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Mi joven alumnoCategoría: Sexo infieles

Por Denisse | 2014-05-13 16:30:33 | 0 comentarios

Al ver esta página me he decidido a contar algo que me comenzó a ocurrir relativamente hace poco y que ha cambiado mi vida por completo. Mi historia es 100 % verídica, pero a final de cuentas ustedes son libres de creerme o no, yo sé que los hechos sucedieron y con eso me basta. Les comparto esto a manera de desahogo, pues obviamente no puedo decírselo a nadie de mis conocidos ni gente cercana.

Tengo 43 años, casada, no soy miss universo, como casi todas que dicen que están muy bien de cuerpo, pero tampoco creo estar para el arrastre, me cuido y me pongo cremas. Mi vida es de lo más normal. Era hasta antes de esto que me pasó una mujer discreta y hasta un poco recatada. Mi vida sexual no era gran cosa, bastante monótona pero tampoco yo pedía más y mi marido sólo cumple cuando toca.

Mi marido tiene un buen empleo pero muy desgastante en sus horarios, trabaja casi todo el día y afortunadamente no me falta nada, a mí me acababan de liquidar en mi empleo.

En ese inter fue cuando Minerva, la vecina de a lado, un poco mayor de edad que yo, madre de tres hijos adolescentes y con quien tengo una agradable amistad, en una de nuestras charlas me comentó que uno de sus hijos, Beto, tenía que presentar un par de exámenes extraordinarios para poder obtener su certificado de estudios, por lo que no pudo ingresar al siguiente ciclo escolar y estaría sin escuela un buen rato.


Yo al estar sin empleo y aburrida la mayor parte del día de inmediato me ofrecí a regularizar a ese chico en la materia de inglés, ya que, modestia aparte, domino el idioma muy bien, mi vecina aceptó encantada y más aún cuando le dije que no le cobraría un solo centavo pues lo iba a hacer por mera distracción, tres días a la semana por las mañanas, después de que mis hijos y mi marido se fueran a sus respectivas actividades.

El jovencito resultó ser muy agradable y simpático, pero efectivamente en inglés estaba por los suelos, ya que toda su atención estaba concentrada en su patineta, en sus amigos y en el xbox, tenía que explicarle varias veces el mismo tema.

Bueno, independientemente de eso, el caso es que bastó una semana para que nos empezáramos a llevar muy bien, empezamos a saludarnos de beso en la mejilla, yo le ofrecía refrescos, galletas, etc. detalles que con mi marido de plano ya no tenía y las clases no resultaban tediosas.

Para la siguiente semana fue más que obvio que empezaba a descararse, ahora era yo la causa de su desatención, de repente podía sentir su mirada en mi escote, en mi trasero al levantarme por cualquier cosa e incluso no faltó el viejo y conocido truco de tirar el lápiz y agacharse a recogerlo para poder verme las piernas y algo más cuando traía falda, al percatarme de todo esto me desconcerté y me incomodé un poco con esta situación y sólo atiné a decirle:

-“Sigue distrayéndote así y menos vas a pasar tu examen” –

Pensé que de reclamarle más fuerte las asesorías se darían por terminadas y yo volvería a mi aburrimiento de los días anteriores; y para serles honesta, cuando lo medité más fríamente caí en la cuenta de que incluso era halagador hasta cierto punto saber que le parecía atractiva a ese jovencito, o cuando menos eso fue lo que pensé, por lo que decidí continuar como si nada y tal vez hasta coquetearle un poco para ver su reacción y desaburrirme un poco.

Pues bien, mis coqueteos surtieron más efecto del esperado, el muchachito tomó más confianza y entre lecciones y lecciones bien que empezó a rozar mis piernas por debajo de la mesa, o de repente con el codo tocaba discretamente mis senos “muy sin querer” e incluso sucedió que al saludarnos con el beso en la mejilla, en un par de ocasiones él me plantó dicho beso muy cerca de mi boca y yo sólo me hacía la desentendida

Ya estaba totalmente convencida de seguirle el jueguito al chamaco ese, juego que se me hacía excitante por lo prohibido que resultaba ¡¡por supuesto!! Finalmente yo no perdía nada, a mí no me iban a reprobar por no poner atención a las clases.


Ahora era yo quien “muy desentendidamente” me sentaba frente a él y cruzaba y descruzaba las piernas para dejarle ver todo lo que quisiera y simplemente ambos nos lanzábamos sonrisitas de complicidad, acercaba mis pechos a su espalda con el pretexto de hacerle alguna corrección o si yo tenía que ir a la cocina él iba tras de mi y estando de espaldas me abrazaba diciéndome que me quería mucho pero obvio era la excusa para acercar su miembro a mis nalgas, lo que dio pie a que en los abrazos posteriores se atreviera a pellizcarme con todo descaro los glúteos por encima de la ropa y como yo no ponía objeción alguna, pues él encantado de hacerlo, hasta que yo le decía:


–“Te aprovechas porque te doy chance ¿verdad? ¡Vamos a seguir estudiando!”-


De igual manera él tomaba mi mano y la ponía sobre su paquetito mientras le explicaba algún tema, y yo encantada de sobarle su juvenil pene.

Así entre ricos manoseos y apuntes se nos fueron esos días previos a su evaluación, pero él seguía en las mismas y sinceramente yo no le daba posibilidades de que aprobara ¡y lo peor era que yo tenía que ver en eso! Así se lo hice saber, le expliqué que ya no era posible que continuáramos con nuestros jueguitos porque lo más seguro es que iba a reprobar y fue cuando muy pero muy seguro de sí mismo soltó aquellas palabras:

“¿Qué quieres apostar a que sí paso? ¿Lo que sea?”

– “OK, lo que tú quieras”, respondí también segura.

-Pues ya está, no te me vayas a “rajar”- dijo él, “si apruebo, vas a hacer lo que yo te diga, si repruebo, haré lo que tú quieras”.

Asentí con la cabeza y le dije que en caso de que yo ganara la apuesta, él tendría que ponerse uno de mis vestidos cortos y dejarse maquillar y fotografiar para subirla al facebook, de inmediato respondió que en caso contrario yo tendría que plancharle su ropa

-Jaa, que fácil- le dije sonriéndole

-¡Sí, pero me la vas a planchar vistiendo únicamente tu ropa interior!

¡Wow! Esa parte de la apuesta me desconcertó de momento; al notar mi reacción de inmediato me recordó que yo había aceptado hacer lo que él pidiera, un cosquilleo invadió mi cuerpo de pensar en eso, en caso de perder ¿sería capaz de cumplirle? entre risas terminé por aceptar en definitiva aquella apuesta no sin antes recordarle que en dado caso tendría que ser a la misma hora para que mi marido o mis hijos no nos fueran a sorprender.

Se terminó el tiempo de las asesorías y volví a la misma rutina y monotonía de siempre, con mi marido era lo mismo, prácticamente sola en casa me aburría demasiado y francamente extrañaba a ese chico, extrañaba su compañía, su sonrisa y por supuesto extrañaba sus deliciosos manoseos; no era lo mismo vernos y saludarnos en la calle que convivir en mi hogar como solíamos hacerlo, inclusive me dediqué a ir a algunas entrevistas de trabajo.

Serían como las 9:30 de la mañana de aquel miércoles cuando sonó el timbre, me encontraba totalmente en fachas, pantalón de pijama y sudadera pues no tenía planeado salir; mi corazón dio un vuelco de alegría al ver de nuevo a ese chavito, traía consigo una canasta con frutas y su mochila al hombro.

De inmediato le invité a pasar y nos saludamos efusivamente; me dijo que su mamá me mandaba la canasta con frutas en agradecimiento por mi ayuda.

¡El muy suertudo había pasado sus materias con la calificación mínima aprobatoria, pero finalmente estaba aprobado! tal y como pude constatarlo con los documentos que sacó de la mochila, creo que el gran incentivo de ver a su maestra en brasier y pantaletas había surtido el efecto deseado...

Y ahora vendría lo bueno...

Beto de antemano sabía muy bien que a esa hora estaba sola en casa, así que tarde se le hacía para exigir lo acordado.

-Bueno, pues, ¡págame la apuesta!

-Ay, no ¿cómo crees?- respondí haciéndome la difícil

-¡Anda, tú dijiste!-

-No, mira, es que... mi marido podría llegar...- respondía yo con frases entrecortadas

-Es más, ni siquiera trajiste tu ropa para que te la planche-

De la mochila sacó algunas prendas arrugadas y las arrojó al piso; se hizo el ofendido y puso su cara de enojado, me acerqué a él pero me esquivó.

-No te enojes, lo que pasa es... -

¡¡¡Cumple tu palabra!!! Me interrumpió en mi dialogo

¡No me voy de aquí hasta que pagues la apuesta, no me importa estar aquí hasta que tu marido llegue y le diré que estoy esperando que pagues lo prometido!

¡Ups! ¡Ahora hasta me vas a chantajear con eso! Le dije muy seria

Pero la verdad sí empezaba a angustiarme de que al muchacho se le soltara la lengua con mi esposo de todo lo que hacíamos en las clases y de la dichosa apuesta, aunque mi marido no le creyera y lo mandara al carajo, la duda estaría latente, por supuesto que me iba a cuestionar y a presionar con eso, imaginé el mayúsculo escándalo.

-Ok, pero esto queda solo entre nosotros dos ¿correcto? -Supongo que era lo único que podía decirle. ¡Voy por la tabla de planchar!

-Te acompaño-

-Noo, espera aquí, ya la traigo-

Me dirigí a mi recámara por la tabla, al darme la vuelta el jovencito estaba parado en la puerta con su ropa para planchar en la mano, mirándome y sonriéndome de una manera tan tierna y dulce que hacía que me derritiese

-¡Te dije que me esperaras en la sala!

-Pues sí, me lo dijiste, pero ¿Qué tal que no regresabas?-

Bueno... ya estás aquí, pásate y siéntate en la cama-

Acomodé la tabla de planchado frente a él; suspiré profundamente y me dispuse a finiquitar mi adeudo.

Primero me quité la sudadera y después el pantalón del pijama, sintiendo en todo momento la mirada de mi alumno que por supuesto no perdía detalle alguno, y eso que, para ser sincera, las prendas intimas que llevaba puestas ese día no eran nada sexys, eran del tipo clásico, de corte completo, de esas que le cubren a una todo el trasero.

Al quedarme por fin en ropa interior cubrí mi cara con las manos en un último acto de pudor.

El jovencito tal vez notó un poco de turbación en mí, y sin el menor reparo me dijo alegremente:

-Mira, si te da pena, ¡¡yo también me voy a quedar en ropa interior, para que no te sientas mal!!

Sin esperar respuesta alguna de mi parte, procedió a quitarse la ropa con total confianza y hasta con descaro, quedándose únicamente en trusa y calcetas.

¡Caray, ahora sí que me tenían cercada! por lo que pensé que lo mejor sería relajarme y divertirme con el momento sin pensar en lo demás.

Me acerqué a él que aún permanecía sentado en la cama

-Bueno, ya estoy como me querías ver, ¡dame la ropa que quieres que te planche!- le dije

-Espera, espera, ¿podrías darte la vuelta?- me preguntó muy sonriente y con esa carita de pícaro que me encantaba

-Mmmm, ¡bueno!- respondí

De espaldas a él mis nalgas quedaron a su merced, de inmediato empezó a acariciarlas sobre las pantaletas haciendo círculos y apretujándomelas, cosa que no me sorprendió

-Te aprovechas de que no traigo pantalones ¿verdad? ¡Eres un cínico!- La verdad me agradaba su atrevimiento.

-¡Estate quieto, ya dame la ropa!- le dije con una sonrisa de agrado que él no podía ver

-¡Ya, dame la ropa para que te la planche!

-¿Me dejas ver tus”pompitas”?- preguntó con marcado entusiasmo, y antes de obtener un sí o un no como respuesta de mi parte ¡de un solo jalón bajó mis calzones hasta los muslos! Yo nada más exclamé un fuerte”aahh”.

-¡Oye! ¿¿Qué haces??- Esa acción sí que me tomó por sorpresa, di un paso al frente e intenté acomodar mi prenda, pero él me atrajo hacia si y con fuerza sujetó mis manos.

-Ándale ¿sí? ¡Nada más déjame vértelas tantito y darles unos besitos!- Me dijo aquello con una voz tan infantil y dulzona que algo movió en mí y me quedé quieta al sentir el primer contacto de sus labios en mi trasero.

Los besitos hicieron que la piel se me erizara, mi marido ya tenía años que no me daba besos en esa parte, de ahí pasó a sobármelas con muchas ganas, sus besos y caricias en mis glúteos sin el estorbo de la tela comenzaron a tener un efecto positivo, mi excitación iba en aumento al dejarme tocar por ese joven hombrecito, instintivamente me incliné un poco para alzar mi trasero, separó los cachetes y se quedó quieto algunos instantes viendo con toda seguridad mi recto que se mostraba por primera vez ante sus ojos, ¡ni siquiera mi marido me lo había visto a las primeras de cambio!


Entonces, un dedito comenzó a hurgar por mi rayita, y de nuevo me quedé estática unos instantes para que me siguiera explorando, al sentir un piquetito pegué un brinco y consideré que ya me había visto y tocado suficiente, me separé y acomodé mi prenda. Me di la vuelta para quedar de frente y empecé a acariciarle su cabello, su barbilla, toda su cara, ambos sonreíamos

-Ah, mira ¡que fisgón y metiche me salió el muchachito! ¡Yo debería de hacerte lo mismo, bajarte la trusa y picarte la cola!- ambos esbozamos una carcajada

-Es más ¡lo voy a hacer!- le dije divertida.

Y comenzamos a jugar alegremente como dos chiquillos, yo intentaba bajarle la trusa y el se escabullía, no parábamos de reír, le acomodé una muy buena nalgada en venganza.

Nos sentamos en la cama a descansar, recargué mi cabeza sobre su hombro, él no perdió tiempo y de nuevo su mano estaba tocándome los glúteos por dentro de los calzones.

Yo lo deje hacer y me animé a hacer lo mismo con su miembro, primero por encima de la trusa comencé a sobarlo con la misma ansiedad que el a mí, después metí la mano y sobé sus testículos sintiendo sus bolitas con mis dedos, creo que lo lastimé un poco porque emitió un leve”ay”. Mi sangre estaba que hervía. Aún así me aparté un poco de él.

-¿Sabes qué? ¡Ahora soy yo la que quiere ver tus”cositas”!- le dije muy sonriente y decidida.

No tuve que pedírselo dos veces, él mismo se quitó la ropa interior. Ante mi vista apareció un pene no tan grande pero totalmente erecto, del glande brotaba líquido preseminal y si ya estaba yo humedecida por mi lubricación, lo estuve aún más; le pedí que se recostara sobre la cama y también me acomodé a su lado.

Proseguí a seguir masturbando con mi mano a ese lindo pene, mi joven amante nada más daba gemiditos de placer. De repente sucedió algo totalmente inesperado... o cuando menos no me lo esperaba tan pronto. Exclamó un leve”ahh” y...

Mi alumno no pudo contener ni un minuto más la excitación y el placer que yo le provocaba ¡y comenzó a eyacular copiosamente!

Un poco de sus espermas alcanzaron a caer en la parte superior de mis pantaletas y ombligo, lo último quedo en mis dedos.

-Pero mi amor, ¡mira como dejaste a tu maestra!, ¡toda bañada de tu semen! ¡Qué cantidad! ¿Todo eso tenías dentro?... - yo le decía esas palabras dulcemente, para hacerlo sentir bien, pero él bajó su mirada como avergonzado.

Le tomé de su barbilla y levanté su cara.

-No te preocupes, corazón, todo está bien… Que bueno que pude ayudarte para que tuvieras tu orgasmo, yo también lo disfruté - y lo abracé tierna y maternalmente.

Quedamos él encima de mí, con su pecho aplastando mis senos, y yo con mis brazos rodeando su espalda, hasta ese momento le di pequeños besitos en su boca, de piquito, pero él seguía estático. Sinceramente pensé que ahí terminaba mi desliz. ¡Y yo aún quería seguir divirtiéndome!

Permanecimos así abrazados unos 10 minutos, sin decir nada, dejé que reposara mientras le acariciaba su cabeza, su espalda. Me separé de él cuando recordé algo.

Me levanté de la cama a recoger las prendas a planchar.

-¿Ya te voy a planchar esa ropa, o qué?-

Por toda respuesta él también se puso de pie, prácticamente se me fue encima y comenzó a acariciar mi espalda, mi vientre, mis senos por encima del brasier

-¡Nnoo, espera, detente! ¡Mi marido!-

Empezó a tocarme de nuevo las nalgas ávidamente, metiendo las manos por dentro de mis pantaletas, explorándome descaradamente con sus deditos por detrás y ahora también por adelante, las piernas me flaquearon.

¡Aghhh!... ¡Por favor detente! ¡Por favor, no hagas eso! ¡No!… - exclamé con débil voz pero las naves habían sido quemadas y no había punto de retorno. ¡Era lo que yo deseaba!

Con suavidad lo aparté de mí y me acosté en la cama, si me iba a jugar el pellejo en aquella aventura, mínimo iba a estar cómoda. Mi moral o algún remordimiento que pudiera quedarme se esfumaron. Beto se acomodó a mi lado y empezó a examinar mi cuerpo como un experto doctor lo hiciera con su paciente. Levanté los brazos para que pudiera tocarme como quisiera y un ligero temblor se empezó a apoderar de mí. Tocó a continuación mis axilas, mis senos, mis costillas, mi vientre, llegó a mis piernas separándolas un poco, tocando mis muslos, mis pantorrillas...

Yo estaba que no cabía de gusto y de excitación, pero en mi condición de señora casada no iba a dejarle ver que era una fácil y que estaba disfrutando sus tocamientos

Cuando sus manos intentaban bajarme las pantaletas y se asomaba un poco de mi vello púbico, bruscamente se las aparté de mi cuerpo mientras le exclamaba:

-¡ya, Beto!, ¡ya!

Sin duda se quedó sorprendido ante mi negativa, pero no se desanimó, ahora intentaba besarme en la boca pero yo movía la cabeza hacia un lado y otro, evitando sus labios, jugando con su deseo y excitación; su pene hasta hace unos instantes totalmente flácido golpeaba mi pubis, erecto.

-¡Ya, Beto, ya vete con tu mamá, mi marido nos puede sorprender aquí!

Obviamente el seguía manoseándome como pulpo.

-¿Te gustó lo que te hice?- pregunté muy sonriente
-sí, ¡sí me gustó! ¡Y tú me gustas mucho!-respondió también muy sonriente y ya más relajado.

-¡Ok, te voy a dar un premio por aprobar inglés! Le dije juguetona
Completamente desinhibida me enderecé un poco para desabrocharme y quitarme el bra, mi busto se mostró totalmente libre de su prisión de varillas y tela, sus ojitos se encendieron y se abrieron desmesuradamente.

Sus manos empezaron a darme tímidas, torpes caricias en mis senos desnudos, ¡estaba nervioso, temblaba de nervios y de excitación!

-¿Quieres que te de otro premio por pasar todas tus materias?- pregunté ansiosa

-¡Ssi! ¡sí quiero!

Era la respuesta que por supuesto yo esperaba, y él también...

Comencé a besar su cuello, su pecho, su estómago y me dispuse a hacer algo que rara vez le hacía a mi esposo...

Dirigí mi boca hacia su penecito y comencé a lamerlo, jamás había sido una experta en el sexo oral pero de nuevo la calentura me invadía, lamí el tronco y el glande, lamí sus testículos y por fin metí su virilidad en mi boca y la succioné como toda una profesional, como si se tratara de una paleta de caramelo.

-¡ahhh, no pares, más rápido!- mi Beto me lo pedía con la voz y respiración entrecortadas.

-Espera, ¡quiero sentirte!- mi voz sonó sugestiva

Presa del deseo me quité los calzones botándolos por ahí y por fin me tuvo completamente desnuda, me sentí de pronto como una zorra, ¡era una adúltera con todas sus letras! pero no había marcha atrás ¡se las iba a dar a ese jovencito!

Su aparato reproductor apuntaba al techo, me senté sobre él con las piernas dobladas hacia los costados y con mi mano guié su miembro a mi orificio vaginal sintiendo como se abría paso sin dificultad por entre mis pliegues, ya que estaba totalmente lubricada.

Comencé a mover rítmicamente mis caderas de adelante hacia atrás, a subir y bajar, primero lentamente, después más rápido y otra vez lento para que él durara un poco más

Mi alumno emitía sonidos guturales de placer, manoseaba mis senos, mis nalgas, se aferraba a ellas y yo seguía cabalgándolo deliciosamente, su respiración se aceleró aún más

-Ahhh, ¡Aguanta un poco más, no vayas a terminar aún!- le dije excitada y fuera de mí. Movía mis caderas frenéticamente

Beto se tensaba

-Betooo, aguantaaa, no vayas a eyacularrr...

... ¡Demasiado tarde!

-¡Nooo, yaaa!- el jovencito apenas y pudo articular esa frase

Apretó con mayor fuerza mis glúteos mientras dejaba escapar un chorro de semen que inundó mi zona íntima

Su pene se achicó hasta salirse por si solo de mí, me acomodé en la cama dándole la espalda y me tapé un poco con la colcha.

Aunque no llegué al clímax me sentí bien, con una sensación de triunfo, como niña que acababa de hacer una travesura, inclusive me sentí halagada en mi vanidad de mujer al verme a mi misma ahí, desnuda junto a ese chico, acostada en la cama donde duermo con mi marido.

Él intentaba abrazarme de nuevo, pero yo corté de tajo sus aspiraciones

-¡Vístete, ya tienes que irte! ¡Y cierras bien la puerta!

Supongo que mi tono le sonó bastante imperativo que obedeció sin objetar, sólo se acercó a darme mi beso de despedida y fue cuando vi nuevamente sus ojitos tiernos.

-Otro día nos vemos ¿ok? Yo te aviso- le dije sonriéndole

Su carita se iluminó con esa promesa y se marchó alegremente. Ya vendrían más ocasiones para estar con mi alumno consentido.

Por lo pronto tenía que levantarme, arreglar la habitación y ducharme, al buscar mi ropa por todos lados noté que me faltaba algo:

¡El muy cabroncito se había robado mis calzones y mi brasier!

Me gustaría saber si a algunas otras amigas les ha pasado algo similar, caballeros absténganse de mandar vulgaridades.
denisse_fresa@outlook.com

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Se me antoja mi suegroCategoría: Sexo infieles

Por Montserrat | 2014-05-11 21:17:07 | 0 comentarios

Esto que les voy a relatar es solo una fantasia, aun no ha ocurrido, pero solo pensarlo me excita y me masturbo imaginandome en esa situacion, yo tengo 25 años mi marido tiene 24 ya tenemos 3 hijos y desde que nos juntamos su papá siempre ha sido muy amable mi suegra todo lo contrario es una bruja , el tiene 54 años es muy parecido a mi marido incluso del cuerpo, yo jamas lo hubiera visto con otros ojos hasta que el me pregunto por una de mis amigas ya que dice mi suegra no lo toca, cosa q ella en alguna platica tambien comento que llevaba años sin tener sexo con el, en fi, antes de dormir siempre pienso en esta fantasia donde mi suegra tiene una cita en el seguro y se pone mal y mi marido la acompaña por lo que me pide de favor le lleve de cenar a mi suegro y como es tarde pues ya mis hijose estan dormidos y se los encargo a mi mamá, enttonces me llama mi esposo para decirme que se iban a quedar por x motivos q le diera de cenar y me fuera x los niños, como mi suegro estaba trabajando a el le gusta tomarse unas cervezas despues de trabajar y yo me quede dormida en el sillon
de la sala con un vestidito que deja ver mis gruesas y torneadas piernas y finjo dormir mientras con los ojos entrecerrados observo su morbosa mirada en mis piernas y eso me prende empiezo a sentir como palpita mi clitoris mientras se sienta juntp a mi en el sillon y comienza a levantarme con mucho cuidado mi vestido para ver mi puchita y yo con un bikini transparente sigo fingiendo dormir y entonces el comienza a tocarme mi puchita depilada totalmente y me soba el clitoris sacando sus dedos para
chuparselos cosa q me hace casi correrme pero finjo seguir dormida mientras el sa saca la verga bien parada y comienza a jalarsela al mismo tiempo q soba mi clitoris para terminar en un pedazo de papel higienico y me vuelve a acomodar el vestido y se sale de la sala entonces hace ruido y yo me despierto super mojada y salgo al comedor entonces lo saludo y le pregunto si quiere cenar y me responde asintiendo con la cabeza y ya lo pongo al tanto de las novedades y q mi suegra no vendra a dormir mientras le sirvo la comida aprovecho para arrimarle mis pechos en la cara. para poder servirle cafe y despues le arrimo mis nalgas al voltearme para acomodar una silla y yo ya super mojada me siento junto a el observando descaradamente su entrepierna pues no se puede ocultar tremenda verga parada y hago una cara de sorprendida q el nota y se rie y me dice no
te asustes, se pone asi cada que tiene enfrente un cuerpo bonito cerca y yo apenada respondo hay suegro como es y entonces me invita un tequila sabiendo que yo no tomo pero acepto y con 3 tequilas tengo para enseñarle mi entrepierna abriendo mis pies relajadamente y bajando un poco mi vestido para que luzca mi escote en eso el se levanta y se agacha. para abrirmee mas las piernas y comenzar a lamer mi panochita mientras se baja el pantalon y me levanta jalandome el cabello diciendome que soy una puta y me dara mi merecido llenandome la pucha de su leche caliente y pone en cuatro penetrandome hasta venirnos juntos. Mientras escribia esto me masturbe tres veces pensando en lo rico que seria hacer eso, si se me cumple les contare, gracias por leerme!

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La Sesion FotograficaCategoría: Sexo infieles

Por Eros | 2014-05-07 08:05:56 | 0 comentarios

El set está preparado, las luces están a punto, la memoria de la cámara libre para una extensa sesión, solo falta la linda modelo que no tarda en entrar, nos saludamos de una manera muy cordial, nos presentamos, conversamos unos minutos mientras termina de retocar su maquillaje, ella es delgada, su cabello lo trae muy liso, con mechas que resaltan lo bella que es su cara, a simple vista y con la bata que trae puesta se puede notar que sus senos son grandes, firmes, su piel es canela fuerte, sus manos y pies son divinos muy bien arreglados. En el set hay un puff cuadrado grande, sobre el y en el piso hay varias telas, todo muy blanco, el maquillador sale del set y nos quedamos solos, cierro la puerta para darle confianza a la modelo y se pueda desenvolver sin temor a ser sorprendidos. Me acerco a ella y le digo que estamos listos, la ayudo a quitar su bata y la dejo sobre la silla, ella ahí mismo comienza a caminar al puff, mis ojos la acompañan todo el recorrido, la veo de arriba abajo, es una niña espectacular, todas sus curvas acompañan su caminar de una manera muy sensual, al llegar al puff me pregunta que tiene que hacer ella, me incorporo al set y le explico que todas las poses que estamos buscando tienen que ser naturales, le explico que lo que busco es reflejar como el cuerpo se comporta ante un estimulo, en este caso el de ella misma, con sus caricias, ella al oír las explicaciones no deja de morder su labio, si bien se encuentra desnuda frente a mí se le nota muy cómoda, su cara es mucho mas picara que la linda niña que entro al set, enciendo las luces y ella apoya sus nalguitas en el puff, empiezo a tomar las primeras fotos, le explico que primero voy con su rostro y su pecho, al tercer click de la cámara una de sus manos ya jugaba con uno de sus senos, lo acariciaba suave por abajo apenas llegaba su dedo al pezón, yo no tenía que decirle nada, todo fluia muy bien, ya no era una sino sus dos manos apretando y acariciando esos divinos y enormes senos, con la punta de sus dedos apretaba y halaba suavemente sus pezones, lo que hacía era natural, nada estaba siendo fingido, llevo su dedo a la boca lo chupo y dejo una buena cantidad de saliva en el, ese dedo fue directo a su pezón, ahí fue donde pude oír su primer y suave gemido, que mas que un gemido fue una respiración un poco mas fuerte, yo no decía nada, solo dejaba que ella disfrutara su sesión, ya sus senos se veían brillantes de la cantidad de saliva que había dejado caer en ellos, ya en ese momento evitaba pararme de frente a ella, mi erección era muy evidente, me costaba cada vez mas desarrollar cada plano, sus miradas a la cámara eran como una invitación a acompañarla, mis pensamientos se concentraban en su belleza, en su picardía, en su sensualidad, con cada click mi excitación aumentaba y me daba cuenta que ella también disfrutaba con cada disparo, ya en ese momento ella estaba recostada boca arriba en el puff una de sus manos comenzó a recorrer su barriguita y a medida que bajaba notaba como iba abriendo sus piernas, me coloque justo frente a su entrepierna y pude ver como sin haber tocado su cuquita ya estaba empapada, el brillo de su placer a penas se asomaba entre sus labios, sus dedos no fueron directo a ella, primero la acaricio por los bordes, y en un movimiento muy sensual con sus dos dedos a penas abrió su cuquita, era increíble ver como de ella salió una gota que a penas rodo por su piel y que su dedo no tardo en recoger para acariciar su clítoris que estaba muy expuesto dada la posición, ahí estaba yo frente a esa fuente de placer, aprovechaba que mantenía sus ojos cerrados debido a la excitación que le causaba masturbarse, para acomodar mi pene que ya no cabía en el jean, pero al acomodarlo aumentaba mi placer lo tenia muy duro muy caliente, sentía una fogata en mis pantalones, ella se reincorporo y quedo sentada con sus piernas muy abiertas me puse un poco mas atrás para tomar un plano completo, en ese momento ella noto mi erección porque por un momento no quito la mirada de mi jean, y dijo con una voz muy picara, creo que va bien la sesión, era imposible que lo negara, asi que ya sin temor a que se molestara seguí tomando mis fotos, ella no dejaba de ver mi entrepierna y de vez en cuando yo lo agarraba como si lo estuviese acomodando, su cuquita ya no paraba de lubricar, sus dedos estaban empapados, ahí fue cuando yo le pedí que metiera un dedito, y ella con picardía me contesto: Solo uno?, eso me encanto y me alboroto mucho mas, por un momento me quede mudo, pero cuando pude le conteste si vamos poco a poco que hay tiempo para meterlos todos, eso le gusto a ella porque al meter el primer dedo soltó su primer gemido, ya no era su respiración, fue el placer que le provoco hacerlo, su dedo entro hasta el final y al salir estaba completamente blanco de la lechita que producía esa excitada cuquita, era tanto que goteaba y corría hasta su culito cosa que aprovechaba para acariciarlo con sus otros dedos, así siguió metiendo uno a uno sus dedos, le pedí que me avisara cuando tuviese su primer orgasmos porque quería tener una serie completa mientras acababa, y no tardo mucho en venirse la primera vez, su cuerpo se estremecía, sus gemidos eran mucho mas fuertes, su respiración se aceleró muchísimo, yo estaba que me acababa encima y sin tocarme de la excitación ella no paro siguió acariciándose muy suavemente y se dio la vuelta estaba en posición de perrito pero apoyada en el puff, paro muy rico su culito y abrió de nuevo sus piernas dejándome ver como su cuquita emanaba todo su placer, sus dedos estaban empapados, ahí fue cuando un comentario de ella me dejo sin habla, voltio su cara y viéndome me dijo, no es justo que yo este asi y tu tengas tanta ropa, eso me ayudaría a excitarme mas, no había terminado de decirlo y ya me estaba quitando el jean, me quede con la franela y el bóxer, y ella dijo así estamos mejor, yo no lo podía creer, pero ahí estaba con esa belleza en cuatro mostrándome ese divino culito, ella me pregunto que si la pose estaba bien, le dije que estaba perfecta que no parara de jugar, y así seguí acariciando muy suave su cuquita, mojaba su dedo en su rajita y lo llevaba al culito el cual acariciaba muy rico en círculos, a penas se veía como si lo fuera a meter pero solo lo acariciaba, eso me puso a millón, no podía con la excitación que cargaba, en mis bóxer se notaban las gotas que emanaban de mi pene, me acerque con la escusa de hacer unos planos mas cerrados, necesitaba sentir su piel así que me arrodille muy cerca de su piecito y al sentirlo fue como un corrientazo, sentía que mi pene palpitaba, ella no se quedo atrás, sentí como con su pie acariciaba mi rodilla y la parte lateral de mi pierna, le pedi que con su otra mano abriera un poquito sus nalgas y así lo hizo, me pregunto: Asi está bien? Y tome su mano y la puse un poco mas en el centro de sus nalguitas y le dije ahí mismo, ella no dijo nada solo su respiración fue mas fuerte al sentir mi mano sobre la suya, le pregunte si le había molestado, y me contesto que no, por el contrario, que le había gustado, entonces tome su mano y la puse en una de sus nalguitas y le dije que yo la ayudaba con la otra nalguita, lo que tenia en frente de mi era de otro mundo su cuquita y su culito completamente expuestos para mi, justo en ese momento en que tenia mi mano en su nalguita me dijo: “Suelta la cámara por favor”, no lo había terminado de decir cuando ya había dejado la cámara y me acerque a ella, lo primero que le deje sentir fue mi lengua muy húmeda en todo su culito, gimió demasiado rico, ella no dejo de acariciarse, pero mi lengua se estaba apoderando de ella, recorría todo su culito, en círculos, de arriba abajo, de lado, trataba de meter mi lengua y con cada intento los gemidos eran mayores, ya mi mano había desplazado la de ella y mis dedos acariciaban su clítoris y otros entraban muy suavemente en su cuquita, ella como pudo comenzó acariciar mi pene sobre el bóxer, se sentía muy rico, pero al recostarme un poco para ponerme mas cómodo para devorarme su cuquita mi pene quedó a la altura de su pie, yo mismo baje mi bóxer y lamí su piecito para que pudiese acariciármelo, ahí mismo comencé a devorarme toda esa cuquita, mi lengua era incansable, era muy divina, muy húmeda, mientras mas la besaba mas se mojaba, mis dedos comenzaron a entrar al ritmo en que mi lengua lamia su clítoris, sentía como emanaban chorros de placer de esa tremenda cuquita, mi mano comenzó a jugar con uno de sus senos, los apretaba, los acariciaba, pellizcaba muy suave sus pezones, me acomode de tal manera que sus dos pies se apoderaron de mi pene, ella lo acariciaba como toda una experta, cuando tuvo su segundo orgasmo con mi boca en su entrepierna se levanto y me pidió que me sentara en el puff, sus manos se apoderaron de mi pene, lo acariciaba muy suavemente, a penas lo rozaba con la punta de sus dedos, me estaba volviendo loco, mordisqueaba el interno de mis muslos, eso me estremecía pero el corrientazo vino a penas comenzó a pasar la punta de su lengua desde lo mas debajo de mi pene hasta la cabeza, sentía que me podía correr en cualquier momento, al llegar hasta arriba lo comenzó a meter en su boca poco a poco, sentía como su lengua jugaba dentro de su boca con mi pene, hasta que lo metió completo, se lo trago enterito, comencé a sentir como su saliva goteaba en mis testículos, al sacarlo de su boca lo tomo de nuevo en su mano y comenzó a jugar con el, su mano se resbalaba con mucha facilidad porque lo había dejado empapado de su saliva, me masturbaba y lo chupaba todo a un ritmo que me tenia sedado del placer, le dije que parara que no quería acabar todavía, le pedí que se sentara muy despacito sobre mi pene, quería sentir como la iba penetrando muy suavemente, ella se levanto se dio la vuelta y comenzó a sentarse sobre mi, al sentir como mi pene iba abriendo los labios de esa húmeda cuquita sentí otro corrientazo, entro con facilidad por lo lubricada que había quedado, estando todo adentro le pedí que se quedara así un momento, la abrace con la intención de tomar en cada una de mis manos sus senos y estando así ella comenzó a moverse poco a poco, hacia solo un movimiento de caderas pero podía sentir como entraba y salía mi pene, ella comenzó a acariciar su clítoris al ritmo que movía sus caderas podía sentir como su excitación iba en aumento así como la mía, con mis manos en sus senos, mi pene muy adentro, su mano en el clítoris y mi boca en su cuello vino el tercer orgasmo, sentía como su cuerpo temblaba arriba del mío, al recuperar la respiración voltio la cara y me dijo: quiero lechita caliente en mis senos, todo de ella me excitaba, pero con cada pregunta o comentario hacía que mi excitación alcanzara límites inimaginables, ella, se levanto se sentó entre mis piernas y comenzó a mamarlo de nuevo, pero esta vez ya no era tan delicada, era una mamada mas firme, de verdad quería mi leche, tome su cabeza la separe de mi pene, metí mis dedos en su boca para lubricarlos y comencé acariciar mi pene frente a ella, no paso mucho cuando comencé a correrme sobre sus senos, sus manos no paraban de acariciar sus senos, mi leche no paraba de salir hasta que en el ultimo chorro sentí de nuevo como se trago todo mi pene, fue una sensación única, hacia que me retorciera del placer, al sacarlo de su boca ya no quedaba nada de mi leche, me había dejado sin una gota, se acerco a mi y susurrando me dijo gracias por las fotos, me dio un beso y asi como entro en el set salió de el, con su caminar muy sensual.

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SEX & THE CITY. MADRID CITYCategoría: Sexo infieles

Por Maya Braun | 2014-05-06 14:47:56 | 0 comentarios

Sábado noche. Bar Motor B, Madrid, España,11.30 pm.

Buen ambiente. Sentada en un taburete de la barra. Estoy vestida para matar.
Botines estiletos de 12 centímetros de tacón, minifalda, corpiño sexy y cazadora vaquera apoyada en el respaldo del taburete. Botellín de cerveza y chupito de whisky.
La víctima no tarda en apoyarse en la barra y mirarme con ojos de galán de tercera.
Pablo, treintaytantos, pelo negro, patillas y barba de varios días, botas, camiseta Gira Mundial de Nosequién y chupa de cuero. Me gusta. Me sirve.

Quiere invitarme a la bebida y quiere conversación. Sólo me interesa una de las dos.
Baño cerrado con pestillo. Mi espalda apoyada en una pared, las piernas apoyadas en la opuesta. Mis taconazos tacletean en la puerta. Bullicio tras ella. Más morbo.
La cara del galán de tercera hundida entre mis piernas. Tiene hambre. Come. Su lengua es un torbellino de placer. Gozo mucho. El amigo promete.

Me invita a dos tequilas. Magreos y besos lascivos. Sus manos se hunden en las profundidades de mi faldita. Me contoneo, y mi trasero se refrota en su abultado paquete. El galán acaricia mis pechos por encima del corpiño. Los asistentes tienen la llama del Deseo en la mirada. Me motiva. Le envidian. Anhelan sexo en vivo. Pero hoy la Diosa del Placer no atenderá sus súplicas. Ya ha encontrado quien sucumba en su herético altar.
Vamos a ir a mi casa. No vivo lejos. En la puerta tiene su Honda VT 750 Shadow Spirit. Muy chula. Digna de mí.

Vuelo prendida a su cintura. Le mordisqueo las orejas y el cuello. Mi lengua corretea por su nuca. El vello erizado sin remedio. Mi jinete aúlla a la Luna como un lobo salvaje. Mis dedos acarician su pubis. Su cuerpo, fundido con el mío, arde en deseo. No tardará en consumirse en mi pira.

Bienvenido el planeta Maya Braun.
El tintineo de decenas de velas ilumina sutilmente mi dormitorio. Huele a jazmín. Es perturbardor. Delicado satén en las sábanas que acogerá mi lujuria desatada. Y un enorme espejo frente a la cama reflejará las escenas más sucias. Esa lascivia brutal de una fiera en celo. La música invade la estancia. This city never sleeps. Eurythmics. Esa canción saca la puta perfecta que hay en mí.

Bailo al lúbrico ritmo que impone Annie Lennox. Sensual. Hipnótica.
Mi nuevo amante recostado al borde de la cama. Su camiseta vuela por los aires. El pantalón desabrochado apenas mantiene protegida su arma más preciada. Me contempla embelesado. ¿Qué te parece lo que ves?. Te gusta. Va a ser tuyo.
Le ofrezco mi especial lap dance. Aprendido de la mejor stripper de Madrid. Cientos de hombres perdieron sus billetes por ese baile. Mi ropa cae al suelo como las hojas secas en otoño. Acaricio mis pechos, humedecidos con mi saliva. Mis yemas encendidas recorren este cuerpo pecador, que refulge ya por el ardor. El motero jadea obsceno. Se toca. Aplaude y jalea con frases procaces. Quiere matarme a polvos. Sabe que él también morirá de placer. Permito que roce mi trasero con su lengua mientras bailo. Ohhh, sí. Es tan cálida sobre mi piel. Juego con su cabello. Y la música me arrastra, me domina. Mi carne ya no me pertenece. Es ofrenda en la liturgia de los cuerpos.
El galán no puede más. Quiere poseerme. Desnudo ya, muestra su miembro que, duro como roca, apunta hacia mí. Jugoso. Expectante.

Sentada sobre él, le invito a conocer el sabor de mis pechos. Los agarra como un niño sujeta su bien más preciado. Lame con fruición. Mordisquea los pezones. Ohhh, Dios, qué bueno. Mi cuerpo se arquea. Le insto a que no pare, a que su boca se sacie de mí.
Retozamos sobre el blanco satén. Nos comemos la piel a bocados. Lenguas vibrantes se enredan, se adoran. Uno sobre el otro nos damos mutuamente placer oral. Gritos ahogados rasgan el denso aire. Trago su miembro chorreante hasta rozar con los labios esos compactos testículos. Los siento repletos de deliciosa miel. Pronto será mía. Ávida recojo la saliva que desciende en cascada por el tronco. Mi sexo ha estallado. Es un océano embravecido. Mmmm sí, es todo para ti. Él agarra con fuerza mi cabeza, y da fuertes embestidas, clavándola hasta lo más profundo de mi garganta. Y su boca sabe a mar. Sabe a mí.

Mis dedos impregnados de sexo se pierden dentro de su cuerpo. Conocen el camino. Un gemido sordo ahoga su éxtasis. Le duele. Le gusta. Le incomoda. Quiere que pare. Pero soy experta. Jamás. Vas a conocer el placer total.
Muerdo su boca, lamo lasciva sus labios, su cara. Nos miramos. Sólo dos palabras necesito. Mi aliento resuena en la estancia como un mantra. “ Déjate llevar”.
Mis dedos ya juegan libres. Y mi boca saborea su miembro en un delirante vaivén. Se retuerce de gusto. Jamás ha sentido ese dulce picor. Esa profunda estimulación que hace que un hombre no distinga entre el Bien y el Mal.

Manos ancladas al cabecero por unas esposas. Mi galán de tercera está preso. Enhiesto. Cachondo hasta la desesperación. Me inclino hacia adelante, artística y putísima. Frente a su rostro mis prietas nalgas y mi sexo entreabierto. Húmedo. Acogedor. El morbo le mata. Lámeme. No pares. ¡Ohhh, sí, así!. Me encanta.
Toma tu recompensa. Me siento delicadamente sobre su falo. Mi espalda contra su pecho. Woww, yeah, man !!. Siento cómo cada parte de su hombría me taladra hasta llenarme entera. Perfectamente acoplados. Bombea furioso. El sonido de los cuerpos mojados, como olas rompiendo en un acantilado, me embriaga. Se mezcla con la música, con los gemidos, con los gritos de pasión. Ardo por dentro.
¡Sigue, fóllame, párteme en dos!.

Nuestra imagen queda reflejada en el espejo. La escena me estremece. Hace que mi sexo se desborde. Míranos. ¿No es perfecto?. Mmmm sí, claro que lo es. Dale duro. Dáme más. Entrégamelo todo. Mi galán vibra. Contempla la primitiva escena entre aullidos y embestidas. ¡Desátame, puta.. diosa!. Voy a destrozarte. Déjame preñarte entera.
Sus manos me abarcan toda. Ásperas. Arañan mi piel. Me hacen volar. Resbalan por mi cuerpo empapado en sudor. Aferrado a mis pechos hinchados, a mis caderas, a mi vientre colmado de él. Me penetra de lado. Acompasados. Febriles. Sujeta mi pierna para sentir más profundamente las acometidas. Y las siento. Él las siente. Su boca caníval me devora la cara. El olor de mi cabello le ciega. Las horas son segundos y yo estoy en el Cielo.

Quiero ver tu rostro. Quiero tu mirada en mí. Haz que el misionero me clave en la cruz. Aprieto su trasero en tensión. ¡Ohh, ahí, toda dentro!. Más fuerte, y más, y más. El galán de tercera ya es de segunda. Escupe dentro de mi boca, sobre mi pecho. Me excita mucho. Deseo su saliva. La reclamo. El aire asfixia. Condenados a morir de lujuria. Mis uñas horadan su espalda. Bramidos de placer. Hilos de sangre y sal adornan nuestro orgasmo. Mi interior de desborda con su marea. El amante convulsiona de gozo. Está precioso. Me fascina contemplar el rostro del amante al correrse. Pero aún no estoy saciada. Quiero más de él. No permito que se relaje.

Agárrame del pelo. Cual cowboy en rodeo me cabalga sin freno a cuatro patas. ¡¡Ohhhh, Dios, me muero!!. Me escuece tanto. Me gusta tanto. Fóllame el culo. No te cortes. Me clava su estaca en ambos lados de forma alterna. Es lo más. Es formidable. Eres preciosa. Eres la hostia, tía. Sí, soy la hostia. Hoy ha sido tu noche de suerte. Goterones de viril sudor caen sobre mi espalda. Son refrescante lluvia de verano en mi piel. Azota mi trasero. Pellizca mis pezones. Le encanta. Y a mí. Largo rato perfora mis cavidades hasta que un nuevo clímax me eleva al espacio exterior.
Él quiere darme ya su esencia. No, aún no. Voy a hacer de ti un galán de primera.

Su trasero profanado por un gran vibrador de látex. Velocidad 5. Y mi boca engulle su miembro hasta el fondo. Ruge como un león. Qué placer inigualable. Nunca ha sentido algo así. Lo sé. Por eso deseo que conozcas ese arrebato, ese delirio. Mi hábil lengua mima la cima de su poder. Lo penetro y mamo intensamente hasta que el galán, ya de primera, explota dentro de mi boca con una riada de blanco magma, entre alaridos y juramentos de amor eterno. Toma, Pablo, bebe del cáliz de mi boca. Descubre el sabor de tu pasión. Y mi complaciente amante cae rendido sobre el blanco satén con el dulce regusto del amor en la garganta.

Casi al alba el galán de primera sale por mi puerta. Estoy saciada. Cinco polvos y cuatro orgasmos me avalan. Y su factoría lechera cerrada por defunción.
No quiero su teléfono. No quiero citas. Quizás nos veamos por ahí.
Quiero dormir con el olor del sexo salvaje en mi piel.
Es domingo. Son las 14.40 h. Recién levantada, escribo con un café a mi lado.
Luce un radiante sol y la mantis religiosa inicia un nuevo día tras una noche de cacería.
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PD. Os invito a tod@s a conocer y participar en mi blog de relatos eróticos. Mis textos y los de otros autores colaboradores están a vuestra disposición. Y si escribís relatos, poesía ó hacéis fotografía erótica, mi blog puede ser el site perfecto para mostrar vuestro talento al mundo. Sois bienvenid@s a bordo. Os espero !!

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Sexo con mi ex taxista 3Categoría: Sexo infieles

Por Rosa Angelica | 2014-05-03 11:19:52 | 0 comentarios

Hola lectores calientes... les tengo otra historia con mi amante ex taxista... quiero confesarles que son absolutamente reales...

Misael es un hombre alto, delgado, apuesto, se le nota por encima del pantalón el tamaño de su paquete... siempre lo desee cuando eramos amigos sin sexo... en una oportunidad me abrazo y fue tan fuerte que lo senti, hoy puedo asegurar que lo tenia parado, paradisimo... de haber sabido, se lo bajo y le hago una mamada para que acabara en mi boca como sucedio una de estas tardes en la que nos encontramos en el lugar de siempre...

me llamo y baje a la oficina... solo escucharlo me enciende y hace que mi mente vuele hacia el placer... ya iba mojada...

entramos y me tomo salvajemente besandome como loco, su lengua roza mi garganta... sus manos me soban como un vicioso sexual, me mete con facilidad los dedos por encima dle pantalon y roza mi clitoris que ya esta duro para el... su lengua pasa por mi cuello, baja a las tetas donde toma tiempo para hacerme pellizquitos... me dice palabras divinamente obscenas que me excitan mucho... "te gusta mi putita" "verdad que quieres que siempre te coja?" "dime que mas quieres, anda"...

le bajo el pantalon y me lo meto completo en la boca... hayyyyyy, como me gusta mamarselo... ese guevo grande, duro para mi solita... me lo meto, lo saco, le paso la lengua suave y duro... el lo goza y me lo hace saber... "cometelo todo mami" "hasta la garganta... ahogate con el"...

sus dedos metidos en mi vagina hacen lo que quieran... dos, tres, cuatro, el puño completo dentro de miiiiiiii... por la excitacion se lo mamo mas duro... mas y mas...

diossss Misael... que rico eres...

me pide que no siga porque lo hare acabar... me lanza en la silla y me mete su lengua en mi cuca... lengua y dedos... puedo sentir mis liquidos alli derramados todos... esto es el cielo misael.... sigue mi Rey, sigue...

Me voy.... me voy... y me mete la estocada con toda la mano y su lengua en el clitoris... que cosa tan riiiiica...

su guevo sigue duro... quiero hacerle sentir lo que el me hizo... me lo meto hasta la garganta como le gusta... quiero mamarselo y comermelo... le hago lenguita en la punta y me lo meto...sobo sus nalgas... el me besa salvajemente...sigo y sigo... el suda diciendome que ya se viene... que acabara en mi boca... que si quiero... claro que quiero probar todo... me lo hecha completo,siento como va descargandose su leche caliente y alli me la trago... un sabordivinamente extraño... primera vez que me tomaba la leche... con mi esposo no lo habia hecho en tantos años de union y me habia tragado la de Misael... el detiene mi pensamiento levantandome y besandome profundamente... tomo parte de su sabor... me abraza en silencio... solo la respiracion acelerada nos dice lo divino que hicimos...

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Teniendo sexo en un canta bar a tres pasos de la barraCategoría: Sexo infieles

Por Jerry Torres | 2014-05-02 23:56:47 | 0 comentarios

Mi amiga se llama Karen, a ella la conocí en un cine XXX muy cerca del Zócalo, cuando la vi por primera ves! yo subía las escaleras hacia la parte superior del cine, y ella se encontraba mamando le, la verga a un tipo, y me acerco par ver como lo hacia porque? Lucia unas caderas hermosas y en conclillas se veía hermosa mostrando su ano y raja.
Cuando termino se incorpora y le expreso que? Que rico mamas la verga? Y sorpresa me dice quieres una ufffff, se puede claro y tu novio no se enoja. Me responde no y aparte es solo mi amigo.
Me dio una mamada inolvidable fue algo riquísimo y al terminar intercambiamos núm. Tel.
Después de mas de un mes recibo una llamada y sorpresa era ella, y el solo recordar sus mamadas y sus nalgas me prendió muchísimo y concretamos cita para vérnos un viernes por la noche, y sin decir nada simplemente nos vimos y nos encaminamos aun hotel.
Y así paso durante 3 años, biendonos esporadicamente cada mes oh hasta 3 meses y solo para coger, hasta que una noche nos fuimos a bailar al canta bar de congreso de la unión.
Ahí bailando rugueton ella con una minifalda súper Chikita con tacones del #10 sus zapatillas, fue un inicio se una excitación riquísima en la cual, ella al momento de ponerse de espaldas, ya tenía mi verga al mil muy recta, con anidad de ya meterla en su vagina, y solo le digo no sigas porque aras que haga esto, poniendo mi dedo indice entre sus nalgas, y me dice hazlo, en verdad, contesta claro, ok pero no será comen dedo será con mi pn, y se lo repego me dice, hazlo, ufffff, en verdad si y lo hago, le digo ya para porque? Aras que lo meta, y me reta ah hacerlo, no me dijo dos veces lo hago y solo de escuchar la música y entrar mi pn y sentir lo empapado y envuelto con sus jugos fue una sensación esquicita y la adrenalina de tener gente a unos pasos de nosotros y la barra de igual manera, fue el resultado de tener un meta orgasmo los dos al mismo tiempo, atal grado que le escurrió hasta los tobillos, y antes de que sacara mi verga le pido que sea mi novia, me respondió que si, nuestra relación duro un años, el cual vivimos muchas expreciencias sexuales y muy atrevidas.
Saludos y espero les sea de su agrado y logren tener un poco de inquietud al leer mi relato y les sea de su agrado.

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