ir a acostarse con él, como la había hecho en sus otros encuentros…
Gabriela que claramente ya se había comenzado a calentar desde que lo vio todo traspirado y reparando desperfectos de su propia casa, sumado a lo atento que ahora encontraba a don Cipriano, le invito en voz baja…
--Oiga Don… ya está oscuro, porque no me espera acostado en mi habitación mientras yo hago dormir a Jacobo, así aprovecha de descansar un poquito…
La casada aún no estaba terminando de decir esto último cuando el mecánico como si fuese un resorte humano la asalto y la tomó por sorpresa, para comenzarla a besar en forma apasionada y enardecida, besos que fueron correspondidos en el acto por la mujer, el hombre nunca hubiera esperado que la misma Gabriela fuese quien tan abiertamente lo invitara a entrar a su habitación para que el tomara el lugar de su marido en la misma cama matrimonial y en ausencia de este, que aunque ya lo habían hecho antes, ahora era totalmente distinto ya que era la misma mujer del dueño de casa quien ahora le estaba invitando abiertamente a acostarse con ella, don Cipriano ya estaba que le arrancaba sus ropas para cogérsela en forma bestial, tal como a ella le gustaba.
--Pero claro que si ricura, le contesto el mecánico una vez que la soltó del ardiente beso, --Pero necesito que tú me vayas a acomodar primero…
Gabriela quien ya mantenía sus ojos vidriosos y entre cerrados le dijo…
--Espéreme aquí, ya vuelvo…
La casada se paró y fue a donde se encontraba su hijo y una vez que llego a su lado, en donde el niño veía televisión se propuso a explicarle…--Jacobo, te quedaras viendo tele un rato mientras yo voy con el tío Cipriano a mi habitación, él está muy cansado y necesita descansar así que lo hará en mi dormitorio, luego yo te vendré acompañar mientras tú te duermes, estás de acuerdo cariño?...
El chico a quien ya no le caía tan mal ese hombre gordo debido a los regalos, solo atinó a decir…
--Pero tú me harás dormir mami?…
--Si tesoro yo te hare dormir ahora voy y vuelvo solo será un momento…
Jacobo solo dirigió su mirada al TV, por lo que la rubia capto que ya estaban en acuerdo.
El viejo se paró de la mesa y se dispuso a seguir al esbelto cuerpo de Gabriela en dirección a la habitación matrimonial que el ya bien conocía. La casada, una vez que entraron a la recamara, entrejunto la puerta ya que no quería cerrarla por completo por si su bebe la necesitase para algo, y una vez ya al costado de la cama el macho y la hembra se pudieran besar como ellos querían, el mecánico se abrazó con desesperación al casi acalorado cuerpo de la rubia, sus bocas se encontraron con impaciencia dedicándose ambos a devorarse mutuamente.
El beso era largo y apasionado, ambas lenguas no se daban tregua, la casada ya sentía la verga de su hombre en total estado de erección, la rubia e infiel mujer ya se había humedecido en su totalidad quedando en completo estado de lubricación como para permitir el ingreso de esa descomunal verga que su vagina ya se aprontaba a comérsela por completo, así que ella misma lo fue guiando para que ambos lentamente se fueran recostando en las blandas comodidades de su cama de casada, la cual Cesar su marido la había comprado y pagado en mensualidades solo para el uso exclusivo de él y de su esposa, pero era ella la que ahora y quien sabe por qué motivos era quien invitaba a un hombre extraño a que la disfrutaran y comprobaran entre ambos la calidad y resistencia de esta, además de disfrutar el vaivén de subida y bajada que harían sus resortes, ante los bruscos movimientos que ellos estaban dispuestos a realizar.
Los amantes ya se encontraban recostados, con el hombre encima del cuerpo de la mujer.
Ella ya casi perdida por la calentura que sentía cada vez que se encontraba con aquel sucio hombre que trabajaba de mecánico pero que ahora era su macho, ya estaba con su vestido subido hasta su cintura y con sus bellas piernas abiertas y con su amante felizmente acomodado entre ellas, pero Gabriela a pesar de las inmensas ganas que sentía de que ese hombre tomara posesión de su cuerpo lo antes posible, sintió cuando este también perdido por la elevada temperatura del momento comenzó a bajarle las medias y sus pequeñísimos calzoncitos al mismo tiempo, trabajo en que ella coopero elevando sus poderosas caderas y trasero secundándolo en la desesperada labor, como a la vez juntando sus piernas para que el erótico cometido se le hiciera más fácil a su amante.
Una vez que Gabriela estuvo desprotegida y con su sabroso tajito de carne al aire y a la caliente mirada del viejo mecánico quien ya se había desprovisto de su overol y de sus bóxer, además que ya se sobaba la verga delante de los ojos azules de Gaby y que a parte se estaba dando una bacanal orgia ocular con los dorados pelitos íntimos de su hembra quien se mantenía con sus bellos muslos bien abiertos para que el la mirara todo lo que quisiera, la rubia tubo un lapsus de criterio, y muy apenada le solicito a su amante,
--Por favor Don, todavía no me lo haga…mi hijo aún está despierto, déjeme ir a hacerlo dormir y luego vuelvo, además que se puede quedar hasta la hora que Usted quiera…
--De veras putaaa? Me podre quedar hasta que yo lo determine?
--Siiii !!, le contesto la acalorada mujer que en estos momentos lamentaba tener que ir a cumplir con su rol de madre…
--Pues anda putita, yo te esperare aquí acostado, en tu camita, jajaja…
Gabriela como pudo se puso de pie y muy risueña se bajaba y ordenaba su ajustado vestido negro, con la única diferencia que ahora iba sin sus medias y sin sus calzones los cuales quedaron tirados al borde de la cama.
La casada vio como el cuerpo desnudo del obeso hombre se metía en su cama para quedar acostado en el lado en donde ella dormía, y al instante su mente le hiso corregir aquella grotesca anomalía… don Cipriano tenía y debía ocupar el lado que ocupaba el dueño de casa…
--Don! le pido un favor?...acuéstese a este lado de la cama le aseguro que estará más cómodo…
El mecánico que no entendía mucho las mamadas que se le ocurrían a su mujer, solo obedeció hasta quedar acostado como un Rey en el puesto marital de Cesar.
Gabriela ya más tranquila y satisfecha con lo que estaba haciendo en su propia habitación conyugal inclino todas sus curvas hacia el cuerpo del hombre, diciéndole muy cerca de su cara y en tono sensual…
--Espéreme Don… ya vuelvo…, y posando sus frescos y sensuales labios en la hedionda boca semi desdentada del moreno y grueso hombre, le otorgo un suave, femenino y prometedor beso.
La rubia salió de la habitación matrimonial con una inconsciente y provocadora forma de caminar que dejaron babeando al caliente y perverso mecánico, quien ya se sentía ganador con el solo hecho de saberse inserto en la intimidad de un matrimonio que hasta hace poco tiempo estaba bien constituido, y que él se estaba encargando de destruir.
Don Cipriano mientras esperaba a Gabriela acostado a pecho descubierto y con sus manos detrás de su cabeza, pensaba en la larga semana que le esperaba, don Felipe y sus matones no lo dejaban tranquilo él quería quedarse, ya que se lo estaba pasando muy bien con la soberbia y hermosa mujer casada que ya tenía por amante, pero las posibilidades de saldar las deudas eran nulas, su hermano Pedro lo único que por ahora le podía ofrecer era que se escondiera por una semana en su casa de la ciudad, ya que en poco tiempo darían con su ubicación.
Pero la otra idea que aun rondaba en su cabeza era ver hasta qué punto la calentura de la casada lo podrían beneficiar, a lo mejor se iría a la casa de Pedro por los días en que habían acordado ambos y después de eso vería como engatusar a su Diosa para que lo acompañe al tugurio de Felipe, y de que este pudiera conocer a Gabriela y ver la posibilidad si con él podrían llegar a algún acuerdo económico y carnal usando el curvilíneo cuerpo de la rubia mujer casada que en estos momentos estaba en la otra habitación intentando hacer dormir a su hijo con la única finalidad de ella poder volver a acostarse lo más pronto posible con un viejo y panzón mecánico de más de 50 años que ella misma había metido en su cama matrimonial en ausencia justificada de su marido.
Pero don Cipriano calculaba que lo más espinudo era ver si la rubia estaría de acuerdo a cooperar.
El vil e infame hombre si hubiese sido otra la mujer o situación ya lo hubiera hecho, a él poco le importaba compartir a cualquier zorra con instintos de puta, total para eso estaban hechas pensaba, y además que ella era casada y el que más perdía era el imbécil que tenía por marido, pero bastaba ver el soberbio cuerpazo que se gastaba la endemoniada rubia y ya no sabía si el mismo estaba inventando pretextos para no llevársela a Felipe y a los demás muchachos o era porque ya otra idea se le estaba formando en su cabeza, pero necesitaba salir del embrollo, o lo otro seria….
Mientras el viejo astuto de Cipriano se encontraba inmerso en buscar la forma de solucionar sus apuros económicos, o en definir de una buena ves su futuro junto a la casada, en la habitación del pequeño Jacobo su madre quien estaba recostada en la camita de su pequeñín, esperaba impacientemente que su hijo de una buena vez se durmiera para ella poder ir a acostarse con su amante…
--Hijo por favor ya duérmete, recuerda que mañana después del colegio iremos a los juegos mecánicos, le decía la madre a su hijito casi rogándole, pero el pequeño casi no tenía sueño y además que por muy pequeñín que fuera, él sabía que su madre se quería ir a encerrar a su habitación para ponerse a jugar con el tío Cipriano…
--Mami y hasta que hora estarás jugando con el tío…
--No lo sé amor, mientras más te demores en dormir yo tendré que quedarme jugando con él hasta más tarde aún , así que duérmete cariño…
--Si quieres ve a jugar, yo te espero aquí así que una vez que te aburras, podremos dormir juntos.
Esto que solicitaba Jacobo no era nada nuevo para ellos ya que era muy común que cuando Cesar no estaba en casa por motivos de trabajo, madre e hijo dormían juntos.
--No!!, le contesto Gabriela secamente quien ya se estaba comenzando a enojar con el indisciplinado de su hijo que no se dormía temprano como lo hacían los niños bien educados, --Hoy no dormiremos juntos!!, así que Jacobo por favor duérmete que yo tengo que irme a mi habitación !!...
La rubia no se daba cuenta que ella siendo víctima de su propia y adultera calentura, ya estaba comenzando a llamarle de mala forma la atención a su hijo quien si era una verdadera víctima de toda esta situación, pero ella necesitaba y quería estar con ese hombre que la esperaba desnudo en su recamara, no podía estar haciéndolo esperar por tener que estar atendiendo a su hijo ya que con esto don Cipriano se podía enojar con ella y eso era lo que menos quería que sucediera la inescrupulosa mujer.
Jacobo al notar que su madre se había enojado de verdad, solo se dio a tomar a su pequeño osito y se dio vuelta hacia la pared con un grueso nudo en la garganta, no entendía como su madre prefería irse a jugar con el tío Cipriano en vez de querer estar con él.
Gabriela vio al niño cerrar sus ojitos, parecía un verdadero ángel al estar en verdadero estado de reposo, se sintió miserable por haberlo estado apurando para que se durmiera para ella poder irse a hacer sus cochinadas que ahora tanto le gustaba hacer con su macho.
Gabriela no entendía muy bien lo cercana que se sentía hacia la odiosa persona de aquel feo mecánico, pero aun así al comprobar que su pequeñín dormía profundamente, sintió en su poderoso cuerpo de curvas endemoniadas las adrenalinicas sensaciones que le provocaban al solo pensar que en minutos ya estaría desnuda y acostada junto al peludo y canoso pecho de don Cipriano, a la cercana y total seguridad que sentía su persona al estar en los robustos brazos de ese hombre extraño y varonil para sus cosas, que además le había enseñado a sentirse como una mujer plenamente dichosa y feliz.
Le deposito a su hijo un comprometido beso en la frente, ella por primera vez lo sentía así, la rubia inconscientemente se iba separando cada vez más de su propia familia y se retiró cerrando la puerta y apagando la luz del infantil dormitorio.
Una vez que Jacobo sintió que su madre se paraba intentando no despertarlo y cuando escucho que Gabriela cerraba la puerta de su dormitorio abrió sus ojos en la oscuridad, no tenía nada de sueño.
--Hasta que llegas pendeja!, le dijo don Cipriano a la casada una vez que la vio entrar en silencio a la habitación y a la vez que el apagaba el LCD, ya que se había puesto a ver los goles, mientras esperaba a su mujer.
Gabriela quien venía un poco apenada por haber recriminado a su hijo, esta era una de las pocas ocasiones en que lo había hecho, con solo escuchar esa conocida y aguardentosa voz se le olvido casi al instante lo vivido recientemente en la habitación del pequeño, ahora se venía lo que tanto ella había estado esperando casi por todo el día, se acostaría nuevamente con don Cipriano, volvería nuevamente a sentirse la hembra de su macho!!
El vejete con solo mirar la dorada imagen de su Gabriela se comenzó a sobar la verga por debajo de las blancas cobijas, y eso que la casada aun ni siquiera se había quitado la ropa.
Gabriela al cerrar la puerta de su habitación y de ya estar segura de que su hijo estaba profundamente dormido, con una verdadera ansiedad contenida saco fuerzas de flaqueza y muy femeninamente llevo sus manos hacia su espalda para bajar el cierre de su vestido negro, para luego comenzar a bajarlo lentamente, el casi enloquecido hombre miraba embobado aquel apetecible cuerpo de mujer que en pocos minutos el volvería poseer, la rubia vagina ya se mostraba ante su perversa mirada, y la casada ya se estaba quitando el sujetador dejando sus esplendorosas tetas a la vista de aquel degenerado hombre a quien ella ya aceptaba como amante, Gaby quedo totalmente desnuda.
La semi acalorada mujer quien ahora se encontraba en estado total de desnudes rodio la cama matrimonial, para ir a tomar ubicación al lado del peludo y canoso cuerpo de don Cipriano, quien ya se había destapado dejándole ver a su mujer la gran verga con la cual la iban a perforar, a la ves que no despegaba su morbosa mirada del potente cuerpazo en el que nuevamente el depositaria su semilla.
Gabriela, una vez que se aseguró que su amante la mirara por todos lados a sus esbeltas curvas de hembra bien formada, se acostó con el aprovechador hombre, y al sentir la poca distancia en que se encontraba de ese portentoso cuerpo masculino, su lujuriosa naturaleza de mujer necesitada de verga se despertó, y en cuanto percibió las musculosas proporciones de los miembros del feo y panzón mecánico y con el solo hecho de estar acostada en su misma cama matrimonial se inflamó de deseo y calentura nunca antes experimentada por ella, y todo esto a pesar del aspecto sucio de aquél hediondo y horrible sujeto de piel peludamente áspera y grasienta.
El astuto mecánico había dejado ambas lámparas laterales a la cama encendidas dejando a la vista su total humanidad para que la caliente mujer casada no se cansara, y ansiara verlo cada vez más y más…, estrategia que le daba buenos resultados ya que la veía como ella lo contemplaba con la respiración acelerada y las mejillas ardientes.
Don Cipriano sentía que los encantos de tan selecto y delicioso bocado dorado ya lo tenían listo para entrar a la batalla, el perverso hombre inspeccionaba con desfachatez el notable cuerpo de su hembra, sus enrojecidos ojos la devoraban, no hubo parte alguna del cuerpo de Gabriela que no hubiese sido manoseado por el caliente mecánico quien con todo esto solo avivaban su rabioso apetito carnal hasta un punto casi inaguantable.
Fue la rubia quien envalentonada por sentir cierto grado de complicidad con aquel viejo que poco a poco la iba emputeciendo sin ella darse cuenta, le hiso ver sus deseos a ese odioso hombre…
--De verdad que es usted todo un macho Don…, le decía la casada totalmente perdida en un mar de calentura absoluta, --Su esposa debería estar orgullosa de usted, le decía esto en evocación a las anteriores atenciones que su don Cipriano había tenido hacia ella, mientras que con su blanca manita le acariciaba la peluda panza haciendo círculos y que a la misma vez ya iban bajando hacia esa masa vergal que ella ya quería tocar y palpar.
El mecánico no estaba ajeno a lo que sus oídos escuchaban, su ego masculino estaba por las nubes, a la vez que su gruesa verga ya iba en un lento camino de pasar del estado semi blando al sólido, situación que la rubia veía, comprobaba y se aseguraba que esta operación se realizara y fuera todo un éxito, el mecánico se daba cuenta en el estado en que estaba Gaby, por lo que solo sonreía con cinismo.
En cuanto a Gabriela, ésta se mostraba encantada con la exposición vergal que le mostraban a sus azules ojos, y dada a su experiencia de las ya conocidas proporciones de aquella gruesa tranca de carne, no lo dudo ni lo pensó para agarrarla con su femenina mano izquierda, esta fue la primera vez que la rubia puso atención que en este momento y en otros ya pasados, masturbaba y había masturbado descaradamente a un hombre, aparte de haberse estado revolcando, follando y culiando como una verdadera puta, sin ni siquiera haberse quitado su argolla matrimonial, enlace y alianza que certificaban ante Dios y la sociedad de que ella era casada y que se debía en fidelidad a un solo hombre, cosa que a estas alturas ella solo se había encargado de corromper, pero esta situación solo lograron calentarla aún más por la perversidad de sus desvergonzadas y adulteras acciones, total nadie tenía que por que enterarse se decía para ella misma.
Con su acostumbrada astucia, don Cipriano comprendió el estado en que se hallaba la rubia, y gozó con los toques delicados y a la exquisita paja a que ahora ella lo sometía con su blanca manita ensortijada, por ahora el viejo inconscientemente dejaba que fuese Gabriela la dueña de la situación.
La infiel casada quien sentía que era ella quien tenía al toro tomado por las astas y en un sórdido arranque de ardiente pasión sin precedentes le consulto al mecánico sin dejar de masturbarlo y mirándolo a sus enrojecidos ojos de potro embravecido…
--Oiga Don, yo podría confiar en usted?...
--Seguro que si culona!, acaso no te he demostrado confianza? Le decía un endemoniado Cipriano que sus aceleradas exhalaciones nasales parecían como si estas fueran de fuego por lo caliente en que lo tenía la rubia...
Gabriela solo le sonrió, mientras se apegaba más al grueso y peludo cuerpo del asqueroso hombre.
--No me gustaría que se fuera Don…, le dijo de una buena vez, --Por lo menos quédese por el mes en que habíamos acordado, y le prometo que me dejare hacer todo lo que usted quiera…
Esto era lo que menos esperaba el casi traumado mecánico quien al escuchar las sinceras palabras que salían de los exquisitos labios de su Gabriela, sintió el excesivo ardor y placer al que lo estaban sometiendo ante tal suave masturbación; y mientras cada oración que le había dicho su Diosa se le hundían en su corazón y al mismo tiempo encendía su obscena imaginación, la fue rodeando con sus brazos, con sus dos manazas recorrió en su totalidad el suave cuerpo de la rubia, a la vez que tratando de dirigir su armamento a un conocido camino que sabía lo llevarían hacia los místicos parajes que ya nuevamente ansiaba explorar, fue tomando ubicación para iniciar el asalto, hincándose entre medio de las complacientes y abiertas piernas de Gabriela quien ya estaba tirada de espaldas esperando lo inevitable, y fue cuando la oscura mirada del caliente viejo al volver a hacer contacto con la rubia intimidad de su mujer, cayó en tal estado de ardor angustioso que en forma totalmente salvaje y desesperada se dispuso a probar el sabor, con su desdentada boca, de la maravillosa belleza desnuda que poseía su hembra.
Cubrió el suave cuerpo de la casada con bestiales y salivosos besos desde la cabeza a los pies, ella consintió sus caricias y lengüeteos mientras las manos de él violaban todos sus íntimos encantos. Don Cipriano fue bajando lentamente por el curvilíneo cuerpo de Gaby, con su áspera lengua probo y se extasió con los dulces sabores de la piel de su hembra, pero su dirección era una sola, tenía que llegar a la altura de sus muslos abiertos y concentrarse en la rosada ranura que se escondía entre medio de estos.
Obviamente que el caliente mecánico en su tour lingüístico y cuando ya había llegado a su afiebrado objetivo, hiso una deliciosa escala de 15 minutos por lo menos en el escaso bosque de diminutos pelitos dorados, en otras palabras le estuvo chupando la zorra con dedicada determinación y maestría.
Gabriela al sentir lo rico en que se la lamian solo se dio a mantener sus bellos muslos bien abiertos, aferrándose con ambas manos a la marañosa y canosa cabeza del viejo, afianzándosela y meneando sus caderas como si su coño estuviese culiando con la boca de don Cipriano.
La casada estaba caliente, pero que bien le lamian su abertura intima pensaba con sus ojos cerrados al estar sintiendo la escabrosa lengua que se movía deliciosamente en el interior de su vagina, por lo que ella solita determino que desde este día nada le negaría a su Don, al contrario ahora le entregaría todo su voluptuoso y dorado cuerpo sin reservas.
Don Cipriano continuaba atrevidamente con sus lamidas y chupeteos vaginales hasta que ella, enardecida por las calientes y ardorosas sensaciones, mostró tanto abandono y entusiasmo como el de su amante, comenzando a moverse exquisitamente. Con su cuerpo tensado le devolvía satánicos y firmes movimientos de caderas y de coito por cada entrada que hacia el viejo con su órgano bucal al interior de su rosada grieta vaginal.
Por su parte don Cipriano ya no aguanto más, la rubia con los calientes movimientos de cintura que estaba haciendo se le estaba ofreciendo en bandeja y él tenía que tomarla. Le asesto una exquisita y ultima chupada de coño, se incorporó y se preparó para lo que se venía, y luego tras separarle aún más sus dóciles y bellas piernas, se montó sobre ella.
Así quedaron mirándose muy de cerca, cara a cara y unidas sus carnes, así se mezclaron el aliento ardoroso y los suspiros de ambos, compatibilizados en un mismo deseo, encendidos de una sola y lujuriosa impaciencia y ansiedad sexual, demostrándose ambos que se gustaban y que se atraían, y que ya se aprontaban para iniciar una salvaje sesión de apareamiento que juntos necesitaban.
Los deseos de Gabriela se igualaban a los del moreno mecánico, cogió la verga dura e hinchada de aquel patán y burdo hombre que tanto le atraía, y con su propia mano lo puso en contacto con su rubia ranura intima, aprestándose a una segura y dolorosa irrupción vergal, intentó metérsela ella misma horadándose una y otra vez su dorada y recóndita hendidura con su portentosa y varonil arma de amor cuyos placeres ya había probado en reiteradas ocasiones.
Su poca experiencia y su segura determinación sumadas a la fuerza brutal del caliente mecánico no lograban conseguir la irrupción de la gruesa estaca de carne hacia su íntimo camino interior ya que ambos estaban siendo atacados por la verdadera ansiedad que solo es experimentada por jóvenes e inexpertas parejas que están en su primera experiencia de índole sexual.
Así se encontraba esta extraña dupla de amantes, compuesta por Gabriela y don Cipriano.
Pero el mecánico, como ya bien se ha dicho, era todo un macho y su experiencia triunfó sobre la novedosa ansiedad que experimentaba junto al afiebrado cuerpo de su hermosa amante. Sintió en parte de su verga las tibiezas de las carnes interiores de Gabriela y comprendió que iba por el camino acertado, pero fue la voz de su mujer quien le confirmaba que nuevamente era el quien ganaba y era ella quien perdía…
--A..ho…raaa…!! Em…pu…jee… fir…meee… Donnn!!, le pidió Gaby en voz baja y entre cortada, pero con decisió

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de como cambiamos nuestra vida sexual IICategoría: Sexo infieles

Por Rafa y Tere | 2014-04-22 17:21:11 | 0 comentarios

Despues de aquella aventura con nuestro perro Lobo Tere ansiaba tener el coño lleno con algo mas consistente que mi polla. Yo pensaba que a más gorda mayor placer pero para mí no es así,pues Rafa tiene una polla normalita por lo que luego he visto y me ha resutado y me resulta maravillosa.Tere no había follado con nadie mas que conmigo bueno ahora con nuestro perro con quien repetimos cuantas veces quisimos,por lo ella pensaba que otra polla myor que la mía le daría más gusto.Acordamos que lo haríamos con otro pero que nunca lo haria ella si estar yo delante pues la idea de verla follar con otro me ponía a mil.Su amiga la que se iba a Madrid nos resolvió el problema pues conocia a un tio que era separado con un buen piso y ademas tenia una buena polla. QQuedamos un día y nos presentamos en Madrid en casa de este amigo de Ana,que así se llamabala chica.Eduardo, el tercero en discordia habia preparado una cena esquisita con buen vino y música para bailar,pero claro éramos cuatro.Cenamos vevimos bailamos Ana y yo,Tere y Eduardo.En un cambio de pareja Tere me comento que bajo el pantalon se le notaba un aparato enorme y que estaba salida por meterselo en el coño. Se fueron a un dormitorio y Ana y yo cotinuamos bailando y poniéndonos cachondos pues Tre le habia contado a su amiga toda la cuestión.Acordamos desnudarnos y entrar en silecio en la habitación.Al entrar Rafa me dio un poco de corte, pero aquella polla no se me podia escapar así que sente a Eduardo en la cama y muy poco a pocome la fuí metiendo en el coño.Mira Rafa Mira como me follan, pero claro yo no estaba para mirar pues me estaban haciendo una mamada de aquit te espero.Es claro que folle con Ana y que cambiamos de pareja.Aquello fue el comienzo de una vida sexual diferente.Ana comenzó a frecuentar mucho nuestra casa al punto que empece a pensar que se lo montaban entre las dos como así fue.Un día no fui a la oficina y desde un bar proximo vigile mi casa hasta que vi entrar a Ana,Al poco tiempo entre y las encontre en el drmitorio haciendo un 69 al que me incorporé.Otro dia seguiré

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