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Cathy y Rosita 3Categoría: Sexo en familia

Por Luiz | 2015-01-20 11:45:18 | 0 comentarios

Cathy y Rosita 3.

y ella me dijo, esta noche como
es viernes mi Mama vendra temprano,
ala hora de comer yo le dire que lo
invite a usted, y recuerde se lleba unas
botellas de vino rojo, me ba adar celos verlo
con ella.,pero no quiero ver aqui ami Tio,

y asi susedio, mi fui ami casa, y mas noche
vi que Estela llego, como ala media hora
tocaron ami puerta y era Rosita y me dijo
Don Luiz mi mama quiere que cene con Nosotras,
la la lebante en mis brazos y le dije, oye
que nalgotas tienes , ella me abraso del cuello
y sonrio, la baje, no sin antes agarrarselas, y
se las aprete,se veia un brillo en sus ojos, como
deseando, que no hubiera nadie,

llegue y le dije aqui traigo un poco de vino.,para
la cena, Gracias contesto,y le dijo a Cathy saca
unas copas, enpesamos a comer, y Estela les sirvio
un poco de Vino alas ninas, yo le dije, no se
preocupe tengo bastantes ,

ya despues ella se fue a banar, y las ninas se
sirvieron mas Vino, se puso algo comodo
y deportivo, le servi una copa grande,
se la termino y me dijo, siento mucho calor
aqui,
si quiere bamos afuera y me muestra el Lago,
las ninas se quedaron, fuimos al muelle y
ella me dijo me siento un poco mareada, la
abrase, y ella me abraso tambiem, le bese los
labios, y ella me agarro con fuersa y metio
su lengua en mi boca, yo agarre una nalga en
cada mano, estaban bien duritas y extra grandes
le baje el pans deportivo , y ella me dijo,
bamos atu casa, solo entramos y me tiro en el
sofa, saco mi pene y enpeso a mamarlo con ganas,
despues la acoste, le quite la ropa y que Tetotas
mas ricas encomtre, se las chupe completitas, ella
se suvio encima de mi y se coloco El Pene, en
panocha, se lo metio todo , suspiro y dijo, barbaro
que grande esta,

enpeso a moverse de atras para adelate, yo la jale
y le mame las tetas, estaba ya toda mojada, Tenia
rason Cathy el Vino le altera la temperatura, termino,
se la saque y la inque en el sofa, quedando enfrente
de mi las nalgas mas presiosas que he visto,
me agarre el pene y se lo deje ir de un solo,
ella grito y dijo eres insaciable, la coji como
media hora, despues nos tiramos ala alfonbra, se
subio otra ves, levanto las rodillas y se lo metio
todo, yo le agarre las tetas, estaba sudando a chorros
se tiro en mi pecho cansada y agotada y dijo,
ya no puedo ni moverme, me mojo asta los testiculos,

nos metimos al bano, una duchita rapida, y regresamos,
yo no termine, asi que andaba completo todabia,
las ninas estaban viendo TV, Cathy me iso senas y yo
le dije que 2 veses,
Ella le pregunto asu Mama, iremos por los primos
en la manana ? si le contesto y tambien vendra tu
tia Brenda, y mi tio Ramon tambien ? no le
contesto, talves el otro fin de semana, Cathy sonrio

Sevi mas Vino.,para todos, despues de unas
copas, dijo Estela, estoy cansada me ire a dormir
yo tambien dijo Cathy, Rosita dijo yo no tengo
sueno, ya como las media hora fui al cuarto de Cathy
le ise senas que no isiera ruido, le quite toda
la ropa y quedo desnudita, me meti en medio de
sus piernitas y le pase la lengua por todos lados
le chupe bien su panochita, asta que termino,
le di vuelta y le puse mi pene en sus nalguitas,
poco a poco se lo fui metiendo, le pregunte te gusta ?
y me dijo si esta bien rico, alos minutos ya lo
tenia asta dentro, le di buelta y quedo ella
ensima de mi de espaldas, nunca se lo saque, enpese
a besarle el cuello, puse una mano en sus tetitas y
con la otra agarre su panochita,y se lo seguia
metiendo, alos minutos termino otra ves, senti como
ese liquido caliente llegaba asta mi pene, se lo saque,
estaba sonriendo, me beso y dijo estoy muerta, la
tape bien serre la puerta de su cuarto,

regrese ala sala y Rosita estaba dormida en la alfonbra
con unos cojines y una franela, y como dijo
Cathy dejando las nalgas ala vista,
yo me pregunte estara despierta ? bueno dije
despierta o no hoy si te lo bas a tragar todo.,por
esas nalgotas, le baje el calson y se las chupe,
dejandole bastante saliba me saque el Animal, y le
dije , mira que rico lo que te bas a comer,
se lo pase por todos lados, dejando la cabesa
en la entrada de la panochita, y poco a poco
se lo fui metiendo, que rica sensacion, que suavidad
de panochita, se la meti mas y se quejo un poco, yo
sabia que se estaba aciendo la dormida,

se lo saque y se lo enpese a meter por las nalguitas
aqui se le fue mas facil, no abia duda que Ramon se
lo habia metido todo, le vi su carrita y a pesar que
tenia los ojos cerrados, estaba con una linda sonrisa,
se lo saque, le puse mas saliba y esta ves se lo meti
todo, mis testiculos chocaron en su panochita,
asi la coji unos 10 minutos , que ricura de nalgas,
termine dentro de ella, se lo deje unos minutos mas
despues lo saque y esas nalgas como si nada, la limpie
la llebe asu cuarto , la acoste le di un beso en los
labios, y le dije espero manana metertelo todo otra ves,

Continuara.

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Bethy y RositaCategoría: Sexo en familia

Por Luiz | 2015-01-20 03:51:59 | 0 comentarios

Cathy y Rosita 2.

Y como les estaba contando, oi ruidos
en el bano , asi que sali a respirar
aire puro, alos minutos salio Cathy y
me pregunto le gusto la comida, si todo
estaba delicioso, Ella salio
con un pantalon corto delgadito y una
blusita blanca medio transparente, y
como que se puso un poco de perfume, yo me
dije, me quiere probocar, pues si pene, nesesita,
Pene tendra, Me acerque a ella y le dije,
que rico hueles y que bella te ves,
ella dijo, de veras , si le conteste eres muy
preciosa, Ella se puso triste y me dijo, bueno
mi tio Ramon prefiere a Rosita, Oye ablando
de tu hermanita dormida dijo ya no Tio, saves
tu porque ? , si me dijo , le contare .,pero
primero dejeme ver si esta dormida ? fue y alos
minutos regreso , si creo que tiene sueno ya se
fue asu cuarto,

La verdad mi tio Ramon la prefiere a ella.,
porque tiene grandes las nalgas, igual que mi
mama y mi tia Brenda, como ve yo no soy nalgona,
yo le dije, pero tu eres bella, y al tener
relaciones tambien te ban a creser, ella sonrio y
me dijo, de veras ? si le conteste, me acerque
y le di un beso en las labios, bastante largo y medio
le mordi un labio, ella me dijo, Don Luiz que rico
senti, me dieron mariposas en mi estomago, y desde
cuando crees que tu tio la prefiere a ella,

Mire la verdad que ami tio le gustan las nalgonas.,
barias veses lo he visto agarrandoselas a mama, y
cuando se queda con nosotras, en la noche se mete al
cuarto de mama., pero yo se que el viene solo cuando
mi mama lo llama, ami no me gusta.,porque ami no me toca,
quieres decir que a Rosita si ?
Mire Don Luiz Rosita en tranposa, siempre que
hay hombres cerca , anda solo en ropa interior.,
para mostrar sus nalgas, y a veses se ase la dormida.,
y siempre se queda con las nalgas arriba., para
probocarlos,
yo me dije , sera posible que estaba despierta ?

Ase unos cuatro meses mi Tio llego ala casa con
unas vevidas con alcohol, y todos tomamos, pero
ami Mama y a mi nos dio mas, mi mama ya tomada se
fue acostar, llego ami y me dijo ten Cathy tomate
una mas, gracias tio le conteste, yo dije hoy si
mi tio quiere algo con migo, y en ese entonces
dormiamos las 2 juntas, no en la misma cama.,pero
si en el mismo cuarto, ya eran como la 1am, cuando
oi pasos al cuarto , me ise la dormida, mi tio
entro prendio la luz baja , se acerco ami cama me
agarro una nalga, y me movio y dijo Cathy estas
despierta ? yo no le conteste, estaba esperando que
me bajarra el calson.,pero no lo iso sino que se
fue con Rosita, le bajo el calson y dijo a chuparle
las nalgas, en eso ella le contesto., porque tardo
tanto ? el le contesto estaba ocupado con tu mama.,

pero ya estoy aqui, le sigio chupando las nalgas y
le dijo , Rosita cada dia las tienes mas grandes,
ella le sonrio y le dijo, usted me las ha echo creser
y lebanto mas el trasero mi tio le puso 2 almuadas
debajo, y le dijo , te mamare la tortita asta que
termines, que el Pito te lo voy a meter por tus
nalgotas, la chupo unos buen rato, yo me estaba
derritiendo de ver ami hermanita, con la lengua
de mi tio por todos lados, despues ella se retorcio
y le dijo ya termine Tio,

el se lebanto se desvistio saco una crema y se lo
puso en el pene, tambien le unto el culote a Rosita,
yo me dije no es posible que esa cosa tan grande,
le entre, se coloco ensima de ella y esa cosa grande
se fue desapareciendo en el culo de mi hermanita,
ella tenia una cara de felicidad, se lo metio, y
le dijo, este si es un buen Culote, Rosita le dijo,
Tio ya me debe como 20 munecas ? si mi amor le
contesto .,para tu cumpleanos te las doy, despues
de un buen rato , se la saco y le dijo , ya me
dejaste seco, aver si tu mama me llama la otra
semana.,para venir a metertelo de nuevo,
se lebanto y se fue, mi hermanita se quedo asi
dormida,

Yo le dije no te preocupes, yo me encargare que
tus nalgas sean mas grandes que las de ella,
la meti ami casa y enpese a besarla , le baje
el pantalonsito y no andaba ropa interior, le
agarre la panochita, y le pase un dedo por toda
la rajita, estaba ya bien lubricada, le subi la
blusita y enpese a mamarle las teticas, ella me
abraso la cabesa, y dijo, que rico esta esto, le
enpese a meter un dedo y no le molesto, ella me
dijo, seguido me meto los dedos, me pase ala otra
chichita, se la chupe asta que quedo rojita y
inchada, mi dedo se lo abia metido asta dentro,
se respiracion se cortaba y apreto las piernas,
y todo su liquido vajinal quedo en mi mano, me
vio me beso y dijo que rico termine,

me saque el Pene y me lo moje con sus liquidos
la acoste en un sofa le lebante las piernitas,
y enpese a meterselo, yo le dije, Carino que
buena Panochita tienes, ella estaba sudando se
mordia los labios y me dijo, metalo mas, que
desde hoy sere su mujer, se lo meti mas de la
mitad, no se lo quise meter todo,
me acoste encima de ella , le mordi las orejitas,
y enpeso a dar grititos , me abraso con mucha
fuersa, y me bano todo el pene otra ves, yo ya
estaba terminando tambien asi que se lo saque
y termine en sus tetitas, ella se unto un dedo
lo chupo, y me dijo, que rico,

nos limpiamos y fuimos asu casa, alos minutos se
levanto Rosita y dijo me quiero ir a banar otra
ves, dijo mi mama que el Sabado ban a venir,
los Hijos de mi Tia Brenda, Tonito de 6 anos
y Cristal de 8 pasaran el fin de semana, con sosotros,

Cathy me dijo yo no quiero que venga mi Tio Ramon,
y como lo evitamos si tu mama lo llama,
ay una forma me dijo, que ustes se coja ami mama,
y como crees que yo boy acer eso, ella no ba querer
talves, Yo se un secreto y te lo voy a decir,
mi Mama cuando Toma Vino Rojo se calienta Rapido
asi es como mi Tio se la coje,

Continuara.

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Mi primer besoCategoría: Sexo en familia

Por DUlce Luna | 2015-01-15 17:35:23 | 0 comentarios

Mi primer beso
Hola amigos y amigas lectoras, hoy les dejo un nuevo relato, espero les guste, este es mi segundo relato que les voy a dejar de unas de mis vivencias, como lo dije desde un principio les contare las experiencias que me han tocado vivir a mi corta vida, hoy les dejo esta historia que por fin termine de escribir, espero les guste, también el explicar que los relatos que dejo son 100% reales, tal vez no son tan espectaculares como otros que he leído pero pues es la vida real.
Mi primer beso
Después de que mi tío me dio mi lechita, desde ese día, toda mi vida cambio, yo creo que desde ese momento veía el mundo completamente diferente, pues ya no tenía la mentalidad de una niña de 6 años, había cambiado y estaba completamente llena de preguntas, que llenaban mi cabeza de curiosidades, en especial la pregunta que más rondaba en mis pensamientos era lo que había pasado esa mañana con mi tío.
De las preguntas que más me hacía era que si había estado bien lo que esa mañana había pasado, por una parte muy adentro de mi creía que lo que había hecho mi tío conmigo estaba mal, pero después pensaba que no era posible que una persona mayor le hiciera el mal a una niña, y mucho menos a una niña de su familia, por esta razón me convencí que estaba completamente equivocada, también nunca se lo comenté a nadie hasta años después a mis amigas Natlalie y Dani.
Lo único cierto es que ya nada volvió hacer lo mismo, ya que como lo mencione mi manera de ver al mundo había cambiado por completo, constantemente me preguntaba si mis compañeritos de kínder tenían lo mismo que mi tío tenia, también me preguntaba si lo tenían igual de grande que él, estas preguntas me llevaron a hacerles varias travesuras a mis compañeros, ya que como no es algo que una niña pueda preguntar a los mayores y aunado a que soy muy tímida pues estas interrogantes me acompañaban a diario.
Me acuerdo que después de lo sucedido con mi tío comencé a intentar juntarme más con mis compañeros que con las niñas de mi kínder, esto no era una tarea fácil ya que a esa edad los niños no quieren jugar con las niñas y además sus juegos eran sumamente rudos, yo evitaba esos juegos, pero no siempre, además era mi excusa perfecta para estar cerca de ellos e intentar tocar en medio de sus piernas, justo en donde mi tío me había enseñado que tenía su cosa, (en ese tiempo no sabía su nombre como ahora), en varias ocasiones logre tocar "accidentalmente" a algunos de mis compañeritos, pero la verdad que recuerde no se sentía nada, no podía sentir el mismo bulto que sentí ese día que mi tío tomo mi manita y la llevo a en medio de sus piernas, la verdad era como si ellos no tuvieran.
Esto en lugar de tranquilizarme me llenaba más de dudas, también me preguntaba si algunas de mis compañeritas les habría pasado algo similar, (yo creo que desde entonces ya se formaba la idea del espacio), pero como era muy tímida nunca tuve el valor de preguntarle a alguna, pero ahora que lo pienso no creo que mis compañeritas entendieran de que hablaba si les preguntaba, porque en muchas ocasiones ni yo misma sabía lo que quería.
En algunas ocasión tuve la intención de espiar a los niños cuando iban al baño, porque alguna vez una de mis amiguitas dijo que ella había visto a un niño cuando iban al baño y nos dijo que ellos lo hacían mientras estaban parados, la verdad es que si tenía ganas de espiarlos pero era solo una niña, no tenía el valor de hacerlo.
Pero en una ocasión me atreví hacer algo diferente, era un día del niño en el kínder y había convivio para festejarlo, para esto yo estaba con otra de mis compañeritas parada afuera de un salón, solo viendo pasar a la gente, cuando de pronto llega al salón que estaba enfrente de donde estábamos paradas Don Bocho, (le diré así porque nunca supe su nombre), él era el conserje de la escuela, no recuerdo cuantos años tenía pero ya era un señor grande, llevaba cargando unas cajas con las dos manos y se acercó al salón y me dijo.
-Dulcecita, un favor me puedes sacar las llaves que están aquí saliendo de mi bolsa para abrir la puerta.
Yo me acerque algo penosa y podía ver las llaves, el no me veía, ni yo a él, porque lo tapaban las cajas que cargaban con ambas manos, cuando estuve lo suficientemente cerca, el estar cerca de ese hombre y yo aún pequeña, mi mente me trajo de regreso ese recuerdo de mi tío parado frente a mi metiendo su pene en mi boca, sin querer y como siempre he sido una niña muy inteligente, (jejej), llego a mi mente que esta era mi oportunidad para averiguar si todos los hombres tenían lo mismo que mi tío, o solo era cosa de él.
Como algo involuntario lleve directamente mi mano a en medio de sus piernas tocando por unos micro segundos eso que llenaba mi cabeza de preguntas y que al sentirlo en Don Bocho podía comprobar que eso lo tenían todos los hombres, pero no los niños, al sentir mis manos tan cerca de su pene Don Bocho retrocedió rápido y me dijo con una voz como si le quisiera ganar la risa.
-no Dulce la llave esta cerca de mi bolsa derecha, solo tómala y dámela.
Yo ya había comprobado lo que quería así que saque la llave de su bolsa y se la di, el abrió la puerta y se metió dándome las gracias, yo la verdad estaba contenta había contestado una de mis preguntas y esto me calmaba un poco, estos pensamiento continuaron aunque yo estaba más calmada, me preguntaba qué era lo que mi tío había dejado en mi boca ese día, porque estaba segura que no era lechita, pues ya había probado la leche antes que me daba mi abuelita e incluso un día calenté mucha leche en una hoya, porque recordaba que lo que mi tío me había dejado en mi boca se sentía caliente, pero no aun no podía igualar el sabor, incluso comí resistor porque me dije en fin también es blanco ¿no?, (grave error), nunca lo volví hacer, después de un tiempo llegue a la conclusión de que eso era algo de los hombres y que solo ellos lo más seguro lo podían hacer.
Después de esto comencé a olvidarme del tema, pues barias de mis preguntas habían sido contestadas y a muchas otras como son una niña muy inteligente ( :) ) yo misma le había dado algún razonamiento, por lo tanto puedo decir que me encontraba tranquila con respecto a ese tema, mi vida continuo completamente tranquila hasta que un día al cumplir 8 sucedió algo que me volví a traer esos recuerdo a mi cabeza.
Todo comenzó una noche de jueves, mi abuelita no estaba pues eran los días que se iba a sus clases de baile, pero mis papas se hacían cargo de mi, pero ese día uno de los amigos de papa cumplía años y lo había invitado a él y a mama a su casa, en la cual ofrecería una fiesta, (la verdad esas fiestas son muy aburridas porque son para gente mayor y aunque mi papa y mi mama no son de una edad muy avanzada pues a veces si se anima a ir a esta clase de eventos), el problema era que no tenían con quien dejarme, pues como lo dije mi abuelita había salido, entonces sin más tuvieron que llevarme.
La fiesta estaba aburridísima, pues como era de esperarse solo gente mayor estaba en ese lugar, y además ningún niño o joven estaba, era la única creo de mi edad o edades cercanas que estaba en esa fiesta, incluso la comida sabia muy mal, en lo general todos eran platillos de esos raros, y de beber solo había vino o cerveza, entonces no había mucho que hacer para alguien como yo más que estar sentada y calladita lo cual no me costaba mucho trabajo.
Después de un rato de estar sentada en una mesa, al lado de mama porque papa no deja de platicar con sus amigos y colegas del trabajo, tome algo de valor y le dije a mama.
-mama ¿puedo salir al patio, porque estoy muy aburrida y ya me está dando sueño?
Mi mama me miro y casi nunca suele darme permiso a nada de lo que le pido que implique estar lejos de ella, (aunque sea solo a un patio) pero supongo que ella también estaba muy aburrida y se apiado de mí y me contesto que si podía ir al patio, pero que no tocara nada y que tampoco me escondiera o algo por el estilo.
Para esto el patio estaba en la parte trasera de la casa, para ir hasta haya tenias que atravesar un corredor no muy largo como de unos 10 metros, como a mitad del mismo corredor había unas escaleras que supongo iban a pisos superiores de la casa, yo sola camine hasta llegar a la puerta que era trasparente que llevaba al patio, el cual era muy bonito, estaba cubierto de arboles y algunas plantas y rosas, que estaban en jardineras grandes, se veía que lo cuidaban muy bien, a pesar que no era muy grande este tenía muchos arbolitos y todo era muy bonito, además había pequeñas lámparas en forma de candelabros que le daban una imagen de jardín de películas, (como la cenicienta, o la bella y la bestia).
Yo recuerdo que iba vestida muy bonita, pues como era de esperarse íbamos a una fiesta y a mi mama siempre le ha gustado verse muy bien y su hija no podía ser la exección, además iban estar muchas de las personas que conocen y me tenía que ver muy linda, recuerdo que llevaba un vestido blanco completo, (que aun tengo, aunque claro ya no me queda jejejej), es un vestido suelto, completo, no muy holgado de esos de tipo tirantitos, completamente blanco aunque con unas figuritas de lunitas en plateado en la base del vestido, el cual me llegaba justamente a las rodillas, llevaba el cabello suelto, mi cabello es lacio y güero, (pues supongo que ya han visto mis fotos verdad), lo único que sostenía mi cabello es una diadema de color crema, también unos zapatitos de charol de color negro y unas calcetas del mismo color de mi vestido, no muy altas, mi ropa interior solo era mi calzón de color blanco, pues todavía no era necesario utilizar corpiño, jejeje.
Como iba diciendo llegue hasta el patio de la casa el cual era muy bonito, lo primero que hice fue ver todas las plantas que ahí había en especial las rosas, aunque no me alejaba mucho de la luz, pues había algunas partes que estaban muy oscuras, después de eso me llamo mucho la atención que en las jardineras había piedritas de diferentes colores, y me senté en una jardinera y comencé a tomar piedritas y a intentar acomodarlas de acorde a mi color favorito.
No tenia de 10 minutos creo yo, que había empezado a jugar con las piedritas, cuando de pronto se abre la puerta del jardín, acto seguido veo aparecer un señor de aspecto elegante aunque la verdad era feo, no era muy alto, de hecho ahora que lo pienso se le podía considerar chaparrito, tenía una gran panza, era algo morenito y casi no tenia cabello solo un poco a los lados, dios sabrá cuantos años tenía pero por su apariencia parecía ya un señor de edad, tenía en su mano derecha una cerveza, mientras en su mano izquierda llevaba un cigarro el cual apresuro a prender, al instante de que entro voltio hacia donde yo estaba, pero no dijo nada solo se quedo en su mismo lugar fumando su cigarro, por mi parte cuando voltio solo agache la mirada y seguí juntando mis piedritas y acomodándolas.
La verdad no me di cuenta cuando el camino hasta donde yo estaba jugando, solo recuerdo que pegue un pequeño salto de susto cuando escuche su voz que me dijo.
-Hola ¿qué estás haciendo?, al ver mi pequeño salto me dijo, - perdón ¿te asuste?
Yo solo tome algo de aire y para no parecer irrespetuosa le contesto.
-no, para nada, solo estoy jugando con las piedritas.
El guardo silencio por unos segundos y me dijo.
- y dime ¿cómo te llamas pequeña mariposa?.
Yo le conteste -Dulce. Con algo de risa pues me había gusta que me dijera pequeña mariposa.
Después el dijo.
-a hola Dulce muy bonito nombre y dime ¿cuántos años tienes y vas a la escuela verdad?
Para ese momento el ya estaba más cerca de donde yo estaba sentada, y lo podía ver más claramente en verdad que era un señor feo, además que estaba muy gordo, se le podía notar en su cara por sus cachetes y por sus manos, además de su enorme panza, pero como soy una niña muy respetuosa de mis mayores conteste.
-tengo 8 años y estoy estudiando la escuela primaria en tal escuela.
- a ok, y dime ¿con quién bienes a la fiesta, porque estas aquí?, me pregunto.
-pues vengo con mis papas, y estoy aquí porque le pedí permiso a mi mama para venir a ver lo bonito que esta el jardín, le conteste.
Después de eso me continuo preguntando algunas otras cosas, como que si estaba aburrida, cual era mi materia favorita, que caricaturas me gustaban y cosas por el estilo, como yo soy una niña educada a quien le han dicho que debe contestar a sus mayores pues conteste todas ellas, siempre con una sonrisa, después de un parde minutos de estar platicando el me dijo.
-bueno mariposita, creo que ya es hora que regrese a la fiesta, aunque antes me gustaría que me dieras un abrazo, antes de irme.
Yo me quede callada, no sabía que contestar a lo que él me estaba pidiendo, sabía que no era correcto abrazar a un extraño eso estaba mal, pero era muy penosa para decir no y menos a un adulto, así que le conteste con una pregunta.
-¿y porque quiere que le dé un abrazo?
El contesto, - es porque hoy es mi cumpleaños y casi nadie se ha acordado, además ¿que no las personas le acostumbran dar abrazo a las personas que cumplen años, no me le puedes negar verdad?
Pues la verdad su respuesta tenía mucha lógica para mí, como le podía negar solo un abrazo a lo que dije que sí y después me levante para abrazarlo, el se pego a mí y paso sus gordas manos por detrás de mi espalda, atrapando por completo mi cabello, yo le llegaba un poquito arriba de su panzota, y mis manos no alcanzaban a cubrirlo ni a la mitad de su espalda, pensé que solo serian unos segundos, pero él no me soltaba continuaba abrazándome con sus manos sin decir nada.
De repente pude sentir como su mano se deslizaba por mi espalda y mi cabello que me llegaba hasta un poquito más de la mitad de la misma, su mano llego hasta mi cintura y después su siguiente parada fue en mis nalguitas, ahí se detuvo y comenzó a acariciarme mis nalguitas por encima de mi vestido, eso no me gustó nada a mí, pues no era correcto, además era un viejo muy feo, pero no le dije nada pues era una persona mayor, además no me atrevía a levantar mi cara para mirarlo, pues sentía mucha pena de estar sintiendo como sus manos recorrían mis nalguitas, de hecho una sola de sus manos era tan gorda que abarcaba casi todo mi paradito trasero, así continuo tocándome mis nalguitas por alrededor de unos 2 minutos le calculo, hasta que de pronto se detuvo y me soltó de entre sus brazos y me dijo.
-vaya Dulce gracias por abrazarme, bueno me voy ¿me pasas mi cerveza por favor?
Su cerveza la había puesto a un lado de la jardinera antes de darme el abrazo y yo solo la tome y se la di, después él se dio la vuelta y dio un pequeño paso como retirándose pero se detuvo se volteo a verme de nuevo y me dijo.
-sabes eres una niña muy buena y obediente, además te has portado muy lindo conmigo, y de verdad que me has caído muy bien, por eso quiero darte un regalo muy especial, ven conmigo vamos por tu regalo.
Yo por un momento me quede completamente inmóvil, no sabía que contestar y además mi mente aun no digería bien lo que apenas hace unos segundos había pasado, pero el dio una sonrisa y estiro su mano y me dijo.
-anda ven no seas penosita, mira que el regalo te gustara, y solo será un momentito.
Después de decir esto estiro su mano hacia mí, y yo no sé bien porque lo hice la verdad no recuerdo que pensaba en ese momento, pero también estire mi mano para tomar la de él, después de eso caminamos rumbo a la fiesta, entramos al pasillo, que conducía al salón en donde era la celebración, pero antes de llegar no sé si recuerda que les dije que había unas escaleras, pues nos detuvimos al pie de estas y el comenzó a subirlas, ahí fue donde reaccione un poco asustada, pues las escaleras me daban algo de miedo porque estaban poco iluminadas a lo cual él dijo.
-no tengas miedo pequeña mariposa, no pasa nada, solo tenemos que subir tantito porque es arriba donde está tu regalo.
Después de decir esto caminamos por las escaleras, al llegar al final de estas había un pasillo algo largo y a sus lados algunas puestas que se veían que eran de cuartos, él se acercó y trato de abrir una de ellas, pero esta estaba cerrada con llave, después intento abrir la segunda pero sucedió lo mismo estaba cerrada, al final en la tercera puerta esta abrió por completo y él me señalo que pasara y así lo hice, era un cuarto pequeño, no había mucho en el solo una cama y una pequeña ventana él se sentó al borde de la cama y después con mi mano aun en la suya me atrajo hacia el dejándome en medio de sus piernas, yo estaba parada y el estaba sentado, como siempre he sido delgadita no tenía que separar mucho sus piernas, me dejo parada ligeramente a recargada con mis nalguitas en su pierna izquierda y yo de lado a él, cuando me dijo.
-ahora si te voy a decir cuál es tu regalo, te voy a dar algo muy especial algo que todas la niñas de tu edad sueñas e incluso las más grandes que tu quieren, pero muchas no pueden tenerlo y hoy por lo bien que te has portado yo quiero regalártelo, te voy a dar tu primer beso de amor.
Al acabar de decir esto, esas palabras retumbaron en mi cabeza, claro que sabía lo que era un beso, pues en las caricaturas infantiles y en las películas de Disney siempre hablan del príncipe que besa a la princesa y viven felices para siempre, además aunque no había pensado mucho en eso, creo que toda niña alguna vez imaginamos como será nuestro primer beso, yo me había imaginado que sería con uno de los chicos guapos que salen en la tele o con mi artista favorito, o con un lindo chico después de una hermosa cita, no con un viejo gordo y feo, todo esto pensaba y me encontraba callada con la cabeza agachada sin míralo, a lo que el enseguida hizo, con su mano derecha tomo mi barbilla y me hizo voltear a verle su cara y me dijo.
-eres muy afortunada pues a muchas jovencitas les gustaría que yo las besara, pero no lo hago, pero hoy tu si podrás recibir tu primer besos de amor.
Después soltó una sonrisa y sin dejarme de sostener mi cara me dijo.
-anda bonita cierra tus ojitos, tu solo relájate y disfruta de esta pequeña experiencia.
Yo obedecí pues era mi costumbre obedecer a mis mayores, aunque en verdad no quería que mi primer beso fuera con ese viejo feo, lo único que hice fue cerrar mis ojos esperando que eso pasara rápido, no pasaron ni unos segundos cuando ya con mis ojitos cerrados me dijo.
-ahora pequeña abre un poquito tu boquita.
Yo lo hice, fue cuando en ese momento el paso su brazo izquierdo por alrededor de mi hombro izquierdo semi abrazándome y deteniéndose justo en mi pecho izquierdo el cual aún no tenía no estaba crecido, pero él, con las puntas de sus dedos comenzaba a acariciármelo, después de esto pude sentir como sus labios se juntaban con los míos, no podía creer estaba recibiendo mi primer beso de un viejo gordo y feo, del cual no conocía su nombre, su aliento era horrible, me dio mucho asco cuando junto su boca con la mía pero no dije nada solo seguía muy quieta intentando soportar eso.
No puedo describir como me sentía, solo imagínense, estaba siendo abrazada y besada por un feo gordo el cual no dejaba de acariciar mi pechito izquierdo y además me besaba con desesperación, de pronto sentí como su lengua entraba a mi boca buscando la mía, esto en verdad que me dio mucho asco pues su lengua no tardó en encontrar la mía, la cual intentaba ocultar y hacer que tuviera el menor contacto con la suya, después de unos segundos más por fin separo sus labios de los míos y yo aproveche para abrir mis ojos pensando que todo había acabado.
Fue cuando vi su cara de frente en verdad que era muy gordo y ya estaba algo sudado de su cara, podía ver pequeñas gotitas de sudor en su frente y al lado de su gorda cara, (no sé el porqué de esto), aunque me había dejado de besar su brazo aún continuaba abrazándome y tocándome mi pecho, después de esto el inmediatamente me dijo.
- no pequeña no abras tus ojos aun, que esto aún no termina aún falta lo mejor de tu regalo tu solo cierra tus ojitos.
Yo obedecí no podía creer que no terminara mi sufrimiento, después de cerrar mis ojos pude escuchar como el tomaba aire y después volvió a besarme pero con más fuerza esta vez incluso sus dientes en barias ocasiones pegaban con los míos, inmediatamente metió su lengua a mi boca, pero esto no fue todo, pude sentir como su mano derecha que antes sostenía mi cara ahora la quitaba y la colocaba en la base de mi vestido, pude sentir como su mano se metía por debajo de mi vestido y después poco a poco lo fue levantando viajando en mis piernitas hasta llegar al fin de estas, para encontrarse con mi calzoncito el cual protegía mi vaginita aun no tocada por ningún hombre, esto no duro mucho pues al llegar al medio de mis piernas rápidamente con dos dedos comenzó a sobar mi vaginita con mucha fuerza.
De pronto me encontraba en una posición muy incómoda vergonzosa y desconocida para mí, mi boca estaba siendo besada con fuerza mientras su lengua recorría por completo mi boca, por otro lado su mano que desde hace un rato no dejaba de tocar mi pecho izquierdo ahora me daba pequeños jalones en mi pechito y por ultimo con sus manos no dejaba de sobarme con mucha fuerza mi vaginita por encima de mi ropa interior.
Hubo un momento en el que comencé a sentir mucho dolor esto porque el movía su boca y sus labios muy fuerte y por lo ancho que tenía su boca en comparación de mis pequeños labios, este los deformaba moviendo mi pequeña boquita de un lado para otro con mucha fuerza su saliva escapaba por mi boca a cada movimiento y escurría poquita por mis cachetes, después el jalaba con más fuerza mi pecho y sus dedos ya acariciaban con mucha fuerza mi vaginita que era la que más me dolía, el me apretaba más fuerte hacia él y en eso pude sentir ya que su pantalón era de vestir de esos de tela donde puedes sentir todo, sentí su pene que se chocaba por lo apretado en mi pierna derecha, yo como un auto reflejo recorrió un poco mi mano derecha que siempre la tuve a bajo un poco hasta tocar un poco su pene, a lo cual este contesto con un tono de voz algo exaltado.
-si bonita tócame, tócame hazme así.
Saco su mano derecha de abajo de mi vestido, lo cual me dio un pequeño respiro al dolor que me estaban causando sus sobadas, su mano la saco de abajo de mi vestido para tomar mi mano que estaba a un lado de su pene, para colocarla completamente sobre él y con un movimiento de subir y bajar me dijo aun con su tono de voz exaltado.
-hazme así, así, nena, así, mira que bien lo haces hazlo solita.
terminando de decir esto volvió rápidamente a besarme y meter su lengua a mi boca y después volvió rápidamente a meter su mano por debajo de mi vestido y a tocar aunque ahora menos fuerte mi vaginita, de pronto en un rápido movimiento metió tres de sus dedos en medio de mis piernas provocándome algo de dolor, pero después sujetándome de donde me tenía abrazada y con sus dedos en medio de mis piernas me levanto un poco hasta sentarme en su pierna izquierda, esto sin dejarme de besar, por mi parte yo continuaba haciendo lo que él me había dicho y lo que mi tío me había enseñado hace tiempo, subía y bajaba mi mano por su pene.
De repente en un movimiento rápido se dio la vuelta hacia un lado y me tiro sobre la cama y él se ti ro sobre mí, separando un poco mis piernas y el quedando encima de mí, su cuerpesote aplastaba el mío impidiéndome respirar bien y causándome algo de dolor, en el movimiento separo su boca de la mía y comenzó a besarme mi cuello, y continuo besándome parte de mi pecho que estaba descubierto por mi vestido, aunque también sin darme cuenta uno de mis tirantitos se había resbalado hacia un lado, supongo que por los movimientos dejando al descubierto un poco más de lo normal.
Yo no sabía que pensar para ese momento solo estaba muy quieta sintiendo todo eso, escuchaba y sentía como con su boca y lengua recorrían parte de mi cara, cuello y pecho, además que escuchaba su agitada respiración, solo estaba ahí acostada sobre esa cama como una pequeña muñeca de trapo o en su defecto plástico, además que no podía hacer mucho ya que su cuerpo aplastaba el mío impidiéndome cualquier movimiento.
Después de eso volvió a besarme con fuerza y se puso completamente arriba de mi, por su tamaño quedo justamente su pene en medio de mi entrepierna ligeramente abiertas, aunque aún traía mi vestido y mi ropa interior y el su pantalón, podía sentir su pene restregándose en mi pierna, él se movía de arriba hacia abajo (como cuando las personas tienen relaciones), aunque en ese tiempo no sabía qué hacía.
De repente él se dio un rápido parón de la cama y de mi, causándome algo de daño y dolor, yo no sabía lo que pasaba así que me quede aun acostada y también recuperaba oxigeno porque como lo dije no podía respirar bien con el encima de mí, de pronto escuche algo que me hizo pararme rápido, un grito que apenas se escucha que decía Dulce, rápido me di cuenta que era mi mama quien me estaba llamando y buscando en el jardín, rápido me voltee y le dije.
-me habla mi mama.
El me miro y me dijo.
-si pequeña no te preocupes ahorita bajamos, antes déjame arreglarte.
Me puso de pie y lo primero que hizo fue subirme el tirante que tenía deslizado por un hombro y después también acomodo el otro, volvió alizar mi vestido y lo acomodo, después tiro mi cabello hacia atrás y me dio mi diadema que sin darme cuenta estaba tirada en la cama, y me la acomodo en mi cabello, paso un trapo por mi cara limpiándome la saliva o los rastros de saliva que aun tenia y después dijo listo, se escuchó otro grito y eso lo hizo tomarme de mi mano, y salir del cuarto, cuando íbamos por el pasillo y antes de bajar las escaleras se detuvo y me dijo.
-espero que lo que ocurrió hoy quede entre nosotros pequeña mariposa, además recuerda que tu primer beso no se lo debes de contar a nadie, en especial a tus papis, ok princesa.
Yo conteste que sí, y después de decir esto me beso de nuevo esta vez mas tiernamente y me dijo que era una niña obediente, bajamos las escaleras y él me soltó la mano y solo camino junto a mí, faltando 5 escalones para llegar al pasillo cuando apareció mi mama quien con una voz enojada y algo sorprendida se apresuró a decir.
-donde andas niña, te dije que solo te quedaras en el jardín, que hacia haya arriba.
Yo iba a contestar pero en eso el interrumpió y le dijo a mi mama.
-no se preocupe señora, yo había subido por algo y me encontré a esta niña en el pasillo de arriba, curioseando ya sabe cómo son los niños de curiosos y ahorita ya bajábamos para la fiesta.
Mi mama lo miro y lanzo una casi nula sonrisa, pues no podía ocultar su enojo por aquella situación a lo que dijo.
-gracias señor, es que esta niña a veces es algo inquieta, bueno que tengo una linda noche.
Me tomo de la mano y empezamos a caminar al salón donde estaban todos él también le dio las buenas noches a mama y a mí, al llegar al salón ya nos esperaba mi papa y mi mama rápidamente le dijo que yo estaba de desobediente, a lo que mi papa hizo una mueca de desaprobación, salimos de la fiesta y de camino a la casa en el carro mi mama me fue regañando por lo que había hecho, aunque yo estaba completamente pensativa en lo que había pasado.
Cuando llegamos a la casa me dispuse a alistarme para dormir pues ya era algo tarde, ya con mi pijama y en mi cama mi mama entro a mi habitación y me pregunto qué era lo que hacia allá arriba y si el señor que venía conmigo me había dicho algo extraño, yo le conteste que no que solo había subido por curiosidad y que al señor me lo había encontrado en el pasillo y que no me había dicho nada más que un par de preguntas que cual era mi nombre y cosas así.
Con esa respuesta mi mama salió de mi habitación y no pregunto más, gran parte de la noche me quede dormida pues no sé si era porque no estaba acostumbraba a desvelarme o por lo ocurrido que estaba algo cansada, los días siguiente si pensé en lo pasado, ahora que estoy más grande puedo deducir que si no hubiera sido por que mi mama fue a buscarme habría pasado algo más que mi primer beso, posiblemente habría perdido mi virginidad y ni niñez, como en muchos relatos que chicas me han mandado y que a ellas les ha sucedido.
Nunca supe cómo se llamaba el señor ni si conocía a mi papa, tampoco era el dueño de la casa ni algo así, porque al dueño y cumpleañero me lo habían presentado cuando llegamos, la verdad es que nunca lo he vuelto a ver y eso es muy bueno porque la verdad es que a mi parecer el me robo mi primer besos; espero que les haya gustado esta experiencia que hoy comparto y que me ocurrió cuando tenía 8 años, después contare más vivencias, adiós y besos.... :3 .

También les dejo mi correo electrónico y para que me manden sus comentarios y para los que no leyeron mi primer relato tiene como título el siguiente, mi tío medio mi lechita a los 6 años, de todas formar a los que me manden su mensaje y me lo pidan les voy a mandar mi primer relato para que no se pierda la cronología, bueno adiós y gracias por leerme besos.... :3
Mi correo electrónico es Lunita_Azul1945@hotmail.com

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CAMILA Y ALEJANDRO..EL INICIO DEL DESEOCategoría: Sexo en familia

Por fantasmal | 2015-01-13 12:25:20 | 0 comentarios

CAMILA Y ALEJANDRO…EL INICIO DEL DESEO

SE quedaron solos. Ella, Camila, 16 años, un metro 53, pelo castaño claro, de piel blanca. Unos senos incipientes pero un trasero y unas piernas dignas de una mujer de 25. Una boca diminuta pero sensual, con labor carnosos que invitan a devorarlos. Él 41 años, marido de la madre de Camila; un metro ochenta y dos. Ni gordo ni flaco, pelo cano y de piel blanca. El la conoce de niña, la vio crecer y la crio prácticamente. Pero desde hace ya casi un año entrecruzan miradas; se tocan por “accidente”, se mandan mensajes de teléfono de doble sentido, y en la mira sin disimulo a lo que ella sonríe pícaramente. Una noche, cuando mama dormía, Alejandro bajo a la cocina a buscar un vaso de jugo. Camila estaba despierta estudiando aun, y al oír la escalera también salió a la cocina..coincidieron ahí..ambos en pijama. Él le preguntó si quería jugo.. ella accedió sonriendo. Llevaba puesto un pantalón corto sin nada abajo y una camisola que dejaba ver sus hombros. Brindaron a modo de broma. Y mama? ..pregunto ella. Duerme como un tronco..dijo el. Y sonrieron sin decir nada. DE repente se acerco a el, y lo abrazo suavemente..tengo frio dijo..ese jugo estaba helado. Alejandro sintió la tibieza del cuerpo de Camila por primera vez como mujer..lo deseo desde esa noche. SE despidió con un beso en la mejilla, pero Alejandro la tomo de la cintura y la apretó hacia él. En los labios..le pidió. Camila confundida trato levemente de zafarse, pero al sentir la dureza del miembro del marido de su madre, se quedo quieta y sonrió. SE quedaron pegados uno a otro un momento..el procurando hacerla sentir su verga erecta..ella disfrutando semejante apretón. Le dio un beso suave en sus labios y el la separo al fin. Buenas noches Ale..!! y se fue a dormir. Desde esa noche el no dejaba de pensar en poseerla y ella fantaseaba con la verga que había sentido. Pero ese día ella llego temprano del colegio. Mama se fue de viaje, tiene a su abuela enferma y fallecerá lo más probable. El se queda solo con la niña; promete cuidarla bien. Mama se va y los dejo solos.. basta solo una insinuación para que el deseo estalle entre ellos. Paso la tarde, Camila estudiaba en su pieza con su amiga Magdalena. Alejandro trabajaba en la mesa y de reojo las miraba cuando pasaban a su lado. Magdalena era alta y de pelo negro y liso, aunque de tez blanca. Siempre le sonreía más de la cuenta aun cuando no existía ninguna insinuación directa. Cayo la tarde y empezó a oscurecer. Magdalena se iba y venía a despedirse. Adiós tío… gracias pro todo!! NO hay de que mijito..venga cuando quiera… En serio tío? Jaja vendré todos los días entonces..y rieron picaronamente. Pensó que esa niña era más coqueta de lo habitual. Beso en la mejilla y adiós. Al fin solos con Camila. La casa,, la noche. Pensaba mil formas de abordarla. Ella fingía no darse por aludida pero pensaba lo mismo. No sabía si quería o no que pasara algo. Dudaba pero se tocaba. Tenía solo 16 años..pero se sentía más mujer de lo habitual. Sobre todo desde que estaba de novia y había ya perdido su virginidad. Mama ya lo sabía; pero prometió no contarle nada a Alejandro. A eso de las 9 llego el novio de Camila y se encerraron en su pieza. Como adolescentes, no pasaron ni 10 minutos y ya se besaban y manoseaban torpemente. Alejandro no supo, pues a esa hora veía TV en el segundo piso. Andrés, el novio de Camila, saco su verga entre el jeans que llevaba y ella accedió a chupársela un ratito. La devoraba rápidamente, pues no tenían mucho tiempo, mientras el trataba de manosearla y agarrarle las tetas que ella le ofrecía. Iban a coger..estaban listos cuando Alejandro bajo las escaleras en busca de una cerveza. Se acomodaron la ropa rápidamente y supieron disimular. Andrés se despidió rápidamente pues era tarde y Camila se encerró nuevamente en su pieza. Sin embargo la visita de su novio la había dejado encendida, pues no pudo coger, sentía su coñito húmedo y las ganas de tirar no se le iban. Pensó en acostarse y masturbarse. Pero no sería lo mismo. Esa calentura la llevo a asumir lo único que podría hacer esa noche: Ir a la cama de su padrastro. Espero que sean las 11 de la noche y subió al dormitorio matrimonial. Alejandro veía TV en pijama. El la miro, sonriente ..como si la estuviera esperando. Pasa le dijo..ven a ver Tele conmigo. Ella no dijo nada, solo entro y se tendió a su lado. Llevara puesto un diminuto shorth de pijama amarillo y una polera blanca con líneas amarillas. Nada llevaba debajo.. intencionalmente. Vieron Tv un rato..el ardiendo en deseos de tocarla..ella deseando que el tome la iniciativa. Camila cruzaba las piernas de vez en cuando para que Alejandro las observe..el las miraba sin pudor. Llamo mama..había llegado bien. Mientras el hablaba con su esposa, Camila se acomodaba y metía entre las sabanas. Alejandro se sorprendió de esta jugada de la adolecente..entendiendo que el momento había llegado. Su esposa preguntó por ella: duerme le dijo lacónicamente. SE despidieron con un Te quiero que Alejandro apenas pudo decir. Cuando colgó Camila seguía con la vista fija en la Televisión pero ahora ya acostada bajo las sabanas, ocupando el lugar de su madre. El no le dijo nada, pero levanto las frazadas y sabanas y se metió en la cama con ella. Sus piernas se tocaron, la suavidad de Camila era exquisita para él. Basto un leve jugueteo de sus piernas para que él le ofreciera su pecho y la rodeara con un brazo. Ella accedió y se apoyó el su hombro mientras alejando la abrazaba y acariciaba su espalda, primero sobre la polera, después por debajo de ella. Estuvieron así un rato, el acariciándole la espalda, ella jugueteando con los pelos de su pecho. Nada se decían. Sabían que lo que hacían era prohibido y que esta vez habían llegado demasiado lejos. Lentamente a Alejandro fue bajando sus caricias hasta llegar al borde del trasero de Camila. Ella sintió sus manos y se quedo quieta..inmóvil.. le gustaba la sensación..pero no pudo evitar sentir miedo. Si Alejando metía su mano bajo el short, y acariciaba sus nalgas…todo cambiaria.. Sin embargo la mano de Alejando siguió bajando y se adueño de su trasero. Ella cerró los ojos y disfruto de esos agarrones y caricias. Basto que susurrara que le gustaba, para que Alejandro buscara su boca y la besara suavemente. Ella correspondió el beso, pero esta vez fue intenso y por primera vez sintió la lengua del marido de su madre. El beso la excitó y se pego mas a el..mientras la mano de Alejandro ay estaba bajo su shorth disfrutando la suavidad de su culito. Ella sintió la erección de la verga y se animo a tocarla encima. Estaba dura y enorme. Esa noche sin duda la conocería al fin. Alejandro sonrió al sentir la mano de Camila sobre su verga: que buscas bebe? Le dijo mientras volvía a besarla.. “Algo rico que quiero conocer”..le dijo ella sin pudores…sintiendo como Alejandro recorría su trasero con cada vez menos delicadeza. Alejando tomo del Culo a Camila y la monto sobre el. Ella se acomodo y sintió la dura verga en su entrepierna y la humedad de su shorth. El la tomo firme del trasero y empezó a moverse simulando que la penetraba con fuerza. Camila solo atino a moverse suave y cerrar los ojos disfrutando el roce. Eres una bebe muy rica sabias?--- el susurró el mientras las manos buscaban ya los senos de la adolescente. “Si.. y tu un papito muy cariñoso”..y se inclinó para besarlo con más intensidad.- Se movían así..un buen rato..sin decirse nada..solo sintiendo sus cuerpos y Gimiendo cada vez más fuerte. Camila disfrutaba las manos de Alejandro en su trasero…por primera vez la agarraba un hombre de verdad y que mejor que el marido de su madre, a quien hace tiempo ya lo miraba con ojos poco santos. Sentía la verga dura entre sus piernas,; la sentía e imaginaba enorme, pero no se detendría..la probaría esa noche al fin! Alejando busco bajo la camiseta de Camila…quería sentir y acariciar sus tetas . Cuando al fin las manoseo suavemente sintió lo duras que estaban…firmes..pero pequeñas..mucho más pequeñas que las de su madre. Pero el pezón lo tenía marcado y erecto. Sin duda estaba excitada .. ya era toda una mujer …y esa noche seria “su” mujer. Manoseò las tetas de Camila sin pausa mientras ella galopaba sobre su verga..el roce era cada vez más delirante. Te gusta mi niña?..le pregunto el..mientras apretaba levemente sus pezones…. Siii..me fascina sentir tus manos… susurrò ella. Y el manoseo siguió sin pausa; Alejandro le besaba el cuello mientras ambas manos apretaban con fuerza debajo del pantalón corto del pijama de Camila. Ella cerró los ojos y solo disfrutaba sentir la dureza de la verga del marido de su madre. La sentía durísima sobre su conchita, separada de ella solo por la tela de los pijamas. Sentía su humedad y la de Alejandro… bajo con sus manos y empezó a palparla encima. La quieres?? Le pregunto el apenas ella le manoseo encima… SIII… la quiero mía papito….le respondió Camila, y perdiendo lo ultimo que le quedaba de pudor, agregó: dame tu pico…!! Quiero comérmelo al fin…. Alejando dejo que Camila bajara besándole el pecho y le ayudo a sacar el pantalón corto del pijama. Quedo desnudo tendido en la cama matrimonial. Camila le sonrió mientras empezó a masturbarle…. es exquisito…!! Durito y Grande..papito…… Chúpamela Camilita… comételo todo!!... Camila obedeció de inmediato..empezó a lamerlo pero al cabo de un momento ya lo tenía todo dentro de la boca. La Verga de Alejandro, el marido de su madre al fin estaba en su boca como tantas veces lo imagino..chupaba y chupaba sin pausa provocando los gemidos de Alejandro quien solo se recostaba en la cama y disfrutaba mirando a la adolecente saborearlo con mucho placer. Mordía la cabeza y se lo metía dentro de la boca una y otra vez..luego lamia los testículos y succionaba con fuerza. Sin duda para su corta edad era una muy buena mamadora..pensó Alejandro. Sigue sigue putita mía… el decía de vez en cuando…Asi asi? Asi te la chupa mami? ..agregaba ella traviesamente. Sii..así se la come..igual como te la vas a comer tu… te quiero culiar!!! Le confidencio de golpe… Ayy que rico.. yo quiero que me culees.. contesto ella.. y se saco de golpe el shorth..dejando ver su coño depilado a Alejandro que quedo mudo de placer. Camila tenía un coño `pequeñito, y depilado..rosado..casi virginal. Estaba húmedo y ardiente por la excitación del momento. Alejando metió un dedo despacio y recorrió su clítoris mientras ella permanecía de rodillas en la cama. Luego empezó a masturbarla despacio mientras ella se tendió de espaldas en la cama. Le recorrió el coño con todos los dedos. Estaba exquisito pensó..pequeñito y dulce. No esperaba que se depilara siendo tan pequeña. Era un depilación torpe, con maquina de afeitar..pero el coño de Camila no perdía su encanto. Empezó a devorárselo con la lengua.. te lo voy a comer todo..! le advirtió. Hazlo ..soy tuya esta noche!! Le respondió Camila suplicándole. Devoro mucho rato ese exquisito coño adolescente,, sintió sus jugos y también devoraba las tetas y los pezones. Camila estaba entregada a Alejandro quien la devoraba y comía entera.. besando cada centímetro de su cuerpo, ya manoseándola entera. Se sentía la mas puta de las mujeres..siendo devorada por el marido de su madre en la propia cama matrimonial; pero eso lejos de molestarle le encantaba, y sentía que cada beso de Alejando la hacia mas mujer y menos niña. De pronto Alejandro se puso de rodillas en su pecho ..le acerco un cojin y lo puso bajo su cabeza. Tomo su verga y se la puso en la boca. La obligo a chupársela otra vez..pero ahora el tenia el control.. el la violaba por la boca. Mientras ella chupaba el se lo metía mas adentro llegando ella incluso a ahogarse. Sin duda esa noche gozaría como nunca, con tamaña verga pensó.. era grande dura y gruesa.. sin comparación con la de su novio. Además el nunca le obligaría chupárselo así. Alejandro se la sacaba de la boca y le daba golpes en su cara con la verga… Castigo por chica mala? Le pregunto ella.. jaja sii muy mala… le respondió Alejandro golpeándola mas fuerte. Esos golpes la excitaban mas.. y se aferro fuerte al trasero de Alejandro, para seguir chupando esa verga que la estaba enloqueciendo.
Alejando salió del pecho de Camila y se tendió a su lado, para abrazarla y besarla intensamente. Ella correspondió ese beso y recorrió con sus manos la espalda de su hombre. Las lenguas jugaron un rato hasta que él le susurro al oído. Cami..quiero culiarte riko!! --- Sii hazlo..métemelo todo amor!! “Amor.” Esa palabra lo excito aun mas… se acomodo entre sus piernas. La diferencia de estatura era evidente. Ella pequeñita y el alto..pero lograron acomodarse para iniciar esa exquisita penetración. Lentamente la verga de Alejandro fue encontrando el coño de Camila..mientras se besaban sin pausa. Cuando él la encajo de golpe..sin empujar aun ella gimió de placer. La sintió por primera vez dentro..y pensó en lo grande y dura q seria recibirla. Esta demasiado rica.. le susurro al ido..lo que bastó para que Alejando empujara y la penetrara hasta el fondo. Al fin..ya tenía toda esa verga en su coño..estaba siendo culiada como lo había soñado aunque ello significara ponerle los cuernos a su propia madre. Alejandro empezó a moverse sobre ella primero despacio y luego mas duro… ella lo besaba sin parar y disfrutaba cada embestida con gritos ahogados. Empezaron a decirse cosas mientras cogían:
C: Dame ..dame papito ..dame..q rica la tienes…..
A: Toma Toma.. comete tu pico mi niña… es tuyo ahora… ya eres mi mujer..mi putita
C: Si soy tu putita rika.. culeame mas duro..ayy ayy asi asi..ayyyyyy Alejandro… q riko lo haces…
A: Que eres rika bebe!!.... Tu coño es maravilloso.. me encantó!!
C: ES para ti papito.. métemelo mas duro!... culeame mejor que a mama…
A: Sii..!! te culiare mucho mejor que a ella….. Eres mas putita que tu madre sabias?
C: No.. en serio ¿ jijij Sere tu putita siempre amor.. me encanta tu pico……
• Y así Alejandro siguió culiandosela cada vez mas duro. Camila tuvo un orgasmo y después otro. Bañada en sudor apretaba con sus piernas a su hombre. La cama se agitaba y los gritos ya recorrían la pieza. Voy a acabar Camila!! Le grito el… hazlo Ale….acaba dentro…lléname de ti!!. Alejando dio las ultimas embestidas sobre el coño de Camila con todas sus fuerzas hundiendo su dura y enorme verga en su diminuto coño, hasta que un grito feroz..pero ahogado en el oído de su niña le anuncio que había acabado dentro de ella. Camila sintió el semen de Alejandro inundándola y llenándole el coño. Sentía la tibieza de ese dulce chorro y trataba de apretarle la verga para sacarle hasta la última gota. El pico de su hombre la hacía gozar sin pausa.. estaba llena de su semen y eso la hacía muy feliz. Cuando Alejandro dejo de moverse..aun con su verga dentro se besaron sin pausa… Mijita rica exquisita…!! Le decía mientras la besaba… Rico tu..mi papito..Respondía ella. Pasaron un rato en silencio abrazándose y besándose cada vez más suave.. Pues el frenesí se iba relajando. La verga de Alejando aun estaba dentro de Camila…pero ya no tenía la rigidez que tanto la hizo gozar. Cuando el pico abandono su coño, el se recostó a su lado, y acariciando sus tetas le dijo. Somos unos calientes bebe!! Nos iremos al infierno por esta calentura.. Ella oscureció su rostro… y le respondió.. Nadie tiene por que saberlo…te parece?.. EL la miro complaciente y la abrazo..la beso nuevamente.. seguro Camilita..nunca nadie sabrá esto… Arrepentida??.. NO para Nada papito.. y tu? Menos hijita!! ..jajajaaj .. quiero seguir haciéndolo… cada vez que podamos… Bésame Alejandro.. hoy soy tu mujer… alguien tiene que reemplazar a mama no te parece? Jajaj…….. Ahora tengo dos coños en casa..nada mal…. Oye!!! No me salgas con eso..goloso..jajajaj…yo tengo la mejor verga..apuesto que con mi mama no se te para así?..jajajaja..Pues tienes razón Camilita..tu me la pones mas dura. Ella agarro su pico y lo beso en la boca. Comenzó a masturbarlo nuevamente. Camila frotaba y Frotaba la verga de Alejandro, quien la besaba descaradamente y chupaba sus pezones encendiendo la pasión nuevamente. La verga se endureció otra vez para gozo de Camila. Este si es un buen pico!! Le dijo ella mientras empezaba a chupársela nuevamente…. Andrés tu novio..no lo tiene asi?..le inquirió Alejandro…. Noooo!! Igual la tiene rica pero no se compara con la tuya papito…. ES que esta es verga de hombre bebe…!! Sii.. de mi hombre…me la metes mejor que el… mil veces mejor. Ese pendejo no sabe culiarte Camila… no sabe disfrutarte el coño como yo lo voy a hacer… vas a ser mi puta personal.. ok? Ok papito… y seguía chupándola. Ven acá..te daré un 69… y la acomodo sus rodillas entre su rostro. El 69 empezaba a encender todo. Camila nunca lo había hecho. Nunca había chupado y que la chupen al mismo tiempo. Era el clímax.. sentía la lengua de Alejandro devorando su coño y al mismo tiempo se metía toda su verga en la boca. Ay mama..perdóname!!..pero el pico de tu marido es irresistible!! .. esta confesión solo provoco la sonrisa de Alejandro.. Cogerse a la Hija de su señora..También era algo irresistible. Siguieron en ese 69 interminable… ella saboreando la verga dura y el comiéndose su delicioso. La lengua de Alejandro pro0nto recorrió el culo de Camila y ella la sintió mejor que nunca. Empezó a gemir d placer..nadie le había lamido alguna vez su culito y sentir al marido de su madre hacerlo era el climax… tuvo un orgasmo exquisito, el que disfruto más con el pico de Alejandro aun en su boca. Soy una perra!! Pensó cuando acabó de gozar. Alejandro le pidió que saliera de encima y que se ponga en cuatro. La niña de antes..sería su perrita de ahora. SE acercó a ella por aras y dio unas palmadas en sus nalgas…ay papi..me duele!!... no me castigues……. Te lo mereces por putita!! … y ser la niña más caliente.. la tomo de las caderas y la trajo hacia él. La verga acariciaba la rayita del culito de Camila quien permanecía quieta como una perrita amaestrada. Alejandro miraba ese coño tan pequeño que parecía que no soportaría tamaña verga. Le acaricio la espalda y luego manoseo sus tetas: Eres mía!!...le dijo suavemente y empezó a penetrarla otra vez. Camila gemía de placer sintiendo como entraba esa verga en su pequeño coño..la llenaba.. se sentía más hembra que nunca.. Asi asi dámelo entero!! Le gritó antes de hundir la cabeza en la almohada. Alejando la penetró cada vez mas fuerte acompañándole de pequeñas nalgadas. Camila permaneció con la cabeza en la almohada y su culito parado, para que Alejandro haga lo que quieiera de ella. En un momento Alejandoer dejò de penetrarla y empezó a chupárselo otra vez… Camila estallo en un orgasmo como nunca lo había tenido antes con sexo oral. Luego, sin pausa volvió a penetrarla sujetándola de los hombros. La pequeña Camila recibía toda la verga con una furia cada vez más intensa. Putita toma putita!!..le gritaba mientras empujaba más fuerte..y ella gozaba pidiendo mas y mas. Te gusta culiarme Ale?..le sorprendió con la pregunta… Si..me encanta Camilita... eres demasiado rica!!.... Te gusta más que con mi mama?..... la pregunta era provocadora… Siii..mucho más… tu coñito es mucho mejor bebe…!!...Ese pequeño dialogo desato la morbosidad de Camila, quien, volvió a preguntarle mientras el la seguía poseyendo.. . Me como tu pico mejor que ella?...y cuando lo decía movía su culito en círculos, más despacio… Sii Camila… mi pico es tuyo ahora!!... Mama no sabe coger como yo?... Uyy Camilita… tu mama hace tiempo con coge tan rico como tu.. y Alejandro sintió que iba a desparramarse en el coño de su hijastra. Acabaron juntos….gritando como locos… Alejandro nuevamente lleno de semen el coño de Camila quien se estremecía con cada movimiento final de su amante. Alejandro acabo besando su espalda… y ella se tendió boca abajo en la cama. Cuando su verga salió de su interior, se tendió a su lado, y manoseo su trasero. Camila permaneció en silencio, meditando lo que había hecho esa noche. Estaba desnuda tendida en la cama donde su madre duerme y hace el amor con Alejandro. EL marido de su madre estaba tendido también desnudo junto a ella y le acariciaba con suavidad el trasero y al espalda. Siente entre sus piernas la humedad de su semen. Su coño le dolía ligeramente. Nunca lo habían penetrado tanto. Pensó en su mamá, y si se merecía esto o no. Por un momento un dejo de arrepentimiento la invadió. Era la amante del marido de su madre; nadie siquiera sospecharía lo habían hecho esa noche. Sintiò las manos de Alejandro recorriéndola y luego sus besos en los hombros. Ella busco su boca y le ofreció su lengua…se besaron con pasión una vez mas.. Los pensamientos sobre mama quedaban atrás..el placer era mucho mejor ,,, ser la Putita de Alejandro le encantaba. Lo abrazó y se entregó a sus caricias otra vez. Alejandro no razonaba..solo disfrutaba. El cuerpo de Camila era exquisito y siempre lo había soñado ahora estaba en sus manos y la había hecho su mujer sin limites. La dulce niña que crió ahora era una amante perfecta en la cama. Manoseaba y besaba todo de ella. Trasero cuello, boca tetas… Esa noche ambos se fundieron en el sexo prohibido sin medir consecuencias. Alejandro y Camila cogieron varias veces mas.. estuvieron en la cama hasta después de almuerzo, cuando se ducharon y fueron a buscar a mama en el automóvil.

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Kim: Mi prima... Mi amante (V)Categoría: Sexo en familia

Por Darkel_xG | 2015-01-11 19:08:53 | 0 comentarios

— ¡Esper-mmm! — se escuchó la voz de mi prima al besarle los labios mientras la empujaba hacia atrás, paso a paso hacia dentro de su habitación



— No… mmm…hagas ruido — respondí envuelto en sus labios al tiempo que mis manos comenzaban a levantar su blusa



—¡No…! — gimió débilmente —… nos van a escuchar… — agregó temerosa de que su madre y las demás personas abajo la escucharan



—Mmm… están platicando hasta el patio, seguro tardaran… — respondí tratando de calmar el temor de mi prima que se resistía un poco a mis caricias, pero finalmente levantó sus brazos y deslicé su prenda sacándola por encima de ella



—Mmm… ¿o ahora ya no quieres?…mmm… después de tanto estármelo pidiendo allá abajo… — pregunté mientras envolvía los húmedos labios de la jovencita que hacía unos minutos había estado abajo pidiendo, rogando que aliviara el calor entre sus piernas



— ¡Ahh! Mmm… no, pero… ¡Mm!- — gimió mi prima mientras mis labios callaban su voz y mis manos recorrían el interior de sus piernas bajo su minifalda, comenzando a recorrer su coñito por encima de sus bragas que comenzaban a humedecerse



—Entonces… calladita — dije al tiempo que me le despegaba un instante, cerraba la puerta detrás de nosotros y regresaba hacia la caliente señorita delante de mí



— Abre la boca — indiqué desabrochando mis pantalones rápidamente, liberando mi erecta carne frente a ella quien apenas colocaba sus rodillas en el piso sobre un cojín, cuando mis manos la sorprendieron tomando fuertemente su cabeza



—¡Espgh… mmmm! — pronunció al sentir mis manos atrayéndola con fuerza mientras mi verga se internaba en el calor de su boca



— Shh… ¿calladita y obediente recuerdas? — repliqué con autoridad, mientras comenzaba a mover mi verga dentro y fuera de su boca con fuerza, provocando sonidos en su boca al entrar y salir



—Mmm… Eghpera… — alcanzaba a gemir mi prima tratando de empujarme un poco, sus ojos se cristalizaban por el esfuerzo de su garganta y los bordes de su boca se llenaban de hilillos de su saliva



Ignoré las débiles protestas de mi prima, follando prácticamente su deliciosa y suave boca, su lengua estimulándome a cada segundo que se rozaba contra mi dura verga.



— ¿Esto te gusta verdad? ¿Qué te llene la boca de verga así? — pronuncié excitado ante mi prima que solo movía sus manos a sus costados y me tomaba de las piernas, mientras seguía recibiendo mi verga abriendo lo más que podía la boca



— ¡Ahh…! — gruñó la señorita al instante que saqué un momento mi verga, tomando aire y respirando sin aliento, con su mirada sumisa viéndome hacia arriba



— ¡Mmmgh!— gimoteó mi prima al sentirse incapaz de evitar que volviera a meterla en su boca



—Ahh…que rica boca Kim…mmm— gemí entrecerrando los ojos, víctima del placer al follarle la boca, la saliva escapando en demasía de su boca, impregnando mi dura verga y escurriendo por su barbilla



Empujaba con mis manos su cabeza contra mí, alojando mi verga en lo profundo de su boca, moviéndome incapaz de detenerme, sosteniéndola del cabello y penetrando el interior de sus labios perdido de deseo.



—Mmm… — seguía escuchándose la voz de mi prima recibiendo obedientemente mis arremetidas, por momentos apretando el interior de su boca para aumentar mi placer



La forma y temperatura de su boca me hacían imposible poder aguantar más, temblé por un instante y gemí levemente al comenzar a vaciar mi corrida mientras me seguía moviendo con menos fuerza en su boca.



— Ahh… tómatela toda o mancharas algo y mami se podría dar cuenta… Ahh — pronuncié delirando, descargando todo lo que salía de mi palpitante verga



— ¡Mmm!— gimió mi prima con mi verga metida aun en su boca, recibiendo mi corrida, palmeando de pronto mis piernas en señal de que perdía el aire



— Ahh… — gemí liberando su boca, mirándola sin aliento tratando de jalar aire, mientras mi semen se notaba dentro de su boca y escurría en gran cantidad por sus labios



—… que boquita tienes mi amor…— agregué agitado por la corrida, observándola quitar todo lo que escurría por sus labios con sus dedos, volverlo a llevar a su boca y desaparecerlo todo tragando enseguida



—…estaba tibio…— dijo mi prima con su rostro satisfecho, refiriéndose al líquido que había bebido de mi



— ¡Ah! — grito risueña con su vocecita de niña, mientras la tiraba sobre la cama, me colocaba ligeramente encima de ella, situándome un poco de costado, abriendo sus piernas, exponiendo sus húmedas bragas, las levanté desnudando su rosado coño e introduje dos de mis dedos abriendo su canalito vaginal al tiempo que mis labios envolvían su boca



— ¡¡Mmm!!— gimió tiernamente tratando inútilmente de zafarse de mis labios y de mis manos, temerosa y sabedora de que no podría evitar gemir o gritar con mis dedos buscando su orgasmo



Aseguré su cuerpo inquieto y seguí moviendo mis dedos en su interior mientras callaba cada sonido de su boca en la mía y observaba sus temerosos ojos sumisos y placenteros.



— Mmm…— gemía una vez tras otra mi prima, mis dedos se movían incesantemente en su húmedo y palpitante coñito



Mi delicada prima entregada, excitada, teniéndola junto a mí, con sus blancas y delgadas piernas abiertas recibiendo mis dedos, mis labios callando los gemidos de la muchachita que se mantenía ahí con las bragas en las rodillas, la minifalda sobre su cadera y ella moviéndose erráticamente por el placer; solo pensarla y mirarla me excitaba en demasía, provocándome que moviera con más rudeza los dedos en su jugoso interior.



Me deleitaba comiéndome esa suave y hambrienta boca en la mía, su cuerpo se movía involuntariamente, y ella comenzaba a gemir más fuerte en mi boca acercándose al orgasmo.



— ¡Mmmgh!— chilló mi muñequita al sentir la primera oleada de su orgasmo contraer su coño, apretando las uñas de su mano contra mí, sintiendo como mis dedos arrancaban le desencadenaban su orgasmo a cada movimiento, su coño contrayéndose arrojaba sus jugos sobre mis dedos



Mis labios seguían sellados a los suyos, silenciando todo sonido de su voz, sintiéndola temblorosa, apretando sus piernitas contra mi mano.



—…mmmm… Eso es mi amor, así me gustas, calladita… — dije sonriéndole cariñosamente, mientras ella respiraba agitada apenas solté sus labios, gimiendo muy débilmente; levantó la vista con sus mejillas enrojecidas



—… ¿Podemos seguir? — preguntó deseosa, queriendo tener algo más que mis dedos dentro de su coñito



—No mi amor, tú no sabes estarte callada, nos escucharían… ¿no quieres que tu mami te vea haciendo estas cosas, verdad? — respondí amable besando sus labios una vez tras otra



—…No — respondió enseguida —… Pero no te vayas aun… — agregó algo molesta por no poder seguir



— Solo me estaré un momento, no puedo estar tanto aquí, si lo notan se vería raro… — respondí acariciando su rostro



— Está bien… — respondió, no perdiendo tiempo y comenzando a besarme como si nunca llenara de ello



Pasaron algunos bastantes minutos, se me fue el tiempo acariciando el cuerpo de mi prima entre su ropa, besando con deseo esos labios suaves; pero al final la convencí de parar pues debía irme ya; y con algo de desaprobación de su parte finalmente bajamos y nos cercioramos de que su mami y los demás seguían detrás en el patio.



—… No te vayas a salir por ahí con alguna de “esas”… — dijo seria y celosamente mientras yo me dirigía a la puerta y ella debía ir hacia el otro lado de la casa



—No existen “esas” entiende… — respondí sonriendo mientras salía al patio de enfrente por la puerta y dejaba dentro a mi celosa prima



Entré a mi casa, solo entrar estaba mi madre acomodando algunos adornos de la casa, el día siguiente era fin de año.



—… ¿más adornos? — pregunté



— Solo unos pocos hijo, ¿qué hacia tu tía? — preguntó



—…Eh, platicar, con los demás, cosas así — respondí



— Mas tarde llegaran tus otros tíos… — comentó, sorprendiéndome



—¡! ¿Mas? Pero si ya son varios… — respondí refiriéndome a que ya había 5 o 6 familiares visitantes más que habían llegado para pasar aquí juntos el fin de año, no me gustaba tanta gente entrando y saliendo de mí casa la verdad



— Si, llegarán más tarde, se quedarán aquí ya que en casa de tu tía ya están los demás — agregó mi madre mientras seguía serenamente acomodando los adornos



— Bueno… — respondí — Voy a salir… — agregué



— Come algo, y no vuelvas tarde, ya es tarde — dijo rápidamente mi madre, cierto, eran más de las 7 pm



— Si — respondí, pasé a la cocina y comí algo rápidamente



Salí de casa y regresé poco más de una hora después, me acerqué a la puerta, pero se escuchaba demasiado ruido dentro.



—…Buenas noches — saludé al entrar, tratando de parecer amable, aunque realmente no era tal; estaban prácticamente todos reunidos ahí, incluso los que deberían llegar más tarde



—… ¡Buenas noches muchacho! — respondió amable mi tío recién llegado



Repetí el saludo con una o dos más personas, hasta llegar a saludar a mis dos primas recién llegadas, a estas no me molestaba tanto tener que saludarlas.



Una vez que terminé de saludar a las dos guapas señoritas, todo volvió a su cauce y todos comenzaron a platicar, me alejé por un momento y me dirigía hacia mi cuarto cuando una conocida voz lleno mis oídos.



— Miguel — dijo Kim, provocando que volteara



— Voy a dejar algo arriba, ahora regreso con ustedes… — respondí



— Voy contigo — respondió caminando rápido hacia mi



— Subo y bajo, no tienes que sub-—



— ¡Voy! — respondió en voz más fuerte



—… Okey, anda vamos — respondí, tampoco me molestaba que subiera conmigo



Subimos, como había dicho solo dejé mi abrigo y nos dispusimos a bajar.



—…Espérate — pronunció mi prima jalando mi brazo, mirándome un tanto raro justo antes de acercarnos a las escaleras



— ¿Qué pasa? ¿olvidaste algo? — pregunté amablemente



— No… — respondió algo nerviosa



— ¿Entonces? — pregunté nuevamente



—… ¿Te atraen? — pronunció mirándome fijamente mi prima entre la poca iluminación de ese pasillo



—… ¿Atraerme quienes Kim? —



—…tu sabes bien quienes… ¿te gustan? — preguntó nuevamente, y entendí que se refería a mis recién llegadas primas



—…deja de preguntarme eso, ¿no puedes llevarte bien con unas chicas alguna vez? — pregunté sonriéndole



—…Si es alguna que te guste no… — respondió mirándome seria



—…Son nuestras primas, qué más da si me gustaran o no —



— ¡Yo también soy tu prima! ¡Dime, ¿Te gustan?! — preguntó molestándose



—…No, no me gustan, no te pongas así, no grites, vamos abajo — respondí tomándola del brazo



No dijo nada más, caminó en silencio a mi lado hasta llegar abajo y mezclarnos entre la charla al llegar con los demás, charla que no era muy agradable del todo para mí, pero tenía que “convivir”



Todos nos retiramos después de bastante entrada la noche, los hospedados en la amplia casa de mi tía y los que deberían quedarse en mi casa o más bien casa de mi madre, o supongo que lo hicieron así, pues yo subí a dormir; y así amaneció el siguiente día, era fin de año.





— Buenas días mi amor — saludé en voz baja a mi prima, abriéndole la puerta para que pasara



— ¿Te levantaste hace mucho? — pregunto mi prima al entrar a la casa cerrando ella misma la puerta



—Hace un buen rato ¿Por? — pregunté, eran más de las 9, tenía bastante que me había levantado



—…por nada — respondió sonriendo — ¿Están todos levantados? —



— Si, están desayunando algo, ¿Vamos con ellos? — pregunté acariciándole el cabello



— No no, vamos… donde estemos solos — respondió



— Okey… — sonreí haciéndola seguirme hasta la cocina donde había una pequeña mesa y sillas, todos los demás estaban en el comedor, bastantes metros lejos de ahí



— Aquí estamos solos — dije sacando la silla, invitándola a sentarse



—… ¿Vas a ir a algún lado hoy? — preguntó curiosa y sonriente mi prima



— No creo por q-!—



— ¡¡Hola!! ¿Qué hacen aquí tan solos eh? — preguntó una voz femenina que entraba a la cocina



— Hola Gaby, nada, solo platicamos — respondí amable rápidamente a mi prima que nos cuestionaba juguetonamente



— A bueno; buenos días, ¿Kimberly cierto? — preguntó en su saludo Gaby hacia Kim



—…Buenos días… — respondió Kim pareciendo sonreír, pero no lo hacía yo la conozco bien



— Bueno… recuerda lo que te dije anoche Miguel, no te olvides eh — agregó sonriente mi prima cambiando de tema, mientras sacaba algo de tomar del refrigerador



— ¡! Ah, sí… no lo olvido… — respondí a Gaby, algo sorprendido por su “recordatorio” en ese momento



— ¿De qué cosa? — preguntó enseguida Kim al no saber de qué hablábamos Gaby y yo



— Secreto, secreto prima… shhh — respondió divertidamente Gaby sonriendo y acercándose a la salida de la cocina



— Bueno, no platiquen mucho, adiosito — agregó Gaby saliendo por la puerta y dejándonos solos nuevamente



— ¿Miguel que es eso de lo que hablaban? — preguntó seriamente mi prima



— No, nada olvid-—!



— ¡¿Por qué no me dices?! — gritó mi prima subiendo el tono de voz



— No grites, no es nada importante Kim — dije claramente, mientras mordía una manzana tomada del centro de la mesa



— ¡Kim! Hey — dije notando su rostro molesto y verla bajar la cara — No te enoj-—! agregué sin terminar pues mi prima se levantaba violentamente, empujó la silla con enojo, me miro con su rostro furioso con los ojos ya casi llorosos, y en un instante salió de la cocina sin darme tiempo a nada



— Oye, regresa — dije caminando tras ella fuera de la sala por el pasillo, sus enojados y apresurados pasos la hicieron llegar enseguida a la puerta, salir por ella y cerrarla sin delicadeza



—…Kim… — pronuncié casi solo para mi apenas llegando a la puerta



Regresé dentro, me senté un instante en la sala y alcancé a mi madre y a los demás en el comedor; paso un buen rato hasta que…



— Vamos a ir a comprar unas cosas hijo, no salgas hoy, es reunión en familia más tarde, vamos a volver en un par de horas — comentó mi madre entrando en la sala y encontrándome ahí



— ¡¿2 horas?! ¿Pues qué tantas cosas van a comprar? — pregunté sorprendido, incluso el centro comercial más alejado no era para tardar tanto



—… Ya sabes cómo es tu tía, le gusta buscar aquí y allá, por eso vamos a ir todos — respondió mi madre



— ¿Todos?… — volví preguntar, cierto, en ese momento “todos” los que estaban en casa se reducían a: mi tío, mi madre, mi tía y sus dos hijas



—Bueno, todos excepto tú, y tu prima Gaby — respondió mi madre



— Okey, ¿y Gaby dónde anda? hace rato no la veo — pregunté



— Creo que fue a casa de tu tía, con los demás, deberías ir y no estar aquí nadamas — agregó mi madre mientras tomaba su abrigo de una mesilla cercana



— Bueno… — respondí mientras mi tía y los demás llamaban a mi madre y se disponían a salir



— Volvemos más tarde, no salgas — volvió a indicar mi madre mientras salía por la puerta con los demás, se escuchó el motor fuera encenderse y segundos después desapareció el sonido por la calle



—… reconfortante silencio y calma… — pronuncié para mí mismo, estirándome sobre el mueble; silencio y calma que no duraron mucho



— ¿Kim? — pregunte escuchando abrirse la puerta



— No, soy yo — se escuchó la voz de Gaby arribando dentro de la casa



— ¡! Ah, eres tú, pensé… olvídalo — respondí sonriendo a mi atractiva prima, sus ajustados jeans se apretaban contra sus piernas y su corta blusa dejaba a la vista la piel baja entre su vientre y su naciente entrepierna



— ¿Paso algo con Kimberly? La vi algo molesta hace un momento — preguntó mi prima mientras se sentaba un instante y yo alejaba la vista de sus voluminosos y redondos pechos que eran apretados por su ropa



— Ah, eh no, no pasó nada; ¿estaba molesta? — pregunté, intentando no mostrar demasiado interés



—… Si, de hecho me gritó un par de veces, vaya que tiene un carácter bastante especial, ¿no crees? — preguntó mi prima sin mucho interés



— Eh, bueno si… algo temperamental creo— respondí, “una malcriada celosa, eso es lo que es” pensaba en mi mente



— Vaya que si…, bueno, solo vine por algo a la cocina, deberías ir con todos, ¿te espero? — preguntó mi prima dirigiéndose a la cocina



— No, gracias voy más tarde — respondí amable mientras mi prima volvía a cruzar de regreso llevando un pequeño recipiente con ella



—… Bueno, nos vemos allá guapo — respondió coqueta mi prima, caminando por el pasillo hacia la puerta



— Claro, nos vemos allá — respondí mientras la escuchaba marcharse tras la puerta



—… No estas nada mal Gaby… — pronuncié riendo con mi propio comentario



Encendí el televisor nuevamente, la diversa programación era tan aburrida que era más divertido presionar el botón para seguir cambiando de canal, quise subir por la laptop pero la diversión comenzaría enseguida…



— Ahora quien… — pronuncié en voz baja, volviendo a escuchar la puerta abrirse



— ¿Olvidaste algo? — pregunté desde la sala, pensando que era Gaby quien regresaba



—… Si, olvidé que no puedo dejarte solo un segundo — escuché la voz de Kim, enojada o molesta detrás de mi



— ¿A qué viene ese comentario? ¿No crees que andas muy enojona últimamente? — pregunté girándome sobre el sofá viendo su rostro molesto, pero tan bello



— ¿Que hacían? — preguntó seriamente



— ¿Que hacíamos de que Kim?, nadie hacia nada — respondí algo enfadado



— ¿Hacían “eso” que no me quisieron decir? ¿Que era? ¿¡Traerla aquí y toquetearse!? — preguntó con enojo mi prima acercándose mas



— “ ¡Si Kim, claaaaro todas las mujeres deben estarme viendo, todas esperando que vaya y las toque, y yo esperándolas, me voy tras una, otra y otra más! ” — respondí irónicamente, enfadado por sus acusaciones



— ¡No estoy bromeando Miguel! … ¡No soy idiota, veo cómo te mira! — gritó mi prima



—Kim… — resople tratando de tener paciencia con la quinceañera malcriada que tenía enfrente — ¿Cómo me ve según tú?… ¿Como? no me puede “ver” de ninguna forma si llegó apenas ayer, ¿qué tanto puedes haber visto según tú? — agregué molesto, tratando de guardar calma



— Pero tú debes conocerlas desde antes, yo no… — agregó bajando un poco el tono de voz —… y…y te ve así, así como solo yo puedo ¡Ninguna más puede! — gritó con su rostro un poco apenado, no podía enojarme con ella, sus celos seguían siendo algo que me encantaba de alguna u otra manera



— Si dejaras de estar de celosa un momento te darías cuenta que estamos solos, y ya que eres la única que puedo tocar, no me lo niegues y ven — dije conociendo que su caliente mentecita acabaría aceptando la proposición



—…Solo a mi… — respondió con un ligero y lindo puchero en su rostro mientras se acercaba de pie junto a mí que estaba sentado, colocando mis manos alrededor de su cintura y estrujando sus nalgas



— Como iba yo a cambiar “esto” por alguna otra… mmm — pronuncie poniéndome de pie, besando sus labios mientras mis manos continuaban apretaban sus duras nalguitas bajo la tela de su ajustado y corto short de licra que dejaba sentir la redondez de su culo



—… Pero ella tiene, más… más pech-—



— Mmm… — se escuchó solamente al oprimir mis labios contra los suyos mientras mis manos deslizaban su elástica prenda junto con sus bragas, mis dedos apretaban y recorrían la perfecta forma redondeada de sus nalgas



Moví las manos bajo la tela de sus bragas, recorrí su piel separando sus carnosas montañas de carne, y los dedos de mi mano derecha alcanzaron su coñito, comenzando a masajearlo entre la abertura de sus labios vaginales



— Nos… mmm… verán si entran — gimió mi prima mientras movía sus labios sobre los míos



Ignoré sus tenues comentarios y deslicé su ajustada licra y bragas hasta sus rodillas cayendo hasta sus tobillos, al tiempo que ella con un movimiento de sus pies se desprendía completamente de las prendas



— Ah… — gimió mi prima al tomarla de las nalgas y colocarla sobre el sofá, abriendo sus piernas y colocándola en cuatro patas con su pecho contra el respaldo del acolchonado mueble



— Abre bien las piernas muñeca… — indiqué, colocando mi cara entre ellas y comenzando a lamer la totalidad de su rosado y entreabierto coño, sintiendo su panochita ya un poco húmeda mojarse totalmente por mi saliva y los fluidos que emanaban poco a poco de su interior



—Ahh mmm… — gemía mi nena, notándola como mordía sus labios del placer, girando lo poco que podía el rostro para verme hacia atrás entre sus piernas abiertas, lamiendo, mordiendo y succionando con fuerza los labios de su hambriento coño mientras separaba sus nalgas con ambas manos



—…métela — pidió la señorita al ver que me ponía de pie y que me deshacía de mi ropa, enfilando mi dura verga hacia la división de sus piernas



El ancho de la cabeza de mi verga abrió los labios de su coño, comenzando a clavársela, ella empujaba sus caderas hacia atrás intentando sentir toda mi verga dentro de ella



— Sigues estando tan apretada… mmm… — gemí al tiempo que mi verga entraba por completo en su suave y cálido canalito



— Ahh… fuert- ¡Ahh!.. — chilló llena de placer, mientras comenzaba a cojerla con fuerza, haciendo golpetear su blanco traserito contra mis piernas provocando comenzara a ponerse rojo



— ¿Tanto te gusta que… te llene de verga? ¿Eh?… Ahh… — pregunté mientras mi palma castigaba una y dos veces golpeando contra sus nalguitas rosadas



— ¡Auu! Mmm… Si… Ahh… Me encanta… — gimoteó mi prima sacudiéndose una vez tras otra hacia adelante, recibiendo mi verga dentro y fuera de esa panochita que me quemaba por completo al penetrarla



— ¡Ahh! — gimoteaba mi prima minutos después, apretando su coñito contra mi venuda verga, arqueándose por el orgasmo, chillando de gusto y clavando las uñas contra el respaldo del sofá, mientras los suaves movimientos de mi cintura prolongaban su placentera sensación



— ¿Ah? — gimió mi prima volteándome a ver con la respiración agitada aun — No la saques — pidió mi prima al verme despegarme de su cuerpo



— Vamos a detenerlos aquí… guarda la calentura mi amor — respondí, pensando en acumular su incesante calentura para lo que tenía pensado hacer más tarde



— ¡¿Por qué?! Todos están… allá, nadie vendrá ahorita, sigue Miguel… — insistió mi prima negándose a parar



— Mas tarde seguimos mi amor… mmm… anda ponte esto — repetí mientras me colocaba la camisa y le daba sus prendas a mi prima



— ¡No quiero parar! — gritó sin querer hacer caso, realmente también me era difícil parar de cojerme a mi caliente prima, pero al tener siempre tanto tiempo para cojermela me podía dar el lujo de detenerme a la mitad alguna vez



— Vístete mi amor — repetí sonriéndole acariciando sus desacomodados cabellos



No respondió nada, aceptó sumisamente sin saber porque paraba, solo bajó su rostro enojado y subió sus bragas por sus delgadas y bien formadas piernas hasta llevarlas a cubrir su intimidad, hizo lo mismo con sus ajustado short de licra negra y se puso de pie de mala gana; terminé de acomodarme la ropa y bese en consuelo sus dulces labios, paseando mis dedos por el borde del elástico de su licra, acariciando toda su cadera



— Vamos con todos — dije tomándola de la mano e invitándola a salir de ahí



Guardó silencio y siguió mis pasos aun molesta, cruzamos en unos pocos segundos los metros de mi casa a la suya y entramos en ella escuchando el bullicio de las voces dentro de ella



Saludé normalmente a mi tía y a los otros visitantes, en la mayoría adultos; excepto Gaby, Kim, un par de primos demasiado pequeños y yo,; la no tan divertida charla y el ir y venir en la casa duró hasta pasada más de una hora, casi mediodía, al fin llegó mi madre y los demás que habían salido, traían consigo algunas bolsas y demás cosas; el charlar y “convivir” se prolongó hasta la media tarde, mi madre y mi tías preparaban algunos alimentos, mientras el ruido y las risas momentáneas de tantas personas se escuchaban por todos lados.



Cayó la noche y la cena familiar dio lugar, estaba bastante agradado por la divertida y rica cena de fin de año, incluso mi prima Kim elegantemente arreglada parecía divertirse bastante con todos en la mesa, mientras calmadamente cenaba e intercambiaba una que otra mirada conmigo.



La cena transcurrió, observaba de vez en cuando a los demás, en especial a mi otro par de primas que no veía muy seguido, Gabriela y Cristina, Gaby de mi edad, la otra dos años menor, pero las dos igual de atractivas, alejé mi vista y seguí comiendo, deberían ser ya alrededor de las 10 u 11 de la noche.



Pero una vez que la cena concluyó, la verdadera celebración parecía comenzar como había pensado yo, mis tíos sin desaprovechar la reunión para comenzar a beber mientras charlaban ahora en algún lugar de la sala o por momentos saliendo al patio; me era, o más bien nos era permitido beber un poco a los jóvenes, pero fuimos solo Gaby y yo los que bebimos y solo un poco como ameritaba la celebración, la música en un nivel bastante alto se escuchó enseguida en la casa, no había problemas de que los vecinos se molestaran por esto, incluso los vecinos se escuchaban igual o más animados en su celebración, e incluso se lograban escuchar recurrentemente estallidos lejanos de fuegos artificiales en las cercanías.



— ¿No vas a beber ni un poco? — preguntó Cristina a Kim después de que solo quedamos los tres en el comedor y los demás andaban por la casa



—…No — respondió no muy amable Kim hacia la sonriente Cristina, quien parecía ya haber bebido por los tres



— Ja’ anda Kim — insistió Cristina sonriendo divertida hacia Kim



—No— repitió cortante Kim, ya algo molesta



—Mmm… ay bueno ya, tú te lo pierdes prima, yo eh…yo ya algo tomada tengo hasta ganas de unos besos con alguien… ¿tú no? ¿Miguel? — pregunto provocativa Cristina, con su sonrisa juguetona en el rostro, poniéndome incomodo, sin duda le hacía mal beber



—¡! Que cosas dices — dije sonriendo intentando relajar la situación



— Anda Migue… por-!—



— ¡No! — grito Kim interrumpiendo a Cristina, Kim se veía apenada pero muy molesta



— ¡! ¿Eh? ¿Por qué no prima? No me digas… ¿estás celosa? — respondió Cristina riendo en broma



— N-no, pero no pueden hacer eso — respondió apuradamente Kim



— Pero si tú lo tienes aquí siempre, préstamelo un poquito, ¿anda si?— siguió Cristina con su divertida broma, divertida para ella



— Oigan, ya está bien de bromas, ya Cristina — dije intentando callar a las dos muchachitas en la mesa, tratando de quitar a Kim de esa incómoda situación



—… Bueno ya, solo jugaba, que aburridos — agregó riendo Cristina mientras se paraba de la mesa con su vaso y salía del comedor un poco tambaleante



— No le hagas caso — dije sonriendo a Kim que mantenía la mirada baja



—… ¿Por qué dijo eso? — preguntó molesta



— Ella es así — respondí sonriendo



— ¿¡Porque!? —



— Kim, estaba bromeando no le hagas caso — insistí levantando su enojado rostro con mi mano



— Son unas putas… no se para que vienen — dijo mi prima enojada con su bello rostro delineado con el ligero maquillaje, con sus labios enrojecidos por el brillante labial color cereza sobre ellos



— Mmm… ya princesa — respondí sonriendo y besando sus carnosos labios — ¿pero porque no bebiste ni un poquito eh? — pregunté soltando enseguida sus labios por si alguien llegaba



—… No me dejan… — respondió bajando la mirada, lindamente apenada



—Bueno, yo si te dejare… — respondí sonriendo, pensando en lo que yo tenía de alguna manera preparado para dicha noche



—… ¿que? — preguntó mi prima sin saber a qué me refería



Ignoré sutilmente su pregunta y salí con mi prima de nuevo a donde estaban los demás charlando de esto y aquello.



Por fin se dio la media noche, la hora marcada para el inicio del nuevo año, no faltaban las uvas por aquí y por allá, algunos otros u otras bebían mientras la música pausaba un instante, el comer uvas y demás costumbres de las “12:00″ dando inicio al nuevo año se hicieron presentes; pasado ese instante todos siguieron celebrando incluso con más intensidad, pasó un rato y todos seguían charlando ignorando que era de madrugada, mis primas Gaby y Cristina cayeron rendidas víctimas del cansancio y el sueño además de su “par” de copas permitidas para la celebración; al estar todos “enfiestados” nadie decía nada si alguien simplemente desaparecía de frente de todos, quien se cansaba tomaba su decisión y se retiraba a dormir, así pasó con mis primas y un par más de familiares que subieron a descansar; yo por mi parte tenía otros planes.



— Kim, dile a mi tía que ya te vas a dormir — dije a Kim en voz baja



— ¿Porque? — preguntó sorprendida mi prima entre la incesante música y ruido



— Solo dile, hazme caso ¿sí?, anda, rápido, y me esperas en la cocina — agregué



Enseguida salí de ahí como si me retirara a salir de la casa e irme a la mía, pero aguardé en la cocina cercana a la salida, hasta que enseguida llegó Kim después de haberle dicho seguramente a su madre que se iba a dormir.



—… ¿Qué pasa? — preguntó mi prima al entrar a la cocina



— Ven vamos a la casa — respondí tomándola de la mano y caminando hacia la solitaria salida, pues todos estaban muy dentro en la casa



—¡! ¿A tu casa? — preguntó sorprendida mi prima



— Si, vamos, está sola — respondí sonriendo



— P-pero le dije a mi mama que ya me iba a dormir, además podrían ir allá y… — dijo nerviosamente mi prima



— No pasa nada, todos están festejando y terminaran yéndose a dormir en cuestión de un par de horas, tu mami pensará que estas dormida, igual yo, anda mi amor ven — respondí encaminándome a la puerta con ella



— ¡Pero! — alcanzó solamente a decir mi prima cuando ya salía conmigo de la casa



— Ponte esto — dije enseguida, poniendo mi abrigo sobre su espalda cubriendo sus desnudos brazos bajo la fría noche



Caminamos rápidamente los metros hacia mi casa, ella caminando apuradamente, cuidando su andar al pasar con los tacones por el césped y llegar enseguida a la puerta de la casa, abrí la puerta y entramos; haciendo bastante ruido los tacones de mi prima sobre el piso, subimos las escaleras, ella en silencio aun con miedo de venir conmigo solos tan noche.



— ¡Apaga la luz! — gritó asustada, cuando entrábamos en mi habitación y yo encendía la fuerte iluminación del techo



Obedecí su apenada petición que claro era por miedo a que los demás vieran la luz en la casa encendida, cerré la puerta tras nosotros incluso poniendo el seguro, cerré las cortinas y encendí una lámpara de mesa colocada sobre un buró al costado de la cama, misma lámpara que yo rara vez usaba pero ahora serbia bastante, iluminando así la habitación lo necesario para distinguir las cosas muy nítidamente, mi prima permanecía de pie mostrándome su delineada figura entallada en su corto vestido rojo de una pieza, su cabello peinado colocado tras su cabeza mostrándose tan exquisita ante mí.



— ¿Que buscas? — preguntó mi prima mientras sus piernas casi totalmente descubiertas por su corto vestido caminaban hacia mi



— Esto… — respondí girando y mostrando una botella de una bebida alcohólica y un par de vasos cristalinos



— No debo beber… — respondió al tiempo que yo vaciaba algo del líquido en uno de los vasos y lo ofrecía a ella



— Solo un poquito anda — respondí viéndola dudar



Finalmente tomo el vaso con sus dudosos dedos y lo llevó a su boca, bebiendo gran parte del liquido



— Je’, hey despacio — dije soltando una leve risa al verla hacer unas curiosas muecas en su rostro mientras bebía del vaso



— No está tan mal… — respondió volviendo a dar un trago, acabando con la bebida



Serví un poco para mí y volví a llenar su vaso y verla beber nuevamente mientras yo hacía lo mismo.



— Esto… ¿es muy fuerte? — preguntó mi prima refiriéndose a la bebida



— Solo un poquito, pero puedes tomar un poco más si quieres — respondí



— Al menos, la primera vez que bebo es contigo… mmm — pronunció mi prima viniendo hacia mí y besando mis labios



Bebió y sirvió ella misma una y dos veces más mientras alternaba entre mis labios y beber de su vaso, poco a poco la botella se iba vaciando y la manera de hablar de mi prima cambiaba, el alcohol ya hacia su efecto, yo disfrutaba sentado en la cama con su cuerpo sobre mi restregándose contra el mío sensualmente.



— Ya no tomes… mmm… te marearas más… — dije despegándome de sus labios húmedos



—…Poquito… poquito más ¿sí? — preguntó coqueta, sirviéndose nuevamente



Bebió y finalmente dejó el vaso de cristal a un lado, arrojándose de lleno encima de mí.



—… Mira como estoy aquí abajo… tócame ¿sí? — dijo sensualmente mi prima, metiendo su mano entre sus piernas abiertas que estaban sobre las mías, haciendo que la tela de su ajustado vestido se subiera mostrando por completo sus piernas



Mis manos levantaron aún más el vestido liberando su culo y pasando mis manos por sus nalgas que estaban arropadas ajustadamente entre sus finas bragas, mientras mi boca sentía su incesante y húmeda lengua recorrer la mía.



— ¡Mmm…! — gimió al sentir mis dedos alcanzar la humedad de la rajita de su coño



— Quítame los calzones, méteme los dedos ya Miguel… — gimió casi rogando sufriendo de las leves caricias sobre su coñito



Incorporé mi cuerpo poniéndome de pie junto con ella sin despegarme de sus labios, bajé de rodillas hasta sus piernas, jalé sus calzoncitos hacia abajo y mi boca se introdujo entre su desnuda entrepierna, estimulando con mi lengua su excitado clítoris.



—Ahh… mmm… así… — gimió mi nena mientras abría sus piernas lo poco que podía para permitirme seguirle comiendo su conchita



Despegué mi boca de su coñito, le bajé sus bragas hasta los tobillos, desabroché los dos altos tacones de sus pies y saqué sus bragas por debajo de sus lindos pies que ahora estaban desnudos; me incorporé y regresé hacia su rostro que rogaba que volviera a jugar con mi boca en su coñito, trataba incesantemente de volver a besarme, poniéndose de puntitas, pues ahora sin los tacones volvía a estar mucho bajita que yo, besé sus hambrientos labios, disfrutando de acariciarla, sentirla como ahora estaba vestida solamente de la parte superior, con el vestido subido alrededor de su cadera, y abajo nada más que las medias negras que cubrían sus piernas hasta la mitad de sus blancos muslos transparentándolos entre la fina tela.



— Déjatelas — indiqué a mi prima quien intenta bajar sus medias



— ¿Te gustan? — preguntó juguetona y sexymente mi prima dejándolas en su lugar



— Si… mmm… — respondí, besando sus labios y acariciando sus muslos



— ¡Ya quítate eso!… — ordenó impaciente, prácticamente arrancando la camisa de mi cuerpo, desnudándome de cintura hacia arriba



— Ya te la quiero mamar… — agregó dominada por el deseo mientras se subía sobre mí que estaba tendido sobre la cama, deshaciendo con fuerza mi cinturón, bajando ella misma mis pantalones y dejando mi verga salir frente a su boca, mientras ella se colocaba con sus piernas abiertas sobre mi rostro



— ¡Mmm! — gimió mi prima mientras mamaba mi verga; mi boca y mi lengua lamían sin sutileza su coño mientras mis manos separaban a mi antojo sus nalgas



— ¿Te gusta que te coma así la panochita mi amor? — pregunté mientras mordía los labios de su conchita, escuchándola chillar de gusto ahogadamente al mamar y masturbar mi verga con desesperación



— Ahh… — gemí sin poder evitarlo disfrutando el calor y las caricias de su juguetona lengua sobre mi dura verga, la tibieza de su saliva era un deleite



— ¡Ahh! Ahh… — gimió mi prima sacándose mi verga de su boca, víctima de la mía que exploraba con frenesí su jugosa panochita; mientras yo aseguraba con mis manos sus caderas, metiendo mi rostro por completo entre sus piernas, lamiendo y chupando sin parar, intentando provocar rápido su orgasmo



—¡Ahh! mmm… — chilló la señorita, arqueando su espalda mientras yo seguía comiéndome su dulce coño hasta sentirla comenzar a correrse en mi boca, lamiendo y masajeando su vaginita con mi lengua, sintiéndola temblar encima de mi



— Métemela… — pidió aun agitada, girándose, colocándose de frente a mí y sentando su tibia intimidad contra mi verga, dejándome sentir el calor de su rajita que aplastaba mi duro pedazo de carne intentando ella solita metérselo dentro solo moviendo las caderas



— Ahh…eso es… siéntate muñeca, comete mi verga en esta panochita rica… apriétame la verga — dije extasiado sintiendo como mi prima acomodaba mi verga en la entrada de su coñito y bajaba sus caderas dejándola entrar con fuerza



— Ahh… dame, métemela duro…métemela — gimió Kim, comenzando a subir y bajar sus caderas con mi verga entrando y saliendo de su ajustada panochita



— ¿Te gusta duro?… ¿Así? — pronuncié mientras sacaba por completo mis piernas de los pantalones dejándolos a un lado, sujetando sus nalgas firmemente, comenzando a hacer subir y bajar mi cintura entrando con violencia dentro de su ardiente coño, derritiéndole las entrañas con el calor de mi verga



— ¡Ahh… Sisi! Fuerte a tu putita… ¡Ahh! — gemía mi prima moviéndose encima de mí, recibiendo encantada mis fuertes arremetidas contra ella, con esa carita de viciosa pervertida que solo mostraba en la cama conmigo



Escuché sus recurrentes peticiones de darle más y más duro, mientras yo seguía entrando y saliendo de sus entrañas, disfrutando de su caliente coño que lleno de sus fluidos lubricaba mi verga, mientras yo gozaba hundiéndosela dentro, sintiendo sus paredes vaginales abrirse y cerrarse a mi paso.



— ¡Ahh! ¡Más… mas! — gimió la muchachita al contraerse su coño y comenzar a temblar entre espasmos volviendo a agitarse sin aliento a causa de otro orgasmo, cayendo un momento encima de mi pecho mientras mi verga seguía cojiendo su coñito el cual seguía corriéndose deliciosamente humedeciendo incluso ya mis testículos



— Que rico aprietas mi amor… mmm — gemí al oído de mi prima que respiraba agitada sobre mí, moviendo sola sus caderas de nuevo, suplicando por más y más



—Mmm… ahh… Mas, fuerte, cojeme duro… bien duro — gimió mi muñeca con su deseosa voz rogando por más sexo, apoyando sus manos sobre mi pecho para seguir moviendo en círculos sus temblorosas caderas



Después de un momento de incesantes penetraciones, moví su cuerpo a un lado mío, levanté sus piernas, poniéndome de pie a la orilla de la cama y sin perder tiempo volví a entrar en su tierna panochita



— ¡Ahh! espera… — pidió mi prima cuando me comenzaba a mover sobre ella, levantó un poco su espalda e intentó sacarse su vestido que seguía cubriendo la mitad superior de su cuerpo



— Espera… — tomé con algo de fuerza su vestido y jalándolo hasta sacarlo por encima de su cabeza



— ¡Cojeme… ya! — mientras mi verga permanecía dura en su interior pero mis manos desabrochaban el sujetador de sus pechos y dejaba de nuevo desnudo ante mí su redondo par de tetas



— Mmm… ya voy preciosa — respondí volviendo a imponer el ritmo fuerte contra su coñito, apretando sus pechos entre mis manos, marcando un poco mis dedos sobre esas suaves montañitas de carne



— Ahh… ¡Sisi…duro, dame duro! — pedía sin ningún pudor, mientras yo le separaba con ambas manos sus dos largas piernas enfundadas en esas medias negras que la hacían ver aún más sensual de lo que ya era



Entraba y salía del coñito de esa señorita mientras mis dedos apretaban cada parte de su cuerpo, masajeando su clítoris con mis dedos mientras seguía arrancándole incesantes gemidos de su chillona vocecita sin darle descanso a esa delicia de coñito.



— Ahh… ahh — gimió mi prima quien seguía sacudiéndose por mis movimientos, con las piernas abiertas recibiéndome encima suyo, perforándole hasta el fondo su húmeda conchita.



— Córrete otra vez, córrete mientras te cojo esta panochita deliciosa… Ahh — pronuncié cojiendola sin pausas, mientras mi boca succionaba, chupaba y mordía sus pechos y sus duros pezones



— ¡Ahh! Espera… Ahh — gimió incapaz de aguantar el placer de su orgasmo que invadía su cuerpo, clavando ligeramente sus uñas en mi espalda mientras mi verga se ahogaba nuevamente en los calientes fluidos de su interior



Me levanté rápidamente y volteé su cuerpo, levantando sus caderas colocándola a cuatro patas sobre la cama, como lo que era, una perrita en celo.



— Mmm… — gimió Kim sostenida en sus manos y rodillas, mientras mi verga abría sus paredes vaginales otra vez, la tomaba de las caderas y con deseo le llenaba su prohibida y caliente panochita de mi carne erecta



El sonido de sus carnosas nalguitas golpeando contra mi cuerpo llenaba la habitación junto con los imparables gemidos provenientes de su boca cada vez que empujaba mi verga dentro de ella.



— Ahh… me corro — gemí entrando y saliendo con más fuerza de ella, sintiendo como mi verga no aguantaba más y estaba a punto de derramar mi corrida dentro de su caliente vaginita.



— Si, dame… dámela — gimió perdida en su propio placer, mientras yo empujaba mi cintura contra ella hasta sentirme estallar, dejando mi verga escupir mi semen dentro mi primita



— siiii… — murmuró en éxtasis mi prima mientras los movimientos de mi cadera la inseminaban segundo a segundo



Terminé de correrme en el fondo de su mojado coño y saqué mi verga que perdía algo de su tamaño, hice su cuerpo a un lado y metí mis dedos en su coño, mientras la sostenía del cuello y besaba con deseo sus labios.



— Ahh… mételos… mmm — gemía mi prima con placer, exigiendo más y más sexo en su panochita mientras yo mordisqueaba sus labios, su mirada se notaba perdida por el placer y también por lo que había bebido



Movía mis dedos en el interior mojado de su conchita, los fluidos de su coño mezclados con mi caliente semen llenaban mis dedos mientras los movía dentro de ella.



— ¡Ahh! Miguel ahh… — gimió mi nena después de un momento, moviendo descontroladamente sus brazos y sus piernas al tiempo que su coño se preparaba para derramar sus tibios jugos nuevamente



— Mmm… hazlo — pronuncié mordiendo sus labios al instante que mis dedos le desencadenaban tremendo orgasmo



— Ahh… ¡Mmm…! ya… ahh — chilló gimiendo mi prima mientras mis dedos se movían en círculos dentro de ella, castigando su sensible coñito que se contraía contra mis dedos



Bajé el ritmo del movimiento de mis dedos, sintiéndola como temblaba sobre mis brazos, respirando agitada contra mi boca, recuperando poco a poco el aliento.



—…Mas… anda — gimió melosamente recuperando un poco de fuerza y dirigiéndose hacia mi verga que ya volvía a estar lista para follar a la caliente muchachita



Sus manos volvían a masturbar mi verga, y ella de rodillas sobre la cama volvía a llevarse mi verga a la boca.



— Ahh… — gemí tomándola fuerte del cabello introduciendo mi verga por completo en su boca



— ¡Mmmgp!…— balbuceó sintiendo mi dura verga llenar su boca, moví mi verga unos instantes y la saqué impregnada de su saliva



— Ven… métemela — pidió mi prima volteándose, volviendo a ponerse en cuatro con la cabeza bajada entre las sabanas levantando su delicioso culo, mostrándome sus redondas nalgas con las piernas entreabiertas; verle esos labios de su coñito tan rosados y tiernos que me hacían querer ensartarla en mi verga al instante



— Métemela Miguel… — insistió de nuevo con la voz llena de deseo, sin duda el alcohol le había quitado la poco vergüenza y la hacía estar aún más insaciable —… ¿anda si? métemela hasta el fondo… mmm… tan duro como el día que me desvirgaste, como cuando me rompiste… ¿te gusto hacerlo? ¿Quitarme la virginidad mientras me llamabas putita… me decías todo lo caliente que era por gustarme que me la metieras? ¿te gusto ser el primero en abrirme, ser el único…? anda métela y hazme gritar como esa vez que me volviste tu puta… — rogó mi muñequita, trayendo a mi mente recuerdos que me excitaban demasiado, mientras la veía ahí separándose las nalgas con una mano, viéndome hacia atrás esperando que volviera a cojermela sin darle respiro.



—…solo yo puedo cojerme este cuerpecito… ¿entiendes? — pronuncié colocando mi verga entre su entreabierto coño y volviendo a poseerla



—Mmm… si, cojeme solo tu ahh… métela hasta el fondo… hazme tuya, soy tuya desde ese día… mmm — gimió excitada sintiéndome volver a abrirle su coñito hambriento de verga



Atraje con fuerza sus caderas, moviendo las mías con fuerza contra ella, tratando de calmar la calentura que me quemaba.



Entraba y salía de ella, sintiendo la fricción de su apretado coñito contra mi verga, gozando a cada segundo de cojerme a la zorrita de mi prima, dándole lo que tanto deseaba, lo que siempre estaba pidiendo a todo momento, aplacándole esa calentura que mostraba conmigo cada que tenía oportunidad.



— ¡Ahh! Sii…mmm… papito — gimoteó masturbando su propio clítoris mientras otro orgasmo la envolvía, sentí los fuertes espasmos de su coño nuevamente, esta vez no paré ni un segundo, seguí follando con fuerza su débil cuerpecito, sus orgasmos la dejaban gimiendo descontrolada; saqué inesperadamente mi verga de su encharcado interior y la coloqué presionándola contra el orificio de su culito



— Ahh… Métemela… dale a tu primita puta por el culo — exigió ganosa mi prima, mientras mi verga vencía el esfínter de su culito y avanzaba desplazando las paredes de su culo, sodomizándola con ya más de media verga dentro del culo



— ¿Te gusta tanto darle el culo a tu primo eh?… ¿qué te rompa esta colita cuando se me antoje? — pregunté sexosamante apretando su cuerpo contra mí, sintiendo la totalidad de mi verga entrar en su cálido culito



—Sii… métemela hasta el fondo, tú me rompiste el culo recuerdas ¿?, ahí llorándote pidiendo que pararas un poco, pero tú me cogiste fuerte como la putita que era… ahh… ahora cojeme así otra vez, siempre… reviéntame el culo… llena de leche el culito de tu primita ahh… — gimió ganosa mi prima mientras yo bombeaba con dificultad su apretado recto, sintiendo su culo no querer dejar escapar mi verga; sacándosela casi por completo para volver a metérsela hasta el fondo, haciendo chocar mis testículos contra los labios entreabiertos de su conchita, enterrándosela hasta el fondo



— Ahh… Kim… — gemí bombeando con fuerza sus entrañas, gozando de las paredes ajustadas de su interior estrangulándome la verga



— Así así mi amor… ¡ahh! ¡fuerte Miguel! ahh… métemela hasta el fondo… cojeme así de duro ahh… — gritaba la escandalosa chiquilla con las manos apretadas contra las sabanas, sintiéndome embestir sus nalgas una vez tras otra, dejándome llenar su culo con la carne dura de mi verga, llegando a lo más profundo de su interior



—…Te encanta la verga en el culo mí amor… tan zorrita saliste… — mi prima se sacudía adelante y atrás con sus piernas abiertas manteniendo levantado el culo, ofreciéndomelo para que siguiera cojiendomela con más fiereza, gimiendo sin poder ya articular palabra la muy golfita, convertida en una putita que gozaba con cada violenta embestida que le daba



— Ahh… métela… rómpemelo con tu gruesa verga… mmm… me gusta tan grande… abriendo mi culito, llénamelo… ahh… — gritaba ella, con sus dedos moviéndose dentro de su coño lo poco que podía, gozando de mi verga en su culo mientras se masturbaba



— Ahh… dame… fuerte, fuerte ahh… — gimió seguramente a punto de alcanzar el orgasmo



— Ahh… como aprietas zorrita — pronuncié cerrando los ojos del placer al sentir todo su cuerpo moverse erráticamente, con su culito contrayéndose contra mi verga, haciéndome temblar del placer, ahora movía mi verga con dificultad dentro de ella hasta que su culo dejó de contraerse cuando el orgasmo abandonó poco a poco su cuerpo



— ¿Mas mi amor?… ¿Te encanta que siga cojiendote duro? ahh… — gemí extasiado, sosteniendo el tembloroso cuerpo de mi prima que seguía moviendo las nalguitas en busca de más y más



— Ahh… Si… Coj- ¡ahh! cojeme a tu antojo… tu putita puede aguantar todo lo que quieras ¡Ahh! — gimió con la voz entrecortada por el placer



Seguí perforándole el culo, dándole con más ganas solo por escucharla gemir con esa chillona vocecita de niña puta; bajando la velocidad de las penetraciones por instantes, para después volver a abrir con violencia su dilatado culito.



— ¡Ahh! Ya… espe-¡Ahh! Miguel… — chilló con desesperación sintiendo ella su coñito a punto de estallarle de nuevo, sin siquiera habérselo tocado ni ella, solo de recibir las placenteras embestidas en su caliente y estrecho culo, mi verga llenaba sus paredes vaginales a punto de arrancarle un orgasmo más, su coño estaba por demás sensible debido a sus anteriores orgasmos



— ¡Ahh! Mas… mas ¡Ahh!… — chilló nuevamente descontrolada, cayendo hacia adelante, tendiendo su cuerpo sobre la cama imposibilitada ya de detener sus caderas levantadas debido a sus temblorosas piernas, no dejé salir mi verga de su culo, empujé mi cuerpo hacia abajo sobre sus nalgas, quedando por completo sobre ella, sosteniéndome con mis brazos contra la cama a los costados de su cuerpo, mientras empujaba con fuerza mi cadera contra sus nalgas, con mi verga entrando en su culo, sintiendo a mi nena aún más apretada por la posición de su cuerpo, su boca respiraba y gemía sin aliento contra las sabanas mientras todo su cuerpo permanecía tendido sobre la cama soportando mis embestidas



— ¡Ahh! ¡Me ve- ahh! — chilló mi prima estallando en otro orgasmo mientras yo sentía las contracciones de su culo, viéndola casi volverse loca del placer moviéndose descontrolada lo poco que podía conmigo sobre ella; y en un momento mi verga comenzó a llenar el fondo de su culo con mi corrida





— Ahh… siente como te lleno el culito… mmm — gemí vaciándome en sus suaves entrañas, dejando descansar algo de mi peso sobre su cuerpo al apretar con fuerza mi verga contra sus nalgas, dejando mi semen en lo profundo de ella



—…eso, lléname el culo de tu leche… la única caliente leche que me ha llenado el culo… mmm — gimió placenteramente con la voz casi inaudible pero llena de deseo, terminando de gozar de su orgasmo mientras yo llenaba su interior y besaba su espalda, moviendo suavemente mi cuerpo sobre ella



Saqué mi verga de entre sus nalgas, abandonando su dilatado culo y recostándome agitado a su lado después de acariciar sus nalgas mientras su cuerpo permanecía temblando boca abajo.



— Quiero más… pero estoy cansada, y mareada… — dijo mi prima colocándose de lado frente a mí, acercándose y descansando su cara sobre mi hombro y sus brazos sobre mí



— Ya está bien… también estoy algo cansado, y te dije no bebieras tanto por eso estas mareada… — respondí abrazando su cuerpo contra mí y acariciando sus cabellos sobre su frente



— Ya sé… tomemos mas — respondió sorprendiéndome, arrodillándose sobre el colchón y volviendo a tomar la botella de bebida que estaba al lado de la cama



— Kim, mañana te puede doler la cabeza si bebes más… — agregué incorporándome sobre la cama



— Anda, solo un poquito más, toma… — dijo con voz de niña regañada dándome uno de los vasos



Acepté su invitación y bebí junto con ella un poco más, pero no le bastó con un poco, sino hasta dejar la botella casi vacía.



— Kim ya, mírate ya cuanto has bebido, deja eso — ordené a mi prima que sonriente y obediente dejaba todo sobre el buró y se volvía hacia mi



— Ya… no me regañes, y si tome fue por tu culpa eh — dijo volviendo a dejarse caer a mi lado



— Yo no te dije que tomaras tanto… ya acuéstate… — respondí amable a la alcoholizada muchachita a mi lado



—… Me voy a dormir… ¿aquí contigo? — pregunto entrecortadamente mi prima con algo de pena y duda



— Si, las demás habitaciones están ocupadas y no creo quieras irte a tu casa así, y además quiero te quedes aquí — respondí acariciando su suave piel



— Pero… mañana temprano podrían ver que no estoy allá… — comentó aun dudosa



—… Mañana nadie despertara temprano mi amor, ¿no ves que ni siquiera se han ido a dormir? — respondí riendo un poco



— Bueno… si tengo sueño, ¿podemos dormirnos ya amor? en serio tengo mucho — preguntó mi prima acurrucándose contra mi



— Espera, puede hacer frío… — respondí deslizando las sabanas y cubriéndonos con un par de cobertores



Volví a ocupar mi lugar a su lado y su cálido y desnudo cuerpecito busco cobijo contra mí bajo las sabanas, y entre algunas tenues risas terminó quedándose dormida, después de un momento pasó lo mismo conmigo.

Desperté por la mañana con la suave fragancia de su cabello sobre mi cara, mi mente se tornó alerta enseguida, pero rápido me calme notando la hora y viendo a mi prima que dormía tranquilamente a mi lado, no debían pasar de las 7:30 y nadie estaba despierto aun; por un momento simplemente observé a mi linda novia dormir, arropé bien con el cobertor su cuerpecito y salí de la cama, me puse algo de ropa y bajé las escaleras después de cerrar el cuarto.



Encendí el televisor mientras revisaba el celular, pensando un poco



— ¿Qué haces tan temprano aquí abajo hijo? — preguntó mi madre somnolienta aun llegando de su habitación después de que yo tenía unos un rato ya abajo



— ¡! Eh… nada, mi habitación está ocupada, es todo — respondí algo nervioso



— ¿Ocupada?… ¿Por quién? — preguntó mi madre



— Eh, bueno, Kim, se quedó dormida anoche ahí… — respondí



— ¡! ¿Tú prima? Pensé se había quedado allá, porque venir acá, ¿dónde dormiste? — preguntó interrogante mi madre



— Bueno no sé, tal vez vino por algo y le gusto mi cama — respondí riendo — Yo solo la encontré ahí, le pregunté si estaba bien pero se volvió a quedar dormida, tal vez estaba cansada de anoche o yo que se… yo emm… ¡! Dormí aquí — dije señalando el amplio sofá en el que estaba sentado



—… No debiste, deberías haber llevado a tu prima a su casa e ir a tu cuarto eh, tu tía pudo haberse preocupado — respondió aun dudosa mi madre



— Bueno si, pero paso así y ya no pasa nada; además en esta época todos duermen en todas partes qué más da ma’, dejémosla que descanse ahí y ya — respondí sonriendo



— Bueno, se lo diré a su madre para que sepa, iré en un momento para allá… debe pensar que está en su habitación, seria alarmante sino sabe que esta acá— respondió más tranquila mi madre encaminándose a la cocina



— Eh, claro ma’ solo déjenla dormir ahí — respondí a mi madre que se alejaba



“Salió mejor de lo que pensé, la excusa… “pensé tomando aire



Pasaron las horas y todo transcurría normal, excepto que mi bella durmiente seguía en su lecho y era ya casi medio día.



— Voy con tu tía aquí a la panadería regresamos enseguida hijo — comentó mi madre solamente para mí, ya que éramos los únicos en la casa, pues los demás estaban ya una vez más en casa de mi tía; excepto Kim claro, que ya casi todos sabían que estaba dormida placenteramente en mi cuarto



— Claro, iré para allá enseguida — respondí mientras mi madre salía de la casa



Apagué el televisor y subí las escaleras hacia mi cuarto.



— Kim… despierta ya dormilona… — pronuncié en voz baja tratando de despertarla sin asustarla



— Kim… mi amorcito, ya es tarde… — volví a decir al lado de mi prima que poco a poco movía sus párpados



— ¿Mm? Tengo sue-! ¿Miguel? — dijo mi prima levantando un poco su cabeza



— Ya es muy tarde mi amor, ya levántate… — dije besando su rosada mejilla



—… No quie-! Auuu mi cabeza — gritó levemente mi prima, tomándose los costados de la cabeza y sentándose sobre la cama con algo de malestar en su rostro



— ¿Te dije te iba a doler la cabeza te acuerdas? — respondí



— Solo me molesta un poco…no me regañes — respondió acercándose hacia mi



— Mira cómo te me antojas, ven acá… — dije volviendo a cautivarme por su desnudez saliendo de bajo las sabanas, tomé su ligero y esbelto cuerpecito y la coloqué justo sentada encima de mí, sintiendo su espalda contra mi pecho y su desnudo culito sobre mis piernas



— ¿Recuerdas? ¿Cuándo te hacia esto a cada rato, levantar tu cuerpecito desnudo, sentarte sobre mis piernas y meter mis dedos en tu panochita? — pregunté a su oído, teniéndola sobre mi mientras mis dedos jugaban en la entrada de su coñito



—Si… me gusta que lo hagas…— respondió tímidamente agitando un poco su respiración mientras yo sostenía uno de sus pechos en mi otra mano y castigaba con dulzura su pezón



— Desde entonces te gustaba tanto esto… siempre pidiendo que te desnudara y te subiera sobre mis piernas, siempre queriendo que mis manos tocaran tu cuerpecito, siempre tan caliente; y cuando yo no aceptaba te ponías de berrinchuda, aunque eso tampoco se te ha quitado mi amor, sigues siendo igualita que antes, caliente y berrinchuda como me gustas… Mmm — susurré al odio de mi prima mordiendo el lóbulo de su oído, moviendo mis dedos suavemente en su coñito que se humedecía con mis caricias y mis palabras, escuchándola comenzar a gemir recostada contra mí



—Si me encantaba… Mmm… Y me encanta Ahh… — gimió mi prima con mis dedos moviéndose entre el suave y húmedo par de labios rosados de su coñito, escuchándola gimotear débilmente, ronroneando como una gatita a mi oído mientras mis dedos la volvían loca



— Tan pronto y ya tan excitada con mis dedos… Mmm… Tan caliente y tan hermosa mi amor… Mmm… — pronuncié mientras besaba su cuello



— Muévelos más… ahh… por favor… — gimió sintiendo como yo hacía cada movimiento muy suave, prolongando y aumentando la calentura en su cuerpo, jugando con su intimidad, besando con toda paciencia desde su oído hasta su cuello haciéndola temblar de las sensaciones



— ¡Miguel! anda… — gimió suplicante sintiendo como yo tenía su orgasmo en mis dedos y lo dejaba ir, impidiéndole llegar, sintiendo yo como su coño se lubricaba alrededor de mis dedos, ganoso de otro orgasmo de los que apenas hacia unas horas había gozado hasta el cansancio



— Shh… solo espera…Mmm — pronuncié susurrándole, moviendo muy poco mis dedos sin meterlos más que la punta en su conchita, masajeando el exterior de sus labios húmedos y calientes



— ¡Miguel!… — gemía pidiendo que la hiciera acabar, pero aun sumisa, tendida sobre mi esperando que yo mismo arrancara su orgasmo de ella, sin moverse, solo dejándome que mis manos castigaran placenteramente su caliente cuerpecito sin dejarla llegar



— Aquí viene… ¿lista? — susurré excitantemente al odio de mi prima haciendo el movimiento final dentro de ella



— ¡¡Ahhh!! Espe—! Mmmm ¡Ahh! — chilló mi prima contrayendo repentinamente su cuerpo, mis dedos habiendo entrado de pronto hasta el fondo de su coño provocando que su orgasmo la invadiera con más fuerza de lo normal, mis dedos moviéndose ahora con fuerza en su interior haciéndola temblar y apretar sus piernas mientras yo mordisqueaba su oreja; moviendo mis dedos de cierta manera repentina; mis dedos que conocían cada centímetro de su conchita, permitiéndome hacerla llegar tan fuerte como se me antojara



— Goza mí amor… — indiqué al odio de mi nena que perdía incluso la voz para gemir, mientras arqueaba la espalda con mucha fuerza víctima de los latigazos de su enorme orgasmo



— ¡Mi— Miguel… ya ya! para… no… ahh — chillaba desesperadamente sin fuerza mi prima, moviendo todo su cuerpecito debilitado entre mis brazos



—…sigue mi amor… vacía todos tus calientes juguitos sobre mi… — susurré mientras masajeaba su sensible clítoris y al oírla gemir mi verga ya se endurecía aplastada por sus nalgas sobre mi



Mi prima gemía de manera irregular encima de mí desvaneciéndose por las oleadas de placer que poco a poco la abandonaban dejándola gimiendo temblorosa entre mis brazos.



— ¿Te gusto mi amor? — pregunté a oído juguetonamente



—… No me dijiste… que sería tan fuerte, malo — respondió enojonamente, volteando un poco, llevándome yo mi boca hasta la de ella



— Anda vamos abajo, te daré algo para la cabeza, ponte tu ropita muñeca — agregué sonriendo mientras intentaba bajarla de encima de mi



— ¡NO! — gritó sujetándose como pudo de mí, tratando de evitar que la bajara — Un ratito mas ¿Si? poquito y ya… ¿Si? — pregunto con su melosa voz



—No mí amor… — sonreí besando sus labios y bajándola ahora si de encima de mí venciendo la fuerza de sus bracitos que se aferraban a mí; poniéndome de pie



— Porque no… yo quería otro rato contigo… — dijo en tono triste bajando la mirada, mientras permanecía de rodillas sobre la cama



— Porque ya es tarde… anda floja vístete y levántate, ya acabo la noche de pasión — dije bromeando con mi linda prima



—… A- a mí me, me gusto anoche… fue como una noche de bodas sabes… yo con vestido, bebiendo un poco los dos… tu tan guapo como siempre, haciéndome el amor y durmiendo conmigo….. graci-—



— ¡Hey! ¿No se te ocurra darme las gracias por algo así de acuerdo? Lo hago porque te quiero y solo por eso, no lo hagas o entonces si me molesto ¿okey mi amor? — dije sin dejarla terminar su frase



—…sip, entiendo, pero no te enojes — respondió sonriendo lindamente, disculpándose con su mirada



— Pero a mí también me gusto, serias la novia más sexy en una noche de bodas — dije sonriendo mientras acariciaba sus tímidos labios que ahora sonreían completamente



— ¿En serio? pensé que era un poco tonta por pensar así… — respondió mi prima



— No eres tonta, anda vístete mí amor — respondí cariñosamente



— Oye y…—



— Shh, ya, vístete ándale, es muy tarde, tontita —



— ¡No soy tonta!… tú lo acabas de decir… — respondió en su tono mimado mi prima



— Ya ya, no te enojes o no vamos a salir juntos más tarde — dije mencionando algo que llamó al instante la atención de mi prima



— ¡¿Salir?! ¿A dónde iremos? — preguntó ilusionada



— A varios lugares, pero si no te vistes rápido te olvidas de eso y no vamos — respondí en broma



—… Pero, están todos en casa, van a querer ir también, ¿verdad? — dijo con desanimo



— No me importan los demás, me importas tú —



— ¡¿Iremos tu y yo solos?! — volvió a preguntar con su voz alegre de nuevo



— Si preguntona, apúrate mi amor —

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Kim: Mi primita... Mi putita (5.5)Categoría: Sexo en familia

Por Darkel_xG | 2015-01-11 19:05:01 | 0 comentarios

**Este relato y/o los eventos que este relata se sitúan cronológicamente después del relato Kim: Mi primita… Mi putita (V) y antes del Kim: Mi prima… Mi amante (I)**

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— ¡Kim no! estate quieta por favor… —



— ¡¿Pero por qué?!… Anda Miguel, bésame otro momentito ¿si? — respondía mi prima al negarme a sus deseos



— No podemos, podría entrar alguien y nos vería, ahorita no estamos solos, anda bájate… — dije mientras apartaba sus inquietos labios de mí, la tomaba de las caderas y la bajaba de sobre mis piernas sentándola a un lado mío en el sofá



— ¡No! — gritó repentinamente al separarla de mi — ¡Al menos déjame estar ahí! — gritoneó de nuevo, tratando de montárseme nuevamente encima, subiendo sobre mí con las piernas entreabiertas separadas a los costados de las mías, haciendo que su falda se levantara de más



— ¡Kim! Es en serio, no seas caprichosa — respondí volviendo a tomarla esta vez poniendo mis manos bajo su falda, sujetándola de las nalgas para colocarla a mi lado, dándole un beso para consolar a la chiquilla caprichosa



— Mmm… es-esta… mmm…bien… Pero solo porque nos puedan ver, ¿después si me dejas verdad? — respondió cuando logré librarme de la tentadora trampa que son sus labios



— Claro que si mi muñequita — dije sonriéndole pasando por un instante mi dedo índice por sus labios en una sutil caricia



—… Está bien… — respondió no muy contenta, con sus ojos uno poco vidriosos propios de las ocasiones en que algo no salía como quería



— Nada de llorar eh, no seas consentida, ya habrá tiempo para besarte hasta que no quieras hacerlo más — respondí a la mimada señorita



—… siempre quiero… — respondió suavemente bajando un poco la vista pero sin poder ocultarme sus mejillas tornándose enrojecidas, su respuesta me hizo casi reír por lo inesperada, pero solo sonreí, levanté su acalorado rostro con mis dedos y le respondí cariñosamente



— Pues entonces será todo lo que quieras mi amor, pero ahorita no podemos, ¿okey? —



—… Si… — respondió nuevamente, con su rostro a centímetros del mío, el deseo se podía sentir en sus juveniles y brillantes ojos, pero mis circunstancias eran parecidas, igual yo luchaba por no besarla de nuevo en ese mismo instante hasta perder el aliento





Era temprano así que estuvimos un pequeño momento en la sala, respondiéndonos mutuamente y platicando sobre alguna cosa que se nos cruzara en la mente, momentos después, aun malhumorada por no haber conseguido momento para apagar su calentura conmigo, volvió a su casa, antes de que su madre la llamara para el almuerzo



— Voy a salir un momento ma’— dije a mi madre mientras pasaba por el corredor hacia la puerta



— ¿A dónde vas? —



— Em, voy a encontrarme con unos amigos, no tardo mucho… —



— Bueno, llévate las llaves, porque si salgo te quedas afuera eh —



— Ja’ claro; las llevo no te preocupes, igual puedo llegar a casa de mi tía si está cerrado aquí — dije de buen humor



— Igual llévatelas — respondió mi madre



— Si, vuelvo más tarde — agregué mientras saliendo ya por la puerta y cruzando el patio que conecta a la calle



Salí y tras unos minutos arribé al punto acordado con mis amistades, era más un pequeño parque, había más chicos y chicas por todos lados, no todos conocidos para mi claro está, la idea era ir juntos a ver un evento de diversos deportes a un centro deportivo cercano… habían más amigos en mi circulo de lo esperado…



— Hey tardaste mucho, no sabíamos si ibas a venir — habló enseguida un amigo al verme llegar



— Eh si, perdón, tampoco yo sabía si venir o no… — respondí



— Okey, bueno ya estamos todos vámonos ya — agregó mi entusiasta e impaciente amigo hablando a todos



— Y vaya que son “todos”…— agregué enseguida en voz baja, según yo serian cinco o seis personas más además de mí, pero eran más de quince, incluso varias amigas, no era raro que salieran ellas con nosotros, pero sí en esta ocasión pues no era el plan que conocía o creía conocer, pero en fin, entre más mejor, supuse



Caminamos unos cuantos minutos entre calle y calle, no me interesaba hablar con alguno en particular, pero las bromas entre uno y otro terminaban poniéndome de buen humor y terminé entrando amenamente a la charla.



Finalmente llegamos al lugar acordado, nos detuvimos cercanos a las puertas principales antes de entrar, pero:



— Perdón — dije escuchando mi celular sonar — Entren y los alcanzo enseguida — agregué llevándome el celular al oído



Vi a mis amigos entrar y conteste la llamada…



—”¿Tía?”—



—”…No, soy yo… “— respondía una malhumorada pero dulce voz



—”… ¿Kim?, ¿qué pasa?” —



—”¿Dónde estás?” — pregunto seriamente



—”Con unos amigos…” —



—”¡¿Quienes?!”— volvió a preguntar pero en un tono más alto



—”No estés gritando, son unos amigos y ya”— respondí tratando de tranquilizarla



—”Vuelve”…—



—”¿Que?”— respondí con una pequeña risa



—”¡Regresa a la casa!” — respondió nuevamente esa enérgica y conocida vocecita que ahora se tornaba molesta



—”Jaja,… si claro “mama” — reí sin poder evitarlo —”¿Alguna otra cosa que quieras mi amor?”— respondí aun de buen humor por su peculiar “orden”



—”Solo vuelve ahorita… en serio, ya”…— respondió seria nuevamente



—”Pues no Kim; si tu llamada era solo para eso no iré lo siento–!”—

—”Kim… Kim no hagas eso por favor” — agregué enseguida muy seriamente, mientras la escuchaba respirar entrecortadamente al teléfono



—”¡P-pues VUELVE YA!”— gritó fuertemente, sollozando al teléfono, llanto el cual no podía simplemente ignorar



—”Kim no llores por favor, no tienes por qué ponerte así” — añadí escuchándola sollozar al teléfono



—”¡Miguel! ¡Vuelve!… ¡Si… si no te gusta este así v-vuelve ahora! — respondió rota en llanto



—”… No tenías que ponerte así…”— respondí ligeramente



—Click— finalicé la llamada sin decir más, tomando aire unos instantes



— ¡Oye! — grité a uno de mis últimos amigos que quedaba fuera después de haberse separado a saludarse con otro grupo de amistades — ¿Me haces un favor? — pregunté



— Claro ¿Qué pasa? — respondió mi amigo



— Eh… solo diles a los demás que me tuve que ir, que me disculpen, tengo algo que hacer —



—… Claro, ¿todo bien? Te ves raro, estresado… —



— Si, mi estrés tiene nombre, pero todo bien, solo hazme ese favor… — respondí



— Okey, yo les digo, que pena que te vayas, el evento va a estar bueno… — replicó mi amigo dudoso



— Lo sé… pero no puedo, gracias, me tengo que ir, hazme ese favor, te lo agradeceré mucho — respondí y giré camino de regreso a casa



— Claro, no hay problema… — escuché responder



Caminaba de regreso a casa; “yo debería estar disfrutando en ese evento, no haciendo caso a niñas mimadas y lloronas en casa” ese pensamiento llenaba mi mente y me hacía estar más que ligeramente molesto, no sería la primera vez que usaba su llanto para convencerme de algo…



— ¿Kim?— pregunté entrando a la casa de mi tía



— ¿Tía? — volví a preguntar



— ¡¿Kim?!— repliqué más enérgicamente



“Donde estas muchachita llorona, aparte de hacerme regresar no estas” pensé algo molesto



—Kim… donde e-—



— ¿Buscas a Kimberly? —



— ¡! Eh, si, ¿sabe dónde está tía? — respondí algo sorprendido sin sentir llegar a mi tía



— Supuse que estarías con ella ¿No? me dijo que iría a tu casa desde hace rato… — respondió curiosa mi tía



— Ah, sí… debe estar allá, gracias tía — respondí presurosamente y me dirigí a la puerta



Seguramente mi tía respondió algo, cosa que no tuve cabeza para querer escuchar, mi madre había salido, ¿qué hacía Kim ahí sola?



Caminé unas cuantas docenas de metros más y entré al patio, llegué a la puerta, giré la manija de la puerta, y en efecto estaba abierta, tenía que estar adentro, de lo contrario mi madre la dejaría cerrada.



—… ¿Kim?! — grité haciendo eco en la casa



Caminé algunos pasos, volví a hablar, no hubo respuesta, me dirigí hacia arriba, tenía la impresión de que mi búsqueda terminaría enseguida, en mi habitación.



—… ¿Qué haces aquí, sola? — pregunté de pie en la puerta, observándola recostada de lado, metros delante de mí, sobre la cama



—… ¿porque tardaste?… — preguntó sin moverse, estaba de espalda a mi



— No tardé; te pregunto, ¿qué haces aquí?… estas sola — añadí algo molesto



—… Por qué me mientes… ¡¡¿por qué?!! — volvió a exclamar, gritando esta vez, volviendo a quebrársele la voz por el llanto



— ¡Kim, no estoy mintiendo! ¡Me llamaste, me regresé, te fui a buscar a tu casa y ahora estoy aquí! ¡No hice nada más, no tardé más de lo que debería tardar! — respondí esta vez con más molestia en mi voz



—… ya no me quieres, ¿verdad?… — repetía en su sollozante voz, mientras yo me acercaba al borde de la cama, hacia ella



—… Kim… a ver — dije suavemente mientras me colocaba a su lado, alcanzaba su rostro con mi mano y giraba su cuerpo para verla a la cara —… Deja de llorar… sabes que te quiero, ¿por qué te pones así? solo salí un momento y te pones así, ¿qué pasa? — agregué mientras mis dedos limpiaban sus mojadas mejillas



—… una amiga… llamo, te vio, ¡te vio Miguel! a ti y a otro grupito de amigos… y unas tipas… ¡¿por qué no me dijiste eso?! — respondió apretándome los antebrazos con sus manos, aferrándose a mí, exigiendo una explicación con sus llorosos ojos



“Perra amiga” pensé por un instante, por culpa de esa “amiga” estaba yo en esta situación.

— ¿Que les has dicho a tus amigas Kim?, ¿por qué te dicen dónde estoy yo? — pregunté preocupado



— ¡¡¡RESPONDEME!!! — gritó furiosamente, realmente molesta entre su imparable llanto



—… No te lo dije porque ni siquiera sabía que ellas irían… solo pensé que irían mis amigos, además te dije si querías ir conmigo y no quisiste…; ahora dime, ¿qué les andas contando a tus amigas de nosotros? — expliqué seriamente, limpiando su rostro una vez tras otra



—… que yo no quisiera ir… no quiere decir que pudieras irte con otras… — agregó en una voz menos molesta, volviendo a ignorar mi pregunta



—… ¡No me fui con otras! ¡Solo fui con unas amigas y amigos! ¡Entiéndelo! Y si quisiera salir con ellas lo hari-—



— ¡Cállate!… No puedes… no puedes… — repetía llorando contra mi pecho —… Eres mío…mío y no iras con otras ¡mío!… — sollozaba, mientras yo la abrazaba suavemente



—… Kim, respóndeme, ¿qué les haz dicho? — pregunté insistente



—… no necesitas otras… te basta conmigo… yo te amo… y, y te necesito, mi cuerpo te necesita, no tocaras otra… solo a mí, solo yo te puedo acariciar… solo yo, bésame… ve cuanto te deseo, ¡mírame Miguel!… —



—… Kim, deja de llorar, no me gusta que estés así, ya no llores y respóndeme… — respondí acariciando su negro y largo cabello



—… No le dije nada… nada de nosotros… — respondió



—… ¿Entonces? ¿Por qué te dijo dond-?—



Mi voz se apagó enseguida, sus aun temblorosos labios absorbían y se enredaban en los míos.



—Mmm… Kim, respon-— pronunciaba apenas yo, sus aun llorosos ojos volvían a su estado más conocido, ojos llenos de deseo, deseo que rogaba ser apagado



— Si quieres que esté calmada… solo necesito esto… — respondió con una ligera sonrisa traviesa en su rostro, se las había arreglado para colocarse sobre mi



Sus labios alimentaban su deseo con cada incursión en los míos, labios tan suaves que no me era posible ignorarlos, menos cuando parecían devorarme, instantes bastaron para notarla haber dejado su blusa a un lado y pasar sus brazos al broche de la prenda que sostenía sus pechos, esas dos montañas de carne que podría acariciar eternamente, sus adolescentes pechos; soltó la prenda y quedaron ante mí una vez más ese par de manjares, mostrándoseme sin pudor, mis manos no pudieron evitar el gusto de atrapar uno y otro, sentía el calor del cuerpo de mi prima, estrujando entre caricias sus dos pezones, arrancándole un gemidito tras otro.



— Ves… ¿cómo toda soy tuya?… mmmm… tócame más, acaríciame toda… mmm — pronunciaba mi prima en los ligeros instantes que se despegaba de mis labios



— Mmm… — alcanzaba a gemir yo entre su imparable ataque de dominio y calentura, había un fuego en su cuerpo que no parecía más que avivarse con cada roce de mi cuerpo al suyo, sus manos habían levantado mi camisa casi hasta mi cuello, sus delicadas pero insaciables manos recorriendo mi torso, pasando por mi vientre, llegando a los costados de mi cuerpo, mientras una de sus manos se perdía entre la abertura entre mi piel y mis pantalones, su mano se perdió por debajo del nivel de mi cintura, acariciando frenéticamente mi miembro bajo mi ropa, atrapándolo, apretándolo, moviéndolo con el deseo insaciable de tocarlo, de sentirlo, el deseo de una mujer, el deseo de una hembra en celo, el deseo de esa muchachita caliente que ahora tenía encima



— Mmm… Cuidado… mmm… no lo maltrates tan fuerte — pronuncié con una sutil sonrisa ante la manera de sus caricias bajo mi pantalón



Su calentura no daba lugar ni a reír de la pequeña broma, solo seguía inmersa en saciar su deseo.



— Despacio preciosa, no voy a ningún lado — sonreí mientras la veía bajar, colocarse de rodillas a mi costado, desabrocharme el cinturón con rapidez, desabotonar mi pantalón y jalar hacia abajo en un movimiento tan sexual que me dejó por demás excitado; de un movimiento habiendo sujetado de ambos lados, bajó mi pantalón y mis boxers lo suficiente para tener a centímetros de su boca lo que ansiaba



— Siente… como yo soy más que suficiente para hacer esto, es solo mío… —pronunciaba Kim, mientras en un movimiento se recogía el cabello hacia atrás y acercaba sus labios abiertos a mi dura verga que rogaba las caricias de esa boca



—… Ahh…mmm — gemí deliciosamente al sentir el calor que envolvía mi verga, la tibieza de su lengua se enroscaba insaciable contra el duro invasor que entraba en su boca



—… Mmm… Eso es… — gemí viéndola ahí, a mi lado, ese suculento cuerpecito, esa figura hipnotizante, desnuda de cintura hacia arriba, su falda subida alrededor de su cadera, dejando a la vista la intimidad de sus muslos, sus bragas expuestas, cubriendo ese coñito que debería estar rogando caricias, sus manos aseguraban mi verga mientras su cabeza adornada por sus desordenados cabellos mostraba su rostro llevándose a su boca mi verga una y otra vez



—… Kim…Mmm… — gemí una vez más mientras empujaba su cabeza hacia abajo con mis manos, sentía mi verga seguir hasta topar su garganta, ella controlaba su respiración y se mantenía en ese posición, mientras mi verga palpitaba en el fondo de su boca, impregnada de la exagerada salivación de su boca



—… Ahh… — gimoteé al momento que liberaba su cabeza y ella separaba su boca de mi verga, dejándola mi verga salir con hilillos de saliva de su boca desde la base hasta el glande



—Ah…ah…— exclamó mientras abría la boca y tomaba aire, vi sus ojos llorosos por el esfuerzo, con una expresión en ellos más sexual que nunca, mientras sus manos seguían masturbándome con deseo



— Ah… ¿te gusta? ¿Cómo te mama la verga tu primita?… Mmm… ¿Te gusta cómo te mamo la verga? — agregó mientras enredaba con fuerza sus labios en mi verga nuevamente, succionándome y chupando delicioso



—…Ahh, claro que me gusta cómo me la mamas… Mmm… Sigue… — respondía yo disfrutando del calor interior y la suavidad de su pequeña boca



La verga me palpitaba, si seguía expuesto a esa boca no podría aguantar más; incorporé mi espalda de sobre la cama, la tomé del rostro y con un poco de fuerza saqué mi verga de su boca, levanté su rostro frente a mí y envolví sus húmedos labios en los míos, sus manos seguían intentando masturbarme, pero las sujeté entre las mías mientras ella correspondía a mis labios y la observaba perder el aliento al besarme.



— Mmm… Ya, ya…Mmm — exclamaba con su agitada voz mientras la besaba



— Mmm… ¿Ya qué?… — le pregunté entre los enormes besos de lengua que le daba



—…ya, déjame… mmm… mamártela — respondió mi prima mientras movía un poco sus manos que yo tenía sujetas por las muñecas, tratando inútilmente de liberarse



— ¿Tantas ganas…mmm… tiene esta boquita de verga? — pregunté ante el deseo de mi prima



— Siii, ya quiero… — respondía moviendo sus manos y soltando mis labios entre su desesperada calentura y ganas de seguir mamando



Liberé sus manos y su cuerpo nuevamente se dirigió hasta mi cintura, y una vez más esos adolescentes y suaves labios engulleron mi verga, lo hacía de una manera más calmada pero más ajustada, presionando por completo mi verga entre sus labios, una manera en la que ella sabía que podía sacar más rápido eso que ella tanto ansiaba volver a probar.



— Mmm… Kim, no tan… mmm — gemía yo recostado sobre mi espalda entrecerrando los ojos del gusto



— Mmm… Miguel… mi boca espera… — respondió Kim mientras sonreía un instante para enseguida volver a su labor, chupando y succionando, profundo, ajustado, sus suaves manos adornadas por el femenino color de sus uñas, recorriendo desde la base de mi verga, pasándolas por mi vientre y tomando mis testículos entre sus juguetones dedos, acariciando el lugar donde permanecía el líquido que llenaría su boca en unos instantes, mamándome más fuerte, mirando mi rostro, deleitándose de verme a punto de estallar, sus manos se mantenían masturbando y acariciando mi verga y mis testículos.



— ¡Ah! — gemí al sentir mi semen recorrer su salida hacia la punta de mi verga, la deliciosa sensación y el cosquilleo recorriendo toda mi espalda y mi cuerpo, sintiendo su boca un poco más quieta, cobijando mi verga y comenzando a recibir mi corrida en ella, sus manos seguían masturbando la base de mi verga y moviendo en círculos mis testículos con sus dedos, tratando de sacar cualquier resto que pudiera quedar, su lengua se enredaba lujuriosamente a mi verga succionado todo lo que de mí salía



— Ah… ¡Mmm!… — gemí al momento que suavemente ella hacia el último movimiento soltando lentamente mi verga, asegurándose de llevarse cada resto de semen en su boca



Masajeó un par de veces más mi verga, llevó su rostro más cercano a mí, su deseosa mirada se clavaba en la mía, se acercó lo suficiente para dejarme ver los movimientos de su garganta tragando el contenido de su boca, abrió sus labios, su lengua relamió hasta donde pudo y dijo orgullosa:



— Me tome toda… toda la calientita leche de mi primo… ¿te gusto guapo? — preguntaba con su rostro de niña mimada, esperando su reconocimiento por hacer algo bien



— Perfecto, mi mujercita me la mama de maravilla, con esta boquita… — respondí sonriendo y besando esa boca que tanto placer me daba, mi lengua sintiendo la fuerza de la suya, siempre intentando enredarse en la mía, sujetándome por los brazos, apretándose contra mi boca, era una hembra evitando que su macho se alejara; pero esa era una hembrita que yo muy bien podía controlar, por fortuna



— Mmm… Espera, ven… — dije separándome un poco de su rostro



— No… Quiero más… — respondió pidiendo que siguiera quitando su calentura



—… Ven aquí — dije mientras me movía poco a poco hasta sentarme al borde de la cama, tomando su ligero cuerpo y sentándola encima mío, su caliente culito encima de mí y sus piernas separadas al costado de las mías, sosteniéndola con mi mano sobre su vientre, subiendo mi otra mano y acariciando sus redondos pechos



— ¿Me quito la falda?—



— No, siéntate — respondí rápidamente volviendo a atraerla hacia mí ya que se había levantado unos centímetros, volviendo a sentir como su piel era separada de la mía solo por la tela de su corta falda y sus pequeñas bragas



— Así está bien muñeca… — dije mientras subía su falda alrededor de sus caderas y jalaba de sus bragas hacia la mitad de sus muslos, ahora podía sentir su terso, blanco, cálido y suave par de nalguitas directamente sobre mi



— Esta panochita tuya siempre escurriendo… mi niña siempre mojando los calzones por su primo, eres muy caliente mi amor — susurré al odio de mi prima, mientras acariciaba con mis labios su oído y mi mano comenzaba a recorrer y separar ese par de labios de su coñito, húmedos y calientes, su rajita babeaba sobre mis dedos mientras mi otra mano estrujaba uno de sus duros pechos



— ¡Méteme los dedos ya! no me hagas estar así de caliente… métemelos o cojeme ya — replicaba mi prima gimiendo, mientras uno de mis dedos ya entraba lentamente en su chorreante canalito, su coño parecía intentar absorber mi dedo



— Mmm… Ahh… muévelos, no lo hagas tan lento, estoy muy caliente… Mmm — pedía mi prima mientras movía con un poco de desesperación sus piernas ella misma y sus manos apretaban sus propios pechos



— Ahhh, sisisi… así… — gemía dulce y lujuriosamente mi prima sintiendo mis dedos entrar profundo y fuerte en su panochita, mis dedos abriéndose hacia los lados dentro de su coñito, sintiendo el calor de su húmedo coño quemar mis dedos, los movía con más fuerza castigando o más bien llenando de placer el cuerpo de mi prima que gemía de una manera tan excitante que mi verga ya retomaba su dureza de nuevo



— Ahh… Miguel, no pares, métemelos más… mmm ahhh… así… Mmm… Como le gusta a la putita de tu prima ahhh… — gemía y pronunciaba gozando mi caliente zorrita



Mis dedos seguían y por instante pausaba para prolongar tanto como se me antojara la llegada de ese orgasmo suyo, quería seguirla escuchando gemir y pedir más, disfrutando ella de mí y yo de ella, mis dedos le entraban hasta los nudillos, moviéndolos fuerte, lento, en círculos en el fondo de su coño, estimulando su clítoris y apretando sus pechos y pezones, arrancándole deliciosos grititos en cada movimiento y roce mío, mientras ella no paraba de menearse de gusto sobre, apretando de igual forma mis brazos con sus manos.



— Miguel ya… Ahh… haz que me venga ya… mmmm no puedo más — gimió sin aliento mientras le mordisqueaba el lóbulo de la oreja



Seguí castigando el coñito de mi prima un momento más, limitándome a mover mis dedos y escucharla gemir, pero finalmente decidí que era momento de hacerla acabar para pasar a cojerme ese caliente coñito, pero…



— Ahora si hagamos que se corra este cochito tuyo mí amor, que esos juguitos tuyos escurran aún más sobre mis dedos — dije mientras movía mis dedos en su interior



— Ahh… si, haz que tu putita se corra en tus piernas… Mmm… — gemía mi prima queriendo correrse y no esperar mas



— Te gusta com-—!!





— ¡Hijo!… Kim! — se escuchó de pronto, sorprendiéndome



— Shh, no hagas ruido Kim — dije cubriendo los labios de mi prima con mi mano tapando sus leves gemidos



— Miguel per-—



— ¡Miguel! — volvió a escucharse el grito desde abajo, no había duda que era mi madre — ¡Hijo! si esta tu prima arriba tu tía le habla, necesita que vaya ya —



—… ¡Si ma’ va enseguida! — respondí sin pensar mucho en que mi prima estaba encima de mí, aun con mis dedos enterrados en el interior de su lubricada panochita



No se escuchó respuesta, pero seguro me escuchó.



— Vístete Kim, rápido — dije sujetándola y bajándola a un costado mío



— ¡Miguel, no! — respondió mi prima apenas entendiendo la situación



— Kim, anda no te pongas así ahorita… — dije mientras me subía la ropa, abrochándome y poniéndome mis prendas rápidamente



— Miguel… ¡¡Miguel!! No me quiero quedar así, haz que me venga… por favor — respondió molesta mi prima, su rostro mostraba que no se resignaba a que la alejaran de que siguieran tocando su cuerpo



— Kim, no podemos, no hay tiempo, no te pongas caprichosa ahorita — dije volviendo a notar su carita de niña molesta esperando que consintieran su lujurioso deseo



— ¡Miguel… pero es que no! — seguía negando mi prima de rodillas sobre la cama, golpeando la cama a sus costados con sus puños cerrados



— Hey, ya mi amor… vístete anda, después te consiento todo lo que quieras, ahorita hazme caso — dije acariciando y dándole un húmedo beso a la muchachita que tanto me encantaba verla hacer sus rabietas de niña malcriada



— Ya ya, ya Kim — dije apartándome de su boquita que nunca parecía querer dejarme ir — Vístete rápido hermosa —



— Este bien… — respondió mi prima, con esa expresión de molesta tan bella en su rostro



Se acomodó las bragas, bajo su falda, se volvió a colocar de mala gana sus prendas superiores, calzó sus femeninas zapatillas y se arregló un poco el cabello.



— No te vayas molesta mi amor, seguiré jugando “aquí” después — dije mientras la apretaba por la espalda contra mí, metiendo un instante mi mano al frente bajo su falda, pobre de mi prima, sí que se llevaba el coñito ardiendo y hecho un mar



— No me toques más que no aguanto… — dijo molestamente mi prima por no poder seguir recibiendo caricias mías



— Ya ya, mmm — sonreí mientras la giraba y le daba un último beso antes de abrirle la puerta para que saliera y bajara



— Porque tenía que ser en este momento… odio a mi mama… — pronunció saliendo por la puerta, enojada por tener que irse



— Ya mi amor, lo compensaremos después, ve con tu mami y no vayas a estar discutiendo con ella mi amor — dije sonriéndole a la muchachita malhumorada que se encaminaba al pasillo



—… Está bien… — respondió contoneando su curvada figura apenas adolescente al caminar; me daban ganas de no dejarla ir





Se alejó de mi vista, volví sobre mis pasos al cuarto y acomodé el poco desorden que había.



Pasaron varias horas que aproveché para llamar a un par de mis amigos y disculparme por dejarlos hacia unas horas, salí un momento de casa y me detuve en un pequeño parque conocido, encontré un par de amigos y los saludé, charlamos unos minutos, me despedí de ellos y decidí volver a casa; una vez en casa fue hora de la comida; después me senté un poco abrumado en la sala, para finalmente subir a mi cuarto, cierto no había sido la tarde más divertida.



Finalmente llegó la noche, y después de cenar, atravesé por la sala al momento que entraba esa conocida figura femenina por la puerta.



— ¡Hola! — saludó melosa y sonrientemente caminando hacia mi



— Hola guapa, es algo tarde, ¿buscas a mi madre? — pregunté sonriendo



—… Claro que no, te busco a ti… — respondió enseguida



— Y… mmm… — respondí mientras bajaba un poco mi rostro frente al suyo y le daba un beso en sus rosados labios —… ¿para qué me quieres? —



—… ¿podemos… podemos ir arriba de nuevo…? — preguntó algo avergonzada bajando la voz



—… Eh, no, no podemos hermosa, no podemos ir arriba y hacer eso que pasa por tu mentecita ahora, porque no estamos solos… — respondí



— ¡Pero… quiero ir!, desde temprano estoy muy… muy caliente — insistió apenada



— Pero no podemos Kim, entiend-—



—… Y-y si no hago ruido, ¿podemos? — dijo insistente mirándome, esperando aprobación



—… Kim, no podemos, no insistas… — respondí despegándome unos pasos de ella



— ¡Pero Miguel! — levantó la voz en su ya un poco lloroso tono — ¡Por favor! — dijo sin resignarse



— Haber Kim… — dije serio, tomando aire, admirando un poco su capacidad para ponerse al borde del llanto cuando las cosas no le salían bien, algo que conozco de memoria —… Mira, deja de ponerte a gritar, no se puede, y escúchame, si sigues, ya no vamos a hacer eso ni hoy ni nunca — agregué mientras tomaba su rostro entre mis manos



—!… No… no — repitió sollozando un instante — …está bien, hoy no… — respondió resignada pero obviamente molesta, yo igual quisiera tenerla desnuda conmigo pero no era posible



Una vez que terminé de controlar sus caprichosas peticiones la convencí de volver a casa y yo subí a mi cuarto.







— Buenos días — dije a mi madre bajando y encontrándola temprano en el comedor



Mi madre contestó el saludo y así comenzó la mañana del día siguiente, un par de horas después mi madre salía ya a cumplir con sus compromisos personales, no pasaron ni 15 minutos de haberse marchado mi madre cuando desde la cocina escuché la puerta abrirse, salí de ahí, caminé hacia donde se escuchaban los apurados pasos de zapatos de mujer que golpeaban el piso.



— ¿A dónde vas? — pregunté sonriendo, dirigiendo la mirada hacia la mitad de las escaleras donde subía mi prima



—!… Pensé que estabas arriba — respondió volteando mi prima, dibujando una sonrisa en su rostro y caminando los escalones de regreso



— ¿Si? ¿Tan temprano y con ganas de mí, mi amor? — pregunté bromeando, mientras ella llegaba hasta mi



—… sabes que si… — respondió bajando la mirada con un poco de pena



—Bueno; espero nadie más te haya visto así porque me voy a poner celoso… — dije sonriendo, refiriéndome a su única prenda que yo distinguía, una camiseta blanca semitransparente de manga corta un poco amplia, que no llegaba a cubrir hasta la mitad de sus desnudos y blancos muslos, transparentando las formas de sus piernas, las curvas de sus caderas y abultándose sobre su par de pechos



— ¡Claro que no!… solo me ves tu… — respondió rápidamente haciendo que sus mejillas se enrojecieran



— Bueno, anda ven — dije sonriendo al rostro de mi apenada prima mientras tiraba suave de su mano izquierda y me encaminaba con ella por el pasillo hacia la sala



—! Kim… mmm… espera — dije al sentirme puesto contra la pared, la calenturienta jovencita enfrente de mí no aguantó más y sujetaba mis manos contra la pared a mis costados, al mismo tiempo que su desesperada boca me besaba con fiereza



— Kim Kim… mmm… ya espera — dije sonriendo al sentir la muchachita que era dominada por las ganas de calmar su calentura



— ¡No! ¡Miguel!… mmm… — chilló mi prima al sentirme separarla de mí, mientras sus manos, boca y brazos trataban inútilmente de forzarme a volver a estar a su antojo



—Espera mi amor, no seas impaciente… — dije sonriendo viendo sus ojos rogándome que la dejara seguir



Volví a caminar con ella pegada a mi antes de que volviera a lanzarse encima mío, apenas me sentaba en la sala cuando ya sentía la forma de sus piernas y su entrepierna colocarse sobre mí; mis labios eran ya impedidos de decir nada, pues mi prima ya estaba encima apretando sus pechos contra mi mientras sus hambrientos labios besaban con fuerza los míos casi lastimándolos en ocasiones, tanta calentura y deseo en esa criaturita que parecía tan inocente, pero bastaba estar sola conmigo para comenzar a desahogar sus ataques de deseo reprimido como lo hacía ahora.



—… mmm… — gemía mi prima en mis labios mientras mis manos levantaban la prenda que cubría su cuerpo, subiendo su camiseta hasta la altura de sus pechos, mis manos acariciaban la forma de sus nalgas, recorriendo la curva de sus caderas, recorriendo su desnuda y suave piel hasta llegar a sus pechos, masajeándolos con dificultad por la posición



—… Ahh… mmm… aquí… — gimió mi prima tomando presurosamente mi mano y llevándola al interior de sus piernas, sujete ambos costados de sus bragas desde sus caderas, las bajé lo poco posible y volví a meter mi mano entre la tibieza despedida por su húmeda conchita



— ¡Mmm!… — gemía inevitablemente mi prima al sentir ambos de mis dedos abrirse camino al interior de su coñito



—Ahh… — dejó escapar un grito mi prima al tiempo que movía sus caderas, tratando de recibir más profundo mis dedos



— Ahh… ¡métemela! Métemela ya… no aguanto — exclamó repentinamente mi prima mientras metía sus manos bajo mi ropa y trataba de sacar mi verga que ya endurecida se apretaba contra mi ropa



— Mmm… Aun no — respondí bajándola a un lado mío, poniéndome de pie y sacando mi verga ante ella antes de que volviera a ponérseme encima



— Ahh… — gemí entrecerrando los ojos temblando, mientras su tibia boca engullía mi verga, volví a abrir los ojos, observé a mi nena sobre el sofá mamando mi verga con desesperación, su cuerpo semidesnudo, su camiseta levantada hasta su cadera, sus rosas bragas bajadas ligeramente mostrando a la vista su hambriento coñito



— Ahh… mamas delicioso Kim… mmm — gemí sosteniéndola un poco por la cabeza un poco más fuerte, disfrutando de su húmeda boca



Los ojos de mi prima me observaban atentamente mientras seguía mamando, minuto tras minuto, yo aguantaba lo más que podía; y en un instante apretó sus labios, succionó y chupó en un sublime movimiento que yo le había enseñado, haciéndome acabar inesperadamente en su boca.



—¡Ah!— gemí al sentirme temblar en los labios de mi prima que seguía chupando hasta sentir mi verga dejar de liberar mi corrida, un pequeño hilo de semen se veía salir por la comisura de sus labios, algo había dejado escapar esta vez; el ver mi semen escurriendo entre sus labios me volvía a calentar y me incitó a mover mi verga dentro de su boca, ella apretó los labios y soltó mi verga, vi su boca hacer el movimiento de tragar, recoger con su dedo lo que salía por entre sus labios e introducirlo relamiendo el dedo en su boca sacándolo limpio y brillante



—…Métemela… — volvió a insistir tímidamente incapaz de ocultar su deseo



Me despojé de mis prendas ante la atenta y lujuriosa mirada de mi prima, segundos después me arrodillaba hasta tener frente a mí rostro las piernas de mi prima, levantándolas con firmeza y exponiendo su rosado coñito húmedo ante mí.



—… ¡Ahh! — gimió mi prima al tiempo que yo deslizaba sus bragas hacia arriba por sus suaves muslos y piernas, dejándolas a la altura de sus rodillas, sin esperar un momento mi boca daba ya la primera caricia de mi lengua en su estimulada panochita



—Mmm… ¡Ahh!… — gimió mi prima tomándome del cabello, mis labios y mi boca rozaban, lamían y mordisqueaban ligeramente sus hinchados labios y su sensible clítoris, introduje mi lengua en su coño, llenando mi boca de su dulce sabor, embriagando igualmente mi olfato de su aroma a ganas de sexo



— Ya… Mmm — gemía mi prima al momento que cambiaba mi lengua por mis dedos y mi rostro subía hasta el suyo besando su boca que no paraba de gemir



Movía mis dedos y los pausaba hasta escuchar las insistentes peticiones de seguir; su desesperación le hacía morder mis labios exigiéndome que no parara.



—… ¡Ya!… ¡Métemela! — gritó fuertemente mi prima con el rostro desesperado, masturbando mi verga mientras mis dedos seguían jugando en su interior



— No grites, solo espera — respondí queriendo seguir disfrutando de ver a mi prima gemir y ansiar su orgasmo



— ¡No! ¡Ya métemela! — gritoneó de mal humor ahora sí, una molestia inesperada, empujándome y quitando violentamente mi mano de su entrepierna



—…Pues no, ahora te quedas así por escandalosa — dije aparentemente molesto, soltando su cuerpo e incorporándome



— ¡Miguel no, ¿qué haces?! — replicó en sorpresa mi prima, observándome como tomaba mi ropa y comenzaba a vestirme nuevamente



—Dije que te quedas así por malcriada — respondí con tono serio, acomodándome la camisa



— ¡Nonono! Ya, no bromees, solo sigue ¿sí? — contestó mi prima con su mirada y voz confusas



— No — respondí mientras aun me pensaba si de verdad iba a dejarla ahí con tantas ganas de cojermela que tenía, pero si seguía consintiéndole todos sus arrebatos seguiría igual de caprichosa como siempre



— ¡¿No me vas a dejar así verdad? MIGUEL! Cojeme… métemela cuando tú quieras pero sigue… — volvía a decir mi prima aun incrédula de que fuese a quedarse sin que la hiciera llegar al orgasmo dos días seguidos



— Para que veas que no ganas nada gritoneando de esa forma mí amor — respondí a la semidesnuda muchachita — Vístete… o acomódate la ropa que traes —



Mi prima seguía negándolo, aproximándose hacia mí e intentando convencerme acercando a mí su tan excitante cuerpecito.



— Miguel… — pronunció mi prima en voz baja, mirándome suplicante



— Voy a salir un momen-—



— ¡¡NO!!— se escuchó el grito detrás de mí mientras yo ya daba unos pasos hacia la salida para evitar la tentación que era el tenerla cerca — ¡No te vayas! —



— No hagas más escándalo, vuelvo más tarde, ve a tu casa — agregué simplemente



— ¡NO TE VAYAS! ¡NO! — volvió a gritar con el llanto anunciándose próximo entre su voz, caminé rápido hacia el pasillo, de quedarme ahí seria convencido por el llanto de esa chiquilla llorona una vez mas



Un grito más ahogado y agudo se escuchó mientras salía por la puerta y trataba de espantar de mi todo deseo de ir dentro y callar ese lloriqueo cojiendomela en ese instante; decirle que “no” por una vez a la niña consentida no le iba a hacer mal.



Salí, caminé, un par de calles adelante marqué el número de uno de mis amigos en el celular, respondió enseguida, eran muchas y muy variadas mis visitas a casa de este buen amigo mío cuando necesitaba distraerme, siempre había algo de que platicar el, no tuve que decirle que iba a su casa, solo pregunté si estaba ahí, acabamos la llamada y seguí mi camino, unas cuantas cuadras más delante estaba su casa.



Par de horas o tal vez más se fueron rápidamente entre broma y broma, salir un rato a una plaza cercana y caminar por aquí y por allá; me despedí de él en la intersección de su casa y el camino de regreso a la mía, regresé, todo estaba normal excepto que seguía sin haber nadie en casa; metí mis manos al bolsillo para sacar mis llaves.



—! —

Pero la puerta estaba abierta… aun, entré, llegué a la cocina y tomé un poco de agua, caminé de regreso y algo sobre la mesa llamó mi atención, un plato, alguien había comido algo ahí, de seguro mi madre había venido a comer, aunque si así fuera el plato no estaría ahí, de hecho ya era hora de que mi madre estuviera en casa.



Subí las escaleras, entré a mi cuarto y…



—!… ¡¿Kim que haces aquí?! — pregunté sobresaltado al ver mi prima boca abajo en mi cama, exponiendo a la visita sus blancas piernas y el interior de sus bragas bajo su desacomodada camiseta



Se limitó a sumir más su cara en la almohada, su suelto cabello largo y negro caía desacomodado sobre sus hombros y la camiseta; la note sollozar un instante.



—… Kim, ¿qué haces aquí? No te quedaste todo este tiempo aquí, ¿verdad? — pregunté acercándome a ella



—Kim, respóndeme, voltea… — dije suavemente, sentándome a un lado suyo e intentando levantar su rostro de la almohada



—… ¡Déjame!… — alcanzó a decir entre su voz crispada por el llanto



—… ¿Por qué lloras?… deberías estar en tu casa… — respondí volviendo a levantar su rostro, logrando verlo, con los ojos enrojecidos y lágrimas brotando de ellos al verme



—… Kim, por qué siempre lloras así… no lo hagas — dije doliéndome ver su rostro que mostraba haber llorado largo rato



— ¡TE FUISTE!… Y me dejaste así… — respondió volviendo a quebrarse en llanto, hundiendo su rostro lloroso contra mí mientras su débil puño golpeaba un par de veces contra mí



—…Pero no era para que te pusieras así Kim, deja de llorar — respondí



—… ¿Te fuiste con otra verdad? — preguntó, no sabía yo ya cuantas veces había respondido esa pregunta una vez tras otra, y aquí iba a responderla una vez mas



—No, cada vez que salga no tiene por qué ser a ir con “otra” como tú dices — respondí quitando los cabellos de su rostro y limpiando sus lagrimas



— ¡Mentiroso! — gritó jalando de mi ropa con sus puños cerrados



—No miento, ¿o alguna de tus amigas mentirosas te dijo algo? — respondí algo molesto



—…No… Pero no me gusta que me dejes sola… — agregó con una voz más calmada y sumisa



— Ya no llores, ¿comiste? — pregunté acariciando su mejilla y dándole un tierno beso



—…Si… — respondió más calmada, pero con sus manos sujetándome sin soltarme



— ¿Fuiste a tu casa? —



Movió su cabeza negativamente y agrego:



—…pero mi mama… salió, la llamé por teléfono y le dije que me pediste que te esperara aquí en tu casa… — sonreí, sin duda era algo que solo ella haría, llamar por teléfono a su madre que estaba a unas pocos decenas de metros en la casa vecina, solo por el capricho de quedarse aquí a esperarme, y además “yo le había pedido“.



—… ¿y no ha regresado? — pregunté



—…debe faltar más de una hora para que vuelva…— respondía con la mirada baja



— ¿y mi madre? debería haber vuelto ya —



—…Vino…me dijo que te dijera que llegaría ya muy noche… — agregó levantando su rostro



— Cierto, creo me comentó eso, lo olvidé — respondí — Ven, vamos a abajo para que vueltas a tu cas-—



— ¡No! — gritó evitando que me levantara



—… ¿Qué quieres entonces? — pregunté volteándola a ver



—…Que… que acabes de hacer lo que estábamos haciendo… — respondió tímidamente, su facilidad para pasar de triste a caliente seguía sorprendiéndome, o tal vez siempre estaba caliente



— ¿Sí que te gusta estar pidiéndome que te coja verdad? — respondí a la chiquilla caliente mientras metía mis dedos entre sus bragas y las sentía casi tan empapadas como cuando me fui



—…Mmm… — gimió mi prima mientras levantaba sus piernas de sobre la cama, subía sus calzoncitos por sus muslos y mi boca volvía a succionar su clítoris mientras mis dedos hacían escurrir su coño, no era muy difícil tenerla contenta siempre y cuando le diera lo que quisiera



— Ahh… ya… Miguel me quiero venir ya… — gimió impaciente mi prima, mientras estaba yo entre sus piernas comiéndole su dulce y jugoso coñito



— No seas tan impaciente, tiempo tuviste para bajarte la calentura tu solita… — dije parando de comerle la conchita un instante



—… No me toqué… no me gusta si no eres tu… — respondió con la cara volteada hacia otro lado, un poco avergonzada



—…Entonces, ¿ayer también te quedaste así? — pregunté incrédulo, observando su rostro asentir apenadamente



Ahora sabia porque la calentura la tenía tan acumulada desde un día anterior mi pequeña prima, ya había aguantado mucho tiempo ese coñito.



— ¡Ahh! — chilló mi prima al sentirme lamer y mordisquear su panochita con más ganas, mientras mis dedos entraban y salían de su apretado coñito; sostenía una de sus piernas con mi otra mano pues estas no dejaban de moverse al sentir como el placer aumentaba



—… ¡Ya, ya! Ahh… — gimió mi prima mientras en el último ligero mordisqueo en su clítoris la hacía estallar finalmente, sus gemidos se ahogaban entre sus propios jadeos, su cuerpo se arqueaba y sus manos me apretaban contra ella mientras mi boca seguía bebiendo de su coño, mis labios seguían jugando con su sensible panochita y entre mis dedos escurrían los jugos de mi prima



—… Mmm… — subí y besé profundamente sus labios con los míos impregnados del sabor de sus dulces fluidos, mientras mis dedos seguían masajeando suavemente el interior de su panochita que seguía contrayéndose por el orgasmo



— Ahh…Mmm… — gemía aun mi prima con su orgasmado coñito



— Bueno, ya terminamos mi amor… — dije bromeando a la caliente señorita



— ¡Miguel! — gritó alarmada mi prima mirando que me retiraba unos pasos, y su voz se escuchaba crisparse en señal de llanto en un segundo, creyendo que de verdad tendría que quedarse de nuevo con las ganas



— Nono, ya… Mmm… Es broma mi amor — dije volviendo a envolver sus labios en los míos, despertando nuevamente sus prohibidos deseos



Enseguida me desprendí de mi ropa y dejé libre mi verga que me estaba matando por querer salir.



— Ven… — añadí mientras le sacaba sus bragas por completo por encima de sus desnudos pies y las lanzaba a un lado, impaciente ella misma jalo su camiseta y se deshizo de ella, volviendo a recostarse totalmente desnuda abriendo sus piernas incitándome a hacerla mía



— Mmm… Métemela… ahh… pidió mi prima mientras yo apoyaba mi verga en la tierna entrada de su húmedo coñito y empujaba abriendo sus paredes a mi paso



—Ahmm— gemí sujetándola de las caderas, colocándome más encima de ella y hundiéndome más y más en las estrechas y pequeñas profundidades de su asfixiante panochita



—Ahh… métemela toda, cojeme… ahh… — gemía mi prima cruzando sus piernas detrás mío y apretándome contra ella hasta entrar por completo en ella, su rostro placentero y enrojecido gemía delante de mí, sus uñas laceraban sutilmente mi espalda o se apretaban contra las sabanas al sentirme comenzar a bombear su ajustada conchita, ese coñito que siempre parecía querer atraerme aún más adentro



— Ahh… mas, más fuerte… Mmm… — gimió mientras yo entraba y salía de ella violentamente sacudiendo la cama, sintiendo las suaves y húmedas paredes vaginales de su coño apretar cálidamente mi verga estimulándome de una manera sublime, veía su rostro atentamente, cada gemido de su boca y cada mueca de placer en su rostro me provocaba follarla más duro para arrancarle más de esos gritos de sus temblorosos labios



— ¿Te gusta?… ¿Cómo te la mete tan duro tu primo? — pregunté viendo directo a sus excitados ojos



—Ahh… maas… me encanta, cojeme… Ahh… dame tan duro como me gusta…mmm — respondió entre gemidos mi prima que apretaba sus dedos contra mi espalda y se mordía los labios



Incorporé un poco mi cuerpo, abrí más bien sus piernas con mis manos y seguí penetrando la jugosa panochita de mi nena, mis manos recorrían y apretaban sus pechos y estimulaba por instantes su clítoris, mientras seguía cojiendola y haciéndola gritar a cada penetración.



Su coñito se sentía contraerse nuevamente y sus gemidos cambiaban anunciando que estaba por correrse otra vez, sujeté su cadera pasando mi brazo bajo su espalda, la sujete conmigo y me recosté con mi prima encima clavada en mi verga, su par de nalguitas aplastándose contra mi mientras con mis manos comenzaba a hacer subir y bajar sus caderas, sacando y enterrando mi verga en el cálido interior de su conchita una y otra vez.



—Ahh… Miguel… ya… — alcanzó a gemir descontrolada mi muñeca, temblando, contrayendo todo su cuerpecito, apretando sus deliciosas paredes vaginales contra mi verga, mientras ella una vez más bañaba mi verga con sus tibios fluidos pues yo no cesaba en mi movimiento de entrar y salir de ella



—Ahh… despa… Ahh — gemía mi prima en medio de su orgasmo, con sus brazos a mis costados, respirando agitada mientras yo seguía bajando y subiendo su cuerpo, levantando mi propia pelvis asegurándome de llegar al fondo del coño de mi caliente muchachita



Volví a aumentar el ritmo de las penetraciones sintiendo y notando los fluidos de mi prima escurrir por mi verga, los calientes líquidos que salían de su extasiado coñito impregnaban mi piel y la de sus muslos.



— ¡Ah… Miguel… desp… mmm!-— gimió sin voz mi prima tras besar sus húmedos y suaves labios



Sus manos apretaban las sabanas, movía los brazos erráticamente mientras gemía en mi boca y recibía una vez tras otra mis embestidas dentro de su panochita.



Mis manos apretaban sus delicadas nalgas, di un par de nalgadas en su carnoso y suave culito, daba pequeños gritos al sentir mis manos maltratar tenuemente la tersa carnosidad de sus nalgas, mientras seguía cojiendomela minuto tras minuto, bajando el ritmo y aumentándolo, en un ciclo extasiante.



— Anda… Ahh… córrete otra vez, córrase mi zorrita… — dije notando su vocecita anunciar que su rajita me bañaría en jugos otra vez



—Ahh… Mig… ahh — chilló al tiempo que su cuerpo se tensó y perdió fuerza, cayendo sobre mi pecho, gimiendo mientras su intimidad seguía lubricando aún más mi verga que abriéndola, entraba y salía de su interior



Giré su cuerpo aun tembloroso repentinamente, sacando mi verga de su interior, recostándola de lado, colocándome detrás de ella, levantando su pierna y acomodando mi verga buscando la entrada de su culito, ese delicioso orificio anal que tanto placer era capaz de brindar.



— Miguel… espera… ahh — gimoteó mi prima al sentirme comenzar a abrir su cerrado y ajustado pequeño orificio con mi verga bañada en sus jugos



— Shh, deja que tu primo vuelva a cojerte por el culito… — respondí apretando su cuerpo contra mí y profanando poco a poco el interior de su recto



— Ahh… auu — gimió mi prima sintiéndome avanzar dentro de ella, abriendo su culo poco a poco, hasta que momentos después finalmente topó la base de mi verga contra su suave par de nalgas, habiendo ya enterrado por completo mi verga en su ajustado orificio que apretaba deliciosamente mi miembro en su interior



Mi mano la sujetaba por el vientre mientras la otra levantaba su pierna para facilitarme el comenzar a cojermela, empezando a moverme lentamente dentro de ella.



— Ahh… mmm… fuerte… — pidió mi prima exigiendo que le follara más fuerte ese estrecho culito, tanto le gustaba que le rompiera el culo, numerosas eran las anteriores veces que ella misma había preferido hacerlo por ahí



— Tan putita que eres mi amor… que rico me aprieta este culito tuyo… — respondí comenzando a entrar con más fuerza dentro de ella, abriendo por completo su culo al paso de mi verga, apretándomela delicioso con su interior tan ajustado y único



— ¡Ah! Más duro… me vengo… ahh — gimió mi prima mientras el sonido de mi cuerpo golpeteando contra sus suaves nalguitas se escuchaba continuamente



Bajé mis dedos hasta su coño, pero enseguida encontré sus propios dedos moviéndose en su húmeda panochita, sentí su cuerpo arquearse, su respiración agitarse aún más, mientras los espasmos en su ajustado orificio anal parecían estallarme la verga de la presión, seguí entrando en su culo más suavemente, mientras su mano aún se movía torpemente entre sus piernas.



— Ahh… ya ya… ahh… ¡espera! — gimió mi nena al sentir el coño por demás sensible y el culo apretársele con fuerza alrededor de mi verga que invadía su interior; ahora era yo quien metía mis dedos en su panochita mientras volvía a subir el ritmo follandole su apretado culito



— No… tanto que pedias que te cojiera, ahora te voy a romper este culito hasta cansarme — respondí besando su cuello lujuriosamente



— Ahh… esp… ahh — gimió mi prima tratando de detenerme un poco al sentirme que no paraba de bombear su delicia de recto



Continuaba follandomela con fuerza, cojiendome a mi joven y pequeña prima, sintiéndola temblar con las caricias de mis manos acariciando su piel, mis dedos entrando y saliendo de su coñito que escurría sus mieles; mientras mi verga en su culo entraba y salía excitándome de una manera increíble, que manjar era tener a esa nenita caliente en mi dominio, a esa pequeña putita solo para mí.



— ¡Ya… Ahh… Miguel! — chilló momentos después mi prima, estaba por estallar en un orgasmo una vez más, demasiado pronto, pero con lo sensible de su conchita era entendible



— Mmm… Córrete… córrete mi amor, mientras tu primito te rompe el culo… anda — respondí agitado, penetrando con más fuerza su ajustado orificio, mis dedos sintiendo su coño escurrir próximo a estallar una vez mas



—Ahh… no Ahh — chilló y gimió mi prima en su orgasmo una vez más, con mis dedos entrando y saliendo de su coño placenteramente; a causa de la sublime presión de su culito mi verga estaba ya próxima a expulsar toda mi corrida dentro de ella



— Ahh… me corro en tu culito… Mmm — gemí al momento que apretaba mi cadera contra su culo y mi verga comenzaba a expulsar mi semen



—… Mmm… Déjalo todo… toda tu lechita caliente dentro de mí… — gimió sin aliento mi prima disfrutando de los últimos espasmos de su nuevo orgasmo y de los míos al depositar mí corrida en el fondo de su culo; la sentía menear sus nalguitas contra mí asegurándose de disfrutar de cada placentera sensación de su cuerpo



Saqué mi verga lentamente de su culo, apreté cariñosa pero lujuriosamente sus carnosas nalgas dándole un par de nalgadas, giré su cuerpo de frente a mí y besé sus carnosos y rosados labios.



Acariciaba con deseo cada parte de su cuerpo, apretando entre mis manos la castigada carne de sus nalgas, tomando sus pechos, mientras besaba sus labios; respiraba agitada mi prima, cansada recostada con su cabeza junto a mí a la altura de mi pecho, me despegué de ella y me levanté diciendo:



— Voy a-—!



— ¡No te vayas! — gritó con su curiosa forma autoritaria haciendo un lindo puchero en su rostro



—… No me voy mi amor… voy al baño — respondí sonriendo a la muchachita berrinchuda que me miraba atentamente desde la cama, tan hermosa pero tan consentida



—… Bueno… — respondió más serena con la misma linda expresión de niña molesta en su rostro



—No seas tan celosa mi amor, sino no vamos a seguir “jugando”… — dije sonriéndole a mi preciosa prima



— ¿Seguir?! —

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