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Morbo a bordo de la mototaxi.Categoría: Gays

Por Andres | 2013-07-27 00:09:59 | 0 comentarios

Una noche, eran como las 9:00 pm en la cuidad de Cartagena, Colombia yo estaba esperando un mototaxi estaba vestido con ropa de gym, una pantaloneta alicrada y un suéter deportivo para ir a la droguería que queda en La Bomba el amparo que es a 10 minutos de mi barrio. Yo de pie allí esperando y de repente veo al chico que pasa en la moto y me queda viendo, yo lo dejo pasar pero el quedo viendo hacia atrás a ver si yo decidía cogerlo para alguna carrera y decidí después de tanta insistencia cogerle la carrera. Era un joven moreno cuerpo de gym, vi que tenia un agujero en su camisa estaba un poco mal vestido, no distinguía su cara bien por el casco. Me monto en la moto y la moto hizo un mal arranque y frena bruscamente y me desplazo hacia adelante y logro pegarme a el
; al llegar al primer semáforo el frena en bruscamente y me desplazo hacia adelante y de nuevo hasta pegarme hacia el.. Eso me gusto porque sentí su espalda y se sentía muy rico estar pegado a el, pero pensé que no le iba a gustar así que me desplacé mas atrás de la moto, aunque recalco que me gusta mucho eso de estar pegado en una mototaxi con el conductor soy adicto a eso. Mas adelante el vuelve a frenar brusco y entiendo que el quiere que este pegado a el y me quedo quieto sin moverme para mas atrás de la silla de la moto. Sentí de nuevo su espalda y sus piernas pegadas con las suyas y me logre erectar un poco, el no decía nada se quedaba callado, porque otro me hubiese dicho que me rodara hacia atrás yo asimile que le gustaba sentir mi verga. Llegamos a la droguería y compré unas vitaminas, yo como quería llegar mas lejos con el,le hice creer que iba a hacer otra diligencia y le dije que iba a ser larga, el me dijo que no hay problema.
Le dije que me llevara a la terminal de transportes, mientras íbamos volví a pegarme hacia el, pero este no decía nada, uff se me paro la verga... estaba muy pegado y otra vez sentía su espalda pegada hacia mi pecho. El sabia que mi verga esta erecta porque yo llevaba puesto mi pantaloneta alicrada y se sentía más que con un jean puesto. Cuando llegamos a la estación de gasolina yo me levanto y le hago creer que estoy buscando un bus para cobrar dinero, pero miro a su bulto y observo que esta erecto, uff!!! eso me motivo más. Le dije que me llevara a otra estación que esta vez queda en las afueras de la ciudad y el me lleva por un camino oscuro y allí empiezo a moverme con mi verga parada hasta que llegamos a un sitio en el monte con esa oscuridad. Yo con mucho miedo de que me diga algo intento agarrarle la verga y veo que esta bien parada,empieza con el morbo me muevo en la moto para pegarle bien mi verga erecta y le agarro el pecho pero el sigue en su silencio hasta que llegamos a la carretera principal por la Av circunvalar, entonces el me dice que algo que esperaba escuchar, Ey que me las vas a chupar??? y se detiene y nos vamos por una trocha y allí se baja la corredera el no se bajo de la moto.... y empiezo a chupársela montado en la moto, en plena a esas horas de la noche en plena oscuridad. Había penumbra por el nuevo barrio que están haciendo. Se la chupe bien rico movía mis labios y me deleitaba en sus 21cm de verga morena!!! lo agarre de sus pectorales, su abdomen rico, acariciaba sus piernas, se notaba que estaba asintiendo al gym en fin... hasta que se vino en mi boca Uy... rico y yo después me pajie y me vine delante de el. Eso fue una delicia
Logre pedirle su teléfono nos comunicábamos y nos vimos por segunda vez, después de esa segunda vez lo volví a llamar pero su teléfono se iba a buzón. Y de allí perdí el contacto con el.
FIN

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RevengeCategoría: Gays

Por Ruki | 2013-07-26 21:35:52 | 0 comentarios

Bueno hace tanto que tiempo que no escribo aquí y una chica me pidió que escribiera xD!
como siempre paso mi Facebook ! https://www.facebook.com/nicolas.matsumoto.31

Por fin, tras dos años de crudas batallas, tras miles de muertos, la guerra había terminado. Sin embargo, lo peor, al menos para mí, aún no había llegado.

El mensaje del nuevo rey había llegado un sábado de madrugada y rezaba así:

“Con motivo de mi nombramiento como rey de Japón, invito a todas las damas de alta cuna a visitarme esta noche a las doce al palacio real.

Es obligatoria la asistencia de al menos una dama por familia noble.

>>Suzuki Akira, nuevo rey de Japón”

“Es obligatoria la asistencia de al menos una dama por familia noble…”

-¡No dejaré que vayas!-exclamé. Tiré la misiva al suelo y la pisoteé.

Rukia me miró fijamente.

-Taka, tú has leído la carta…tengo que ir. Pone que la asistencia es obligatoria.

Le devolví la mirada con igual intensidad. Luego mis ojos acudieron a mirar a los de mi padre, que había recogido la carta del suelo y ahora la leía.

Mi hermana Rukia, de nueve años, era ahora la única mujer de mi familia. Mi madre y mi hermana mayor habían muerto en la guerra, a manos de los invasores. Habíamos sufrido un montón por su pérdida; yo ahora no iba a consentir la de Rukia.

Pero mi padre era el conde de Kanagawa, y éramos una de las familias más importantes de Japón, así que una dama de nuestra familia tenía que acudir a la cita con ese asqueroso nuevo rey.

-¿Qué opinas tú?-le pregunté a mi padre.

-Takanori, no tenemos otra opción que dejar a Rukia ir.-respondió con gravedad.-No queremos problemas con el nuevo rey, y no creo que le pase nada a Rukia, a una dama de su categoría. Seguramente será una fiesta para celebrar su nombramiento.

-¿Y solo invita a las damas? Es más, ¿Las obliga a ir? Venga ya.

Resoplé con frustración y salí de la estancia. Mi padre no sabía nada, no tenía ni idea de cómo se las gastaban estos invasores. Yo había estado en el campo de batalla, peleando contra ellos. Eran traicioneros, astutos y vengativos. Pese a que al final nos habían ganado, al matar a toda nuestra familia real y afianzarse sobre el trono, les habíamos causado bajas enormes. Su propio rey había muerto en el combate, pero inmediatamente su hijo le había tomado el relevo.

Quienes habían tenido el honor de pelear contra su hijo, Suzuki Akira, contaban de él que era peor, más traicionero, astuto y vengativo que su padre. Una verdadera pesadilla, y ahora tenía en sus manos todo el poder de Japón.

No podía dejar a mi hermana en manos de un villano semejante.

Tenía un plan, un plan absurdo diseñado en un momento de desesperación y preocupación.

Un plan…que me destrozó la vida.











A las siete de la tarde, entré en el dormitorio de mi hermana. Cogí todo lo que necesitaba de su cuarto y lo dejé en el mío.

Cené aquella tarde con mi padre y con Rukia en el comedor, los tres a solas. A las diez, mi hermana avisó que se iba a preparar para la cita con el rey. Aquel era el momento.

Me levanté de la mesa con la excusa de encontrarme cansado, pero en vez de ir a mi cuarto, fui al de mi hermana. La ingenua Rukia había dejado las llaves de la puerta del cuarto en la cerradura, como solía hacer. Ya contaba con eso; igualmente me agradó comprobar que todo iba sobre ruedas.

Cerré la puerta de la habitación, dejando encerrada a mi hermana dentro, quité las llaves de la cerradura y me fui a mi propio dormitorio a cambiarme.

Entré, vi la ropa que le había quitado y tuve que pasar saliva. Me pregunté por última vez si en verdad me atrevía a hacer esto. Finalmente me decidí.

Le había robado un vestido de fiesta, azul, poco escotado y con vuelo recto hasta el suelo, con corsé negro atado con cintas del mismo tono azul que el del vestido. Me puse un sujetador suyo, negro, aunque lo tuve que rellenar para que no me sobrase. Los guantes, blancos y medio transparentes, me llegaba hasta la axila y los zapatos los elegí de poco tacón, para no tropezarme. Me vestí también unas medias con liguero que tenía; negras y hasta la mitad del muslo. El peor rato lo pasé cuando me tuve que poner sus bragas como ropa interior. El hecho de que mi hermana sólo tuviese nueve años y encima a ella le quedaran ajustadas (no pregunten cómo lo sabía), sin duda contribuyó. Apretaban muchísimo; y el ajustado contacto contra mis partes íntimas, dolía.

Finalmente, me peiné y maquillé. Mi pelo liso y rubio era bastante largo, así que no hizo falta disfrazarlo con una peluca. Al maquillarme los ojos con abundante sombra de ojos y los labios con pintalabios rosa, me vi demasiado ridículo y pensé que el tal Akira tendría que ser muy ciego si con esas pintas se creía lo de que era una mujer.

Me encomendé a los cielos respecto a eso.

A las once y media, cuando estaba totalmente listo, salí del castillo con cuidado de no ser visto por mi padre o por otro miembro de la servidumbre.

En el jardín me esperaba un carrusel tirado por dos caballos negros. Sobre el pescante estaba sentado un hombre mayor, de unos cuarenta, y otro se encontraba al lado de la puerta de la carroza. Supuse que serían emisarios enviados del rey que venían a recibirme y escoltarme, o sea, a recibir y escoltar a Rukia Matsumoto.

-Buenas noches.-me saludó el hombre joven amablemente con una inclinación, como era costumbre.

Sin más preámbulos, abrió la puerta de la carroza y con un ademán de mano, me hizo pasar al interior.

Sin contestar para que mi grave voz no me delatase, me senté sobre el asiento del interior patosamente, con una gracia nada propia de una señorita.

Tenía el corazón martilleándome contra las costillas con fuerza y desasosiego, y cuando el hombre que me había abierto la puerta se sentó frente a mí y nos pusimos en marcha, esas sensaciones fueron sustituidas por puro terror.

En resumen, estaba disfrazado de mujer en una carroza junto a un desconocido, camino de ver a un rey enemigo a saber para qué, y nadie de mi familia tenía constancia de esto.

-Hermoso país, Japón.-comentó el hombre tras más o menos un cuarto de hora sumidos en completo silencio.-Por cierto, no nos hemos presentado. Me llamo Yukata Uke, y soy consejero del rey.-me tendió una mano con lo que él consideraría amabilidad.

Le escaneé con la mirada. Tenía el pelo ligeramente largo, pero menos que yo, negro y el desordenado flequillo le tapaba parte de los negros ojos. Su sonrisa era hermosa; pero algo en ella no me gustaba. Era…oscura, amenazante, como un depredador contemplaría a su presa.

Le estreché la mano por educación, y agradecí tener los guantes para no tener que tocar directamente la piel de aquel hombre engañoso y enemigo de mi país.

-¿Y usted, cómo se llama, señorita?-preguntó él al ver que yo no decía nada.

¿Qué se supone que debía hacer?, pensé con desasosiego. Me descubriría por la voz…

-Rukia Matsumoto.-lo dije de carrerilla y tosí al final para disimular.

-¿Ruki Matsumoto?-preguntó, enarcando una ceja educadamente.

Asentí por no tenerlo que repetir.

Continuamos avanzando por las calles de Kanagawa en la completa penumbra de las noches de Febrero. Contemplaba por la ventana el paisaje, pero por el rabillo del ojo vigilaba a mi acompañante.

Ardía en ganas de saber, sobre todo una cosa, ¿A qué se debía la repentina invitación del nuevo rey, del rey de los invasores, Akira? Cada vez que lo pensaba, la cosa me sonaba peor y peor.

-Por cierto, ¿Cuántos años tiene, señorita Matsumoto?-preguntó el señor Yukata.

-Quince.-murmuré, intentando que mi voz no sonase demasiado rasposa. Luego pensé que tal vez debía haber dicho la verdadera edad de Rukia en vez de la mía; pero con mi altura y apariencia adolescente, no colaría ni de casualidad que tuviese menos de diez.

Me retorcía incómodo en el asiento, ardiendo en ganas de llegar y descubrir lo que en verdad se escondía detrás de todo esto. Por eso me alegré bastante cuando el señor Yukata volvió a hablar para anunciar:

-Hemos llegado. La acompañaré desde aquí.

En la oscuridad se adivinaban las formas de más carrozas. Y sobre ellas, la inmensidad del palacio real.

Era un castillo enorme, con cuatro torreones en cada esquina del mismo y rodeado en su totalidad por jardines y fuentes. En su interior, el patio de armas y el patio principal se hallaban separados por el edificio principal.

Las carrozas fueron aparcadas en la barbacana, que estaba llena de gente a la cual no pude distinguir a oscuras.

El señor Yukata me ayudó a bajar de la nuestra, se despidió del cochero y me hizo pasar, tomándome de la mano con lo que de nuevo él consideraría amabilidad y me obligó a caminar a través del puente levadizo hacia el castillo. A ambos lados nuestros caminaban otras parejas, formadas siempre por una dama vestida elegantemente y su escolta. Los rostros de todas las damas reflejaban preocupación; y no era para menos. Por cómo nos trataban, parecía ser que nos estaban obligando a entrar en el palacio, en vez de invitándonos a pasar.

-El rey Akira los espera en la sala de recepciones.-nos hizo saber la ama de llaves cuando entramos en el impresionante vestíbulo.

Había estado varias veces en el castillo real y este siempre estaba decorado de forma hermosa, pero Akira se había tomado la libertad de redecorarlo. Su estilo no parecía guiarse tanto por el amor a la belleza del arte o de la naturaleza, como revelaban los mosaicos y retablos de la anterior familia real, sino por la ostentación y el orgullo de lo lujoso.

Todo el vestíbulo estaba cubierto de tapices rojos y decorado en tonos dorado y plateado. Impresionante sería la palabra correcta para describirlo, pero también, y dada la atmósfera del momento, un tanto aterrador.

La sala de recepciones estaba al fondo del vestíbulo, tras una puerta más grande que las demás, sobre la cual habían colocado la bandera del país al que pertenecían los invasores.

La puerta de la misma se hallaba abierta, y dentro reinaba un enorme revuelo entre la gente que había llegado antes. Nos hicieron pasar.

Era una sala no excesivamente grande, pero donde cabíamos todos con comodidad. Al fondo, sobre un estrado de tres escalones, había un trono decorado como todo lo demás, en plateado, dorado y con cortinajes rojos.

Yukata, que no había soltado mi mano en todo el recorrido, casi arrastrándome, me la soltó ahora que ya había cumplido con su cometido de llevarme al palacio real.

Contemplé toda la sala, llena de mujeres y escoltas. No conocía a ninguna; pero muchas sí se conocían entre ellas y estaban intercambiando opiniones sobre lo que pensaban que nos harían, todas murmurando en tono preocupado. Bien, no era el único que veía todo aquello harto sospechoso.

Porque la posibilidad de que fuese una fiesta para conocer a nuestro nuevo rey se había esfumado completamente. El ambiente que reinaba era de todo menos festivo. Se respiraba impaciencia, miedo o incluso desasosiego, todo mezclado con una intensa sensación de intriga.

A las doce, muy puntualmente, los escoltas nos mandaron callar, así como suena. De entre los cortinajes salieron tres personas, dos vestidas de negro escoltando a una tercera.

Esa tercera era el rey Suzuki Akira.

Tenía el pelo rubio, casi tan largo como el mío y ligeramente encrespado. El flequillo le tapaba por completo el ojo derecho de forma casi amenazadora. Era más alto que yo y su edad rondaría entre los veintisiete y los treinta.

Lo más curioso de su aspecto era la enorme banda que le cubría la nariz, de un blanco azulado, y que llevaba atada por detrás de la cabeza. Por lo demás, cabría destacar el peculiar brillo del ojo que mostraba, un brillo…de locura peligrosa.

El rey subió al estrado, se colocó delante del trono e hizo una profunda reverencia. Sus escoltas se colocaron uno a cada lado del asiento.

-Buenas noches.-saludó.-tenía muchas ganas de conocer a las damas más reconocidas de todo Japón, bienvenidas a mi palacio.

Se oyeron algunos murmullos de disconformidad; aquel no era su palacio, pertenecía a la familia Yûji, nuestra anterior familia real; él sólo lo estaba usurpando.

Akira, ajeno a las murmuraciones, continuó, paseándose por el estrado con las manos a la espalda sin dejar de observarnos:

-Supongo qué se preguntaran por qué las he hecho venir a verme.

Los murmullos se silenciaron casi inmediatamente. La tensión que se creó sobre la sala podría cortarse con un cuchillo.

-La respuesta es sencilla.-prosiguió, paseándose ahora en la dirección contraria a la anterior. Paró de repente y nos miró fijamente por encima de su banda. El brillo de locura de sus ojos se hizo aún más intenso, si cabe.-Venganza.

Los ojos de la mayoría se desorbitaron. El latido de mi corazón volvió a volverse frenético.

-En la guerra no sólo perdí la nariz. Muchas de aquí no sabréis que yo tenía una prometida.-volvió a empezar a pasearse lentamente.-Tampoco sabréis que yo tenía una madre, y una hermana, a las que amaba más que a nada en el mundo. ¿Y saben que les pasó?

Nos lo intuíamos todos, pero él igualmente lo dijo:

-Murieron. Las mataron vuestros hombres en la guerra, vuestros maridos, hermanos, primos, amigos, conocidos…las mataron, tras violarlas y humillarlas.

Ya pillaba por dónde iba. Iba a matarnos…teníamos que huir. Mis ojos buscaron rápidamente una vía de escape. Rápida e inútilmente.

Lo que no sabía es que la muerte sería un regalo comparado con lo que nos tenía preparado aquel rey loco.

-Por eso las he hecho venir aquí, señoritas.-sonrió cruelmente.- Voy a entregarlas a mis hombres, para que vuestros maridos, hermanos, primos, amigos, y conocidos, aprendan y sufran lo que nosotros sufrimos por su culpa.

Algunas gritaron. Una se desmayó. Otras intentaron huir. Yo intenté lo mismo, pero todos fuimos rechazados y sujetados por los guardias.

Akira, aún sin deshacer su cruel sonrisa, se sentó sobre el trono, e ignorando olímpicamente la reacción de las atemorizadas mujeres japonesas, le ofreció la palma de la mano a uno de los escoltas que le habían acompañado al trono.

Este colocó sobre la misma un pergamino. Akira lo desenrolló. Era una lista con los nombres de todos los hombres que había enviado a por las mujeres japonesas.

-Shiroyama Yuu.-comenzó.

Un hombre se abrió paso entre la multitud. Arrastraba del antebrazo a una mujer, a la cual tiró a los pies de Akira y la retuvo con el pie contra el suelo. Esta comenzó a debatirse y a intentar escapar, pero su escolta la tenía bien sujeta.

Akira chasqueó los dedos y unos cuantos hombres se acercaron a la mujer. Dos la levantaron tomándola por debajo de las axilas, y los demás, que eran cuatro, empezaron a manosearla, a tocarla los pechos, a hurgar por debajo de su falda. La mujer lloraba ruidosamente al notar el impúdico toque de esos bestias en sus partes íntimas.

Las otras mujeres y yo éramos espectadores del obsceno espectáculo y temblábamos porque sabíamos que después nos iba a tocar a nosotros. Especialmente yo estaba asustadísimo…¿Qué pasaría cuando Akira se diese cuenta de que yo era…un hombre?

El rey observó cómo sus caudillos desnudaban a la mujer y escuchó los ruegos de esta durante unos momentos más, luego cogió de nuevo la lista y llamó a Takashima Kouyou, que al igual que su compañero, agarró a su mujer y la tiró junto a la otra, que ya estaba casi desnuda. Más y más hombres se unieron a la fiesta y se hicieron con la segunda. Esta vez fue más rápido a la hora de llamar al siguiente, Ryou Yune.

A los diez minutos más o menos, el suelo estaba lleno de mujeres desnudas o semidesnudas y sobre todo, de hombres maltratando y violando a estas. Los gritos resonaban por toda la estancia y yo me estaba empezando a volver loco por la empatía que me causaban estos, y sobre todo por el miedo a lo que pasaría cuando Akira llamase a Yukata Uke.

-¡Yukata Uke!

Casi me desmayé yo también cuando este me agarró muy fuerte por el brazo, me arrastró frente a su rey y me tiró al suelo. El impacto contra el suelo fue fuerte, pero ni lo noté. Los músculos del cuerpo no me respondían, el cerebro no me respondía, me había quedado en shock por el miedo.

Yukata Uke se fue frotándose las manos y cuatro o cinco hombres lo reemplazaron. Se apresuraron a inmovilizarme contra el suelo boca abajo. Me levantaron la falda a la altura de las rodillas y empezaron a palparme los muslos. Grité por la sorpresa y el puro terror.

Fue entonces cuando Akira, que ya había alzado el pergamino para leer el siguiente nombre, se interrumpió y me miró con la ceja arqueada. Oh, mierda…mi voz…

Se levantó y se acercó con pasos lentos a mí. Lo miré con aprensión y con el corazón palpitándome a mil por el terror. Se quedó unos momentos mirándome por encima de la banda de la nariz con los ojos entornados. ¿Qué pensaba hacer? ¿Se había dado cuenta de que yo era…?

-Dejadla.-ordenó a sus hombres con voz alta y clara, a los que ahora mismo intentaban desabrocharme la parte de atrás del vestido.

Estos le miraron interrogantes e indignados, pero pararon de toquetearme.

-Dejadla.-repitió.-Apartaos de ella.

Obedecieron a regañadientes y se fueron con otras mujeres. Akira me tendió una mano, y yo tardé un poco en asimilar que me estaba ayudando a levantar. Finalmente se la agarré.

-Sígueme.-dijo, aún sin soltarme la mano. Les hizo un gesto a sus escoltas para que no nos siguieran y me sacó de la sala, dejando atrás la orgía que se había montado.

Me llevó de la mano por los ya conocidos pasillos con paso rápido y sin pronunciar ni una sola palabra. Yo seguía en shock. ¿Qué iba a hacer conmigo? ¿Por qué me había sacado de esa sala? Porque en cierta forma, me había salvado de ser violado bestialmente por cuatro hombres a la vez...

No consideré que tal vez lo que él tuviese en mente para mí podía ser peor.















Me subió al segundo piso y prácticamente corrió por el pasillo. Abrió la puerta de lo que supuse que sería la suite real y me tiró dentro. Cerró la puerta después de que él pasase.

Me incorporé, dolorido, y eché un vistazo alrededor. El sitio dónde estaba no parecía para nada la suite real, ni siquiera una suite corriente.

Estaba en un cuarto cuadrado, de paredes altísimas y de color marrón puro. La estancia estaba dividida en dos partes, una, en la que estaba yo, en la cual sólo había una especie de armario y enfrente al mismo, un camastro no muy grande. La otra parte de la sala estaba…al otro lado de una reja, como si de una especie de cárcel o jaula se tratase. En ella había unos aparatos…raros, que no había visto jamás en mi vida, ni nada similar. Entre muchos otros, uno era una especie de…columpio muy grande, y negro. Otro era como una cadena que pendía del techo, y otro era una especie…de cruz, con sujeciones en los extremos. El suelo estaba lleno de objetos desconocidos desperdigados por el mismo.

No sabía para qué servía ninguno de esos artilugios, pero se parecían mucho a la maquinaria de tortura que había visto en mi corta estancia en el ejército, así que mi miedo se acrecentó.

-¿Qué…es esto?-le pregunte a Akira con voz temblorosa. Éste se había quitado la camisa y la estola y las había dejado tiradas sobre el suelo, quedando sólo en pantalones. También se descalzó.

-Levántate.-dijo él por toda respuesta, acercándose a mí.

Obedecí rápidamente y me alisé el vestido al levantarme.

Akira se acercó a mí y de un rápido movimiento, me agarró con una mano las dos muñecas por encima de la cabeza. Me pegó contra la pared, de frente a él y me levantó él vestido a la altura de la cintura. Abrí la boca en una mueca de indignación, pero antes de que pudiera decir nada, me tocó en mis partes íntimas por encima de las bragas de mi hermana. Gemí de dolor cuando agarró la parte inferior de la braga y la estiró todo lo que pudo, para luego soltarla y que diese de lleno y dolorosamente contra mi miembro por el rebote.

-¡Agh…!

-¿No te aprietan…?-dijo él, repitiendo la acción cruelmente.-Veo que no me equivoqué.

-¿A qué…os referís?-jadeé, empezó a acariciarme sin pizca de vergüenza por encima de la ropa interior, tan estirada que sensibilizaba mis partes íntimas, como si me tocase directamente sobre la piel.-¡Parad!-exclamé, indignado.

-No hables sin permiso, putita.-respondió, mirando mi atemorizada expresión libidinosamente.- Me refiero a que en verdad…no eres una mujer. Eres un puto niño. ¿Cuántos años tienes, perra?

Me retorcí contra la pared, intentando con todas mis fuerzas liberar mis muñecas y escapar. Sin embargo, él era mucho más mayor y fuerte que yo y fue batalla perdida.

-Q-quince…-respondí a regañadientes.

Él sonrió amplia y perversamente.

-Me encantan los inexpertos.

Aún agarrándome de las muñecas, abrió la puerta de la especie de jaula y se metió conmigo adentro. Fui arrojado al suelo por tercera vez en el día, entre todos los aparatos de tortura.

-¡No!-supliqué.-¡No me hagas daño!

Me sujetó contra el suelo y se posicionó a cuatro patas sobre mí.

-Ramera, ¿No crees que te mereces un castigo por haberte hecho pasar por mujer y creer que podías engañarme? Ten por claro que tu destino va a ser peor que el del resto de furcias a las cuales están violando en el piso de abajo, sólo por eso.

Sentí un escalofrío de puro terror sacudirme. ¿Qué podía ser peor a que te violasen y maltratasen cinco hombres a la vez?

-Pero antes dime por qué has venido disfrazado de mujer.

-¡Para evitarle este destino a mi hermana!-Bien mirado, fuese lo que fuese lo que iba a hacerme Akira, no me arrepentía de haber venido, porque gracias a eso ella estaba sana y salva en casa.

-Entonces has venido haciéndote pasar por ella, ¿No? ¿Cómo te llamas, putita?

Me pensé durante un momento si decirle mi nombre de verdad, lo mismo me lo preguntaba para ir a vengarse sobre mi familia por mi engaño. Por eso finalmente dije, acordándome de cuando el señor Yukata se confundió con el nombre de mi hermana en el carrusel:

-Me llamo Ruki.

Volvió a sonreír cruelmente. Esa sonrisa, junto con su banda cubriendo parte de su cara y su extraño corte de pelo, le daban un aspecto verdaderamente atemorizante.

-Encantado de conocerte, Ruki.-rió.-Ahora voy a enseñarte un par de cosas…principalmente el por qué no debes creerte más inteligente que Suzuki Akira, y sobre todo, las consecuencias que eso tiene.

Cogió uno de los aparatos que estaban desperdigados por el suelo alrededor de los instrumentos de tortura y nosotros. Unas…esposas. Agarró mis manos y las ató muy apretadas con esta.

-Si te mueves, te despellejarás las muñecas.-advirtió.

Me subió la falda hasta la cadera y volvió a acariciar mi miembro por encima de la tela de las bragas.

-¡Ahm!-ese sonido escapó de mis labios sin que yo lo pretendiese. Una sensación rara invadió mi cuerpo, medio dolorosa medio…deliciosa. Pero sobre todo dolorosa porque, sin que supiese por qué, mi miembro empezó a…¡crecer! Dentro de las apretadísimas bragas de mi hermana y dolía mucho tenerlo así de retenido.

-Vaya, parece que algo despierta, ¿No?-comentó Akira, intensificando sus caricias y haciéndome sentir más y más dolor.

Las lágrimas se agolparon en mis ojos, era tan insoportable…

-Agh…-jadeé de nuevo.- Akira, por favor…duele…libéralo…-mi inocente pudor me prohibía desnudarme totalmente, pero, no soportaba tener esa molesta prenda reteniendo mis partes ni un segundo más.

Él sonrió.

-No, zorrita, eso tendrás que ganártelo.

Agarró el corsé y desató las cintas que lo cerraban. Luego acarició con lujuria los falsos senos.

Agarró otro aparato que estaba en el suelo; un cuchillo. Lo usó para rajar el vestido de arriba abajo, dejándome relativamente desnudo, sólo con la ropa interior de Rukia. Iba a violarme…él sólo.

Agarró los guantes y las medias y las rajó también. Luego cortó el ligero. Me estremecí al notar el tacto de la fría hoja del cuchillo contra mi muslo. Y me agité aún más cuando acercó la punta del arma al vértice superior de mi muslo, demasiado cerca de mi crecida entrepierna y la clavó, haciendo aflorar la sangre.

-¡Ah!-grité con lágrimas en los ojos, sacudiéndome sobre el suelo. Las esposas me rajaron la piel de las muñecas, pero más era el dolor de mi entrepierna.

Sin sacar la punta del arma de la herida, la movió hacia abajo. La arrastró por el interior del muslo, creando una especie de…”camino” de sangre.

Jadeé, dolía, dolía muchísimo…

-Ahm…Akira, por favor…-lloraba, las lágrimas resbalaban por mis mejillas.

Este desoyó todas mis súplicas, el corazón de ese tipo era de metal. Sacó el cuchillo de la herida del muslo, de la cual no dejaba de manar sangre. Me tomó por el pie y me obligó a doblar la pierna herida. Se inclinó hacia delante…y lamió toda la sangre, siguiendo el camino que él mismo había trazado, pero en sentido inverso. Sentí un lacerante dolor al notar la saliva penetrando en la herida y continué retorciéndome sobre el suelo, llorando y pidiendo clemencia entre gritos y gemidos.

Akira se incorporó y rajó el sujetador de mi hermana. Quitó el relleno y me dejó con el torso al aire. Pasó el dorso del manchado cuchillo por encima de los pezones, sin cortar. Por el frío de la hoja del cuchillo, estos también se pusieron erectos, como minutos antes se había puesto mi miembro. Gemí y me hice una bola, encogiendo las rodillas. El rey dejó el cuchillo a un lado y con una mano, comenzó a retorcer uno. Algo se desató en el mismo, algo que fue a parar a mi entrepierna, volviendo a estimularla, a pesar de que Akira no estaba dando atención a esa parte. La otra mano del rey fue a parar al otro pezón, retorciendo los dos a la vez. Sentí mi miembro de nuevo crecer…mierda…a este paso, iba a acabar petando las estrechísimas bragas.

Cerré los ojos y ladeé la cabeza, luchando con todas mis fuerzas por soltar mis muñecas y poder hacer frente a aquella intensísima sensación.

Pero las esposas estaban muy bien atadas, y era inútil. Estaba indefenso.

Akira retiró las manos de mi torso para colocarlas entre mis piernas y separarlas. Acarició la herida, de la que había vuelto a empezar a salir sangre, y se introdujo entre mis piernas de rodillas.

Acarició mi dura entrepierna con su rodilla. Gemí por la acción.

-¿Duele?-preguntó, apoyándose sobre el suelo con ambas manos a los costados de mi cuerpo.

Asentí frenéticamente. Me estaba volviendo loco, quería que esa prenda que retenía mi miembro erecto, desapareciese de inmediato. Quería que Akira me la quitase, aunque eso significaría estar completamente desnudo para él…pero dolía, dolía demasiado. ¿Qué le estaba pasando a mi cuerpo?

La cruel sonrisa volvió a aparecer y el rey estrelló la rodilla con la que me acariciaba contra mi entrepierna. Emití un jadeo ahogado y la vista se me nubló por el dolor…joder, cómo dolía…era insoportable…

Volví a empezar a retorcerme, ahora por aliviar mi dolorido miembro. De nuevo las esposas rajaron la piel de mis muñecas. Me sentí tremendamente frustrado, mi entrepierna ardía dolorosamente y yo no podía hacer nada para calmar mi propio dolor.

-¿Crees que tu castigo ha terminado?-se oyó decir a Akira.

Eso sería demasiado hermoso para ser verdad, pensé. Pero la verdad es que no me sentía con fuerzas para aguantar otra tortura más.

De repente, noté cómo sus manos soltaban las esposas que apresaban mis muñecas. ¡Me estaba liberando! ¿Eso significaba que…?

Me ayudó a levantarme. Las piernas me flaqueaban a causa de la sangrante herida en el muslo derecho. Me dolía demasiado cargar peso sobre esa pierna, así que me apoyé en él para caminar.

Me arrastró prácticamente hacia uno de los aparatos de tortura…uno que era como una especie de…columpio. Me colocó en él, tenía que estar tumbado boca abajo sobre el columpio, con las piernas colgando y con el torso apoyado. Me apresó las manos con dos sujeciones de metal que había en el extremo del mismo, que obligaban a tener los brazos totalmente estirados.

Comprendí que no, que la tortura no había acabado.

Y por fin, me quitó las bragas de mi hermana, liberando mi erecto miembro.

Se fue un momento a coger algo del armario que había por fuera de la jaula. Desde donde estaba, no podía ver el qué.

Me quedé intentando tranquilizarme, intentando olvidar el dolor ya sufrido, y sobre todo ignorar el que aún quedaba por sufrir.

Sólo me imaginé a Rukia encadenada y sangrando, así como estaba yo ahora, y se me revolvió el estómago. Definitivamente…prefería sufrirlo yo.

Akira volvió. Miré por encima del hombro, llevaba algo entre las manos, pero no pude ver qué.

-¿Quieres saber para qué sirve un látigo de colas, putita?-reveló.

Sentí algo suave serpenteando por mi espalda, bajando, por mi espalda baja, por mi trasero, internándose en la hendidura entre mis nalgas, intenté reprimir un jadeo de placer por sentirlo acariciando delicadamente la piel íntima de mi entrada, y…

-¡AH!

Cerré los ojos con fuerza y me desplomé sobre el columpio al sentir el golpe. Un dolor desgarrador, descomunal, abrasador e insoportable se extendió por mi espina dorsal. Había golpeado…con el látigo de colas…la piel íntima de mi entrada.

Me rechinaron los dientes y luché contra el dolor, luché por extinguirlo. Pero era demasiado fuerte.

Me retorcí, llorando de dolor.

-¿Quieres sentirlo otra vez, zorra?-preguntó Akira, agarrándome del pelo para echarme la cabeza hacia atrás y mordiéndome el lóbulo de oreja.

-No…por favor…

-¿Crees que ya has aprendido la lección? Yo creo que no. Tal vez te venga bien otro recordatorio para el futuro.

Y sin más dilación, volvió a introducir el látigo entre mis nalgas y a azotar esa parte tan sensible.

Esta vez el golpe fue aún más doloroso si cabe, porque la parte estaba sensibilizada por el anterior.

-¡Aah!-El grito sonó desgarrador y torturado. Las lágrimas me resbalaron por las mejillas. Recé a todas las deidades habidas y por haber que, por favor, no hubiese un tercer latigazo…

-Ese grito me ha gustado.- Akira se inclinó sobre mí para susurrarme eso al oído. Noté su prominente erección en el interior de los pantalones contra mi dolorido trasero.

Introdujo por tercera vez el látigo en mi trasero y volvió a azotarme por tercera vez, por cuarta, por quinta, por sexta, sin darme tiempo a descansar entre una y otra, a que mi cuerpo asimilase el horripilante dolor. Perdía la locura lenta e insoportablemente, me ahogaba en el mar de sensaciones dolorosas e insoportables, ya que el daño de una descarga se superponía al de otra. Ya ni era consciente de que estaba sobre un columpio, retorciéndome y chillando con todas mis fuerzas, chillando incoherencias. Pensé que no soportaría ni un segundo más, cuando de repente paró y sacó el látigo de mi trasero.

Todo me daba vueltas, deseé morir. Ojalá me matase, para culminar su “castigo”.

De nuevo sentí el látigo escabullirse en la hendidura entre mis nalgas.

Cerré los ojos con fuerza, preparándome para una nueva descarga de dolor. Sorprendentemente, esta vez no se produjo, se limitó a acariciarme las doloridas partes con el látigo, sin hacerme daño. Gemí, de puro placer y alivio.

Acarició la cara interior de mis nalgas durante un rato más. Agh, el suave tacto de la cola del látigo contra la carne viva era delirante…

Finalmente sacó el látigo y vi por encima del hombro como sostenía la cola entre el pulgar y el índice de la mano derecha. Del látigo caía un líquido pringoso al suelo. Me mareé al comprender lo que era.

-Estás sangrando, furcia.-informó Akira. Desechó el látigo a un lado.-No me gusta mancharme, así que tendré que limpiarte.

Tiró el látigo al suelo y volvió a ir a por algo al armario.

Cerré los ojos de nuevo y me recosté sobre el columpio, aprovechando el momentáneo descanso. No estaba con fuerzas como para resistirme a lo que tocase a continuación, ya había aprendido que era inútil. Lo mejor era rendirse y dejar que Akira hiciese conmigo lo que quisiera.

El rey había vuelto a salir de la jaula, y ahora volvía. Oí sus pasos detrás de mí; no abrí los ojos.

-Abre las piernas, putita.-ordenó.

Obedecí sumisamente. Era mejor ser complaciente, o volvería a castigarme.

De repente abrí los ojos en par, sorprendido por la sensación, desagradable, pero nada comparado con lo que había sentido anteriormente.

Frío, mucho frío. Estaba frotando el interior de mis nalgas con…hielo.

-Ahgh…-jadeé.

-Voy a metértelo. El hielo.

No hice nada para evitarlo, pues sería inútil. Sentí el cubito forzando mi dolorida entrada. Sufrí un espasmo de dolor; de nuevo, nada comparado con lo padecido anteriormente. Aún así, tener algo tan sumamente frío en el interior de tu cuerpo era…difícil describirlo, una sensación intensísima. Lo sentí derretirse en el interior de mi recto, y las gotitas caer, limpiando la sangre de mi entrada y el muslo. De nuevo volví a retorcerme.

-Ahgm…sácalo, Akira, por favor…agh…

Este se situó detrás de mí, rodeó mi cintura con un brazo, con el otro mantenía el cubito de hielo en el interior de mi cuerpo, y su mano helada comenzó a masturbar de nuevo mi miembro, volviendo a…”despertarlo”. Sin el dolor de mantenerlo retenido, cabría confesar que las caricias suaves que me proporcionaba el rey enemigo eran hasta casi…placenteras.

Sentía el hielo consumiéndose en mi trasero, el dolor por las heridas recientes y las oleadas de placer que Akira causaba en mi miembro, estaba perdido en un mar de sensaciones, tan desagradables, como horripilantemente agradables, como intensas.

-Ahg…nhg…

-¿Qué tal va el hielo, zorrita? ¿Le queda mucho para consumirse?

No pude responder, ni un pensamiento coherente acudía a mi mente.

Akira me dio un azote con la palma de la mano en el trasero, que con el hielo dentro fue bastante desagradable y doloroso.

-Responde.

-Ya..ahm…le…agh…queda…poco…

Era cierto, la presión entre los músculos de mi recto era cada vez menor. El último pedazo de hielo se consumió. La verdad es que me sentí bastante liberado y aliviado sin esa molesta y helada presencia dentro.

Al enterarse de que el hielo se había derretido por completo, dejó de masturbarme y se incorporó. Sentí su propio dedo entrando con fuerza en mi dolorida entrada. Grité y cerré los ojos con fuerza.

Lo sacó.

-Bien, ya estás limpio, zorra.

Abrí los ojos y miré por encima del hombro, el rey se estaba quitando la única prenda que llevaba, los pantalones. Los dejó a un lado.

-Abre las piernas, puta. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?

Las abrí y él se introdujo entre ellas. Con las manos me separó las nalgas, exponiendo una vez más mi dolorido, congelado y herido agujerito.

Supe lo que venía a continuación.

-¡No, Akira!-volví a llorar. La verdad es que desde que los hombres de Akira habían empezado a violar a la primera mujer sabía que en algún momento de la noche, yo también sería violado…pero encontrarse cara a cara con ese destino, era peor que sólo temerlo.

-¿Por qué no, zorra? ¿No querías ocupar el sitio de tu hermana?

-Yo…soy virgen…-sollocé entre las lágrimas.

-Solo hace falta ver lo apretado que se está ahí dentro para imaginárselo.-dijo, introduciendo un dedo en mi orificio y haciéndome sacudirme de dolor de nuevo.-Eso no me importa.-volvió a separar mis nalgas y alineó su miembro a mi entrada.-Es más, me encanta ser el primero.

Justo cuando terminó de pronunciar esto, se hundió en mí hasta el fondo, desgarrando mi entrada. Sentí todos mis músculos luchar contra el intruso. Mi grito resonó en la noche, desgarrador, terminal.

Akira me dio unos momentos para acostumbrarme a la sensación, y en seguida empezó con las estocadas. Al no estar preparado ni lubricado, sentía todo su miembro rozando mi entrada y las heridas de esta habían vuelto a abrirse. Volvía a sangrar.

Clavé las uñas de mis manos encadenadas en la madera del columpio. Estaba siendo violado, estaba perdiendo mi virginidad a manos del rey enemigo. Estaba siendo violado bestialmente para evitarle el mismo destino a mi hermana…

Me quedé pasivo, tumbado sobre el columpio, sintiendo a Akira entrar y salir de mí, sintiendo el dolor como si fuese de otra persona. Porque Takanori Matsumoto se había quedado atrás, mucho más atrás de donde pudiese recuperarse.





















14 Años Después

-Matsumoto, le traemos a los prisioneros de guerra. Se trata del rey Akira Suzuki y quince de sus hombres. Creímos que querría verlos.

Rukia Matsumoto se incorporó de un salto de su improvisado “trono”, sorprendida y regocijada por la noticia.

¡Llevaban catorce años de guerra, catorce años de guerra contra los invasores de Japón! Su padre había sido el que había comenzado con la rebelión, pidiendo venganza por la pérdida de casi toda su familia, y sobre todo, por la de Takanori, que aunque permanecía vivo y su corazón latía, podría considerársele un muerto más a añadir a la colección de los difuntos Matsumoto. Hacía años que nadie salvo Rukia lo veía.

El resto de Japón, enfurecido por la muerte de casi todas las mujeres de sus familias, no tuvo objeciones en unirse a los rebeldes.

Su padre había fallecido hacía cinco años y Rukia, con sus dieciocho, se había hecho con el trono de la rebelión, pese a ser mujer, porque Takanori no estaba en condiciones de gobernar a nadie.

Ella era una buena estratega, valiente, y su sed de venganza podía más que la prudencia o el miedo. Se consideraba a sí misma culpable del estado de Takanori, pero jamás había revelado el por qué. Odiaba al rey Akira Suzuki con todo su corazón, con todas sus fuerzas, y en su mente sólo cabía un pensamiento, que no era precisamente matarle, la muerte era un regalo que sólo conseguiría tras un enorme padecimiento, y si no moría durante el mismo.

Por eso la noticia de que sus hombres habían capturado a Akira, fue la mejor noticia que había recibido en su vida.

-Maten a todos sus hombres. A él, tráiganmelo aquí.

Los vasallos comprendieron, hicieron una inclinación con la cabeza y salieron de la sala a poner en marcha las órdenes de su señora.

A los pocos segundos, la puerta de la sala de recepciones de la elegante mansión Matsumoto se abrió y por ella entró uno de sus vasallos, sosteniendo el extremo de una cadena que llevaba su prisionero al cuello, que también tenía encadenadas las muñecas.

Akira Suzuki.

Este no había cambiado mucho. Rukia se acercó al rey de los invasores de Japón, mirándolo con todo el desprecio que sentía dentro hacia él.

-Hijo de puta.-su voz resonó por toda la estancia, y hasta el guardia se sobresaltó por el tono torturado y lleno de odio que había adoptado su señora.-Mataste a mi hermano.

Akira le sostuvo la mirada. Ella le escupió a los pies. El antiguo rey solamente hizo un gesto de desagrado con los ojos, pero continuó con la cabeza erguida.

Rukia miró al vasallo que sostenía la cadena y al guardia.

-Salgan de aquí. Me encargaré personalmente de él.

Estos obedecieron inmediatamente y se fueron, dejando a Rukia y a Akira a solas. O eso pensaba el rey.

Rukia alcanzó el extremo de la cadena y obligó a Akira de una patada a avanzar hacia una de las paredes de la habitación, de la cual colgaba una antorcha.

La rebelde cogió la antorcha y la extrajo de su sujeción unos centímetros. Ante los ojos de Akira, la pared se deslizó a un lado, revelando una puerta. Un compartimento secreto.

Rukia abrió la puerta y tiró a Akira al interior de rodillas, así como Akira había tirado al suelo a Takanori años atrás para violarlo.

Rukia cerró la puerta y se fue. Entonces Akira alzó la vista.

-Volvemos a encontrarnos, puta.-dijo Takanori, con la voz cargada de odio. Él sí había cambiado, su inocente apariencia había dado paso a la de todo un hombre, un hombre que, sin las demacradas ojeras y su perpetua expresión distante y distraída, hubiese sido harto atractivo. Estaba tumbado sobre un camastro, que era lo único que había en la estancia, junto a una mesa donde había unos restos de comida. El techo, bajo, y las paredes estaban llenas de dibujitos, dibujitos psicodélicos, infantiles, hechos por un loco. Takanori llevaba viviendo allí todos esos años, en esa especie de cubículo claustrofóbico, saliendo sólo a veces para visitar a su hermana, y recibiendo no más visitas que esta misma, para enterarse de su estado o dejarle la comida.

-Me parece recordar que la otra vez te lo pasaste en grande conmigo, ¿No es así, ramera?-continuó Takanori, con los ojos fijos en Akira, y refiriéndose con “la otra vez” a algo que había pasado más de una década atrás.-La verdad es que tengo intriga por saber si yo me lo pasaré tan bien contigo. Creo que vamos a divertirnos mucho juntos.

Akira se fijó en que Takanori mantenía algo sobre su regazo, algo a lo que acariciaba como si fuese un gatito. El único objeto que había en el cuarto.

Era un látigo.

Buaanoh xD ! grazie por leer :33

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Mi sueñoCategoría: Transexuales

Por Mi sueño | 2013-07-26 17:52:51 | 0 comentarios

Hola me llamo Gabriel, vivo en Cancún, de clase media, no soy un hombre muy guapo pero tampoco soy feo, piel blanca, 1.70 de estatura, complexión media, tengo 42 años, casi todos heterosexual pero desde hace unos años no muchos me empezaron a llamar la atención las travestis y poco a poco he ido he ido incursionando en ese ambiente, empecé por meterme un dedo en el ano y masturbarme, a agarrar la ropa interior de mujer de alguien y ponérmela, a ver páginas y fotos de travestis, a pasar por los sitios donde ellas se paran a trabajar, luego di el siguiente paso, comprarme a escondidas ropa interior de mujer y ponérmela cuando estaba solo y masturbarme metiéndome cosas en el ano, el mando de cepillos, plumones, en fin cualquier cosa con la que pudiera penetrarme, un día me anime a pagar el servicio de una travesti y tener sexo con ella haciendo solamente yo la parte activa pero viendo y tocando su verga, hasta ese entonces no había visto muchas y nunca había tocado una, fue una experiencia muy rica y excitante sentir su textura y temperatura, luego di el siguiente paso que fue en un servicio ella me pidió que se la mamase a lo cual accedí ya que de verdad deseaba probar que se siente tener un caramelo de esos en la boca, quiero mencionar que aunque lo deseo mucho nunca he dejado que se vengan en mi boca por cuestiones de precaución, sin embargo algunas veces cuando me masturbo y me vengo pruebo mi semen y me gusta, así mismo, empecé a frecuentar a algunas lo que hacía que hubiera confianza y empecé a vestirme de mujer con ellas, tangas, minis, peluca y pintarme, y un día una me dijo que si no quería que ella me penetrara y como también era algo que deseaba y había confianza le dije que sí, lo cual me encanto muchísimo sobre todo montarme dejando que me vaya entrando poco a poco en lo que mi culito se iba dilatando y luego moverme como loca disfrutando tener una verga adentro de mí, me encanta gritar y gemir como mujer cuando me están cogiendo, igual nunca he dejado que se vengan dentro de mí por precaución, he comprado ropa, pelucas y consoladores por internet con los que en mi soledad me he dado festines y una vez después de venirme dormirme así vestida y pintada, me gusta embarrarme mi semen en el cuerpo y dormirme así sucia, también voy a las sex-shop a abastecerme de todo esto, he comprado películas de travestis, y soy fan de las paginas travestis de internet, pero tengo un sueño que no he podido realizar que es: ser novia de una travesti, guapa y femenina pero que esté totalmente funcional porque yo sería su mujercita, vivir con ella tiempo completo, tomar hormonas para feminizarme, que me depile mi cuerpo en su totalidad, que me bañe y andar vestida en casa solo con liguero, medias, un corsé para hacer cintura, peluca y tacones altos y cuando quiera con un dilatador en el culo para que esté listo para recibir su verga en cualquier momento, sin tanga para que pueda usarme en cualquier momento y donde quiera, obviamente tendría que ser una travesti que tenga una vida tranquila para poder tener sexo sin protección y disfrutar de su semen, comer poco y sano para estar limpia siempre, que me enseñe a caminar como mujer, a sentarme como mujer, a hablar como mujer, a tener modales de mujer, me encantaría que en la noche me acostara boca abajo y me cogiera y después de que se venga se quedara encima de mi sin sacarla y dormirnos así, y sentir como su verga pierde su erección dentro de mí, igual me gustaría dormirme con su verga en mi boca recordando cuando era bebe y me dormía con mi chupón, sería la mujer de la casa, haciendo las labores que a toda mujer le concierne en casa, me gustaría que me vistiese con minifalda y me llevase a un cine de películas porno y nos sentemos a lado de hombres que me manosearan durante la película, igual que me vistiese de novia sexi, que tuviéramos un perro que nos cogiera a las dos, quiero sentir que se siente estar abotonada con un perro y sentir su semen dentro de mí y escurrir por mis piernas, que ella vea como me coge el perro y luego verla yo a ella, meterme la verga del perro en mi boca y hacerle venir y tragarme su semen, igual me gustaría hacer un trio con algún amigo de ella guapo y varonil y tener dos vergas en mí, una en mi culo y otra en mi boca, me gustaría que me llenaran el culo de semen, que quede rebozando y también tragarme mucho semen, sentirme usada y humillada, consentirlo y mimarlo, ser obediente y sumisa con él, ser su juguete sexual y satisfacerlo en todo lo que me pida y se le antoje. Espero algún día este sueño se me pudiese hacer realidad lo disfrutaría mucho. Les dejo me correo para sus comentarios y sugerencias prometo contestarlos todos gabigarcia1270@gmail.com.

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VACACIONES GAYS (FIN)Categoría: Gays

Por morenorico | 2013-07-26 16:52:31 | 0 comentarios

Esa noche vos me reclamaste en el sentido que me llegaste a ver hasta Guatemala y yo solamente te había cogido en dos ocasiones. Todo lo otro había sido sexo "prestado". Una cogida que te había dado Pierre y otra que te había dado Karla, estábamos empatados porque vos, nena celosa, me habías cogido también dos veces.

Te calmé a besos y te dije, te tengo una sorpresa para la noche. Me tomé una viagra de 50 mg y empecé mi actividad teniéndote boca arriba, con las piernas en mis hombros, luego te puse de lado, luego vos arriba te ensartastes a tu gusto, me vine como a la hora teniendote en posiscion de perrito, pero la viagra sutio su efecto y "te volé clavo" media hora más. Nos dormimos abrazados, pero vos puta golosa te metiste el plug anal para dormir y me dijiste: voy a soñar que estoy llena de vos, mi amor.

En la mañana te despertaste toda perezosa. Me diste un beso y te fuiste a la refri a buscar frutas, yogur y granola para el desayuno. Cuando llegué sobresalía del camisón de dormir tu clítoris peneal con tremenda erección. Te subí la bata, le di dos lamidas y una chupadita. Al hacerlo se me paró la verga, rápido me deshice del short que vestía y dejé tu clítoris peneal, me bañé la verga de yogur y te la presenté: tu desayuno mami. Hambrienta la engulliste, te chupaste todo el yogur, y me dijiste con malicia. Te volverías a coger a tu mujercita sin haberse bañado? Lo harías otra vez. Serías tan macho de mamarme el culito después de todo el clavo que me volaste anoche? me comería tu mierda mamacita te dije. Te pusiste en pompas en el sofá, entonces se me vino una maquiavélica idea.Te retiré el pulg anal, tomé el bote de yogur y lo unté generosamente en tu ano y me lancé a chupar como desesperado, no sin antes decir con orgullo: Mi desayuno está servido.!! Gemiste como loca, como puta. Después de semejante lamida no necesitabas lubricación, enfilé mi verga hacia la puerta de tu ano y te penetré lentamente. Me dijiste con malicia: ahora sí se te va a ensuciar!! Y yo te repliqué con lujuria: embarrámela de mierda, amor!!! Y te culié como loco. Me vine con cataratas de semen. Cuando la saqué estaba llena de yogur y con unos tintes marrones.. Te fuiste al baño y al salir con tu pene tieso me dijiste con picardía, ahora te toca a vos. Me puse en pompas y vos hiciste conmigo lo mismo que yo hice con vos. Después de recibir tu leche, corrí a deponer, nos bañamos juntos, te enjaboné todita, puse enfasis en tu culito, pero me dijiste que ese te lo lavabas con una pera especial y me hiciste lo mismo a mi. Ya era ofialmente bisexual y vos una nena que se culiaba a su macho.

Después de descansar del sexo mañanero, nos quedamos viendo tele en la cama, dándonos besitos, toqueteos atrevidos. Sonó el timbre, vos te encerrastes en el cuarto para vestirte. Yo estaba en short y playera y salí a abrir. Un jovencito rubio, delgado, andrógino se me presentó. Me llamo Miguel, Miguelito para los amigos, me envía Karla.

Cuando saliste del cuarto, con una amplia falda de gistana, unos aretes plateados enormes flanqueaban tu rostro y una amplia blusa escotada también a lo blusón de gitana remataban tu atuendo. ¿Y quien es él? pregunstaste. Miguel, Miguelito para los amigos, dino el joven. Me envía Karla.

Tiene un problema le dije mientras te tomaba de los hombros y te giraba. Alcé tu amplia falda y le mostré tus nalgas entre las que se enterraba un hijo dental. Miguelito es virgen, te dije y no sabe si es gay activo y sobé lujuriosamente tus nalgas, o pasivo y pasé a sobar las de Miguelito, quien se puso rojo como un tomate.

Tus ojos te brillaron pícaramente, te acercaste a Miguelito, le sobaste el paquete que empezaba a empinarse y le diste un beso leve en los labios. Yo le enseñaré la parte de activo dijiste con tono bajo y sensual. Le tomaste de la mano y lo condujiste al cuarto. Yo les seguí a unos pasos de distancia. En el centro de la habitación hay una alfombra persa, allí pusiste al muchacho, le tomaste el rostro fino y lo besaste con pasión mientas con mano maestra le sobabas la verga. Luego te arrodillaste, le desbrochaste el pantalón y saltó su verga frente a tu rostro la tomaste y empezaste una lenta mamada que tenía al joven en la luna.

Yo me quité la ropa, y me sobé lentamente la verga viendo el espectáculo. Te incorporaste, te sacaste el hijo te pusiste a lo perrito en la cama y moviste las nalgas con sensualidad, vení Miguelito aquí está lo bueno papito le dijistes. El joven se desnudó a toda velocidad, abrió tus nalgas para enterrar la cara entre ellas y se topó con el plug. Sacame ese tapón papito, le dijiste urgida. El joven procedióa acatar tu orden y metió su sostro ansioso entre tu carne y se dedicó a lamer tu culito con deleite.. Al rato le dijiste: ya me tenés a punto, vení metele Miguelito, El joven se incorporó tomó su lanza, que era larga y delgada, apuntó su arma conra tu culito y te embistió, despacio bruto, le dijiste. Una vez que te la enterró el muchcacho dio dos enviones y gritó ayyyyy me voooyy. Miguelito nada duraste dijiste con decepción, pero el joven no se movía, estaba quieto, de palo y me dijiste con picardía: amor, sigue con el palo tieso y te empezastes a mover como puta, eso reavivó a Miguelito que inició un fusioso mete y saca hasta que como a los veinte minutos el joven rugió ME VOOOYYYY y volvió a lanzzar su leche caliente en tus entrañas...te derrumbaste y e´l quedó encima de vos.

Le abrí las nalgas y empecé a besar y a lamer su hoyito rosado...qué rico dijo, le metí luego un dedo, luego dos, luego le inserté el plug bien lubricado, le di vuelta y lo besé con pasíón, lo puse a mamar mi verga, luego puse dos almohadas, lo acosté boca abajo con las almohadas en su estómago le saqué el plug, me lubriqué bien la verga e igual cosa hice con su culito y lentamente le enterré mi verga. Miguelito solo se quejaba por lo bajo, un lamento de placer. La metia y sacaba despacio, con buena letra. Miguelito empezó a decir QUÉ RIIIIICO...QUÉ RIIIICO....QUÉ RIIICO ES SER GAY...Como a los 15 minutos le largué un par de lechazos y me derrumbé, entonces te vi venir con tu verga tiesa a disfrutar del culo de Miguelito.

Esa noche nos acostamos, te pedí que te desnudaras completamente, era nuestra última noche y quería sentir tu piel sobre mi piel.apagué la luz del cuarto y dejé encendida la del baño, para que hubiera iluminación indirecta, encendí candelitas de incienso y empezamos a besarnos a frotarnos, chupé tus pezones erectos, lamí tu ombligo, tus muslos, tus pantorrillas, te di vuelta, mordisquee tus nalgas, recorrí tu espina dorsal con mi lengua y mis labios, abrí tus nalgas y me lancé hambriento y sediento a tu pozo de placer, te revolviste a mis lenguetazos metí la punta de lengua en tu ano, lo fui abriendo con ella. estabas a punto, Me voy a sacar las bolas chinas me dijiste con tono bajo, ansioso, lulurioso. Nooo chiquita, así te quiero cojer, te dije. Me puse tus piernas sobre los hombros, lubriqué mi verga y unté generosamente el gel en tu culito y enterré la punta, suavemente hasta que topé con las bolas chinas. Un quejido de placer fue exhalado por tu boca..Te besé en los labios y la saqué también lentamente, te estuve dando cortas estocadas, Luego la saqué y te coloqué en el borde de la cama, me puse de pie, tus piernas en mis homros y repetí la operación, esta vez lubriqué tu paradísimo clítoris peneal y procedí a masturbarte, te retorcías como gusano y eras un solo quejido..ayyyyyy, qué riiiico, ayyyyyy me vas a mataaaaarrr y de proto vomitaste un río de lava caliente de la punta de tu verga. Entonces te dije con tono fuerte, AHORA SACATE ESAS BOLAS CHINAS, te pusiste en cuclillas y expulsaste de tus entrañas las bolas, te puse a lo perrito , te clavé con violencia y empecé un furiose mete-saca hasta que exploté en tus entrañas diciendote. QUEDASTE PREÑADA PUTITA!!! y me derrumbé encima de vos dandote un beso en la nuca.

Te marchabas en el autobús de las seis de la mañana, pusimos el despertador a las cuatro y media, te quitastes las extensiones del pelo, y el maquillaje antes de acostarte, dejaste hecha la maleta. Nos dimos un largo beso de buenas noches y nos dormimos abrazados. En la madrugada me despertó una sensación placentera, tu lengua hurgaba mi cueva de placer, luego aplicaste gel a mi culito y me enterraste tu barra de carne hirviente lentamente, la que fue acogida por mi culo gozoso, no me esperaba ese premio, máxime después de lo que me dijiste el día anterior. Cuando me tuviste clavado me dijiste: ESTE CULITO ES MIO, estás gozando putito? Si mi amor, ese culo es tuyo y me tienes en el cielo. La sacaste lentamente y luego me la dejaste ir de golpe: Esto para que no se te ocurra andar de playo ofreciendo tu culito a otros y me culiaste con furory cuando me dejaste ir tu leche, me dijiste: TE AMO!!! La sacaste, me volteaste y me pediste que subiera las piernas y con tu teléfono tomaste una foto de culito con un hilo de semen saliendo y le verga tiesa, durísima de la exitación que me dio tu culiada. Te aplicaste gel en el culo y te sentaste sobre mi palo tieso, te lo clavaste hasta el fondo e iniciaste el baile de una alocada rumba sin música, no de dejaste moverme y luego de diez minutos de culeo exploté en tus entrañas, devolviéndote las palabras. TE AMO!!!

Te bañaste, yo quise conservar tu semen dentro de mí lo más que pudiera. Ibas como el hermoso joven que sos, atrás quedaba la bella Andrea. Nos abrazamos efusivamente en la despdida. Cuando abordé el carro iba lleno de pensamientos lujuriosos, los planes de lo que haríamos en tu próximas vacaciones.

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VACACIONES GAYS 2Categoría: Gays

Por morenorico | 2013-07-26 16:48:54 | 0 comentarios

Sentí cómo tu leche salia de mi abierto culito y resbalaba por mis piernas. Muy cariñosa me llevaste a la cama y con una toallita humeda me limpiaste, senti un alivio cuando la pasabas en la argolla de mi ano recien desflorado. En eso sonó el timbre, te fuiste a abrir la puerta. Era Pierre el estilista, venía de curioso a "ver" cómo andábamos. Me vio con el culo en pompa y a vos toda desarreglada. Vaya pero tuvimos orgía aquí y no invitan..Y vos qué bella te vez, te dijo mientras te tocaba las nalgas. Vos respetá territorio ajeno le dije al estilista, pero niño si soy gay cual es el celo? que le estas apretando las nalgas a mi chavala como un macho cualquiera. Pero si ya me vio en pelotas dijiste vos, Ayyy Andrea es que acaba de culiar te ves fascinante, se me olvida que soy pasivo y se me para la verga de verte tan rica...Se me ocurrió una idea genial, te gusta, culiatela Pierre, dije. Y el gay-estilista te plató un beso en la boca mientras te sobaba las nalgas. Te llevó a la cama donde te subió la falda para besarte las nalgas, se centró en tu hoyito mientras vos, puta caliente le buscabas la verga al estilista y le la sacaste del pantalón que la aprisionaba y le diste una mamada de campeonato. a mi se me paro la verga de ver el espectaculo me fui para donde Pierre y empece a meterle mio dedo de enmedio en el culo. Deje mi labor y fui por un frasco de gel lubricante, me unte en el dedo y procedi de nuevo a atacar el culo de Pierre.
El estilista me pidio un condon, se lo colocó, te lubricó el culo y te la fue metiendo lentamente. Cuando te tuvo ensartada, yo que ya me habia colocado un condon, hice lo mismo en el culo de Pierre. Ufff que rico, nos moviamos al unisino, los quejidos tuyos y los de Pierre me exitaban tremendamente. Pierre de pronto se meneo violentamente y eyaculo, pude sentir cómo apretaba mi verga con lkas contracciones de su culo y me fui tambien. Al separarnos pude ver la madre exitación que vos tenias. Pierre y yo pusimos nuestros culos a tu disposicion. Te pusiste un forro y nos penetrastes alternadamente. Nos avisastes que te ibas a venir, nos arrodillamos frente a vos, quien nos distes tres lechazos en nuestros rostros lujuriosos...Qué día

Después de desayunar yogur, frutas y granolla, te bañastes con agua tibia y saliste del baño envuelta en una toalla grande, antes de maquillarte me pediste que te insertara el plug anal. Después de la cogida mañanera querías volver a tener perfumado el culito para que te lo mamara como es debido. Me bañé yo, me recorté los pelos del pubis, para que a la hora de mamar mi verga no te molestaran los pelos. Te maquillaste muy discretamente, te pusiste una vestido flojo, una peluca y salimos a un centro comercial a buscar más ropa para ti. Qué rico te movías con el plug insertado en el culito, se veia que lo estabas disfrutando.

Te llevé a una boutique que Pierre había recomendado, especial para nenas trans. Entramos, empezaste a escoger ropa, a modelarla tenías loco al chico que atendía, se podía ver su erección por sobre el pantalón. Pobrecito te dije, tené comásión y le tomaste de la mano, le sobaste el paquete con picardía y te encerraste con él en al lugarcito para cambiaser la ropa...espié por la cortina y vi cómo te tragaste el gran sable del muchacho, cuando te lo metias todo te atorabas, pero saliste airosa y en poco tiempo vi cómo el muchacho se ponía rígido y descargaba todo su semen en tu boquita de puta golosa, tánto que un hilito te salió por la comisura de los labios. Compramos unas faldas cortas, unas blusas top y nos fuimos para la casa. Yo estaba que ardia del deseo de haberte visto mamar en un lugar público, quería culiarte con urgencia, que me chuparas los huevos mientras me metias un dedo en el culo, quería tenerte ensartada esta vez vos encima de mi...te deseaba con frenesí, con lujuria, con pasión.

Cuando me desperté casi a medio día me di cuenta que todavía tenía ensartado el plug anal ¿sería por eso que dormí tan rico? Me metí al baño para sacarme de encima todo el semen seco que tenía esparcido por el pecho. Te desperté con un beso, vos también te metiste al baño. Cuando saliste envuelta en el toallón te diste cuenta que había una visita, una mujer muy bella, vestida con una mini que dejaba ver unas piernas espectaculares. Vos hiciste un mohín que no pasó desapercibida a la visitante. Las presenté. Ella se llamaba Karla y te dijo al oido, no estés celosa Andrea, se todo entre ustedes y vengo a ayudar, vengo como refuerzo. Te besó en la boca y te quitó el toallón, te dio vuelta y se pegó a mamarte el culo, te llevó al sofá te colocó lubricante de un frasco que llevaba en la cartera, de donde extrajo unas bolas chinas, las que peocedió a meterte en el culito, mientras te decía al oído: esto te va a dar más gusto que el plug. Yo soy lesbiana amor. Nos vamos a divertir juntas y se metió contigo al Cuarto....

Se encerraron en el cuarto, me asomé y Karla te estaba maquillando, te estaba encremando todo el cuerpo, y te llevó a la cama, se desnudó y te puso el coño en la cara mientras te mamaba la verga y hurgaba en tu agujerito para estimular tu próstata con las bolas chinas ay así ponerte más duro el palo..Vos te quejabas como gata en celo. Ella abandono su labor, te puso boca abajo con unas almohadas en el estómago para que levantaras más el culo,te sacó las bolas chinas. De su cartera (que más parecía una pequeña maleta sacó un dildo doble en forma de V...se metió una de las puntas en el coño y arremetió con la otra contra tu agujero. La verga de hule que te metió era mucho más grande que todas de carne que te habías comido en esos dos días, aguantaste estoicamente la embestida de semejante ariete...Esa vision de vos ensartada por la otra pudo más que mi autocontrol, me desnudé, mi verga estaba al reventar, tomé el frasco de lubricante que Karla había dejado en el suelño, me eché sobre la verga y le ataqué su trasero. La zorra se sorprendió al sentir mi estocada, pero como buena viciosa no renegó ni nada...se detuvo me dejó entrar hasta el fondo. Cuando sintió que tenía mi verga hasta la empuñadora se empezó a mover y vos también, aquellla orgía de gemidos era algo maravilloso, ella gozaba más que nadie clavada por el coño y por culo y ademas del placer de clavarte a Vos. Ella rugió alcanzando el orgas, yo me vacié en los intestinos de la lesbiana..me separé de ella a toda velocidad, untandome gel en el culo, el cual puse tu disposición para que gozaras de mi y yo disfrutar de tu clitoris peneal, Karla procedió a masturbarse observando la culiada que me estabas pegando y disfrutando el momento de ver cómo un macho gozaba con una buena verga en su culo, hasta que estallaste dentro de mí...Nos fuimos a lavar y salimos por una cerveza, vos bella y radiante, maquillada y vestida bajo la dirección de Karla. (continuará)

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Vacaciones GaysCategoría: Gays

Por morenorico | 2013-07-26 16:45:35 | 0 comentarios

Cuando me avisastes que te venias una semana entera para Guatemala, el corazón se me desbocó, la verga me latió. En ti mail me decías que querías que "te transformara". Me acordé de un gay que tenía una mezcla de salón de belleza con una tienda sex.shop (bien camuflada esta última). Le llamé ppr telefono y pregunté por tu transformacion y me dijo que si, acordamos el precio, depilación total, maquillaje, ropa, pelucas.
Te recibí en la terminal de autobuses, nos saludamos como dos amigos, vos un guapo joven, yo un maduro bien conservado. Subiste a mi auto, lo unico que hiciste fue sobar rapidamente mi paquete. Nos fuimos directo al salón de donde Pierre. Allí te hicieron pasar a un reservado, Pierre te ordenó que te desnudaras y ya tenía listo una tina de agua caliente con sales de baño. Pierre te frotó bien con una esponja, bandido el gay-peluquero aprovechó para sobijiar todo tu cuerpo. Te sequó con una amplia toalla y te hizo tenderte en una mesa para masajes. Te acostó boca abajo, tus nalgas se veían gloriosas, deseables. Pierre te aplicó la crema depiladora, deteniendose con lujuria en tus nalgas, las que abrió para ver si tenías pelitos en la zona anal, mientras se relamía con la contemplación de tu agujero.

Dejó la crema en tu cuerpo por quince minutos y luego la retiró, Cuando examinó su trabajo volvió a tus nalgas, las abrió tomó el frasco de lubricante a base de agua que yo le había encargado y te insertó un plug anal File:Buttplug.png

Vos diste un brinco, pero Pierre te tranquilizó, tranquila Andrea, tu hombre lo encargó para que disfrutes tu estadía en Guate. Te hizo dar vuelta para depilarte la parte delantera del cuerpo te aplicó la crema y al hacerlo en tus bolas tu clítoris peneal reacconó erectandose fuertemente. Ayy miren esta loca dijo Pierre, como pensas salir a las calles de falda y con esa cosa parada? Y se avalanzó sobre tu garrote tragandoselo golosamente, mientras vos gozabas tanto de la mamada como de las contracciones de tu esfinter anal con el plug insertado. Cuando eyaculastes Pierre te beso en la boca pasandote parte de tu propio semen. Luego te hizo probartevarias prendas, te puso un vestido talle imperio, unos zapatos de taco medio, unas medias, te maquilló, te colocó una peluca y me dijo: Ya está lista para Vos

Nos fuimos a un restaurante de mariscos muy popular en la ciudad, todos los hombres te quedaban viendo por lo guapa que estabas. Nos sentamos en un lugar semiprivado donde te distes gusto manoseando mi verga por debajo de la mesa, pedi un coctel de camarones para cada uno y dos cervezas, Comimos, vos tomabas cada camaron jumbo con los dedos, lo hacias girar, lo tocabas con tus uñas postizas y antes de comerlo lo chupabas como si una pequeña verga fuera.
Nos fuimos a casa. Al entrar al apartamento, nomas cerrar la puerta nos dimos un dilatado beso de lengua, vos sobabas mi paquete con dleitación mientras yo meti las manos por debajo de tu vestido para sobar tus nalgas, para palpar el plug que se ensartaba en tu culito.

No llegamos al cuarto, en el sofá de la sala nos tranzamos en un enorme abrazo y en grandes besos, como una posida por la lujuria me sacaste la ropa y me lamistes todo, mordistes mis pezones te tragastes mis bolas, a mi verga primero la soplaste, le tiraste tu calido aliento en la cabeza, despues besastes su punta, luego maistes el tonco para metertela en tu boquita de puta golosa y procediste a darme la mamada más espectacular de mi vida...te hice subir hacia mi, coloque tu trasero en mi rostro y saque el plug...sonó tu culo como si una botella de champan se hubiera decorchado, pero el culo tuyo estaba perfumado, el plug que te metio Pierre secretaba un perfume que me volvió loco, mordí, lamí, chupé..Luego lenta y amorosamente te acomodé con el culo en pompa, pero con tu vestido puesto, te saqué una foto con el celular, tomé mi garrtote tieso y lo coloqué, previamente lubricado en la puerta de tu culito hambriento de verga.

Preguntaste con voz trémula ¿y el condón, amor? nena te dije, esta semana lo haremos en carme viva...es nuestra luna de miel Y te empezé a enterrar lentamente mi barra de carne ardiente...quisiste protestar pero era demasiada la calentura que tenias...Cuando le hube metido toda te dije mientras besaba tu cuello: TE VOY A PREÑAR PUTITA!!! E iniciamos una danza loca, vos apretando mi verga con tus esfinteres, que habían adquirido una elasticidad fenomenal con las horas de plug y yo dandote verga con las ganas reprimidas de tanto tiempo...Cuando exploté en tus entrañas te dije. TE AMO NENA

Yo no sabía que Pierre te había puesto varias lavativas...te tengo una sorpresa me dijiste y me hiciste acostar te subiste sobre mí y expulsaste mi propio semen sobre mipecho dandome un espectaculo unico de morbosidad al ver sómo se abría tu culito y dejaba salir el semen blanquísimo.

Después me arrimaste tu clitoris peneal a mi boca y me dijiste: PREPÁRATE PARA LO QUE VIENE!!!
Tomé tu clitoris peneal y le di un beso en la puntita, puse la punta de mi lengua en su hoyito y le hice circulitos, despues lo lamí desde la punta hasta el tronco, lam´´i tus bolas y de paso le di un lenguetazo a tu culito, me pusiste en pompa y te fuiste como una posesa a lamer mi culo, a meter tu lengua en mi hoyito, a dilatarlo, le pusiste una generosa cantidad de lubricante y me metiste un dedo, luego dos, luego tu plug anal y con el dentro me diste vuelta y me pusiste a mamar de nuevo, cuando consideraste que era suficiente te aplicaste lubricante en tu clitoris peneal me pusiste en pompa y pusiste su punta en la puerta de mi culito todavía virgen. Mariconcito lindo pedime que te la meta, me dijiste...METEMELA dije yo..Pedi por favor nena linda meteme tu clitoris...NENA LINDA, POR FAVOR METEME TU CLITORIS, rogé yo con voz anhelanmte y dijsite..te vou a dar gusto putito..Y lentamente empezaste en meter tu caliente barra en mi ano palpitante. No me la metiste toda, solo la cabeza y un poco más, la sacaste de golpe, me aplicaste más lubricante y me dijiste decime "Culiame amor"..CULIAME AMOR dije yo todo trémulo y deseoso, volviste a metermela y esta vez metiste la mitad y volviste a repetir la operacion hasta que me la metiste toda y con ella adentro me diste una palmada en la nalga derecha y me dijiste, la tenes adentro, te gusta y yo ensartado, culiado, desvirgado del culo te dije. ME ENCANTA MI AMOR..meneate como la puta que sos, disfrutala y yo obediente, tu macho-puta menie el culo como si estuviera bailando rumba y nos acompasamos, disfrutando cada milimetro de tu clitoris peneal hasta que gritaste rugiendo ME VENGO y yo sentí tus lechazos en lo más profundo de mí, toda una delicia, otro placer...entonces comprendí que mi vida había cambiado. Me había matriculiado en el club bisexual. (CONTINUARÁ)

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