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mi hermano se coijo a mi esposaCategoría: Orgias

Por mi hermano se cojio a mi esposa | 2014-10-22 18:37:46 | 0 comentarios

pues la verdad empezó que yo tenia una fantacia quería que alguien mas se cojiera a mi esposa y una no che le propuse mi fantasia a mi linda esposa y ella acepto
fui a ver a mi hermano y el acepto
regresamos los dos al cuarto y mi esposa estaba vestida con una faldita cortita y
una blusa escotada que dejaba mirar medio peson
yo empeze a besarla y al mismo tiempo desnudarla
mientras ella le agarraba la mano a mi hermano
invitándolo a unirse
el la empezó a masturbar y yo le mamamba sus pechos
ella jemia y decía sii siii ya ya
y mi hermano la agarro de aperrito mientras me la chupaba eso me exitaba muchísimo
y asi estuvimos cojiendo.
el se puso en mi lugar y yo la empeze a coger por atrás y de pronto vi como
el se vacio en la boca de mi mujer.
mientras ella se comia todo.
yo seguía bien exitado cojiendola el se fue al baño .
después regreso y la volvió a coger
por el culo
era una iman muy exitante ver como se estaba cojiendo a mi esposa
hasta que volvió a terminar en su hermoso culito

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El día que nos hicimos putas (2)Categoría: Orgias

Por Héctor Montes | 2014-10-22 18:14:56 | 0 comentarios

El día que nos hicimos putas (2)

…¿Dónde habíamos quedado…? ¡Ah! Sí. El día en que Eduardo y Alberto nos acompañaron a casa, dejándonos en el barrio y que, mientras Sandra y yo nos encaminábamos al portal, mi hermanita menor planteo el problema del cómo íbamos a justificar ante nuestros padres toda esa ropa que habíamos ganado emputeciéndonos. Había, también, que aclarar con mi hermanita, cómo había logrado adquirir esa enorme desenvoltura y experiencia que había mostrado en nuestra tórrida experiencia con Eduardo y Alberto. Y claro está, el espinudo y delicado tema de nuestra experiencia bisexual y nuestra relación incestuosa.

A mí se me ocurrió que debíamos decirles a nuestros padres, que nos habíamos encontrado los paquetes de ropa en uno de esos asientos que pueblan las galerías del centro comercial. Que nos percatamos que los bultos estaban solos y nadie parecía alrededor fijarse en ellos. Que, tras un ratito de píe, esperando por si alguien aparecía por sus cosas, terminamos sentándonos en aquel sitio, sin ganas de que apareciera la olvidadiza propietaria de los paquetes. Y que por eso nos habíamos retrasado en llegar a casa, porque esperamos mucho rato antes de tomar la decisión de cogerlos y traérnoslos. La historia nos pareció buenísima, ya que, de un solo tiro, justificábamos también el retraso de nuestra llegada.

… Debemos llegar, dije a Sandrita, con actitud muy eufórica y feliz. Como quien encuentra un tesoro. Nada de disimular. A bocajarro, bombo y platillo, con mucho entusiasmo mostrarles nuestro maravilloso regalo del cielo.

Y eso fue exactamente lo que hicimos. Mi padre, muy correcto él, decía que, tal vez, deberíamos llevar la ropa a las distintas tiendas que se indicaban en los logos de las bolsas. Sandra y yo nos pusimos lívidas. Pero menos mal que nuestra madre salió al paso y le dijo que, para la vez que las chicas podían tener unos trapitos tan monos que, por otra parte, de ningún modo iban ellos a poder regalarnos, y ya que no eran robados, en tanto que olvidados y que habíamos estado esperando largo rato por si aparecía la dueña, lo dejara estar.

Imaginad el alivio que experimentamos ambas. Y así se quedó la cosa. El resto del día no dio para más y descansamos toda la tarde, sin conversar sobre los asuntos sucedidos, ni de las aclaraciones necesarias. Pero estaba muy intrigada con mi hermanita y supongo que ella también querría saber cosas de mí. Total, decidimos que, en vez de salir en la noche con nuestros respectivos grupos de amigas, nos iríamos las dos por ahí para poder charlar tranquilamente.

No resistimos la tentación de estrenar la ropita que habíamos traído. Mi hermanita se puso un vestido de media pierna, cintura elástica, de un tejido vaporoso y con forro, estampado floral de tonos rojos, y unos botines de ante, color beige y yo un vestido minifalda, negro, con vuelo de encaje Rodeo Bella, de color marfil, enfundada en un par de botas negras de media pierna, ambos de una famosa marca que no creo prudente mencionar, dada la naturaleza de este relato. Eso sí… Eduardo se había gastado un buen pastón en ellos, sin contar los complementos y el calzado. Verdaderamente debíamos haberle gustado bastante.

Estábamos monísimas. Sentíamos que podíamos comernos el mundo, sobre todo cuando los tíos se quedaban mirándonos por las aceras y las tías nos observaban con admiración y su puntillo de envidia.

Pero bueno. Supongo que todo esto os importará un pimiento. Al grano… Mientras íbamos camino de una cafetería comencé a hablar a mi hermanita…

… No es que me parezca nada mal que tengas experiencia y te guste el sexo, le dije…, Pero imaginarás que esté sorprendida. La verdad es que, con estas cosas, me doy cuenta que hemos hablado poco y eso no me gusta, porque es evidente que ello ha creado una distancia y falta de confianza. Me parece increíble que nunca hayamos hablado de estas cosas.

No sé, Andrea. Simplemente no ha habido oportunidad, repuso Sandra. Y ya ves. En cuanto ha surgido la oportunidad no ha habido ningún reparo ¿no?

Pues sí, la verdad, contesté yo. Pero, bueno, Cuéntame cómo empezaste. Estoy super intrigadísima…

¿Te acuerdas de Sara, mi amiga, verdad…?

¡Cómo no iba a acordarme! Ella y mi hermana eran inseparables. Cuando no estaba una en su casa, es que estaba en la de la otra. Y siempre juntas de aquí para allá. Era una chica de larga y rizada melena pelirroja, de mirada dulce y melancólica. Tenía un buen tipito, como mi hermana. Delgada, de suaves curvas, piernas largas y bien torneadas, cinturita estrecha. Bastante desarrollada también para su edad. Creo que tenía aún más grandes los pechos que mi hermana. Y lo que más me llamaba la atención, era su boquita, de labios carnosos, rosa pálidos, que dibujaban una tierna y dulce sonrisa. Debo decir que muchas veces sentí el deseo de mordérselos… Pero ya llegaremos a estas historias.

Hacía poco más de un año que había llegado al barrio. Según contó un día Sandra, su padre se había arruinado y la madre les había abandonado a ella y a su padre hacía unos tres años, marchándose con otro tío. Así es que Sarita vivía sola con su padre y habían recalado en el barrio, ya que tuvieron que vender el piso en el que vivían y trasladarse a un sitio más modesto, donde los alquileres no fueran muy gravosos.

El hecho es que la pobre Sara, toda una pijita, se encontró en un medio que, por su forma de ser, más bien le resultó hostil. Entre las compañeras de clase, solo Sandra y otra chavalita se acercaron a ella.

Bueno. Cuéntame qué pasa con Sara, le pregunté impaciente a mi hermana.

Una tarde que salíamos del cole, nos abordaron dos tíos de un par de cursos superiores. Tú los conoces. Son Hugo y Mario. Ya nos habíamos dado cuenta desde hacía algún tiempo que no dejaban de mirarnos en los recreos y a la salida de clases. Nos hacían gracia. Ya sabes. Son bastante guapos y además son ¿cómo te diría yo….? Como los líderes de su pandilla.

En efecto. Los conocía. Y debo decir que mi hermanita tenía razón. Eran los típicos chicos cachas, algo matoncillos, guapitos de cara, pero con su puntito de expresión malévola, de chicos malos…

El caso es que nos abordaron e invitaron a unirnos con ellos y su pandilla y pasar un rato divertido en el parque. No pasó nada en realidad. Tonteamos un poco. Lo suficiente como para que, al regreso, acompañándonos, nos cogieran las manos y termináramos morreándonos en el portal de la casa de Sara.

Al fin entramos a su casa divertidas, contentas, riéndonos y bromeando sobre lo sucedido. Aquella tarde el padre de Sarita no había llegado y nada más entrar por la puerta sonó el móvil de Sara. Era su padre, diciéndole que no se preocupase, pero que por asuntos de negocios tendría que llegar tarde y que no le esperase. Nosotras a lo nuestro, seguimos riéndonos y comentando la improvisada cita que habíamos tenido con Hugo y Mario. Fue esa noche que llamé para decir que si me podía quedar en casa de Sara y que al fin mi madre me dio permiso ¿te acuerdas?

No me acordaba mucho. Pero bueno… ¿Y que pasó? Pregunté…

Hablando y hablando de chicos, no sé cómo, al final nos pusimos en internet a ver tíos guapos. Actores, cantantes ¡Qué sé yo! Nos reíamos imaginando situaciones donde podíamos seducirlos. Las teatralizábamos de risa. A veces Sara hacía del tío que íbamos a camelarnos y yo de la vampi sexy que iba a por él. En una de esas, apareció ante nuestra vista una página algo picante. Con tíos desnudos mostrando sus enormes pollas. Aquello apagó un poco nuestras risas, fascinadas por aquellos cuerpos y aquellos miembros descomunales. Nos sentamos muy juntitas, casi pegando nuestras caritas, mirando como hechizadas todo aquel material. Ya interesadas en el tema, pinchamos en uno de los enlaces de la página y aquello que vimos nos dejó boquiabiertas… Orgías, decía. Y nuestra sorpresa fue ver cómo las tías chupaban pollas a la par que se las follaban por todas partes. Pero no acabó allí la cosa. Fue Sara la que reparó en algunas escenas donde las tías se lo montaban entre ellas, chupándose el coño, lamiéndose las tetas, metiéndole una a otra los dedos en el coño, mientras algún tío se la ponía en la boca para que se la mamara simultáneamente.

Sin duda nos sentíamos tremendamente atraídas por todo aquello. Por mi parte empecé a experimentar extrañas sensaciones en mi cuerpo. No sé cómo describírtelas… Una especie de ansiedad. El corazón tal vez me latía algo más rápido. Mi respiración algo más fuerte. Sin ser cosquillas, una sensación de cosquilleo muy en el interior, difusa, ilocalizable. Y lo evidente… sentí humedecerse mi coñito y el deseo de acariciármelo. Alguna vez, a primera hora de la mañana, al despertar, había ya sentido una cierta sensación en mi clítoris que me impelía a presionarlo para liberar la tensión que me producía, sin dejar de reparar el placer que ello me causaba. Pero aquello no duraba más de lo que dura un simple apretón y punto.

No sé cómo sucedió, ni cómo se atrevería, pero en medio de todas esas fotos, de pronto oigo a Sara preguntarme…

Oye… ¿Tú te has masturbado alguna vez? Y sin esperar mi respuesta, agregó… Yo lo he hecho algunas veces y es super rico.

Tal vez por no quedar como una tonta, le dije que sí. En esos momentos Sara había pinchado en Masturbaciones y en esa ventana había varios videos de chicas que se masturbaban. Justo fue a pinchar en uno donde dos tías se estaban masturbando y de vez en cuando se acariciaban mutuamente.

Yo tengo ganas de hacerlo, me dijo… ¿Qué te parece…, Lo hacemos?

Yo, como ya te dije, estaba excitada. Así es que sin más le dije que sí. Entonces nos levantamos y nos quitamos el uniforme, quedándonos en principio solo con las braguitas. Entonces, te acordarás, aún no usaba sujetador y mis tetitas, aunque ya se pronunciaban, eran aún más pequeñas. Pero las de Sara, lo noté, ya eran más grandes que las mías.

Con el ordenador delante, mirando las tórridas escenas, nos recostamos en la cama de Sara y comenzamos a acariciarnos el coño. Primero por encima de las braguitas. Poco a poco y casi simultáneamente, cada una fue abriendo las piernas, hasta dejar totalmente separados los muslos, con lo cual, una de las piernas de Sara se montó sobre la otra mía. Sentí su piel suave y cálida y aquel tacto me dio mucho placer. No tardamos en entremeter nuestras manos por las braguitas y a acariciarnos directamente el coño. Sentí empapados los labios vaginales. Mis espesas secreciones lúbricas, pringándome los dedos de aquel abundante líquido mucilaginoso.

Sara comenzó a acariciarse las tetitas con la otra mano. Oí sus suspiros, casi gemidos de placer. La imité. De pronto cogió mi mano y la acercó a una de sus tetas, mientras me miraba tierna y suplicante…

Acaríciala, musitó. Aún es más rico cuando te lo hacen. Y mientras decía eso, como para probármelo, acercó su mano a mis tetas y empezó a acariciarlas. Sentí la yema de sus dedos suavemente recorrer mis pechos, alcanzar mis pezones, que noté enhiestos y endurecidos. Los presionó con levedad, causándome una sensación extraña y exquisita. Se arrimó un poco más a mí. Nuestros cuerpos se rozaban, nuestras caras se aproximaban con expresión suplicante de ternura. Podía oír su respiración, sentir su fragancia y su aliento, el calor que desprendía su rostro y su cuerpo. Sus humores sexuales. Bajó lentamente su mano, recorriendo mi abdomen con desesperante lentitud. Luego la metió dentro de mis braguitas, la posó sobre la mía, acariciándola. Después entremetió sus dedos entre mis dedos y comenzó a acariciarme el humedecido clítoris. Me estaba volviendo loca de placer. Parecía que mi corazón iba a salirse de mi pecho. Me sacó la mano y la llevó hasta su coño. La metí dentro de sus bragas. Sentí la viscosidad de sus secreciones, tan abundantes como las mías. Tuvo un estertor de placer cuando entremetí mis dedos abriéndole los empapados labios vaginales hasta alcanzar su endurecido y erecto clítoris. Ambas nos masturbábamos mutuamente. Nuestros rostros se acercaron aún más, hasta rozarnos los labios… ¡Dios! ¡Qué placer sentir el roce de aquellos belfos suaves como la seda, tibios y acariciadores! Nos dimos un beso dulce, lleno de terneza que, poco a poco, se fue convirtiendo en un morreo apasionado y desenfrenado que terminó entreverando nuestras lenguas ávidas y desesperadas de placer. Gemíamos y suspirábamos, poseídas por un deseo imparable.

No hizo falta seguir mirando el video, el cual ya hacía rato que había terminado y al cual habíamos dejado de prestar atención. Como si nos hubiera salido del instinto más profundo, nos despojamos finalmente de las bragas. Nos abrazamos entrecruzándonos los muslos, que se refregaban en nuestros mojadísimos coñitos mientras nos seguíamos besando apasionadamente. Nos acariciábamos las espaldas. Deslizamos nuestras manos para alcanzar las firmes, suaves y respingadas nalgas de cada una. Nos entremetimos delicadamente las manos por la rajita del culo, acariciándonos mutuamente el ano. Finalmente Sara incorporó el dorso, inclinando su rostro sobre el mío. Me pareció enormemente bella, con su melena pelirroja desmarañada, cayéndole por encima de su carita. Me miró a los ojos con una mirada encendida y anhelante. Volvió a besarme en los labios, Se deslizó un poco hacia abajo hasta ponerse a la altura de mis piernas. Sus manos se posaron en mis muslos. Suavemente los apartó, abriéndome entera. Acarició dulcemente el interior de mis muslos. Deslizó lentamente sus suaves dedos, recorriéndolos hasta rozar mis ingles. Las acarició. Después entremetió sus dedos índice y corazón entre mis labios vaginales. Acarició la superficie de mi coñito hasta rozarme el clítoris. Fue metiendo sus deditos dentro de mi vagina. El índice y el del corazón. Lentamente, hasta el fondo, mientras la yema de su dedo pulgar alcanzaba mi clítoris. Comenzó a meter y sacar los dedos mientras, simultáneamente, la yema del pulgar acariciaba el clítoris.

Yo comencé a jadear y gemir. Entonces le oí decirme dulcemente… ¡No. No te corras aún! Nos queda algo muy rico que hacer, agregó mientras sacaba su mano para evitarme el prematuro orgasmo. Se bajó de la cama, arrodillándose en el borde, mientras atrapaba mis muslos con sendas manos para mantenerlos abiertos. Acercó su cara a la altura de mi chorreante coño y comenzó a lamerlo con la punta de la lengua, entremetiéndola entre los labios vaginales. Luego la metió más adentro, alcanzando mi vagina. Yo estaba retorciéndome de placer. Ya sentía que iba a venirme de nuevo el orgasmo, pero la muy perra lo presintió también y entonces paró. Volvió a la cama, pero esta vez me dijo que nos haríamos eso mutuamente, de modo que nos invertimos y poniéndonos ambas de costado, cada una con una pierna arqueada hacia arriba, comenzamos a lamernos los coños.

Ya te podrás imaginar el placer que estábamos sintiendo. Yo no hubiera imaginado jamás tanto. Me sentía tan deseosa y ávida, tan urgida y descontrolada que ya me había entregado sin ningún pudor ni decoro. Me sentía arrastrada, vencida por una fuerza perversa que me había obligado a abandonarme y entregarme sumisa a esa pasión incontrolable. Aquella sensación de descontrol me causaba un gozo indescriptible. Sin ninguna atadura que me contuviese, mi lengua entera se paseaba por el babeante coño de Sara. Lamía entre sus labios vaginales. Se los abría totalmente con mis manos metiéndole mi lengua al máximo, saboreando aquellas secreciones viscosas, fragantes de aromas excitantes y de mixturas entre dulzonas, salobres y ferrosas.

No puede más y esta vez fui yo quien tomó la iniciativa. En medio del furor me monté sobre ella. Encajé mi abierto y mojado coñito en su boquita viciosa y a su vez hundí mi cabeza en el suyo. Se lo lamía y chupaba, pero a veces aprisionaba con mis labios sus labios vaginales. Arrebatada por la excitación, deslicé mi boca hasta su clítoris. Atrapé mis dientes en el interior de mis labios, entreabriéndolos para aprisionar en ellos su clítoris. Moví mi cara con rápidos y cortos vaivenes. Aquello enloqueció de placer a Sara que se sacudió como una posesa. Después lo liberé paseando mi lengua por su perineo hasta que la punta alcanzó el ano. Sara y yo comenzamos a tensarnos, arquear nuestros cuerpos, que comenzaron a sufrir espasmos. Gemíamos y jadeábamos enloquecidas y al final, una corriente de placer invadió todo nuestros cuerpos provocándonos un salvaje e intenso orgasmo al unísono.

Nos recolocamos nuevamente una junto a la otra, abrazadas y exhaustas. No dijimos ni una sola palabra durante un buen rato. De pronto Sara saltó como un resorte… ¡Es tardísimo! ¡Dios! ¡Mi padre puede que llegue en cualquier momento! ¡Anda, vistámonos! Me dijo mientras se incorporaba buscándome un pijama. Nos vestimos rápidamente… ¿Tienes hambre? Me preguntó cariñosa. Sí. Tenía un hambre de comerme un caballo. Nos fuimos a la cocina. Nos preparamos unos bocadillos y un vaso de leche. Se veía tan tierna y delicada con su pijama que sentí nuevamente el deseo de besarla y acariciarla, de modo que, mientras ella preparaba los bocadillos, me acerque por su espalda, le así de la cintura, acerqué mis mejillas a las suyas y le dije al oído que había sido muy rico y muy bonito lo que nos había pasado. Ella me sonrió y me dio un besito tierno en los labios. De ahora en adelante seríamos algo más que amigas.

Bueno, hermanita. Así comenzó todo. Antes de follar con ningún tío Sara y yo descubrimos el sexo entre nosotras. Y te aseguro que, por mucho que hayan tíos que se lo monten de maravilla, y no renuncio a ellos, tampoco renunciaré al placer de tener una buena relación con una chica que me guste. Por cierto, agregó Sandra, y tú eres una de esas chicas que me gustan…, ya lo habrás notado, apostilló riéndose.

¡Ufff! Sandrita. Las cosas que suceden a nuestro alrededor sin que ni siquiera las sospechemos ¡Vaya historia! De solo oírla me has dejado el coño empapado. Ha sido extraño. Hasta hoy jamás me hubiera imaginado ni remotamente liarme contigo. Claro que eres guapísima, pero, la verdad, ni siquiera me lo había planteado. Te he visto siempre como mi hermana y punto. Todo lo que nos ha sucedido hoy ha surgido sobre la marcha. Creo que ha sido el calentón que me produjo la situación… No sé. La tentación de la ropa, mezclada con el morbo de un tío guapo que nos provoca y nos propone emputecernos… La idea de caer como una furcia. El pecado de la carne, añadido a la transgresión de hacerlo en presencia de la hermana. No sé. Todo se juntó creando una atmósfera propicia en la que me dejé arrastrar sin saber cómo. Y una vez en el lío no hizo más que aumentar mi excitación. Sobre todo al verte a ti igualmente implicada. Esa transgresión, donde humillación, liberación y placer se mezclan, siempre me ha cautivado y fascinado. Pero jamás pensé hasta qué límite podría llegar… ¿Tú habías imaginado alguna vez liarte conmigo…?

Yo no, contestó Sandra…Pero Sarita sí. Muchas veces me ha comentado lo buena que estás. Que si qué piernas tienes. Que qué cinturita cimbreante. Que qué ojazos azules y qué mirada más sensual. Entre un día y otro, al cabo del tiempo, un día me contó que había tenido un sueño erótico donde se acostaba contigo. No sé en qué momento comencé a mirarte de otra manera. A fijarme en tu cuerpo, tu carita, tus movimientos y yo terminé también por fantasear con situaciones en las que, finalmente, nos enrollábamos. Pero, la verdad, es que no sabía ni cómo abordarte en ese sentido. Así es que lo dejaba como una tonta fantasía. Y mira tú. Aquí las dos, en una situación super interesante.

Sandra hizo una breve pausa y luego me preguntó sin ambages… ¿Nunca habías tenido sexo con una chica…? Porque yo también te noté bastante desenvuelta y no creo que haya sido solo la excitación del momento.

Lésbica, lo que se dice lésbica pura…No. He tenido experiencias parecidas a la que hemos tenido hoy, le contesté. En eso me llevas ya un punto de ventaja. Le sonreí.

¡Vaya! Por lo que dices, han sido varias. Al menos cuéntame cómo fue la primera.

Tampoco hace mucho de ella. Fue el verano pasado. Cuando me fui con Verónica unos días a su casa de la playa ¿Te acuerdas…? Bueno. Conocimos a tres tíos super guapos en la playa. Gianfranco, Luigi y Pietro. Como no, italianos. La verdad es que eran guapísimos los tres. Así es que, en realidad, no nos importaba en absoluto cuál de ellos hubiera querido enrollarse con nosotras. De verdad que, cuando se acercaron para abordarnos, ni imaginábamos que terminaríamos los cinco en una orgía alucinante.

Se notaba que tenían pasta, porque habían alquilado un chalet con piscina en el mismo paseo marítimo. Pasó lo de siempre. Que si de dónde sois, que qué guapas estáis. Que venimos de Italia y queremos conocer gente. Que a qué nos dedicábamos. A qué se dedicaban ellos. Y en fin, todas esa chorradas. Luego jugamos con las paletas, entre risas e intentos de toqueteo por parte de los tíos, que no evitábamos del todo. Bañito en el mar. Más jugueteo en el agua y así la mañana, hasta que al medio día tocó ir de cañitas y tapas, terminando por ser invitadas a comer.

Después de esa espléndida comida, bien regada por un Pichler, el vino blanco más exquisito que he probado, los tíos nos invitaron a su chalet para pasar allí la tarde, tranquilos, gozando del jardín y la piscina. Y ahí comenzó todo.

En un momento dado decidimos tomar el sol y, sin siquiera imaginar lo que terminaría desatándose, Verónica y yo, mirándonos cómplices, decidimos, más bien juguetonas y divertidas, provocar a los chicos quitándonos el sujetador de nuestros bikinis. Como sabes el top lets es ya algo totalmente común en las playas y ya nadie se escandaliza con ello. De hecho, cuando nos encontramos con los tíos, nosotras estábamos tumbadas al sol sin nuestros sujetadores. Y así permanecimos hasta que nos fuimos de la playa. Lo único especial esta vez, es que estábamos en su casa, a solas con ellos y ya se sabe cómo son los machos. Podían, como así sucedió, pensar que, más que un hábito ya sin trascendencia, era una invitación. Lo era y no lo era. Ya te dije que es lo más habitual, aunque no tanto ante unos chicos desconocidos y a solas en un recinto privado. Ahí estaba el punto del morbo.

Bueno. Como quiera que fuese la cosa, en un momento dado Verónica se metió en la piscina, mientras yo seguía tomando el sol boca abajo. Al poquito rato, sentí a dos de los tíos tumbarse a mi lado, uno a cada lado mío. Eran Gianfranco y Luigi. Abrí los ojos somnolientos, ya que el sol de la siesta me estaba adormilando. Gianfranco me sonrió cordialmente y yo le devolví la sonrisa, cerrando nuevamente mis párpados. Me preguntó si íbamos a quedarnos mucho tiempo en la playa. Agregando que sería fantástico, porque ellos pensaban pasarse el mes allí. Al entender que quería conversación, me pareció educado incorporarme un poco y mirarle, de modo que sin cambiar de posición, alcé mi torso apoyándome en mis brazos. No sé cuántas tonterías más hablamos, pero, al rato de estar en esa posición, comencé a sentir una leve molestia en los hombros, seguramente algo entumecido por la posición, de modo que me giré y me senté para darme un pequeño masaje. Al verme, Gianfranco me preguntó si me molestaba el hombro, cosa que era evidente, por lo que, no esperando respuesta me dijo si acaso quería que me hiciese un masaje. Que era todo un experto.

Fantástico, le respondí. Entonces se puso en cuclillas detrás de mí y comenzó a dármelo.
Lo tienes un poco tenso. Échate boca abajo. Te haré un buen masaje, que te dejará como nueva, me espetó cariñoso y cordial. Se arrodilló a un costado mío y comenzó a masajearme. Era delicioso. Un verdadero placer sentir sus suaves y a la vez fuertes manos recorriendo mis hombros y mi espalda provocándome un alivio y una relajación increíbles.

Voy a distenderte toda la zona de las vértebras, me dijo. Y sin más se montó sobre mis muslos y comenzó a masajear vértebra por vértebra. Aquello era la gloria bendita. Un placer y un alivio indecibles. Al poco rato se colocó de rodillas delante de mi cabeza, inclinando su torso casi por encima de ella y extendiendo sus brazos para alcanzar con sus manos mi espalda desnuda. Comenzó a hacerme un masaje que, esta vez, parecían más bien caricias. No dije nada porque, la verdad, me estaba resultando super agradable. Él paseaba sus manos desde mi nuca, deslizándolas suavemente por mis omóplatos, mis lumbares, para seguir delicadamente hacia abajo, hasta casi rozar la pretina de la braguita de mi bikini.

De pronto me percaté de que algo no cuadraba. Si él me estaba masajeando, o mejor dicho, acariciando la espalda… Entonces ¿Por qué sentía sus manos en mis pies…? Aquello me gustaba muchísimo, pero no por ello dejé de percatarme. Pronto comprendí que era Luigi, porque momentos antes había visto que Pietro de había metido también en la piscina.

Tampoco dije nada. Era todo tan agradable y halagador, que me dejé llevar silente e indolente.

Luigi pasó de los pies a masajearme las piernas, desde los tobillos hasta la rodilla. Poco a poco, primero tímidamente, después, al ver que yo no reaccionaba en contra, más decidido, comenzó a acariciarme los muslos. Animados por mi aquiescencia, Gianfranco, de rodillas, se arrastró un poco más, de modo que mi cabecita quedó encajada prácticamente en su entrepierna. Podía sentir como me rozaba la cabeza el bulto de su ya endurecida verga, mientras sus manos ya se entremetían por debajo de la pretina de la braguita del bikini, acariciándome con la yema de sus dedos la parte superior de mis firmes nalgas. Y Luigi fue deslizando sus manos, bordeando el interior de mis muslos.

A esa altura sabía que, o bien les paraba, o ya no podía haber marcha atrás. Pero yo también me encontraba excitada, y un impulso irrefrenable me llevó a abrir mis muslos como señal de permiso para continuar con el juego. Luigi lo comprendió de inmediato y no tardó en deslizar sus manos decididas por el interior de mis acanelados, bien torneados y firmes muslos. Poco a poco fue llevándolas hasta rozar mi coñito a través de la fina y humedecida tela del bikini, que ya apenas lo cubría.

Al percatarse que sus roces no hallaban obstáculo, comenzó a acariciarme el coñito, ya sin disimulo, en tanto que Gianfranco introducía sin tapujos las manos por dentro del bikini, acariciándome las nalgas, abarcándolas plenamente con sus grandes manos.

Pero, en eso, recordé a Verónica… ¿Qué podría estar pensando? Era claro que la idea había sido que nos ligaríamos, cada una, uno de los tíos…Pero ¿dos a la vez? ¿Cómo estaría reaccionado al verme magreándome impúdicamente por esos dos tíos? Así es que, a pesar de toda la calentura y el placer que estaba experimentando, con voz suplicante, dije a los chicos… ¡Parad, por favor. Ahí está mi amiga y me da un poco de vergüenza que me vea así!

Gianfranco y Luigi empezaron a reírse. Y me respondieron… Tranquila nenita. Tu amiguita se lo está pasando de maravilla. Mírala…

En efecto, Verónica, sentada en el borde de la piscina, estaba morreándose ardorosamente con Pietro. Pero no solo era eso. Abierta totalmente de piernas, y una de ellas levantada y flexionada, apoyando el pie sobre el bordillo de la piscina, ofrecía su coñito anhelante a las ávidas manos de Pietro, que las tenía metidas por dentro del minúsculo bikini, refregándole los dedos, seguramente entremetiéndoselos entre los pliegues de los labios vaginales, o acariciándole el clítoris. En esos momentos en que la miraba, inclinó su torso hacia abajo, acercando su rostro a la altura de la polla de Pietro. Alcancé a ver aún el enorme bulto de su enorme verga aprisionada dentro de su bañador, asomando el hinchado glande por encima. Apenas un instante, porque las manos de Verónica se aprestaron, afanosas, a extraer el enorme miembro. Enorme…Descomunalmente enorme y grueso, semejante a aquellos bálanos de los que presumen tan orgullosos los hombres de color. Ella miró unos instantes aquella verga, tan extasiada y admirada como lo estaba haciendo yo. Después le chupeteó el glande, para luego recorrer con su lengua todo lo largo de aquella polla, desde los huevos hasta la punta del capullo y, finalmente metérsela en la boca. Engullirla hasta todo lo que podía caberle dentro de ella.

Ver a mi amiga Verónica como una puta viciosa y arrastrada, chupándole aquella enorme polla a aquel tío, me enloqueció de excitación. Más aún cuando, habiéndome sentado para mirar la escena, Gianfranco se había puesto de rodillas tras mi espalda, deslizando sus brazos por mis costados, alcanzando con sus manos mis tetas y mis pezones endurecidos y empitonados. Los acariciaba suavemente, con un levísimo y cosquilloso roce con la yema de sus dedos y con la palma suavísima de sus manos, erizándome la piel, mientras su rostro se apegaba al mío, recorriendo sus labios por mi cuello, mis mejillas, chupando y mordisqueándome los lóbulos y musitándome palabras obscenas, tales como… ¿Lo ves …? No hay problema. Reconoce que te estás poniendo cachonda y estás deseando que te follemos…Quieres sentirte una zorrita, como tu amiguita, y te daremos el gusto…

Y Luigi tampoco se había detenido. Yo estaba sentada sobre el césped, apoyada en Gianfranco, con las piernas flexionadas y abiertas. Luigi se había acostado metiendo su cabeza entre mis piernas, cogiéndome de los muslos, besándome el interior de los mismos. Luego deslizó una de sus manos entremetiendo los dedos por la telita de mi bikini, empapándose los dedos con las secreciones lúbricas que emanaban de entre mis chorreantes labios vaginales, hurgando entre ellos, palpando con sus dedos la entrada de mi vagina, acariciándome el clítoris.

¿Cómo Verónica, que aparentaba ser una chica bastante modosita, podía haberse entregado así? No sé por qué me hacía esa pregunta, cuando yo misma estaba, no solo en ese trance, sino que aún más, me lo estaba montando con dos tíos. Pero, con todo, me lo preguntaba. Tal vez si no la hubiera visto en ese trance yo me habría cortado un poco y no les hubiera dejado avanzar, por muchas ganas que tuviese. Pero aquello me liberó de pudores y vergüenzas y me entregué salvajemente a lo que vendría. Cuando más tarde Verónica y yo hablamos sobre el asunto, paradójicamente a ella le había pasado lo mismo que a mí. Pietro empezó a tontear con ella en el agua. Se dieron alguno que otro morreo. Él la arrinconó en un costado de la piscina, la besó metiéndole la lengua hasta el fondo de la garganta, mientras sus manos la toqueteaban por todas partes. Fue cuando ella intentó pararlo, con el mismo pretexto que yo les había dado a los chicos. Le daba vergüenza estar así delante de mí. Y entonces Pietro le hizo ver cómo Luigi y Gianfranco me estaban masajeando. Aunque mis chicos aún no habían entrado en la fase más ardiente del masaje, a la distancia en que Verónica y Pietro observaban la escena, parecía que ya estábamos liándonos los tres. Eso alivió a mi amiga que, entonces, también se dejó llevar por la excitación que encendía toda aquella atmósfera.

El hecho es que, rota la barrera del pudor, me relajé para dejarme hacer todo lo que aquel par de tíos quisieran hacer conmigo. No les fue difícil percibir ese momento. Luigi se puso de rodillas entre mis piernas abiertas. Llevó sus manos al costado de mis caderas. Cogió los lazos de mi bikini. Tiró de ellos, deslazándolos. La prenda cayó sobre el césped. Me agarro fuertemente de los muslos. Me atrajo hacia él, quedándome recostada sobre el césped, ya que Gianfranco se había incorporado, despojándose de su bañador. Luigi se acostó boca abajo, siempre cogiéndome de los muslos para mantenerlos totalmente abiertos. Acercó su cara hasta mi coño. Lo miró con lascivia. Sacó su lengua. Recorrió, palpando con la punta de la misma todo el pliegue de mis labios vaginales. Fue entreabriéndolos, absorbiendo mis abundantes secreciones lúbricas. Llevó una de sus manos hasta mi coño. Abrió con ella mis labios vaginales mientras pasaba toda su lengua por la entrada de mi vagina. La metió dentro con serpenteantes movimientos.

Mientras Luigi me hacía ese placentero cunnilingus, Gianfranco se había puesto junto a mí y de costado, acariciándome las tetas y dándome unos besos de lengua que me volvían loca. Comenzó acariciándome dulcemente las mejillas mientras me miraba a los ojos con ternura y con intenso deseo. Acercó entonces sus labios a los míos. Nos los rozamos suavemente, con terneza. Atrapó con levedad mi labio inferior entre los suyos. Volvió a posarlos en los míos con más fuerza. Humedeció mis labios con su lengua, entreabriéndomelos y nuestras lenguas se encontraron ávidas, enredándose, buscándose con una fuerza cada vez más apasionada. Sentía en mis tetas sus manos, abarcándolas con suavidad, dándome pellizquitos breves y tiernos en mis erectos y endurecidos pezones. Comencé a gemir de placer. Me sentía caliente, desenfrenadamente excitada. Empecé a contonearme sin control, buscando refregar frenéticamente mi coño en la ansiosa boca de Luigi. Sujeté fuertemente con mis manos el cuello de Gianfranco, atrapándolo en un beso interminable, donde mi lengua se entreveraba desesperada a la suya. Él comprendió que me sentía desatada. Entonces se soltó suavemente de mis manos. Se puso sobre mi torso, de rodillas, con las piernas en mis costados. Cogió mi cabeza elevándola un palmo y puso su enorme bálano sobre mis labios. Sentí la suave tibieza de aquel enorme miembro, duro y potente. Su aroma y sabor excitante, ligeramente acídulo y dulce. Entreabrí los labios y lamí con la punta de la lengua el prepucio, tenso como la cuerda de un arco por la erección. Abrí aún más mi boca y comencé a extenderme en enormes lengüetazos por el tronco de aquella polla enhiesta hasta volver al prepucio, esta vez para abarcarlo entero. Gianfranco se irguió un poco, acercando sus huevos hasta mis labios, posándolos sobre ellos. Los lamí y succioné suavemente. Luego él retrocedió un palmo, presionando ligeramente la punta de su polla en mi boca. La abrí de inmediato y él fue metiéndomela dentro lentamente hasta alcanzar el fondo de mi garganta. Mi lengua la envolvía frenética en el interior de mi boca y él comenzó un vaivén hacia adentro y hacia afuera, metiéndola y entresacándola, sin salir su glande del todo.

Luigi combinaba su experta lengua con sus no menos expertas manos, una vez lamiéndome y metiéndome la lengua en mi empapado coñito, otras veces acariciándome con la yema de sus dedos entre los labios vaginales, o bien magreándome dulcemente el clítoris. Yo gemía de placer entre suaves contoneos. Al final, se arrodilló entre mis muslos, que cogió con sendas manos, elevándome el culito hasta la altura de su colosal verga. Sentí su endurecido e hinchado glande rozarle entre los labios vaginales, refregándose entre ellos, hasta embocarse y penetrarme muy despacio. Era tan placentero sentirla dentro, que fui contrayendo las paredes vaginales para sentirla de lleno. Me perforó hasta el fondo. Sus huevos golpeaban sobre mi coño, y comenzó a meterla y sacarla, primero con lentos y suaves movimientos, que poco a poco fueron acelerándose rítmicamente, hasta convertirse en movimientos frenéticos.

La idea de ser penetrada, acariciada y manoseada por dos tíos a la vez, emputeciéndome, arrastrada, viciosa y sin control, por mis instintos más inconfesables; aquella profanación de mi decencia, unida a esa prácticas lascivas, de zorra dominada por la lujuria, estaban a punto de llevarme al orgasmo. Pero Luigi y Gianfranco deseaban hundirme aún más en sus obscenidades. De pronto se levantaron…

¡Venga putita! Toca cambio de postura. Ponte a cuatro patas. Obedecí sumisa, urgida por el deseo de que esos dos tíos me profanaran toda. Gianfranco se arrodillo frente a mi culito y, sin contemplaciones, de un solo golpe me penetró hasta el fondo del coño, follándome sin piedad, mientras Luigi se colocaba delante de mí, agarrándome fuertemente del pelo, ordenándome que le chupara la polla.

Fue entonces cuando noté la cercana presencia de Verónica y Pietro. Ambos, de pie, contemplaban la escena. Ella se había empezado a acariciar el coño mientras Pietro le metía la polla por detrás, refregándosela por el perineo y el coño. Me excitaba sentirme mirada, como una puta exhibiéndose en un espectáculo porno, perdida, sin pudor.

Al rato, Luigi me sacó su polla de la boca. Se incorporó dirigiendo sus pasos hacia mi amiga. Le cogió las manos llevándola ante mí.
…Mira la perra de tu amiguita, le dijo ¡Cómo se entrega la muy zorra! Ahora vas a acompañarla tú, putita.

Y sin más, la recostó boca arriba, abriéndole los muslos, ordenándole que los encajase de modo que, mi cabeza, quedase a la altura de su coñito.

¡Empieza a lamérselo, furcia viciosa, me ordenó con imperio, mientras él y Pietro se arrodillaban a ambos costados nuestros, acariciándose la polla. Entonces Luigi me cogió del pelo llevándome la boca hasta su miembro, indicándome que se lo mamase. Después fue Pietro quien me agarró del pelo llevándome hasta su verga, metiéndomela hasta el fondo de la garganta. Al rato, volvió a asirme del cabello para llevar mi sucia boquita hasta el coñito de Verónica. Así estuve un buen rato de polla en polla y de éstas al coño de mi amiga.

No tardaron en poner a Verónica a cuatro patas y a mí debajo de ella, con mi cabeza encajada entre sus muslos, para que siguiera lamiéndole el coño. Entonces Pietro se montó sobre mí, de rodillas, a la altura de mis tetas y comenzó a follársela, ordenándome lamerle los huevos y la polla en cada embestida, a la vez que el coño de Verónica. Luigi, de rodillas delante de ella, la cogió del pelo mientras le ordenaba que le mamase la polla. Por su parte, Gianfranco seguía profanándome el coñito.

De pronto todos empezamos a respirar muy fuerte, a gemir y jadear. Pietro tuvo un fuerte estertor, corriéndose en la boca misma del coño de Verónica, escurriéndose y deslizándose su espesa, caliente y abundante lefa entre sus labios vaginales y chorreando en gruesos hilos sobre mi lengua ávida. Lamí, absorbí y chupetee todo ese semen esparcido por el coño pringoso de Verónica y por la verga empapada de Pietro.

Casi al mismo tiempo Luigi se corrió entre bramidos y convulsiones en la boca de mi amiguita, rebosándosela de tal forma de lefa, que le salió por la comisura de los labios, recorriéndole las mejillas e impregnándole toda su carita de niña inocente y vencida.

Tampoco tardó Gianfranco en correrse dentro de mi coñito, pringándome los labios vaginales, las ingles y el interior de mis muslos.

Mientras mi boca limpiaba el coñito de Verónica, ella comenzó a gemir y a arquearse pero, cuando parecía estar a punto de gozar de un orgasmo que parecía iba a ser increíble, los tíos me ordenan que pare y a ella que se invierta para lamerme el coño… ¡Era impresionante…! Nos estábamos haciendo un sesentainueve, embadurnándonos nuestras bocas de esa excitante mixtura que eran nuestras secreciones lúbricas y el semen de aquellos machos. Nuestras lenguas, frenéticas, ávidas, lamían sin cesar. Nos chupeteábamos mutuamente nuestros coños, los labios vaginales. Nos lamíamos nuestros clítoris anhelantes, urgidas por el deseo y el frenesí de un tremendo orgasmo que no tardó en venir entre estertores convulsos y gemidos desgarradores, mientras oíamos a aquellos tíos proferirnos todo tipo de obscenidades… ¡Así, putas pervertidas. Daos gusto como viciosas degeneradas! ¡Eso, furcias, follaos esos coñitos con esas lenguas sucias! ¡Emputeceos para nosotros, guarras….!

Al final, exhaustas, vencidas y con cierta extraña y paradójica sensación de placentera humillación, quedamos tendidas una al lado de la otra en la misma posición invertida con que habíamos practicado ese impresionante sesentainueve. Pero aún no contentos con aquella escena tórrida, los tíos me ordenaron invertirme de modo que quedaran nuestros rostros frente a frente. Y entonces nos ordenaron besarnos en la boca. Aquellos belfos aromados de pollas, lefa y secreciones lúbricas, de la fragancia de nuestros coños, fueron embriagándonos nuevamente de sensualidad… ¿¡Qué voy a contarte…!? El resto de la jornada y los días siguientes fue una bacanal sin fin donde, por otra parte, tanto Verónica como yo perdimos la virginidad de nuestros culitos. Pero eso ya te lo contaré más tarde, u otro día.

Sandra y yo no habíamos excitado una barbaridad contándonos nuestras iniciaciones como guarritas viciosas, pero sabíamos que había más y, sobre todo, que aquello no era más que el principio de una serie de aventuras ardientes a futuro. Pero, de todo esto, ya os iré contando en próximas entregas.

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como folle ami madre por primera vezCategoría: Sexo Maduras

Por julio | 2014-10-21 17:14:48 | 0 comentarios

hola soy julio tengo 33 y mi madre se llama lola y tiene 55,todo empeso cuando yo me comense a masturbar con la ropa interior de mi madre yo sabia en donde mi madre guardaba sus interiores cuando se cambiaba ,me iba al cagon cogia su interior estaba mojado yeno de secrecion vaginal primero los olia vien luego me masturbaba recuerdo esos interiores grandes que usaba y asi pase un buen tiempo ymi madre me iva gustando mas y mas ,hasta que un dia yegue del trabajo ala casa y comense a llamar ami madre pero no habia nadie viendo que no hay nadie subi de una al cuarto de mi madre a buscarme su ropa interior entro al cuarto de ella y encima de su cama feo la ropa que sea ido cambiando me busco y encuentro un calson rojo grande ya que ella sienpre utiliza interiores grandes cogo el interior y primero lo juelo vien dihay me puse a masturvarme cual mi sorpresa mi madre me a puesto una tranpa ella hastado escondida en su closet viendome lo que hago con su interior iyo como estaba acostado masturbandome con su interior oigo la voz de mi madre hijo te gusta yo me quede mudo entonces mi madre me digo tranquilo hijo subete el pantalon y sientate para conversar yo me vesti y me sente entonces mi madre me dijo que de bueno te atrae mis calsones ya usados.hijo respondeme yo estaba mudo no sabia que desile y mi madre me dijo que fue hijo te pregunte algo respondeme yo le dije que solo entre asu cuarto aver una pomada vi su calzon enla cama yme llamo la atencion lo cogi solo un rato ymi madre me dijo no mientas desde ase tienpos andas masturbandote con mi ropa un dia coji mis interiores para irlos alavar y encontre uno de elllos puro semen explicame eso me dijo mi madre entonces yo estaba perdido hasta que le dije la verdad entonces mi madre me dijo aurita no me veas como tu madre sino has la cuenta que soy tu amiga yme dijo hijo dime con franquesa que te gusta de mi yo le dije estavien madre te voy a decir con franquesa me gusta tu coño madre mi madre se rio yme dijo,pero si nunca telo enseñado mi coño como sabes que te gusta yole dije cuando cojia tus interiores y olia esa secresion me imaginaba que asde tener un rico coño mi madre me dijo pero hijo son años que no he follado desde que me quede viuda me dijo mejor hijo ven tomate un trajo y olvidemos esto ,total de trajo en trajo seduci ami madre hasta que terminamos follando ahora mi madre yllo somos novios lo mas rico es que mi madre dejo alado sus calsones ahora utilisa tanguitas o ilitos yevo ya 8 mese follando con mi madre

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Mi relacion con la señora sexoservidoraCategoría: Sexo infieles

Por rafael kuri | 2014-10-21 17:06:32 | 0 comentarios

Que tal amigossoy el fantasma y les seguire contando de la mujer con la que me veo que se dedica al sexoservicio claro que como les dije en el relato anterior no revelare su nombre la llame desde el relato anterior como cassandra sucede en algún lugar de la republica mexica, yo a ella la veo ocasional pero diario tengo contacto por mensajes del celular, lo que les transribo son los mensajes del celular y lo que yo voy pensando.
Para ti nunca estare ocupada siempre vas a tenerme por que soy solamente tuya y de nadie mas, tu mujercita handa vestida short de mezclilla, blusa rosa y zapatos tapados negros bajitos y liston blanco en el pelo. La blusa es de manguita corta, no fui a ninguna parte mañana voy a salir.
Si vine un rato a trabajar, ya estoy en casa me puse un camisón me queda un poco largo pero es para DORMIR es rosa y es de tirantes un poco escotado de enfrente.
Ya llegue a donde te dije y hando vestida short falda negro y blusa roja de tirantes escote enfrente y zapatillas negras asihando.
No te preocupes mi amor hoy no voy a salir, hasta mañana y hando vestida short rosa y blusa blanca de tirantes los dos son comodos para andar en casa, recuerda que soy tuya, completamente tuya nada mas de nadie mas, aunque pretendan mi corazón ya besta ocupado y tiene dueño para toda la vida.
Me han propuesto mucho pero a veces no creas mi amor me siento mal por que te amo a ti y me es muy difícil aceptar sin que yo lo sienta a veces me cuesta tanto fingir y lo hago a veces nada mas para no hacere sentir mal a alguien pero jamas lo haría para reirme no soy esa clase de persona y nunca lo sere.
Yo pienso entonces que con esto ultimo que em dijo con todas las personas que le inspiran mas confianza asi pienso por que les da su numero de teléfono pues les dice que los quiere y si no es eso bueno da a entender que algo siente por alguno claro que no creo que a todo mundo le de su numero de celular sino a los que mas le inspiren confianza.
Sentir nustros cuerpos disfrutarnos, bailar tomar cenar, bañarnos ,paseardormr juntitos platicar lo que le gusta el uno del otro saber todos los gustos.
Me puse babydoll con encaje negro es rosita lo llevare ese dia especial que te vea, abajo del babydoll si me puse brasiere y tanguita y me encanta que me hagas ese tipo de preguntas ya sabes que para ti todo esta totalmente todo permitido.
Hando vestida short de mezclilla mayon abajo es negro y te digo por que a ti te gusta luego preguntarme y vine para aca, no te dije de la blusa la blusa es café escotada de la espalda, zapatos negros un poco bajitos y pelo mitad recogido y brasiere negro con blanco la pantaleta también es a media pompa es trajecito.
Ya me voy a dormir por que mañana voy a ir a la ciudad y necesita descansar, me voy a dormir con camisón negro de tirantes cortito y pelo suelto y escote en la espalda asi voy a dormir, abajo del camisón sin nada para que me imagines, ya me estoy bañando un rato mas y me voy para la ciudad y ya tedire como me vesti para ti, ya llegue a la ciudad y hando vestida short falda negro y blusa roja de tirantes escote enfrente y zapatillas negras asihando.
Ya llegue de nuevo a la ciudad y si vengo acompañada y hando vestida short falda verde de encaje y blusa negra de tirantes poquieto escotada de la espalda y de enfrente y zapatillas negras y pelo suelto asihando mi amor, handube buscando algo para mi para que las veas cuando nos veamos y espero te guste es ropa y unas zapatillas y ya sabes que te aviso por que tu eres mi dueño.
Ya me bañe y mientras lo hacia me imaginaba que me estabas acariciando todo mi cuerpo y nos besábamos, me voy a dormir short de dormir y blusa también el shoret es blanco con aberturas a los lados y tiene asi mismo listoncitos azul cielo y la blusa también pero arriba es de tirantes delgados los dos la blusa es sencilla sin escote, en la ciudad llevaba pantaleta a media pompa color negro con encaje atrás transparente azul y el brasiere igual es trajecito, y ahorita es nada mas pura pantaleta es morada con un corazoncito enfrente el corazón es amarillo y tsmbien tiene encaje por los lados mi amor asi son las prendas que uso mi amor, si mi namor es de una sola pieza, ya me voy a dormir para descansar handube todo el dia caminando.
Hoy no Sali me quede encasa y hando vestida short falda morada con florecitas es para handar en casa y la blusa es blanca con un moño azul enfrente de tirantes y en chanclitastu ya las conoces.
Hando vestida short café tiene bolsitas con cierre enfrente liso y la blusa gris de manguita corta con flores bordadas enfrente con café y rosA y de ropa interior traigo pantaleta amarilla y tiene muchos corazoncitos y encaje por los lados y pelo recogido con una pinza color negro y un poco pintada, el brasiere es negro transparente con encaje en las orillas de tirantes te digo por que a veces uso estraple sin tirantes o cruzado de atrás de3 la espalda o a veces tiene tirantes que se amarra del cuello nada mas.
No fuiA TRABAJAR hiba a ir pero no estaba de animo, ayúdame a tallarme y a bañarme y quiero.

Bueno amigos hasta aqui por hoy les cuento si quieren enviar comentarios o sugerencias de que mas hacer con ella envienme mensajes a mi email es fantasmaamigable@outlook.com y pues me gustara comentar con ustedes, tambien tomo foto sde chicas que me encuentro en las calles señoras señoritas y se las puedo enviar

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CUCA PARA EL PADRE CULITO PARA EL HIJO PARTE VCategoría: Sexo en familia

Por CUCA PARA EL PADRE CULITO PARA EL HIJO PARTE V | 2014-10-20 10:38:00 | 0 comentarios

Llegue a casa y lo primero que hice fue encerrarme en mi cuarto, no pude contener las ganas de llorar, no dejaba de pensar que yo había sido el primer hombre en darle por el culo a mi madre y que de la noche a la mañana llego alguien más, un primo, sobrino de ella y que con menos de dos semanas también se la anda culiando a toda hora y donde le plazca y peor aun que ella disfrute todo eso, sentía un dolor fuerte en el pecho al recordar como mi primo le deja el culo a mi madre cada vez que se la coge, no podía entender como lo hacía y me decía a mi mismo la debe tener como un burro esa gonorrea(desgraciado).
Mas entrada la noche me fui a Hospital a cubrir mi turno en urgencias, por suerte la cosa estaba calmada no había muchos pacientes que atender, así que decidí ir a esperar a luisa en el consultorio del Dr Gonzales, toque la puerta y nadie contestaba, volví a tocar hasta que escuche la voz del jefe preguntar quién era, enseguida le conteste y luego de un momento abrió la puerta todo acelerado, pasa me dijo casi empujándome hacia el interior, al entrar enseguida deduje porque la demora para abrir, en el interior de su consultorio una auxiliar de enfermería apenas se estaba colocando el brasier, al verme agacho su cabeza y siguió vistiéndose, obviamente nos conocíamos yo quise restarle importancia así que me senté y me puso cómodo en un sillón que Gonzales tiene en su consultorio, el ya más relajado me dijo: - ya conoces a Estefanía, no mijo? Le conteste que si, en eso el se acerco a ella y comenzó a besarla, no te parece hermosa me pregunto, conteste que si, muy hermosa, el me comento que la chica había cometido un error al marcar unas muestras de sangre y que por suerte él se había dado cuenta y ella en agradecimiento le había propuesto devolver el favor, la chica salió del consultorio ya bien arreglada, yo sabía que en una noche de soledad en el hospital ya tenía a quien acudir, pues Estefanía ahora también me debía un favor a mí.
Eran como las 9 de la noche y Luisa no se aparecía por ningún lado, y Gonzales ya estaba desesperado reclamándome porque yo le había cortado el polvo con la auxiliar de enfermería, en eso sonó mi celular, era Luisa diciéndome que ya venía para el hospital con su esposo que la esperáramos en la urgencia y me colgó, no entendía nada, me quede pensando y Gonzales intrigado me pregunto si era ella, yo le dije que sí que ya venía en camino, la chimba me dijo é,l como con rabia, le conteste que si que iba a llegar junto con su marido él también se quedo extrañado y me dijo sabes que muchacho, tres ya somos multitud para una sola hembra, así que si quieres usa mi consultorio en cuanto lleguen pero yo a ese bus no me subo.
Al bajar a urgencias espere como media hora a que aparecieran mis vecinos, Luisa y su marido, cuando llegaron note que Luisa venia muy abrigada con un gabán largo, y con las manos puestas en el estomago los enfermeros salieron a ayudar pues venia apoyándose de su esposo, cuando entraron y me vieron el vecino se dirigió a mi pidiéndome que por favor examinara a su esposa que desde hace un rato largo se sentía muy mal del estomago y daba gritos horribles de dolor, le pedí a uno de los enfermeros que me ayudara a subirla hasta el consultorio del Dr Gonzales, que allí la examinaría mejor, y explique que se trataban de mis vecinos por lo que nadie dijo nada, enseguida entendí en qué consistía el plan de Luisa, muy seguramente su dolor era fingido y como su esposo no la dejaría salir sola en la noche se invento todo esto.
Al llegar al consultorio de Gonzales, el estaba allí llenando unos formatos yo hice pasar a luisa en una silla de ruedas y a su esposo, si el mismo que le había metido mano y lengua a mi mama, el pobre se notaba angustiado, para disimular la situación le pedí a mi jefe el Dr Gonzales que me ayudara a examinar a Luisa como un favor personal por tratarse de una amiga de la familia mientras le picaba un ojo, el de inmediato capto la idea y contesto bueno siendo así muchacho no tengo problemas, además aquí tengo mejore utensilios que allá en la urgencia y le explico al señor ósea el esposo de Luisa que debía salir un momento mientras examinábamos a la paciente, yo acompañe al vecino a la sala de espera que queda en frente del consultorio del Dr Gonzales, le pedí que se calmara que seguramente se trataba de una intoxicación pero que para no correr ningún riesgo le pedí el favor a mi jefe que me colaborare, el muy agradecido me dio la mano y me pidió disculpas una vez más por lo ocurrido con mi mama yo le dije que eso era cosa del pasado y que iba a atender a su esposa de la mejor manera posible y me retire a al interior del consultorio.
Al entrar le puse seguro a la puerta, y note que Luisa ya se había sentado en la camilla, ya no mostraba dolor alguno y aun seguía con el gabán puesto pero sin ninguna de las otras arandelas que traía puesta para el frio, hermosa vecina tenes muchacho, me dijo Gonzales, ella sonriendo bajo de la camilla y desabrocho el cinturón del gabán, para mi sorpresa y de mi jefe, estaba totalmente desnuda, debajo del gabán no tenia prenda alguna, aunque ya me la había cogido no puedo negar que verla así me éxito de sobremanera, Gonzales estaba anonadado viendo su bello púbico estilizado con una flecha apuntando hacia abajo es decir hacia su cuquita, ella se dio cuenta de eso y tocando la flecha le señalo a Gonzales, - Doctor mire aquí es que siento un dolorcito rico ahora mismo, podría examinarme los dos por favor, es que he escuchado que dos cabezas piensan más que una, Gonzales se acerco a ella y le quito el gabán y lo lanzo sobre su escritorio, comenzó a sobarle las tetas a Luisa mientras le decía que debía examinárselas muy bien, ella sonriendo lo tomo de la cabeza y se la llevo hasta sus tetas para que se las chupara y llamándome con su dedo índice me dijo – y usted no me a examinar doctor? Mire que aquí presento un problemita, metiéndose el mismo dedo índice en la conchita, de inmediato me le acerque también y me arrodille ante ella, comencé a meterle la lengua en su delicada conchita mientras me sostenía de ella rodeando su cintura, más arriba de mi campo de acción Gonzales la besaba en la boca con una agonía que no disimulaba su excitación mientras seguía jugando con sus tetas, Luisa en un momento de descanso que le dio Gonzales a su boca, para luego chuparle las tetas nos pregunto a ambos – y como me encuentran los doctores? Estoy malita? Gonzales respondió enseguida – Señora la verdad es que yo la siento muy caliente y no dejo de notar que tiene las tetas muy inflamadas, los tres sonreímos y yo le seguí diciendo – Luisa debo medir tu temperatura, acto seguido le metí el dedo índice derecho en el ojete del culo, ella dio un respingo pero no me quito de ahí, cuando lo metí todo lo que podía le dije a Gonzales – Doctor por acá atrás la temperatura también está muy elevada, Luisa con los ojos cerrados contesto – elevada me tienes los dos. Así que por favor déjense de jueguitos y saquen esas vergas que ya las quiero probar.
Nos separamos de ella y Gonzales fue el primero en sacar su verga ella de inmediato se arrodillo ante él y dándole un besito le dijo – Uy doctor este termómetro es el que quiero que me metan para medirme la temperatura bien profundo en mis adentros, comenzó a lamerlo y a tragárselo todo, Gonzales no tenía una verga de gran tamaño pero su grosor era muy respetable, era grueso aun mas que el mío mas no así de largo donde yo le sacaba buena ventaja.
Gonzales disfrutaba de sobremanera la gran mamada que le estaba dando mi vecina Luisa, ambos me miraban y se sonreían, Gonzales me dijo – que vecina mas mamona tenes mijo, como lo chupa esta puta, se lo traga todo la muy perra, Luisa solo le sonreía entregada a su labor, al notar que yo no entraba en acción ella volvió a llamarme con su dedo y me dijo – venga aquí doctor, no ve que yo también necesito mucha atención y se puso de perrito sin dejar de chuparle la verga a Gonzales, de inmediato me acomode de rodillas detrás de ella y comencé a pasarle la lengua por toda la raja desde el culo hasta su cuca, la muy puta tomo sus dos manos y se abrió el ojete del culo como invitándome a que le metiera la lengua bien adentro, la verdad no me lo pensé dos veces y le metí la lengua en el orto lo mas que pude, ella soltó un gemido fuerte que me hizo detenerme por miedo a que se escuchara afuera a donde aun se encontraba su esposo esperando, la muy zorra solo me dijo – no se detenga mijo que siente la chimba esa lengua en mi culo, y siguió mamándole la verga a Gonzales que me miraba encantado de la vida sosteniendo de la cabeza a luisa.

Seguí lamiéndole el ojete a Luisa y me decidí a meterle dos dedos en la concha que ya estaba muy húmeda, a ella la idea no le gusto de a mucho y se levanto reincorporándose de la posición que tenia, mientras me decía a mi – Nada de dedito papi, si hay dos vergas a la mano lo lógico es que me penetren con una de ellas o no? Gonzales se hecho a reír y me dijo – su vecino tiene razón mijo, y como ya usted la ha probado a esa cosita rica yo merezco el primer turno esta noche para clavarla como ella se merece.
Luisa se sentó en la camilla abriendo cuanto podía sus piernas para dejarle paso a la verga bien erecta que presentaba Gonzales, que al verla esa en esa posición no dudo y llevo su boca hasta su entrepierna para probar los jugos que le ofrecía la muy húmeda conchita de luisa que no le disgusto la idea de su Doctor, - ay doctor que lengua mas juguetona tiene usted, me va a hacer gritar y no voy a tener la culpa, Gonzales dejo de lamerle la cuca y le acomodo la verga en medio de la entrepierna para sobársela en los labios vaginales de Luisa que jadeaba con los ojos cerrados apuntando su cara hacia arriba – déjese de juegos doctor clávela ya, métame esa verga en cuca ya no aguanto la quiero ahora mismo le decía Luisa, Gonzales no se hizo de rogar de un solo empujón se la metió toda, yo no perdía detalle mirando gozar a mi vecina estando parado junto a la camilla al lado de ella, Gonzales mientras entraba y salía de su concha me dio una palmoteada en el hombro y me felicito, - ey mijo tremenda vecina se gasta, eso sí, hay que hacerle un buen tratamiento porque creo que tiene fiebre interior la muy puta me está quemando la verga allá dentro.
Luisa disfrutaba de las embestidas de Gonzales alentándolo a que le diera más fuerte, en eso yo reaccione y recordé que ya hacía más de 10 minutos que estábamos a solas con luisa y que su esposo debía estar desesperado allá afuera, les dije que siguieran en lo suyo que yo iría a ver como estaba el vecino y la muy puta de Luisa en medio de jadeos se atrevió a decirme – si quieres invítalo a pasar para que vea el buen tratamiento que le están dando a su esposa enfermita, claro que enseguida aclaro que era una broma.

Al salir me dirigí a la pequeña sala de espera del segundo piso donde se encontraba mi vecino, el marido de Luisa, al llegar lo escuche hablando por celular y el no se percato de mi presencia pues estaba de espaldas a mí, - pero como salió de culera la muy puta, no imagine que tuviera ese tipo de gustos sexuales, quien la ve tan decente y respetable la muy perra, pero le agradezco mucho mijo que me brinde la oportunidad de hacérselo yo también, mañana mismo le consigno la plática a la cuenta…. En eso el volteo y me vio y colgó la llamada de inmediato, - Dígame mijo como sigue mi Luisa me pregunto, le explique el Dr Gonzales era un médico especialista de mucha experiencia y que Luisa estaba en muy buenas manos, que él me había explicado que era caso de intoxicación común pero que con el tratamiento que le estaba dando en estos momentos el dolor debía desaparecer en menos de media hora, el se me abalanzo y me abrazo y una vez más se disculpo conmigo por lo sucedido con mi madre, una vez más le dije que ya se olvidara de eso y que lo importante ahora era que Luisa se recuperara pronto, le di mano una vez mas y me retire no sin antes notar un gesto irónico en su cara un gesto burlesco que me desagrado y me retire enseguida.
Entre al consultorio pensando de que se trataba esa conversación telefónica que había escucha al vecino, pero después recordé que con su historial de putero seguro era algún esposo vendiéndole a su esposa, como el y Luisa hacen parte de la comunidad Swinger de Colombia, ya no le preste más atención y le pase el seguro a la puerta para ahora si entrar en acción con Luisa.
Al acercarme Gonzales aun tenía clavada a Luisa pero ahora la tenia de espaldas a él apoyada con los codos en la camilla, Gonzales al verme me pregunto – le comentaste al esposo de esta perra que la estoy atendiendo como se merece, mira como le mete la verga en la concha ella sola, asenté con la cabeza mientras me hacia una paja para entrar en calor antes de mi turno, veía como Luisa separa sus nalgas con ambas manos y se empujaba de adelante hacia atrás con un ritmo cadencioso que estaba por hacer venir a Gonzales, le comente que no se le corriera dentro pero fue muy tarde, Gonzales se vino y cuando se separo de ella observe como de ahora enrojecido chocho de Luisa salía toda le leche que le había derramado el Doctor.
Luisa me miro sonriendo y me dijo – pero de que te preocupas muchacho no ves que tengo otro agujerito disponible para ti, Gonzales también se me acerco y me dijo – lo siento muchacho pero es que esa cuquita me pedía a gritos que la llenara y no pude aguantarme, ahora dale tu por orto mientras yo cojo aire un momento, Gonzales exhausto se alejo y se sentó en la silla de su escritorio.
Luisa: y entonces que mijo! Me va a dejar con el culito abierto pues? Mire que ya está listo para que me lo meta, mientras ella misma se metía dos dedos en el culo y me mostraba como lo había dilatado, me acerque a ella, y como se que le gusta mucho que le haga eso, le abrí los cachetes de las nalgas y le lance un escupitajo en el interior de su ano ya abierto, respingo su cuerpo sacando mas su culo - uyy que sucio doctor, me hace el favor y me retira eso que me lanzo allí dentro me hace el favor, me arrodille y una vez más le metí la lengua en el ojete, es que definitivamente lo mío son los culitos, -ay papi que rico se siente esa lengua tan dentro, que vicio tan grande por mi culo papi, te gusta? Te gusta el culo de tu vecina? Me encante le respondí sin dejar de lamerla la raja trasera, y ella seguía preguntando – te gusta darle por el culo a tu vecina? Se la vas a meter a tu vecina por el orto con el esposo tan cerca? No me aguante mas y le acomode la verga en el ano y de un solo empujón se la enterré toda, ayyyyy jadeo ella sin control, yo de inmediato le puse una mano en la boca para contener sus gemidos, la muy perra quería morder la mano pero no la dejaba y seguía taladrándole el orto, le hablaba al oído sin dejar de darle chimba.
-le gusta vecina? le gusta como la estamos atendiendo? Le decía despacito al oído – mire como si tiene de trabajado ese culo, se le va todo le que le meten por ahí no? como note que ya estaba más controlada le quite mi mano de la boca y le dije goce despacito vecina no vaya a ser que el vecino se entere del tratamiento vergal que le estamos dando a su puta esposa, ella me respondió – no me importa si entera el cabron, si él se tira otros huecos yo me puedo tirar mis vergas por fuera también, sonreímos los tres, incluso Gonzales que parecía ya repuesto pues se hacia una paja mientras yo le daba por el culo a nuestra paciente.


No puedo negar que ese día disfrute de Luisa cono hasta ese momento no lo había hecho, así que ahora el que empezaba a perder el control era yo, empecé a clavarle mucho más fuerte y a gimotear bajito en su oído, - tome perra, como tanto le gusta, y ella me respondía también muy bajito – métame ese termómetro hasta los intestinos huevon, métamelo todo que si me cabe, le hice caso y comencé a darle con más violencia, - así que me la vas a dar bien duro por el culo! Espero que esto no sea venganza por lo que te está pasando con tu ::::, de inmediato le tape la boca con la mano una vez más, Luisa sabía muy bien que yo estaba mal por la situación de las enculadas de mi primo a mi puta madre, Gonzales intervino llamándome la atención - oiga mijo, no sea tan brusco con la paciente, no ve que es su vecina, la quiere matar a vergasos o qué pues! yo le respondí - No se preocupe doctor que yo se que así es que le gusta a ella.
Empecé a taladrarle el culo más despacio para que ella se calmara un poco y al oído empecé a hablarle, disculpa pero la culpa es suya, anda de boca floja y eso no nos conviene, si tiene algo que decirme me lo dice después, me entiende, asintió con la cabeza y yo quite mi mano de su boca, y la deje mover a sus anchas era ella la que meneando sus caderas marcaba el ritmo de la penetración al interior de su ano, se movía primero en círculos para después de unos segundos meterla de golpe hasta que mis huevos chocaran con sus nalgas.
Gonzales se percato de ese espectáculo - vaya, eso se ve muy rico yo quiero probar! Ya estoy listo nuevamente, le conteste - déjeme y termino doctor, no me he venido aun. comencé a arremeter más fuerte contra el culo de Luisa, lo metía y sacaba por completo, sentía como su respiración se agitaba cada vez más, y me rodeo con sus brazos apretando contra ella, le comente - luisa ya casi acabo, voy a terminar dentro de usted………….. si mijo hágalo, lléneme el culo de lecheeee, inúndeme toda con su leche caliente ayyy siiii.
No aguante mas y me vine con una tremenda vaciada de semen que pensé que me había orinado en su interior, Gonzales no espero a que Luisa se recuperara, la tomo de un brazo y la llevo hacia la silla de su escritorio, el se sentó e hizo que ella se pusiera a horcajadas de espaldas a él para introducirle la verga por culo, note que su ano no había puesto resistencia pues no solo esta dilatado sino que sabía que aun estaba lleno de mi leche , pues Gonzales no dio tiempo de nada,
Gonzales la hacía saltar a Luisa en sus piernas para que su verga entrara y saliera con fuerza de su culo, Luisa lo estaba disfrutando de sobremanera, con una mano tocaba una teta y con la otra se metía un dedo en la cuca, el cual al notarlo totalmente mojado se metía en la boca mientras me miraba sonriente, Al acercarme hacia mis compañeros de trió, Luisa me señalo con su dedo índice indicándome su vagina.
- Venga Kevin, por aquí lo quiero a usted, véngame y cójame por la cuca, ya esta escurrida y lista. Gonzales rodo la posición de la silla sin desclavar a Luisa por el culo, esta al ver que yo me acercaba separa aun mas sus piernas y comento - uy señores, les cuento que hace tiempo no sentía dos vergas dentro de mí, así que por favor háganmelo despacito, que esta va a ser la mejor visita a urgencias que jamás haya tenido.
Sus palabras me calentaron y me acomode de pie ante ella ubicando mi verga dentro de su vagina, Gonzales no me facilito la acción pues en ningún momento dejo de moverse dentro de su culo, al fin estábamos los dos en el interior de los agujeros de luisa tal y como yo se lo había prometido, luisa me rodeo con sus brazos y empezó a besarme desenfrenadamente,
Luisa: así los quiero, si llénenme los huecos, inúndenme con su leche ya no aguanto más, ya córranse por favor quiero sentirme llena por todos lados.
Gonzales no tarde en descargar su leche en el interior del culo de luisa, pero yo que había empezada mas tarde a penetrar su chochito aun no conseguía venirme, la desclave de la pija de Gonzales, y la cargue manteniéndola ensartada en mi verga por el chocho, de pie la hacía cabalgar sobre mi verga que entraba y salía por completo, notaba su desespero por hacerme venir, me besaba, me acariciaba, pero con solo decirme al oído lo que me dijo me hizo explotar, no me lo podía creer, me sorprendió me calentó y luego me enfrió.
- Lléname la cuca como tu primo y mi esposo se la llenaron esta tarde a tu madre.
Quede agotado, la solté y caminando hacia atrás me senté en el escritorio de Gonzales, no podía creer lo que Luisa me había dicho, todo mi mundo daba vueltas quise creer que era por el polvazo que acababa de echarle a Luisa pero no, en mis adentros sabia que el problema estaba en mi cabeza y mi corazón, lo sentía totalmente destrozado, Gonzales noto mi cambio de actitud - que pasa muchacho te sientes bien, vaya que te dejaron seco, que vecinita la que se gasta pues! Mientras se arreglaba la ropa y se dirigía al baño interno de su consultorio.
Luisa se acerco a mí y me abrazo, diciéndome – no era mi intención herirle mijo, yo lo quiero mucho, y sé lo que significa una madre para uno, lo que representa y sé que usted está decepcionado de la suya, pero fue un momento de disfrute en el que no medí lo que estaba diciendo, mi ánimo se asomo preguntándole - es decir que lo que me dijo que es mentira?
Ella me respondió - no para nada, lo que le dije es 100 % la verdad, hoy encontré a mi esposo y a su primo pegándole tremenda cogida a su mama en el cuarto de invitados de nuestro apartamento. Sabes que a mí no me importa a quien se coge mi esposo mientras yo pueda coger también, el hecho es que hoy me invente esto del dolor de estomago, porque él no me hubiera permitido venir a cogérmelo a ustedes dos. Porque ellos al sentirse descubiertos dejaron lo que estaban haciendo, mi esposo se molesto mucho conmigo y me dijo que no me perdonaría lo que le había hecho, al parecer aun le tiene muchas ganas a su mama.
Al salir Gonzales del baño le pedí a Luisa que fuera a limpiarse también, Gonzales me dio una palmada en la espalda y me felicito por el trabajo que habíamos hecho con la vecina, me dijo - voy a hablar con el esposo mientras tu descansas un rato, le explicare los malestares de la paciente y las complicaciones mientras me guiñaba el ojo y salía del consultorio.
Al salir luisa del baño la deje arreglarse, me acerque a ella y llorando no pude contenerme y la abrase, ella correspondió mi abrazo pidiéndome que me tranquilizara, era imposible contener mis lagrimas, ella me separo de ella y me diciéndome - si de algo te sirve lo de esta tarde con tu mama es la primara vez que pasa, al parecer mi esposo los sorprendió esta tarde en el parqueadero del edificio mientras su mama le mamaba la verga a su primo, y este ultimo al verse descubierto para no correr riesgos invito a mi esposo a participar, allí en el estacionamiento ella dentro del carro le hizo sexo oral a los dos, y pues mi esposo los invito a subir a nuestro apartamento, el me conto que Milena había dicho que no pero que tu primo la había convencido.
Ya no aguantaba más, miles de pensamientos recorrían mi cabeza el que más sobresaltaba en mi mente, borrar del papel a la gonorrea de mi primo, por faltón, pero en el fondo sabía que yo no era capaz, además mi mama también tenía la culpa por culera, y qué decir de mi, el principal culpable por despertar a la ninfómana, la perra, la zorra que había dentro de mi madre, me calme un poco y le pedí a Luisa que me siguiera contando.
- veraz tras de todo mi esposo quedo un poco contentillo porque si bien es cierto no se follo del todo a tu madre, me dijo que había alanzado a penetrarle el culo mientras su primo le daba verga por la cuca, ah y ahora recuerdo, mi esposo sorprendido me conto que vio a tu madre hacer algo que no había visto sino en películas, el primero en darle por el culo fue Carlos, su primo, mientras la tenia enculada ella le paso un consolador y el empezó a presionar en medio de su pija y el ano de Milena hasta que logro meterlo a la mitad, no contenta con eso tu mama seguía moviéndose y pidiéndole a Carlos que siguiera metiendo el consolador hasta que se lo metió por completo, mi esposo me conto que nunca había visto tal cosa en vivo y en directo, me dijo que Carlos comenzó a culiar a tu madre con violencia, y que ella disfrutaba mucho del acto, cuando Carlos se vino ya tu madre había empapado las sabanas de la cama con sus jugos, Carlos restiro primero el consolador y luego le saco la verga del culo a Milena, lo próximo que vieron fue como el ano de tu mama había quedado totalmente abierto, y Carlos no satisfecho le metió la mano por completo y cuando la saco el ano de tu mama estaba totalmente afuera, Prolapsado creo que es la palabra que me dijo mi esposo.
Así que era eso, así es como Carlos conseguía dejarle el ano totalmente roto a mi madre, lo entendía todo perfectamente, incluso las palabras del vecino halagando la forma de coger de mi madre por el culo, pero las cosas no se van a quedar así pensé.
Luisa siguió contándome que al parecer mi primo y su esposo pensaban seguir de juerga con mi madre pero esta vez en un centro swinger, donde pagarían por hacer el mismo show en vivo para los espectadores, fue allí donde entendí por completo las palabras del vecino, y estoy seguro que el dinero que pondría a la cuenta seria para Carlos mi primo, pero que no piensen que se van a salir con la suya….

CONTINUARA……….

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cojida por 15 vergas ICategoría: Orgias

Por arturo | 2014-10-19 23:22:52 | 0 comentarios

sayra es una chica de pocas tetas cinturita perfecta y un tremendo culo cabello chino ojos cafe obscuro y mide 1:60.


ese dia nosotros 15amigos estabamos en una casa abandonada refugiandonos de la lluvia que era una tormenta electrica muy muy fuerte estando adentro nos dimos cuenta que iva caminando sayra una amiga culona deliciosamente parado empapadisima y rapidemente uno de mis amigos le hablo y nosotros mururamos -que rico culo mojado- mi amigo la conencion en esperar a que se calmar la lluvia un poco,nos saludo a todos mientras saludaba uno los otros disfrutaban de la vista de ese culo empapado.

despues de 10 minutos de una espera deseperante un amigo nos hiso señas para tener una orgia con sayra. en ese momento todos queriamos ese culo,
depronto dos amigos la sujetaron por atras y ella nos dijo -que pasa porque me agarran?- y uno de mis amigos dijo -vamos a cojerte putita!- sayra con cara de sorprendia empeso a forsejiar rapido los demas nos asercamos y comensamos a tocar cada cm de su delicado y delicisioso cuerpo 30 manos pasando por su vagina sobando su ano virgen pellizcandole los pesones! de pronto un amigo le rompio la blusa dejando expuestos sus delicados pechos rapido empesamos a tocarlos pelliscarlos, al sentir esos pesones duros atravez del brassier un amigo saco su navaha y le corto el brasier dejando expuestos sus pechos libres para todos mientras ella gritando y llorando decia - dejenme en paz! me duele me duele MUCHO!!!- en eso un amigo se metio su peson a la boca chuparlo hacerlo suyo la puta de sayra seguia manotiando mientras las 30 manos la nalgeaban de pronto un amigo le empeso a romper ese pantalonsito de mayas dejando al descubierto su hermoso culo con su delicioso boxer! al ver eso nos exitamos mas de lo que estabamos empesamos a besarle las nalgas nalgadas lo mas recio que podiamos ella llorando nos decia -dejenme de pegar me duele mucho!!- nosotros nos reiamos y le pegabamos aun mas recio una tras otro despues de nalgearla le rompimos el boxer dejando al descubierto su hermoso culo con nuesrras manos marcadas. Las 30 manos pasando por si panochita cerrada pero mojada mientras le mamaban las tetas los demas pasabamos los ddedos por delicado ano virgen al sentir mas exitacion le empesanos a meter los dedos el priner dedo todo adentro de esa panochita ella grito -no no no!!! me duele - y el que le metio el dedos lle dijo -yose que te gusta putita - ahora llego la hora de sacarnos las vergas ella al ver 15 penes erectos al rededor de ella empeso a llorar mientras ella lloraba la recargamos el la pared y mientras le empesaron a meter una verga por la vagina otro la intentaba besar mientras los otros jugaban con sus nalgotas con sus pesones al meterle la cabesa de la verga se dejo caer con todo su peso y la penetro muy muy duro que ella empeso a gritar -AHHH!!!! mi panochita mi panoxha me duele!!!!- al oir eso nos exitamos aun mas se la saco y se la metio otro pero recio lo mas recio que podia y la putita de sayra lo dusfrutaba pero gritaba- nooo ya no me la metan ya no me duele mucho- al escuchar eso le saco la verga y la empesamos a nalgerar muy muy reciote despues otro y otro se la cojian sin parar su culo se.paraba mas de pronto empesaron a dejarle el semen dentro de ella todos ya un poco cansados ella tirada en el piso un poco cansada un amigo se levanto con su verga erecta sayra estaba como de a perrito con su lindo trasero parw arriba mi amigo le emeso a agarrar las tetas........




continuara...

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