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Todo por la empresaCategoría: Sexo infieles

Por Nagore | 2015-02-02 18:11:28 | 0 comentarios

Cogí el móvil y mande un mensaje con las palabras: No quiere firmar.
Me mire en el espejo del baño y me coloque bien el pelo. Lo llevo recogido con un gancho. También llevo una camisa gris y una falda a juego. Tengo 23 años, soy morena, 95-73-97 y soy la secretaria de una importante empresa. He sido enviada a este restáurate para negociar con un cliente una posible alianza.
Mi móvil suena y miro el mensaje: Haz lo que sea necesario.

Salgo del baño y me dirijo a la mesa, allí me espera el empresario, un tipo gordito de unos 45 años. Le explico que si subimos a su habitación allí le podre exponer todos los datos. El acepta y subimos.

Una vez allí el se dirige al sofá y yo me quedo junto a la puerta, cierro el pestillo y me voy desabrochando la camisa poco a poco.
Su cara de asombro es impresionante y medio tartamudeando me pregunta que hago.
Yo le explico que el negocio es muy importante y que estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario.
Me quito la camisa y la falda y me quedo en braguitas, sujetador, medias y liguero.
El me dice que es una decisión muy importante y que no son para tomárselas a la ligera.
Así que me suelto el gancho y dejo caer mi melena por la espalda.
Me desabrocho el sujetador y dejo mis pechos al aire.
El traga saliva y me mira con cara de sorprendido.
Entonces me quito el liguero y las braguitas y me quedo solo con las medias.
Tengo mi sexo rasuradito.
Finalmente accede y me dice que si, que firmara.
Cojo los papeles y me acerco a el para darselos.
En un leve susurro le digo: Firma y seré toda tuya.
El firma rápidamente y acto seguido se abalanza sobre mi para besarme.
Introduzce su lengua en mi boca mientras que con sus manos aprieta mis pechos.
Me tumbo sobre la cama y me relajo mientras el ya en calzoncillos se come mis tetas.
Esta muy ansioso y no tarda en bajar para comerse mi entrepierna.
Este madurito gordito sabe como dar placer con la lengua.
Después de correrme lo tumbo boca arriba y con una mano agarro su miembro. No es muy larga pero es gordita.
Primero paso la lengua por todo su prepucio, luego me la introduzco en la boca y subciono con fuerza. Sus gemidos son suaves pero intensos. Después de un rato paró porque sino se correrá y yo quiero fiesta asique me siento sobre el y me mete su pene dentro.
Coloco mis manos sobre su barriga y comienzo a cabalgarlo suavemente.
Entonces le acerco mi móvil y le digo que me saque una foto. El se queda extrañado al coger el teléfono. Sujeto mis pechos y le digo que no me saque la cara.
Después de la foto sigo cabalgando cada vez mas rápido. El me agarra las tetas como si nunca hubiera tenido unas así de grandes en la mano.

Pasado un rato me coloco a 4 patas y el se pone detrás de mi. Me la mete y comienza a penetrarme. Esta muy emocionado y me da un par de tortas en la nalga.
En una de sus embestidas se le sale el pene y al volver a entrar pasa rozando mi ano. El se disculpa y me dice que a sido sin querer. Yo le digo que a firmado y que estoy totalmente entregada a el.
Ante esta nueva revelación coje su pene y lo pone en mi ano, entra en mi y me folla
el culito con golpes rápidos y fuertes.
Cuando se aburre me pide que me de la vuelta y hacemos la postura del misionero.
El sobre mi empujando y yo con las piernas al rededor de su cintura.
Lo malo de follarne a estos hombres gorditos en esta postura esque luego me dejan empapada de su sudor.
Le miro fijamente a los ojos y el a mi. En su cara veo una felicidad de la que se ve que hace mucho no disfrutaba. Mientras me folla le animo y le digo que me de todo lo que tiene. Que lo estoy esperando. Asique el obedece y con un gruñido de victoria eyacula dentro de mi. Cae sobre mi agotado y noto como toda su leche calentita me llena por dentro.
Tras un descanso el se va a la ducha y yo cojo el móvil, busco la foto que me a sacado follando y se la mando a mi jefe con el mensaje: Trabajo cumplido.
Acto seguido lo dejo sobre la mesa y me voy yo también a la ducha.
Según voy llegando oigo como mi móvil empieza a sonar pero lo dejo hay.
Eso será en otro lo momento.

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Odio la infidelidadCategoría: Sexo infieles

Por Diana | 2015-01-26 01:20:02 | 0 comentarios

Odio la infidelidad y jamás le he sido infiel a mi marido con el cual tengo casada desde los 25 años y ya hace 20 de eso. Nunca le he sido infiel a mi esposo o al menos no voluntariamente. Aunque he tenido que sufrir algunos atropellos de parte de otros hombres por mis características físicas, desde joven he sido centro de atención de las miradas masculinas por mis curvas, pero ahora después de los 40 me he rellenado un poco más. Mi trasero es algo más grande y mis pechos también por lo que se ha acentuado lo que me dicen y las cosas que me pasan. Y ahí no sé qué hacer, no sé cómo evitar que me falten al respeto algunos hombres. Por eso ayer por la mañana, después que despedí a mi amado esposo que se iba a trabajar, no volví a la cama, ya que siempre a esa hora me toca el timbre Don Jesús, el viejo degenerado de la casa 24. También me quite el camisón que uso para dormir, pues ¿para que ser recatada con alguien que te chupa el coño todas las mañanas?. Así que me quedé esperando al lado de la puerta, usando solo un cahetero semitransparente.

Hoy no me tocaba ir mi trabajo, así que no tenía prisa, sonó la campana de la casa y di un saltito en mi lugar por los nervios, me apure a abrir la puerta. Ahí estaba Don Jesús, la misma expresión lasciva de siempre. Le hice seña de entrar moviendo rápidamente mi dedo índice, cerré la puerta y sin mediar palabra me encaminé, como todas las mañanas a mi alcoba , con el asqueroso tipo detrás, toqueteadome las nalgas mientras me decía cosas sucias sobre mi anatomía.

Me quite la única prenda que vestía, quedando en una completa desnudes e indefensión y me acosté de espaldas, con las piernas recogidas y bien abiertas, resignada ya a esta vejación cotidiana en la que Don Jesús comienza por comerme el coño bien comido.

Recuerdo la primera vez que paso. Don Jesús me ayudó a cargar desde la entrada de nuestra unidad las bolsas de las compras que había traído del supermercado. Yo vi algo sucio en la forma en que miraba mis pechos los cuales iban bamboleándose dentro de la playera debido a la falta de sujetador, pero no podía dejar de agradecer su gentileza, además de que no me pareció extraño ya que a menudo los hombres se queden mirando mis senos debido a su tamaño. Pensé que el pobre hombre no era culpable de la cara de viejo caliente que tenía y no le di importancia.

Pero me equivoqué. Apenas cerré la puerta y dejamos las bolsas sobre la mesa del comedor de mi casa, Don Jesús me empujó hasta el sofá, y sin más, de un tirón desde los dos extremos de mis caderas me bajo los pants y la tanga al mismo tiempo dejándolos hasta mis tobillos. "¡Pe-pero, qué hace!" le pregunté alarmada. "¡cállate, puta!" y tacleándome mientras se sostenía de mis desnudas nalgas me hizo caer de espaldas sobre el sofá y enterró su cabeza entre mis muslos para comenzar a besarme la intimidad. "¡¡Don Jesus…!!" exclamé, presa de la mayor de las alarmas. Y también presa de sus manos que me tenían completamente atrapada. Su lengua había comenzado a hurgar en mi intimidad. "¡¡… Don… Je…sus… !!" repetí un poco agitada por la vergüenza que me estaba produciendo la situación. El hombre tenía la lengua muy gorda y larga y la movía con una sensualidad insospechada en un hombre de aspecto tan vulgar. Lamía en círculos en el interior de mi vulva acariciándome los labios menores, la entrada de la vagina, el perineo y ano y con los pelos de su bigote me rozaba el clítoris produciéndome unas sensaciones que me hicieron ruborizar, llego el momento en que decidí quitarme los tenis para deshacerme de los pants y la tanga que le impedían completo movimiento a ese bruto lascivo.

El desgraciado me tenía bien atrapada y estaba abusando de la situación. Sentí que sin el menor decoro, mi coño se estaba llenando de jugos. Así es, los coños no son decorosos, y tragando saliva tuve que reconocerlo con la mayor vergüenza. Pero yo sí que tengo decoro. Y aún con la respiración cada vez más agitada, decidí apelar a su sentido de la ética. "¡No… si… ga… Don… Je…sus…! ¡Yo… soy… una… mu… jer… ca… sa… daaa!" La voz se me quebraba un poco por las sensaciones que estaba sintiendo. Ahora su lengua se alargaba lamiendo las profundidades de mi vagina. Y sus dedos se habían engarfiado en mis caderas. "¡Y… es… toy… ena…mo… ra…da... de… mi… es… po… sooooo…!" Pero el hombre no hacía caso. Y ahora su lengua se estaba ensañando con mi clítoris revoloteando como si de las alas de una mariposa se tratara. Mi cuerpo había comenzado involuntariamente a temblar. Con mis manos agarré su cabeza parcialmente calva, para apartarlo tirando de sus casi completamente rasurados cabellos. Pero una extraña debilidad perdí la fuerza de los brazos haciendo la acción contraria, de manera que parecía que apretaba mas estrechamente su cabeza contra mi martirizada conchita.

Mi respiración estaba cada vez más y más agitada. "¡¡¡… noooh… don… Je..sus… !!!" protesté con la voz ronca. Pero el hombre había añadido succión y lengüetazos cada vez más rápidos sobre mi clítoris. ¡¡… qué sufrimiento… !! ¡Estaba soportando la mayor humillación de mi vida! ¡Yo, una mujer felizmente casada y amada por su marido! Y esa boca implacable y caliente en mis intimidades, vejándome de semejante manera… "¡¡¡¡… Don… Je…sus … no… me… ha…ga.. sen… tir… esas… cosas…!" le supliqué, pero el hombre, enfebrecido con mi coño, sólo respondió con un bramido ronco y prolongado como el de un oso. "¡… es… toy… muy… ena… mo… ra… de… fran…cis..co… y… él… nose… no… se… me… re… ce… ahh… ahhhh… aaahhhhhh… ¡¡¡¡aaaahhhhhh!!!!!" terminé en un largo gemido que fue casi un grito. Y me despatarré, quedando completamente desmadejada sobre el sofa.

A través de la neblina de mis ojos lo vi frente a mí, sin pantalones ni calzones y con su enorme verga empalmada oscilando ante mis ojos. ¡Ay, Dios mío! Pensé para mis adentros. ¿Qué me espera ahora? Pero Don Jesús no tenía en sus planes poseerme. En cambio se subió al sillón con gran agilidad y comenzó a frotar su duro y caliente tolete por toda mi cara haciendo que se me pusiera piel de gallina. Me frotó con su caliente erección, los huecos a los costados del cuello, y las mejillas, la boca y la nariz, la frente y los parpados y no pude evitar sentir su fuerte olor de macho dominante, y mi cuerpo recomenzó con sus temblores. Después de pasármela por toda la cara, incluyendo las orejas, el muy bestia me jalo hacia el al piso se sentó sobre mi estómago, y levanto la tela de mi tank top con tal furia que la desgarro dejándome con las tetas al aire , acomodó su miembro entre mis chiches, y a mí se me saltaron los ojos al corroborar que su vergota abarcaba desde la punta de mi esternón hasta el inicio de mi cuello "¡Apriétame la verga con las tetas, puta!" me ordeno. Yo me quede inmóvil y entonces el tomo mis manos llevándolas hacia los costados de mis pechos para que con las tetas le cubrieran todo el nabo. Y moviendo su cadera hacia atrás y adelante comenzó a follarme el canal que formaban mis senos. El movimiento de folleteo en mis tetas era suave debido a que no se si por los nervios o lo caliente de mi cuerpo el canalillo de mis tetas estaba lleno de mi sudor.

Yo estaba cada vez más agitada y ruborizada. El ver aparecer y desaparecer ese enorme glande de entre la parte superior de mis tetas al ritmo de sus embestidas, me estaba poniendo fuera de mí. Cada vez que nuestros ojos se encontraban podía ver su sonrisa lasciva y eso me hacía subir el rubor cada vez más. "¡Yo sabía que eras una buena putita caliente!" decía con lujuria Y yo sentía el grosor de su caliente miembro entre mis senos y la presión que sus manotas imprimían a los mismos, y sentí que los ojos se me iban para arriba. Me sentía muy vejada por ese hombre con su terrible sonrisa y su más terrible vergon , mucho más grande que la de mi marido, pensé, y fue justo en ese momento, cuando estaba haciendo la comparación en la que mi marido estaba perdiendo, que de su glande comenzaron a salir gruesos chorros de semen que me cruzaron la cara, impregnando mi pelo, mejillas, nariz y parpados con su olorosa venida. Y entonces, sin poder evitarlo, me corrí sintiendo un fuerte espasmo que bajo por toda mi columna vertebral y se convirtió en un chorro de líquido saliendo por mi intimidad. A su vez algunos de sus chorros de semen inundaron mi boca que estaba abierta por el orgasmo que estaba experimentando lo cual intensifico mis sensaciones por el morbo que sentía al tener la leche de un hombre que no era mi marido en la boca. Y en ese momento se puso de pie y regó mi cuerpo, quede atónita de la cantidad de leche que podía salir de sus gordos huevotes, su venida me baño las tetas el vientre y mi peludito pubis.

"¡Desde la primera vez que te vi esperaba el momento de poder hacerme una rusa con tus tetorras , sabia que eras una zorra caliente. Y sabía que te ibas a dejar coger las tetas, como la puta que realmente eres!" No supe qué contestarle, porque tenía la boca llena de semen y, como no me atrevía a tragar, lo estaba paladeándolo con la lengua. Unos segundos después se limpió el semen restante con mi playera desgarrada y una vez que se vistió, recogió mi tanga del suelo, se la guardo en la bolsa trasera del pantalón y volteando antes de salir de mi casa me dijo: "¡Después de que se vaya tu marido, ya sabes lo que te espera por las mañanas putita!" Y salió por la puerta, dejándome encuerada, despatarrada, llena de su corrida y la mía y sin fuerzas para levantarme.

Pero reconocí que yo no tenía culpa alguna en lo que había ocurrido. ¿Qué culpa tiene una mujer tan enamorada de su marido, si un viejo perverso y asqueroso, aprovechándose de su muy superior fuerza, abusa de ella? Ninguna, me respondí. Yo no había hecho nada para provocarlo y no había tenido modo de detenerlo. La próxima vez que viniera, algo se me ocurriría para detener sus avances.

Pero no se me ha ocurrido nada hasta ahora. A la vista de su desagradable presencia, una extraña debilidad se apodera tanto de mi cuerpo como de mi mente, y lo he dejado hacer conmigo lo que ha deseado aunque hasta ahora no ha usado ni mi concha ni mi culo. Nunca le he contado a mi marido de estas vejaciones, porque podría interpretarlo como una infidelidad de mi parte. Y yo tendría que contarle acerca del tamaño de la verga de ese degenerado, lo que sería una humillación para él, y como lo amo tanto no quisiera ponerlo en esa posición tan humillante.

Así que la comida de coño por la mañana es algo acostumbrado. Es más; si no fuera porque eso sería infidelidad, diría que es una costumbre a la que me he habituado, al punto que cuando no se produce, tengo la sensación que algo me falta. Pero no lo digo, porque una esposa decente no debe acostumbrarse a cosas así.

Ese día cuando se fue el vecino me quedé tirada en el piso completamente desnuda. Tenía todavía las manchas de su semen fresco sobre los pechos y el pelambre de mi pubis, y una ligera sensación de insatisfacción. El viejo me había hecho alcanzar dos buenos orgasmo, e iba en camino del tercero, cuando él degenerado consiguió el suyo y se fue. De modo que cuando sonó nuevamente la campana de la casa, casi me alegre.

Había venido a completar el trabajo, pensé. Así que salté a abrir la puerta, no digo excitada, pero sí ansiosamente resignada. Y no me vestí pues ¿Qué sentido tiene vestirte `para un hombre que acaba de verte desnuda?

No era el viejo. Era el chico del agua. Un Joven de unos veintitantos, muy simpático y atlético y que me sacaba en altura unos 30 centímetros al menos, venía todas las semanas a cambiar los garrafones de agua vacíos por llenos. Yo había ya antes observado cómo se le quedaba viendo a mis pechos disimuladamente. Y estoy segura de que iguales miradas había recibido mi trasero cuando involuntariamente lo contoneaba cuándo caminaba frente a él para mostrarle la dirección hasta la cocina. El hombre nunca había intentado propasarse, porque sabía que yo era una mujer casada, y él como todo caballero sabia mantener su lugar.

Pero esta vez no. Cuando abrí la puerta de par en par estando completamente desnuda, se le saltaron los ojos como dos huevos fritos. Y se posaron sobre mis tetas manchadas con semen fresco. me dio tanta vergüenza que se me pararon los pezones de inmediato. Traté de taparme las chichotas que tantos problemas me han causado, pero mis manitas son demasiado chicas para semejante tarea, igual traté de cubrir al menos los pezones pero su mirada bajo hasta mi pubis, manchado también de semen. Viendo esto traté de taparme el pubis con mis dos manos, pero entonces mis tetones quedaron al aire, balanceándose. "¡Espéreme un momento joven, voy adentro a ponerme algo!" Y le di la espalda, aunque creo que él me siguió con la mirada viendo cómo se movían mis nalgas al caminar. La verdad es que con los años se me ha hecho el culo más grande pero lo he tratado de equilibrar reafirmándolo con cientos de sentadillas, en ese momento no tenía modo de tapármelo así que solo camine con dirección a mi habitación sin poder dejar de moverlo. Sentí el ruido de la puerta de entrada al cerrarse. Y la presencia del joven detrás de mí.

El dormitorio estaba en una semi penumbra, de modo tenía que agacharme para identificar la ropa que se encontraba desparramada en el piso. Cuando me incliné para tomar una prenda que estaba junto a la cama sentí el pantalón del joven contra mis nalgas, y algo muy grande y duro presionando entre ellas. Me quedé helada, bueno "helada" no es exactamente la palabra, pero me quedé, como si esperara a ver que seguía, y lo que siguió fue que el chico me agarró con ambas manos los melones que en ese momento me colgaban por estar agachada. La situación me escandalizó, pero sus manos apretaban mis pezones de por si endurecidos y la circulación comenzó a fluir hacia ellos. Me enderece un poco poniendo mis manos sobre el colchón para no caerme por la presión que el chico ejercía con su paquete sobe mis nalgas y aun cuando pude apoyas mis manos y codos sobre el lecho conyugal mi culo quedo expuesto. Pude comprender al pobre muchacho, la situación lo había desbordado, no podía culparlo. La cuestión era como detener sus avances, ya que no soy de esas mujeres que engañan a sus maridos. Mientras intentaba pensarlo, El chico había inclinado su pecho sobre mi espalda y había comenzado a besarme el cuello, mientras su paquete se refregaba contra mi culo y sus manos seguían haciendo maravillas sobre mis sensibilizados senos.

Naturalmente, todo esto me hacía difícil el concentrarme en mis pensamientos. "Joven" comencé con la voz un poco agitada por la respiración, "no debe de interpretar mal la situación…" y entonces sentí la piel desnuda de su paquete directamente en contacto contra la rajita de mi culo. Era un atrevimiento de su parte, pero no sabía cómo decirle, ya que su aliento en mi cuello me producía extrañas sensaciones que reducían la fuerza de mis piernas y aumentaba la humedad de mi papaya. Y ni hablar del masaje que me estaba dando en las tetas. Así que abrí la boca, pero no me salió nada: el nabo del muchacho se había colado entre mis muslos y estaba frotando directamente los labios mayores de mi vulva, separándolos en cada nuevo envite hasta alcanzar a tocar con su cabezón mi sensible clítoris. Lancé un "¡Hoohhh…!" no muy adecuado para desanimarlo. Y me quedé centrada en las sensaciones que su miembro me estaba produciendo con sus frotaciones.

Pensé que él podía mal interpretar esas vacilaciones mías, así que con un esfuerzo de concentración volví a mi mensaje: "No siga joven, que soy una mujer casada…" la voz me salió un poco baja, de modo que no supe si me había escuchado o no, pero cuando intenté repetir el mensaje en un tono más alto abrí un poco más las piernas para tomar fuerza, levante ligeramente el culo y ahí fue cuando la cabeza de su pene encontró la entrada de mi vagina y comenzó a penetrarme lentamente. La verdad es que los jugos que salían de mi indiscreto coño y que a estas alturas ya resbalaban por mis muslos se lo estaban facilitando bastante. Y nuevamente me estaba costando concentrarme para encontrar las palabras. Para colmo de males, mi cuerpo que tomaba Decisiones por cuenta propia, se había parado de puntitas girando más mis caderas hacia el muchacho permitiendo de esta forma que toda su erección penetrara profundamente en mi vagina. Sus manos seguían acariciándome las tetas y los pezones. Y sus besos calientes en mi cuello aportaban también su cuota en cuanto a distraerme. Pero lo intenté de nuevo. "Jo…ven… no … sea… ma…lito …, yo… amo… a… mi… es… po…sooooo… “Pero el muchacho había aumentado la fuerza de sus embestidas, haciéndome sentir su verga hasta llenarme toda y al mismo tiempo golpeaba rítmicamente mi clítoris con sus enormes y peludos huevos.

La situación era inadmisible. Aquí estaba yo, desnuda apoyada sobre el lecho conyugal, mientras que este chico ¡me estaba cogiendo como jamás mi marido lo había hecho! Pensé en mi amado Francisco, que si bien no tenía una verga tan grande como la del joven que me estaba cabalgando ahora mismo, si era mi único amor. Pero no lograba recordar la cara de mi amado esposo, y en su lugar aparecía la imagen de la deliciosa herramienta que sentía serruchando dentro de mí y que no había visto todavía.

Naturalmente, no podía permitir que eso continuara, ya que aceptarlo hubiera sido consentir una infidelidad. "¡Basta, Joven…! ¡No… si… ga… co… gien…do… me… no..si…ga ...me…tien…do…me…la...ver...ga...co…mo…a…una…pu…ta…ba…ra…taaaaaaa….así… asíiiii… ahh… aahhh… aaahhhh… aaaaahhhhh!" y contra toda mi voluntad me corrí mientras las paredes de mi vagina saboreaban el hermoso invitado que las visitaba. El chico se corrió entonces espectacularmente dentro de mí. Sus chorros de leche salían con tal intensidad que parecía que nunca iban a terminar, llenándome de un calor delicioso todo el interior de mi hambrienta concha. Y otra vez, involuntariamente, volví a venirme tanto que parecía que estaba orinándome.

Bueno, por lo menos la tortura había terminado. Y yo no le había sido infiel a mi querido Francisco, porque todo había ocurrido contra mis mejores intentos de impedirlo.

Me quedé jadeando todavía, aunque un poco alarmada, porque su tranca seguía tan parada como antes de metérmela.

Me di vuelta para tranquilizar al muchacho de la culpa que debía estar sintiendo. Al fin de cuentas lo habían dominado las hormonas y además parecía que hacía mucho tiempo que me traía ganas. "Joven" le dije, sintiendo su erecto nabo contra mi vientre, mientras cariñosamente le pasaba un mechón de su largo cabello por detrás de la oreja y tímidamente acariciaba su mejilla "no debe culparse por lo que ha ocurrido… no fue culpa de ninguno de los dos…" Pero no puede seguir esto, El chico atrapó mi boca con la suya y sus fuertes manos apretaron y separaron mis nalgas levantándome del piso y dejándome suspendida en el aire. Para no caerme rodee con mis piernas su cadera y así comenzó el más apasionado beso que jamás me hubieran dado. Su boca rodeaba la mía apretándola mucho, mientras su lengua recorría el interior. Mi lengua se prendió a la suya en una alegre respuesta, y no sabía cómo hacer para detenerlo. Sentí su erección muy dura y caliente creciendo debajo de mi coño y culo, me bajo lentamente y sin dejarme de besar comenzó a acariciar mí, espalda, cintura, culo, tetas y finalmente mi palpitante vulva. Debe haber sido un beso que duro 10 minutos, no miento. Y yo sentí que perdía la cabeza. No supe bien cuando ni como mi mano se prendió a su tranca, pero en cierto momento me di cuenta de que estaba agarrándosela, sobándola y masturbándola con mucha pasión.

Pero entonces pensé en mi marido y aunque no lograba recordar bien su cara, el pensamiento me libró de la culpa. El beso era tan intenso que empecé a escurrirme nuevamente. Por eso no sé muy bien cómo fue que llegamos a la cama y aunque estábamos frente a frente, él en vez de meterme su vergota por mi coñito, comenzó a trabajarme el culo para penetrármelo. Entre los jugos que manaban de mi coño, los que emitía su verga y los restos de semen que la embadurnaban, no le costó vencer la resistencia de mi ano y clavármela hasta la base de su vergota. Su abdomen frotaba mi clítoris y las ricas metidas y sacadas que me estaba dando este apasionado macho, hicieron que tuviera que recurrir muchas veces al recuerdo de mi amado esposo para no incurrir en pensamientos de infidelidad.

A veces me olvidaba que era lo que estaba tratando de recordar, porque entre los empellones del cabrón que me estaba partiendo el culo y las sensaciones que me producía mi propia mano frotando mi desesperado coño cada vez más excitado me desconcentraban un poco, pero creo que en conjunto logré mantener los pensamientos de pureza en menoscabo de los pecaminosos. Cuando mi macho comenzó a aumentar el ritmo de sus vaivenes comencé a correrme una y otra vez, hasta que en la frenética serruchada final me quedé abrazando su culo con mis piernas mientras los poderosos espasmos de mi vagina me libraban de toda conciencia. Afortunadamente pude sentir como su poste me llenaba por primera vez los intestinos de leche calentita y espesa y eso desato en mi un orgasmo tal que quede desvanecida.

Nos quedamos así un buen rato, tendidos, él sobre mí y su herramienta clavada profundamente dentro de mi culo, haciéndome sentir deliciosamente ensartada. Sentía los latidos de su corazón sobre mi pecho y a través de su verga también los sentía dentro de mi culo, El muchacho comenzó a comerme la boca nuevamente, pero después de unos minutos procuré detenerlo cariñosamente diciéndole. "Corazón, corazón, recuerda que solo podemos ser amigos, ya que soy una mujer casada y fiel a su esposo." El chico emitió un gruñido de asentimiento y sacó su verga de mi culo, pero para clavármela en el coño.

"Así está mejor", le dije, "ya que el coño es más legal que el culo", El cabronazo gruñó nuevamente. Y comenzó a bombearme nuevamente ante lo cual tuve que recurrir muchas veces a la algo desdibujada imagen de mi marido, … ¿Cómo era que se llamaba…? …Ah, sí: Francisco... ¡¡Noo, Francisco!! Y a la cuarta o quinta vez que me corrí, comprendí que lo que estaba haciendo estaba mal. De un salto me desensarté, y me quedé mirando el poderoso rabo de mi follador, que se sacudía solo, en el aire. Él pobre no tenía la culpa de semejante potencia viril. Y compadecida de su situación lo puse de pie y me arrodille para comenzar a besar la cabeza de ese poderoso animal que apuntaba desafiante a mi cara. La idea era aliviarlo, sin incurrir al mismo tiempo al pecado de la infidelidad a mi amado cónyuge. No me resultó desagradable, tal era la simpatía que sentía por este muchacho. Hasta diría que el olor me mareaba un poco, le recorrí toda la vergota de la raíz a la punta muchas veces, con besitos y lamiditas. Y el pobrecito comenzó a gemir. Me daba pena su sufrimiento, de modo que le metí un dedo en el ano para distraerlo un poco de las sensaciones que yo misma le obligaba a sentir en el frenillo de su cipote al jugar con mi lengua como si fuera una mariposa, después de un rato de jugar con su glande comencé a relajar la garganta y tragar lo más que pude esa deliciosa paleta de carne, llego el momento antes de tenerla toda adentro que me hizo tener arcadas pero estaba decidida a ser una buena samaritana por lo que comencé a meter su verga en mi boca lo más profundo que podía, salivaba salvajemente por el esfuerzo, lo que me obligaba a hacer un ruido gutural y de chapoteo que me pareció que le resultaba altamente erótico a aquel buen muchacho, así seguí yo misma fallándome la boca con ese rico nabo, al tiempo que con mi dedito le iba masajeando la prostata. Hubo un momento que no soporte ver tanto placer en su cara por lo que me puse en cuclillas y abriendo mis piernas comencé a dedear mi conchita. La sensación de un pene que no era el de mi marido entrando y saliendo de mi boca, mi mano masturbando furiosamente mi coño y mi dedo penetrando el ano de mi follador hizo que me recorrieran deliciosas sensaciones en todo mi cuerpo que me avisaban que pronto tendría un fuerte orgasmo.

Me encantaba brindarle un servicio tan sumiso, como si estuviera adorando su verga. Y él debía estar creyendo algo así –¡el pobre estaría creyendo que yo lo hacía por gusto!- porque de pronto su estaca comenzó a dar sacudidas dentro de mi boca, y de su grueso glande comenzó a manar leche que tragué con gentileza, aunque fingiendo pasión para no herir sus sentimientos. Y finalmente se lo succioné para sacarle hasta la última gota sin dejar de tragar todo lo que me regalaba, finalmente era mi primer alimento del día y una buena esposa no debe de desperdiciar ningún alimento que se lleve a casa. Y sintiéndome una real bienhechora procuré recordar la imagen de la cara de mi amado esposo, pero no lo logré. En vez de eso, de un modo totalmente inesperado, me vine abundantemente sobre mi mano derecha que no paro de marturbar a mi conchita durante todo el proceso.


Ya más tranquilos y tumbados sobre mi lecho conyugal mientras jugaba con su tranca medio parada entre mis manos, le expliqué lo de mi fidelidad, y por qué yo nunca había engañado ni engañaría a mi marido. Inesperadamente la tranca volvió a ponérsele dura, y contra todas mis protestas y expectativas me ensartó nuevamente, luego de ponerme de perrito, abrió los labios de mi vulva con sus manos y penetro profundamente mi coño para cabalgarme como a una yegua salvaje. Su pelvis rebotaba contra mis redondas pompis con gran entusiasmo sus bolas golpeaban deliciosamente mi clítoris en cada encajada de verga que me daba y sus palmas golpeaban mi culo con fuerza al tiempo que me decía muchas barbaridades. Pero esta vez no tuve un orgasmo, el que tuvo todos los orgasmos fue mi cuerpo, ya que yo estaba ausente, sumergida en un mar de sensaciones por cuya superficie pasaba a ratos una fotografía algo borrosa que bien podría haber sido de mi amado marido, aunque en esos momentos no recordaba su nombre.

Cuando regrese a mí, mi joven amigo estaba echado a mi lado, mirándome con cariño y admiración. "¡Eres la puta más puta que he conocido…! Podrías ganar una fortuna, si te dedicaras a…" Lo detuve en seco…” Es mejor es que no me tutee, Joven, conviene mantener las distancias. Por el qué dirán, ya sabe.

Asintió y se levantó para irse a dar una ducha, después ya vestido cogió unas bragas que encontró en el suelo y me limpio suavemente el coño con ellas para después oler el perfume de mi sexo y guardarlas en la bolsa de su pantalón. "Vuelvo el próximo jueves", me dijo desde la puerta.

Eran ya las cuatro de la tarde y decidí tomar una buena siesta, me la merecía por tanto esfuerzo. Pero antes recogí el cuarto cambie las sabanas y me duche el cuerpo, la vagina y el ano borrando todo rastro de esa terrible vejación que había vivido. Cuando finalmente me puse a buscar en el cajón de mis pantaletas alguna para ponerme, me di cuenta que apenas en dos semanas había perdido de alguna extraña manera más de la mitad de ellas. Hice cuentas y me faltaban ya 16, que raro pensé, ¿será que el señor de la lavandería se queda con ellas? Bueno la siguiente vez que vaya a lavar la ropa le preguntaré. Y haciendo una anotación mental me dije, espero que ahora que vaya no tenga que aliviarle sus urgencias al pobrecito. Pero bueno si el me ayuda con mi ropa ¿porque no le habría de ayudar con sus continuas erecciones? Eso no es infidelidad es ser una buena vecina, como decía mi abuela hay que saber ser agradecida.

Y mientras me sumergía en el frescor de las sábanas recién cambiadas me sentí confortada por los pensamientos de inquebrantable fidelidad y pureza que me embargaban. Eso sí, antes de poder dormirme tuve que masturbarme varias veces, recordando los modos en que había defendido mi virtud ese día.

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la prima de mi esposa ALMACategoría: Sexo infieles

Por la prima de mi esposa ALMA | 2015-01-20 18:01:16 | 0 comentarios

Hola mi nombre es Fernando, vivo en el estado de México, la historia que les quiero contar comenzó asi, se acercaba la fiesta de mi cumpleaños para esto soy casado, y decidimos mi esposa y yo celebrar mi cumpleaños en una cantina bar-familiar, en compañía de algunos de nuestros familiares, solo los mas cercanos, entre ellos la prima de mi esposa quien se llama Ana a quien describiré, morena, de 24 años de edad, 1.65 m. de estatura, complexión media, con unos seños medianos, piernas largas, unas nalgas bastante apetecibles, nariz recta, unos ojos café obscuros divinos y una sonrisa única, cabello al hombro lacio castaño, bueno para el festejo decidimos en compañía de mi esposa cuñados y primos de ella, que iríamos en una camioneta van propiedad de la tia, es decir de la mama de Ana, esto para evitar manejar la mayoría por eso del alcoholímetro, en fin la fiesta transcurrió de lo mejor el licor fluyo en abundancia, con decir que fueron mas de once botellas que entre todos tomamos, al salir al frente de la camioneta iba la hermana de Ana y su esposo, en la siguiente fila de asientos la tía y uno de sus tios, en la siguiente mi cuñado y su pareja en la siguiente mi sra, su servidor y Ana en ese orden, al regresar a la casa iba abrazando a Ana de la cintura por lo reducido del espacio pero aprovechaba para acariciarla con mi mano derecha a la altura de la cintura hasta el comienzo de sus costillas, pero en un ataque de locura cuando mi esposa iba dormida recargada hacia la ventana y aprovechando la obscuridad de la camioneta se volteo hacia a mi y con su lengua me dio un húmedo beso, esa fue la gota que derramo el vaso ya no pude besarla en el camino por miedo a ser descubierto pero mi mano fue mas audaz y aproveche para tocarle sus ricos pechitos y por que no decirlo chupar mis deditos después de hacerlo, fue hasta que llegamos a dejar a mi cuñado y a su pareja que por cierto iba hasta la madre de ebria que ella pidió poder pasar a su baño y obvio yo también para en su patio darle uno de esos besos húmedos que te dejan sin aliento, pero solo quedo hasta ahí, por ese día, pero no me iba a quedar con las ganas, aprovechando que tenia un trabajo que consistía en salir a la calle a dejar documentos el mismo lunes siguiente le marque y le dije que si podía pedir ella unas horas en su trabajo y pasar yo por ella para platicar unas cosas de lo que había pasado el sábado, ella sonaba consternada pero acepto (je je yo solo quería hacerla mía) pase por ella a su trabajo iba vestida guapísima, falda corta color café, blusa rosa, media tipo red color café, tacones altos a juego, y simplemente iba hermosa, bien maquillada y peinada, sin que ella lo sospechara yo tenia planeada una ruta que me permitiera pasar cerca de algunos hoteles por si acaso, y después de saludarnos de beso en la comisura de los labios, le pregunte que a donde quería ir a platicar y ella me dijo que a donde yo quisiera, yo le pregunte que si estaba segura por que yo era muy atrabancado, ella solo rio y dijo ya anda avanza, por lo que yo enfile sobre una avenida principal y al dar la vuelta en la primera calle aplique el clásico volantazo –que consiste en dar vuelta de improviso en cualquier hotel que este cerca- y dicho y hecho mas tarde en entrar que ya estaba estacionando el coche ella me miro con cara sorprendida y solo alcanzo a decir Fer no manches que haces, yo no le di tiempo a reaccionar y le di un beso en la boca tierno y le dije que aquí platicaríamos mejor lejos de cualquier molestia, aunque dentro de mi me moría por tenerla desnuda en el cuarto, fuimos a recepción tomados de la mano y pague la habitación y compre unos preservativos, mientras ella fingía leer la publicidad que había ahí, no se por que la mujeres siempre hacen eso, en fin al subir por elevador no pude evitar darle unos besos ahora si libres de prejuicios húmedos y tocar su firme rico y redondito trasero, al llegar a la habitación ella me dijo que eso no estaba bien que era su prima a la que estaba traicionando yo la verdad no iba preparado para ese argumento pero solo atine a decir que no la había traído a ese lugar para hacer algo que ella no quisiera, a lo cual me acerque a ella que estaba de pie cerca de una cómoda o coquetea que había en la habitación, y la bese con tanto deseo y anhelo que nunca había sentido a lo que ella correspondió y se dejo hacer, yo acaricie sus ricos pechitos y mis manos volaron a sus sabrosas nalgas, eso si sin dejar de besarla casi sin dejarla respirar, comencé a bajarle sus media-mallas primero, a la altura de sus muslos luego baje mi zíper y mi pantalón con todo y calzoncillo para dejar libre mi pene, luego sin dejar de besarla le baje su pantaletita rosa tipo bikini que llevaba, y procedí a tocar su linda puchita que tenia el bello recortado perfectamente, metiendo mi dedo medio lentamente dentro de ella sintiendo lo humedisima que estaba y sintiendo como se estremecía y me besa mas ardientemente, a lo que aproveche para terminar de bajarle sus media y pantaleta, asi como a despojarla de su blusa y falda, no le quite su sostén negro de encaje por que me encanta la lencería, la recosté en la cama y rápidamente me despoje de mi pantalon, calzoncillo, zapatos y camisa, tome un preservativo del empaque y lo puse a un lado de la cama, procedí como se dice vulgarmente a subirme en ella y a besar todo su cuerpo, sus labios carnosos, suaves, calientes y deliciosos, ese hermoso par de tetas, su vientre caliente, así como su ardiente, rica, deliciosa de un olor a los dioses, y perfectamente limpia vagina que lubricaba a chorros mientras ella me pedía que la hiciera mia, no me hice mas del rogar y primero puse mi miembro en la entrada de su vagina y lo pase con calma por todo lo largo, para poco a poco introducir la cabeza en ella, primero solo la puntita y luego cuando ella me jalo para seguir besándola se la metí poco a poco hasta que mis huevos tocaron su hermoso culito caliente, para después darle una, dos, tres, cuatro embestidas completas, para salirme y ponerme el condón, quería que sintiera mi verga al natural, que sintiera lo caliente y grande que me ponía la verga, ya con el condón puesto comencé el vaivén en la clásica pose del misionero ya que me permitía verla a los ojos esos hermosos ojos y rostro de los que debo de reconocer estoy enamorado, luego de montarla en esa posición ella quiso cambiar de posición y pidió subirse en mi es decir ella cabalgarme, fue lo mas delicioso que he visto se movía como una torbellino, eso me permitió besar, morder, chupar, marcar sus lindos pechos, así como con mi dedo medio tocar y jugar con su hermoso culo, eso si no le metí ningún dedo por que tenia otros planes para después con su culito, pero en esa posición ella tuvo su orgasmo y fue como una explosión de placer, a lo que cuando ella terminó aproveche para de nuevo ponerme encima de ella pero esta vez con sus piernitas lindas al hombro mientras la penetraba salvajemente, escuchando los chasquidos de nuestros jugos con nuestros cuerpos, fue cuando le dije que iba a acabar y me deje ir hasta el fondo eyaculando profusamente para acabar recostado sobre ella y entrelazando nuestras lenguas en un beso que yo sentí era con amor y una mezcla de deseo. Después de esos teníamos que irnos los dos, ella por cuestiones de trabajo y yo para recoger a mi esposa, pero con la promesa de volver a vernos.
Y si así fue como yo seguía en el trabajo que me permitía pasar la mayor parte del tiempo en la calle, la volví a citar saliendo de su trabajo, aunque ella me aclaro que no quería ir de nuevo al hotel por que estaba con una carga de conciencia que no podía con ella, por lo que acepte y la lleve a un lugar solitario atrás de un deportivo, en esa calle se estacionan a veces repartidores o choferes de taxis para dormir una siesta, por la tranquilidad de la calle, casi nadie transita a pie por la misma, por lo que aprovechando que mi coche esta totalmente polarizado, incluso el parabrisas y realmente no se ve desde afuera hacia adentro la invite a pasar al asiento de atrás, en donde comenzamos a besarnos, que digo eso a comernos a besos, a lo que ella me dijo que estaba confundida pero que quería hacerme lo que me gustara a mi, por lo que le dije que quería que se comiera mi verga entera y se tragara todo lo que saliera de ella, por lo que ella accedió y comenzó primero a besar con mucha ternura la cabeza, pasando su lenguita juguetona por el ojito de mi verga, saboreando el liquido pre eyaculatorio que ya brotaba de ella, pero lo que mas me tiene fascinado, es que mientras hacia esto me miraba con esos lindísimos y expresivos ojos, ella siguió lamiendo desde la punta hasta la base de mi verga, aprovechando ,para meterla toda en su boca sin atragantarse, sin lugar a dudas es una experta mamando, también sabia lamer mis pelotas, lo hizo tan bien que incluso lamio hasta el perineo-que para quien no lo sepa va de la base de los testículos al ano- fue tan delicioso que estuve a punto de estallar, pero aguante, después de comerse por un rato mi verga y aunque yo tenia muchas ganas de algo mas estaba a punto de eyacular, a lo cual le avise y ella en vez de sacar mi pedazo de carne de su boca, se lo metio hasta lo mas profundo de su garganta en donde eyacule sendos chorros de esperma que ella ávidamente devoro y saboreo hasta la ultima gota y aun picara con esa cara de ángel que se carga me dio un beso en la boca pudiendo saborearme a mi mismo, esa experiencia la repetimos varias veces, y cada una fue delicioso, como no enamorarse de una hembra así. Tenia que cogerme de nuevo a esta rica hembra, se estaba volviendo una obsesión para mi.

Y el día tan esperado llego, después de hacer varios intentos y una larga labor de convencimiento accedió a pedir permiso de no asistir a su trabajo, yo cheque mi entrada en el trabajo y salí como de rayo a la calle, pase por ella cerca de su trabajo, se veía hermosa, botas de piel negras, tacón de 10 cm, mayon gris Oxford brilloso, blusa blanca, un abrigo negro, maquillaje discreto que resaltaba sus hermosos ojos, y su linda sonrisa, así como una nariz perfecta, de inmediato al subir ella al coche la bese en la boca lo que me provocó una erección de inmediato, rápido me dispuse a ir a un motel al que ya había ido con una “amiguita”, sabia que la ocasión era especial y debía estar de acuerdo a las circunstancias, así que alquile una habitación con jacuzzi, al entra la habitación era amplia con su cama King side, un sillón camasutra y el jacuzzi, lo primero que hice fue besarla con toda el ansia que llevaba acumulada, y comencé a desvestirla, le quite su blusa apreciando sus generosos pechos enmarcados en un lindo sostén café, asi como le quite su mayon dejándome ver una linda tanga de color gris que enmarcaba ese culo hermoso y su vagina deliciosa y húmeda, al tenerla totalmente desnuda me quite mi ropa, doblándola cuidadosamente, ya saben cuando uno tiene dueña y anda de pingo no puede llegar con la ropa arrugadisima ni manchada de lipstick, cuando estuve desnudo me subi en la cama y me di mi tiempo para besarla hasta hartarme enredando nuestra lenguas en una batalla interminable, saboree sus ricos pechos, y probé ese delicioso manjar que es su intimidad, un sabor dulce pero a la vez salado y un olor tan dulce que me ebriagaba, asi pues a mi en particular me gusta culiarlas, por lo que aproveche para darle unas lamidas en su arrugado y aun virgen culito, a lo que ella respondió solo con jadeos, señal inequívoca de que le estaba gustando, me coloque sobre ella y dirigi mi verga a la entrada de su puchita rosadita y sabrosa e igual que la primera vez la penetre sin preservativo, primero deje que entrara la cabeza y se acostumbrara para después meterla poco a poco hasta el fondo arrancándole un gemido de placer, pero esta vez ella fue la que me sorprendió ya que después de sacar y metérsela una cuatro veces, me pidió que no parara que quería sentirme así a capela al natural, por lo que no pude resistir y continúe cogiéndola hasta sentir que se acercaba mi orgasmo, por lo que me puse un preservativo y continúe dándole duro, saboreando sus pechos, marcándoselos, y comiéndonos a besos, coloque sus piernas en mis hombros y me di duro, para después ella montarme hasta conseguir su orgasmo, lo que me permitió terminar esta vez junto con ella, llegando al éxtasis simultáneamente, por lo que nos quedamos tumbados en la cama aun besándonos, después de descansar unos minutos me dirigí al jacuzzi el cual prepare con agua calientita y burbujas y la invite a darse un baño conmigo a lo que ella accedió y para gusto mío seguía besándome una vez que entramos en el agua, a lo que aproveche para acariciarla y eso prendió de nuevo el mi el deseo de hacerla mía, ella me pregunto que si antes lo había hecho por atrás a lo que respondí que si, me pregunto que si era doloroso, y le dije que si lo hacían sin preparar bien el camino si pero que en esos menesteres había que ser muy cuidadoso y cariñoso, y así sin esperarlo me dijo que si lo intentábamos, obviamente eso me puso como loco, por lo que ahí mismo en el jacuzzi procedí a penetrarla para esto mi verga ya esta como fierro, pero primero unas ricas metidas en su puchita rica, para luego intentar con ayuda del agua tratar de meterla cabeza de mi verga en ese apretado culito, labor que no fue nada fácil ya que en realidad era virgen y estaba muy apretado, y debido a las burbujas del jacuzzi hacían que no encontraremos la manera de acoplarnos correctamente, por lo que me dijo que mejor en la cama, por lo que nos secamos y llegando a la cama le pedí que se pusiera en cuatro patas para facilitar la labor, a lo que comencé a lamerle ese agujerito de placer que tenia por culo, la verdad me encanto lamer ese culo tan virginal, y empecé a introducir con sumo cuidado mi dedo medio, sintiendo como lo apretaba suavemente y soltaba unos gemidos que volvería loco a cualquiera, esta mujer es una autentica hembra de lujo, cuando considere que estaba debidamente preparado su culito por mi lengua y mi dedo, me incorpore y apunte mi verga a la entrada de su culito haciendo la presión necesaria y después de varios intentos poco a poco su esfínter permitió el paso de la cabeza, que creo fue demasiada ancha para tan virginal agujero ya que se dificulto mucho la penetración, intentamos otra postura siendo tipo misionero solo que sus piernas en mis hombros y yo enfilando mi verga a su ya no tan virginal culo, después de nuevamente meter la cabeza en ese delicioso y estrecho agujero, el martirio fue demasiado y me pidió parar, a lo que cortésmente accedí, y una vez que las cosas se calmaron un poco seguimos besándonos en la cama pero algo cachondo y frustrado me calenté de nuevo, ella al darse cuenta me pidió que usáramos el sillón kamasutra, que para los que no lo conocen es un especie de sillón o diván en forma de S acostada, ya en el no dejaba de besarla, me encanta comerla a besos su lengua es mágica, así que estando los dos acomodados en el sillón le pedi que me mostrara como se masturbaba, a lo que ella accedió, comenzando con su mano izquierda a abrir sus labios vaginales mientras que con la derecha tocaba sensual y salvajemente su clítoris, eso a mi me enloquecía por lo que sentada frente a ella comencé a masturbarme también, ella seguía con los ojos cerrados en lo suyo emitiendo unos gemidos tan sexis y cachondos que estuve a punto de tener mi orgasmo, ella lo noto y con habilidad tomo mi miembro entre su mano y sabiamente lo dirigió a la entrada de su vagina ya muy lubricada, yo le increpe que quería ponerme un condón pero ella solo dijo quiero sentirlo así un ratito, y donde manda capitán no gobierna marinero, me deje hacer, no pude aguantar mucho la cargue aun así ensartada por mi verga y la lleva a la cama donde continuamos cogiendo como locos, ya cuando estaba a punto de venirme me coloque un preservativo y con sus piernas al hombro, en cuatro patas, de misionero, ella sobre mi, de cucharita seguimos dándole duro y tupido hasta que acabamos juntos y exhaustos, en un rico y delicioso orgasmo que no se como decirlo pero me ha enganchado tanto a ella que siento que se ha vuelto una rica obsesión.
Espero que se den mas encuentros, y que este relato sea de su agrado, es el primero que escribo, no soy bueno en esto, pero espero les guste cualquier comentario por favor a jesusangelesbarragan@hotmail.com

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prima AnaCategoría: Sexo infieles

Por Fet | 2015-01-20 16:33:41 | 0 comentarios

Hola mi nombre es Fernando, vivo en el estado de México, la historia que les quiero contar comenzó asi, se acercaba la fiesta de mi cumpleaños para esto soy casado, y decidimos mi esposa y yo celebrar mi cumpleaños en una cantina bar-familiar, en compañía de algunos de nuestros familiares, solo los mas cercanos, entre ellos la prima de mi esposa quien se llama Ana a quien describiré, morena, de 24 años de edad, 1.65 m. de estatura, complexión media, con unos seños medianos, piernas largas, unas nalgas bastante apetecibles, nariz recta, unos ojos café obscuros divinos y una sonrisa única, cabello al hombro lacio castaño, bueno para el festejo decidimos en compañía de mi esposa cuñados y primos de ella, que iríamos en una camioneta van propiedad de la tia, es decir de la mama de Ana, esto para evitar manejar la mayoría por eso del alcoholímetro, en fin la fiesta transcurrió de lo mejor el licor fluyo en abundancia, con decir que fueron mas de once botellas que entre todos tomamos, al salir al frente de la camioneta iba la hermana de Ana y su esposo, en la siguiente fila de asientos la tía y uno de sus tios, en la siguiente mi cuñado y su pareja en la siguiente mi sra, su servidor y Ana en ese orden, al regresar a la casa iba abrazando a Ana de la cintura por lo reducido del espacio pero aprovechaba para acariciarla con mi mano derecha a la altura de la cintura hasta el comienzo de sus costillas, pero en un ataque de locura cuando mi esposa iba dormida recargada hacia la ventana y aprovechando la obscuridad de la camioneta se volteo hacia a mi y con su lengua me dio un húmedo beso, esa fue la gota que derramo el vaso ya no pude besarla en el camino por miedo a ser descubierto pero mi mano fue mas audaz y aproveche para tocarle sus ricos pechitos y por que no decirlo chupar mis deditos después de hacerlo, fue hasta que llegamos a dejar a mi cuñado y a su pareja que por cierto iba hasta la madre de ebria que ella pidió poder pasar a su baño y obvio yo también para en su patio darle uno de esos besos húmedos que te dejan sin aliento, pero solo quedo hasta ahí, por ese día, pero no me iba a quedar con las ganas, aprovechando que tenia un trabajo que consistía en salir a la calle a dejar documentos el mismo lunes siguiente le marque y le dije que si podía pedir ella unas horas en su trabajo y pasar yo por ella para platicar unas cosas de lo que había pasado el sábado, ella sonaba consternada pero acepto (je je yo solo quería hacerla mía) pase por ella a su trabajo iba vestida guapísima, falda corta color café, blusa rosa, media tipo red color café, tacones altos a juego, y simplemente iba hermosa, bien maquillada y peinada, sin que ella lo sospechara yo tenia planeada una ruta que me permitiera pasar cerca de algunos hoteles por si acaso, y después de saludarnos de beso en la comisura de los labios, le pregunte que a donde quería ir a platicar y ella me dijo que a donde yo quisiera, yo le pregunte que si estaba segura por que yo era muy atrabancado, ella solo rio y dijo ya anda avanza, por lo que yo enfile sobre una avenida principal y al dar la vuelta en la primera calle aplique el clásico volantazo –que consiste en dar vuelta de improviso en cualquier hotel que este cerca- y dicho y hecho mas tarde en entrar que ya estaba estacionando el coche ella me miro con cara sorprendida y solo alcanzo a decir Fer no manches que haces, yo no le di tiempo a reaccionar y le di un beso en la boca tierno y le dije que aquí platicaríamos mejor lejos de cualquier molestia, aunque dentro de mi me moría por tenerla desnuda en el cuarto, fuimos a recepción tomados de la mano y pague la habitación y compre unos preservativos, mientras ella fingía leer la publicidad que había ahí, no se por que la mujeres siempre hacen eso, en fin al subir por elevador no pude evitar darle unos besos ahora si libres de prejuicios húmedos y tocar su firme rico y redondito trasero, al llegar a la habitación ella me dijo que eso no estaba bien que era su prima a la que estaba traicionando yo la verdad no iba preparado para ese argumento pero solo atine a decir que no la había traído a ese lugar para hacer algo que ella no quisiera, a lo cual me acerque a ella que estaba de pie cerca de una cómoda o coquetea que había en la habitación, y la bese con tanto deseo y anhelo que nunca había sentido a lo que ella correspondió y se dejo hacer, yo acaricie sus ricos pechitos y mis manos volaron a sus sabrosas nalgas, eso si sin dejar de besarla casi sin dejarla respirar, comencé a bajarle sus media-mallas primero, a la altura de sus muslos luego baje mi zíper y mi pantalón con todo y calzoncillo para dejar libre mi pene, luego sin dejar de besarla le baje su pantaletita rosa tipo bikini que llevaba, y procedí a tocar su linda puchita que tenia el bello recortado perfectamente, metiendo mi dedo medio lentamente dentro de ella sintiendo lo humedisima que estaba y sintiendo como se estremecía y me besa mas ardientemente, a lo que aproveche para terminar de bajarle sus media y pantaleta, asi como a despojarla de su blusa y falda, no le quite su sostén negro de encaje por que me encanta la lencería, la recosté en la cama y rápidamente me despoje de mi pantalon, calzoncillo, zapatos y camisa, tome un preservativo del empaque y lo puse a un lado de la cama, procedí como se dice vulgarmente a subirme en ella y a besar todo su cuerpo, sus labios carnosos, suaves, calientes y deliciosos, ese hermoso par de tetas, su vientre caliente, así como su ardiente, rica, deliciosa de un olor a los dioses, y perfectamente limpia vagina que lubricaba a chorros mientras ella me pedía que la hiciera mia, no me hice mas del rogar y primero puse mi miembro en la entrada de su vagina y lo pase con calma por todo lo largo, para poco a poco introducir la cabeza en ella, primero solo la puntita y luego cuando ella me jalo para seguir besándola se la metí poco a poco hasta que mis huevos tocaron su hermoso culito caliente, para después darle una, dos, tres, cuatro embestidas completas, para salirme y ponerme el condón, quería que sintiera mi verga al natural, que sintiera lo caliente y grande que me ponía la verga, ya con el condón puesto comencé el vaivén en la clásica pose del misionero ya que me permitía verla a los ojos esos hermosos ojos y rostro de los que debo de reconocer estoy enamorado, luego de montarla en esa posición ella quiso cambiar de posición y pidió subirse en mi es decir ella cabalgarme, fue lo mas delicioso que he visto se movía como una torbellino, eso me permitió besar, morder, chupar, marcar sus lindos pechos, así como con mi dedo medio tocar y jugar con su hermoso culo, eso si no le metí ningún dedo por que tenia otros planes para después con su culito, pero en esa posición ella tuvo su orgasmo y fue como una explosión de placer, a lo que cuando ella terminó aproveche para de nuevo ponerme encima de ella pero esta vez con sus piernitas lindas al hombro mientras la penetraba salvajemente, escuchando los chasquidos de nuestros jugos con nuestros cuerpos, fue cuando le dije que iba a acabar y me deje ir hasta el fondo eyaculando profusamente para acabar recostado sobre ella y entrelazando nuestras lenguas en un beso que yo sentí era con amor y una mezcla de deseo. Después de esos teníamos que irnos los dos, ella por cuestiones de trabajo y yo para recoger a mi esposa, pero con la promesa de volver a vernos.
Y si así fue como yo seguía en el trabajo que me permitía pasar la mayor parte del tiempo en la calle, la volví a citar saliendo de su trabajo, aunque ella me aclaro que no quería ir de nuevo al hotel por que estaba con una carga de conciencia que no podía con ella, por lo que acepte y la lleve a un lugar solitario atrás de un deportivo, en esa calle se estacionan a veces repartidores o choferes de taxis para dormir una siesta, por la tranquilidad de la calle, casi nadie transita a pie por la misma, por lo que aprovechando que mi coche esta totalmente polarizado, incluso el parabrisas y realmente no se ve desde afuera hacia adentro la invite a pasar al asiento de atrás, en donde comenzamos a besarnos, que digo eso a comernos a besos, a lo que ella me dijo que estaba confundida pero que quería hacerme lo que me gustara a mi, por lo que le dije que quería que se comiera mi verga entera y se tragara todo lo que saliera de ella, por lo que ella accedió y comenzó primero a besar con mucha ternura la cabeza, pasando su lenguita juguetona por el ojito de mi verga, saboreando el liquido pre eyaculatorio que ya brotaba de ella, pero lo que mas me tiene fascinado, es que mientras hacia esto me miraba con esos lindísimos y expresivos ojos, ella siguió lamiendo desde la punta hasta la base de mi verga, aprovechando ,para meterla toda en su boca sin atragantarse, sin lugar a dudas es una experta mamando, también sabia lamer mis pelotas, lo hizo tan bien que incluso lamio hasta el perineo-que para quien no lo sepa va de la base de los testículos al ano- fue tan delicioso que estuve a punto de estallar, pero aguante, después de comerse por un rato mi verga y aunque yo tenia muchas ganas de algo mas estaba a punto de eyacular, a lo cual le avise y ella en vez de sacar mi pedazo de carne de su boca, se lo metio hasta lo mas profundo de su garganta en donde eyacule sendos chorros de esperma que ella ávidamente devoro y saboreo hasta la ultima gota y aun picara con esa cara de ángel que se carga me dio un beso en la boca pudiendo saborearme a mi mismo, esa experiencia la repetimos varias veces, y cada una fue delicioso, como no enamorarse de una hembra así. Tenia que cogerme de nuevo a esta rica hembra, se estaba volviendo una obsesión para mi.

Y el día tan esperado llego, después de hacer varios intentos y una larga labor de convencimiento accedió a pedir permiso de no asistir a su trabajo, yo cheque mi entrada en el trabajo y salí como de rayo a la calle, pase por ella cerca de su trabajo, se veía hermosa, botas de piel negras, tacón de 10 cm, mayon gris Oxford brilloso, blusa blanca, un abrigo negro, maquillaje discreto que resaltaba sus hermosos ojos, y su linda sonrisa, así como una nariz perfecta, de inmediato al subir ella al coche la bese en la boca lo que me provocó una erección de inmediato, rápido me dispuse a ir a un motel al que ya había ido con una “amiguita”, sabia que la ocasión era especial y debía estar de acuerdo a las circunstancias, así que alquile una habitación con jacuzzi, al entra la habitación era amplia con su cama King side, un sillón camasutra y el jacuzzi, lo primero que hice fue besarla con toda el ansia que llevaba acumulada, y comencé a desvestirla, le quite su blusa apreciando sus generosos pechos enmarcados en un lindo sostén café, asi como le quite su mayon dejándome ver una linda tanga de color gris que enmarcaba ese culo hermoso y su vagina deliciosa y húmeda, al tenerla totalmente desnuda me quite mi ropa, doblándola cuidadosamente, ya saben cuando uno tiene dueña y anda de pingo no puede llegar con la ropa arrugadisima ni manchada de lipstick, cuando estuve desnudo me subi en la cama y me di mi tiempo para besarla hasta hartarme enredando nuestra lenguas en una batalla interminable, saboree sus ricos pechos, y probé ese delicioso manjar que es su intimidad, un sabor dulce pero a la vez salado y un olor tan dulce que me ebriagaba, asi pues a mi en particular me gusta culiarlas, por lo que aproveche para darle unas lamidas en su arrugado y aun virgen culito, a lo que ella respondió solo con jadeos, señal inequívoca de que le estaba gustando, me coloque sobre ella y dirigi mi verga a la entrada de su puchita rosadita y sabrosa e igual que la primera vez la penetre sin preservativo, primero deje que entrara la cabeza y se acostumbrara para después meterla poco a poco hasta el fondo arrancándole un gemido de placer, pero esta vez ella fue la que me sorprendió ya que después de sacar y metérsela una cuatro veces, me pidió que no parara que quería sentirme así a capela al natural, por lo que no pude resistir y continúe cogiéndola hasta sentir que se acercaba mi orgasmo, por lo que me puse un preservativo y continúe dándole duro, saboreando sus pechos, marcándoselos, y comiéndonos a besos, coloque sus piernas en mis hombros y me di duro, para después ella montarme hasta conseguir su orgasmo, lo que me permitió terminar esta vez junto con ella, llegando al éxtasis simultáneamente, por lo que nos quedamos tumbados en la cama aun besándonos, después de descansar unos minutos me dirigí al jacuzzi el cual prepare con agua calientita y burbujas y la invite a darse un baño conmigo a lo que ella accedió y para gusto mío seguía besándome una vez que entramos en el agua, a lo que aproveche para acariciarla y eso prendió de nuevo el mi el deseo de hacerla mía, ella me pregunto que si antes lo había hecho por atrás a lo que respondí que si, me pregunto que si era doloroso, y le dije que si lo hacían sin preparar bien el camino si pero que en esos menesteres había que ser muy cuidadoso y cariñoso, y así sin esperarlo me dijo que si lo intentábamos, obviamente eso me puso como loco, por lo que ahí mismo en el jacuzzi procedí a penetrarla para esto mi verga ya esta como fierro, pero primero unas ricas metidas en su puchita rica, para luego intentar con ayuda del agua tratar de meterla cabeza de mi verga en ese apretado culito, labor que no fue nada fácil ya que en realidad era virgen y estaba muy apretado, y debido a las burbujas del jacuzzi hacían que no encontraremos la manera de acoplarnos correctamente, por lo que me dijo que mejor en la cama, por lo que nos secamos y llegando a la cama le pedí que se pusiera en cuatro patas para facilitar la labor, a lo que comencé a lamerle ese agujerito de placer que tenia por culo, la verdad me encanto lamer ese culo tan virginal, y empecé a introducir con sumo cuidado mi dedo medio, sintiendo como lo apretaba suavemente y soltaba unos gemidos que volvería loco a cualquiera, esta mujer es una autentica hembra de lujo, cuando considere que estaba debidamente preparado su culito por mi lengua y mi dedo, me incorpore y apunte mi verga a la entrada de su culito haciendo la presión necesaria y después de varios intentos poco a poco su esfínter permitió el paso de la cabeza, que creo fue demasiada ancha para tan virginal agujero ya que se dificulto mucho la penetración, intentamos otra postura siendo tipo misionero solo que sus piernas en mis hombros y yo enfilando mi verga a su ya no tan virginal culo, después de nuevamente meter la cabeza en ese delicioso y estrecho agujero, el martirio fue demasiado y me pidió parar, a lo que cortésmente accedí, y una vez que las cosas se calmaron un poco seguimos besándonos en la cama pero algo cachondo y frustrado me calenté de nuevo, ella al darse cuenta me pidió que usáramos el sillón kamasutra, que para los que no lo conocen es un especie de sillón o diván en forma de S acostada, ya en el no dejaba de besarla, me encanta comerla a besos su lengua es mágica, así que estando los dos acomodados en el sillón le pedi que me mostrara como se masturbaba, a lo que ella accedió, comenzando con su mano izquierda a abrir sus labios vaginales mientras que con la derecha tocaba sensual y salvajemente su clítoris, eso a mi me enloquecía por lo que sentada frente a ella comencé a masturbarme también, ella seguía con los ojos cerrados en lo suyo emitiendo unos gemidos tan sexis y cachondos que estuve a punto de tener mi orgasmo, ella lo noto y con habilidad tomo mi miembro entre su mano y sabiamente lo dirigió a la entrada de su vagina ya muy lubricada, yo le increpe que quería ponerme un condón pero ella solo dijo quiero sentirlo así un ratito, y donde manda capitán no gobierna marinero, me deje hacer, no pude aguantar mucho la cargue aun así ensartada por mi verga y la lleva a la cama donde continuamos cogiendo como locos, ya cuando estaba a punto de venirme me coloque un preservativo y con sus piernas al hombro, en cuatro patas, de misionero, ella sobre mi, de cucharita seguimos dándole duro y tupido hasta que acabamos juntos y exhaustos, en un rico y delicioso orgasmo que no se como decirlo pero me ha enganchado tanto a ella que siento que se ha vuelto una rica obsesión.
Espero que se den mas encuentros, y que este relato sea de su agrado, es el primero que escribo, no soy bueno en esto, pero espero les guste cualquier comentario por favor a jesusangelesbarragan@hotmail.com

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La encerronaCategoría: Sexo infieles

Por Juan José | 2015-01-08 19:08:44 | 0 comentarios

Un amigo que no había visto hacía mucho tiempo me lo encontré un día por la calle y nos saludamos de nuevo.
Nos contamos mutuamente nuestras andanzas por la vida y me invitó a su casa.
Allí seguimos la conversación y entre relatos y vino nos comunicamos nuestros amores .
Mi amigo trababa relaciones a caballo con su trabajo intermitente de periodista en el extranjero.
Mi experiencia era distinta , mis clases constituían mi única obsesión y bien que lo lamentaba.
Llegados a un punto apreciamos que los dos necesitábamos hablar con terceras personas.
Y nosotros éramos terceras personas.
Abrimos nuestra mente y expresamos sentimientos más íntimos.
Necesitamos amor y también sexo dijo.
Asentí y lo hicimos.
Nos quedó un regusto agradable y hoy todavía lo hacemos , pero a veces creo que él lo preparó para disfrute personal y tonta de mi , caí en sus garras.
No obstante me ha abierto nuevas vías de comunicación y ahora me veo y frecuento amistades que me aprecian y ven en mi un objeto erótico que nunca pensé.
Ahora mi vida pasa menos monótona y tengo a mano amigos con derecho a roce que me dan compañía y gusto .
Espero que esto dure un tiempo.

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El supervisorCategoría: Sexo infieles

Por Ivonne | 2015-01-05 00:36:48 | 0 comentarios

Soy joven, curiosa y en aquel momento recien enterada que e habian engañado con al menos 3 diferentes mujeres.
Trabajo en el rubro de la construcción, donde la infidelidad está a flor de piel.
El es 11 años mayor que yo, pero su forma de ser hizo florecer en mi la curiosidad al extremo de sacar lo más osado de mi.
Partimos de forma sutil, con juegos de palabras y propuestas en broma, cercanias peligrosas hasta que comenzó un juego del que no me quería salir.
Fue un viernes, haciendo horas extras, mi oficina estaba ubicada en los estacionamientos de froma provisoria, por ende la puerta no era segura ni tenia pestillo, partio el acercandose a la distancia justa para excitarme solo con su respiración sobre mi, frota mi pierna con su sexo, duro y marcado. La falta de experiencia y de valor en aquel momento me impidieron reaccionar ante su propuesta, me masturbe hasta irme esa misma noche. La semana siguiente, se sienta junto a mi, con la excusa de ver unos planos, y comienza a acariciarme el brazo con sus dedos, acercandose hasta mis senos, jugaba suavemente sobre mi polera, no tardo en notar mi estado de calentura, asi que me reclino hacia atras para que tenga mayor alcance, no tarda en aprovecharla, comenzando a tocarme uno de mis senos, la piel se me erizó me pezón endureció, el siguió marcando circulos delicados rodeandolo, se escuchan los pasos de alguien, el juego se detiene por un instante, el intruso se va luego de aclarar unas consultas y entonces lo siento en mi espalda, siento su miembro duro acariciando mi espalda, sientos tu manos bajando por mis hombros hasta que se apoderan de mis senos, los apreta, los masajea, presiona mis pezones, estoy empapada, mi respiración agitada. Se pone a mi lado y se agarra el pene que se marcaba perfectamente sobre su pantalón, se va con una sonrisa que advierte que habrá mas.
Dias después, me habla de temas aleatorios, a medida que acaricia mis senos, el se mantiene de pie y me siento frente a el, la curiosidad me llamaba, le desabroché el pantalon y saque su pene, lo tomo con mi mano y comienzo a masturbarlo, se rie, no hace nada más que disfrutar, me detengo porque escucho que alguien se acerca, entre los sonidos de las herramientas, lo suelto, me acerco a la puerta, no se diriguian a mi oficina, mientras junto la puerta, me toma por la cintura y me carga sobre la pared, me voltéa dejandome frente a el, mete su mano en mi pantalon y me masturba de forma bruta pero sin hacerme daño, me senti en el cielo, ya no estaba en la oficina improvisada en una obra en construcción, estaba sintiendo cada moviemiento cargado sobre mi clitoris.
La vez siguiente, se sienta el frente a mi, saca mis senos de la camisa que los contenian y se los come, los lame, los muerde mientras me masturba y yo lo masturbo a el.
Cada encuentro era más directo y más rápido, no podían descubrirnos.
Ya sin poder soportar más los juegos rapidos, fuera de horario laboral nos fuimos al departamento piloto, y recorrimos cada rincon. Partimos en el sofá de cuero negro, me sienta bruscamente me baja los pantalones y comienza su lengua a recorrer mi vagina, hay Dios santo, recuerdo y me mojo por completo... Bastó su lengua y unos dedos atrevidos para hacerme gozar como no lo habia sentido antes, terminando su lengua de moverse comienzo yo a chuparsela, me agarró del moño que tenia y me guiaba, del mismo moño me levanta y me guia a la cocina, donde me carga sobre la pared de cerámico frio, me da un par de metidas, partiendo lento, jugando solo con su cabeza hasta que lo mete bruscamente por completo y de movimientos rapidos, gemia como actriz porno, le pedia más, me daba nalgadas y me susurraba que era su perrita... (Con el novio que tenia jamás experimente ese juego)
Nos fuimos a la cama, partiendo con el 69, sigiendo como el misionero, para terminiar como perritos, yo de cuatro patas sobre la cama, completamente lubricada y entonces lo hace, me lo mete un par de veces por la vagina e intercala con mi ano, las primeras fueron dolorosas, pero volvia a la vagina y me agarraba los senos haciendome olvidar el dolor, intercalo cuanto quiso, hasta que se quedo con el culo, yo me masturbaba el clitoris mientras el me daba, fue el orgasmo más completo y llenador de mi vida.
Las veces siguientes fueron cortitas en mi oficina o en algún rincón oscuro de los estacionamientos entre las alzaprimas, las vigas y los moldajes, así hasta que terminó su contrato.
Fue la mejor aventura que tuve en el trabajo, quizas por ser la primera o quizás por ser él, pero no volví a esa conexión con nadie.
Espero no las aburriera, la describí como la recuerdo, me sigo masturbando recordando lo que hicimos.

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