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A ras de sexoCategoría: Trios

Por EvaManiac | 2014-12-17 07:40:29 | 0 comentarios

Cuando empezó a masajearme los pies para "relajármelos", según decía, noté cómo esa supuesta inocencia me subía por la médula espinal a modo de excitación. Por supuesto, mantuve la compostura que esas situaciones exigen ya que, al fin y al cabo, estaba ahí para hacerme un tratamiento de pedicura con uno de los más reputados podólogos de Barcelona. El problema es que su avanzada edad (unos 50 le echaba yo) no consiguió mermar mi acaloramiento, más bien al contrario. En mi foro interno creo que el morbo iba creciendo tantos puntos como dedos tenía yo en mis pies. Hubo un momento que no supe cómo colocarme para disimular alguna que otra exhalación.

Mientras tanto, el doctor, inmerso en su rutinaria maestría con las manos, solo se centraba en aquello para lo que vine. Yo no estaba muy segura de qué hacer en ese momento. Era consciente de que en cualquier momento soltaría un gemido de placer, y eso me avergonzaría muchísimo. Intenté guardar las formas y apaciguar mi excitación moviendo mi trasero nerviosamente sobre la silla modernista de terciopelo. Recuerdo que llegué, incluso, a cerrar los ojos durante algunos segundos, varias veces, y solo esperaba que el doctor no se hubiera percatado de ese detalle.

Mis leves movimientos compulsivos habían deslizado mi falda por encima de mis rodillas. La tela que, hasta el momento, me había cubierto mis vergüenzas decimonónicas, se había desplazado hacia arriba, lo cual me llevó a plantearme una osadía que aún hoy me sorprende: decidí separar un poco las rodillas para ofrecer la oportunidad de dejar vislumbrar mis bragas a aquel que estaba justo delante de mí absorto en la terapia. Si soy sincera, no esperaba que esa sutil pretensión mía tuviera consecuencias en absoluto. Es más, imagino que probablemente por eso que me atreví a hacerlo.

Justo en ese momento el doctor soltó mi pie derecho y me comentó que "le tocaba al otro". Se levantó del taburete y, a la vez que se incorporaba para desplazarse, colocó el asiento a mi izquierda para proceder con el pie de ese lado. La diferencia es que, en esta ocasión, se lo puso sobre su rodilla derecha "para sentirse más cómodo". Es justo lo que mi subconsciente llevaba deseando desde hacía decenas de minutos. Al ubicar el pie por encima de mi propia cintura, la visión de mi ropa íntima era inevitable tras haberse movido intencionadamente la tela que antes la cubría por completo.

El masaje del pie izquierdo fue algo más suave, más cadencioso, con una paciencia que alargaba el tempo de forma insoportable. Estaba tan exacerbada ya que, casi sin quererlo, separé un poco más mis rodillas dejando más a la vista el escudo de mi intimidad genital. Y, sin poder controlarlo, solté un pequeño gemido que enseguida tuvo su reacción:

-"¿Te estás excitando bastante, verdad?"
-"Creo que me estoy excitando demasiado, doctor".
-"Es normal, los pies son una zona muy erógena, y su manipulado talentoso es realmente erótico. Espero que no estés muy incómoda. Yo estoy acostumbrado".
-"No es eso…"

No supe cómo acabar la frase. "¿No es eso?" Joder, qué lumbreras soy. La auténtica verdad es que la indiferencia de ese tipo, junto a la profesionalidad y dedicación por lo suyo, me ponía más caliente aún. Hirviendo, en verdad. Al tener las piernas un poco separadas, y una de ellas más elevada que la otra, notaba cómo mi coño empezaba a humedecerse en serio. Era la primera vez que sentía físicamente el deslizar de mi flujo desde dentro hacia afuera. Era consciente, por lo tanto, de que en algún momento u otro se me iban a mojar las bragas por la zona más explícita. Eso si no lo estaban ya. Y él a lo suyo. Aunque no tanto:

-"Te estás poniendo realmente cachonda, Eva. Esto ya no es simple excitación. No es que me importe, al contrario. Eres muy hermosa y me halaga que, a mi edad, aún pueda poner así a una veinteañera tan guapa como tú".

Dios, esto me ratificó que, efectivamente, ya tenía el escudete mojado. Yo no podía verlo, lógicamente, las leyes de la Física me lo impedían, pero lo deduje tras ese comentario tan "halagador". Yo estaba ya desbocada sexualmente, pero reprimida por la vergüenza de la situación. El propio doctor se encargó de romper el hielo:

-"Acabo ya con este pie, también, porque veo que estás mojando tus braguitas con tanta agitación".

Sin palabras. Se levantó de nuevo y clavó el taburete de diseño justo entre mis dos pies. Con una de sus manos separó un poco mis piernas, que ya descansaban en el raso, y desplazando mis rodillas un poco, una a cada lado, se sentó otra vez. Sin siquiera mirarme a los ojos levantó lo poco de falda que aún quedaba sobre mis muslos y se abrió paso visual hacia mi entrepierna.
-"Llevas un buen rato lubricando y, si me lo permites, voy a acariciar tu zona íntima para conseguir que llegues al orgasmo por una buena razón, no con una terapia podológica".
-"Sí que me he excitado mucho. No era mi intención mostrar esta lujuria, pero tampoco era consciente de lo que me esperaba con este tratamiento cuando decidí venir". Es lo único que se me ocurrió en ese momento.
-"No te preocupes por eso ahora", me dijo.

¡El tio no se cortó ni un pelo! Ahí donde lo veis, tan callado y circunspecto, resultó ser un moja bragas profesional… Agachó un poco la cabeza para poder ver mi tela empapada entre mis carnes. Estiró uno de los brazos hasta que la mano alcanzó su objetivo. Sabía muy bien lo que hacía, claro. Con toda seguridad era un hombre curtido, no solo en la idiosincrasia de la vida, sino en lo más divino de la misma.

Cuando posó su dedo pulgar sobre la tela, en la zona más sensible de mi ser, no pude evitar dar un saltito en la silla mientras se me escapaba un "ufff". El doctor no pareció escucharme, no se inmutaba, era como si no estuviera ahí, como si me masturbara yo sola con el dedo de un fantasma. Lo movió primero lentamente, siempre sobre la tela, y luego aceleró el ritmo mientras yo movía mi trasero apoltronado de un lado a otro. Mis "uffs" pasaron a ser gemidos más explícitos. Y entonces el doctor clavó su mirada en la mía:

-"¿Te gustan los juguetes, Eva?"

No sé si se refería a los Madelman, lo cual no tendría ningún sentido en el contexto actual, o se refería a los sofisticados artilugios sexuales para conseguir orgasmos cuasi forzados.

-"¿Juguetes?", respondí entre dos gemidos. "Tengo uno en casa, sí".
-"Estupendo, porque voy a usar uno contigo. Me gustaría que no olvidaras nunca esta visita al Podólogo", espetó con una sonrisa cerrada.

Me dio un poco de miedo. No entendí qué quería decir exactamente con "juguetes". Pero, la verdad, estaba ya tan sumamente cachondaza, que por mí como si me quería meter un Scalextric por el chocho.

En ese momento se levantó dejándome a mí ahí con una postura algo ridícula, el pompis en el extremo de la silla, las rodillas separadas un metro la una de la otra, y agarrada con las manos al respaldo. El doctor se dirigió a un pequeño armario sito al lado de su escritorio, y saco de él algo que no pude apreciar bien desde mi posición. Inmediatamente, abrió uno de los cajones de ese escritorio y sacó lo que me pareció el envase hermético de un condón.

Se lavó las manos en una pequeña pila de época que tenía en el rincón del despacho y, al acercarse de nuevo a mi posición empecé a vislumbrar lo que se proponía. El "objeto no determinado" era exactamente un pollón de látex del 20, al menos. Era grande y grueso, lleno de venas simuladas y una cabeza muy bien conseguida. Me quedé sin habla. Pensé que no era un buen momento para decir nada. O me iba a casa en ese preciso momento o me quedaba ahí a "jugar" con Rocco Siffredi. Y me clavé. Mi vista seguía con interés ese objeto inanimado. Y también al pollón. El doctor abrió la funda del preservativo y cubrió el cilindro irregular de la misma forma que se lo pone un follador habitual: habilidosamente.

-"Que no te asuste el tamaño, solo voy a darte placer, no tengo intención de que lo pases mal".
-"¿Pero es algo grande eso, no?" le comenté con cierta preocupación.
-"No olvides que por ahí salen los niños", afirmó el muy capullo.
-"Pero no quiero parir, solo eyacular". No le gustó mucho ese comentario.
-"Tú relájate".

El doctor acercó a mi silla una mesilla baja sobre la que depositó una toalla blanca y el dildo encondonado sobre ella. Se sentó de nuevo en el taburete, justo delante de mí, y me pidió que me levantara "un momento". Así lo hice. Me puse en pie permitiendo que toda mi ropa se recolocara de nuevo por su propio peso. Esa posición erguida hizo que la cabeza del doctor quedara a la altura de mi barriga y, sin prisas pero sin pausas, introdujo las dos manos dentro de mi falda para estirar, por ambos lados, mi ropa interior hacia abajo. El movimiento era tan pausado que estuve a punto de arrancarme yo misma las bragas para empezar con el "tema". Pero en realidad, de eso se trataba. Su morosidad tenía como objetivo mi ascendente excitación. Me deslizó la tela hacia abajo hasta llegar a mis pies. Le ayudé a deshacerme de ellas levantando uno y luego el otro y, cuando las tuvo en sus manos echó una mirada a su interior para confirmar mi extrema calentura. Me enseñó ese pedazo de tela manchado mientras me sonreía con semblante de niño travieso.

-"Has estado mojando un buen rato, por lo que veo".
-"Ya le dije que para mí es inevitable". Justificando esa guarrada de bragas.

Antes de pedirme que me sentara de nuevo, se levantó él para colocar la toalla extendida sobre mi silla. Me pidió que le ayudara a cubrir toda la superficie del asiento, y así lo hice. Se volvió a sentar en su taburete y, levantando mis faldas hasta la cintura, me invitó a sentarme de nuevo.

-"Tienes un chochito precioso", dijo. "Pon una pierna en cada posabrazos, por favor".

El muy cabrón me quería bien abierta. No dudé ni un segundo en obedecer. Con la falda subida y las piernas abiertas, el acceso a mi sexo era total ahora mismo.
-"Menos mal que pusimos la toalla" soltó entre dientes.

Es evidente que yo estaba soltando alguna gota de flujo que acabó, afortunadamente, en la toalla. Me puso la mano en la frente y me reclinó con cariño hacia atrás, apoyándome totalmente en el respaldo de la silla.

-"Ahora déjame a mí"

Enseguida comenzó a acariciar mi clítoris desnudo que, poco a poco se iba hinchando hasta descapucharse del todo. Cuando lo hubo conseguido se centró en mis labios, extendiendo con sus dedos todo el flujo que conseguía de mi cueva. Mientras él invadía mi intimidad más húmeda yo solo podía centrarme en no gemir demasiado alto. Ese frenesí sexual era desconocido para mí. Hasta hoy mismo los tíos solo querían de mí "un buen polvo" y correrse en mi cara, como en las escenas de XHamster. No es que me disgustara ese concepto, pero aquí estaba descubriendo que el placer puede interpretarse de forma muy distinta. El doctor solo se estaba centrando en el mío, y eso me impactó de forma muy positiva.

De vez en cuando, entre gemido y soplido, yo forzaba mi cuello para intentar otear de qué forma este tipo me estaba llevando al Limbo. No conseguía apenas ver nada más que su muñeca. El resto lo tapaba la falda arrugada sobre mi estómago. Lo que sí percibí en uno de esos viajes fue un aroma a sexo que subía irremediablemente hacia mis fosas nasales. No era un olor fuerte, pero olía a sexo, joder. La misma esencia que disfruto cuando me masturbo en casa y me corro en mi mano. Reconozco que me daba un poco de vergüenza pensar que mi compañero de paja reconociera ese olor a coño que, por otro lado, no es que estuviera sucio, sino que desde la ducha matinal no había pasado por enjuague alguno. Y sí por varias meadas. Y claro, la ley de Murphy:

-"Me gusta mucho cómo mojas y cómo hueles, Eva".

Solo se me ocurrió responderle con otro gemido y varios soplidos más. Sus caricias eran cada vez menos sutiles, aportando más fruición. Notaba perfectamente que con el pulgar apretaba mi botón y luego lo deslizaba hacia mis labios calientes y muy lubricados. Luego usaba el dedo medio y el anular para frotarme toda la vulva, haciendo finta de introducírmelos una y otra vez. Pero nunca llegaba ese momento. Yo estaba tan caliente ya que era consciente de un inminente orgasmo. No pude evitar gemir y respirar de forma muy acelerada. No quería descargar aún, pero el doctor sabía muy bien lo que hacía, y el desenlace era inevitable a muy corto plazo.

-"Me voy a correr ya", le solté al tipo no sé cómo, ya que mi respiración era ahora caótica.

Al oírme decir eso, al doctor no se le ocurrió otra cosa que forzar mi llegada penetrándome hasta los nudillos los dos dedos juguetones, haciendo que entraran y salieran de mis entrañas a toda velocidad. Solo pudo hacer tres viajes porque de repente me contraje brutalmente para empezar a eyacular. Durante algunas centésimas de segundo sentí la invidencia con los ojos en blanco, la boca abierta, la mirada al techo, el cuello encogido y una de mis manos atrapando con fuerza el puño del doctor para evitar cualquier movimiento en esos segundos de hipersensibilidad. Los movimientos pélvicos eran eléctricos y yo notaba cómo mi ano se contraía una y otra y otra y otra vez. Parecía no acabar nunca. Ahora puedo decir que jamás había sentido un orgasmo semejante. En ese momento no parecía algo efímero… el placer no quería abandonarme. Pero lo hizo. La mano ejecutora del doctor seguía agarrada por mí con sus dos dedos dentro, y cuando me relajé un poco yo misma se los retiré fijándome atentamente en todo lo que había eyaculado: sus dedos, pero también la palma de su mano, estaban cubiertos por una película viscosa y lechosa que yo misma le había proporcionado en el límite de mi inspiración.

-"Eres preciosa, Eva". Para halagos estaba yo ahora…

El doctor me invitó a depositar mis piernas en el suelo. Estaba tan congestionada que cualquier movimiento me dolía. Se fue a la pila y se lavó las manos con ganas. Hacía el gesto de olerse los dedos y lavarse, olerse y lavarse. Parecía querer eliminar cualquier rastro de lujuria, aunque ésta fuera olfativa. De vez en cuando giraba su cabeza para mirar cómo me estaba recuperando yo, sentada sobre una toalla manchada de esperma femenino.

-"No he acabado contigo aún. No te limpies el coñito, que me gusta así".

Ya me extrañaba a mí que Rocco Siffredi solo sirviera de inspiración.

En ese momento llamaron a la puerta de la consulta con dos golpes secos, e intentaron entrar sin éxito gracias a la pretérita precaución del doctor, que había cerrado con pestillo. Pegué un salto, me arregle la ropa y el pelo como pude y me senté en la silla frente al escritorio del doctor, con las piernas cruzadas y cara de niña buena, como una colegiala en el despacho del director. Él se acercó a la puerta y permitió el acceso del, para mí, desconocido. Se trataba de Jorge, su ayudante y relevo en la consulta. Me presentó y se pusieron a hablar de cosas de trabajo que no entendí ni me interesaban.

-"Bueno, yo me voy ya, que es tarde", comenté con voz titubeante.
-"Espera Eva, te dejas algo", replicó el doctor a mis intenciones.

Joder, el tío había dejado mis bragas y a Rocco sobre la mesita, junto a la silla protagonista de la tarde. Lógicamente, Jorge se percató inmediatamente de la situación. Qué coño hacían ahí unas braguitas y un pollón del 20. No podían ser del tipo de mantenimiento… O sí. Pero, por si hubiera alguna duda razonable:

-"Eva y yo hemos estado experimentando el nivel de excitación que aporta un buen masaje de pies. Una cosa ha llevado a la otra y he hecho que se corra".

Hijoputa… ahora sí que no supe qué decir.
-"Joder, pues es un buen pollón ese", esgrimió Jorge regalando una opinión muy semejante a la mía. Empezaba a caerme bien.
-"Aún no lo hemos usado, pero tenía intención de follármela con eso antes de que vinieras", vomitó el doctor con tono irónico. "Eva, te importa si Jorge se queda mientras acabo contigo esta tarde?"

Me quedé atónita. No me podía creer lo que me estaba pasando. Por un lado me parecía una desvergüenza imperdonable que el doctor me propusiera algo así. Y por el otro reconozco que el morbo del voyeurismo me tira bastante. No tengo porqué estar mirando yo. Ser protagonista de algo así siempre ha sido una de mis fantasías, como hacer un trío con dos tíos, tirarme a un negro o comerme un buen coño. Noté que me estaba poniendo muy perraca otra vez, justo mientras pensaba qué responder a la oferta del doctor.

-"No sé si es muy buena idea, doctor. Lo he pasado muy bien antes y no me gustaría estropear la tarde". Se me ocurrió esta excusa tímida, sin convencimiento.

-"Te aseguro que nada se estropeará hoy, Eva", comentó el doctor, muy sugestionado.

Y Jorge "el ayudante", ahí pasmado, mirándome de arriba a abajo, desnudándome lascivamente con su mirada… Un tipo alto, treintañero, más bien guapetón. Se acercó a mí y me tendió su mano para atraerme hacia él. De cerca estaba más bueno, era algo canoso y tenía una piel muy cuidada. Una especie de metrosexual de gimnasio pero sin tanta cacha. Olía bien. Recién duchado, sin duda. Y perfumado. Llevaba anillo de casado. O sea, no follaba. Se mostró cercano y por encima de las circunstancias, aquellas que a mí aún me tenían ruborizada. Se puso detrás, me apoyó las manos en los hombros y acercó su boca a mi oreja para susurrarme que "estaba muy buena". Yo giré la cabeza hacia atrás para intentar susurrarle también al oído "y tú estás casado". No dijo nada. Se limitó a acariciarme los hombros, desde atrás, los brazos hasta las manos pegadas a mi cuerpo. De allí se abrió camino a mis caderas. Y empezó a moverse como si me quisiera bailar, y que yo le siguiera. Reconozco otra vez que me estaba poniendo muy cachonda. Me resultaba curiosa la rapidez con la que estos dos tipos eran capaces de calentarme. Es algo que nunca me había sucedido antes. Siempre he necesitado mi tiempo para empezar a lubricar y estar dispuesta al sexo físico, pero esa tarde todo lo estaba cambiando.

El doctor debió estar haciendo cosas mientras Jorge me estimulaba a flor de piel, porque cuando abrí los ojos estaba a dos metros de nosotros con el dildo color canela en la mano, como diciendo "mira lo que te está esperando". Esa perspectiva era enervante: por un lado tenía a Jorge acariciándome y bailándome de forma sensual y, por el otro, el doctor le estaba sugiriendo, con la mirada, que me preparara para la penetración de goma. Y así lo entendió Jorge porque enseguida metió una mano bajo mi falda, desde atrás, ahí de pie, para accederme a la entrepierna donde, no solo no halló unas bragas, sino que se sorprendió de lo mojada que estaba. Y así se lo hizo saber a la concurrencia:

-"¿Cómo puedes mojarte de esta forma, Eva?"

No se me ocurrió ninguna respuesta, pero él tampoco la esperaba. Esa retórica era solo para justificar su siguiente movimiento. Me movió hacia una especie de sofá que había en uno de los lados de la sala y, al llegar, me colocó muy suavemente de rodillas sobre él. Como si fuera a follarme como la perra que era en ese momento. Me subió la falda sobre mi espalda y dejó a la vista mi conejo sonrosado e hinchado que una hora antes había escupido el néctar de la pasión. Otra vez me sentía ardorosa y con muchas ganas de un buen polvazo. Pero Jorge no iba por ahí. Se agachó a la altura de mi culo y empezó a lamerme, otra vez desde atrás, repasando toda mi zona, mis dos agujeros, de arriba a abajo, una y otra vez, primero lentamente pero enseguida con gran fruición. Yo no podía contener mis nuevos gemidos. Jorge estaba comiendo mis orificios como nunca antes lo habían hecho. Una vez más "como nunca antes". Vaya tarde…

-"Déjame sitio Igor", dijo el doctor".

"Igor… Jorge en ruso". Tuve tiempo para darme cuenta de eso antes de sentir cómo el "doctorov" planteaba el pollón de goma sobre mi coño. Estando así, de rodillas, sobre el sofá, aunque muy mojada y excitada, se me antojaba una posición poco adecuada para meter ese trasto enorme entre mis carnes. El doctor no pareció entenderlo así y empezó a empujar con mucho cuidado, milímetro a milímetro, moviéndolo sobre su propio eje. Iba empujando sin prisas. Paraba. Empujaba de nuevo y paraba. Así iba conquistando mi cuerpo poco a poco, mientras yo estaba muy atenta a cualquier desgarro imposible. Una concentración que se desvanecía a medida que la fogosidad me embargaba lentamente. La humedad relativa de mis partes permitió que, de repente, la cabeza entrara de golpe, seguida de un gemido fuerte, que nos alertó a los tres. Ya habíamos llegado a la primera estación, pero aún quedaba trayecto. Jorge decidió entonces intervenir quitándome la blusa por la cabeza y desabrochándome el sujetador para centrarse en mis pezones. Sin duda, era consciente de la llave maestra para un orgasmo femenino intenso.

-"Tienes los pezones durísimos", confirmó Jorge desde mi lateral.



Los estuvo acariciando con mucho cuidado y, de vez en cuando, los pellizcaba furtivamente, lo que multiplicaba exponencialmente el deseo de ser totalmente penetrada por el Rocco que manejaba el doctor desde atrás. Y como él no se decidía comencé a moverme yo. Quería follarme ese trasto entero antes de correrme, y así se lo dejé ver al doctor. Pero está claro que no le acabó de gustar que yo manejara el ritmo y decidió, unilateralmente, sacarme a Rocco de dentro y darme la vuelta para ponerme boca arriba en el mismo sofá. Con una mano me levantó una de mis piernas para abrir mis orificios y empezar de nuevo la penetración del dildo canela. Lo presentó en mi cueva y empujó de un solo golpe hasta la cabeza y un poco más. Jorge se agachó a su lado y me levantó la otra pierna para asegurar una apertura total de mis carnes. Mis gemidos eran ahora continuos, y mi respiración volvía a ser abrupta. A cada embestida el pollón salía de mi interior más y más blanco. Mi mirada se centraba en el doctor, pero de vez en cuando echaba un vistazo a mi entrepierna, especialmente cuando noté que ya me quedaba poco para explotar. El doctor notó eso, sintió más resistencia, sabía que estaba a punto.



-"Ya me corrr…"

No pude acabar.

Empecé a temblar, a convulsionarme. La "pequeña muerte" (como llaman los franceses al orgasmo) me había venido de golpe. No pude evitar siquiera que el doctor siguiera dándome una y otra vez, adentro y afuera. Jorge utilizó su corpulencia para contrarrestar mis temblores, que aún no habían cesado. Llevaba 10 segundos corriéndome, joder, y el doctor no paró de follarme con Rocco hasta que solté un chorro enorme que le salpicó en la bata. Enseguida lo sacó y continuó pajeándome con dos dedos en forma de gancho para hacerme chorrear una y otra vez, pero ninguno como el primero. Los demás fueron pequeñas fuentes que dejaron el suelo perdido, pero que no se podían comparar a "la madre de todas las corridas". Así la clasifiqué yo dos días después de aquella tarde extraña, apasionada, agitada, febril.

Fin

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Mi papa y su amigo me violaronCategoría: Violaciones

Por chente | 2014-12-16 22:16:09 | 0 comentarios

lo siguiente sucedio en el transcurso de tres dias.

dia primero;

como cundo tenia yo unos diez de edad un amigo de mi papa iba seguido a la casa a tomar con el,veian tele o escuchaban musica asta que un dia mi mama tuvo que salir fuera por varios dias a visitar a su familia,la primera noche llego su amigo de papa y empezaron a tomar escuchando musica despues de un rato se fueron a ver tele y pusieron unas peliculas,a veces me llamaba mi papa para que les llevara mas cerveza y en una de esas ocasiones me di cuenta que estaban viendo una pelicula pornografica,les deje las cervezas y me regrese a mi cuarto,desde ahi los escucho hablar de mi pero no entiendo lo que estan diciendo asta que mi papa me habla para que les lleve mas cerveza y entonces mi papa me pide que me quede con ellos a ver la pelicula,era de una chavita con dos hombres y los dos le estaba haciendo el sexo turnandose,mientras uno se la metia al otro se la chupaba,me di cuenta que mi papa y su amigo se agarraban el bulto de sas pantalones y me miraban,yo no sabia que hacer asi que seguia mirando la pelicula asta que mi papa me pide que me pare y me llama hacia el donde me coloca entre sus piernas y me levanta el vestido y le muestra mis nalgas a su amigo deciendole,mi hija no le pide nada a esa pendeja refiriendose a la chica del video a lo que su amigo le contesta,pero lo mama y coje como aquella pendeja o no sabe cojer todavia?
mi papa le contesta que no he cojido todavia pero mamar quien sabe,con eso me desviste y ya desnuda le dice a su amigo que se acerque y me la de a chupar,su amigo se acerca a mi,se saca la verga del pantalon y me la ofrece a lo que me reuso pero mi papa me sujeta y me ordena que abra mi boca y le chupe la verga a su amigo,to con fuerza cierro mi boca pero mi papa me cachetea asta que al fin abro mi boquita y dejo que su amigo me meta la verga en la boca y me ordena que la chupe como si estuviera chupando paleta y que me la meta lo mas que pueda,pero siento que me ahogo y cada ves que me la mete profundo en la boca me siento vomitar,cosa que les da risa,despues de un rato de eso mi papa dice que es su turno y me ofrece su verga para que se la chupe,pero yo le digo que no que ya no quiero pero el me vuelve a cachetear asta que yo sola me acerque a su verga y se la empece a chupar como se la chupe a su amigo,despues me acomodaron en el sillon abierta de piernas y su amigo acerco su cara hacia mi rajita y me la empeza a lamber con fuerza y me metia su lengua en my hoyito asta que dijo que ya estaba lista,pero que era justo que mi papa fuera el primero,mi papa se coloco entre mis piernas y froto su verga en mi rajita asta que la puso en la entrada de mi panochita y me dijo que apretara los dientes porque me iba a doler y de un empujon me metio toda su verga,me dolio muchisimo,yo lloraba y le pedia que me dejara,que me dolia,pero el mas se enardecio y se empezo a mover muy rapido,metiendo y sacando su verga de my posito asta que a los pocos minutos grito que se venia y senti que su verga se convulsionaba y algo liquido llenaba mis entranas,saco su verga de mi y me miro,vio mi destrozada panochita y me dijo que ya era mujer,despues le toco el turno a su amigo,tambien de un golpe me metio su verga ,me dolio y grite llorando que me dejaran que ya estaba lastimada,que por favor me perdonaran y me dejaran ir,pero el como mi papa se enardecio mas con mis quejas de dolor me dio verga mas fuerte asta que senti que me desmayaba,esa vez los minutos se me hicieron eternos y senti que me habian violado por varios dias sin parar asta que los gemidos del amigo de mi papa me hicieron raccionar y otra vez senti como esa verga se inchaba antes de convulsionarse y soltar ese liqido blanco dentro de mi,me saco su verga y ya entre los dos me miraron tirada ya en el piso sin fuerzas y de una patada mi papa me dice que me levante y le largue a mi cuarto,adolorida y casi sin poder caminar me fui a mi cuarto cerrando la pueta tras de mi y echandole seguro,esa noche me dormi llorando preguntandome porque mi papa me habia hecho eso,porque no le bastaba el haberme violado sino que tambien permitio que otro hombre me violara mientras el miraba.

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LA ESTATUA (El semen que lubrica la ciudad)Categoría: Gays

Por gonzo | 2014-12-16 21:10:13 | 0 comentarios

Llego a una banca de la plaza, ahí me siento a descansar cómodamente. En eso llegan unos chicos y se sientan en la banca de enfrente, risueños y juguetones no paran de hacer bromas entre ellos, por su lozanía imagino que aún no debieron haber terminado el secundario. Y en forma burlona charlaron de la siguiente manera:

- Así me lo he dejado, aún estaba parado y su borde seguía lechoso. Pronuncio esas palabras mirando entre sus piernas.
- Deberías de seguir.
- No, para qué. Carcajearon, se levantaron y se fueron bromeando.

Poco más de un rato, llamaba la atención, y no sólo la mía sino de cada transeúnte, otra escena alrededor de la fuente, propiamente entre las estatuas de bronce que decoraban la plaza. Otros dos muchachitos mucho más jovencitos que los anteriores, se encontraban jugando en uno de los leones de bronce.

El más burlón de los dos ya se había montado encima de la estatua poniéndole encima su regordete culo, en tanto que el otro, entre las gradas que dan a esa esfinge, le estaba mirando precisamente eso.

El burlón encaramado encima del león, levantaba el culo y se lo meneaba al otro en dirección a sus ojos, se lo arrimaba en son de juego para que se lo viera justo en medio, con las nalgas bien separadas. Mientras que el otro, sin quitarle los ojos de en medio del culo, se iba tocando el miembro de tal modo que en poco ya lo tenía bien rígido.

Hasta que no se aguantó, y subiendo los escalones con una agilidad felina, embistió y metió la cara en medio de las nalgas del burlón; y éste dejo que se mecieran sus nalgas a los costados a merced de la embestida que el otro le estaba haciendo. Grandes y chicos nos quedamos a apreciar el espectáculo, cual si se tratara de un show circense de dos cirqueros callejeros.

En eso, viendo y sintiendo orgullo de que todos los vieran, el burlón agarro al otro por la nuca con una mano y se lo metió más en el culo, y cabalgó, y hasta relinchó acomodado encima de la estatua con la quijada apoyada en la mollera del león, su pecho pegado en la melena de esa bestia de bronce, las rodillas temblorosas pegadas a los costados, la espalda bien erguida y el culo apuntando hacia afuera, para que el otro se lo siguiera humedeciendo con la lengua.

Pero luego el otro también se levantó y se acomodó para montar la bestia de bronce por detrás del burlón, agarro a éste entre sus brazos, lo abrazo pegando su pecho con la espalda de éste. Y exponiendo su gran miembro crecido, con furia de jinete embistió al burlón por el culo haciéndole lanzar un grito que se escuchó en toda la plaza, empezó a jinetear dominando a voluntad el culo en el que había estado metido antes de rostro entero. Tenía al burlón aprisionado entre sus brazos y los dos jinetearon encima de la estatua de la plaza.

Jinetearon y jinetearon hasta que sus gotas de sudor cayeron sobre el bronce haciéndolo brillar con el sol, brincaron encima del león como bestias y en medio del calor de sus embestidas se los oyó gemir, agitarse hasta quedar sin aliento y jineteaban aún más, como maquinas sincronizadas en la fricción de sus cuerpos, se batían uno detrás del otro y copulaban, sus miembros comenzaban a lanzar chorros de semen sobre el bronce dejándolo salpicado de gotas blancas, chorreaban aun encima de sus cuerpos y no dejaban de jinetear. Y aquello no acabo sino hasta que quedaron exhaustos encima de la estatua, totalmente relajados.

Luego todos los que ahí habíamos disfrutado del espectáculo, grandes y chicos, procedimos a retirarnos uno a uno, lentamente a continuar nuestro recorrido.

Si quieres leer completo éste y otros lujuriosos relatos incluidos en mi libro digital: “El semen que lubrica la ciudad” escríbeme a mi correo: ellibrodegonzo@gmail.com

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Mi casero se Coge a mi mujerCategoría: Sexo infieles

Por Maximo | 2014-12-16 14:26:57 | 0 comentarios

Hola que tal amigos lo que les boy a contar una historia tan cierta, que de solo escribir estas líneas me calienta, ya que les contare como mi esposa Mary me puso los cuernos por primera vez, pero antes les dire como es mi mujer, ella mide 1.72 caderona nalgoncita medio llenita de tetas copa 40d senos deliciosos, cabello largo asta media espalda morena clara, es una delicia, de 35 años. Yo de 38 años, mido 1.83, moreno claro fornido me mantengo atlético. Pero bueno les contare.

Mi esposa y yo vivimos en Guadalajara Jalisco aca por el politécnico, en un departamento, pues resulta que mi esposa y yo trabajamos, nos ayudamos con los gastos del hogar, y resulta que también tenemos por hay un casero que cada mes se presenta a cobrarnos la renta, el mide 1.90 fornido con barba de candado de tes blanca cabello obscuro tendrá aproximadamente como unos 45 años de edad muy serio el señor y con cara de pocos amigos, pues resulta que un dia se presenta a cobrarnos la renta como cada mes, pues total llega timbra y abro la puerta y solo contesta. Buenos días le traigo unas letras yo le contesto, ok en seguida le pago, yo me dirijo a sacar la cartera ya tenia listo el pago, le entrego la cuota y el solo me da mi recibo solo contesta gracias que tenga buen dia y se marcha asi de fácil, yo solo le ago el comentario a mi esposa , que tipo tan mas sangron y altanero me cayo mal el tipo pues que mal rollo, mi esposa me contesta pues déjalo alo mejor es su forma de ser, no lo critiques, yo le contesto a mi mujer, olle calmate como lo defiendes te agrada el tipo o que? No solo desia que es su manera de actuar pero a ora que lo mencionas la verdad es que el tipo no esta mal, como dises que no esta mal? A que te refieres con desir que no esta mal, ella contesta, si pues pensándolo bien el tipo no es guapo pero como que tiene algo atractivo, No manches la verdad es que me puso de muchas formas ese comentario de mi mujer, me puse celoso, me moleste, como que si me hardio pero lo inesplicable fue que medio ala vez algo de morbo, solo nada mas de pensar que mi mujer me estuviera engañando con el casero me dio curiosidad y me puse algo cachondon , que de esa forma estaba esperando la noche para meterle un cogidon a mi mujer , y claro que tuve esa noche con mi mujer, pues total los días transcurrieron, en esos días me empeso a dar la inquietud de comprarle ropa a mi mujer por el cual le compre, blusas bien escotadas, y faldas cuando yo estaba asiendo las compras la verdad es que estaba sumamente cachondo solo de imaginarme como se le pudieran ver como se le verían a mi mujer, pues total llege a la casa, y se las dia mi mujer y pues que empieso a serle el amor, pero después de aberme echado un palo con mi mujer, que le empieso a desir: oye y de veras te gusta nuestro casero dime que piensas de el, ella me contesta, pues es un tipo serio, como yo te desia algo un poco atractivo, por que me pregutas esas cosas heee? Yo solo le conteste, pues es que me dejo pensando tu respuesta ese dia que el se presento a cobrar la renta, y pues solo yo quería saber, que pensabas de el, ella me contesta: Pues es solo un comentario que hise sobre el, no estaras pensando algo mal demi verdad? O estas celoso,,, No mi amor para nada es solo que me estaba imaginando de que forma te gustan los hombres, imagínate que estas asiendo e lamor con el, dime te gustaria aserlo con el, ella me contesta oye que te estas pensando que soy una puta o que!!! No no para nada mi amor es solo cuestion de gustos no te molestes, con migo total seguimos cogiendo esa noche, pero en una de esas, cuando la estaba penetrando, le desia en el oído mientras le sobaba esas tetas tan ricas que se carga, toma cariño piensa que yo soy tu casero que te esta metiendo la verga por tu cosita, ella solo esclamaba, mmmmmh,,, papi que rico dame mas, mia amor por hay me gusta, papi, mmmmmahhhhhhh,,,, si dame mas si hahhhhh,,,, yo solo la estaba penetrando por su agujerito, por su panochita, asta que en una de esas embestida, que empieza a desir: Damela toda mi amor asi mi amor me gusta que me estes metiendo toda la verga por mi culito, dame mas papi asi dámela toda si asi ahhhhhhh si, que rico lo ases,Ruben si asi papi mmmmmmmmahhhhhh delicia….. Que dijiste que “RUBEN!!!!!!! Es el nombre de mi casero que poca, la verdad es que se la estaba creyendo. Ella estaba imaginandose que realmente mi casero se la estaba cogiendo, eso la verdad me lleno de morbo encabronado me puso a mil. Que ella mencionara su nombre me la cogi como cuando cogimos por primera vez, llenos de deseooo, uno por el otro demaciada cachonderia , esa noche fue lo máximo, terminamos agotados , nos levantamos al dia siguiente bien tarde, fue estupendo esa noche la recuerdo con lujuria…..

Despues de unos días se llego el dia de la renta, ese dia mi esposa se encotraba con una blusa blanca bien escotada de echo se puso un nudo sercas del ombligo se amarro el cabello y traía un sorth de mezclilla azul que se le veía un poquito de sus cachetitos traseros, la verdad es que mi mujer esta bien rica, pues total llega nuestro casero como de costumbre, timbray yo abro la puerta, y como siempre, me contesta buenos días le traía algunas letras de su cuota, ok en seguda le pago, pero cuando me volteo, que se me prende el foco y que me doy la vuelta y que le digo, no gusta pasar ala sala siéntese en un momento traigo el efectivo para pagarle las letras ok. El en ese momento se pasa a la sala, y yo me paso al curto para sacar el efectivo, nunca antes avia invitado a nadie a que se pasara ala casa, y menos como vestia mi mujer en ese momento, pues, total, ya el estando adentro, trato de salir del cuarto, cuando veo a mi mujer que que se va directamente ala sala con una jarra de agua fresca, ofreciéndole al casero dándole ella un vaso y sirviéndole, pero en el momento que ella se agacha para servirle que le muestra las grandes tetas que se cargaba en la blusa, vi la exprecion del casero como se le quedaba viendo , cuando le sirvio ella se volteo y ella adrede traía unas monedas que solo las dejo caer, para simplemente agacharce y juntar las monedas, en el momento que ella se agacho, ella paraba su culito en la forma que el casero pudiera observarla, el casero solo de verla, se agarraba entre el pantalon toda la verga, y todavía mi mujer mobia las nalgas con el pretexto de que no podía tomar las monedas, al tomar las monedas mi esposa, se levanta y le regala una sonrisa bien coquetona, eso la verdad desde que me encotraba en el cuarto hiso que la verdad me sacara la verga para acariciarmela era demasiado morbo, para mi, pues total Sali del cuarto y empece a dialogar con el, hasta que en una de esas lo invite a comer a que se quedara, después de la comida saque una botella de tequila, y se vino la noche para ese tiempo ya mi mujer se encotraba platicando con nosotros, por lo que yo solo me hise el tomado, y como que me hise el dormido, solo observaba a mi mujer y al casero que estaban de pie, bailando cumbia mientras que en el bailecito mi mujer, le estregaba todas la nalgas en la verga del casero según disque era parte del baile, por lo que el casero por su parte, la manoseaba desde la cintura, le agarraba las nalgas y medias tetas de mi mujer, por lo que de un derrepente se empiesan a besar, dandole unos leguetasos mi mujer con el casero, ya estaban super cachondisimos por lo que le menciona mi mujer al casero, ayudame a llebar a mi esposo ala habitacion, los dos se dispucieron a cargarme de los hombros y llevarme al cuarto dejandome en la cama, por lo que el casero por su parte puso a mi mujer en la cama, mi mujer se apollaba en la cama inclinando su culito frente a el, por lo que el casero empieza a desabotonarle el sorth, y bajandole le sorth y la tangita negra que se cargaba mi mujer, dejandole desnudo todo el tamagochi, por lo que el casero se saca la verga del pantalon, y ya desnudo el culito de mi mujer, que se lo empiesa a meter despasito, solo alcansaba a ver, abriendo entre mis ojos la exprecion de mi mujer, como le asia su cara, ella solo hacia, un poco de jestos, apretando asi los dientes veia en sus ojos como que miraba asia arriba de deleite, yo solo me hacia el dormido, el casero solo le desia a mi mujer: haci perrita muevete un poquito mas, que rico aprietas heeeee, putita, que buena estas, me gustan tus tetas ahhhhhh siiiiiii,,,, mmmmmmmm, muevelo puta mas putaaa!!! Ahhhhhh si que rico coges,,, mi esposa solo desia despacito papi ya no agas ruido se va a dar cuenta mi marido calmate papi,,, asta que veo que el casero le empiesa a sacar la tetas de la blusa asia afuera, alcansaba a obserbar dormido, que el casero le empiesa a pelliscar los pezoncitos de las tetas, mi esposa solo sentia que se iva a morir, ya que estaba demaciada exitada que las tetas se le empiesan a poner bien duritas, la verdad es que como estaba tan sercas mi mujer de mi, me daban ganas de darle un mordisco a sus grandes tetas, por lo que solo el casero en el momento que empieza a meterle toda la verga a mi mujer en su culito, le apretaba con gran fuerza sus tetas, asi ella solo sentia la gran verga por su culito, y ala vez le apretaban sus grandes tetas como que el tipo se las quisiera arrancar, en una de esas mi mujer que grita de dolor pero de placer, y se tapa la boca como para que yo, no escuchara lo que le estaban asiendo, ya el casero por su partela voltea y la jala asia el suelo, donde el solo se acuesta poniendo sus brasos en la nuca, y mi mujer que se le sienta, con las piernas arqueadas, dandole la espalda, como para que el se deleite mostrandole sus ricas nalgas, y asi como que tambien para vigilar que yo no me diera cuenta de lo sucedido, mi esposa empiesa a jadear como quejandose de dolor placentero, asi se la pasaron mete y saca y mete cogieron durante casi 45mns ella solo se le derramaba varias veses, asta que de un derrepente el le dise salte putita por que te losboy a echar en tu pucha, ella se lebanta rapidamente, y se apoya sobre la cama y le lebanta ese culito que no me canso de desir que esta bien rico, y ella solo le contesta: aquí papi,meteme la verga en mi culito y derramate en mi echamelos dentro de mi culito por favor papi si damelos todos mmmmmmhh,, ahhhhhhhh si,,,, delicia, asi que el casero, rapidamente que se lebanta y que le mete con fuerza,toda la verga en el culito de mi mujer, por lo que mi mujer solo grita y brinca en la embestida, y el se empieza a mober dandole unos mobimientos jiratorios, asta que se derrama en ella, por lo que ella solo dise: mmmmmmmm papi que rica lechita tienes, mmmmmmhh,,, asi que caliente estas,,, el le derramo todo el semen dentro de su culito por lo que, la leche se le empiesa a derramar, entre sus nalgas y piernas asta derramarsele en la punta de sus pies, mientras que ella se lo saca y empiesa a chuparle la verga asi de derramada, dandole mi mujer tremendisima mamada, desde la cabesita asta todo el falo dandose de topes con esa verga de 20cm, chupandole tambien los tetsticulos, entre cada mamada de mi mujer, ella empeso ha estarcela chupando durante 15mns, por lo que una vez mas el casero, se buelve a derramar en ella por lo que mi mujer como buena mamadora y puta que es, se los trago todos, le chupo asta la ultima gota lo dejo seco al compa este, el todabia como que se le mobia poquito y mi mujer no dejaba de mamarcela, hasta que ella se le desprende de el, y lo poco que le quedaba en su boca de semen, ella se lo hunta en sus manos, y se lo empiesa a embarrar entre sus tetas, y lo poco que le quedo en su culito que se le derramaba en su culito, se lo empiesa a restregar entre las nalgas…

Y asi ellos terminaron por lo que mi mujer se le sinta entre las piernas, y le dise: Gracias papi que rico me cogistes, coges mejor que mi maridito, tienes una verga fantastica mientras que ella le metia su lengua entre sus labios, ella desia, me gustaria que me cobraras la renta cada semana pai como vez te animas mi amor, el le contetsta: oye pero quepasa con tu marido no crees que nos puedan descubrir, no te preocupes dame tu numero para podernos deacuerdo, mientras vistete, que provablemente, se despierte corre, por lo que rapidamente el casero se empiesa a vestir, ya que por ultimo estando en la puerta del departamento, se despide de mi mujer retirandosecomo alas 5 de la mañana, despidiendose de mi mujer con un beso jugueteando con sus lenguas, y el no dejaba de acariciarle sus ricas nalgas y tetas de mi puta mujer…………………

Bueno amigos espero que les aya gustado estas lineas ya que yo lo vivi en carne propia y solo quisiera agregar que despues de vivir este momento de fantacia, ya que esta fue mi fantacia, le dio un jiro a mi vida conyugal, ya que si se estaba volbiendo monotona la relacion, ahora vivo los dias al maximo con mi bella esposa, “MARY TE AMO” la amo demaciado es todo mi ser, asi mismo amigos, espero que les aya gustado a esos amigos cornudos, por favor me gustaria que me dejaras algun comentario en esta paigina y si no por favor a mi correo agregame a: maximuschaca@gmail.com podria enviarte algunas fotos de mi mujer, gracias por tu tiempo de leer este relato, que te la pase bien felices cogidas……….

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me convertí en la amante de mi padrastroCategoría: Sexo en familia

Por Jessica Valencia Rosales | 2014-12-16 01:47:50 | 0 comentarios

A los 13 años y medio despues de muchos años de que el me tocara a su antojo y que yo permití que fuera avanzando al fin una noche que mi mamá me dejo pot días al cuidado de él por fin llego el.momento en que ambos gozamos de una entrega llena de lujuria de pasion... si el era tan experto y lujurioso que supo despertarme y pacientemente poco a poco contagiarme de su lujuria y juntos el a sus 55 años y yo a los 13 gozamos de dias de pasion y de lujuria... pues el viaje de mi mamá tuvo que prolongarse mas de lo planeado y fue mas de 15 dias que a todas horas nos entregamos a la lujuria.. luego llego el dia temido y mi mamá le avisó que al siguiente dia regresaria.. entonces yo no pude evitar ponerme triste y el me tomó en sus brazos y me besó apasionadamente y me dijo... no te preocupes mamacita, veras que yo me encargare de todo y seguiremos gozando a lo lindo.. ya eres mia y por nada ni nafie dejaré de gozarte... esa noche que era la última noche que yo dormiria en su cama como su mujer me esmere en complacerlo y lo monté como el.me enseñó pero con tanta pasión y lujuria que el gozó extasiado pues mientras lo.montaba le dije goza goza conmigo porque soy tuya y nadie te complacera como lo hago yo.. el.me dijo siii con nadie porqie tu eres la.mejor la mas putaaa la mas ricaaa la mas complaciente y eres miaaaaa solo miaaa y yo al oirlo me movia y me movia mientras lo escuchaba gemir y gemir hasta que lanzó un grito sin importale nada.. luego... caimos rendidos en la madrugada el solo abrio mis piernas y semidormida deje que me cogiera una y otra vez... asi amaneció y con ello la realidad... aproximadamente a las 3 pm mi mamá le habló diciendo que a las 5 llegaria para que pasara por ella a la central... el me dijo que todo se lo dejara a el y nos preparamos para ir por ella.. yo ya estaba lista con una ropa casi infantil que tenia dias no usaba pues el me habia comprado muchas cosas.. el al verme asi me tomo delnbrazo me llevo a su cama y yo le dije que haces?? Elnme dijo.. aprovechar hasta el último momento mamacita y me hinco en la orilla de la cama y me bajo el calzón y sin mas de golpe me ensarto su verga en mi panocha y me cogio casi con furia.. me nalgueo me cogio hasta que de pronto sacó su verga y baño mis nalgas y asi sin dejar que me aseara me subió mi calzón y me dijo asi bañada en mi leche iremos por ella.. asi lo hicimos... todo salió bien ella parecía no sospechar nada.. esa noche no dormi pensando que el podía estar tocandola como lo hacia conmigo... en la mañana mientras desayunabamos el rozaba mi pierna cn la suya bajo la mesa.. me fui a la escuela el a trabajar.. asi pasaron varios dias y yo confieso me sentia desesperada pues el trato era tan frio para disimular.. y una noche el entro a mi recamara y empezo a jalones a quitarme la ropa mientras decia casi gritando mi putitaaa te extraño y te deseo tanto.. yo le decia calla te va a escuchar y elnrio diciendo ya me encargue de eso.. y saco de su ropa un frasco de pastillas y me dijo son infalibles las probé varias noches antes de venir a cogerte y te juro k cae como tronco... asi k tengo el remedio.. y me mamo de tal forma que me di cuenta que me extrañaba en verdad.. luego me abrió las piernas y de golpe me ensarto su verga y yo gemi de placer al sentirlo desesperado y me deje poseer de manera casi salvaje.. me cogió una y otra vez... casi al amanecer salio y yo dormí plácidamente en la mañana desayunamos los tres juntos pues era sabado y el dijo en tono de broma hoy no trabajaré llevaré de compras a mis mujeres... y reimos mientras el y yo nos mirabamos con complicidad... a partir de esa noche al menos tres veces por semana el la dormía usando las pastillas... y nosotros cogiamos en mi recámara en la sala incluso en el pasillo en el exterior de su recámara.. .. así pasó mas de un año casi llegaban mis 15 años y seguiamos gozando yo ya era una experta mamando y cogiendo... el se encargo siempre de cuidarme para no preñarme.. una noche cerca de mi cumpleaños el me dijo tengo ganas de hacer algo especial pero no se si quieras.. yo que en todo lo complacia le dije lo que tu quieras... entonces el me dijo sin mas ni mas... QUIERO COGERME TU CULITO.. yo puse cara de sorpresa y adivinen que fue lo que respondí... siii adivinaron se los contaré en el próximo relato....

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El semen que lubrica la ciudad (PAREJITA PAJERITA)Categoría: Trios

Por gonzo | 2014-12-15 21:09:37 | 0 comentarios

Este relato ya lo había publicado pero aquí lo vuelvo a publicar con algunas mejoras.


Salgo a la calle, agarro el paso.

Delante de mí va una pareja de amantes cual Adán y Eva. Yo por detrás les sigo el paso observándoles nada más que por mirar. Indeciso y distraído por lo que pienso hacer más tarde.

Al meneo de las caderas de ambos al caminar, me parecen más jugosos los glúteos de él que de ella.

Retomando mi propio paso para poderlos rebasar, y al estar ya a la par de ellos, su caminar apacible y coordinado no deja de llamarme la atención. Entonces al inclinar la mirada hacia ellos, veo como ella trae en la mano el miembro de él, y a la par de marcar el ritmo del paso lleva también el ritmo en la mano.

Al final termino de rebasarlos por completo y llego a la esquina, desorientado sin saber qué rumbo tomar, llevó mi mano al mentón y miró a ambos lados de la calle, aún incluso decidido voltear, resuelto a buscar con la mirada aquella parejita que he dejado atrás en el camino. A considerable distancia veo que se han detenido y mantienen la conversación al respecto de algo, ella ha dejado de tomar con la mano el miembro de él y por lo erecto que ha quedado, mientras él habla efusivamente el miembro le bailotea como si rebotara de un costado al otro, pero ella también mantiene la conversación enérgicamente y aunque no se le nota enojada si se le mueven los senos mientras dialoga. A momentos ambos senos juntos se le van a un costado, luego se devuelven a su lugar, y a ratos como en suave y lento rebote se le van arriba y vuelven abajo.

Cuando ya han pasado un buen rato discutiendo en medio de la calle, a lo así se aproxima una anciana que hace poco acaba de pasar por mi lado; cuando está a punto de rebasarlos, repentinamente ella detiene a la anciana, y ahí comienza una conversación entre los tres, aparentemente algo de suma importancia le va preguntando ella a la anciana, de repente la anciana dirige su mirada a él y lo mira de abajo hacia arriba y termina mirándolo extrañada. En eso, ella le toma nuevamente el miembro delante de la anciana, pero esta vez se lo toma solamente de la punta y sólo un instante como si tuviera que ver con lo que se está refiriendo en ese momento, la anciana mientras escucha atenta lo que ella le dice, se va agachando pausadamente sacando hacia atrás el culo blanco que tiene, hasta quedar agachada con el rostro al nivel del pene en cuestión y espera a que ella termine de hablar para tomarlo con un par de dedos y metérselo a la boca para engullírselo por completo rápidamente, y acabar dándole una buena chupada. Mientras ella espera a que la anciana termine, cruzando los brazos aprisiona sus pechos al nivel de los pezones de tal manera que se apelotonan hacia arriba. La anciana concluye con la felación, y prosigue la conversación, en pero la anciana da sus últimas palabras como sí diera un veredicto y retoma el paso alejándose de la pareja.

Ella desdobla los brazos liberando sus senos y ambos (ella y él) retoman el paso hasta cruzarme por un costado, pasando la calle se detienen enfrente de una puerta, ella se pone del lado de la puerta mientras que él queda enfrente suyo; y mientras van hablando, ella vuelve a tomar su miembro con la mano, removiéndolo hasta suspenderle el escroto por completo hacia atrás dejando su punta expuesta y nuevamente hace que se ponga bien erecto, a lo así se dicen adiós y ella se mete dentro de la casa.

Él avanza hacia la calle alejándose de la puerta, y no sabiendo qué hacer con su erección decide sentarse al borde de la calzada, quedando en frente mío ya que me he quedado ahí parado al final de la cuadra. Y tomando él su miembro con toda la mano, cerrando sus dedos alrededor, decide batirlo frenéticamente de atrás hacia adelante haciendo algunas pausas para descansar la mano, pero al final le da un ritmo más contundente a su mano hasta que sale a borbotones la secreción mientras él lanza un quejido; y luego de expulsarlo todo, dejando salpicada la calle, se queda ahí y yo veo cómo le tiemblan los muslos y las rodillas, y como él se queda ahí sentado a recuperar el aliento.

Si quieres leer completo éste y otros lujuriosos relatos incluidos en mi libro digital: “El semen que lubrica la ciudad” escríbeme a mi correo: ellibrodegonzo@gmail.com

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