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Gabriela 5Categoría: Sexo infieles

Por Kolocsol | 2014-04-28 16:54:53 | 0 comentarios

gabriela 5

A don Cipriano se le dibujo otra de sus lujuriosas sonrisas en su cara, Gabriela por su parte solo le devolvió la sonrisa mirándole fijamente sus cariados dientes…
Gabriela, Una Adorable Mujer Casada 5
--Está bien reinita a esa hora estaré en forma puntual, iré a terminar unos asuntos y luego un trabajo, ya sabes que estoy medio apurado de dinero y apenas me desocupe me vendré rapidito para tu casa…
--Ok Don… yo le esperare con la cena lista, le respondió una Gabriela que hasta ella misma estaba extrañada por semejante invitación que le acababa de hacer al hombre que prácticamente se estaba riendo de ella y de su familia, pero que aun así le hacía sentirse una mujer plena y dichosa.
Una vez que los nuevos amigos íntimos se separaron, la rubia se fue rápidamente a su departamento para darse una ducha, cambiarse de ropas e ir a buscar a su hijo, ya estaba casi en la hora en que el niño salía del colegio, todavía podría llegar a tiempo calculaba.
Mientras se bañaba pensaba en todo lo ocurrido en la noche anterior, se preguntaba como ese viejo vulgar y ordinario la podía cambiar tanto hasta llegar al extremo de ser ella misma quien lo invitaba a su propia casa y en la ausencia de su marido.
Mientras enjabonaba su cuerpo recordó la tierna forma en que don Cipriano la había bañado esa misma mañana, y como luego se habían dedicado tan tiernamente a hacer el amor…””hacer el amor?””, se preguntó al instante la confundida hembra, pero que estupidez más grande era la que estaba pensando, el mecánico solo se estaba aprovechando de ella y de su lamentable situación de haber caído casi por estúpida en la infidelidad, si lo había invitado a su departamento era solo porque ahora lo veía como un amigo, se conformaba a medias por la tremenda equivocación que nuevamente acababa de hacer.
En completo silencio y muy pensativa se dispuso en ir a retirar a su hijo.
Estaciono su camioneta a un par de cuadras de donde estaba el colegio del niño, caminaba “nerviosamente tranquila”, extraño estado para una mujer supuestamente seria y casada.
Iba vestida con unos ajustados pantalones de mezclilla que mostraban y dibujaban claramente las infernales curvas de su femenino cuerpo, y con una exquisita blusa que se ajustaba en forma perfecta a las curvas de sus carnosas pero perfectas caderas.
Nuevamente y sin darse cuenta sus pensamientos estaban puestos en don Cipriano, que locuras hacían ellos cuando estaban solos, pensaba y reía, ahora cayo en cuenta que esta misma mañana había sido la primera vez en que ella se había comido el semen de un hombre y quien lo iba a pensar que sería el del mecánico caliente que había conocido solo hasta hace poco tiempo, y volvía a reír al pensar en sus recientes experiencias junto al obeso hombre.
Como al mismo tiempo en que avanzaba, una hermosa sonrisa se reflejaba en su cara de finas facciones, a la vez que un suave viento de medio día le desordenaban sus rubios cabellos recién lavados y perfumados, haciéndola ver aún más apetecible para los ojos de cualquiera que tuviese la suerte de admirarla.
Gabriela no sabía de qué se reía pero la situación era esa, este día estaba y se sentía muy feliz, además que esto de volver a encontrarse con don Cipriano para esta misma tarde y en su casa, la hacían sentirse casi una adolescente en sus primeros y secretos amoríos.
Pero a pesar de estar en este tan agradable estado de ánimo, no dejaba de recriminarse por estar jugando casi con fuego, --Pero que estás haciendo Gabriela, como se te ocurre traerlo para tu propia casa, se decía la rubia, para luego contestarse ella misma,…--Bueno, esto serviría para que don Cipriano no la estuviera molestando para su casa en el transcurso del fin de semana en que ella estaría con Cesar su marido, así que estaba bien como lo había acordado con el viejo, se justificaba, ya que ella lo hacía por el bienestar de su familia, además que ahora sí que le iba a responder a su marido como solo a él le correspondía, lo del mecánico era solo un trato, se volvía a justificar.
La tierna imagen de su pequeño Jacobo la sacaron de sus pensamientos, el niño la esperaba impaciente pegado a la reja del colegio, aunque su madre solo se había atrasado en cinco minutos para el pequeñín esto era una eternidad…
--Mami… Mami!!, gritaba mientras que con verdadera felicidad se lanzaba a los brazos de Gabriela quien lo recibía con las mismas muestras de cariño y alegría en que le saludaba su hijo.
Una vez que Gaby y Jacobo ya estaban subidos en la camioneta, y después de charlar de cómo había estado el colegio, la rubia sorprendió a su pequeñín con una grata sorpresa para el…
--Quieres ir a comer pizza?… le pregunto con un gesto de malicia en su cara ya que ambos sabían que a su padre no le gustaba que el niño comiera comida chatarra.
--Si! Si!, gritaba el feliz querubín que estaba por cumplir los 5 años…--Sii… iremos a comer pizzaaa!!, bravoo!!,…continuaba vociferando…
Gabriela manejaba tranquila, mientras su hijo iba jugando con unas pequeñas figuras de Pablo y Tyron de los Backyardigans. La casada pensaba en como tendría que explicarle a su hijo que para esa misma tarde cenarían con don Cipriano, ella estaba segura que Jacobo aun debía recordarlo.
Luego de una agradable merienda junto a su hijo lo llevo a los juegos de una plaza, lo veía jugar contento y feliz en compañía de otros niños, el chico se subía una y otra vez al resbalin. Mientras ella lo esperaba sentada en un banco, pensaba en lo que se venía para esa misma tarde, sabia en el fondo de su ser que lo estaba haciendo mal, pero había algo que la animaba a seguir.
Veía a los padres de los otros niños que parecían disfrutar tanto como sus hijos al verlos jugar, pero sabía que su situación era distinta, ella había llevado a su hijo solamente por los remordimientos de conciencia que sentía por lo vivido en la noche anterior y por la estupidez que estaba a punto de hacer nuevamente para esta misma noche y en su casa en donde otra vez estaría presente su pequeño. Pero no tenía más alternativa, si quería estar el fin de semana tranquila sin que don Cipriano la molestara y con esto no alterar la sana convivencia familiar, le daría por adelantado lo que él quería, todo por su familia pensaba la infiel mujer.
Por un momento pensó en ir nuevamente a dejar a su hijo donde la vieja pesada de su suegra, pero Gabriela sabía muy bien en lo “mal pensada” que era ella, así que desecho esa posibilidad, luego pensó en Lidia su amiga, pero no estaba para andar dándole explicaciones a nadie, por lo que luego de darle varias vueltas al asunto y al ver que Jacobo venía a sentarse junto a ella se decidió que lo mejor era explicarle la situación a su hijo.
--A qué hora nos vamos mami, le pregunto Jacobo con sus cachetes colorados debido al agitado estado en que se encontraba después de haberse subido una y otra vez a los juegos.
--Cuando tú lo quieras cariño, pero descansa un rato mira como estas de cansado, le decía su bella madre mientras lo acercaba a su protector regazo y le acariciaba maternalmente sus rubios cabellos como si lo estuviera peinando, lo hacía con la misma ternura en que lo había hecho la noche anterior con los gruesos y canosos pelos de don Cipriano.
La casada e inescrupulosa mujer ni siquiera era consiente que ya estaba llegando al descaro de mentirle a los suyos para encubrir sus agradables bajos instintos de zorra al cual la estaba convirtiendo un desmadejado viejo que trabajaba de mecánico .
Gabriela pensó en que este era el mejor momento para hablar con su hijo…
--Jacobo,…la rubia lo pensaba para poder llegar de la mejor forma al entendimiento del niño…--Recuerdas a ese señor que la otra vez nos visitó en la casa?.
El pequeño se demoró un momento para responder…
--Cual señor?...Mmmmm…ahh ya se! ya se!, el señor gordooo, al que le gusta jugar contigo!, le contestaba el chico, feliz de que él lo haya podido recordar…
--Si, ese mismo, le dijo su madre un poco risueña por ver la forma en que se expresaba su hijo hacia don Cipriano. Gabriela intentaba medir bien sus palabras para que esta conversación con el niño fuese lo más normal posible y no levantar sospechas, --Lo que pasa hijo es que ese señor ira hoy nuevamente a la casa y cenará con nosotros…
El niño al escuchar lo que le decía su madre, se quedó callado por un rato, en su mente infantil buscaba por todos los medios entender el por qué su mami le decía algo tan desagradable para él, ya que se acordó en el acto de como hace un tiempo ese señor se había encerrado con ella en el dormitorio en que dormían sus padres, y de los extraños gritos de ambos al estar divirtiéndose en un extraño juego al que no lo habían querido invitar, la inusual noticia lo había hecho molestarse, ya que el recordaba muy bien que su madre le había dicho que ese señor ya no iría más a la casa.
--Tú me prometiste que ya no iría más, le respondió secamente el niño…, --No quiero que venga a cenar con nosotros, le dijo con su vocecita taimada, como el niño mimado que era…
Gabriela que sabía muy bien como embaucar a su hijo le respondió…
--Y si yo te prometo que mañana iremos a los juegos mecánicos, aceptarías que ese señor me vaya a visitar hoy?
Al pequeño se le ilumino su carita de gozo con solo imaginarse subiéndose a los caballitos mecánicos, además de otros juegos en que también se subiría, por lo que el enojo se le esfumo casi al instante, para luego comenzar a gritar eufóricamente…
--Si!...si!... si!!, iremos a los juegosss!!
--Pero nene recuerda, tienes que portarte bien y no estar enojado conmigo porque ese señor me viene a visitar, lo prometes?
--Lo prometo!! Lo prometo!!, Exclamaba el querubín…
--Y lo último, le explicaba su madre, --Recuerda biennn, al igual que la otra ves… nadie!, pero absolutamente nadie!!, se debe enterar que ese señor nos visita cuando tu padre no está en la casa, sobre todo tu abuela Romina, me entiendes bien cariño?
--Si, si…mami ya entendí! Ya entendí!!…y a qué hora iremos a los juegos…
--Iremos en la tarde, le dijo Gabriela a su hijo, otorgándole un encantador beso en la frente para luego caminar hacia donde estaba estacionada la camioneta.
La rubia e infiel mujer, apenas llego a casa con su hijo, lo dejo viendo dibujos animados para ella dedicarse a repasar la casa, cocinar y como a su vez no supo porque razón cambio las sabanas de la cama matrimonial en donde el día anterior había tenido un escarceo amoroso con su marido, como así mismo se dio a realizar un prolijo aseo a su pulcra habitación de casada.
El pequeño Jacobo miraba televisión mientras veía de reojo como su madre después de haberse dado una ducha y de haber estado por un largo rato encerrada en el baño, ahora salía de su habitación engalanada con un apretado vestido color negro que se ceñía exquisitamente a su deleitable cuerpo de Diosa y que le llegaba hasta la mitad de sus torneados y dorados muslos, con medias también transparentemente negras, tal como se vestía ella cuando solamente salía con su padre, además se daba cuenta que al parecer estaba muy apurada por la forma en que se arreglaba, la vio que con su cabeza ladeada se ajustaba unos hermosos aros de oro, obviamente el pequeño no sabía ni entendía de estas cosas, pero aun así le llamaba la atención ver como su madre parecía estar pendiente y totalmente nerviosa, de que en cualquier momento llegaba la tan extraña visita, hasta que el niño no aguanto más y le pregunto…
--Mami, y por qué mi papi y la abuela Romina no pueden saber que a ti y al señor gordo les gusta jugar juntos?, Gabriela lo escuchaba un poco apenada y pensaba en que responderle al niño, hasta que de pronto se le ocurrió algo que podría ser convincente…
--Porque somos amigos! y si ellos supieran que yo juego con ese señor se enojarían conmigo, el niño se quedó pensando, la casada y engalanada madre esperaba la segura pregunta que vendría a continuación ya que sabía que su hijo estaba en la edad de preguntarlo todo…
--Pero porque ellos se enojarían contigo?...
Gabriela sentándose a su lado y con verdaderas muestras de amor maternal se puso a explicarle y mentirle a su propio hijo,
--Recuerdas a tu amiguito Jorge…
--Sí... Si lo recuerdo, Jorgitooo!, él es mi súper mejor amigoo!!
Gabriela se sentía avergonzada por estar prácticamente timando a un niño de solo 5 años (estaba por cumplirlos) y que más encima era su mismo hijo, pero ella tenía que tomar sus resguardos si es que quería que todo lo de ella con don Cipriano resultara bien y así, ella cual heroína, salvaría su matrimonio en crisis… La casada continuaba justificándose lo injustificable…
--Pues bien mi nenuco, acuérdate que a tu padre no le gusta que tu juegues con Jorgito, por ser de otra condición distinta a la nuestra, y tú sabes que a mí no me importa eso e igual te llevo a la plaza para que puedas jugar con él, y entre nosotros acordamos que no se lo diríamos a nadie, lo recuerdas?...
Y en efecto, a Cesar no le gustaba que Jacobo tuviera otro tipo de amistades, ya que la familia del otro niño eran más humildes que ellos y temía que esto pudiera afectar en la futura formación de su hijo, situación que a Gabriela no le importaba mucho, ya que ella tenía otro tipo de educación, muy distinta a la de Cesar.
Ahora la rubia esperaba la reacción de su querubín quien seguía procesando lo que su madre le había explicado y llegaba a la conclusión que era verdad, a su padre no le gustaba que a veces el jugara con otros niños…
--Entonces a mi papi no le gustaría saber que tú juegas con ese señor…porque él es más pobre?…
--Si cariñooo!! …Algo parecidooo!!, le contesto Gabriela quien se sonrojo al instante con la inocente respuesta de su hijo y por qué este inconscientemente le recordaba seguidamente la ocasión en que ella se había acostado con don Cipriano y ambos le habían dicho al infante que ellos solo estaban jugando en la habitación matrimonial, pero se sonrojó aún más con la siguiente pregunta del pequeño…
--Y hoy vas a jugar con el señor gordo encerrada en tu habitación…?, la cándida mirada del niño la inquietaban y le incomodaban, Gabriela había quedado perpleja con las preguntas que le hacia su hijo, no sabía que decir, hasta que intentando tranquilizarse le contesto muy avergonzada pero descaradamente…
--A lo mejor jugaremos un ratito… pero tú no te preocupes, porque si lo hacemos será cuando tú ya estés durmiendo. El niño ya no estaba contento con todo esto, que pesados eran ellos dos, ponerse a jugar cuando el ya estuviera durmiendo, de seguro que lo hacían para no dejarlo jugar a él, pero no importa pensaba, seguro que sus juegos eran fomes y aburridos…la dulce voz de su madre lo saco de sus pensamientos, --Y por último te voy a pedir otra cosa mi amor, le dijo la rubia a su hijo un poco más serenada e intentando desviar la incómoda sesión de preguntas al cual estaba siendo sometida por la inocencia de su nenuco…--Desde hoy en las oportunidades en que ese señor nos visite, tú le deberás llamar “Tío Cipriano”…
Cuando Jacobo estaba a punto de ponerse a reclamar del por qué tendría que llamarlo tío, sintieron unos fuertes golpes en la puerta del departamento, Gabriela se puso de pie y muy femeninamente movió sus piernas y muslos enfundados en la fina seda negra, para caminar rápidamente en dirección al baño a mirarse al espejo y así darse los últimos retoques en su alisado cabello rubio y a la vez que estiraba su exquisito vestido negro que dibujaban a la perfección todas las curvas que poseía en su despampanante y endiablado cuerpo, ya se disponía en ir a recibir a su nuevo amigo, con el cual nuevamente ella estaba dispuesta a amancebarse.
Los fuertes golpes en la puerta continuaban, Jacobo se preguntaba por qué su madre se demoraba tanto en ir a abrirle al tío Cipriano, hasta que la casada sintiéndose ya segura de ser ella la dueña de la situación fue a recibir a su amante.
Mientras tanto afuera del departamento, don Cipriano esperaba que le abrieran la puerta, ya se estaba comenzando a desesperar por la demora, por un momento pensó en que la culona de Gabriela ya había comenzado con sus extrañas mamadas de sentir remordimientos cada vez que ellos se juntaban para follar y cuando ya estaba a punto de comenzar a patear la puerta, sintió que alguien la abría desde adentro, una vez que esta estuvo abierta y al ver el escultural cuerpo de su rubia Diosa enfundado en aquel endiablado vestido negro, no se aguantó las ganas de tomarla con fuerzas para darle un beso en la boca, por lo la casada rápidamente le corrió la cara diciéndole…
--Jijijijiji, espérese don que esta mi hijo adentro, jijijii,… ya déjese… que nos puede ver algún vecino jijiji, decía y reía nerviosamente al sentir las insistencias que hacía el desesperado viejo por apoderarse de sus labios…
--No sabes cuánto te eche de menos tetona!! , le decía el mal hablado hombre en su desesperación por apoderarse de su sensual boca… --Solo fueron algunas horas pero para mí fue como un mes entero se sinceraba el sucio mecánico…
Una vez ya dentro del departamento, Gabriela se pudo dar cuenta en las condiciones en que se presentaba su amante, venia todo sudado y hediondo, su gruesa humanidad embutida en un típico overol de mezclilla que alguna vez había sido azul, ahora estaba todo manchado con gruesas capas de grasas, aceites y de todo lo que tuviera que ver con trabajos mecánicos, con unos gruesos zapatos de cuero y con caña, de esos que tienen punta de fierro y para coronarlo su característica caja de herramientas bien agarrada de una de sus gruesas y tiesas manos que también eran de mecánico…, la curvilínea casada lo miraba y lo estudiaba en forma calientemente fascinada… sencilla y definitivamente se lo quería comer.
--Hola tío Cipriano…, la aguda vos de pito de Jacobo los saco a ambos de aquel estado de ensoñación ya que el viejo también miraba embobado el portentoso y femenino cuerpo de su mujer, devorándosela con su caliente mirada…
--Hola mocoso!!…le saludo el hombre que no tenía tino ni siquiera para hablarle a un niño, --Como te has portado?...te has comido toda la comida?, le preguntaba don Cipriano con su gruesa voz, intentando decir algo sin tener que cagarla, Jacobo solo respondió asintiendo afirmativamente con su rubia cabecita.
En esto la casada se fijó que el vejete traía también una mochila grande, la cual había quedado tirada en el piso al momento en que ella abrió la puerta, el viejo la recogió y se fue asentar al sillón en donde se encontraba Jacobo…
--A ver niño…como me dices que te llamas?, le pregunto el grueso hombrón a la tierna y debilucha figurita del crío, Gabriela solo los miraba extrañada, quería ver que se traía don Cipriano entre manos…
--Jacobo!, respondió el pequeño con su infantil vocecita…
--Muy bien Ja-co-bi-to, le dijo esto último en forma sarcástica, --Te traje unos regalitos para que seamos amigos y que te servirán para que te vayas convirtiendo en todo un macho como yo!! Jajaja!! párate en frente mío…
El niño al escuchar la palabra regalos se levantó como resorte para posarse al frente de ese señor feo y gordo, así lo veía el pequeño…
Don Cipriano abrió su mochila al frente de los ilusionados y expectantes ojos del chico, quien vio cuando el viejo saco un deportivo gorro con visera de colores entre rojo y azul que tenía un extraño escudo, fue el mismo viejo quien le puso el gorro al niño que miraba en forma expectante a su madre por aquellos raros regalos que le traía su amigo, después vio cuando saco una camiseta más extraña aun, con los mismos colores del gorro que traía un numero 10 y con una letras que si el pequeño hubiese sabido leer de corrido hubiera leído perfectamente algo parecido a M-E-S-S-I.
Don Cipriano los quedo mirando a ambos, madre e hijo, mostrándoles todos sus dientes cariados y parte de sus encías desdentadas, para que pusieran atención en la última parte de su regalo, diciendo…
--A ver niño párate más atrás, Jacobo obedeció en el acto…
Los ojos de Jacobo se abrieron como platos cuando vio que el tío Cipriano sacaba de su mochila una reluciente pelota de futbol y se la lanzaba con fuerza hacia donde estaba el, quien al recibirla en su cuerpecito, Jacobo se fue al piso con balón y todo, Gabriela corrió asustada a pararlo y para comprobar que no se hubiera hecho daño, pero vio que Jacobo reía feliz con el regalo que le había traído su tío.
--Así aprenderás a jugar al futbol!, y cuando seas grande te iras a jugar a las Europas!, y como yo con tu madre seremos los dueños de tu pase nos haremos millonarios!!…jajajaja!! Reía a carcajadas el horrendo y ordinario hombre quien miraba al niño y a la mujer al mismo tiempo en que decía sus planes que lúdicamente tenia para el niño…
Gabriela al notar lo entusiasmado que estaba su hijo con los espectaculares regalos que le había traído su amante, y ver como este corrió a su habitación para ir a atesorar sus nuevas posesiones, la casada aprovecho para ella poder estar a solas con don Cipriano, y ya un poco más relajada se dispuso a hablar con él, así que luego de servirle un refresco se fue a sentar junto a su viejo…
--Como le fue en sus trámites, le consulto la apetecible mujer rubia al horrible mecánico quien se estaba empinando un vaso de Coca-Cola con hielo que le habían servido…
--Bien nalgona!, hoy vendí mi auto y aproveche de hacer un trabajito así que aquí está tu dinero, le dijo a la vez que le estiraba los billetes que le había dado la rubia el día anterior y que en un principio eran para pagar el motel.
El desmadejado hombre lo único que buscaba con esta devolución y con los regalos del niño era congraciarse con la infiel casada, ya que si hubiese sido otra la situación ni por nada del mundo le hubiera devuelto el dinero, ni hubiese hecho regalos, pero como había vendido su auto, con estos pequeños gestos sabía muy bien que seguiría acortando trecho y distancia entre él y Gaby.
--Pero comooo? Preguntaba una incrédula Gabriela quien ya había dado por perdido aquel dinero, --Me está diciendo que vendió su auto? …Y porque?, le seguía consultando extrañada, ya que no se explicaba la apresurada venta del vehículo del hombre…
--Pero si ya te dije culona!, muy pronto me iré de la ciudad y necesito recursos para poder empezar de nuevo, además que el cacharro ya estaba viejo, y sé que estableciéndome con un pequeño taller pronto me podré comprar otro, hasta uno nuevo quizás, jajaja!!.
--Y su esposa se ira con Usted? Preguntaba la intrigada rubia…
--Nooo!!, me voy solo, el mecánico también se preguntaba de porque ahora le empezaba contar pormenores suyos a esa pendeja rubia y de culo exquisito,-- Tuve algunos problemas… y me quede con algunas deudas y ahora estoy en aprietos…pero ya basta de tanta pregunta!!, necesito saber dos cosas, a qué hora me sirves la cena y a qué hora se acuesta el niño!!, jajajaja…
Gabriela capto al instante los motivos que tenía el viejo amachado por saber a qué ahora se dormía el pequeño, por lo que muy risueña y coqueta le contestó…
--Jijiji!!, hay Don! no sea tan apurón además que yo solo lo invite a cenar, jijiji…, reía nerviosamente ya que sintió las tiesas manos del viejo que ya recorrían sus muslos y por lo ásperas que las tenía ya le había corrido varios puntos a sus finas medias negras…
--Lo tengo claro pendeja!!, lo que pasa es que hoy voy a pedir el mismo menú que me serví anoche, jajajaja, reía burlonamente, a la vez que se le iba metiendo y apegando por las curvas de su figura…
--Hay no como cree, no piensa que de pronto le podría caer mal servirse tanto del mismo plato, jijiji…
--No lo creo tetonaaa!, le decía el feo mecánico en forma furiosamente apasionada y ya enterrado en la fragancias de su cuello y rubios cabellos, con sus manos recorriéndola por diferentes partes de su endiablado cuerpazo, --Yo sería capaz de estar cogiendo contigo por toda una eternidad, no sabes cómo me caliento cuando estoy tan cerca de ti mamasotaaa!, y si no fuera porque está el niño y por qué hoy día no hiciste una de tus mamadas, ahora te estaría culiando como a una perra en la misma puerta de tu casa, mamitaaa!!
Solo basto esto para que el acalorado temperamento de la infiel mujer se encendiera, cuando don Cipriano nuevamente buscaba su boca se encontró con los complacientes y semi abiertos labios de Gabriela, quien se fundió en un apasionado y calentón beso en el mismo sillón que solo hace pocas semanas compartía felices tardes familiares con su ya casi olvidado marido, pero aunque la rubia estaba más que entusiasmada con la visita de su nuevo amigo, esta no dejaba de estar pendiente de su pequeñín, pues no quería que este la sorprendida besándose con don Cipriano, ya que no sabría qué explicación darle, además que el pequeño nunca entendería que ella se estaba sacrificando por el bienestar familiar…
Fue la casada quien se separó del atracón…
--Yaaa donnn!!, calmeseee jijiji, no ve que puede venir mi hijo, jijiji…
--Es que no me aguanto reinita, prométeme que después que se acueste el niño me darás mis besitos, te sacaras la ropita y luego me abrirás tus piernas!, Gabriela captaba y se daba cuenta que el viejo venia más relajado y que incluso ahora estaba casi solicitando su consentimiento para poder tener sexo con ella y no como en otras ocasiones en que casi la había forzado para hacérselo, aunque en ningún caso a ella le había molestado, pero esta novedosa faceta en su relación con el hombre, también le gustaba tanto como las otras, por lo que no lo dudo para oponer una coqueta y leve resistencia a las pretensiones de su macho…
--Jijiji, ay don y no se supone que usted ya debería estar cansado,… después de lo de anoche y con todo el ajetreo de hoy, ya debería haber caído a la cama, jijiji, le decía mientras que ella ya se había parado y se había corrido hacia atrás de un sillón en señal de protegerse de las calientes ansias de don Cipriano…
--Mira culona!, no te hagas la difícil porque yo sé que a ti te encanta que te metan la verga, le decía el asqueroso hombre, quien ya se estaba comenzando a enojar al ver que la rubia se estaba haciendo la importante, --Y sobre todo si es grandota como la mía, además que tengo que aprovechar… ya que a lo mejor adelantare mi viaje…
A la casada, al escuchar que el hombre pretendía adelantar su viaje, bruscamente se la cambiaron las facciones de su cara, esa rara mezcla de felicidad y entretención desaparecieron apenas escucho esto último, para adoptar un semblante serio y como de preocupación, al mismo tiempo que pensaba para sí misma que como a él se le ocurría adelantar su viaje si ellos tenían un trato por un mes completo y recién llevaban solo una semana.
Pero a la ves la rubia meditaba muy a su pesar que esta situación a lo mejor le podría favorecer al estado de su quebrantado matrimonio, así que con muchas dudas e incertidumbre le contesto…
--Está bien! Lo dejare que me lo hagaaa!… pero será una vez que mi hijo ya este dormido y le voy a pedir dos cosas, al mecánico ya se le había puesto una cara de lujuriosa felicidad al escuchar a su Diosa que se dejaría usar nuevamente en la cama en que ella dormía con su marido. El viejo seguía escuchando a la vez que recorría con morbosa mirada cada centímetro de sus endemoniadas curvas que se le remarcaban con ese exquisito vestido negro, --La primera es que como hoy lo haremos de nuevo, por favor no me vaya a molestar entre sábado y domingo ya que estaré ocupada con mi marido, y la segunda es que por si alguna razón mi hijo se llegase a despertar no me haga problemas para dejarme ir a atenderlo…
--Tratooo!! Contesto el mecánico quien ya se sentía excitado por lo que muy pronto se venía,--Antes de cenar necesito que me prestes tu baño pendeja! necesito lavarme y refrescarme un poco…
--Claro, pase está ahí al fondo, le apunto la contrariada mujer,
Don Cipriano entro al baño que la rubia compartía con su familia, al mecánico le llamo la atención la extrema limpieza y lo aromático de este, mientras miraba y estudiaba la gran cantidad de rosados frascos de cremas, lociones, perfumes y todo lo que tuviera que ver con maquillaje y acicalamiento femenino, se sintió feliz de ser el quien se beneficiaba sexualmente y que también hacia disfrutar a la hembra dueña de todos aquellos mujeriles artilugios, pero al momento de querer dar el agua de lava manos se dio cuenta que de la llave no salía nada del vital elemento, por lo que un poco molesto llamo a la rubia…
--Gabriela, que pasa con la llave del agua!!, la rubia quien había acudido en el acto le dijo…
--Disculpe Don, lo que pasa que está en mal estado, y agachándose muy delicadamente estiro su manita hasta donde estaba la llave de paso para accionarla, el viejo miraba consternado la operación que hacia la rubia…
--Y que son esas mamadas culonaa!!, le dijo haciéndole ver su molestia…
--Lo que pasa Don… es que no hemos encontrado un buen Técnico para que la repare…
--Y por qué tiene que ser un Técnico?, le contesto totalmente enojado, --A caso en esta casa no hay un hombre!! Terminando de decir esto último salió del baño muy molesto para ir a buscar su caja de herramientas. Cuando ya estuvo de vuelta, la rubia vio como con una gran llave de fierro se agachaba y se ponía a trabajar con cara de enojado, en la reparación de algo que no le correspondía a él, y que el verdadero responsable de que esto estuviera funcionando no había sido capaz de solucionarlo, era lo que pensaba la curvilínea casada.
Mientras don Cipriano terminaba de reparar las llaves del baño Gabriela, se fue a la cocina para tener todo listo a la hora que el hombre ya estuviera desocupado.
Una vez que ella ya estaba con todo preparado lo fue a mirar para ver si necesitaba algo, lo observaba y lo veía todo traspirado tirado en el suelo concentrado en cambiar piezas, y a la vez se maravillaba cuando casi en forma automática el rudo hombre estiraba una de sus gruesas manos a su caja de herramientas para tomar increíblemente justo lo que el necesitaba sin ni siquiera mirar antes. Este hombre sí que sabía lo que hacía!!, pensaba Gaby para sus adentros.
Gabriela viendo que don Cipriano estaba ensimismado y absorto en las reparaciones de llaves y cañerías se dio a estudiarlo, se fijó en sus manos ennegrecidas por la grasa en que untaba cada pieza que cambiaba, le veía su prominente panza que parecía querer reventar el overol, su azulada mirada siguió bajando hasta llegar a la altura donde se escondía esa gran verga que tanto la había hecho gozar como loca solo la noche anterior, cuando la miraba por encima de la tela de mezclilla y ya se la imaginaba perfectamente acomodada, escucho la aguardentosa voz del vejete que le decía…
--Agárrame la herramienta pendeja…
La rubia sin pensarlo dos veces se agacho y una vez que comprobó que Jacobo no estaba cerca de ellos, se lanzó a dos manos a agarrarle la verga a don Cipriano por encima del overol, cuando sus delicadas manos hicieron contacto con esta la sintió distinta, estaba blanda pero igual de deliciosa, se decía para sí, era como un grueso nervio en estado de relajación el que estaba sintiendo, se la sentía grande y se la imaginaba igual de poderosa, pero la gruesa voz del mecánico la sacaron de sus planteamientos…
--Pero que mamadas está haciendo señora Guillen!!, jajaja…si yo me refería a esta otra herramienta, jajaja…
Gabriela levanto su vista en el acto y vio como el mecánico aún estaba con su mano estirada en señal de querer pasarle una llave francesa…
--Ohhh!!, disculpe Don! …es que yo no sabía!…yo creí que!…yo pensé que!…Donnn…disculpemeee…!!
--Jajaja!!, no te preocupes culona!, jajaja!! Yo ya se dé lo muy zorra que eres para tus cosas, Jajaja!!, y sé que ya no te aguantas para que te de mi verga, jajajaja, así que tranquila ya la tendrás, jajja, que puta que eres, jajaja, que putaaa!!, seguía burlándose el mecánico mientras ya comenzaba a guardar sus herramientas…
Una vez que termino de reparar y comprobar que ya todos los artefactos funcionaban con normalidad, el viejo le dijo a su mujer,
--Estamos pendeja!, ahora creo que me voy a duchar…préstame una toalla mira que estoy traspirado como caballo…
--Espérese Don!, que le voy a calentar agua en una olla para que se saque esa grasa de las manos…
Don Cipriano miro el calefón (calentador de agua) y luego quedo mirando a la rubia como si esta lo hubiese insultado,
--Que me estás diciendo tetonaaa?...
Gabriela media asustada y media divertida le contesto…
--Es que íbamos a pedirle a la misma persona que arreglaría las llaves que le diera una miradita al calefón, ya que este sencillamente no encendió más, jijiji…
Don Cipriano solo tomo aire y dijo algo que no se lo entendió pero que era en alusión al dueño de casa…
--Y desde cuando que no funciona, le pregunto a la casada, a la vez que ya lo estaba abriendo y metiéndole mano con su gran llave que al parecer de Gabriela esta servía para todo lo que el viejo quisiera arreglar o reparar…
Ya una vez que había terminado, don Cipriano se dio una ligera ducha con agua helada, para luego vestirse con el mismo overol de mezclilla el cual le devolvió todos sus olores a trabajo de hombre y de mecánico, este solo se lo puso hasta la altura de su gruesa cintura, dejando a la vista todas sus anchas espaldas, su panza peluda y pecho al desnudo, la rubia estaba encantada…
Mientras ya estaban sentados a la mesa y cenando, con Jacobo en un extremo, don Cipriano y Gabriela juntos y al costado de esta, el viejo se las quiso dar de simpático con el niño consultándole…
--Y dime niño… te gustaron tus regalitos?
--Si tío, me gustaron mucho…lo malo es que no tengo con quien jugar…
--Si pero debes tener algún amigo por ahí para que lo convides a jugar…o lleva la pelota al colegio, cuando yo era niño era el que hacia todos los goles…jajaja!
Gabriela no podía dejar de sonreírse con aquella atípica conversación que se llevaba en su mesa, además que imaginaba a don Cipriano de niño, y esto más risa le causaba, pero de pronto fue sacada de sus pensamientos por la exaltada voz de su hijo…
--Ya sé!...Ya see!!, grito de pronto el pequeño por una idea que se le acababa de ocurrir, --Después que cenemos podríamos bajar al patio y yo jugaría con usted…le invitaba un entusiasmado Jacobo al amante de su madre…
--Jajaja, no es mala idea niño, pero me temo que por esta vez no podrá ser, mira que ya estoy comprometido para jugar con tu mami, jajaja…
--Y a que jugaran??, consulto molesto ya que confirmaba nuevamente que ellos dos se pondrían a jugar y a él otra vez lo dejaban a un lado…
--Pusss, tú ya sabes chamaco jugaremos a los caballitos…jajaja…a tu mami le encanta hacerla de yegua y que se la monten…el caliente mecánico se aprovechó de la situación, ya que la rubia no podía decirle nada y hablaba a sus anchas y en doble sentido, Gabriela a pesar de esto solo se sonreía y sonrojaba con las salidas palabras de don Cipriano, en parte tenía algo de razón se conformaba…--Y para que te digo lo buena que es cuando se pone galopar y a cabalgar…es una jugadora muy buena, jajaja, toda una campeona en este tipo de juegos, jajaja!!
--Y yo puedo jugar con ustedes?, consulto el niño…
--Jacobo!!, intervino la rubia un poco preocupada…-- Yo ya te dije la vez anterior!, estos juegos son de adultos, y recuerda que mañana iremos a los juegos mecánicos,…
Don Cipriano que estaba atento a lo que estaba pasando en la mesa familiar de la familia Guillen, quiso continuar con su tarea de mancillar el honor de la rubia madre…
--Y dime niño… te gustaría tener un hermanito, con el podrías jugar todo lo que quisieras?, le pregunto esto poniendo una de sus gruesas y tiesas manos en uno de los poderosos muslos de la mujer. El pequeño tras pensarlo por unos segundos contesto totalmente entusiasmado…
--Si, si, si yo quiero tener un hermanito!!, exclamaba levantando una cuchara mientras vociferaba…
--Jajaja, solo tienes que pedírselo a tu mami y ella te lo hará esta misma noche, jajaja, vamos que esperas pídeselo…le decía el miserable mecánico en forma burlona…
--Mami!... Mami!!, yo quiero un hermanito, vamos hazme un hermanito, le pedía el niño inocentemente…
--Pero hijo..no se…yo no puedo…no se…, Gabriela no sabía que decirle a su propio hijo que continuaba solicitándole la idea que le había dado su tío Cipriano…
--Vamos señora Guillen…, intervino el caliente y degenerado hombre quien en este minuto y amparado por el largo mantel de la mesa, ya su mano iba en dirección de tomar posesión del perfumado tajito de Gabriela, a la vez que animaba a la rubia a que se comprometiera con lo que candorosamente le estaba pidiendo su retoño--Dele en el gusto a su hijo y dígale que esta misma noche le hará un hermanito…
Gabriela al sentir los gruesos dedos del hombre hacer contacto con su vagina, y al verse presionada por la insistencia del querubín, no supo por qué razón le contesto a su hijo…
--Está bien cariño…hare todo lo posibleeee….
--Si, si, voy a tener un hermanitooo, gritaba el niño mientras se paraba de la mesa y con una manzana en la mano se iba a sentar al sillón para ver Televisión dejando a su madre y al tío solos en la mesa…
Don Cipriano al escuchar la respuesta de su mujer y al mismo tiempo de estarse ella dejando manosear en la misma presencia de su hijo, determino que la calentura de Gabriela estaba llegando a límites intolerables, por lo que por ahora la dejo tranquila y se dedicó a cenar ya que estaba seguro que si la seguía calentando terminaría fallándosela en la misma mesa en la cual estaban cenando.
Luego de un rato fue la rubia quien dio inicio a una nueva conversación entre ellos…
--Ay Don!! No se tenía para que molestar en reparar las llaves y el calefón, además que ni siquiera se ducho con agua caliente…
--Pero tenía que repararlo pendeja!, yo no puedo permitir que mi mujer se esté bañando con agua helada o calentando agua en tiestos, para eso ahora me tienes a mí, le dijo con cara de enojado y con su boca llena ya que estaba concentrado en un gran trozo de carne que se estaba zampando…
Gabriela lo miro casi con ternura por haber escuchado tan encantador alago por parte del viejo, pensaba que aparte de haber hecho reparaciones en su casa, también se había mostrado muy atento con su retoño al traerle tan bonitos obsequios y le encantaba lo último dicho por el: “yo no puedo permitir que mi mujer se esté bañando con agua helada o calentando agua en tiestos, para eso ahora me tienes a mí…”,--Pero pronto ya no estará, pensó nostálgicamente la casada, a la vez que fue asaltada por ese extraño estado de romántica poesía… sentía en su estómago esa rica sensación de cosquillas, esa hermosa sensación de mariposas…
A continuación cuando Gabriela escucho que el viejo daba un fuerte eructo en señal de ya estar opíparamente satisfecho, y al sentir en sus fosas nasales las hediondeces estomacales de su amante, noto que este ya había terminado de cenar por lo que la contienda cuerpo a cuerpo que se llevaría a cabo en su habitación matrimonial estaba solo a minutos, y ella que aún se encontraba en ese estado de idílica calentura, le propuso…
--No se preocupe Don,… yo le pagare por su trabajo, le dijo la rubia posando una de sus delicadas manos sobre una de las gruesas y ásperas manos del mecánico…
El moreno y viejo hombre la quedo mirando y justo en el momento en que le iba a contestar con una de sus ordinarieces, se acordó que solo a tres metros de ellos estaba el hijo de su Diosa, aunque estaba de espaldas a ellos opto por contenerse y solo le dijo…
--A si? Y como se supone que me vas a pagar?...
--Usted sabe cómo!, le contesto insinuadoramente la rubia, mirándolo fijamente con sus penetrantes ojos azules a la vez que bebía agua de una copa…
El viejo al instante creyó no oír lo que sus oídos estaban escuchando, una cosa era que ellos ya hubiesen tenido relaciones sexuales pero otra muy distinta era escuchar lo que salían de los sensuales labios de tan hermosa mujer. De las veces anteriores en que habían intimado nunca se le había ofrecido ella misma…
--No chinges mi reina, no me digas esas mamadas mira que soy capaz de no contenerme y puedo violarte aquí mismo, le dijo en vos baja y cerrándole un ojo, ya que se daba cuenta que la rubia ya no oponía tanta resistencia a la hora de tener que ir a acostarse con él, como la había hecho en sus otros encuentros…
Gabriela que claramente ya se había comenzado a calentar desde que lo vio todo traspirado y reparando desperfectos de su propia casa, sumado a lo atento que ahora encontraba a don Cipriano, le invito en voz baja…
--Oiga Don… ya está oscuro, porque no me espera acostado en mi habitación mientras yo hago dormir a Jacobo, así aprovecha de descansar un poquito…
La casada aún no estaba terminando de decir esto último cuando el mecánico como si fuese un resorte humano la asalto y la tomó por sorpresa, para comenzarla a besar en forma apasionada y enardecida, besos que fueron correspondidos en el acto por la mujer, el hombre nunca hubiera esperado que la misma Gabriela fuese quien tan abiertamente lo invitara a entrar a su habitación para que el tomara el lugar de su marido en la misma cama matrimonial y en ausencia de este, que aunque ya lo habían hecho antes, ahora era totalmente distinto ya que era la misma mujer del dueño de casa quien ahora le estaba invitando abiertamente a acostarse con ella, don Cipriano ya estaba que le arrancaba sus ropas para cogérsela en forma bestial, tal como a ella le gustaba.
--Pero claro que si ricura, le contesto el mecánico una vez que la soltó del ardiente beso, --Pero necesito que tú me vayas a acomodar primero…
Gabriela quien ya mantenía sus ojos vidriosos y entre cerrados le dijo…
--Espéreme aquí, ya vuelvo…
La casada se paró y fue a donde se encontraba su hijo y una vez que llego a su lado, en donde el niño veía televisión se propuso a explicarle…--Jacobo, te quedaras viendo tele un rato mientras yo voy con el tío Cipriano a mi habitación, él está muy cansado y necesita descansar así que lo hará en mi dormitorio, luego yo te vendré acompañar mientras tú te duermes, estás de acuerdo cariño?...
El chico a quien ya no le caía tan mal ese hombre gordo debido a los regalos, solo atinó a decir…
--Pero tú me harás dormir mami?…
--Si tesoro yo te hare dormir ahora voy y vuelvo solo será un momento…
Jacobo solo dirigió su mirada al TV, por lo que la rubia capto que ya estaban en acuerdo.
El viejo se paró de la mesa y se dispuso a seguir al esbelto cuerpo de Gabriela en dirección a la habitación matrimonial que el ya bien conocía. La casada, una vez que entraron a la recamara, entrejunto la puerta ya que no quería cerrarla por completo por si su bebe la necesitase para algo, y una vez ya al costado de la cama el macho y la hembra se pudieran besar como ellos querían, el mecánico se abrazó con desesperación al casi acalorado cuerpo de la rubia, sus bocas se encontraron con impaciencia dedicándose ambos a devorarse mutuamente.
El beso era largo y apasionado, ambas lenguas no se daban tregua, la casada ya sentía la verga de su hombre en total estado de erección, la rubia e infiel mujer ya se había humedecido en su totalidad quedando en completo estado de lubricación como para permitir el ingreso de esa descomunal verga que su vagina ya se aprontaba a comérsela por completo, así que ella misma lo fue guiando para que ambos lentamente se fueran recostando en las blandas comodidades de su cama de casada, la cual Cesar su marido la había comprado y pagado en mensualidades solo para el uso exclusivo de él y de su esposa, pero era ella la que ahora y quien sabe por qué motivos era quien invitaba a un hombre extraño a que la disfrutaran y comprobaran entre ambos la calidad y resistencia de esta, además de disfrutar el vaivén de subida y bajada que harían sus resortes, ante los bruscos movimientos que ellos estaban dispuestos a realizar.
Los amantes ya se encontraban recostados, con el hombre encima del cuerpo de la mujer.
Ella ya casi perdida por la calentura que sentía cada vez que se encontraba con aquel sucio hombre que trabajaba de mecánico pero que ahora era su macho, ya estaba con su vestido subido hasta su cintura y con sus bellas piernas abiertas y con su amante felizmente acomodado entre ellas, pero Gabriela a pesar de las inmensas ganas que sentía de que ese hombre tomara posesión de su cuerpo lo antes posible, sintió cuando este también perdido por la elevada temperatura del momento comenzó a bajarle las medias y sus pequeñísimos calzoncitos al mismo tiempo, trabajo en que ella coopero elevando sus poderosas caderas y trasero secundándolo en la desesperada labor, como a la vez juntando sus piernas para que el erótico cometido se le hiciera más fácil a su amante.
Una vez que Gabriela estuvo desprotegida y con su sabroso tajito de carne al aire y a la caliente mirada del viejo mecánico quien ya se había desprovisto de su overol y de sus bóxer, además que ya se sobaba la verga delante de los ojos azules de Gaby y que a parte se estaba dando una bacanal orgia ocular con los dorados pelitos íntimos de su hembra quien se mantenía con sus bellos muslos bien abiertos para que el la mirara todo lo que quisiera, la rubia tubo un lapsus de criterio, y muy apenada le solicito a su amante,
--Por favor Don, todavía no me lo haga…mi hijo aún está despierto, déjeme ir a hacerlo dormir y luego vuelvo, además que se puede quedar hasta la hora que Usted quiera…
--De veras putaaa? Me podre quedar hasta que yo lo determine?
--Siiii !!, le contesto la acalorada mujer que en estos momentos lamentaba tener que ir a cumplir con su rol de madre…
--Pues anda putita, yo te esperare aquí acostado, en tu camita, jajaja…
Gabriela como pudo se puso de pie y muy risueña se bajaba y ordenaba su ajustado vestido negro, con la única diferencia que ahora iba sin sus medias y sin sus calzones los cuales quedaron tirados al borde de la cama.
La casada vio como el cuerpo desnudo del obeso hombre se metía en su cama para quedar acostado en el lado en donde ella dormía, y al instante su mente le hiso corregir aquella grotesca anomalía… don Cipriano tenía y debía ocupar el lado que ocupaba el dueño de casa…
--Don! le pido un favor?...acuéstese a este lado de la cama le aseguro que estará más cómodo…
El mecánico que no entendía mucho las mamadas que se le ocurrían a su mujer, solo obedeció hasta quedar acostado como un Rey en el puesto marital de Cesar.
Gabriela ya más tranquila y satisfecha con lo que estaba haciendo en su propia habitación conyugal inclino todas sus curvas hacia el cuerpo del hombre, diciéndole muy cerca de su cara y en tono sensual…
--Espéreme Don… ya vuelvo…, y posando sus frescos y sensuales labios en la hedionda boca semi desdentada del moreno y grueso hombre, le otorgo un suave, femenino y prometedor beso.
La rubia salió de la habitación matrimonial con una inconsciente y provocadora forma de caminar que dejaron babeando al caliente y perverso mecánico, quien ya se sentía ganador con el solo hecho de saberse inserto en la intimidad de un matrimonio que hasta hace poco tiempo estaba bien constituido, y que él se estaba encargando de destruir.
Don Cipriano mientras esperaba a Gabriela acostado a pecho descubierto y con sus manos detrás de su cabeza, pensaba en la larga semana que le esperaba, don Felipe y sus matones no lo dejaban tranquilo él quería quedarse, ya que se lo estaba pasando muy bien con la soberbia y hermosa mujer casada que ya tenía por amante, pero las posibilidades de saldar las deudas eran nulas, su hermano Pedro lo único que por ahora le podía ofrecer era que se escondiera por una semana en su casa de la ciudad, ya que en poco tiempo darían con su ubicación.
Pero la otra idea que aun rondaba en su cabeza era ver hasta qué punto la calentura de la casada lo podrían beneficiar, a lo mejor se iría a la casa de Pedro por los días en que habían acordado ambos y después de eso vería como engatusar a su Diosa para que lo acompañe al tugurio de Felipe, y de que este pudiera conocer a Gabriela y ver la posibilidad si con él podrían llegar a algún acuerdo económico y carnal usando el curvilíneo cuerpo de la rubia mujer casada que en estos momentos estaba en la otra habitación intentando hacer dormir a su hijo con la única finalidad de ella poder volver a acostarse lo más pronto posible con un viejo y panzón mecánico de más de 50 años que ella misma había metido en su cama matrimonial en ausencia justificada de su marido.
Pero don Cipriano calculaba que lo más espinudo era ver si la rubia estaría de acuerdo a cooperar.
El vil e infame hombre si hubiese sido otra la mujer o situación ya lo hubiera hecho, a él poco le importaba compartir a cualquier zorra con instintos de puta, total para eso estaban hechas pensaba, y además que ella era casada y el que más perdía era el imbécil que tenía por marido, pero bastaba ver el soberbio cuerpazo que se gastaba la endemoniada rubia y ya no sabía si el mismo estaba inventando pretextos para no llevársela a Felipe y a los demás muchachos o era porque ya otra idea se le estaba formando en su cabeza, pero necesitaba salir del embrollo, o lo otro seria….
Mientras el viejo astuto de Cipriano se encontraba inmerso en buscar la forma de solucionar sus apuros económicos, o en definir de una buena ves su futuro junto a la casada, en la habitación del pequeño Jacobo su madre quien estaba recostada en la camita de su pequeñín, esperaba impacientemente que su hijo de una buena vez se durmiera para ella poder ir a acostarse con su amante…
--Hijo por favor ya duérmete, recuerda que mañana después del colegio iremos a los juegos mecánicos, le decía la madre a su hijito casi rogándole, pero el pequeño casi no tenía sueño y además que por muy pequeñín que fuera, él sabía que su madre se quería ir a encerrar a su habitación para ponerse a jugar con el tío Cipriano…
--Mami y hasta que hora estarás jugando con el tío…
--No lo sé amor, mientras más te demores en dormir yo tendré que quedarme jugando con él hasta más tarde aún , así que duérmete cariño…
--Si quieres ve a jugar, yo te espero aquí así que una vez que te aburras, podremos dormir juntos.
Esto que solicitaba Jacobo no era nada nuevo para ellos ya que era muy común que cuando Cesar no estaba en casa por motivos de trabajo, madre e hijo dormían juntos.
--No!!, le contesto Gabriela secamente quien ya se estaba comenzando a enojar con el indisciplinado de su hijo que no se dormía temprano como lo hacían los niños bien educados, --Hoy no dormiremos juntos!!, así que Jacobo por favor duérmete que yo tengo que irme a mi habitación !!...
La rubia no se daba cuenta que ella siendo víctima de su propia y adultera calentura, ya estaba comenzando a llamarle de mala forma la atención a su hijo quien si era una verdadera víctima de toda esta situación, pero ella necesitaba y quería estar con ese hombre que la esperaba desnudo en su recamara, no podía estar haciéndolo esperar por tener que estar atendiendo a su hijo ya que con esto don Cipriano se podía enojar con ella y eso era lo que menos quería que sucediera la inescrupulosa mujer.
Jacobo al notar que su madre se había enojado de verdad, solo se dio a tomar a su pequeño osito y se dio vuelta hacia la pared con un grueso nudo en la garganta, no entendía como su madre prefería irse a jugar con el tío Cipriano en vez de querer estar con él.
Gabriela vio al niño cerrar sus ojitos, parecía un verdadero ángel al estar en verdadero estado de reposo, se sintió miserable por haberlo estado apurando para que se durmiera para ella poder irse a hacer sus cochinadas que ahora tanto le gustaba hacer con su macho.
Gabriela no entendía muy bien lo cercana que se sentía hacia la odiosa persona de aquel feo mecánico, pero aun así al comprobar que su pequeñín dormía profundamente, sintió en su poderoso cuerpo de curvas endemoniadas las adrenalinicas sensaciones que le provocaban al solo pensar que en minutos ya estaría desnuda y acostada junto al peludo y canoso pecho de don Cipriano, a la cercana y total seguridad que sentía su persona al estar en los robustos brazos de ese hombre extraño y varonil para sus cosas, que además le había enseñado a sentirse como una mujer plenamente dichosa y feliz.
Le deposito a su hijo un comprometido beso en la frente, ella por primera vez lo sentía así, la rubia inconscientemente se iba separando cada vez más de su propia familia y se retiró cerrando la puerta y apagando la luz del infantil dormitorio.
Una vez que Jacobo sintió que su madre se paraba intentando no despertarlo y cuando escucho que Gabriela cerraba la puerta de su dormitorio abrió sus ojos en la oscuridad, no tenía nada de sueño.
--Hasta que llegas pendeja!, le dijo don Cipriano a la casada una vez que la vio entrar en silencio a la habitación y a la vez que el apagaba el LCD, ya que se había puesto a ver los goles, mientras esperaba a su mujer.
Gabriela quien venía un poco apenada por haber recriminado a su hijo, esta era una de las pocas ocasiones en que lo había hecho, con solo escuchar esa conocida y aguardentosa voz se le olvido casi al instante lo vivido recientemente en la habitación del pequeño, ahora se venía lo que tanto ella había estado esperando casi por todo el día, se acostaría nuevamente con don Cipriano, volvería nuevamente a sentirse la hembra de su macho!!
El vejete con solo mirar la dorada imagen de su Gabriela se comenzó a sobar la verga por debajo de las blancas cobijas, y eso que la casada aun ni siquiera se había quitado la ropa.
Gabriela al cerrar la puerta de su habitación y de ya estar segura de que su hijo estaba profundamente dormido, con una verdadera ansiedad contenida saco fuerzas de flaqueza y muy femeninamente llevo sus manos hacia su espalda para bajar el cierre de su vestido negro, para luego comenzar a bajarlo lentamente, el casi enloquecido hombre miraba embobado aquel apetecible cuerpo de mujer que en pocos minutos el volvería poseer, la rubia vagina ya se mostraba ante su perversa mirada, y la casada ya se estaba quitando el sujetador dejando sus esplendorosas tetas a la vista de aquel degenerado hombre a quien ella ya aceptaba como amante, Gaby quedo totalmente desnuda.
La semi acalorada mujer quien ahora se encontraba en estado total de desnudes rodio la cama matrimonial, para ir a tomar ubicación al lado del peludo y canoso cuerpo de don Cipriano, quien ya se había destapado dejándole ver a su mujer la gran verga con la cual la iban a perforar, a la ves que no despegaba su morbosa mirada del potente cuerpazo en el que nuevamente el depositaria su semilla.
Gabriela, una vez que se aseguró que su amante la mirara por todos lados a sus esbeltas curvas de hembra bien formada, se acostó con el aprovechador hombre, y al sentir la poca distancia en que se encontraba de ese portentoso cuerpo masculino, su lujuriosa naturaleza de mujer necesitada de verga se despertó, y en cuanto percibió las musculosas proporciones de los miembros del feo y panzón mecánico y con el solo hecho de estar acostada en su misma cama matrimonial se inflamó de deseo y calentura nunca antes experimentada por ella, y todo esto a pesar del aspecto sucio de aquél hediondo y horrible sujeto de piel peludamente áspera y grasienta.
El astuto mecánico había dejado ambas lámparas laterales a la cama encendidas dejando a la vista su total humanidad para que la caliente mujer casada no se cansara, y ansiara verlo cada vez más y más…, estrategia que le daba buenos resultados ya que la veía como ella lo contemplaba con la respiración acelerada y las mejillas ardientes.
Don Cipriano sentía que los encantos de tan selecto y delicioso bocado dorado ya lo tenían listo para entrar a la batalla, el perverso hombre inspeccionaba con desfachatez el notable cuerpo de su hembra, sus enrojecidos ojos la devoraban, no hubo parte alguna del cuerpo de Gabriela que no hubiese sido manoseado por el caliente mecánico quien con todo esto solo avivaban su rabioso apetito carnal hasta un punto casi inaguantable.
Fue la rubia quien envalentonada por sentir cierto grado de complicidad con aquel viejo que poco a poco la iba emputeciendo sin ella darse cuenta, le hiso ver sus deseos a ese odioso hombre…
--De verdad que es usted todo un macho Don…, le decía la casada totalmente perdida en un mar de calentura absoluta, --Su esposa debería estar orgullosa de usted, le decía esto en evocación a las anteriores atenciones que su don Cipriano había tenido hacia ella, mientras que con su blanca manita le acariciaba la peluda panza haciendo círculos y que a la misma vez ya iban bajando hacia esa masa vergal que ella ya quería tocar y palpar.
El mecánico no estaba ajeno a lo que sus oídos escuchaban, su ego masculino estaba por las nubes, a la vez que su gruesa verga ya iba en un lento camino de pasar del estado semi blando al sólido, situación que la rubia veía, comprobaba y se aseguraba que esta operación se realizara y fuera todo un éxito, el mecánico se daba cuenta en el estado en que estaba Gaby, por lo que solo sonreía con cinismo.
En cuanto a Gabriela, ésta se mostraba encantada con la exposición vergal que le mostraban a sus azules ojos, y dada a su experiencia de las ya conocidas proporciones de aquella gruesa tranca de carne, no lo dudo ni lo pensó para agarrarla con su femenina mano izquierda, esta fue la primera vez que la rubia puso atención que en este momento y en otros ya pasados, masturbaba y había masturbado descaradamente a un hombre, aparte de haberse estado revolcando, follando y culiando como una verdadera puta, sin ni siquiera haberse quitado su argolla matrimonial, enlace y alianza que certificaban ante Dios y la sociedad de que ella era casada y que se debía en fidelidad a un solo hombre, cosa que a estas alturas ella solo se había encargado de corromper, pero esta situación solo lograron calentarla aún más por la perversidad de sus desvergonzadas y adulteras acciones, total nadie tenía que por que enterarse se decía para ella misma.
Con su acostumbrada astucia, don Cipriano comprendió el estado en que se hallaba la rubia, y gozó con los toques delicados y a la exquisita paja a que ahora ella lo sometía con su blanca manita ensortijada, por ahora el viejo inconscientemente dejaba que fuese Gabriela la dueña de la situación.
La infiel casada quien sentía que era ella quien tenía al toro tomado por las astas y en un sórdido arranque de ardiente pasión sin precedentes le consulto al mecánico sin dejar de masturbarlo y mirándolo a sus enrojecidos ojos de potro embravecido…
--Oiga Don, yo podría confiar en usted?...
--Seguro que si culona!, acaso no te he demostrado confianza? Le decía un endemoniado Cipriano que sus aceleradas exhalaciones nasales parecían como si estas fueran de fuego por lo caliente en que lo tenía la rubia...
Gabriela solo le sonrió, mientras se apegaba más al grueso y peludo cuerpo del asqueroso hombre.
--No me gustaría que se fuera Don…, le dijo de una buena vez, --Por lo menos quédese por el mes en que habíamos acordado, y le prometo que me dejare hacer todo lo que usted quiera…
Esto era lo que menos esperaba el casi traumado mecánico quien al escuchar las sinceras palabras que salían de los exquisitos labios de su Gabriela, sintió el excesivo ardor y placer al que lo estaban sometiendo ante tal suave masturbación; y mientras cada oración que le había dicho su Diosa se le hundían en su corazón y al mismo tiempo encendía su obscena imaginación, la fue rodeando con sus brazos, con sus dos manazas recorrió en su totalidad el suave cuerpo de la rubia, a la vez que tratando de dirigir su armamento a un conocido camino que sabía lo llevarían hacia los místicos parajes que ya nuevamente ansiaba explorar, fue tomando ubicación para iniciar el asalto, hincándose entre medio de las complacientes y abiertas piernas de Gabriela quien ya estaba tirada de espaldas esperando lo inevitable, y fue cuando la oscura mirada del caliente viejo al volver a hacer contacto con la rubia intimidad de su mujer, cayó en tal estado de ardor angustioso que en forma totalmente salvaje y desesperada se dispuso a probar el sabor, con su desdentada boca, de la maravillosa belleza desnuda que poseía su hembra.
Cubrió el suave cuerpo de la casada con bestiales y salivosos besos desde la cabeza a los pies, ella consintió sus caricias y lengüeteos mientras las manos de él violaban todos sus íntimos encantos. Don Cipriano fue bajando lentamente por el curvilíneo cuerpo de Gaby, con su áspera lengua probo y se extasió con los dulces sabores de la piel de su hembra, pero su dirección era una sola, tenía que llegar a la altura de sus muslos abiertos y concentrarse en la rosada ranura que se escondía entre medio de estos.
Obviamente que el caliente mecánico en su tour lingüístico y cuando ya había llegado a su afiebrado objetivo, hiso una deliciosa escala de 15 minutos por lo menos en el escaso bosque de diminutos pelitos dorados, en otras palabras le estuvo chupando la zorra con dedicada determinación y maestría.
Gabriela al sentir lo rico en que se la lamian solo se dio a mantener sus bellos muslos bien abiertos, aferrándose con ambas manos a la marañosa y canosa cabeza del viejo, afianzándosela y meneando sus caderas como si su coño estuviese culiando con la boca de don Cipriano.
La casada estaba caliente, pero que bien le lamian su abertura intima pensaba con sus ojos cerrados al estar sintiendo la escabrosa lengua que se movía deliciosamente en el interior de su vagina, por lo que ella solita determino que desde este día nada le negaría a su Don, al contrario ahora le entregaría todo su voluptuoso y dorado cuerpo sin reservas.
Don Cipriano continuaba atrevidamente con sus lamidas y chupeteos vaginales hasta que ella, enardecida por las calientes y ardorosas sensaciones, mostró tanto abandono y entusiasmo como el de su amante, comenzando a moverse exquisitamente. Con su cuerpo tensado le devolvía satánicos y firmes movimientos de caderas y de coito por cada entrada que hacia el viejo con su órgano bucal al interior de su rosada grieta vaginal.
Por su parte don Cipriano ya no aguanto más, la rubia con los calientes movimientos de cintura que estaba haciendo se le estaba ofreciendo en bandeja y él tenía que tomarla. Le asesto una exquisita y ultima chupada de coño, se incorporó y se preparó para lo que se venía, y luego tras separarle aún más sus dóciles y bellas piernas, se montó sobre ella.
Así quedaron mirándose muy de cerca, cara a cara y unidas sus carnes, así se mezclaron el aliento ardoroso y los suspiros de ambos, compatibilizados en un mismo deseo, encendidos de una sola y lujuriosa impaciencia y ansiedad sexual, demostrándose ambos que se gustaban y que se atraían, y que ya se aprontaban para iniciar una salvaje sesión de apareamiento que juntos necesitaban.
Los deseos de Gabriela se igualaban a los del moreno mecánico, cogió la verga dura e hinchada de aquel patán y burdo hombre que tanto le atraía, y con su propia mano lo puso en contacto con su rubia ranura intima, aprestándose a una segura y dolorosa irrupción vergal, intentó metérsela ella misma horadándose una y otra vez su dorada y recóndita hendidura con su portentosa y varonil arma de amor cuyos placeres ya había probado en reiteradas ocasiones.
Su poca experiencia y su segura determinación sumadas a la fuerza brutal del caliente mecánico no lograban conseguir la irrupción de la gruesa estaca de carne hacia su íntimo camino interior ya que ambos estaban siendo atacados por la verdadera ansiedad que solo es experimentada por jóvenes e inexpertas parejas que están en su primera experiencia de índole sexual.
Así se encontraba esta extraña dupla de amantes, compuesta por Gabriela y don Cipriano.
Pero el mecánico, como ya bien se ha dicho, era todo un macho y su experiencia triunfó sobre la novedosa ansiedad que experimentaba junto al afiebrado cuerpo de su hermosa amante. Sintió en parte de su verga las tibiezas de las carnes interiores de Gabriela y comprendió que iba por el camino acertado, pero fue la voz de su mujer quien le confirmaba que nuevamente era el quien ganaba y era ella quien perdía…
--A..ho…raaa…!! Em…pu…jee… fir…meee… Donnn!!, le pidió Gaby en voz baja y entre cortada, pero con decisió

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de como cambiamos nuestra vida sexual IICategoría: Sexo infieles

Por Rafa y Tere | 2014-04-22 17:21:11 | 0 comentarios

Despues de aquella aventura con nuestro perro Lobo Tere ansiaba tener el coño lleno con algo mas consistente que mi polla. Yo pensaba que a más gorda mayor placer pero para mí no es así,pues Rafa tiene una polla normalita por lo que luego he visto y me ha resutado y me resulta maravillosa.Tere no había follado con nadie mas que conmigo bueno ahora con nuestro perro con quien repetimos cuantas veces quisimos,por lo ella pensaba que otra polla myor que la mía le daría más gusto.Acordamos que lo haríamos con otro pero que nunca lo haria ella si estar yo delante pues la idea de verla follar con otro me ponía a mil.Su amiga la que se iba a Madrid nos resolvió el problema pues conocia a un tio que era separado con un buen piso y ademas tenia una buena polla. QQuedamos un día y nos presentamos en Madrid en casa de este amigo de Ana,que así se llamabala chica.Eduardo, el tercero en discordia habia preparado una cena esquisita con buen vino y música para bailar,pero claro éramos cuatro.Cenamos vevimos bailamos Ana y yo,Tere y Eduardo.En un cambio de pareja Tere me comento que bajo el pantalon se le notaba un aparato enorme y que estaba salida por meterselo en el coño. Se fueron a un dormitorio y Ana y yo cotinuamos bailando y poniéndonos cachondos pues Tre le habia contado a su amiga toda la cuestión.Acordamos desnudarnos y entrar en silecio en la habitación.Al entrar Rafa me dio un poco de corte, pero aquella polla no se me podia escapar así que sente a Eduardo en la cama y muy poco a pocome la fuí metiendo en el coño.Mira Rafa Mira como me follan, pero claro yo no estaba para mirar pues me estaban haciendo una mamada de aquit te espero.Es claro que folle con Ana y que cambiamos de pareja.Aquello fue el comienzo de una vida sexual diferente.Ana comenzó a frecuentar mucho nuestra casa al punto que empece a pensar que se lo montaban entre las dos como así fue.Un día no fui a la oficina y desde un bar proximo vigile mi casa hasta que vi entrar a Ana,Al poco tiempo entre y las encontre en el drmitorio haciendo un 69 al que me incorporé.Otro dia seguiré

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cabiamos nuestrasvidas sexualesCategoría: Sexo infieles

Por Rafa y Tere | 2014-04-22 16:56:49 | 0 comentarios

Este relato está escrito a medias entre mi mujer Teresa y yo Rafael,y es el relato de qué hicimos para no caer en la monotonía.
Llevabamos 23 años de casados 43 tenía Teresa y 46 yo.En aquella época Rafa estaba muy agobiado por el trabajo.había cambiado recientemente de empresa, mucho más sueldo y follar mucho menos.Tere había comentado con sus amigas y le recomendaron desde comprar revistas porno y peli hasta cornearme abiertamente.Yo no quería esto para Rafa, pero si compre revistas y las puse asu alcance.Cuando encontre las revistas es claro que le pregunte aTere y medijo que estaba acostumbrada a follar tres/cuatro veces en semana, que la tenia olvidada y que se exitaba con las y luego se pajeaba.Me extraño las que habian chicas con perros y me confesó que eran las que más la ponian cachonda pues teníamos un pastor aleman y se imaginaba follando con el.Aquello me puso a mil.Comence a tocar a Lobo cuando lo cepillaba y veia como se le engordaba, comence a enseñarle que me chupara y aquella lengua aspera me volvia loca.No queria follar con el sin Rafa no fuese a dejarme la bola dentro y tuviese problemas, así que comence a enseñarle a subirse encima mia.Una vez alcanzóa metermela y me volvi loca al sentir aquella carne dura y caliente entro de mi.Aquel sabado las niñas se habian ido y estabamos solos en casa así que cuando llegue me contó tere su aventura y me puso a cien pidiendole repetir.Nos desnudamos y llamamos a Lobo que al verla desnuda solo pretendía subirsele encima.Al agachaarse tere no tardo nada en clavarsela pero hasta dentro. Fue para mi de lomas exitante, ver como se movia y le metia la bola.Yo estaba loca me senti con aquel pedazo de carne dentro que me llenaba toda mientras que sentía que su semen me corria por todas partes.No se cuantos orgasmos tuve pero fue maravilloso.Cuando se bajo Lobo me subi yo y follamos como hacia años que no sucedía.Mi problema fue contarle a Rafa que me habia gustado demasiado aquel nabo mucho mayor que el suyo.
Continuará

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Victor Leon, el entrenador personal cogelonCategoría: Sexo infieles

Por claudiafitness | 2014-04-22 15:46:34 | 0 comentarios

Se llama Víctor León, vive también en la ciudad de México, en Coyoacán en la colonia Avante en el retorno 25 , El es instructor de fitness, yoga y spinning por lo cual se ve reflejado en el físico que tiene, es delgado súper atlético, lo que e me encanto al verlo fueron sus piernas y sus grandes, paradas y duras nalgotas que tiene, no por nada es instructor de spinning. Mi nombre es Claudia, viví en la ciudad de México y quiero contarles lo que me paso al conocer a este chico. Se llama Víctor León, vive también en la ciudad de México, en Coyoacán en la colonia Avante en el retorno 25 , El es instructor de fitness, yoga y spinning por lo cual se ve reflejado en el físico que tiene, es delgado súper atlético, lo que e me encanto al verlo fueron sus piernas y sus grandes, paradas y duras nalgotas que tiene, no por nada es instructor de spinning. Yo entre al gimnasio donde él trabaja y me lo recomendaron mucho. Como instructor es muy bueno, entrena en especial chicas para competencias de fitness y bikini, yo en lo personal quería solo bajar de peso, soy algo gordita, de pechos pequeños pero bastante caderona y nalgona, en ropa deportiva y en jeans s me ven enormes las nalgas y suelo usar siempre tangas. En fin, me hice de una buena amistad con Vic y después llegue a enterarme de cosas acerca de el por medio de otras clientas, el asunto es que Vic les da otro tipo de servicios, digamos…servicios sexuales. Todas estaban encantadas con él y lo que me parecía simpático que era una gran variedad de chicas a las cuales se había cogido, había chicas de 19 a 50 años, chaparritas, altas, gorditas, flaquitas etc.… Y no cobra, eso me dio mucha curiosidad, no quiero hacer largo el relato así que me saltare hasta el día que tuve la oportunidad de coger con Víctor, hay un mito de que a los hombre se les hace chiquito el pito cuando hacen pesas, bueno, Víctor lo desmiente, no tiene una verga larga tampoco chica, es de muy buen tamaño pero lo mejor de todo es que es bastante gruesa, un placer y dolor para las amantes del sexo anal como yo. Es el primer hombre que veo en tanga al cual le quedan fenomenales, tiene una s Hermosas nalgotas y piernotas que le hacen lucir espectacular las tangas, mini bikinis y bóxers cacheteros que usa como ropa interior. Nos desnudamos , yo quería bañarme por estar sucia y sudorosa ya que esto ocurrió después de haber ido al gimnasio, Víctor no quiso que me bañara, a él le encanta el olor natural de la mujer, de las partes intimas, del trasero, no quería oler el jabón, quería olerme y saborearme a mí, eso me pareció algo sucio pero me calentó y me calentó mas al ver la reacción de su verga al bajarme la pantaleta y olerme las nalgas, nunca había visto una verga ponerse durísima tan rápido. La pasión de él, son las nalgas de las chicas, le encanta el olor de nalgas, del ano y por supuesto el sabor, es todo un depravadito, pero en eso radica lo sabroso que hace el anal y los besos negros. Yo de inmediato me lleve su verga a la boca y comenze a chuparla, me dejo chuparla muy poco tiempo ya que me acomodo boca abajo en la cama y me dijo que me relajara y me dejara ir, que nos íbamos a divertir y que disfrutara todo. De hecho el me hizo todo, inicio con un rico masaje por toda la espalda, bajo hasta mis nalgas , las cuales masajeo, mordisqueo olio y chupo……me abrió las nalgas y comenzó a olerme el ano, lo acaricio con la punta de la lengua, lo cual se sintió delicioso, lo acariciaba con los dedos sin llegar a meterme alguno. Bajo por mis piernas acariciándolas y besándolas, me di la vuelta y quede boca arriba, comenzó a subir por mis piernas hasta llegar a mi vagina, me abrió las piernas, olio mi vagina, la acaricio con sus dedos y palma de la mano, la toco suavemente con sus labios, yo estaba súper mojada y deseaba con toda mi alma que me chupara la vagina, que me metiera un dedo pero no lo hizo, subió por mi abdomen, besándolo. Llego hasta mis tetas y ah comenzó a chuparlas, primero los pezones, succionándolos, dándole lengüetazos, yo sentía que me venía y así fue, por primera vez en mi vida tuve un orgasmo tan solo con un masaje y una chupada de tetas. Pero ahí no termino, bajo a mi vagina y comenzó a chupar, por dios que buena chupada fue esa el metía y sacaba sus dedos me acariciaba y chupa al mismo tiempo de una forma tan deliciosa que no tarde en tener mi segundo orgasmo. En toda mi vida había pasado por dificultades para tener un orgasmo y en menos de media hora ya había tenido dos, ahora me explicaba por que tantas chicas en el gimnasio se acostaban con este chico. Dos orgasmos deliciosos y aun no me había penetrado, se puso un condón y me comenzó a coger, yo no sé que movimientos hacia con la cadera pero yo sentía su verga hasta la garganta, se movía adentro de mi tan rico que no podía dejar de gritar, Víctor sabía muy bien lo que hacía, lo hicimos en varias posiciones, de perrito, misionero, cucharita, yo montándolo y varias mas, me imagino que Víctor ha visto muchas pornos ya que me hacia unas posiciones tan raras, quizá extrañas pero que resultaban en un placer enorme para mi, además de las cosas que me decía, me hacían sentir ardiente, hermosa, sexy, no solo me estaban dando un placer sexual inigualable, mi autoestima estaba al tope, me sentía la mujer mas puta, mas sexy y mas deseada del mundo y en verdad me estaba divirtiendo. Los dos estábamos empapados en sudor, cuando voltee a ver el reloj ya eran las 3 de la mañana, teníamos 4 horas desde que comenzó el masaje haciendo el amor, wuauuuu, lo mas largo que había durado una cogida para mí fue media hora. Creo que eso es un extra al coger con un entrenador personal, tiene una condición física estupenda pero yo ya pedía esquina. El me tomo de las caderas y me puso de perro y comenzó a meter su verga por mi ano el cual hasta ese momento era virgen, yo nunca había querido probar el anal por miedo al dolor, pero en ese momento estaba taaaaaaaan caliente y tan puta que no puse resistencia, ni yo ni mi ano el cual estaba súper dilatado, Víctor me lo había trabajado desde el principio para que se comenzara a dilatar y así fue de una sola metida su verga llego hasta el fondo de mi culo, fue una sensación deliciosa y después el sentir como salía y entraba esa verga gruesa fue grandioso, me lo metía y sacaba mientras me acariciaba con sus manos las tetas y mi vagina, que rico. Me sacaba la verga para ponerle mas lubricante y varias veces sin querer se me salieron varios pedos pero a el no le importaban y seguía cogiéndome analmente. Durante la cogida vaginal tuve tres orgasmos más y el cuarto llego con el anal. Yo ya no podía y le dije que termináramos, me pido permiso de quitarse el condón y venirse dentro de mi ano, le dije que sí y así fue, me lo metió dos veces más y sentí algo húmedo y caliente llenarme los intestinos. Al poco rato el semen comenzó a escurrir y salir del ano, me pidió le regalara mi pantaleta como recuerdo, de hecho le escribí una dedicatoria en la panty, se quedo a dormir en mi casa y se fue temprano ya que tenía que ir a dar clases. Yo por mi parte no fui a trabajar porque estaba cansadísima, desvelada y adolorida de la cola, y cuando quise caminar me dolían las piernas. Esto lo repetí varias veces pero con cautela ya que tengo novio y el nunca se ha enterado de estas cogidas clandestinas, lo mas sorprendente es que he bajado mucho de peso ya que el coger lo contamos como una de mis rutinas de cardio, por eso tantas chicas cogen con el porqué no solo nos da mucho placer, nos baja de peso y nos acondiciona nuestro estado físico. Yo baje de peso y tuve por primera vez en mi vida, en una sola noche 6 orgasmos.

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HAGO CYBER SEXO GRATIS O SEXO REAL GRATIS SOY HOMBRECategoría: Sexo infieles

Por GIOVANNY | 2014-04-22 15:37:02 | 0 comentarios

Soy hombre, Mi face es giovanny messi fc barcelona, envienme solicitud y yo, las agrego, solo mujeres,

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sexo con mi ex taxista 2Categoría: Sexo infieles

Por Rosa Angelica | 2014-04-20 15:56:44 | 1 comentarios

Hola seguidores, seguire compartiendo con ustedes mi historia de sexo...
Misael y yo constantemente tenemos sexo por chat, he tenido que ir al baño de la oficina a meterme dedo para saciar el deseo...
Una mañana a eso de 3pm, me escribio... Estas mojadita? le conteste, todo el dia me haz tenido asi... baja, te espero para cojerte...
Fuimos a mi consultorio, todos se encontraban en sus espacios de trabajo, solo debiamos hacer silencio y contener lo agitado de la respiración excitada...
Nuevamente inicio besandome largamente, su lengua es muy rica... enrollada con la mia, sentia como me mojaba mas y mas... tocandolo ya sentia a su verga dura...
Le gusta hablarme y yo escucharlo... al oido me susurraba jadeando: que mas quieres putica? dime y te lo hago mami... te gusta mi lengua... dime que te lo meta...
Me lanzo a la silla, se arrodillo y me dio una rica mamada... con una mano me tapaba la boca de la que se me escapaba un gritico... le chupaba los dedos y el me los metia... y yo volvia a chuparselos...
Subio y me lo metio en la boca como ya sabia que le gustaba... abro la boca y me lo mete profundo hasta tocar la garganta... le gusta verme ahogar con su verga inmensa...
Lo sente en la silla... segui mamandoselo alli arrodillada, como su esclava... seguia diciendome morbosidades ricas... Diosssss Misael, sigue diciendome... dime qe sientes, te gusta como te mamo? me encanta mami... tragatelo...
Me monte sobre el... sería la primera vez que me penetraría... se coloco el condon... y yo como una potra lo monte.... me mamaba las tetas... me daba en el clitoris... y yo saltando encima de el, ya no podiamos controlar la respiración... me olvide de la gente fuera de la oficina... siento que me escucharon... eso me excito mas...

dame duro Misael, mas duro... massssssss... hay Diossss que riiicoooo lo tienes mi Rey, tan duro y grande... se vino y yo tambien... juntos fue mejor el orgasmo... me abrazo largo rato... estabamos sudados... yo despeinada y la oficina con olor a sexo...

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